industria de la mandioca

Grupo brasileño invertirá cerca de US$1 millón en Colonia Aurora para procesar y exportar mandioca

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La mandioca, uno de los cultivos más arraigados en las chacras misioneras, comienza a ganar una nueva escala industrial en Colonia Aurora. Allí, a cinco kilómetros del punto donde está proyectado el futuro puerto internacional con Santo Antônio, Brasil, capitales provenientes de Joinville pusieron en marcha una planta destinada a transformar la producción primaria en alimentos congelados, envasados al vacío y productos elaborados con mayor valor agregado.

La inversión inicial de Select Nutri Industrias S.R.L. se aproxima al millón de dólares. El desembolso fue estimado por la compañía en unos 7,5 millones de Reales para esta primera etapa y comprende maquinaria, cámaras de frío, líneas de procesamiento, adecuación de los galpones y desarrollo comercial. La fábrica comenzará a producir formalmente el lunes 3 de agosto, mientras que la inauguración institucional está prevista para septiembre, con la participación del gobernador Hugo Passalacqua.

El proyecto fue impulsado por Franco Reis, CEO del grupo Select, una compañía brasileña con más de dos décadas de trayectoria y una estructura que emplea entre 400 y 500 personas en Joinville, estado de Santa Catarina. La radicación se concretó mediante una sociedad con el empresario local Gilson Berger, quien aportó los inmuebles y el conocimiento territorial necesario para instalar la operación.

Berger explicó que el vínculo comenzó cuando Reis llegó a Misiones para evaluar alternativas de inversión en Colonia Aurora y Campo Grande. Tras una primera recorrida por la zona, el empresario misionero viajó a Joinville y allí terminaron de estructurar la sociedad.

“Yo aporté los galpones y ellos realizaron la inversión en equipamiento y tecnología”, resumió Berger. La planta dispone de un sector administrativo de aproximadamente 400 metros cuadrados y otro edificio industrial de entre 450 y 500 metros cuadrados, preparado para incorporar nuevas líneas de producción.

La elección de Colonia Aurora no fue casual. El municipio se encuentra en una zona con fuerte disponibilidad de tierra, tradición agrícola, tierra fértil y capacidad para ampliar rápidamente la superficie cultivada. A ello se suma una localización logística singular: la fábrica está a sólo cinco kilómetros del futuro cruce internacional sobre el río Uruguay.

Esa cercanía podría convertirse en una ventaja decisiva una vez que se concrete la conexión entre Colonia Aurora y Santo Antônio. La planta quedaría prácticamente sobre un nuevo corredor de intercambio con Brasil, con acceso directo al gigante mercado del sur y menores costos para transportar productos congelados o refrigerados.

Para Select Nutri, la ubicación combina tres elementos estratégicos: disponibilidad de materia prima, capacidad productiva de las chacras y cercanía con uno de los mayores mercados consumidores de alimentos de América del Sur.

Una nueva cuenca productiva

El impacto económico de la inversión no se limitará a los puestos de trabajo dentro de la fábrica. El proyecto apunta a conformar una nueva cuenca mandioquera en el Alto Uruguay, organizada alrededor de contratos de abastecimiento con pequeños y medianos productores.

En la etapa inicial, la empresa prevé trabajar con unos 50 agricultores de Colonia Aurora y municipios cercanos. La firma desarrollará un registro digital para que cada productor pueda informar la superficie disponible, los volúmenes estimados y las fechas de cosecha. Posteriormente, se firmarán contratos de provisión para ordenar la entrega de materia prima.

Reis considera que el agricultor será “el corazón del negocio”. La estrategia de la compañía consiste en asegurar un suministro estable y, al mismo tiempo, ofrecer previsibilidad a las familias rurales que decidan incorporar o ampliar el cultivo de mandioca.

La planta necesitará inicialmente alrededor de 20 toneladas de raíces, aunque la demanda aumentará a medida que se incorporen turnos y productos. La primera línea instalada tiene capacidad para procesar hasta 60.000 kilos mensuales trabajando en un turno. Con tres turnos, el potencial teórico asciende a unas 180 toneladas por mes.

Ese volumen equivaldría a más de 2.000 toneladas anuales de materia prima si la planta operara de manera continua y a plena capacidad. Para abastecer esa escala será necesario ampliar la producción regional, mejorar la planificación de las cosechas y coordinar entregas para evitar interrupciones.

La industria puede modificar, además, la lógica comercial del cultivo. La mandioca suele venderse fresca, con escasa diferenciación y una vida útil limitada. El lavado, pelado, corte, congelado y envasado permiten extender su conservación, llegar a mercados más lejanos y capturar una porción mayor del valor final.

De la raíz a los alimentos elaborados

La primera producción comercial estará concentrada en mandioca pelada, cortada y envasada al vacío. La empresa ofrecerá bastones listos para freír, rodajas, cortes tradicionales y porciones preparadas para estofados, destinadas tanto a supermercados como al sector gastronómico.

Los primeros ensayos industriales ya permitieron elaborar cerca de mil kilos. Según los socios, existen compradores aguardando la salida de los primeros lotes para comenzar la distribución.

La segunda etapa incorporará productos de mayor elaboración, entre ellos croquetas de mandioca con queso o carne, chips, bocados congelados y preparaciones similares al “escondidinho” brasileño. La empresa proyecta lanzar una nueva línea aproximadamente cada tres meses.

El modelo apunta a trasladar a Misiones parte de la experiencia brasileña en el procesamiento industrial de mandioca, un alimento de consumo masivo en Brasil que cuenta con una amplia gama de presentaciones listas para cocinar.

Para la economía provincial, el salto resulta relevante. En lugar de exportar o vender solamente raíces frescas, la industria permitirá comercializar alimentos procesados, con marca, empaque, cadena de frío y mayor precio por kilogramo. Es una válvula de escape para una producción que está en crisis por la caída de los precios y la feroz competencia almidonera estimulada por la apertura de importaciones. 

“Queremos que sea un producto premium, no sólo por la presentación, sino por la calidad de la mandioca”, señaló Reis en diálogo con Economis. El empresario destacó que las variedades cultivadas en la zona presentan buena textura y tiempos rápidos de cocción, dos atributos importantes para competir en supermercados y gastronomía.

Empleo en una economía de pequeña escala

La primera fase generará entre 15 y 20 puestos directos. Para una localidad de la escala de Colonia Aurora, ese número representa un impacto significativo, especialmente porque se trata de empleo industrial vinculado a la producción rural.

Cuando la fábrica alcance su funcionamiento pleno y opere con tres turnos, la dotación podría elevarse a entre 60 y 70 trabajadores directos. A eso deberán sumarse transportistas, proveedores, servicios técnicos, productores y trabajadores rurales relacionados con el abastecimiento.

La planta podría convertirse así en una de las principales empleadoras privadas de la zona. Su influencia económica se extenderá más allá de los salarios: generará demanda de mandioca, transporte, embalajes, mantenimiento, energía, frío industrial y servicios logísticos.

El proyecto también introduce una dimensión poco habitual en la producción de mandioca misionera: la planificación de largo plazo. La empresa pretende firmar contratos de suministro, contar con información previa sobre las hectáreas implantadas y organizar la cosecha según las necesidades de la industria.

Esa coordinación será determinante. La mandioca es un cultivo resistente y adaptado a las condiciones de Misiones, pero requiere volumen, regularidad y estándares homogéneos para abastecer una línea industrial.

La conformación de una nueva cuenca podría, además, ofrecer una alternativa de diversificación para familias vinculadas al tabaco, el té y otras producciones sujetas a ciclos de precios o mercados concentrados.

Colonia Aurora será la primera etapa de un proyecto más amplio. Select ya adquirió un terreno en el parque industrial de Campo Grande, donde planea levantar otra unidad productiva. También analiza instalar un centro de distribución en el Parque Industrial y de la Innovación de Posadas.

La estructura proyectada contempla producción primaria e industrial en el interior, una segunda planta en Campo Grande y un nodo logístico en Posadas. En conjunto, las distintas etapas podrían generar entre 60 y 80 empleos directos, aunque esa cifra podría ser mayor si las líneas alcanzan varios turnos.

Posadas funcionaría como plataforma de distribución para el mercado argentino y las exportaciones. Desde allí se organizarían los envíos hacia otras provincias, grandes cadenas comerciales y clientes regionales.

El objetivo declarado es abastecer el mercado interno argentino y, simultáneamente, vender al Mercosur. Reis aseguró que ya existen potenciales clientes brasileños interesados en recibir los productos elaborados en Misiones.

La exportación hacia Brasil presenta una oportunidad, aunque también desafíos. Los productos deberán cumplir requisitos sanitarios, aduaneros y logísticos, además de sostener precios competitivos frente a la propia industria brasileña. La cercanía geográfica y la disponibilidad de materia prima aparecen como las principales ventajas.

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Cómo la mandioca está impulsando la innovación y el empleo en Misiones

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La mandioca, una raíz profundamente arraigada en la historia alimentaria del nordeste argentino, atraviesa un proceso de transformación que empieza a redefinir su papel en la economía regional. De alimento básico de subsistencia, pasa a posicionarse como un insumo estratégico con potencial industrial, capaz de generar valor agregado y abrir nuevos mercados.

Durante siglos, este cultivo acompañó la vida cotidiana de comunidades originarias y colonos, consolidándose como uno de los pilares de la identidad agrícola misionera. Hoy, Misiones concentra la mayor producción del país y busca dar un salto cualitativo: avanzar en la industrialización para sofisticar la cadena de valor y mejorar los ingresos de los productores.

En ese marco, la provincia puso en marcha un Laboratorio de Análisis y Desarrollo de Alimentos en Puerto Rico, una herramienta clave para impulsar innovación, generar nuevos productos y ampliar las oportunidades comerciales. La apuesta es clara: pasar de vender materia prima a desarrollar una industria con mayor contenido tecnológico.

Actualmente, cerca de la mitad de la producción de mandioca en Misiones se destina al consumo fresco, mientras que el resto —alrededor de 15 millones de kilos— se industrializa en forma de almidón, utilizado tanto en la industria alimentaria como en el sector farmacéutico. Este esquema muestra una base ya consolidada sobre la cual se proyecta el crecimiento.

Tradición productiva con base tecnológica

La mandioca (manihot esculenta) mantiene prácticas de cultivo tradicionales, como la reproducción por gajos en lugar de semillas, lo que permite preservar variedades adaptadas a los suelos y condiciones locales. Esta combinación entre conocimiento ancestral y desarrollo técnico aparece como una de las fortalezas del sistema productivo.

Los registros históricos muestran que su uso en la región se remonta al siglo XVI, cuando cronistas europeos documentaron su importancia en la dieta de los pueblos originarios. Desde entonces, ha sido un cultivo central para miles de pequeños productores.

Hoy, esa base productiva se organiza en torno a un clúster integrado por 14 empresas y entre 2.000 y 3.000 productores, con el objetivo de coordinar esfuerzos, mejorar la competitividad y acelerar la innovación en toda la cadena.

“Esta iniciativa cuenta con financiamiento provincial, municipal y del sector privado. El objetivo principal es el desarrollo de nuevos productos a base de mandioca”, explicó el ministro de Industria, Federico Fachinello.

Más allá de su consumo tradicional, la mandioca gana terreno en nuevos segmentos. Además de su uso en alimentos como la chipa, su fécula es utilizada como excipiente en medicamentos y comienza a explorarse en aplicaciones industriales, como adhesivos, en reemplazo de insumos importados.

El desarrollo de nuevos productos ya muestra resultados concretos. Empresas del clúster, como Raiza, avanzan con snacks de mandioca que lograron buena recepción en el mercado, abriendo una nueva línea de consumo con mayor valor agregado.

“Necesitamos innovar para crear nuevos alimentos y llegar a cada vez más lugares”, señaló Fachinello, quien subrayó que este proceso impacta tanto en la industria como en los pequeños productores.

Sin embargo, persisten desafíos estructurales. Uno de los principales es la carga impositiva: la fécula de mandioca tributa un 21% de IVA, mientras que otras féculas similares tienen una alícuota del 10,5%. Este diferencial limita la competitividad y es uno de los puntos en agenda para potenciar la expansión hacia mercados como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Un cultivo con potencial de escala

El nuevo laboratorio busca convertirse en un puente entre el conocimiento científico, la producción primaria y la industria, generando innovación aplicada y promoviendo el desarrollo tecnológico local.

En este esquema, la mandioca aparece como un cultivo con capacidad de escalar más allá del mercado regional. La articulación entre Estado, empresas y productores permite proyectarla como un motor de desarrollo para el centro de Misiones, con impacto en la generación de empleo, la diversificación productiva y la sustitución de importaciones.

La transformación en marcha no es menor: implica pasar de una economía basada en el volumen a otra centrada en el valor. En ese camino, la mandioca deja de ser solo parte del paisaje rural para convertirse en una pieza clave de la nueva matriz productiva misionera.

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