Indec

¿Cuánto cayó la actividad económica en noviembre?

Compartí esta noticia !

El último informe de Ecolatina analiza los datos brindados por el INDEC del Estimador Mensual de Actividad Económica. Y hace proyecciones para el 2019
Durante noviembre pasado, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) retrocedió 7,5% i.a. y cayó 2,3% en términos desestacionalizados respecto de octubre, lo que se tradujo esta última en la caída más profunda de la actividad económica desde diciembre de 2008. En consecuencia, acumula en once meses una contracción de 2,2% i.a. La menor actividad en noviembre fue liderada por Comercio (-17% i.a.), Industria (-12,6% i.a.) y Construcción (-11,4% i.a.) que conjuntamente explicaron dos tercios de la caída. Por su parte, la producción de bienes se desplomó 7,3% i.a., mientras que la de servicios se derrumbó 6% i.a.
¿Qué factores están detrás de esta dinámica?
Luego del impacto negativo de la sequía sufrido durante el segundo trimestre de 2018, la contracción económica se profundizó como consecuencia de la crisis cambiaria y la correspondiente aceleración de la inflación en el segundo semestre de 2018. Estos dos factores minaron el poder adquisitivo en dólares y en pesos, siendo la retracción del consumo el principal resultado. Por un lado, esto se observa en la dinámica del Comercio, que acumuló una caída superior a 4% i.a. en noviembre en un contexto de ventas deprimidas y aumentos de costos –suba de tarifas y ajustes salariales-. Por otro lado, tras la incertidumbre reinante en septiembre y octubre, las empresas retomaron la toma de decisiones y comenzaron a ajustar su producción dadas las nuevas perspectivas económicas.
Para el último mes del año, esperamos una nuevo retroceso en términos interanuales que dejará al 2018 con una caída cercana a 2,5% i.a. Si bien hasta octubre pasado la recesión económica no se traducía en una ola de despidos (sí en una reducción en las contrataciones, las cuales se encontraban en mínimos históricos), esperamos que las estadísticas del último bimestre del año muestren una intensificación en los ceses de relaciones laborales. No obstante, más allá de ello, el principal ajuste lo sufrieron los salarios reales, que en el último trimestre estimamos que cayeron en promedio cerca de 12% i.a. En este sentido, la evolución del poder adquisitivo de los salarios será el factor que impedirá una rápida recuperación de la actividad, por sus efectos sobre el consumo.
¿Cuáles son las perspectivas para el 2019?
A pesar de que se espera que en la primera parte del año los salarios le ganen a la inflación, el consumo privado (alrededor del 70% de la demanda interna) no repuntará hasta entrado el segundo semestre, dado que no existirá un aumento sustantivo del ingreso disponible para consumo. Esto se debe a que el principal factor detrás de la inflación será la suba en los Regulados, que incluye tanto las tarifas de los Servicios Públicos como otros gastos difícilmente eludibles, como educación formal, prepagas y combustibles. De este modo, ante la imposibilidad de reemplazar el uso de los Servicios Públicos, este cambio en los precios relativos no implicará una sustitución en el consumo de los mismos, y se tenderá a reducir el gasto en otros bienes y servicios para afrontar un mayor costo de los regulados.
En consecuencia, para la actividad, los únicos drivers vigentes durante la primera mitad del año serán la cosecha gruesa y las exportaciones que puedan materializarse gracias al crecimiento de la economía brasileña y a la mayor competitividad precio de industrias locales ya insertas en mercados internacionales. Esto permitiría que la economía experimente una reactivación hacia el segundo trimestre del año, mejora que se vería interrumpida por la incertidumbre generada por el proceso electoral. Como resultado la economía mostrará una contracción promedio cercana a 1% i.a en 2019, cortando con la racha de crecimiento propia de los años electorales experimentada desde 2011.

Compartí esta noticia !

La actividad económica se redujo 2,3% en noviembre de 2018 frente a octubre y 7,5% interanual

Compartí esta noticia !

Las actividades que más cayeron este octavo mes consecutivo de descenso fueron comercio mayorista y minorista, industria manufacturera y construcción
El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) cayó un 7,5% interanual en noviembre, su peor caída en la era Macri, informó este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
De esta manera, el índicador retrocede un 2,2% entre enero y noviembre tras acumular ocho meses consecutivos de resultado negativo. En relación a octubre, mostró un descenso del 2,3%.
Las cifras registran que de los sectores con mayor incidencia, “Comercio mayorista, minorista y reparaciones”, fue el que tuvo la mayor caída con un -17% respecto al mismo mes del año anterior; “Industria manufacturera”, con una baja del 12,6% interanual y “Construcción”, con un descenso del 11,$%.
En contrapartida, en noviembre “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura” fue el segmento que más creció en noviembre, con un alza del 1,9% en relación al mismo período de 2017; “Enseñanza”, con un alza del 1%;”Servicios sociales y de salud”, con un crecimiento del 0,5% y “Electricidad, gas y agua”, que subió un 0,7%.
El dato fue peor a lo esperado por analistas que estimaban una merma del 6,1% interanual en la actividad económica de noviembre.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, estimó que la actividad económica del país habrá caído en torno al 2% a lo largo del año pasado.

Compartí esta noticia !

Las canastas básicas alimentaria y total aumentaron 53,5% y 52,9% en 2018

Compartí esta noticia !

Según el informe del Indec “Canasta básica alimentaria y canasta básica total”, los ingresos mensuales que una familia tipo necesita para no caer en la pobreza o en la indigencia aumentaron un 52,9%. En el primer caso, se necesitan $25.493 y, para no ser indigentes, deben ganar $10.197.


Los datos del Indec alarman. Durante el 2018, la inflación provocó un aumento de la Canasta Básica Alimentaria, que marca la línea de indigencia, y la Canasta Básica Total, que define la de pobreza. Los aumentos tarifarios y de los precios de los alimentos fueron claves: La canasta básica aumentó casi un 53% en 2018.

La Canasta Básica Total toma en cuenta la suma de insumos alimenticios y el efecto de los precios de los servicios públicos y privados considerados esenciales. Esta aumentó un 52,9% durante el 2018 y se ubica ahora en los $25.493. Se trata de los ingresos mensuales que necesita una familia tipo (dos adultos y dos niños) para no ser pobres.
Por otro lado, la Canasta Básica Alimentaria tiene en cuenta solo los alimentos necesarios para subsistir, según los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles. En este caso, aumentó más: Un 53,5% durante el 2018. Ahora, una familia tipo necesita $10.197 al mes para no ser indigente. Se trata de un aumento mayor a la inflación anual, que es del 47,6%.
Si se toma en cuenta a un adulto solo, el ingreso mensual necesario para no ser indigente es de $3.300 y, para no ser pobre, $8.250. El informe hace referencia a las cifras de diciembre de 2018 en el Gran Buenos Aires.

Compartí esta noticia !

Déficit comercial bajó 54% pero se importó menos por la recesión y no hubo boom exportador con dólar alto

Compartí esta noticia !

Según publicó el INDEC, el saldo negativo alcanzó los u$s3.820 millones, frente a los u$s8.300 del período previo. Brasil y precios internacionales, claves


El comercio exterior argentino dejó un sabor agridulce para el Gobierno.
El dato positivo es que el déficit comercial, que en 2017 se había disparado hasta los u$s8.300 millones, se desplomó un 54%, hasta ubicarse en los u$s3.820 millones, según los datos correspondientes a todo el 2018, publicados por el INDEC.
Cabe destacar que el déficit final fue considerablemente menor al que proyectaban consultoras privadas, que estimaban un rojo cercano a los u$s5.500 millones para el año pasado.
Sin embargo, hay poco espacio para el festejo: la fuerte contracción respondió más a un desplome de las importaciones que a un boom exportador que, de hecho, cayeron medidas en volúmenes.
En efecto: a partir del mes de agosto, cuando comenzaron a sentirse los efectos de la devaluación, las compras de bienes al exterior sufrieron una fuerte caída del 21%. A partir de allí, el derrumbe no tuvo freno, con meses como noviembre y diciembre con marcadas bajas del 29% y 27%, respectivamente.
Al salto del dólar, que siempre termina impactando en el flujo de importaciones, se sumaron otros tres factores: el menor ritmo de actividad económica y de la producción fabril, que provocó una menor necesidad de contar con insumos y maquinaria del exterior.
Y, en paralelo, influyó la desaceleración que sufrieron algunos proyectos de obra pública, en un contexto en el que el Gobierno se abocó a mantener una férrea disciplina fiscal.
Así, el rubro bienes de capital culminó 2018 con una contracción de casi 12% en volúmenes. En tanto que el ingreso de piezas y accesorios registró una baja del 10%.
A estas dos causas se le sumó una tercera variable que sirve para explicar la caída de las importaciones: el freno que sufrieron las ventas de 0Km en la Argentina, dado que los vehículos brasileños -y en menor medida, mexicanos-, suelen explicar más del 60% de todas las unidades que se patentan en el país.
En el caso de los autos, las terminales registraron operaciones de importación a lo largo del año pasado por u$s5.274 millones, casi u$s1.000 millones menos que en 2017, como consecuencia del bajón general que experimentó el mercado.
Un aspecto que sí fue positivo fue la recuperación del principal socio comercial de la Argentina, algo que comenzó a notarse con más fuerza en el último trimestre.

“La economía brasileña dejó atrás su incertidumbre electoral y mejoró levemente su marcha. Además, pese a la apreciación nominal del trimestre, el dólar permaneció en una zona competitiva”, un cóctel que provocó una mejora notable de la balanza comercial.
En concreto, el rojo bilateral pasó de los u$s8.660 millones que se habían registrado en 2017 a un nivel de u$s4.390 millones el año pasado, lo que implicó un desplome del 50%.
Al analizar las exportaciones totales de Argentina, las mismas culminaron con un alza del 5%. Sin embargo, al observar las cifras detrás de este crecimiento se observa que 5,7 puntos obedecieron al factor precio, mientras que en cantidades no solo no hubo un incremento sino que se registró una preocupante caída del 0,5%.
Los productos primarios fueron los más castigados, con una baja del 11%, principalmente por los resabios de la última gran sequía.
Compensaron las manufacturas de origen industrial, que crecieron tras la devaluación y la mayor demanda por parte de Brasil, y los despachos de combustible y energía, con un avance del 41% en volúmenes. Sin embargo, este último rubro tiene poca incidencia en el total exportado, con un share menor al 7%.
En cuanto a las perspectivas para 2019, desde Ecolatina plantean que, en los primeros meses, “la dinámica sería bastante más similar a la del último trimestre del año pasado”.
En este marco, proyectan que las exportaciones crecerían en torno a 7% y las importaciones retrocederían alrededor de 10% en el acumulado anual.
De esta forma, consideran los analistas, “la balanza comercial de bienes retornaría a terreno positivo luego de dos años bajo cero, registrando un superávit cercano a u$s7.000 millones”.
Cabe destacar que la última vez que se registró un saldo positivo fue en 2016, cuando la diferencia entre importaciones y exportaciones dejó un superávit de u$s2.057 millones.
Claro que no todo es positivo. Desde Ecolatina advierten que “las presiones cambiarias que traerían las elecciones impulsarían al tipo de cambio y, con él, a la inflación. Este combo negativo para el poder adquisitivo podría golpear aún más a las compras externas a la par que apuntalaría la competitividad cambiaria y posicionaría a las exportaciones como una salida contracíclica”.
Así las cosas, lo que sería un “escenario pesimista” para el resto de las variables, actuaría de manera favorable en el frente externo, según la consultora.

Compartí esta noticia !

En 2018 los precios mayoristas registraron la suba más alta en 16 años

Compartí esta noticia !

Según informó el INdEC, el índice de Precios Mayoristas acumuló un alza del 73,5% durante 2018, lo que representa el incremento más alto en los últimos 16 años. Los rubros que más subieron fueron productos importados, productos manufacturados y productos primarios.
El índice de Precios Mayoristas acumuló un alza del 73,5% durante 2018, después de que en diciembre aumentara 1,3%, según informó este jueves (17/01) el Instituto Nacional de estadística y Censos (INdEC). Se trata del incremento más alto en los últimos 16 años, es decir desde el 2002, cuando concluyó con un aumento del 77,1%.


El organismo dio cuenta que las variaciones más significativas en los precios mayoristas durante el 2018 se anotaron en el costo de la energía eléctrica, con un aumento del 54,1%, en los productos importados (104,8%), los manufacturados (68%) y los primarios (82,7%).
El INdEC informó además que el costo de la Construcción subió 3,3% durante diciembre, por lo que en el año sumó un incremento del 44,8%.
Cabe recordar que el ente estadístico había anunciado el pasado m artes que el Índice de Precios al Consumidor, (IPC) aumentó 2,6% en diciembre y 47,6% durante el 2018.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin