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Los precios mayoristas subieron 26,2% en 2025 y marcaron un 2,4% en diciembre

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El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó 2,4% en diciembre de 2025 respecto de noviembre y acumuló un alza de 26,2% en todo el año, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato consolida el sendero de inflación mayorista en el cierre del año y aporta señales clave para anticipar la dinámica de costos, márgenes empresariales y precios al consumidor en los primeros meses de 2026.

El relevamiento corresponde al Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM) y fue difundido oficialmente el 19 de enero de 2026, en el marco de los informes técnicos del organismo estadístico nacional.

Diciembre: impulso de los productos nacionales y fuerte incidencia sectorial

De acuerdo al informe, el nivel general del IPIM mostró en diciembre una variación mensual positiva de 2,4%, explicada por una suba de 2,4% en los “Productos nacionales” y de 1,7% en los “Productos importados”.

Dentro del componente nacional, las divisiones con mayor incidencia positiva en el nivel general fueron: Productos refinados del petróleo, con una contribución de 0,70%. Alimentos y bebidas, con 0,38%. Petróleo crudo y gas, con 0,24%. Vehículos automotores, carrocerías y repuestos, con 0,23%. Productos agropecuarios, con 0,21%

El comportamiento sectorial confirma que los insumos energéticos, los alimentos y el complejo automotor continúan siendo vectores centrales en la formación de precios mayoristas, con impacto transversal sobre cadenas productivas y comerciales.

En paralelo, el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) —que excluye impuestos— registró un aumento mensual de 2,2%, explicado por alzas de 2,2% en productos nacionales y 1,8% en importados. Por su parte, el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) subió 2,4%, impulsado por incrementos de 2,8% en productos primarios y de 2,3% en productos manufacturados y energía eléctrica.

Este desagregado técnico permite distinguir entre presiones de precios asociadas a decisiones productivas, efectos impositivos y costos de importación, una diferenciación clave para el análisis macroeconómico y regulatorio.

Balance anual: 26,2% de aumento mayorista y señales para la estructura de costos

En el acumulado de 2025, el IPIM exhibió una suba de 26,2%, en línea con la variación interanual registrada en diciembre ipm_01_26E8B4A5F8B3. El IPIB acumuló 26,6% y el IPP trepó a 28,0%, lo que evidencia una presión mayor en los precios percibidos por los productores locales.

El informe aclara que, por una convención metodológica, en diciembre la variación interanual coincide con la acumulada del año, dado que “la variación porcentual de dicho mes respecto al mismo mes del año anterior es igual a la variación porcentual acumulada del año”.

A nivel interanual, se destacan incrementos relevantes en divisiones clave como: Productos refinados del petróleo: 37,5% (IPIM). Alimentos y bebidas: 28,0%. Vehículos automotores, carrocerías y repuestos: 33,4%. Productos agropecuarios: 36,8%. Tabaco: 37,9%

Estos datos consolidan un mapa de presión inflacionaria concentrada en sectores estratégicos para el abastecimiento interno y la competitividad exportadora.

Marco metodológico y relevancia institucional del SIPM

El INDEC detalla que el IPIM mide la evolución promedio de los precios de productos nacionales e importados ofrecidos en el mercado interno, incluyendo IVA, impuestos internos e impuestos a los combustibles netos de subsidios explícitos. En tanto, el IPIB replica esa cobertura pero excluye el efecto impositivo, permitiendo aislar la dinámica pura de precios, mientras que el IPP mide los precios percibidos por el productor local, excluyendo importaciones y contemplando exportaciones.

Las ponderaciones se basan en estructuras productivas históricas —con año base 1993 y referencia diciembre de 2015=100— y el cálculo se realiza mediante una fórmula de tipo Laspeyres, con precios observados en torno al día 15 de cada mes.

Desde una perspectiva institucional, el SIPM constituye una herramienta central para la evaluación de políticas económicas, dado que anticipa presiones inflacionarias, orienta negociaciones salariales, contratos de provisión y decisiones de inversión, y actúa como referencia para la regulación sectorial.

Impacto económico y proyecciones implícitas

La aceleración del 2,4% mensual en diciembre refuerza la lectura de que las tensiones de costos permanecen activas en la economía argentina, particularmente en energía, alimentos y transporte. Para el sector productivo, el cierre anual con un aumento mayorista del 26,2% implica una recomposición significativa de estructuras de costos, con potencial traslado a precios minoristas y márgenes empresariales.

Asimismo, la diferencia entre el IPIM (26,2%) y el IPP (28,0%) sugiere que los productores absorbieron parcialmente variaciones que no se trasladaron íntegramente al mercado interno, lo que abre interrogantes sobre sostenibilidad financiera, estrategias de precios y capacidad de absorción de costos en 2026.

Desde el punto de vista macroeconómico, estos datos se integran al análisis de inflación, política fiscal e impositiva, comercio exterior y competitividad, consolidando al SIPM como un indicador adelantado clave para el seguimiento del ciclo económico.

Indice precios mayoristas INDEC by CristianMilciades

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Tarifas de energía: el nuevo sistema de subsidios regirá desde febrero y cambia el criterio de acceso

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El Ejecutivo nacional demoró la puesta en marcha del nuevo esquema de subsidios a las tarifas de gas, electricidad y garrafas, que finalmente entraría en vigencia en febrero. La postergación responde a pasos administrativos pendientes y trasladará el impacto en las boletas recién a marzo, en el marco de un rediseño profundo del sistema de asistencia energética que elimina la segmentación por ingresos y avanza hacia un modelo focalizado.

La decisión introduce un compás de espera en una de las reformas clave de la política energética, con impacto directo sobre hogares, empresas distribuidoras y las cuentas públicas. Si bien el nuevo régimen ya fue definido por decreto, su aplicación efectiva quedó sujeta a la reglamentación y a la actualización formal de los precios mayoristas de la energía.

Demoras administrativas y nuevo cronograma de aplicación

Según confirmaron fuentes oficiales, la implementación del nuevo esquema de subsidios se retrasó debido a que aún resta la publicación de un decreto reglamentario y, posteriormente, la Secretaría de Energía debe oficializar los nuevos precios del gas y de la generación eléctrica. La falta de cumplimiento de esos pasos administrativos impidió que el régimen entre en vigencia en enero, como se preveía inicialmente.

Con ese escenario, el Gobierno ahora apunta a que el nuevo sistema comience a regir en febrero, mientras que el impacto en las facturas se reflejaría recién a partir de marzo, una vez que los cuadros tarifarios actualizados lleguen a los usuarios finales.

En el Ejecutivo confían en completar el proceso normativo en las próximas semanas para evitar nuevas dilaciones, en un contexto de fuerte presión fiscal y de revisión integral de los subsidios económicos.

Fin de la segmentación y nacimiento de los Subsidios Energéticos Focalizados

Aunque su aplicación quedó demorada, el nuevo esquema ya fue establecido por el Decreto 943, publicado el 2 de enero en el Boletín Oficial, y marcó un punto de inflexión en la política tarifaria. La norma puso fin al sistema de segmentación por ingresos vigente desde 2022, que dividía a los usuarios residenciales en tres niveles, y lo reemplazó por un modelo simplificado de dos grupos: hogares que reciben subsidios y hogares que pagan el costo pleno de la energía.

El régimen fue denominado Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) y tiene como objetivos centrales trasladar de manera gradual los costos reales de la energía, promover un consumo más eficiente y garantizar un acceso básico para los sectores más vulnerables.

Según el decreto, el acceso a la asistencia estatal quedará limitado a los hogares con ingresos mensuales inferiores a tres Canastas Básicas Totales (CBT), tomando como referencia los valores del Indec a noviembre de 2025. Este criterio redefine el universo de beneficiarios y apunta a concentrar el gasto público en los sectores de menores recursos.

Topes de consumo, control y un registro unificado de beneficiarios

Además de redefinir quiénes acceden al subsidio, el nuevo esquema introduce bloques de consumo base diferenciados para la electricidad. Durante los meses de enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre, el consumo subsidiado será de hasta 300 kilovatios hora (kWh) mensuales. En cambio, en marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre, el tope se reducirá a 150 kWh mensuales.

La normativa también habilita a la Secretaría de Energía a fijar consumos diferenciados para zonas frías y regiones más cálidas, reconociendo las particularidades climáticas del país. Asimismo, la autoridad energética podrá revisar periódicamente los volúmenes subsidiados y las bonificaciones, con el objetivo de sostener la gradualidad del esquema y acompañar la adopción de hábitos de consumo más eficientes.

En paralelo, el Gobierno creó el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que dependerá del Ministerio de Economía y se apoyará en la base de datos del Registro de Acceso a los Subsidios de Energía (RASE), vigente desde 2022. Las personas que ya estaban inscriptas no deberán realizar un nuevo trámite, ya que la información será migrada automáticamente, aunque podrán actualizar sus datos mediante una declaración jurada.

Impacto esperado y señales al mercado energético

La postergación del nuevo esquema introduce una breve tregua para los usuarios residenciales, pero mantiene latente el debate sobre el impacto en las boletas y la reducción del gasto en subsidios, uno de los objetivos centrales de la política económica. Para las empresas del sector energético, la definición de los nuevos precios mayoristas será clave para recomponer ingresos y previsibilidad, mientras que para el Estado el desafío pasa por sostener la asistencia sin profundizar el desequilibrio fiscal.

Con la mira puesta en febrero y marzo, el Gobierno busca avanzar en un rediseño estructural de los subsidios energéticos, en un contexto de ajuste gradual, revisión del rol del Estado y presión sobre los ingresos de los hogares.

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El INDEC confirmó que los patentamientos crecieron 36,5% en todo 2025

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El mercado automotor mostró una recuperación sostenida hacia el cierre de 2025. Según datos oficiales del INDEC, los patentamientos de vehículos crecieron 11,6% interanual en el cuarto trimestre y acumularon una expansión del 36,5% en el conjunto del año, en un contexto de recomposición parcial de la demanda y reordenamiento del sector tras un período de fuerte contracción.

El dato confirma una mejora relevante en la dinámica del mercado automotor argentino, con impacto directo sobre la actividad industrial, el comercio, el empleo y la recaudación tributaria asociada al sector. La evolución de los patentamientos se consolida así como uno de los indicadores más claros de reactivación relativa del consumo durable durante 2025, aunque todavía en un escenario macroeconómico restrictivo.

Un cierre de año con señales positivas para el mercado automotor

De acuerdo con el informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante el cuarto trimestre de 2025 los patentamientos de vehículos registraron un incremento interanual del 11,6%. Este desempeño permitió consolidar una tendencia de recuperación que se fue afirmando a lo largo del año y que culminó con una suba acumulada del 36,5% en comparación con 2024.

El crecimiento interanual del último trimestre resulta significativo, ya que se produce sobre una base todavía condicionada por la caída del poder adquisitivo, la retracción del crédito y los cambios en las reglas de comercio exterior que afectaron a la oferta de vehículos durante los últimos años. En ese marco, el repunte de los patentamientos refleja una mejora en las expectativas de determinados segmentos de consumidores y empresas, así como una mayor normalización en la disponibilidad de unidades.

Contexto económico y factores que explican la suba

La evolución de los patentamientos debe analizarse en el contexto de un proceso de recomposición parcial de la actividad económica durante 2025. Tras un período de fuerte ajuste, el mercado automotor comenzó a mostrar signos de reactivación, impulsado por una combinación de factores que incluyen una mayor previsibilidad en el abastecimiento, cambios en la estructura de precios relativos y una demanda que, en algunos segmentos, comenzó a anticipar decisiones de compra.

El acumulado anual del 36,5% marca un punto de inflexión respecto de los años previos, en los que las restricciones externas, la escasez de divisas y la inestabilidad macroeconómica habían golpeado con fuerza al sector. En términos institucionales, el comportamiento de los patentamientos también resulta clave para evaluar el impacto de las políticas económicas sobre la industria automotriz y su cadena de valor, uno de los complejos productivos más relevantes del país.

Impacto sectorial y proyección para 2026

El crecimiento de los patentamientos tiene efectos directos sobre la producción industrial, la red de concesionarios, los servicios asociados y la recaudación impositiva vinculada a la actividad automotriz. Además, funciona como un indicador adelantado del nivel de confianza y de la capacidad de gasto de hogares y empresas.

No obstante, el desempeño positivo convive con desafíos estructurales: el mercado aún se encuentra lejos de los niveles históricos más altos y sigue condicionado por la evolución del ingreso real, el acceso al financiamiento y la estabilidad de las reglas de juego. En ese sentido, la evolución de los patentamientos durante el último trimestre de 2025 deja una señal favorable, pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la recuperación en un escenario económico todavía en transición.

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La capacidad instalada de la industria volvió a caer en noviembre y se ubicó en 57,7%

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La utilización de la capacidad instalada de la industria argentina volvió a retroceder en noviembre de 2025 y se ubicó en 57,7%, el nivel más bajo desde marzo, confirmando que el sector fabril continúa entre los más golpeados por la caída del consumo y el enfriamiento de la actividad económica. El dato, difundido por el INDEC, no solo marca un deterioro frente a octubre, sino que también refleja un fuerte contraste interanual: en noviembre de 2024, la capacidad utilizada alcanzaba el 62,3%, casi cinco puntos porcentuales por encima del nivel actual.

El desempeño industrial consolida así un escenario de debilidad persistente, solo superado por la construcción en términos de contracción, y expone las tensiones que atraviesan distintos complejos productivos en un contexto de menor demanda interna y mayor presión competitiva por el ingreso de productos importados.

Un indicador que vuelve a caer y profundiza la brecha interanual

Según el informe técnico del INDEC correspondiente a noviembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada no logró sostener la recuperación parcial observada durante el tercer trimestre del año y volvió a descender, interrumpiendo la mejora que se había insinuado en septiembre y octubre. El nivel general del 57,7% se ubica no solo por debajo del promedio de 2025, sino también lejos de los registros de fines de 2024, cuando la industria operaba con mayor intensidad.

En la comparación interanual, la caída es significativa: el indicador se redujo desde el 62,3% de noviembre de 2024, lo que da cuenta de un deterioro generalizado del aparato productivo. El informe señala que la industria continúa afectada por la retracción del mercado interno, el ajuste en los niveles de producción y, en varios rubros, por una menor utilización de plantas y turnos de trabajo.

Sectores con mejor desempeño y ramas en fuerte retroceso

El relevamiento oficial muestra un comportamiento muy dispar entre los distintos bloques sectoriales. Los rubros que operaron por encima del promedio general fueron:

  • Refinación del petróleo: 86,5%
  • Industrias metálicas básicas: 73,3%
  • Papel y cartón: 71,2%
  • Productos alimenticios y bebidas: 64,2%
  • Productos minerales no metálicos: 58,2%
  • Sustancias y productos químicos: 57,8%

En contraste, varios sectores clave se ubicaron muy por debajo del nivel general, evidenciando una fuerte subutilización de su capacidad productiva:

  • Edición e impresión: 50,6%
  • Industria automotriz: 46,3%
  • Productos del tabaco: 44,9%
  • Productos de caucho y plástico: 41,0%
  • Metalmecánica (excepto automotores): 39,9%
  • Productos textiles: 29,2%

La metalmecánica, excluida la automotriz, presentó la principal incidencia negativa en la comparación interanual. En noviembre de 2024, el sector utilizaba el 50,0% de su capacidad, mientras que en igual mes de 2025 cayó al 39,9%. De acuerdo con el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI), dentro de este rubro la mayor baja se registró en la fabricación de aparatos de uso doméstico, con una contracción interanual del 39,7%. Referentes sectoriales vinculan este retroceso a la menor demanda local y al ingreso de productos importados.

Automotriz, alimentos y textiles: consumo débil y menor producción

La industria automotriz también mostró un deterioro marcado. En noviembre operó al 46,3% de su capacidad instalada, muy por debajo del 64,7% registrado un año atrás. El INDEC atribuye este desempeño a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales, en un contexto de ventas más débiles y ajustes en los planes de producción.

En alimentos y bebidas, la utilización fue del 64,2%, inferior al 66,9% de noviembre de 2024. La baja se explica principalmente por una menor elaboración de bebidas y una reducción en la producción de carne vacuna. Según la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA), las ventas de gaseosas, aguas, jugos, bebidas isotónicas y energizantes cayeron 7,5% interanual en noviembre. A su vez, el IPI manufacturero registró una disminución del 6,6% en la producción de carne vacuna.

El sector textil continúa siendo el más afectado. En noviembre utilizó apenas el 29,2% de su capacidad instalada, frente al 48,2% del mismo mes del año anterior. La caída responde a menores niveles de producción de tejidos e hilados de algodón: la fabricación de tejidos y acabado de productos textiles se desplomó 43,9% interanual, mientras que la producción de hilados de algodón retrocedió 37,1%.

En tanto, los productos de caucho y plástico operaron al 41,0%, también por debajo del 46,8% de noviembre de 2024. El informe detalla que la fabricación de manufacturas de plástico cayó 8,8% interanual, mientras que la producción de neumáticos se contrajo 34,0%.

Un panorama que anticipa desafíos para la reactivación industrial

Los datos de noviembre confirman que la industria argentina enfrenta un proceso de ajuste profundo y heterogéneo, con sectores que logran sostener niveles elevados de utilización, como la refinación del petróleo, y otros que operan muy por debajo de su potencial. La persistencia de una demanda interna débil y la presión de los productos importados aparecen como factores centrales detrás del freno industrial.

En este contexto, la evolución de la capacidad instalada se consolida como un termómetro clave para anticipar la dinámica del empleo industrial, la inversión y el nivel de actividad en los próximos meses, en un escenario donde la recuperación aún no logra generalizarse.

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ARCA fija nuevos criterios de reporte para operaciones financieras y fondos comunes

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) introdujo cambios relevantes en el régimen de información de operaciones financieras mediante la Resolución General 5814/2026. La norma elimina el mecanismo de actualización semestral por inflación de los umbrales de información y redefine criterios clave para el reporte de operaciones en el mercado financiero, con impacto directo en bancos, agentes de mercado de capitales y fondos comunes de inversión.

La resolución fue dictada el 13 de enero de 2026 y publicada en el Boletín Oficial el 14 de enero, con aplicación a la información correspondiente al período mensual diciembre de 2025 y siguientes. Modifica la Resolución General 4.298, que regula los Títulos I y II del Régimen Informativo de Operaciones Financieras.

Fin de la actualización automática por inflación de los montos informativos

Uno de los cambios centrales es la eliminación del último párrafo del artículo 2° del Título I de la Resolución General 4.298. Hasta ahora, esa disposición obligaba a ARCA a actualizar semestralmente los importes mínimos de información en función de las variaciones del Índice de Precios al Consumidor (IPC) Nivel General, según datos del INDEC, con vigencia desde el 1 de febrero y el 1 de agosto de cada año.

Según los considerandos de la Resolución General 5814/2026, la decisión se fundamenta en que los importes ya habían sido incrementados de manera significativa por la Resolución General 5.699, y en un contexto de estabilidad de las variables macroeconómicas, el organismo considera oportuno suprimir la obligación de actualización automática de esos umbrales.

Desde el punto de vista institucional, la medida implica un cambio de criterio en la administración del régimen informativo, que pasa de un esquema indexado a uno de montos fijos definidos por norma, con el objetivo declarado de optimizar la información contenida en las bases de datos del organismo.

Nuevas precisiones para agentes del mercado de capitales

La resolución también introduce modificaciones sustantivas en el Título II, que alcanza a agentes de liquidación y compensación, agentes de colocación y distribución integral de fondos comunes de inversión y sociedades depositarias de fondos comunes de inversión.

Se sustituye íntegramente el artículo 5°, detallando con mayor precisión las operaciones alcanzadas por el régimen informativo, entre ellas: Compras y ventas de títulos valores públicos o privados negociados en el país. Suscripciones y rescates de cuotapartes de fondos comunes de inversión. Operaciones de pase y/o caución. Movimientos de fondos y saldos entre agentes y comitentes o cuotapartistas.

La norma fija nuevos umbrales mensuales netos a partir de los cuales surge la obligación de informar: $100.000.000 para personas humanas. $30.000.000 para personas jurídicas.

Para determinar si se superan esos montos, se establece un método de cálculo acumulado, que obliga a sumar: El total mensual neto de compras, ventas, suscripciones y rescates. Las posiciones tomadoras y colocadoras en pases y cauciones. Los movimientos de ingresos y egresos de fondos.

Si la sumatoria total mensual alcanza o supera los montos fijados, deberá informarse la totalidad de las operaciones, incluso aquellas que individualmente no superen los umbrales.

Ajustes técnicos y criterios de conversión a pesos

La Resolución General 5814/2026 también redefine aspectos técnicos del artículo 6° del Título II. Entre ellos:

  • Se aclara que los montos netos atribuibles a cada operación deben calcularse deduciendo comisiones, aranceles u otros gastos directos.
  • Se precisa el criterio de conversión a pesos para operaciones y saldos en moneda extranjera, utilizando el tipo de cambio comprador del Banco de la Nación Argentina, según corresponda al día de la liquidación o al último día hábil del mes informado.
  • Se simplifica la identificación de los sujetos informados, reemplazando el dato por apellido y nombres, razón social o denominación.

Estos cambios apuntan a homogeneizar criterios de valuación y reporte, reduciendo ambigüedades operativas para los sujetos obligados

Posibles repercusiones

La eliminación de la actualización automática por IPC introduce mayor previsibilidad normativa, aunque también implica que los umbrales de información podrían perder representatividad real si la inflación vuelve a acelerarse. Para el sector financiero y de mercado de capitales, la norma consolida un esquema de control focalizado en operaciones de gran volumen, con umbrales elevados y reglas más precisas.

Desde la perspectiva fiscal y de control, ARCA refuerza la calidad y consistencia de la información financiera recibida, alineando el régimen informativo con un escenario de menor volatilidad macroeconómica y mayor énfasis en operaciones relevantes desde el punto de vista tributario.

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