infarto agudo de miocardio

Infarto: 10 decisiones que pueden salvar una vida

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Las enfermedades cardiovasculares mantienen un liderazgo indiscutido entre las causas de muerte en Argentina. De acuerdo con las estadísticas más recientes de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud del Ministerio de Salud de la Nación, correspondientes a 2024, las patologías del sistema circulatorio provocaron 105.130 fallecimientos, equivalentes al 30,3% del total de las muertes por causas definidas. En otras palabras, prácticamente uno de cada tres argentinos que fallece lo hace por una enfermedad cardiovascular.

La magnitud del problema supera ampliamente a otras patologías de alta incidencia. Las enfermedades respiratorias explicaron el 22,3% de las muertes, con 77.523 casos, mientras que el conjunto de las enfermedades oncológicas representó el 18,9%, con 62.572 fallecimientos.

Dentro de este universo, el infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST aparece como una de las emergencias médicas más críticas. Los cardiólogos recuerdan que cada minuto que transcurre sin tratamiento implica una mayor pérdida de músculo cardíaco, incrementando el riesgo de insuficiencia cardíaca, arritmias severas y muerte.

El principal problema: la demora en pedir ayuda

Aunque los avances tecnológicos y terapéuticos mejoraron significativamente la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios, los especialistas sostienen que uno de los mayores desafíos sigue siendo el tiempo que tarda el paciente en consultar.

Muchas personas minimizan los síntomas, los atribuyen a otras causas o esperan que desaparezcan espontáneamente. Esa conducta puede resultar determinante en la evolución clínica.

“El tiempo es corazón”, resume el presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, el doctor Sergio Baratta. Según explicó, cuanto más rápido se diagnostique y trate a un paciente con infarto, mayores serán las probabilidades de supervivencia y menores las secuelas posteriores.

Los síntomas más frecuentes incluyen dolor u opresión en el pecho, molestias que se irradian hacia brazos, hombros, cuello, mandíbula o espalda, falta de aire, sudoración fría, náuseas, mareos y sensación de malestar general. Habitualmente persisten más de diez o quince minutos o reaparecen luego de una aparente mejoría.

En las mujeres y los adultos mayores, sin embargo, las manifestaciones suelen ser menos evidentes. Pueden aparecer como dolor abdominal, acidez, cansancio extremo, ansiedad, dificultad para respirar o incluso cuadros de confusión y pérdida de funcionalidad, lo que dificulta su identificación temprana.

Diez recomendaciones que pueden salvar vidas

La Sociedad Argentina de Cardiología elaboró una serie de recomendaciones para actuar frente a la sospecha de un infarto:

  • No minimizar los síntomas.
  • Llamar inmediatamente al sistema de emergencias.
  • No trasladarse por medios propios ni conducir.
  • Permanecer en reposo.
  • Mantener la calma.
  • Facilitar el acceso de los equipos médicos.
  • Mantener el teléfono disponible.
  • Informar cualquier agravamiento de los síntomas.
  • Evitar la automedicación.
  • No esperar que el dolor desaparezca por sí solo.

El expresidente de la entidad, Pablo Stutzbach, remarcó que la activación temprana del sistema de emergencias permite iniciar rápidamente el diagnóstico mediante un electrocardiograma y definir la estrategia terapéutica más adecuada para cada paciente.

Redes que buscan reducir la mortalidad

Más allá de la conducta individual, la Sociedad Argentina de Cardiología impulsa el programa “Redes que Salvan Vidas”, una iniciativa orientada a desarrollar redes provinciales de atención del infarto que articulen hospitales, servicios de emergencia, centros de alta complejidad y herramientas de telemedicina.

El objetivo es reducir los tiempos de reperfusión, es decir, el lapso que transcurre hasta restablecer el flujo sanguíneo en la arteria obstruida mediante angioplastia o tratamientos farmacológicos específicos.

Los datos del registro Argen-IAM muestran que la mortalidad por infarto en Argentina permanece estancada en torno al 8% desde hace más de una década, una cifra que duplica la observada en varios países europeos y supera los indicadores de otras naciones de la región.

El problema no se limita a las muertes. Entre los pacientes que no reciben una reperfusión adecuada o la reciben tardíamente, alrededor del 40% desarrolla insuficiencia cardíaca, una condición que multiplica los costos sanitarios, la discapacidad y el riesgo de fallecimiento a mediano plazo.

Según los especialistas, la organización en red permite que cada paciente llegue al centro adecuado en el momento oportuno, independientemente de dónde se produzca el evento cardiovascular. Esto mejora el acceso a tratamientos efectivos, disminuye las demoras diagnósticas y reduce significativamente la mortalidad.

La conclusión de los cardiólogos es contundente: Argentina dispone de profesionales capacitados, tecnología y tratamientos eficaces para enfrentar los infartos. El desafío pendiente es garantizar que esos recursos lleguen a tiempo a todos los pacientes, sin importar su lugar de residencia, para transformar una emergencia potencialmente mortal en una enfermedad tratable.

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Llegó a la Argentina nueva droga para el tratamiento temprano del infarto agudo de miocardio

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Ya está disponible en Argentina tenecteplasa, una medicación innovadora que mejora la atención del infarto agudo de miocardio (IAM) con elevación del segmento ST (IAMCEST), la forma más grave de infarto. Esta incorporación representa un gran avance para el tratamiento oportuno de una emergencia médica que, en hasta el 40% de los casos se cobra la vida de la persona antes de llegar al hospital.1,2 


“Esta nueva opción llega para simplificar y mejorar la forma en que actuamos ante un infarto. Su administración rápida y segura permite ganar tiempo donde más importa: en los primeros minutos”, explicó el Dr. Ernesto Duronto, médico cardiólogo, Director asociado de la Revista Argentina de Cardiología, de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y Jefe de Unidad Coronaria y del Departamento de Docencia e Investigación en la Fundación Favaloro.


Tenecteplasa es un fibrinolítico de tercera generación. Su función es disolver el coágulo que tapa una arteria coronaria y así restablecer el flujo sanguíneo al corazón. A diferencia de otros tratamientos, se administra en una sola dosis intravenosa en menos de 10 segundos, lo que permite su uso inclusive en ambulancias o centros de complejidad baja o media.3,4 


Esta droga se recomienda como fármaco de elección para iniciar la reperfusión en pacientes con IAMCEST cuando no es posible realizar una angioplastia dentro de los 90 a 120 minutos desde el primer contacto médico.5,6  Tiene una efectividad del 85% para lograr flujo coronario adecuado.7 


El tiempo es músculo… Y vida
Cada minuto que pasa sin tratamiento durante un infarto implica mayor daño al corazón. En Argentina, solo el 30% de los pacientes accede a una angioplastia dentro de los tiempos recomendados.8  Muchos otros deben esperar más de 3 horas hasta recibir atención especializada, un retraso que incrementa la mortalidad y las secuelas a largo plazo, como insuficiencia cardíaca o shock.9,10,11,12,13,14 


El abordaje temprano con fibrinolíticos es clave para dar respuesta a este problema, porque permite iniciar el tratamiento de inmediato en el lugar donde está el paciente, sin necesidad de esperar una derivación. Estudios internacionales, como el STREAM, demostraron que esta estrategia de tratamiento rápido puede ser tan eficaz como la angioplastia -e inclusive superior- si se inicia antes.15 


“El infarto no espera, si no podemos trasladar a tiempo al paciente para el tratamiento, ahora el tratamiento puede realizarse de manera inmediata”, enfatizó el Dr. Gerardo Zapata, médico cardiólogo, expresidente de la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y Jefe de Unidad Coronaria del Instituto Cardiovascular de Rosario.


Redes de atención del infarto
Los fibrinolíticos se posicionan como un componente central en la estrategia llamada fármaco-invasiva, recomendada para países como Argentina, con distancias largas y acceso desigual a centros de alta complejidad.16  Esta estrategia implica administrar medicación al momento del diagnóstico y luego trasladar al paciente a un hospital con capacidad de hacer una angioplastia, entre 2 y 24 horas después.17,18 


Para eso, es fundamental fortalecer las redes de atención del IAM, que coordinan –a través de protocolos específicos- procedimientos para la tarea de ambulancias, hospitales y equipos médicos para actuar rápidamente según la ubicación del paciente. Estas redes permiten optimizar los tiempos de atención y ofrecer tratamientos eficaces inclusive en zonas rurales o alejadas de los grandes centros urbanos.19,20 


“El infarto de miocardio sigue siendo una de las principales causas de muerte en el país. La llegada de tenecteplasa representa una nueva herramienta para revertir esta situación y reducir las brechas en el acceso a tratamientos eficaces. El objetivo es claro: que todos los pacientes, sin importar dónde estén, tengan la misma oportunidad de recibir atención de calidad y sobrevivir a un infarto”, concluyeron los especialistas.

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