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Actualizan las reglas para la leche UHT: la nueva norma del Mercosur impacta en la industria láctea

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La Secretaría de Agricultura y la ANMAT incorporaron al Código Alimentario Argentino un nuevo reglamento técnico del Mercosur para la leche UAT (Ultra Alta Temperatura o UHT). La medida actualiza los estándares de identidad, calidad, rotulado y control sanitario, alineando la normativa argentina con los criterios regionales y otorgando mayor previsibilidad para la producción y el comercio de productos lácteos.

La Resolución Conjunta 7/2026, publicada en el Boletín Oficial, reemplaza las normas vigentes desde la década de 1990 e incorpora al ordenamiento argentino la Resolución GMC 13/23 del Mercosur. El cambio no introduce una nueva categoría de producto, sino que moderniza las especificaciones técnicas y los parámetros de calidad exigibles para la leche UHT, un segmento clave dentro del mercado de lácteos de larga vida.

Para las empresas del sector, la principal implicancia es la unificación de criterios regulatorios con los demás socios del bloque, reduciendo diferencias normativas que pueden generar costos adicionales en procesos industriales, certificaciones y comercio intrarregional.

Una actualización técnica con impacto en la competitividad

La nueva regulación redefine las condiciones bajo las cuales un producto puede comercializarse como leche UAT (UHT). El Código Alimentario Argentino establece ahora que deberá elaborarse mediante un proceso continuo de calentamiento de entre 135°C durante 10 segundos y 150°C durante 2 segundos, o tratamientos equivalentes que garanticen la estabilidad microbiológica durante toda su vida útil.

Además, mantiene la clasificación en tres categorías: Leche entera; Leche semidescremada o parcialmente descremada y Leche descremada.

La resolución también actualiza los parámetros físico-químicos mínimos para cada categoría, incorpora referencias internacionales de análisis (ISO y AOAC), redefine exigencias microbiológicas y establece nuevos criterios sobre acondicionamiento, rotulado e higiene industrial.

Desde la perspectiva empresarial, la resolución apunta principalmente a homogeneizar estándares de producción dentro del Mercosur más que a modificar procesos industriales ya consolidados.

Entre los aspectos relevantes aparecen:

  • Actualización del Código Alimentario Argentino conforme al reglamento técnico del Mercosur.
  • Armonización regional de requisitos de identidad y calidad.
  • Nuevos parámetros técnicos para composición, estabilidad microbiológica y controles analíticos.
  • Ratificación del uso de estabilizantes autorizados, incluyendo fosfatos y citrato de sodio bajo las condiciones establecidas.
  • Actualización del régimen de rotulado, incorporando precisiones sobre las distintas categorías comerciales y la información obligatoria sobre contenido graso.

Un marco regulatorio más uniforme para exportar

La resolución señala que la incorporación del reglamento responde al compromiso asumido por los países del Mercosur de armonizar normas técnicas para favorecer la libre circulación de bienes dentro del bloque.

Para las industrias lácteas con operaciones de exportación, disponer de especificaciones equivalentes reduce la necesidad de adaptaciones regulatorias entre mercados regionales y facilita los procesos de certificación sanitaria.

Aunque la medida no modifica aranceles ni condiciones comerciales, sí fortalece la previsibilidad regulatoria para empresas que comercializan leche larga vida tanto en Argentina como en otros países del Mercosur.

La actualización normativa resulta relevante para distribuidores, industrias alimenticias, cadenas comerciales y operadores logísticos que comercializan productos lácteos provenientes de otras provincias.

La estandarización también beneficia a fabricantes de envases, laboratorios de control de calidad y proveedores tecnológicos vinculados al procesamiento UHT, ya que establece un marco regulatorio uniforme sobre el cual desarrollar inversiones y procesos industriales.

La actualización representa un cambio eminentemente regulatorio, pero con efectos sobre la competitividad de mediano plazo. El desafío para la industria será adaptar la documentación técnica, los protocolos de calidad y los sistemas de control a las nuevas exigencias, mientras el Mercosur continúa avanzando hacia normas alimentarias cada vez más armonizadas, un factor que adquiere relevancia para las empresas con estrategia exportadora.

Anexo Resolución Conjunta 7/2026 by CristianMilciades

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La producción de leche alcanzó un récord de una década y las exportaciones tocaron máximos desde 2014

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Durante el primer cuatrimestre del año, la producción nacional de leche alcanza máximos en por lo menos diez años. Las exportaciones del complejo están en el nivel más alto desde 2014 con Brasil importando 40% más.

En lo que va del 2026 la producción acumulada de leche en Argentina corre en máximos desde que se lleva una base de datos comparables. Según las estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), hacia abril del 2026, la producción nacional de leche alcanza los 3,5 millones de litros, 9,3% por delante del promedio para la última década a esta altura del año y récord para una serie que comienza en 2015. Por otra parte, la producción media diaria por tambo en 2026 promedia 3.287 litros de leche, 27% más alto que durante los últimos cinco años. 

Según el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), actualmente hay 8.813 tambos registrados en Argentina, de los cuáles el 83% están localizados, en orden de relevancia, sobre las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Entre estas tres provincias también se puede encontrar la mayor proporción de bovinos en establecimiento, con 90% de los más de 3 millones de cabezas con los que actualmente cuenta el sector.

Siguiendo con la estructura de la producción láctea argentina, SAGyP releva la producción mensual por cuenca lechera para 14 de las 18 cuencas nacionales. Estas representaron el 75% de la producción láctea estimada por la secretaría en lo que va del 2026. 

En términos agregados, la provincia de Córdoba es la principal productora de leche en lo que va del año, aportando casi un millón de litros entre sus cuatro cuencas lecheras, manteniendo un promedio de 3.666 litros por tambo por día.

En Santa Fe se relevaron en promedio 2.735 tambos activos en el año, de los cuales 2.540 pertenecen a la cuenca centro y el resto a la cuenca sur. La cuenca central santafesina ha sido la más relevante en términos de aporte de litros de leche en lo que va del año, explicando el 25% del total de la producción con unos 663 millones de litros. Algo similar ocurre con las cuencas bonaerenses, siendo la de Mar y Sierras, la cuenca con menor número de establecimientos en la provincia De las tres grandes provincias productoras de leche, Buenos Aires es la que cuenta con el menor número de tambos informados, pero es la que tiene mayor producción diaria por tambo.

La correlación entre productividad de las cuencas del centro y número de establecimientos es parte de una dinámica estructural del sector que ya lleva varios años: la tendencia a la concentración productiva en tambos de mayor escala. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) durante el año 2010, los establecimientos que producían más de 10.000 litros de leche por día representaban apenas 5% de la producción nacional de leche. Hacia abril del 2026 esa proporción alcanza casi 30%, mientras que los tambos de menor escala, que producen por debajo de los 2.000 litros de leche al día, han mermado 11 p.p. en la participación relativa de la producción nacional. 

Exportaciones en máximos de 14 años

En línea con un buen ritmo productivo e incremento en la productividad media nacional, que ya viene gestándose desde años atrás, las exportaciones del complejo lácteo corren en máximos desde el 2012. Hasta abril se exportaron hacia el resto del mundo 130.000 toneladas de productos lácteos, siendo leche en polvo el más relevante de todos, explicando más de un tercio del total. 

El principal destino de la cadena láctea argentina viene siendo Brasil, país hacia donde se han exportado más de 60.000 toneladas, excediendo en 40% los volúmenes exportados el año pasado a esta altura y más que duplicando el ritmo promedio de ventas lácteas hacia el país vecino. Argelia, Chile y China completan el podio de principales destinos. En términos interanuales, el único comprador que hasta ahora viene rezagado en el ritmo de importaciones de productos lácteos argentinos es el gigante asiático, con un 35% menos que durante enero – abril del 2025; el resto de los principales importadores están comprando por lo menos un 23% que el año anterior. 

El total de las exportaciones realizadas por el sector hasta ahora alcanza un valor FOB de US$ 455 millones, 17% más que el promedio para los últimos cinco años, un 50% que durante la última década y máximos desde el año 2014.

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La Justicia declara la quiebra indirecta de SanCor y habilita continuidad bajo control judicial

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El juez Marcelo Gelcich resolvió este miércoles declarar la quiebra indirecta de SanCor Cooperativas Unidas Limitada, en un fallo que establece la continuidad parcial de operaciones bajo supervisión judicial y fija un cronograma estricto para ordenar el proceso. La decisión, que se formaliza en el marco del Juzgado Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, marca un punto crítico en la crisis de la empresa y abre una etapa donde el objetivo central será su eventual venta, total o fragmentada.

El dato central es que la propia cooperativa reconoció su imposibilidad de afrontar el pasivo concursal y continuar con el plan de crisis. Esa admisión, presentada el 10 de abril de 2026, activó el mecanismo de quiebra tras la frustración del concurso preventivo. En paralelo, se mantiene la convocatoria a asamblea para el 30 de abril, aunque el fallo aclara que su resultado no altera la validez de la resolución judicial.

Un proceso judicial para administrar la crisis

La resolución no implica un cierre inmediato. Por el contrario, diseña un esquema de administración judicial que intenta evitar una liquidación desordenada. Se habilita la continuidad limitada de actividades productivas y comerciales, bajo el criterio de preservar valor económico y reducir el impacto social.

El síndico designado, Ignacio Pacheco, asumirá el control operativo con plazos definidos: 10 días para el inventario preliminar, 30 días para la verificación de créditos, 60 días para el informe general y reportes periódicos cada 90 días. El proceso centraliza todos los reclamos de acreedores y suspende ejecuciones individuales, lo que reordena la disputa por los activos bajo control del juzgado.

En términos concretos, la cooperativa llega a esta instancia con 914 empleados —215 bajo régimen de jornada reducida— y un volumen de deuda significativo. Solo en el plano postconcursal, acumula más de $6.349 millones en obligaciones impositivas y previsionales, $12.788 millones en deuda laboral y más de $13.313 millones en compromisos comerciales. A esto se suman pasivos en dólares que, según estimaciones mencionadas en el expediente, superan los USD 86 millones.

Venta de activos y continuidad condicionada

El eje operativo del fallo es la venta de unidades productivas. El tribunal habilita la enajenación de activos mediante licitaciones públicas o privadas, priorizando el mayor valor posible para satisfacer a los acreedores y sostener la actividad en la medida de lo viable.

No se trata de una liquidación inmediata, sino de un proceso escalonado. Cada decisión deberá justificarse en términos de utilidad económica y social, con autorización judicial. La continuidad de las plantas —hoy operando por debajo de su capacidad— queda supeditada a ese criterio.

La caída de contratos de fason y la baja utilización de instalaciones, especialmente en Sunchales, aparecen como elementos que explican la inviabilidad operativa previa a la quiebra.

Impacto en la cadena láctea y señal institucional

El fallo introduce un mensaje que trasciende a la empresa: la quiebra es presentada como un mecanismo para ordenar la crisis y no como un abandono del sistema productivo. El juzgado incluso insta a autoridades nacionales y provinciales a acompañar el proceso, con el objetivo de sostener el empleo y evitar un colapso mayor en la cadena láctea.

En términos de poder, la decisión judicial redefine el control de la compañía: desplaza la conducción efectiva hacia el síndico y subordina todas las decisiones a la lógica concursal. Los acreedores, en tanto, pasan a disputar su posición dentro de un esquema regulado, donde los créditos laborales tienen prioridad.

La asamblea convocada por el Consejo de Administración conserva valor institucional, pero pierde capacidad de incidencia real sobre el destino inmediato de la cooperativa.

Un proceso abierto y con múltiples variables

El futuro de SanCor queda ahora atado a la capacidad del proceso de generar interés en potenciales compradores y sostener la operación mínima necesaria para preservar activos. La evolución del inventario, la verificación de créditos y las condiciones de mercado serán determinantes.

También habrá que observar el grado de intervención de actores públicos y el impacto social en las regiones vinculadas a la producción láctea. La continuidad productiva, aunque habilitada, no está garantizada: depende de decisiones económicas que se tomarán en un marco judicial.

El proceso recién comienza y, aunque establece reglas claras, deja abierta la pregunta central: si la reconfiguración permitirá sostener parte de la estructura productiva o si el desenlace derivará en una fragmentación definitiva.

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