INCENDIOS

El sector forestal defiende la reforma a la ley de Manejo del Fuego

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La Red de Manejo del Fuego Rural presentó ante las Comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General del Honorable Senado de la Nación su posición técnica respecto a las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego (Ley N.º 26.815), incluidas en el Proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (Exp. PE 13/26).

Desde la entidad -que coordina Claudia Peirano, directora de la Asociación Forestal Argentina y que integra la facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones- señalaron que la reforma no implica una flexibilización ambiental, sino que busca corregir distorsiones del régimen vigente que han generado efectos jurídicos y económicos adversos sin reducir los incendios.

“Evitar tratar como culpables a quienes sufren un incendio”

Según explicaron, la normativa actual (Ley N.º 27.604) introdujo restricciones automáticas sobre el uso del suelo tras incendios, sin distinguir su origen ni las circunstancias del siniestro. “Se configuró un esquema que, en la práctica, presume culpabilidad y aplica consecuencias sobre propietarios que también son víctimas del incendio”, indicaron desde la Red.

En ese sentido, advirtieron que este enfoque:

  • no ha demostrado eficacia en la reducción de la siniestralidad,
  • genera incentivos que desalientan la denuncia de incendios,
  • y produce efectos económicos desproporcionados sobre las tierras afectadas.

Protección ambiental: qué se mantiene

La entidad remarcó que la reforma mantiene intacta la protección de los bosques nativos, conforme al ordenamiento territorial establecido por la Ley N.º 26.331. Las modificaciones se concentran en eliminar restricciones generalizadas que hoy se aplican también sobre tierras productivas, sin diferenciación ni sustento técnico.

Uno de los ejes del planteo es la ausencia de evidencia científica que respalde los plazos de restricción de uso del suelo (hasta 30 y 60 años). Desde la Red señalaron que:

  • los tiempos de recuperación varían según el ecosistema,
  • en muchos casos son significativamente menores,
  • y pueden incluir cambios en el uso del suelo como parte del proceso de restauración.

La entidad también advirtió que el régimen vigente genera pérdida de valor de los activos, incertidumbre para la inversión y restricciones que afectan el uso productivo del suelo de manera desproporcionada.

Desde la Red señalaron que la discusión responsable de la problemática de los incendios rurales requiere un abordaje más amplio, que incluya prevención, detección temprana, ataque rápido, control, identificación de causas y responsabilidades y restauración.  “Este debate excede el alcance del proyecto presentado y requiere una discusión específica sobre políticas de gestión integral del fuego”, indicaron.

Finalmente, destacaron que la reforma en tratamiento representa una oportunidad para alinear la normativa con principios básicos del derecho y evitar efectos contraproducentes. “La protección ambiental y el respeto al debido proceso no son objetivos en conflicto. Corregir una regulación que genera distorsiones es un paso necesario para construir políticas públicas más eficaces”, concluyeron.

El planteo oficial busca retrotraer el esquema a una versión anterior, bajo el argumento de que permitiría equilibrar la protección ambiental con la continuidad de la actividad privada. “Si un productor sufre un incendio, no puede disponer de su propiedad, lo que agrava aún más la pérdida económica”, sostuvo el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuando anunció las reformas.

El debate se da en un contexto marcado por incendios recurrentes en distintas regiones del país, particularmente en el sur argentino. Según estimaciones de organizaciones ambientalistas, miles de hectáreas fueron afectadas en los últimos meses, lo que reaviva la discusión sobre los mecanismos de prevención, control y regulación del uso del suelo tras los siniestros.

En paralelo, el paquete incluye cambios en la Ley de Tierras Rurales, que actualmente limita la compra de campos por parte de extranjeros. La normativa vigente establece un tope del 15% del territorio nacional en manos foráneas, junto con restricciones por nacionalidad, superficie y ubicación en zonas estratégicas.

La intención oficial es flexibilizar esos límites para facilitar el ingreso de capitales internacionales en sectores considerados clave.

Desde el Ejecutivo sostienen que actividades como la producción agropecuaria, la minería y la energía requieren inversiones de gran escala, lo que implica acceso a extensiones significativas de tierra.

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Por el elevado riesgo de incendios en Misiones, instan a evitar el uso del fuego y extremar las medidas de prevención

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El Gobierno de Misiones, a través del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, informa a la población que en la jornada de hoy, el riesgo de incendios es alto en todo el territorio provincial.

En este contexto, se solicita abstenerse de realizar quemas y evitar encender fuego al aire libre y/o descartar colillas de cigarrillos, dado que las condiciones ambientales actuales favorecen la rápida propagación de focos ígneos, incrementando la probabilidad de incendios forestales y rurales.

Asimismo, se recuerda que estas medidas tienen como objetivo resguardar los recursos naturales, proteger la biodiversidad y preservar la seguridad de los misioneros y misioneras.

Ante la detección de cualquier foco de incendio, se solicita dar aviso de manera inmediata a la línea de emergencias 911.

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Vocación y entrega: brigadistas misioneros brindan apoyo en el combate de incendios en la Patagonia

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Desde los primeros días de enero, brigadistas de la región NEA con base en Apóstoles que trabaja de manera articulada con el Plan Provincial de Manejo de Fuego del Ministerio de Ecología, se encuentran desplegados en el sur del país colaborando en el combate de incendios forestales de alta complejidad, en lo que representa uno de los compromisos operativos más prolongados de este verano 2026.

La Brigada Nacional NEA del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, con asiento en Apóstoles, partió hacia el sur del país el 10 de enero para intervenir en los siniestros que afectan el Parque Nacional Los Alerces y zonas aledañas, enfrentando condiciones adversas como altas temperaturas, baja humedad y terreno difícil para las operaciones.

En este despliegue participan brigadistas misioneros que integran el equipo regional del Sistema Federal de Manejo del Fuego que abarca Misiones, Corrientes y Entre Ríos. La presencia de estos brigadistas se suma a los equipos de otras provincias y fuerzas nacionales, que operan de forma coordinada bajo el marco del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, una estructura que articula respuestas operativas de distintas jurisdicciones cuando un incendio supera la capacidad local de contención.

La Base Regional NEA del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, ubicada en Apóstoles, Misiones, funciona formalmente bajo la órbita nacional desde agosto de 2022, cuando se anunció su conversión en la tercera base nacional de control del país. Previamente, ya operaba en el lugar una base del Plan Provincial de Manejo del Fuego. En terreno, los brigadistas misioneros, junto a otros equipos federales y provinciales, continúan con tareas de control de focos activos, construcción de líneas de defensa y enfriamiento de zonas calientes, frente a un escenario que sigue siendo crítico por la extensión de los frentes de incendio en la Patagonia.

En este contexto, mientras los brigadistas misioneros acompañan las tareas operativas en el sur del país, en Misiones se sostiene de manera permanente un trabajo orientado a la prevención, el manejo integral del fuego y la reducción de riesgos. A través de la implementación de tecnología, el refuerzo a través de equipamiento al personal de primera línea y la articulación con municipios y organismos nacionales para trabajar en una respuesta rápida ante eventuales focos ígneos.

En este escenario, y considerando que Misiones atraviesa condiciones de riesgo extremo de incendios forestales, se recuerda a la población la necesidad de extremar las medidas de prevención y evitar cualquier acción que pueda generar focos ígneos. La experiencia que hoy enfrenta la Patagonia pone en foco las graves consecuencias que pueden derivarse de un incendio fuera de control, tanto para los ecosistemas como para las comunidades.

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En medio de los incendios, el Gobierno gira $ 120.000 millones a los bomberos

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En medio de los incendios en la Patagonia y tras recibir cuestionamientos por el recorte presupuestario, el Gobierno nacional otorgó $ 120.000 millones en subsidios a bomberos voluntarios.

El Ministerio de Seguridad Nacional determinó que cada una de las 1.062 asociaciones de primer grado habilitadas en el país recibirá la suma de $ 94.924.971,75.

Estos fondos tienen como destino la compra de equipamiento, materiales de protección y el mantenimiento de las unidades operativas.

El esquema de financiamiento contempla también partidas específicas para las entidades de segundo grado.

Las federaciones provinciales recibirán dos transferencias de $ 7.754.639.995,93 cada una, repartidas proporcionalmente según su cantidad de afiliadas, para cubrir gastos de funcionamiento, representación y capacitación de sus integrantes.

La Resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial define que los pagos se realizarán de manera trimestral a través del Banco de la Nación Argentina.

La transferencia de los recursos estará sujeta a los ingresos que se registren en la cuenta recaudadora y al cumplimiento de las obligaciones administrativas de cada institución.

La normativa también asigna fondos a las organizaciones de tercer grado y a la autoridad de aplicación.

El Consejo de Federaciones de Bomberos Voluntarios percibirá $ 7.754.640.000 para la Academia Nacional de Capacitación y $ 2.584.880.000 para gastos operativos.

Por su parte, la Agencia Federal de Emergencias (AFE) dispondrá de $ 2.584.880.009,64 para tareas de fiscalización, formación de instructores y adquisición de equipamiento regional.

Las entidades beneficiarias tienen la obligación de identificar todos los bienes inmuebles o móviles adquiridos con estos fondos mediante placas o ploteos con la leyenda “Subsidio Nacional Ley N° 25.054”.

Para garantizar la transparencia, la Dirección Nacional de Bomberos Voluntarios supervisará que las inversiones se ajusten a los fines establecidos y suspenderá los pagos a aquellas instituciones que presenten anomalías en sus rendiciones de cuentas digitales.

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El presidente baila sobre las llamas

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El presidente baila. La escena es literal: en un teatro de Mar del Plata, Javier Milei sube al escenario con Fátima Florez —su ex novia, o su supuesta novia, o su partenaire en esta ficción sentimental permanente— mientras las cámaras celebran el gesto como si fuera una travesura simpática. La política convertida en cuadro musical, la jefatura de Estado reducida a espectáculo.

Y mientras tanto, la Patagonia —ese sur que es paisaje, comunidad, economía y memoria— arde. No en metáfora. Arde en decenas de miles de hectáreas quemadas, en humo que invade pueblos enteros, en animales calcinados, en familias evacuadas, en brigadistas exhaustos que ponen el cuerpo allí donde el Estado debería llegar antes, mejor y con recursos.

La simultaneidad no es casual ni anecdótica: es un programa. El gobierno de Milei eligió el show permanente, la provocación y la farándula como forma de ejercer el poder. Eligió recortar, desfinanciar y desentenderse. Eligió convertir la comunicación en distracción constante mientras lo real —el territorio, la vida, el ambiente— se consume en silencio.

Los incendios no son un castigo natural ni un fenómeno aislado. Son el resultado de años de desmonte, especulación inmobiliaria, cambios en el uso del suelo y una crisis climática estructural, agravados hoy por un Estado nacional deliberadamente debilitado. La Patagonia que arde es también la Patagonia codiciada: tierras, recursos estratégicos, corredores turísticos y logísticos. Cada incendio deja cenizas para las comunidades y oportunidades de negocio para unos pocos.

Los datos son contundentes. En la región andino-patagónica se quemaron decenas de miles de hectáreas en pocos meses, multiplicando varias veces las cifras de temporadas anteriores. Al mismo tiempo, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego sufrió recortes brutales: presupuesto licuado por la inflación, fondos subejecutados, precarización laboral y despidos en áreas clave como Parques Nacionales. La “motosierra” no distingue entre gasto superfluo y políticas esenciales para proteger vidas, bienes comunes y soberanía territorial.

Frente a este abandono, incluso el Congreso intenta reaccionar. Por iniciativa de diputadas y diputados patagónicos de Unión por la Patria, el 9 de enero se presentó un proyecto de Emergencia por los incendios, con el objetivo de habilitar recursos extraordinarios para la prevención, el combate del fuego y la asistencia a las poblaciones afectadas. Desde entonces, el bloque reclama que el tema sea tratado en sesiones extraordinarias.

“Milei tiene que escuchar: no hay más tiempo en la Patagonia”, advirtió Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, señalando además que los gobernadores patagónicos se sumaron al reclamo. El Ejecutivo, hasta ahora, elige no escuchar. No habilita el debate, no prioriza la emergencia, no asume la responsabilidad que le cabe.

Ese silencio no es neutro: es una decisión política. Mientras el presidente baila, el Congreso pide tratar la emergencia y las provincias reclaman recursos. Mientras el espectáculo ocupa la escena, las comunidades se organizan solas, los brigadistas trabajan al límite y el territorio se quema.

La ceniza no se disimula con coreografías. Se mete en los pulmones, en el agua, en la economía regional, en la vida cotidiana. Las comunidades mapuche ven arder territorios ancestrales. Los trabajadores del fuego saben que el cuerpo es el último recurso cuando el Estado se retira. La Patagonia no necesita un presidente de escenario: necesita presencia estatal, planificación, inversión y cuidado.

El cierre es inevitable. Lo que hoy se quema no es solo un bosque: se quema la idea misma de responsabilidad pública, de comunidad nacional y de futuro compartido. Y lo que hoy baila no es solo un presidente: es un proyecto político que desprecia el ambiente, vacía al Estado y gobierna desde el espectáculo mientras el país arde.

Cuando el fuego se apague —porque siempre se apaga, aunque deje ruinas— no quedará la música ni el aplauso fácil. Quedará una pregunta política insoslayable: ¿quién gobernaba mientras la Patagonia se incendiaba? Y la respuesta será tan visible como las cenizas que hoy cubren el sur argentino.

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