industria yerbatera argentina

Productores vuelven a la Justicia para declarar inconstitucional la desregulación del INYM

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La disputa estructural del mercado yerbatero sumará un nuevo capítulo judicial. Un conjunto de asociaciones de productores y cooperativas de Misiones formalizó una acción declarativa de inconstitucionalidad contra el Estado nacional con el objetivo de frenar los efectos del DNU 70/2023 sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Asimismo, se plantea una medida cautelar que plantea la “inmediata suspensión de los efectos y de la aplicación” de varios artículos del DNU a “fin de evitar la profundización de los daños ya verificados sobre el sector productivo primario, la consolidación de un proceso de descapitalización económica y el deterioro de las capacidades del organismo yerbatero”.

La presentación apunta específicamente contra los artículos 164 al 168 del decreto, que modificaron el funcionamiento del organismo creado por la Ley 25.564. El planteo busca que la Justicia declare su nulidad absoluta e inaplicabilidad y restituya el esquema institucional previo.

Se pretende “reconstruir” un instrumento institucional capaz de ordenar el funcionamiento del mercado yerbatero, luego de la desarticulación de los mecanismos regulatorios previos, y de corregir las “distorsiones” derivadas de la “concentración económica” en la cadena de valor.

Los expedientes judiciales fueron asignados como “FPO 2764/2026 Skripczuk Jorge y otros c/ PEN – ENA s/ Acción meramente declarativa de inconstitucionalidad”, “2764/2026/1 Skripczuk Jorge y otros c/ PEN – ENA s/  Incidente de medida cautelar”, “2765/2026 Torres Salvador María y otro c/ PEN – ENA s/ Acción meramente declarativa de inconstitucionalidad”, y “2765/2026/1 Torres Salvador María y otro c/ PEN – ENA s/ Incidente de medida cautelar”.

El eje de la demanda recuerda que la génesis del INYM en el Congreso partió de un diagnóstico claro: la existencia de un mercado estructuralmente desequilibrado, en el cual miles de productores primarios se encontraban en una posición de debilidad, frente a un número reducido de “operadores” con capacidad de incidir en la formación de precios de la materia prima. Frente a esa realidad, se diseñó un esquema institucional orientado a equilibrar las relaciones económicas entre los distintos sectores y garantizar la sustentabilidad de la actividad en su conjunto.

Dentro de las “atribuciones” conferidas por

la ley, se encontraban (entre otras) facultades regulatorias esenciales para el cumplimiento de esa finalidad, tales como

la fijación de precios de referencia para la materia prima, la regulación de nuevas plantaciones y la adopción de medidas tendientes a preservar el equilibrio entre la oferta y la demanda.

De este modo, el INYM fue concebido por el

Congreso no como un mero “organismo administrativo”, sino como una herramienta institucional de regulación económica, destinada a corregir las asimetrías propias del mercado yerbatero y a garantizar condiciones mínimas de equidad y previsibilidad para todos los actores involucrados, algo que se rompió tras la nueva desregulación. 

El núcleo del conflicto es técnico, pero con consecuencias económicas directas. El DNU eliminó facultades clave del INYM, en particular la fijación de precios de la materia prima y la regulación de nuevas plantaciones. Según la demanda, esas herramientas eran esenciales para garantizar la sustentabilidad económica del sector y corregir las asimetrías entre productores e industria. La consecuencia, sostienen, es la desarticulación del sistema de concertación sectorial que durante más de dos décadas ordenó el mercado.

“Las normas cuestionadas, eliminaron “lisa y llanamente” las atribuciones vinculadas con la fijación del precio de la materia prima y con la regulación de nuevas plantaciones de yerba mate, alterando de manera sustancial el esquema institucional diseñado por el “Legislador”. Este punto es clave. El DNU avanza sobre atribuciones del legislador. 

La supresión de dichas facultades regulatorias importa una profunda transformación del régimen legal que rige la actividad yerbatera, cambiando de facto la

naturaleza jurídica del INYM. En los hechos, tales modificaciones dejan sin herramientas institucionales al organismo creado por el Congreso para intervenir en la actividad, debilitando significativamente su capacidad para cumplir las funciones para las cuales fue concebido”.

Detrás de este planteo hay un diagnóstico histórico que atraviesa toda la cadena yerbatera: un mercado estructuralmente desequilibrado, con miles de pequeños productores primarios dispersos frente a un número reducido de actores industriales con capacidad de incidir en la formación de precios. Ese fue, precisamente, el fundamento de la creación del INYM en 2002: constituirse en una herramienta de regulación económica capaz de equilibrar la cadena y evitar abusos de posición dominante. Durante más de 20 años, ese esquema combinó precios de referencia, regulación de la oferta, control de comercialización y políticas activas de promoción y desarrollo.

La demanda, sin embargo, no se limita a cuestionar los efectos económicos de la desregulación. El eje central es institucional. Los productores, representados por el abogado Federico Padolsky, sostienen que el Poder Ejecutivo utilizó un Decreto de Necesidad y Urgencia para modificar una ley del Congreso sin que existieran circunstancias excepcionales que lo justificaran. En ese sentido, plantean que el DNU fue utilizado como un atajo legislativo, en contradicción con el principio de división de poderes.

Uno de los puntos más sensibles del planteo de 128 páginas es la ausencia de sustento técnico específico en el decreto. Según la presentación, el DNU no incorpora ningún diagnóstico sectorial detallado, limitándose a argumentos generales sobre la desregulación. Más aún, los actores remarcan que, al momento de su dictado, la actividad yerbatera no atravesaba una crisis. Por el contrario, mostraba crecimiento del consumo, expansión de exportaciones, estabilidad en el mercado interno y mejoras en el valor agregado.

Esos datos surgen del Plan Estratégico Yerbatero 2022, elaborado con participación de organismos públicos, universidades e instituciones técnicas. La lectura que subyace en la demanda es contundente: el Gobierno modificó el régimen sin discutir ni refutar el único diagnóstico técnico disponible dentro del propio Estado.

Hoy, en cambio, el único eslabón que exhibe datos positivos es el exportador, que cerró el 2025 con récord. Pero el mercado interno se mantiene casi sin cambios, después de un 2024 de fuerte caída y el sector productivo atraviesa una profunda crisis, mucho más acelerada que la de la década del 90. Según un minucioso trabajo técnico del diputado Cristian Castro, el costo de producción estimado para un yerbal de alto volumen de producción -unas diez toneladas por hectárea- asciende a 391,2 pesos, lo que, al cargar una rentabilidad mínima del 30 por ciento, daría un precio de 508,56 pesos. La industria hoy ofrece 265 pesos y en plazos de pago de hasta 120 días. 

Más allá del plano jurídico, la presentación se inscribe en un momento especialmente delicado para el sector. Con la desregulación, desapareció la referencia institucional de precios y el mercado comenzó a mostrar una fuerte dispersión en los valores pagados por la hoja verde. La negociación directa entre productores e industria volvió a ser el mecanismo dominante, con resultados dispares según la zona y el poder de cada actor.

Ese cambio ya se traduce en tensiones concretas: conflictos por precios, demoras en el inicio de la cosecha, dificultades para planificar inversiones y una creciente incertidumbre en toda la cadena. El mercado pasó, en pocos meses, de un esquema regulado a uno de libre negociación, donde las asimetrías estructurales vuelven a ocupar el centro de la escena.

En términos estructurales, lo que está en discusión es el modelo. El régimen anterior, basado en la Ley 25.564, se apoyaba en la regulación institucional, la concertación sectorial y la intervención del INYM. El esquema actual, en cambio, se orienta hacia la desregulación, la formación de precios por mercado y una menor capacidad de intervención estatal. Para los productores, esto implica mayor exposición a la volatilidad, pérdida de previsibilidad y un debilitamiento de su posición negociadora.

La decisión de avanzar con esta acción judicial también tiene un trasfondo procesal. Existía una cautelar previa que había suspendido el capítulo yerbatero del DNU, pero esa vía fue declarada inadmisible, la causa terminó archivada y la medida perdió vigencia. Esta nueva presentación busca reencauzar el reclamo por la vía adecuada y obtener un pronunciamiento de fondo sobre la constitucionalidad del esquema.

A partir de ahora, el escenario queda abierto. Un fallo favorable a los productores podría restablecer el rol regulador del INYM y reintroducir mecanismos de referencia para los precios. Un fallo adverso consolidaría el modelo desregulado y profundizaría el esquema actual. Entre ambos extremos, no se descarta un escenario intermedio con medidas cautelares que vuelvan a intervenir parcialmente en el mercado.

Lo que está en juego, en definitiva, excede a la yerba mate. El caso se proyecta como un test sobre los límites de la desregulación en economías regionales con fuertes asimetrías, el alcance de los decretos de necesidad y urgencia y el rol del Estado en la organización de mercados complejos. La resolución judicial no sólo impactará en el precio de la hoja verde, sino también en la arquitectura institucional de una de las principales economías del nordeste argentino.

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Yerba mate, AFA y política: el reclamo misionero suma presión transversal para revisar el sponsor brasileño

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La polémica por el auspicio de una marca brasileña de yerba mate a la Selección Argentina escaló en las últimas horas y dejó al descubierto un fenómeno poco habitual en la política nacional: un reclamo transversal que une a dirigentes del misionerismo con sectores del PRO alineados al oficialismo nacional.

A la iniciativa impulsada por los senadores misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Omar Arce, que solicitaron a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) revisar el acuerdo comercial, se sumó un documento del senador nacional Martín Goerling, referente del PRO y cercano al mileísmo, que endurece el tono y amplía el alcance del planteo.

El proyecto de declaración presentado por Goerling expresa un “profundo rechazo y enérgico repudio” a la decisión de la AFA de incorporar como sponsor a una yerba mate de origen brasileño, al considerar que la medida “perjudica de manera directa a las economías regionales” y desplaza a la industria nacional de uno de los espacios de mayor visibilidad global.

El dato político no es menor: el cuestionamiento ya no se limita al espacio provincial misionero, sino que alcanza a sectores opositores que, en otros temas, suelen acompañar la agenda del gobierno de Javier Milei. La yerba mate, en este caso, funciona como un eje de defensa productiva que trasciende alineamientos partidarios.

En sus fundamentos, tanto el proyecto de los senadores misioneros como el de Goerling coinciden en un punto central: la contradicción entre el carácter de “Infusión Nacional”, establecido por la Ley 26.871, y la decisión de promover una marca extranjera en uno de los principales símbolos del país.

Goerling advierte que la medida rompe con la tradición de acompañamiento de empresas nacionales a la Selección y constituye “un precedente lesivo para la soberanía productiva” de provincias como Misiones y Corrientes.

El planteo adquiere mayor peso al incorporar datos estructurales del sector: Misiones concentra el 88% de la superficie cultivada de yerba mate en Argentina, con más de 200 mil hectáreas, mientras que la actividad involucra a más de 13.000 explotaciones y sostiene el entramado económico de amplias zonas del noreste.

En ese contexto, los legisladores advierten que la decisión de la AFA no es un hecho aislado ni meramente comercial, sino que impacta directamente en la cadena productiva y en el empleo, en un momento en el que el sector ya muestra señales de deterioro.

Más que un sponsor: visibilidad, mercado y posicionamiento

El núcleo del conflicto no radica únicamente en la elección de una marca extranjera, sino en lo que representa la Selección Argentina como plataforma de posicionamiento global.

“La máxima vidriera deportiva del país” —como la define el documento— es también un espacio estratégico de marketing internacional. Ceder ese lugar a un competidor externo implica, según los legisladores, resignar una oportunidad clave para promover la producción nacional en mercados internacionales.

El argumento se refuerza con un dato simbólico: mientras el mate se consolida como parte de la identidad argentina a nivel global, impulsado incluso por la visibilidad de los campeones del mundo, la AFA opta por asociar esa imagen a un producto importado.

El reclamo comenzó en el ámbito productivo, con el planteo del diputado provincial Juan José Szychowski, pero rápidamente escaló al plano institucional y ahora suma volumen político en el Congreso.

La coincidencia entre el misionerismo y un sector del PRO alineado al oficialismo nacional introduce un elemento nuevo: la posibilidad de que el tema trascienda lo simbólico y se convierta en un punto de tensión concreta entre economías regionales y decisiones de actores privados con impacto público.

Aunque la AFA es una entidad de derecho privado, los proyectos presentados sostienen que su rol excede lo comercial por su peso cultural y representativo, lo que abre un debate más amplio sobre los límites entre mercado, identidad nacional y políticas de promoción productiva.

En ese escenario, la discusión por un sponsor deportivo se transforma en algo más profundo: un test sobre cómo se defienden —o se resignan— los espacios de visibilidad global de las economías regionales argentinas.

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Yerba brasileña busca subirse a la camiseta de la Scaloneta rumbo al Mundial 2026

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La empresa brasileña Baldo tendría avanzadas negociaciones con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para convertirse en sponsor oficial de la Selección Argentina en la previa y durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, una movida comercial que ya genera debate en el sector yerbatero argentino, que no patrocina en las primeras ligas de fútbol y sólo acompaña a Franco Colapinto en la fórmula 1 a través de Natura.

El eventual acuerdo permitiría a la compañía asociar su marca con uno de los equipos más populares del planeta en un evento de máxima exposición global. El próximo Mundial se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026 y tendrá como sedes a Estados Unidos, México y Canadá, lo que amplifica el potencial impacto publicitario de cualquier marca vinculada al campeón del mundo.

El mate de Messi y el Dibu

Desde la empresa señalan que uno de los objetivos centrales de la estrategia es capitalizar la relación informal que ya existe entre la marca y varios futbolistas del seleccionado argentino.

Según trascendió en medios nacionales, dentro de la firma consideran que la asociación formal permitiría utilizar ese vínculo de manera publicitaria, algo que hasta ahora no era posible por cuestiones de derechos de imagen.

En el plantel argentino, el consumo de mate es parte de la rutina cotidiana y suele aparecer en imágenes públicas de los jugadores. Entre quienes han sido vinculados al consumo de esta marca aparecen el capitán Lionel Messi, actualmente en Inter Miami, y el arquero campeón del mundo Emiliano “Dibu” Martínez.

Si el contrato se concreta, Baldo podría utilizar el nombre, el escudo y diversos activos comerciales de la Selección, además de explorar acuerdos de imagen con algunos futbolistas, dependiendo del alcance final del patrocinio.

Un movimiento que inquieta al sector yerbatero argentino

La posibilidad de que una marca extranjera de yerba mate se convierta en sponsor de la Selección Argentina genera preocupación dentro de la industria local, en un contexto en el que el sector atraviesa tensiones por el precio de la materia prima y por los cambios regulatorios en el mercado.

Argentina es el principal productor, consumidor y exportador mundial de yerba mate, pero distintos analistas del negocio advierten que la industria local no logró desarrollar estrategias globales de marketing con la misma velocidad con la que creció el consumo internacional de la bebida.

Mientras tanto, compañías brasileñas avanzaron con estrategias comerciales agresivas, posicionando sus marcas en distintos mercados y vinculándolas a figuras del deporte o de la cultura.

La expansión regional de Baldo

Baldo es una de las principales empresas yerbateras de Brasil y también produce Canarias, una marca líder en el mercado uruguayo. Durante el Mundial de Qatar 2022, la firma ganó notoriedad cuando se viralizaron imágenes de jugadores argentinos trasladando paquetes de yerba en sus valijas durante el torneo.

En los últimos años la compañía también incrementó su presencia en el mercado argentino. Estimaciones del sector indican que actualmente vende cerca de 250.000 kilos mensuales en el país.

La empresa tiene su sede en Encantado (Brasil), planta de elaboración en Canoinhas y plantaciones en el estado de Paraná. Un dato relevante para Misiones es que más de la mitad de sus envases se producen en Argentina, en una planta ubicada en Leandro N. Alem.

Si el acuerdo con la AFA se confirma, Baldo daría un paso clave en su estrategia de expansión internacional. Pero al mismo tiempo reabriría un viejo debate dentro de la industria yerbatera argentina: cómo capitalizar el crecimiento global del mate y evitar que ese mercado sea liderado por marcas extranjeras.

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Exportaciones de yerba: La Cachuera pica en punta en el primer bimestre

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Las industrias de Misiones volvieron a mostrar dinamismo en el comercio exterior en el comienzo de 2026, con el complejo yerbatero encabezando nuevamente las ventas externas de la provincia. Los datos del primer bimestre del año muestran que la yerba mate exportó 7.060 toneladas por más de 13,3 millones de dólares, consolidando su lugar como uno de los pilares de la estructura exportadora misionera.

El desempeño inicial del año confirma una tendencia que ya se había visto con claridad en 2025, cuando el sector cerró su mejor registro histórico de exportaciones, con más de 60 mil toneladas y una facturación superior a los 116 millones de dólares. En ese contexto, empresas como Grupo Kabour, La Cachuera y Piporé explicaron buena parte del salto exportador que posicionó a Misiones como uno de los polos agroindustriales más dinámicos del país.

El arranque de 2026, sin embargo, muestra un reordenamiento en el liderazgo empresarial del sector.

En el acumulado de enero y febrero, La Cachuera aparece como la principal exportadora de yerba mate, con 2.883 toneladas y cerca del 41 por ciento del total despachado al exterior. En segundo lugar se ubicó Establecimiento Las Marías, con algo más de 1.280 toneladas, seguido por Piporé, con 790 toneladas.

El ranking continúa con Grupo Kabour, que durante 2025 había encabezado el boom exportador, y Grupo Kassab, que completa el pelotón de las empresas con mayor presencia en el comercio exterior.

Este reacomodamiento en el podio no implica necesariamente un cambio estructural en el sector. En realidad, refleja movimientos internos dentro de un mercado altamente concentrado, donde un reducido grupo de compañías explica la mayor parte del volumen exportado.

De hecho, las cinco primeras firmas concentran cerca del 85 por ciento de las ventas externas de yerba mate, lo que confirma la fuerte centralización del negocio.

Ranking Empresa Toneladas exportadas Participación
1 La Cachuera 2.883,52 40,84%
2 Establecimiento Las Marías 1.284,45 18,19%
3 Piporé 790,47 11,20%
4 Grupo Kabour 565,70 8,01%
5 Grupo Kassab 458,18 6,49%
6 Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig 165,00 2,34%
7 Hreñuk 117,05 1,66%
8 Guayakí Latin America 102,85 1,46%
9 Establecimiento Santa Ana 100,54 1,42%
10 Cordeiro y Cía 90,81 1,29%

Siria, el mercado que sostiene el negocio

El análisis de los destinos deja en claro que Siria continúa siendo el principal mercado internacional de la yerba mate argentina.

Durante el primer bimestre del año, ese país absorbió más del 70 por ciento del volumen exportado, lo que equivale a casi cinco mil toneladas.

La dependencia del mercado sirio es una característica histórica del comercio internacional de yerba mate. Allí se concentra una comunidad con fuerte tradición de consumo, lo que ha permitido consolidar un flujo comercial sostenido durante décadas.

Empresas como La Cachuera, Las Marías, Piporé y Kabour mantienen una presencia dominante en ese destino, que funciona como el gran mercado de volumen del sector.

Sin embargo, este esquema también expone una vulnerabilidad: la elevada concentración geográfica de las exportaciones.

Menos volumen, más valor

Mientras Siria domina el mercado de volumen, otros destinos comienzan a ganar relevancia en términos de valor agregado.

Países como Estados Unidos, Alemania, España, República Checa o China compran cantidades menores de yerba mate, pero a precios significativamente más altos por tonelada.

En algunos casos, los valores superan los 3.000 o incluso 4.000 dólares por tonelada, muy por encima del promedio general de exportación.

Este fenómeno revela la existencia de dos modelos de negocio dentro del sector.

Por un lado, el circuito tradicional orientado al mercado sirio, basado en grandes volúmenes y precios más moderados. Por otro, un mercado emergente de nicho, vinculado al consumo saludable, el comercio electrónico y nuevas tendencias de bebidas energéticas naturales en Europa y América del Norte.

Empresas como Guayakí, Liebig o Molinos La Misión se posicionan precisamente en ese segmento, apostando a productos con mayor valor agregado y presencia en mercados premium.

Un motor clave para la economía misionera

Más allá de los cambios en el ranking empresarial o en los destinos, el dato estructural es que la yerba mate continúa siendo una de las principales industrias exportadoras de Misiones.

La actividad no solo genera divisas para la provincia, sino que además sostiene una extensa cadena productiva que involucra a miles de productores, cooperativas, secaderos e industrias elaboradoras.

En un escenario económico nacional marcado por tensiones cambiarias y volatilidad macroeconómica, el dinamismo exportador del sector representa una fuente estratégica de ingreso de dólares. El desafío es sostener los mercados tradicionales y, al mismo tiempo, expandir la presencia en destinos de mayor valor agregado.

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Misiones lidera la producción y envasado del mercado yerbatero nacional

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Misiones continúa consolidando su liderazgo en toda la cadena yerbatera nacional, desde la producción de hoja verde hasta el envasado y las exportaciones, en un contexto de redefiniciones para el sector.

De acuerdo con datos oficiales, Misiones aportó en 2025 un total de 754.413.373 kilos de hoja verde, lo que representa el 85% de la producción nacional. En contraste, Corrientes participó con el 15% restante, equivalente a 135.842.716 kilos.

El peso de Misiones en la actividad se explica, en gran medida, por un entramado productivo caracterizado por su fuerte base social. Más de 11.000 productores integran la cadena yerbatera misionera y el 75% de ellos posee explotaciones de hasta 50 hectáreas. Este segmento es responsable de aproximadamente el 34% del volumen total de hoja verde, lo que refleja el carácter inclusivo del modelo productivo provincial.

Cooperativas y agregado de valor

Desde el Gobierno provincial señalaron que, durante la última década, se impulsó la creación y fortalecimiento de cooperativas con secaderos propios, una política orientada a agregar valor a la materia prima y mejorar el poder de negociación de los productores en distintas zonas de la provincia.

En ese contexto, varias de estas cooperativas lograron consolidarse en el mercado y ampliar su capacidad industrial, fortaleciendo la estructura productiva del sector yerbatero.

Liderazgo en elaboración y exportaciones

El predominio de Misiones también se observa en la etapa industrial. Según los datos oficiales, la provincia concentra el 40,5% del volumen de yerba elaborada del país, con más de 116 millones de kilos envasados.

Corrientes se ubica en segundo lugar con 111.225.281 kilos (38%), seguida por Santa Fe con 31.361.315 kilos (11%), Córdoba con 28.678.053 kilos (10%) y otras provincias con 710.967 kilos. En total, 90 establecimientos participan del proceso de envasado en Argentina.

En el plano internacional, Misiones también domina el comercio exterior del producto. El 87% de las exportaciones nacionales de yerba mate provienen de la provincia, con 52.380.000 kilos enviados al exterior. Corrientes concentra el 11% de las ventas externas, con 6.319.000 kilos.

Durante 2025, 57 empresas exportaron yerba mate a 50 países, aunque seis de ellas concentraron el 86% del volumen total exportado. El principal destino continúa siendo Siria, que absorbe cerca del 75% de las ventas externas, seguido por Chile, Brasil, España y Estados Unidos.

Si se consideran en conjunto el mercado interno y el externo, Misiones concentra el 48% del mercado yerbatero total, mientras que Corrientes alcanza el 34%.

Desafíos ante el escenario de libre mercado

Pese al liderazgo productivo, desde el Gobierno de Misiones advierten sobre los desafíos que enfrenta el sector en un contexto de mayor liberalización del mercado.

El subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, señaló que un esquema de libre mercado puede favorecer procesos de concentración vertical en pocos grupos económicos, en contraste con el modelo productivo misionero, basado en miles de pequeños y medianos productores.

Ante la ausencia de un marco legal para fijar precios mínimos, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, a través de la Subsecretaría de Asuntos Yerbateros, impulsa tres ejes estratégicos para fortalecer la actividad.

El primero apunta a establecer precios referenciales para la materia prima, con el objetivo de proteger el ingreso de los pequeños productores. El segundo busca fortalecer las marcas locales, promoviendo información sobre el origen del producto, su cultura y su paisaje productivo. El tercero propone avanzar en nuevos desarrollos industriales derivados de la yerba mate, como extractos destinados a bebidas energizantes, cosmética y gastronomía, con protocolos estandarizados que garanticen la calidad de los principios activos.

Estas políticas se implementarán en articulación con distintos organismos del Estado provincial.

“En un escenario de libre mercado, considero que es fundamental generar herramientas para lograr una mejor distribución y mitigar los efectos que esta situación genera”, señaló Maciel.

El funcionario también remarcó que uno de los principales objetivos es evitar la pérdida del modelo productivo basado en pequeños agricultores.

“No queremos ni debemos permitir la producción de yerba sin agricultores. Para lograrlo tenemos que evitar el avance de la concentración. Una chacra que no comercializa su producto es una PyME en riesgo”, sostuvo.

Desde el Gobierno provincial remarcaron que la meta es garantizar que la rentabilidad del producto final se traduzca en un pago justo por la materia prima, preservando así la sustentabilidad social y económica de la cadena yerbatera.

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