HOLOCAUSTO

Misiones destaca su legado de tolerancia y paz al recibir muestra sobre el Holocausto

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Representantes de la Fundación Alemana Stiftung Verbundenheit visitaron la Legislatura con el propósito de coordinar la realización de la muestra “Un nombre. Un destino. Una persona Stolpersteine”, que se exhibirá próximamente en el Parlamento Misionero. 

La recepción estuvo encabezada por el presidente de la Cámara de Representantes de Misiones, Oscar Herrera Ahuad; el presidente del bloque de diputados renovadores, Martín Cesino; y la diputada Carolina Butvilofsky; junto con otros funcionarios y representantes de la comunidad alemana en Argentina. 

Durante el encuentro, se resaltó el compromiso de Misiones con la promoción de la paz y la convivencia intercultural, así como la relevancia de esta muestra en un contexto donde es crucial recordar y aprender de los errores del pasado.

La Fundación Stiftung Verbundenheit, dedicada a conectar con las minorías alemanas en el extranjero, trajo consigo esta exposición, avalada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Parlamento Alemán, con el objetivo de fortalecer lazos culturales y recordar los horrores del Holocausto a través de las Stolpersteine, piedras conmemorativas colocadas en las veredas de Alemania en honor a las víctimas. Esta muestra es considerada una de las mayores obras de memoria del mundo.

La elección de Misiones para iniciar esta muestra itinerante no fue casual. Con una población significativa de descendientes de alemanes y una historia de convivencia pacífica entre diversas etnias, la provincia se erige como un ejemplo de tolerancia y respeto. Además, cuenta con dos consulados alemanes y seis instituciones dedicadas a la enseñanza del idioma y la cultura alemana, subrayando su importancia en el vínculo entre ambos países.

Marco Just Quiles, director General de la Stiftung Verbundenheit, expresó su gratitud hacia Misiones por su cálida acogida y su compromiso con la promoción de la memoria histórica y la tolerancia. “Misiones tiene un legado muy importante de descendientes de alemanes y una apertura admirable por parte de sus instituciones. Esta muestra representa una oportunidad para fortalecer los lazos entre la comunidad alemana y Argentina, así como para fomentar una cultura de memoria responsable”, señaló. 

La diputada Carolina Butvilofsky, facilitadora del intercambio, resaltó la importancia de esta visita y la muestra, y señaló que Misiones es pionera en recibir esta exposición. “La muestra recorrerá diferentes localidades de la provincia durante los próximos dos meses, llevando consigo un mensaje de memoria y tolerancia en un mundo que aún enfrenta desafíos en materia de derechos humanos y convivencia pacífica”, manifestó.

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“Por ineficiencia, los argentinos hubieran matado menos que la Gestapo”, dijo asesor de Milei

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Martín Krause, el principal asesor del candidato presidencial de La Libertad Avanza (LLA) en materia de educación, consideró que “todo sistema obligatorio y compulsivo termina siendo un adoctrinamiento” y comparó al Estado argentino con la Gestapo, la policía secreta del régimen de la Alemania nazi, al sostener que, por una cuestión de “ineficiencia”, los argentinos “habrían matado a muchos menos judíos” de los que murieron asesinados durante el Holocausto.

“Todo sistema obligatorio y compulsivo termina siendo un sistema de adoctrinamiento y es lo que me parece lo peor y más preocupante. La idea nuestra es liberar la capacidad de que la gente pueda ofrecer servicios educativos de todo tipo. Hay un manto de regulaciones que lo impiden”, señaló Krause en un panel organizado anoche por la Universidad Torcuato Di Tella, que incluyó referentes de los tres espacios políticos mayoritarios.

Al evaluar de forma negativa a los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP), que se utilizan en Argentina para determinar el piso de lo que deben aprender los alumnos, Krause apuntó: “¿Imagínense si la Gestapo hubieran sido argentinos? ¿No hubiera sido mucho mejor? En vez de en vez de matar seis millones de judíos, seguramente hubieran sido mucho menos porque hubiera habido ineficiencias de todo tipo”.

Las declaraciones de este especialista de LLA se dieron en el marco de un seminario organizado por la Universidad Torcuato Di Tella, donde participaron Krause, miembro del Consejo Académico de Libertad y Progreso; Germán Lodola; el secretario de Evaluación e Información Educativa del Ministerio de Educación, quien representó a Unión por la Patria (UxP) y la investigadora Mónica Marquina, quien expuso las posturas de Juntos por el Cambio (JxC).

Según informaron desde LLA, Krause es quién prepara a Milei sobre educación, uno de los tres ejes principales que discutirán los candidatos presidenciales en el debate que se desarrollará el próximo domingo en Santiago del Estero.

Krause sostuvo durante el encuentro que “lo que está mal en esencia es el principio del sistema” y la “obligatoriedad de los contenidos”.

El docente recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA) propuso una separación de la educación y el Estado y cuestionó que un sistema público sea quien “adoctrine” a los hijos de los argentinos.

“Creo que (la educación) esa es una potestad que tienen que tener los padres. Las familias tienen que ser capaces de decidir. Muchas veces encuentro opiniones que dicen que los padres no están en condición de elegir. Si no están en capacidad de elegir la educación, no están en capacidad de elegir a un Presidente”, remarcó.

Para este docente, el principal eje de un eventual gobierno de LLA en materia educativa será “la libertad de contenidos, métodos y elección de proveedores”.

“Gran parte de la discusión que ahora tenemos en la campaña se centró en el tema de los voucher (una idea expuesta meses atrás por Milei como un mecanismo para financiar la educación pública), pero eso lo dejo para para el final. No me parece que sea lo prioritario”, advirtió Krause.

Y en ese sentido, amplió: “La discusión de los vouchers se refiere a darle a la gente la capacidad de elegir, cosa que ahora no se pueden hacer”.

Para el referente libertario, los NAPs “crean alumnos militantes” porque “lo que se prioriza y se señala (en los contenidos) es el conflicto”.

“En cuanto al análisis del gobierno radical (de Hipólito Yrigoyen) , lo que se destaca es el análisis de los conflictos sociales y políticos más relevantes de ese periodo, particularmente la denominada Semana Trágica y los conflictos rurales de la Patagonia en el contexto del impacto mundial y local de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa”, señaló Krause, en una critica al contenido curricular de la Historia que se imparte a los alumnos argentinos en las aulas.

Para el asesor de Milei, esa metodología de enseñanza constituye “una visión sesgada” de la Historia porque “señala algunos casos de discriminación y genocidio, pero no otros”.

Además, propuso permitir que las distintas escuelas o los directores de los establecimientos puedan “ensayar distintos modelos educativos” y que el Estado asuma la capacidad de “aprender y rescatar los que funcionan”.

Finalmente, indicó que su espacio busca “libertad de contenidos, libertad de metodologías y “empowerment” (empoderamiento en inglés) de los directores y maestras para que experimenten”.

A su turno, Lodola señaló que el sistema de vouchers es excluyente y ejemplificó: “¿Saben lo que pasa con las escuelas rurales argentinas con ese sistema? Cierran, porque se convierten en inviables, porque no se sostienen. Hoy se sostienen gracias al Estado”.

El referente de UxP apuntó que de base serían cerca de 320.000 chicos los que quedarían fuera del sistema, que no se podría aplicar en la Argentina por la estructura federal.

“Sería un sistema que castigará a nuestros chicos, los dejará en las calles. Y en la lectura de LAA esto está detrás del concepto de libertad y saben qué la educación hace a una persona libre. La educación te hace más libre, no menos porque te permite elegir entre un conjunto más amplio de opciones. La educación libera, no restringe la libertad”, afirmó el funcionario.

Además, acusó a la gestión del expresidente Mauricio Macri de haber desfinanciado la educación y enumeró distintas políticas aplicadas por el actual gobierno, como la ampliación del calendario y de la jornada escolar.

Lodola calificó como “muy bueno al sistema educativo argentino” y elogió las bajas tasas de analfabetismo, las altas tasas de asistencia en el nivel inicial, primario y secundario y las de finalización de primaria y secundaria en comparación con otros países de la región.

Por su parte, la referente en educación de JxC respondió que “en sociedades tan desiguales” incorporar una vieja discusión acerca del financiamiento de la demanda “no resuelve los problemas, sino que los profundiza”.

“En general, cuando se habla de la financiación y de la demanda ponen de ejemplo sociedades bastante integradas como Suecia o Finlandia. Poco se habla de lo que pasó en Nicaragua con la introducción de los vouchers, que fue catastrófico y luego tuvieron que volver al sistema centralizado”, recordó Marquina, doctora en Educación Superior.

En este sentido, señaló que la propuesta de “ensayar” de Krause deja al descubierto la necesidad de seguimiento para lo cual “es necesario al Estado”.

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El gobernador Passalacqua dio un mensaje al recordarse el holocausto judío

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El gobernador de la provincia de Misiones recordó a las víctimas del holocausto nazi acecido hace 74 años. “Éste fue un tema que puse en la currículo de enseñanza docente en las escuelas de nivel medio cuando yo era ministro de Educación de la provincia. Se estableció que se debía explicarle a todos los jóvenes, lo que significó esa inmensa tragedia que fue el holocausto”.

“Hoy es materia obligatoria el tema del holocausto en la provincia de Misiones. Esto va más allá de los avisos publicitarios que se puedan poner en recordación de tan terrible hecho. El objetivo fue la recordación en las escuelas del holocausto judío. Aprovecho para decirles a los maestros que por favor no se olviden de hacer clases alusivas a este grave tema que, en definitiva es una tragedia fea de explicar pero se debe hacer para que se sepa lo que es capaz de hacer el hombre cuando tuerce su camino. Además se debe recordar para que nunca más se repitan este tipo de tragedias”.

En Posadas el acto central tendrá lugar el lunes próximo a las 21.00 en la sede de la Comunidad Israelita con un acto en recordación de la muerte de 6 millones de judíos.

Era abril de 1943 y corría el cuarto año de guerra mundial. El horror represivo del Tercer Reich estaba en su apogeo y las tropas nazis se aprestaban a iniciar la segunda deportación masiva de judíos polacos a los campos de concentración y de exterminio. Entre las zonas apuntadas estaba el gueto judío de Varsovia. Sin embargo, un movimiento de resistencia (ZOB, la sigla en polaco, u Organización Judía de Combate) liderado por Mordechai Anielewicz decidió plantarse frente a los nazis e inició un lucha desigual que duró menos de un mes y terminó con miles de muertos y la destrucción del gueto.

La fecha es emblemática el pueblo judío decidió conmemorar cada año a las 6 millones de víctimas del Holocausto recordando a los héroes del levantamiento del gueto de Varsovia. Sin embargo el día exacto, el 15 del mes de Nisán, según el calendario hebreo, coincide con el primer día del Pésaj, (Pascuas  Judías)  por lo que finalmente resolvieron escoger el 27 del Nisán como el Yom Hashoah, o Día del recuerdo del Holocausto. Fue establecido por Israel en 1959 y es ocho días antes del aniversario del día de su independencia.

En Israel la conmemoración se realiza a través del sonido,  durante dos minutos las sirenas antiaéreas en recuerdo de los muertos de la Shoá. Los vehículos del transporte público paran durante ese lapso y las personas guardaron silencio. Las banderas están a media asta.

Además de la fecha establecida por Israel, la ONU designó al 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto. Ese día fue elegido porque el 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo de la Unión Soviética liberó el campo de exterminio de Auschwitz.

El levantamiento

Una vez que Alemania invadió Polonia  la población judía en todo el país empezó a sufrir ataques diariamente. En 1940, la población judía polaca, unos 3 millones, comenzaron a ser reubicados en pequeños sectores de las ciudades polacas, denominados guetos. En el gueto de Varsovia, el más grande de todos, habitaban hacinados unos 380 000 judíos, los que significaba el 30% de la población de la ciudad, en un territorio que ocupaba el 2,4% de su superficie.3 Incluso antes de que los nazis empezaran a transportar a miles de judíos al campo de concentración de Treblinka, los judíos ya habían comenzado a morir en masa debido a las epidemias y al hambre.

Al iniciarse esta deportación, los líderes de la resistencia judía ordenaron no luchar, ya que creían que los judíos eran enviados a un campo de trabajo, en lugar de un campo de exterminio. A finales del año, la ausencia de noticias de los deportados y los rumores que se filtraban entre los soldados alemanes convencieron a los judíos restantes de la cruda realidad, y cuando escucharon que se avecinaban nuevas deportaciones, decidieron luchar. Sin embargo, de los casi 60 000 judíos que quedaban en el gueto, menos de mil tenían experiencia de combate, y la inmensa mayoría de la población no participó en la resistencia armada.

El 9 de enero de 1943, el jefe de las SS, Heinrich Himmler, ordena la reanudación de las deportaciones del gueto. Los judíos se enteran de esta orden y empiezan a tomar medidas al respecto.

El 18 de enero, las autoridades alemanas del gueto intentaron deportar a la población judía restante, pero las organizaciones judías clandestinas Żydowska Organizacja Bojowa (ŻOB) y Żydowski Związek Wojskowy (ŻZW) expulsaron a los opresores y tomaron el control del gueto. Se instalaron puestos de vigilancia en cada esquina y todo judío acusado de haber colaborado con los alemanes fue ejecutado, incluyendo a los miembros de la policía judía.4 Los sublevados no disponían de muchas armas, la mayoría tenía pistolas y revólveres, y contaban con unas docenas de rifles viejos, así como una ametralladora. Disponían de muchos explosivos caseros, así como de granadas proporcionadas por el Armia Krajowa, el Ejército Territorial Polaco.

Cuatro días después de iniciarse la lucha, los alemanes se retiran del gueto e inmediatamente solicitaron refuerzos para recuperar el control del mismo. Por su parte, los judíos empezaron a cavar cientos de búnkers, incluyendo 618 refugios antiaéreos. Estos refugios subterráneos fueron camuflados, y se comunicaban unos con otros a través del desagüe; además contaban con electricidad y agua. Por su parte, los alemanes reunieron unos 2.054 soldados y 36 oficiales alrededor del gueto, incluyendo a 821 granaderos de las Waffen-SS. Asimismo se ordenó a unos 363 miembros de la colaboracionista Policía Azul polaca que rodearan el gueto. Se juntaron tanques, vehículos armados, armas de gas, lanzallamas y artillería para el eventual asalto.

La resistencia polaca vio una oportunidad de actuar en el levantamiento y empezó a intentar pasar armas dentro del gueto. Entre el 19 y el 23 de abril el Ejército Territorial y la comunista Guardia del Pueblo intentaron entrar al gueto desde distintas partes, sin éxito. Una brigada polaca, al mando de Henryk Iwański, incluso penetró en el gueto y logró establecer un enlace con la resistencia judía, ayudando a unos pocos a escapar. La resistencia polaca también transmitió mensajes de radio informando a las potencias aliadas de la desesperada situación dentro del gueto de Varsovia. A pesar de los esfuerzos polacos y judíos para mantener la resistencia, era cada vez más evidente que cuando los alemanes atacaran con toda su fuerza, el gueto caería.

El contraataque alemán

En la noche del Pésaj, el 19 de abril de 1943, insurgentes judíos lanzaron bombas molotov y granadas de mano cuando los soldados alemanes empezaron a avanzar hacia el gueto. Dos tanques franceses —capturados por Alemania— fueron destruidos por los hombres del ZOB y la ZZW. Los soldados de las SS comenzaron entonces a quemar las casas una a una, a demoler sótanos y desagües, y a asesinar a todo judío que capturasen.

Cuatro días después, la lucha organizada acabó. Desde entonces, los judíos se escondieron en los refugios que habían construido, aunque centenares fueron capturados. Muchos se suicidaron, y algunas mujeres detonaron granadas que tenían escondidas bajo su ropa cuando estaban siendo detenidas.

Sabiendo que el final del levantamiento se acercaba, la población civil se aglomeró en las puertas del gueto, más que todo por curiosidad, porque el antisemitismo y el miedo a los nazis habían ahogado cualquier simpatía hacia la causa judía. El gueto continuaba siendo arrasado diariamente, y el general Jürgen Stroop relata en su diario como «familias enteras se arrojan por las ventanas de los edificios incendiados». El 6 de mayo registró la captura de 1.500 judíos y asesinado a 365 combatientes, a los que calificó como bandidos.

Debido a las tácticas de guerrilla de las que hacían uso los judíos, los alemanes dejaron de atacar por la noche. Los insurgentes judíos y polacos se aprovecharon de la situación para intentar romper el cerco alrededor del gueto, pero fracasaron. Para el 8 de mayo se totalizaban 20 días de combates continuos. Para este punto, los edificios del gueto eran unas ruinas humeantes, y en sus sótanos se encontraban escondidos los sobrevivientes, que compartían el refugio con los cadáveres de los caídos, que a su vez eran devorados por las ratas. Ese mismo día, los alemanes tomaron el cuartel general del ZOB, siendo ejecutados inmediatamente todos los que se encontraban allí. Mordechai Anielewicz y su novia se suicidaron antes de la llegada de los alemanes;3 también lo hicieron la mayoría de los líderes. Otro dirigente, Marek Edelman, logró escapar gracias a un camión de la Armia Krajowa, que esperaba camuflado en una alcantarilla a las afueras del gueto. Los alemanes decidieron que ya era hora de acabar con la lucha y e incendiaron el gueto, los sobrevivientes se escondieron en las alcantarillas, padeciendo un hambre y sed atroces. Al no poder suicidarse por falta de municiones, les pidieron a sus compañeros que los maten. Para evitar que el incendio pase los límites del gueto, los bomberos de Varsovia fueron desplegados afuera.

El 16 de mayo, Stroop declaró que la batalla había concluido y la sinagoga de la calle Tlomacka fue demolida como símbolo del fin de la existencia judía en Varsovia. Los colaboracionistas polacos iniciaron la persecución de los supervivientes del gueto, y le pusieron un nombre a la misma: «la caza del judío». Sin embargo, muchos lograron escapar, viviendo escondidos hasta el alzamiento de 1944, en el que las fuerzas alemanas también triunfaron.

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En total, unos 7.000 judíos murieron en el ataque alemán. Otros 6.000 se quemaron o asfixiaron en los búnkeres que ellos habían construido. El resto, unos 40 000, fueron enviados a campos de exterminio, principalmente al de Treblinka.3 En el informe del 13 de mayo de 1943, Jürgen Stroop decía:

180 judíos, bandidos y subhumanos han sido aniquilados. El sector judío de Varsovia ya no existe. Las operaciones a gran escala finalizaron a las 20:15 horas al hacer explotar la sinagoga de Varsovia. El número total de judíos con lo que se actuó fue: 56 065, incluyendo judíos capturados y judíos cuya exterminación puede ser probada.

La mayoría de los edificios del gueto fueron barridos a ras del suelo. En el sitio se estableció el campo de concentración de Varsovia, oficialmente Konzentrationslager Warschau, que se utilizó para encerrar polacos y funcionó también como campo de fusilamiento. La fecha exacta de fundación es controvertida, ya que gracias a una carta de Heinrich Himmler se conoce que un campo de este tipo funcionaba en el gueto o a sus alrededores antes del levantamiento judío.

Durante el levantamiento de Varsovia, la Armia Krajowa liberó a unos 380 judíos del gueto, que estaban en la cárcel alemana ubicada en la calle Gęsia, hoy en día rebautizada Anielewicz, en honor al comandante del ZOB. Muchos de estos judíos se unieron inmediatamente a la Armia Krajowa, al igual que unos pocos judíos que habían estado subsistiendo en las alcantarillas de Varsovia desde el año anterior.

Los líderes del ŻOB, Icchak Cukierman y Zivia Lubetkin, sobrevivieron al exterminio del gueto y años después testificaron en el juicio contra Adolf Eichmann en Israel. Ambos murieron en ese país.

El levantamiento del gueto es recreado en la película El Pianista (2002), donde el protagonista Władysław Szpilman, interpretado por el actor Adrien Brody, escapa del gueto al iniciarse el levantamiento, y puede observar desde una casa cercana cómo sus compañeros son ejecutados, y también en la película Rebelión en Polonia – Sublevación en el gueto (TV) (Uprising) (2001) de Jon Avnet, protagonizada por Leelee Sobieski, David Schwimmer, Hank Azaria, Donald Sutherland, Jon Voight y Cary Elwes, que se centra en las deportaciones a Treblinka y en la lucha armada de los judíos del gueto.

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