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La balanza comercial registró un superávit de u$s979 millones en noviembre

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La Argentina reportó un saldo comercial positivo de U$S 979 millones en noviembre, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC)
Las importaciones argentinas se hundieron un 29,2% hasta alcanzar los u$s 4.365 millones, mientras que las exportaciones crecieron un 14,5% hasta los u$s 5.344 millones.
Por un derrumbe en importaciones y recuperación de exportaciones, la balanza comercial arrojó en noviembre un superávit de u$s979 millones, informó esta tarde el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), cuando en igual período de 2017 se registró un déficit de u$s1.494 millones.
En noviembre, las exportaciones alcanzaron 5.344 millones de dólares y las importaciones 4.365 millones de dólares, señaló el organismo.
Las exportaciones en noviembre aumentaron 14,5% (u$s676 millones) respecto de noviembre de 2017, los precios subieron 1,2% y las cantidades aumentaron 13,1%.
Si no se cuenta la exportación de oleaginosas y cereales, afectadas por la sequí, el aumento fue aún mayor: 20,1% interanual, principalmente debido a los buenos desempeño de las exportaciones de energía (64%), vehículos (34%) y carne (39%), siempre en comparación con noviembre de 2017.
Según el ministerio de Hacienda, este desempeño exportador “se debe a un tipo de cambio real más competitivo y la menor volatilidad financiera”.
En cuanto a importaciones, se registró una caída de 29,2% respecto a igual mes del año anterior (u$s1.797 millones), mientras los precios subieron 7,9% y las cantidades se contrajeron 34,4%.
Entre enero y noviembre, la balanza tuvo un saldo negativo de u$s5.195 millones, tras un resultado de 56.333 millones en exportaciones y 61.528 millones en importaciones.

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El INdEC confirma que la Argentina está en recesión: El PBI cayó 3,5% en el tercer trimestre

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Según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INdEC), el PBI cayó 3,5% en el tercer trimestre de 2018, en relación a similar período de 2017. De esta manera, con dos trimestres consecutivos con números en negativo, se confirma que el país entró en un período de recesión.
La economía cayó 3,5% en el tercer trimestre de 2018, según informó este martes (18/12) el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INdEC). Este dato oficial permite confirmar que la Argentina entró en un período de recesión, con dos trimestres consecutivos con números en negativo.
El PBI desestacionalizado del tercer trimestre, con respecto al segundo trimestre de 2018, arrojó una variación negativa del 0,7%.
Los rubros con mayor contracción fueron: consumo privado, que cayó 4,5%; consumo público, bajó 5%; las exportaciones de bienes y servicios reales, que registraron una variación de -5,9%; y la formación bruta de capital fijo, que registró una disminución del 11,2%.
Cabe recordar que en el segundo trimestre de 2018 el PBI había caído un 4,1%.
Estos datos gen eran incertidumbre respecto a la recuperación económica que el Gobierno espera para marzo, y complica las intenciones de Mauricio Macri de levantar su imagen de cara a las elecciones 2019.

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La inflación de noviembre fue del 3,2% según el INDEC y acumula un 43,9% en el año

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La Inflación a Noviembre aumenta 3,2% mensual, acumula 43,9% en 2018 y en los últimos 12 meses llega a 48,5%. El dato más alto del mes es de Cuyo con 3,7%, el acumulado 2018 de la Patagonia con 46,7% y de los últimos 12 meses, Cuyo con 50,8%. El NEA por su parte cierra noviembre con 3%, 44,3% y 47,4% respectivamente.
El dato dio por encima de las mediciones realizadas por el Congreso y los gremios. Sin embargo, representa una merma sustancial en el ritmo inflacionario
El Gobierno nacional puede respirar a fin de año porque una de sus mayores preocupaciones, la inflación, parece finalmente encarrilarse.
El índice de precios al consumidor (IPC) a nivel nacional registró en noviembre una suba de 3,2%, lo que representa una desaceleración de 2,2% con respecto a octubre pasado ,cuando el incremento fue de 5,4%.
De esta forma, entre enero y noviembre indicador acumula 43,9%, mientras que en los últimos doce meses el avance fue de 48,5%.
En la evolución el año, las presión alcista de los precios ya era alta en agosto, cuando el IPC marcó una suba de 3,9%. Después, la corrida del dólar de fines de agosto impactó duramente en los precios: septiembre dio un pico histórico de 6,5% y octubre siguió acelerado, con una inflación del 5,4%.
En este contexto, el 3,2% de noviembre -que es en sí un valor alto- da un alivio al Gobierno, dado que logró disipar una muy fuerte inercia de precios.
También resulta una validación del camino elegido con el “plan Sandleris” -y su “apretón monetario”-, que busca reducir la base monetaria para enfriar la economía y contener los precios. El actual titular del Banco Central asumió en su cargo y puso en práctica su estrategia desde fines de septiembre.
En cuanto a la inflación de noviembre, los rubros que más aumentaron fueron: salud, con el 5,7%; bebidas alcohólicas y tabaco, con el 4,6%; equipamiento y mantenimiento del hogar, 3,6% y alimentos y bebidas, 3,4%.
En tanto, el sector comunicación creció 3%; recreación y cultura, 2,8% y restaurantes y hoteles, 2,6%.
Según el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), el costo de vida de los trabajadores asalariados sindicalizados aumentó 2,9% mensual en noviembre y alcanzó así un alza del 47,2% en los últimos doce meses.
Por su parte, el centro de estudios económicos de Orlando Ferreres calculó que la inflación de noviembre fue de 2,5% mensual. Puntualizó los rubros de mayor incidencia fueron el de “Alimentos y bebidas, junto a Bienes varios” con un ajuste de 2,5% y 5,8%, respectivamente.
A pesar del freno en la tendencia inflacionaria, el año terminará con una suba generalizada de precios de entre 45 y 50%, uno de los índices más altos del mundo y comparable con lo ocurrido en 1991.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, afirmó esta semana que la Argentina transita un “proceso de desinflación” gracias a la política “tan dura” que aplica el Banco Central.
“El proceso de desinflación que estamos logrando a partir de esta política tan dura del Banco Central -pero que es muy clara y muy simple- permite reanclar las expectativas inflacionarias”, resaltó el funcionario.
Al exponer en el Congreso Internacional de Economía 2018, Dujovne consideró que la inflación “anclada” permite que los salarios reales “se estabilicen”.

Para el ministro, el Gobierno tiene “un solo camino para seguir: desconsolidar (sic) las cuentas públicas y estar preparados para eventos negativos”.
A su criterio, la Argentina “está en una posición muy sólida en términos de liquidez. Tenemos el programa con el FMI que implica un gran prefinanciamiento para nuestro Fisco, que queremos preservar”.
“Los desembolsos en moneda extranjera que estamos recibiendo, no tienen mejor uso que no tener que usarlos. De esa manera, podemos mostrar esa disponibilidad de fondos para conseguir financiamiento en moneda doméstica en el mercado local y preservar los fondos en moneda extranjera al momento de tener que efectuar el repago de esos fondos”, añadió.

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Casi la mitad de los niños argentinos vive en la pobreza, según Unicef

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Unicef realizó un informe que arroja números alarmantes y tristes respecto a la cantidad de niños y adolescentes que en la Argentina. Se trata de una medición multidimensional, que toma de base los datos del INdEC pero además considera las dimensiones que vulneran los derechos de la infancia y la adolescencia: educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura y un hábitat seguro.
Unicef dio a conocer este martes (04/12) un informe que arroja números realmente preocupantes y dolorosos: el 48% de los chicos que viven en la Argentina son pobres, mientras que la mitad de estos muestra “severas” privaciones de derechos fundamentales, como vivir al lado de un basural, en una zona inundable o padecer problemas de acceso al agua potable.
Este indicador de pobreza multidimensional se basa en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INdEC pero además considera las dimensiones que vulneran los derechos de la infancia y la adolescencia: educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura y un hábitat seguro.
Los valores son más altos que los del INdEC, que sólo mide la pobreza por ingresos y no toma en cuenta la pobreza multidimensional.
A lo largo de la presentación del estudio del primer semestre de este año, Unicef informó que los chicos de 0 a 17 años alcanzan un valor de pobreza 10 puntos por encima del registro de la población general (38%) y en números de rostros visibles esto abarca a 6,3 millones de niños, niñas y adolescentes.
“Tenemos una fuerte preocupación por la realidad que están viviendo millones de niños en la Argentina porque se dan valores muy elevados de índices de pobreza que tienen un fuerte impacto”, expresó Sebastián Waisgrais, especialista de Monitoreo e Inclusión Social de Unicef Argentina, que presentó el estudio realizado junto con el Instituto de Estudios y Desarrollo Económica de la Universidad de Salta, la Universidad Nacional General Sarmiento y el Instituto de Equidad para la Infancia.
El trabajo presentado por Unicef midió la pobreza de manera multidimensional y revela que el 48% de los chicos de la Argentina que es pobre padece uno o más indicadores vinculados a esa problemática, como educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura o hábitat seguro.
Estos datos se basan en que los niños y adolescentes tienen, al menos, un derecho básico insatisfecho, y el 42 por ciento vive en hogares con ingresos insuficientes.
El detalle se basa en el análisis de privaciones no monetarias y toma en cuenta distintas dimensiones que vulneran los derechos y determinan situaciones de pobreza.
Explica que en Argentina unos 6,3 millones de menores de 18 años carece de uno o más de los derechos básicos, como educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso a agua potable y un hábitat seguro.
Por otra parte, en el capítulo del estudio de Unicef referido a la pobreza monetaria (por ingreso) se determinó que el 42% de los niños de la Argentina residen en hogares cuyos ingresos no alcanzan a cubrir una canasta básica de bienes y servicios alimentarios.
En cuanto a las diferentes variables multidimensionales se determinó también que la mayor parte de los chicos que padecen privaciones se encuentra en hogares monoparentales (52%), es decir, en aquellos manejados por mujeres solas u hombres solos.
Jorge Paz, investigador de la Universidad de Salta y consultor de Unicef, destacó en la presentación del estudio que los objetivos de este trabajo fueron “contribuir a una metodología oficial que capture un carácter multifacético de la medición de la pobreza”.
Ocurre que los datos de pobreza del INDEC sólo miden la pobreza por nivel de ingreso pero quedan afuera las privaciones de otros derechos que tienen los pobres y en mayor medida los niños que viven en situaciones extremas.
El estudio de Unicef ya fue presentado a la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley y a todas las autoridades que están involucradas en la situación de los niños.
En cuanto a las diferenciaciones según el territorio, cabe destacar que en el Gran Buenos Aires la mayor parte de las falencias que padecen los niños está radicada en la falta de agua potable, el hábitat saludable y el saneamiento. En tanto, en el sur del país la protección social y los problemas de hábitat se presentan como los más relevantes.
En el NOA y el NEA, en tanto, las principales falencias que tienen los chicos radica en problemas de saneamiento, el agua y el hábitat. Y en Cuyo y Centro del país se perciben mayores problemas en los niños que tienen deficiencia en la protección social, educación y saneamiento, en gran medida.
Estos valores son aún más elevados y profundos en los niños cuyos hogares tienen un jefe o jefa de hogar con niveles educativos bajos y empleos informales o donde hay padres desempleados.
Los investigadores de Unicef que presentaron hoy el estudio de pobreza infantil revelaron que estos datos no contemplan la crisis económica producto de la devaluación que pegó mucho a mitad de año en los sectores bajos y por lo tanto los niveles de exclusión y privaciones de derechos serán más elevados.
En el trabajo de Unicef elaborado sólo en base a las mediciones de pobreza monetaria, el 27% de la población vive en la pobreza y el 42% de los chicos padece situaciones de pobreza, lo que corresponde a 5,5 millones de niños.
También se presentó un estudio de método integrado que combina la medición multidimensional con la monetaria. Allí el 26,9% de los chicos son pobres por ingreso en la Argentina

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