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La industria vuelve a caer en febrero: retrocede 7,9% interanual según Orlando J. Ferreres

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La actividad industrial volvió a contraerse en febrero y reabrió una pregunta incómoda para el Gobierno: ¿la estabilización macro alcanza para reactivar la economía real? Según el último informe del Índice de Producción Industrial (IPI), la producción cayó 7,9% interanual y acumuló una baja de 5,5% en el primer bimestre de 2026. El dato, difundido el 26 de marzo, irrumpe en un escenario donde la administración nacional apuesta a mostrar señales de ordenamiento, pero todavía no logra consolidar una recuperación homogénea en sectores clave.

En términos mensuales, la caída fue de 2,7% respecto de enero, lo que interrumpe la mejora previa y deja al primer tramo del año con un comportamiento errático. La dinámica no es menor: pone en evidencia que, más allá de la desaceleración inflacionaria que el oficialismo busca instalar, el frente productivo sigue sin traccionar.

Un rebote incompleto en un marco de transición

El informe del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres describe un escenario de “altibajos” en la industria. Si bien enero había mostrado una suba revisada de 2,1% mensual, febrero corrigió esa tendencia y dejó un crecimiento marginal del 0,7% respecto a diciembre en la serie desestacionalizada.

El problema no es solo estadístico. La caída interanual revela un deterioro más profundo, impulsado principalmente por sectores sensibles al ciclo económico. La producción de maquinaria y equipo se desplomó 23,9%, con una caída del 30,1% en el segmento automotriz. A la par, alimentos, bebidas y tabaco retrocedieron 9,6%, afectados por una baja de 22,5% en la molienda de aceites.

En contraste, metales básicos mostró una suba de 3,8%, lo que marca que la dinámica no es homogénea. Sin embargo, el dato no alcanza para compensar el peso de los sectores en caída.

El informe introduce un punto clave: la reactivación depende de la mejora en los ingresos reales de las familias, que “por ahora siguen deprimidos”. Esa variable conecta directamente con el núcleo del programa económico oficial.

Impacto político: señales cruzadas en la agenda económica

El dato industrial no es neutro en términos políticos. Mientras el Gobierno busca consolidar su narrativa de estabilización, la persistencia de caídas en la actividad productiva condiciona su margen de acción y obliga a administrar tiempos.

El deterioro en sectores como maquinaria o alimentos afecta directamente a cadenas productivas con peso territorial, lo que puede trasladarse a tensiones con gobernadores y actores del entramado industrial. A la vez, el diagnóstico de consumo débil introduce una contradicción: sin recuperación del poder adquisitivo, el rebote económico queda incompleto.

En este contexto, los sectores industriales aparecen como los más condicionados. La caída en la producción automotriz y en la molienda de aceites no solo impacta en empleo y exportaciones, sino que también limita la capacidad de mostrar resultados concretos en el corto plazo.

Al mismo tiempo, el dato refuerza la centralidad del crédito y del ingreso disponible como variables políticas. Sin esos motores, la recuperación queda atada a factores externos o a nichos específicos.

Un escenario abierto: entre la estabilización y la reactivación pendiente

El propio informe es explícito: no se espera una pronta reactivación en los próximos meses. Esa advertencia proyecta un escenario donde la economía podría transitar una fase de estabilidad con bajo dinamismo.

En términos estratégicos, el desafío no es menor. La política económica deberá mostrar si puede transformar el orden macro en crecimiento sostenido o si la industria seguirá operando por debajo de su potencial.

Las próximas semanas serán clave para observar si la caída de la inflación logra traducirse en mejora del ingreso real y, en consecuencia, en una recuperación del consumo. También habrá que seguir de cerca si sectores puntuales logran traccionar o si el patrón de altibajos se consolida.

Por ahora, la industria marca el ritmo de una economía que todavía no termina de arrancar.

IPI Orlando J. Ferreres by CristianMilciades

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La actividad económica revirtió la caída de 2024 y terminó 2025 con un crecimiento del 4,4%

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La economía argentina cerró 2025 con una señal clara de recuperación. La actividad económica registró un crecimiento anual del 4,4%, impulsada por un fuerte desempeño en diciembre, mes en el que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un avance del 1,8% respecto de noviembre y una suba interanual del 3,5%, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El resultado consolida un cambio de tendencia frente a 2024, año que había cerrado con una contracción del 1,8%, y deja un diferencial positivo de 2,6 puntos porcentuales entre ambos períodos.

Un cierre de año en alza y un balance anual positivo

El repunte de diciembre fue determinante para consolidar el resultado anual. El EMAE mostró una mejora generalizada en buena parte del entramado productivo, con once de los sectores que componen el indicador registrando subas en el último mes del año. En términos interanuales, el avance del 3,5% confirmó que la actividad logró sostener una dinámica expansiva hacia el cierre de 2025, mientras que la variación mensual del 1,8% evidenció una aceleración respecto de noviembre.

Con estos registros, el crecimiento acumulado del 4,4% en todo 2025 marca un quiebre frente al desempeño del año previo y se posiciona como uno de los principales datos macroeconómicos del período. El contraste con 2024 —cuando la economía había retrocedido 1,8%— refuerza la lectura de un ciclo de recuperación, aunque con diferencias sectoriales significativas.

El motor del agro y el contraste con la industria y el comercio

Entre los sectores con mejor desempeño en diciembre se destacó con amplitud Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que creció un 32,2% interanual. Según el informe oficial, el resultado estuvo impulsado por una “histórica producción de trigo”, tanto en volumen como en promedio, lo que convirtió al agro en el principal motor del EMAE en el cierre del año.

Sin embargo, el informe también expone tensiones dentro de la estructura productiva. Industria manufacturera registró una caída del 3,9% interanual, mientras que Comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió un 1,3%. En conjunto, estos dos sectores le restaron 0,8 puntos porcentuales a la variación del EMAE de diciembre, reflejando que la recuperación no fue homogénea y que persisten desafíos en ramas clave vinculadas al consumo y la producción industrial

El crecimiento del 4,4% en 2025, con un cierre de año en expansión, aporta una señal relevante en términos macroeconómicos e institucionales. Por un lado, confirma la capacidad de algunos sectores —en especial el agro— para traccionar la actividad en un contexto de recuperación. Por otro, deja en evidencia que la industria y el comercio aún enfrentan restricciones que limitan un rebote más equilibrado.

De cara a los próximos meses, el desempeño del EMAE plantea un escenario mixto: una economía que logró dejar atrás la contracción del año previo, pero que todavía requiere consolidar la recuperación en sectores estratégicos para sostener el crecimiento y ampliar su impacto sobre el empleo y el consumo.

emae_02_26 by CristianMilciades

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La economía se frenó en noviembre: el EMAE cayó 0,3% y rompió una racha de 14 meses en alza

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El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en noviembre de 2025 su primera caída intermensual tras más de un año en alza. Aunque diez sectores crecieron en la comparación interanual, el retroceso de la industria, el comercio y la pesca arrastró al indicador general y encendió señales de alerta sobre la sostenibilidad de la recuperación.

De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad económica mostró en noviembre una baja del 0,3% respecto de octubre, en términos desestacionalizados, y también una contracción del 0,3% interanual, lo que marcó el primer registro negativo tras 14 meses consecutivos de crecimiento. El componente tendencia-ciclo, en tanto, no mostró variaciones.

El dato adquiere relevancia política y económica porque se produce en el tramo final del año y en la antesala del cierre del cuarto trimestre, período que permitirá conocer el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) en su conjunto.

Un freno tras más de un año de recuperación: qué pasó con el EMAE

El retroceso de noviembre representa un quiebre en la dinámica de recuperación que venía mostrando la economía desde fines de 2024. La última caída previa se había registrado en septiembre de 2024, con una baja del 2,4%, lo que dimensiona la magnitud del cambio de tendencia.

Pese al resultado mensual negativo, el acumulado del año mantiene un saldo positivo: la actividad económica creció 4,5% en los primeros once meses de 2025, en comparación con igual período del año anterior.

En paralelo, el desempeño trimestral del PIB hasta septiembre había mostrado una desaceleración progresiva:

  • Primer trimestre: crecimiento del 5,8%.
  • Segundo trimestre: expansión del 6,3%.
  • Tercer trimestre: aumento del 3,3%.

Con estos registros, el PIB acumuló una suba del 5,2% en los primeros nueve meses del año, aunque la caída del EMAE en noviembre plantea interrogantes sobre la fortaleza del cierre anual.

Sectores en alza y sectores en retroceso: el mapa productivo de noviembre

En la comparación interanual, diez de los sectores que integran el EMAE registraron subas, con un claro liderazgo de las actividades financieras y del agro.

La Intermediación financiera encabezó el ranking con un crecimiento del 13,9%, impulsado principalmente por la mayor actividad de los agentes y sociedades de bolsa. Le siguió Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una expansión del 10,5%.

Ambos sectores no solo crecieron, sino que explicaron buena parte del resultado global: aportaron en conjunto 0,94 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, convirtiéndose en los principales motores del indicador.

Otros sectores que mostraron variaciones positivas fueron:

  • Explotación de minas y canteras: 7%.
  • Impuestos netos de subsidios: 3,4%.
  • Transporte y comunicaciones: 1,8%.
  • Electricidad, gas y agua: 0,6%.
  • Servicios sociales y de salud: 0,6%.
  • Enseñanza: 0,7%.
  • Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales: 0,7%.
  • Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler: 0,4%.
  • Hoteles y restaurantes: 0,3%.

En contraste, cinco sectores clave mostraron caídas interanuales significativas, con fuerte impacto sobre el nivel general de actividad.

La Pesca fue el rubro más afectado, con un desplome del 25%, seguida por la Industria manufacturera, que retrocedió 8,2%, y el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una baja del 6,4%. A estos se sumaron la Construcción (-2,3%) y la Administración pública y defensa (-0,6%).

En conjunto, estos sectores restaron 2,23 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, neutralizando el impulso de las actividades en expansión.

Impacto económico y señales para el cierre del año

La combinación de un freno mensual, una desaceleración del crecimiento trimestral y la persistente debilidad de sectores intensivos en empleo y consumo interno —como la industria, el comercio y la construcción— plantea desafíos relevantes para la política económica.

Mientras el agro y las finanzas sostienen el nivel de actividad, la caída de la industria manufacturera y del comercio refleja tensiones estructurales que podrían condicionar el desempeño del PIB en el último trimestre de 2025.

El dato de noviembre, además, refuerza la expectativa sobre el resultado del cuarto trimestre y el cierre anual, en un contexto donde el EMAE funciona como anticipo clave del Producto Interno Bruto, que se conocerá una vez publicados los datos completos del período.

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La actividad de la construcción volvió a caer en noviembre, según el Indec

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La actividad de la construcción volvió a mostrar un retroceso significativo en noviembre de 2025. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una caída del 4,7% interanual y un descenso del 4,1% respecto de octubre, marcando el segundo mes negativo del año y revirtiendo parcialmente el impulso que había sostenido el sector durante gran parte de 2025. El dato confirma que, pese al crecimiento acumulado, el sector enfrenta un escenario de mayor fragilidad hacia el cierre del año, con impacto directo sobre la inversión, el empleo y la cadena de insumos vinculada a la obra pública y privada.

Un retroceso mensual que quiebra la tendencia del año

De acuerdo con el informe técnico del INDEC, publicado el 8 de enero de 2026, el desempeño de noviembre se suma a la caída observada en enero (-1,4%), configurando un patrón de interrupción en la recuperación que la construcción había exhibido durante el resto del año. En términos interanuales, el ISAC mostró una baja del 4,7% frente a noviembre de 2024, mientras que la serie desestacionalizada evidenció una contracción mensual del 4,1%, y la serie tendencia-ciclo registró una variación negativa del 0,1%.

No obstante, el acumulado de los once primeros meses de 2025 todavía refleja un crecimiento del 6,6% respecto de igual período del año anterior, explicado por el buen desempeño registrado entre febrero y octubre. Ese contraste revela una dinámica heterogénea: mientras el promedio anual se sostiene en terreno positivo, los últimos datos mensuales anticipan una desaceleración más marcada del nivel de actividad.

Insumos en baja y señales mixtas dentro del sector

El deterioro de noviembre también se reflejó en el consumo aparente de insumos para la construcción. En la comparación interanual, ocho de los trece insumos relevados por el INDEC mostraron caídas, entre ellos algunos de fuerte peso en la actividad.

Las mayores bajas se observaron en ladrillos huecos (-19,3%), yeso (-17,8%), pisos y revestimientos cerámicos (-15,0%), placas de yeso (-9,0%), cales (-8,6%), pinturas para construcción (-7,4%), mosaicos graníticos y calcáreos (-5,7%) y cemento portland (-4,7%).

En contraste, cinco insumos registraron subas interanuales, lo que muestra una dinámica desigual dentro del sector: artículos sanitarios de cerámica (+33,2%), hormigón elaborado (+19,7%), asfalto (+17,6%), hierro redondo y aceros para la construcción (+5,9%) y el rubro resto de insumos (+1,6%), que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano.

El comportamiento dispar de los insumos sugiere que algunos segmentos vinculados a obras de mayor escala o a infraestructura específica mantuvieron cierto nivel de actividad, mientras que los materiales más asociados a la construcción tradicional y a la obra privada reflejaron un freno más pronunciado.

Impacto institucional, empleo y expectativas hacia 2026

El informe del INDEC también aporta datos complementarios relevantes para el análisis económico e institucional del sector. En materia laboral, los puestos de trabajo registrados en la construcción privada mostraron en octubre de 2025 —último dato disponible— una suba interanual del 3,5%, aunque el acumulado enero-octubre todavía exhibió una leve baja del 0,4%, lo que indica un mercado de trabajo que permanece sensible a los cambios en el nivel de actividad.

En paralelo, la superficie autorizada por permisos de edificación en una muestra de 246 municipios alcanzó en octubre los 1.601.008 metros cuadrados, con un aumento interanual del 4,1% y una suba acumulada del 5,4% en los primeros diez meses del año. Estos indicadores muestran que, aunque los proyectos aprobados aún sostienen cierto dinamismo, la ejecución efectiva enfrenta mayores restricciones.

Las expectativas empresarias relevadas por la encuesta cualitativa del INDEC refuerzan el clima de cautela. Para el período diciembre 2025–febrero 2026, el 68,5% de las empresas de obras privadas y el 54,1% de las dedicadas a obra pública anticipan que el nivel de actividad no variará, mientras que una proporción significativa prevé una caída. Entre los principales factores negativos se destacan la caída de la actividad económica, los altos costos de la construcción y los atrasos en la cadena de pagos.

En este contexto, la nueva caída del ISAC en noviembre se interpreta como una señal de alerta para un sector clave de la economía, tanto por su capacidad de arrastre sobre la industria de insumos como por su impacto en el empleo y la inversión. El desempeño de los próximos meses será determinante para evaluar si el retroceso de fin de año constituye un ajuste transitorio o el inicio de una fase de mayor enfriamiento en la actividad de la construcción.

Construcción isac_01_26 INDEC by CristianMilciades

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La actividad económica creció 3,2% interanual en octubre, pero mostró una caída mensual

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La actividad económica registró en octubre de 2025 una suba interanual del 3,2%, aunque mostró una contracción del 0,4% respecto de septiembre, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). El dato refleja una desaceleración del nivel de actividad luego del mejor desempeño observado el mes previo y vuelve a poner en foco la heterogeneidad sectorial que atraviesa la economía.

En términos comparativos, el resultado de octubre se ubicó por debajo del registro de septiembre, cuando el EMAE había mostrado un crecimiento interanual del 4,8% y una expansión mensual del 0,6%, consolidando una señal de enfriamiento en el ritmo de recuperación.

Desaceleración mensual y señales mixtas en el nivel de actividad

La caída del 0,4% mensual en la medición desestacionalizada marca un punto de inflexión tras varios meses de avances consecutivos. Si bien el crecimiento interanual se mantuvo en terreno positivo, el retroceso respecto del mes inmediato anterior evidencia tensiones en la dinámica de corto plazo, con impactos diferenciados según los sectores.

De acuerdo con el informe del Indec, doce de los sectores que integran el EMAE registraron subas interanuales en octubre. Entre ellos se destacó de manera sobresaliente Pesca, con un crecimiento del 91,4%, seguida por Intermediación financiera, que avanzó 22,8% en la comparación interanual.

En el caso de la intermediación financiera, el organismo estadístico precisó que el desempeño estuvo impulsado principalmente por la mayor actividad de los agentes y sociedades de bolsa, lo que refuerza el rol del sector financiero como uno de los principales motores del crecimiento en el período analizado.

Sectores que empujan y sectores que restan al crecimiento

La Intermediación financiera (22,8%) fue, además, el sector con mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguida por Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, que mostró una suba del 3,9%. En conjunto, ambos sectores aportaron 1,32 puntos porcentuales al crecimiento interanual del indicador general.

En contraste, tres sectores registraron caídas interanuales, moderando el resultado agregado. El retroceso más significativo correspondió a la Industria manufacturera, con una baja del 2,7%, un dato relevante por el peso estructural del sector en la economía y su capacidad de arrastre sobre el empleo y la inversión.

También mostraron desempeños negativos Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria, con una caída del 0,8%, y Hoteles y restaurantes, que retrocedieron 1,0% interanual. En conjunto, estos tres sectores restaron 0,52 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE.

Lectura económica y posibles implicancias

El resultado de octubre confirma un escenario de crecimiento interanual moderado, pero con señales de desaceleración en el corto plazo, reflejadas en la caída mensual desestacionalizada. La información también ratifica una recuperación desigual, con sectores vinculados a las finanzas y a los servicios inmobiliarios liderando las subas, mientras que la industria y algunas actividades ligadas al consumo muestran un desempeño más débil.

Para los analistas y los decisores de política económica, el comportamiento del EMAE en octubre aporta elementos clave para evaluar la sostenibilidad del crecimiento, el impacto sectorial de las condiciones macroeconómicas vigentes y las perspectivas hacia los meses siguientes.

emae_12_INDEC by CristianMilciades

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