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Pymes: pese a las promesas, Nación mantiene casi intacta la carga impositiva

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El reclamo del forestal Nicolás Ocampo al Gobierno nacional de una rebaja de impuestos para impulsar la competitividad no es un planteo aislado. Pese a las promesas, Javier Milei mantiene prácticamente intacta la estructura impositiva de la Argentina, aunque ahora las empresas enfrentan un desafío mucho más duro, con mayores costos y una brutal caída de las ventas. 

Las empresas argentinas enfrentan un escenario marcado por una demanda que se mantiene débil, una mayor competencia derivada de la apertura de las importaciones y una recuperación económica heterogénea entre sectores. El Gobierno de Javier Milei logró ordenar algunas variables macroeconómicas clave, pero ese proceso todavía no se tradujo en una cancha más nivelada para las empresas locales. En los hechos, la economía comenzó a moverse a dos velocidades: mientras algunos sectores avanzan con fuerza, otros -más ligados al mercado interno- continúan rezagados.

En ese contexto, la estructura impositiva que enfrentan las pymes permanece prácticamente inalterada, parte del denominado “costo argentino”, aun cuando el entorno en el que operan se volvió más exigente.

Es sobre ese telón de fondo que cobra relevancia un nuevo informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). El Vademécum tributario argentino de pymes 2025 corrió el foco de la discusión tradicional sobre presión fiscal y puso el acento en la cantidad y complejidad de las obligaciones que debe administrar una empresa promedio.

El relevamiento muestra que una pyme argentina enfrentó el año pasado al menos 67 impuestos y regímenes a lo largo de un año. El número surge de la combinación de 37 tributos -18 nacionales, 8 provinciales y 11 municipales- y 30 regímenes de retención, percepción e información. Desde el IARAF aclaran que el estudio no mide cuánto se paga, sino cuántas obligaciones deben gestionarse, y advierten que, pese a la eliminación del impuesto PAIS en 2025, el entramado general prácticamente no se modificó.

Para el análisis, el instituto construyó una pyme modelo, organizada como sociedad de responsabilidad limitada (SRL), con empleados en relación de dependencia, establecimiento propio, flota de vehículos, consumo de servicios públicos, uso del sistema financiero y operaciones tanto en el mercado interno como en el comercio exterior. A partir de ese perfil, el informe detalla cómo la operatoria cotidiana activa múltiples tributos y regímenes administrativos.

Así, por ejemplo, la compra de insumos, la venta de productos en el mercado local y el uso de servicios básicos como electricidad, gas, agua, internet o telefonía involucran combinaciones de IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales, impuesto al cheque y distintos fondos fiduciarios. A su vez, la importación de insumos y la exportación de bienes finales incorporan derechos específicos y tasas estadísticas, mientras que la tenencia de inmuebles y vehículos suma gravámenes provinciales y municipales adicionales.

Uno de los puntos más sensibles del relevamiento es el peso de los regímenes de retención, percepción e información. El Iaraf identifica 30 regímenes distintos, que no solo implican pagos anticipados, sino también una carga administrativa significativa. Estos mecanismos convierten a las pymes en agentes de recaudación o las obligan a cumplir con presentaciones periódicas ante múltiples organismos, elevando los costos de gestión.

La relevancia de este entramado se amplifica por el peso del segmento pyme en la economía. Según datos de Ucema, en la Argentina existen más de 515.000 pymes, que representan el 98% de las firmas empleadoras del sector formal. Estas empresas generan el 50% del empleo asalariado registrado y explican alrededor del 35% de la masa salarial formal, lo que las convierte en el principal sostén del mercado laboral privado.

Sin embargo, el contexto en el que operan sigue siendo adverso. De acuerdo con un informe de Equilibra, entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 la actividad económica se mantuvo prácticamente estancada en términos agregados, aunque con fuertes diferencias sectoriales. Solo 19 de los 55 sectores productivos lograron expandirse, mientras que los restantes 36 se contrajeron. La recuperación estuvo liderada por sectores capital-intensivos y con bajo peso pyme, mientras que las actividades más dependientes del mercado interno continúan rezagadas.

Al mismo tiempo, la apertura comercial profundizó la competencia externa. Equilibra señala que, en 16 de los 20 sectores productores de bienes transables que redujeron su producción, las importaciones ganaron participación en el mercado interno. La mayor competencia externa impacta con más fuerza en empresas de menor tamaño, con estructuras de costos menos flexibles y mayor dependencia del consumo local.

El impacto sobre el empleo completa el cuadro. Según un informe de Econviews, entre octubre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 182.000 puestos de trabajo privados registrados. Los sectores que lideraron el crecimiento de la actividad no fueron los principales generadores de empleo, mientras que la industria y la construcción, más intensivas en mano de obra, concentraron buena parte de la destrucción de puestos. En ese contexto, el peso de los costos fijos —entre ellos los tributarios y administrativos— adquiere mayor relevancia para las pymes, que operan con menor escala y menor capacidad de absorber shocks.

Este contraste se vuelve más visible al observar el sesgo de las políticas de incentivo vigentes. El Gobierno impulsó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece beneficios fiscales, impositivos y cambiarios a proyectos de gran escala, concentrados casi exclusivamente en energía y minería. Se trata de sectores con alto potencial exportador, pero bajo peso relativo en empleo y entramado pyme. Mientras esos proyectos acceden a un esquema de estabilidad y alivio tributario, las pymes continúan operando bajo un sistema complejo y fragmentado, sin cambios estructurales en la carga administrativa que enfrentan.

En paralelo, el Gobierno decidió postergar la prometida reforma tributaria con la que planeaba reducir la carga impositiva sobre la economía. La iniciativa no fue incluida ni en las sesiones extraordinarias de diciembre ni en las de febrero. Según admitieron en el equipo del ministro de Economía, Luis Caputo, en conversaciones con empresarios, no se discutirá durante 2026, dado que no ven margen para eliminar más impuestos sin poner en riesgo el superávit fiscal, principal ancla del programa económico.

En contraste, el Ejecutivo sí tiene previsto avanzar con una reforma laboral, orientada a reducir el costo de contratación y el pasivo asociado a eventuales juicios. Dentro de ese paquete, el Gobierno analiza la creación de un Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), aún en elaboración, que buscaría ofrecer beneficios fiscales acotados -como amortización acelerada y devolución de créditos fiscales de IVA- para inversiones productivas de empresas nacionales y extranjeras de menor escala, con montos mínimos diferenciados según el tamaño de la firma. Se trata, por ahora, de una herramienta en etapa de diseño, sin reglamentación ni impacto inmediato.

Para muchas pymes, sin embargo, incluso estos eventuales alivios resultan insuficientes frente a un sistema tributario que sigue siendo complejo y fragmentado, más aún cuando provincias y municipios reforzaron la recaudación vía Ingresos Brutos y tasas locales, profundizando la superposición de cargas.

Mientras la macro se ordena, la microeconomía aún opera con un sistema que no se simplifica. Para las pymes, que concentran la mayor parte de las empresas y del empleo del país, el desafío no es solo producir y competir en un mercado más abierto, sino también administrar un entramado de que suma 67, entre impuestos, tasas y regímenes que atraviesa todos los niveles del Estado.

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Un forestal cruzó a Hartfield y le pidió que reclame a la Nación bajar el IVA para poder competir

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El ingeniero forestal Nicolás Ocampo, impulsor del Grupo Jóvenes Ingenieros Forestales de Misiones y ex vicepresidente del Colegio de Ingenieros Forestales, respondió a las declaraciones del diputado nacional Diego Hartfield, quien había defendido las políticas del gobierno de Javier Milei y planteado la competencia como motor del crecimiento, comparándola con su experiencia como ex tenista profesional.

Ocampo valoró la trayectoria deportiva del legislador y el concepto de competencia, pero advirtió que no puede trasladarse de manera lineal al entramado productivo. “Sería bueno que le pregunte a los productores y a los dueños de las pymes forestales si quieren competir. Estoy seguro de que absolutamente todos le van a decir que sí”, sostuvo.

En ese marco, remarcó que la forestoindustria misionera —compuesta por más de 500 pymes— es uno de los sectores que más riqueza genera en la provincia, con producción de bienes y servicios, empleo directo e impacto social. Sin embargo, aseguró que hoy atraviesa “la mayor crisis de su historia”.

Según explicó, el problema no es la falta de voluntad para competir, sino las condiciones en las que se exige hacerlo. Entre los factores críticos mencionó el fuerte aumento de los costos: en los últimos dos años, el precio de la energía se incrementó más de un 617% —una decisión tomada a nivel nacional— y el gasoil cerca de un 250%, afectando de manera directa a la actividad forestal y a la logística.

Frente a este escenario, Ocampo planteó una reducción del IVA al 10% y del impuesto a las ganancias en niveles similares, como ocurre en Paraguay. “Misiones tiene el 90% de sus límites con Paraguay y Brasil. Si la Nación nos brinda herramientas de competitividad, podemos ser una potencia productiva e industrial y terminar con desventajas históricas. Eso sería verdadera libertad para competir”, afirmó.

También cuestionó la ausencia de una política energética nacional para el sector industrial y recordó que países como Alemania, Estados Unidos, Japón y los miembros de la Unión Europea subsidian la energía para sostener la producción. A eso sumó la necesidad de precios diferenciales para Misiones, considerando el impacto que tuvo la represa de Yacyretá en la provincia, medidas que dependen exclusivamente del Estado nacional.

Otro punto señalado fue el ingreso de productos forestales importados, como muebles provenientes de China, e incluso la posibilidad de importar viviendas industrializadas. “¿No les parece que así la competencia deja de ser justa?”, planteó.

Además, advirtió sobre la desventaja estructural que implica la falta de acceso al gas natural en Misiones y llamó a revisar la aplicación de la Ley Nacional de Promoción Forestal 25.080. Según indicó, los beneficios fiscales previstos en la norma estarían siendo aprovechados mayormente por grandes empresas, generando concentración y dejando en desventaja a las pymes y a los productores.

Finalmente, Ocampo cuestionó que, en medio de esta crisis, se impulse una reforma laboral “desde la urgencia”, enfrentando a trabajadores y pequeñas y medianas empresas sin resolver los problemas de fondo. “La competencia es buena, pero solo bajo condiciones justas. Hoy los productores no pueden competir no porque no quieran, sino porque las decisiones políticas nacionales los están ahogando”, concluyó.

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La Justicia aceptó a ARCA como querellante en la causa contra la AFA por presunta evasión agravada

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) fue aceptada como querellante en la causa judicial que investiga a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por la presunta apropiación indebida de más de $19.000 millones que debían ser girados al Estado. La decisión, adoptada por el juez en lo Penal Económico Diego Amarante, fortalece el rol procesal del organismo recaudador y profundiza una investigación con impacto económico, institucional y fiscal sobre el principal ente del fútbol argentino.

Con esta resolución, ARCA podrá acceder de manera plena al expediente, solicitar medidas de prueba y apelar resoluciones judiciales en el marco de un proceso que apunta a determinar responsabilidades por supuesta “evasión agravada”, vinculada a retenciones impositivas y previsionales no ingresadas en tiempo y forma.

El origen de la causa y el rol de ARCA

La causa se originó a partir de una denuncia presentada por la propia ARCA el 12 de diciembre, en la que el organismo alertó a la Justicia que la AFA habría retenido fondos correspondientes a los clubes afiliados sin girarlos posteriormente al Estado. A partir de esa presentación, el fiscal en lo Penal Económico Claudio Navas Rial avanzó con la apertura de la investigación e imputó a la cúpula de la AFA por el delito de evasión agravada.

Según consta en el expediente, el perjuicio fiscal denunciado asciende a $19.353.546.843,85. La cifra fue detallada por los abogados de ARCA, Vanina Mariel Vidal y Matías Alejo Gentile Brezigar, quienes sostienen que las irregularidades detectadas comprometen impuestos nacionales y aportes al sistema de la seguridad social.

En concreto, el organismo recaudador identificó inconsistencias en el ingreso del Impuesto al Valor Agregado (IVA), del Impuesto a las Ganancias y de las Contribuciones a la Seguridad Social correspondientes al período comprendido entre marzo de 2024 y septiembre de 2025.

Impacto económico e institucional del expediente

La aceptación de ARCA como querellante representa un giro relevante en términos procesales. Al convertirse en parte activa, el organismo no solo impulsa la investigación sino que también refuerza la dimensión institucional del caso, al tratarse de presuntos incumplimientos tributarios de magnitud por parte de una entidad de fuerte peso económico y social.

Desde el punto de vista fiscal, el monto bajo investigación supera los $19.000 millones, una cifra significativa en términos de recursos públicos, especialmente en un contexto de fuerte énfasis oficial en la recaudación, el control del gasto y el cumplimiento de las obligaciones tributarias. La causa también pone el foco en los mecanismos de retención y transferencia de impuestos vinculados a la actividad deportiva profesional, un sector que maneja flujos financieros relevantes.

En el plano institucional, el expediente abre interrogantes sobre los sistemas de control y supervisión aplicados a las entidades que actúan como agentes de retención, así como sobre la relación entre los clubes, la AFA y el Estado. La investigación podría derivar en mayores exigencias de transparencia y en eventuales revisiones de los esquemas de recaudación y fiscalización.

Proyección y posibles repercusiones

Con ARCA ya incorporada formalmente como querellante, se espera una intensificación de las medidas probatorias y un avance más dinámico del proceso judicial. El acceso pleno al expediente permitirá al organismo impulsar pericias, requerir documentación y profundizar el análisis de los flujos financieros bajo sospecha.

En términos de repercusiones, el caso podría generar impacto tanto en el ámbito del fútbol profesional como en el debate más amplio sobre el cumplimiento fiscal de las entidades deportivas. También podría sentar precedentes relevantes para otros sectores donde existen esquemas de retención de impuestos y contribuciones, reforzando el mensaje de control y sanción ante eventuales incumplimientos.

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El pragmatismo y la levedad

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Misiones cerró 2023 con un techo inédito de 110,3 mil empleos privados registrados. Dos años después, el retroceso es evidente: el dato de octubre, el último oficial, marca que en Misiones solo hay 99.225 trabajadores en el sector privado formal. Es el menor volumen de empleo de los últimos 57 meses para la provincia y se perforó el piso de los cien mil empleos por primera vez desde febrero de 2021, en plena salida de la pandemia. Es decir, los números son peores que durante la pandemia. 

Se llegó a esa cifra luego de sufrir cinco caídas consecutivas en la comparación mensual: en octubre el descenso fue de 0,9%, equivalente a la pérdida de 884 empleos respecto a septiembre. Misiones fue una de las seis provincias con mayor descenso mensual. 

Entre junio y octubre, Misiones perdió unos 3.558 empleos en el sector privado formal, y desde que asumió Milei, cayeron 9.678 empleos, lo que representa una baja del 8,9%, la sexta más fuerte del país. 

El mismo panorama, con matices, se observa en el resto de las provincias y en el promedio país. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 la cantidad de empleadores con trabajadores registrados, pasó de 512.357 a 492.223, con una contracción de 21.046 empresas. Se cerraron 30,45 empresas por día.

En el mismo período, el empleo registrado se redujo 2,77%, lo que representa una pérdida de 272.607 puestos de trabajo, al pasar de 9.857.173 en noviembre de 2023 a 9.584.566 en octubre de 2025. Son casi 400 trabajadores menos por día desde que asumió Javier Milei

Datos complejos para alguien que se jacta de ser especialista en generar riqueza con o sin dinero. Sin embargo, el Presidente y sus convencidos, deciden simplemente obviarlos. 

En contraste, el Presidente y su equipo económico empezaron el año celebrando el dato de la inflación como “el más bajo” de los últimos años. El índice de precios al consumidor aumentó 2,8% en diciembre, lo que arroja una suba de 31,5% para todo 2025 en Argentina, 86 puntos porcentuales menos que el año previo (117,8%) y el más bajo de los últimos ocho años. Datos correctos que no dicen todo: megadevaluación en diciembre de 2023, virtual congelamiento de salarios y una suba de tarifas que no termina nunca de acomodarse. Elementos que esconden la real dimensión del esfuerzo de los argentinos para sobrellevar el costo del ajuste, que muy poco fue asumido por “la casta”. 

También se omite reconocer que la inflación está lejos de estar knock out como celebró el Presidente en unos comics que lo tienen como protagonista. En mayo del año pasado se frenó el proceso de desinflación y desde entonces, no para de subir. El 2,8 por ciento de diciembre fue más alto que en noviembre. En el NEA el dato del último mes del año también fue impactante, con un alza del 3,4% y una aceleración por cuarto mes consecutivo. La región tuvo el mayor incremento de precios del país, aunque en términos interanuales, mostró un incremento del 28,8%, el más bajo desde el 2017.

En el NEA, la suba mensual de diciembre presentó una aceleración de un punto porcentual respecto al mes previo (2,4% en noviembre) y fue la primera vez desde abril pasado que supera el techo del 3% mensual, lo que equivale a la suba más fuerte desde agosto de 2024 en la región. Esta aceleración también se vio a nivel general nacional y en las regiones, pero en magnitudes inferiores al nordeste. 

¿Dónde estuvieron las subas más alarmantes? Alimentos y Bebidas no alcohólicas, con 4,8%, fue el indicador más alto de los últimos 17 meses, con la carne como protagonista, con una escalada de 10,3%)

El Gobierno celebró el último dato de inflación como un hito político. “Es un logro extraordinario”, afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien atribuyó el resultado a un conjunto de factores que incluyen el reacomodamiento de precios relativos, la flotación cambiaria y una fuerte contracción de la demanda de dinero, fenómeno que explicó como consecuencia de una dolarización masiva de la ciudadanía, incentivada -según su lectura- por la oposición. El Presidente replicó el mensaje con entusiasmo y volvió a exaltar la figura de su ministro: “Toto, el más grande”.

Desde una perspectiva histórica, el dato tiene respaldo. Para encontrar una inflación anual menor a la actual hay que retroceder hasta 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando el índice fue de 24,8%. Aquel año tuvo además un valor simbólico: fue el primero elaborado por un organismo estadístico normalizado, luego de casi una década en la que las cifras oficiales habían perdido credibilidad por la manipulación política. Sin embargo, esa tregua fue efímera. La inflación volvió a acelerarse hasta 47,7% en 2018 y 53,8% en 2019. Más tarde, la parálisis económica provocada por la pandemia permitió en 2020 una inflación más baja, del 36,1%, durante la gestión de Alberto Fernández. El alivio tampoco duró: el proceso derivó en una escalada que culminó en 2023 con una suba del 211,4%, la más alta del mundo.

Pero los números admiten más de una lectura. El informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos, introduce matices que contrastan con el triunfalismo oficial. No solo confirma que la desaceleración se detuvo, sino que también aleja la promesa presidencial de una inflación convergiendo a cero hacia mitad de año. Desde la asunción de Javier Milei, el menor registro se alcanzó en mayo pasado, con 1,5%. A partir de allí, la inflación retomó un sendero de aceleración suave pero persistente.

El detalle de los rubros explica buena parte de esta dinámica. En los últimos meses, los alimentos -la categoría más sensible para los hogares de menores ingresos- volvieron a empujar el índice. 

A esto se sumó el impacto de las tarifas reguladas -educación, agua, electricidad, gas y combustibles-, afectadas por el recorte de subsidios aplicado por el Gobierno. 

El esquema antiinflacionario se apoyó básicamente en dos anclas: el tipo de cambio y los salarios. En 2025, según datos oficiales, los salarios del empleo formal crecieron casi un punto por debajo de la inflación. Al mismo tiempo, el dólar se mantuvo contenido mediante un régimen de bandas con un techo de actualización mensual del 1%. Tras meses de advertencias sobre los riesgos del atraso cambiario, el equipo económico decidió flexibilizar el esquema a partir de enero: desde ahora, el dólar oficial puede ajustarse como máximo al ritmo de la inflación. En febrero, ese límite será el porcentaje de diciembre.

Aun así, los economistas advierten que la inercia sigue presente. Incluso en un escenario de relativa calma, los precios locales suben en un mes lo que en países vecinos como Uruguay o Brasil aumenta en un semestre.

En ese contexto, la meta presidencial de una inflación tendiendo a cero hacia mitad de año aparece como poco realista. En el mejor de los casos, los especialistas proyectan un retorno a niveles inferiores al 2% mensual. El desafío inmediato es estabilizar la oferta y la demanda de dólares y reducir las expectativas de una nueva devaluación, que actúan como motor de remarcaciones. 

El presupuesto aprobado por el Congreso proyecta para 2026 una inflación anual del 10,1%, equivalente a un promedio mensual del 0,8%. Las estimaciones privadas, sin embargo, duplican esa cifra y la ubican en torno al 20%. Se trata de una inflación menor a la del año anterior, pero que ya no reproduce la velocidad de caída observada en los primeros dos años del Gobierno de Milei.

El enfriamiento de las expectativas también tiene razones políticas y financieras. Aunque el oficialismo revalidó su fuerza en las elecciones de medio término con el 40% de los votos, el mercado incorporó otros elementos al análisis: la flexibilización cambiaria y la fragilidad exhibida por el programa económico en 2025, cuando, en medio de tensiones financieras y electorales, el Gobierno recurrió primero a un rescate de 20.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional y luego a un auxilio equivalente del Gobierno de Estados Unidos, cuando Donald Trump, que intervino de manera directa en el mercado cambiario local.

El relato del “logro extraordinario” choca con la experiencia cotidiana de los hogares. Durante 2025 no se verificó una baja generalizada de precios, sino una recomposición claramente regresiva. Los alquileres y gastos conexos encabezaron las subas, con un aumento acumulado del 70,3%, más del doble de la inflación general. La desregulación y la escasez de oferta transformaron el acceso a la vivienda en un privilegio: hoy, el 25% de los inquilinos destina entre el 60% y el 100% de su salario al alquiler.

La educación privada acumuló un incremento del 52,2%, profundizando el castigo sobre las familias que recurren a ella como refugio frente al deterioro del sistema público. Los servicios regulados y los alimentos, pilares del consumo popular, también crecieron por encima del promedio. La carne vacuna, por ejemplo, registra aumentos interanuales de entre el 60% y el 72%.

Nada de esto es casual. Es el resultado de una estrategia que primero contuvo artificialmente precios clave por motivos electorales y luego los liberó de forma abrupta. A la par, el ancla salarial terminó de cerrar el esquema. Mientras los precios de los bienes esenciales se dispararon, los ingresos se contrajeron con fuerza. Distintos informes señalan que el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió más del 30% de su poder de compra desde diciembre de 2023 hasta fines de 2025, cuando se ubicó en torno a los 322.000 pesos. Las estimaciones van del 31,4% al 35%. Los salarios públicos nacionales cayeron un 32,6% y gran parte de las paritarias privadas también cerraron a la baja, con pérdidas reales de hasta el 7% en el primer trimestre de 2025.

El mecanismo es transparente: una devaluación inicial que licuó los ingresos, seguida por una contención salarial efectiva. En ese esquema, la desaceleración inflacionaria existe, pero su costo social también. Y es allí donde el “logro extraordinario” deja de ser una verdad indiscutible para convertirse en una afirmación profundamente discutible.

Los datos son demoledores para el relato libertario. Pasada ya la mitad del mandato, Milei no genera ni riqueza ni empleo. Y tampoco logra contener la inflación, que desde mayo del año pasado, entró en una tendencia alcista que no parece encontrar techo. Los convencidos eluden la discusión y apelan a la herencia recibida -como la resaca kirchnerista hacía con Macri- o prefieren hablar de otros temas menos comprometedores. Uno de los temas favoritos es buscar otros culpables. Los apuntados son los gobernadores o las provincias que “no hacen el ajuste” y gastan la “riqueza” de la Nación. O no se suman al festival desregulador.

Nuevamente, los datos contrastan con el relato. Las cuentas de las provincias están mucho más ordenadas que las de la Nación y algunas destacan por una administración austera y equilibrada. 

Las cuentas de Misiones estuvieron esta semana en debate, con las tácticas incendiarias del ex tenista Diego Hartfield, torpemente rebatidas por los interlocutores del oficialismo. El libertario tiene la ventaja de jugar sin presiones ni responsabilidad de gestión. En esas ligas, la ignorancia puede ser una virtud.

Misiones exhibe uno de los mejores resultados en materia de equilibrio económico, pese a que fue una de las únicas seis provincias que registró una caída de sus ingresos totales, que en su caso fue del 0,2%. Esta baja respondió, en primer lugar, a una menor recaudación: los ingresos tributarios descendieron 0,8%, traccionados por los de origen provincial, que retrocedieron 4,8%. 

Los únicos conceptos que mostraron incrementos fueron las Contribuciones a la Seguridad Social (12,8%) y las Transferencias de Capital (194,4%), aunque en este último caso cabe señalar que representan apenas el 0,1% de los ingresos totales.

La caída de los ingresos obligó, necesariamente, a un rediseño del gasto, que se reflejó con claridad en el período analizado. El gasto total provincial se incrementó apenas 0,5% en términos reales, lo que posicionó a Misiones como la provincia con la menor suba de erogaciones de todo el país. Este resultado, en una mirada superficial, podría dar lugar a lecturas simplistas en clave de “ajuste”, pero un análisis más fino muestra una dinámica diferente.

Los dos componentes más sensibles del gasto escaparon a la tendencia general y exhibieron aumentos significativos: el gasto en personal creció 14,2% y las prestaciones de la seguridad social lo hizo en 23,2%. 

La contención del gasto no se apoyó en recortes sobre áreas particularmente delicadas como la salarial o la previsional. Además, tampoco se descuidó el impulso al desarrollo: si bien se trata de volúmenes relativamente menores en comparación con otros motores del gasto, las transferencias de capital al sector privado crecieron 91,8% y al sector público 257%. A esto se sumó un aumento del 15,6% en la inversión financiera, destacándose que una porción relevante de este rubro se destinó al otorgamiento de créditos para la producción.

En sentido contrario, los mayores recortes se concentraron en los Servicios no Personales (un rubro usualmente asociado al denominado “gasto político”), que cayeron 3,0%, y en las Transferencias Corrientes, con una baja del 12,6%. El gasto en intereses de la deuda, por su parte, aumentó 42,7% debido a pagos a organismos internacionales y al Gobierno nacional, entre otros conceptos, aunque con la particularidad de que, pese a su crecimiento, la deuda mantiene un peso casi marginal dentro del gasto provincial (apenas 0,3%). En cuanto al gasto de capital, la inversión real directa se redujo 35%, aunque esta caída fue parcialmente compensada por el mayor dinamismo de las transferencias al sector privado y del crédito productivo.

Con ingresos cayendo 0,2% interanual y gastos creciendo solo 0,5%, el resultado fiscal de Misiones no se vio comprometido. La provincia registró un superávit primario superior a los 90 mil millones de pesos y un superávit financiero cercano a los 83 mil millones, destaca Alejandro Pegoraro en su columna de este domingo en Economis.

Misiones no gasta tanto y cuida el equilibrio, aún con menores ingresos. Prioriza sostener la actividad económica -es una obsesión de Hugo Passalacqua- y acelera cuando hay que acelerar. 

El Gobernador sorprendió con una de las decisiones fiscales más relevantes de los últimos años para el sector energético: la reducción drástica del Impuesto sobre los Ingresos Brutos a la venta mayorista de combustibles, que pasará a tributar 1%, cuando estaba alcanzada por una alícuota del 4,5%. La medida implica una baja superior al 75% de la carga impositiva y busca equiparar el tratamiento tributario del combustible al de la actividad industrial. Tendrá un fuerte impacto en los costos operativos de empresas y también en la logística.

Hasta ahora, la comercialización mayorista de combustibles estaba gravada como una actividad comercial, lo que generaba una distorsión impositiva en una cadena de valor estratégica para toda la economía. El nuevo esquema reconoce su rol productivo y logístico, y lo alinea al tratamiento que reciben las actividades industriales, reduciendo de manera significativa el costo fiscal que enfrentan los operadores del sector.

La resolución establece con claridad que la venta mayorista de combustibles para reventa comprendidos en la Ley Nacional 23.966 pasará a tributar una alícuota del 1%, mientras que la venta mayorista general de combustibles y lubricantes continuará gravada al 4,5% . De este modo, se diferencia explícitamente al eslabón que abastece al mercado interno y a las estaciones de servicio.

El propio texto oficial fundamenta la medida en la necesidad de “evitar distorsiones impositivas, fortalecer la competitividad del sector y promover condiciones equitativas que favorezcan la inversión y el sostenimiento de la actividad económica en la Provincia” . En términos prácticos, esto significa crear un entorno más favorable para que las empresas que importan, almacenan y distribuyen combustibles puedan operar con mayor previsibilidad y menores costos.

La política fiscal es una herramienta y no un dogma. No será la única medida. Passalacqua y el equipo económico trabajan constantemente sobre lo impositivo. “Acomodando lo que se pueda, con la máxima creatividad posible, realismo del contribuyente y sin dañar el equilibrio fiscal”, explica Passalacqua. 

La preocupación principal es cuidar el empleo, que en este escenario se convierte en una tarea titánica, ya que en paralelo, los recursos son cada vez más escasos. La situación amerita incluso refuerzos en áreas sensibles, como el ministerio de Trabajo, que enfrenta una demencial tensión entre quiebras, despidos -muchísimos-, y conciliaciones.

El equilibrio que sostiene Misiones adquiere otro cariz cuando se pone la caída de ingresos en la balanza. La recaudación de diciembre fue menor a la de enero de 2024 y con una inflación del 31 por ciento. Malabarismo.

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Cómo quedaron las nuevas escalas y cuotas del Monotributo

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Tras conocerse el 2,8% de inflación de diciembre, ARCA ajustó los valores anuales del Monotributo que van a regir desde el 1º de febrero. Por su parte, las nuevas escalas del Impuesto a las Ganancias rigen desde el 1º de enero.

Así quedaron las escalas y cuotas del Monotributo: 

Con la información conocida, los montos totales mensuales van desde $42.386,74 para las categorías más bajas hasta $1.381.687,90 para la categoría K en locaciones y prestaciones de servicios.

Cabe recordar que está abierta la recategorización en el monotributo hasta el 5 de febrero.

Las nuevas escalas del Impuesto a las Ganancias rigen desde el 1º de enero. Si ya se liquidaron los salarios de diciembre, el mes que viene las empresas tendrán que compensar lo descontado de más.

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