inflación marzo 2026

Empresarios misioneros no creen que la economía argentina crezca en el corto plazo

Compartí esta noticia !

El clima de negocios en Misiones atraviesa uno de sus momentos más complejos del último año. La última encuesta provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), basada en 256 empresarios de todos los sectores, revela un fuerte deterioro en las expectativas, con un salto en el pesimismo sobre la evolución de la economía argentina y señales concretas de parálisis en el mercado laboral.

El dato más contundente es el salto en la desconfianza: el descreimiento sobre el crecimiento de la Argentina en los próximos seis meses alcanzó su nivel más alto del último año. Apenas el 32% de los encuestados cree que el país crecerá, mientras que el 24% considera que no lo hará y un 38% se mantiene en la incertidumbre.

El panorama es aún más crítico cuando se observa la mirada sobre la economía provincial: sólo el 9% de los empresarios cree que Misiones crecerá en el corto plazo, frente a un 49% que descarta esa posibilidad y un 34% que no logra proyectar una tendencia.

La percepción inflacionaria es prácticamente unánime: el 99% de los empresarios detectó aumentos de precios en marzo. Este dato confirma que, pese a la desaceleración de algunos indicadores oficiales, la dinámica inflacionaria sigue presente en la economía real.

En paralelo, crecen las señales de estrés financiero. El 33% reportó un leve aumento en la mora de pagos de sus clientes y otro 21% indicó que el incremento fue significativo. Solo el 30% percibe estabilidad.

El sistema de pagos también muestra tensiones: entre quienes operan con cheques, el 26% recibe rechazos con frecuencia y el 25% de manera ocasional, lo que evidencia un deterioro en la cadena de pagos.

El movimiento económico de marzo se mantuvo mayormente en terreno “regular” (47%), consolidando una tendencia de estancamiento. Apenas el 12% lo calificó como positivo (11% bueno y 1% muy bueno), mientras que el 38% lo ubicó en terreno negativo (23% malo y 15% muy malo).

Por sectores, Turismo y Servicios lograron sostener un desempeño regular, mientras que Comercio, Industria y Producción mostraron resultados mayormente negativos, en línea con la debilidad del consumo interno.

Uno de los indicadores más relevantes del informe es la virtual congelación del empleo: el 88% de las empresas no adoptó medidas sobre su personal, es decir, no contrata ni despide. Solo el 10% prevé despidos y apenas el 1% evalúa incorporar trabajadores.

Entre las principales barreras para contratar, los empresarios señalan las cargas laborales (27%), la inestabilidad económica (24%), el riesgo sindical (13%) y el temor a juicios laborales (11%). El dato refleja no sólo un problema de costos, sino también de incertidumbre jurídica y macroeconómica.

La estructura de costos aparece como el principal condicionante de la actividad. A nivel nacional, las principales preocupaciones son la carga tributaria (24%), el costo laboral (21%) y la recesión (18%), seguidas por la corrupción (10%) y las dificultades de financiamiento (9%).

En el plano provincial, el diagnóstico se mantiene: la carga tributaria (30%) y las barreras arancelarias (28%) lideran las preocupaciones, mientras que la corrupción (17%) y los problemas de infraestructura (9%) completan el cuadro.

A nivel municipal, el foco está puesto en la informalidad y la competencia desleal (21%), junto con tasas e impuestos locales (14%), el impacto del comercio fronterizo (12%) y la burocracia administrativa (11%).

Un diagnóstico estructural

El informe de la CEM no sólo describe una coyuntura adversa, sino que expone un problema estructural: la combinación de alta presión fiscal, costos laborales elevados, incertidumbre económica y debilidad del consumo configura un escenario donde las pymes operan sin margen.

El dato final sintetiza el momento: sin expectativas de crecimiento, con inflación percibida de manera casi unánime y con el empleo congelado, el sector empresario de Misiones enfrenta un escenario de resistencia más que de expansión.

Compartí esta noticia !

El INDEC revela que criar a un hijo ya supera los $500.000 mensuales y presiona sobre el ingreso familiar

Compartí esta noticia !

El costo de criar a un hijo en Argentina volvió a registrar un salto en marzo y superó el medio millón de pesos en todos los tramos etarios, según datos oficiales del INDEC. El informe indica que mantener a un menor de 1 año demandó $515.236 mensuales, mientras que para niños de entre 6 y 12 años el gasto ascendió a $676.431.

La actualización se conoce en un contexto de inflación mensual del 3,4% y acumulada del 9,4% en el primer trimestre de 2026, lo que reaviva el debate sobre el poder adquisitivo y la sostenibilidad económica de los hogares, especialmente en sectores medios y trabajadores formales.

Cómo se compone el costo de criar

La medición oficial incorpora dos dimensiones: por un lado, los bienes y servicios necesarios para el desarrollo de niños y adolescentes; por otro, el valor económico del tiempo destinado a su cuidado.

En términos concretos, los valores informados para marzo fueron:

  • Menores de 1 año: $515.236
  • Niños de 1 a 3 años: $616.046
  • Niños de 4 a 5 años: $538.587
  • Niños de 6 a 12 años: $676.431

El componente de bienes y servicios se calcula en base a la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires, que incluye alimentos, transporte, educación, salud, vestimenta y vivienda. A eso se suma el costo del cuidado, estimado a partir del tiempo requerido según cada edad y valorizado con el salario de referencia del personal de casas particulares.

Qué cambia en la dinámica económica familiar

El dato central no es solo el monto, sino su velocidad de actualización frente a ingresos que, según distintas mediciones oficiales, avanzan con rezagos o en línea inferior a la inflación en algunos sectores.

La canasta de crianza funciona como un indicador indirecto del costo de reproducción social de los hogares. En ese sentido, el hecho de que todos los tramos etarios superen el medio millón de pesos mensuales marca un piso elevado de gasto estructural para las familias.

Además, el peso del componente de cuidado introduce una variable clave: no todo el costo es monetario directo, pero sí representa tiempo de trabajo que, en muchos casos, limita la generación de ingresos adicionales.

Entre la macro y la economía real

El informe del INDEC se inscribe en un escenario donde el Gobierno sostiene el orden macroeconómico como eje de gestión, mientras los indicadores de consumo y capacidad de gasto siguen bajo presión.

La evolución de la canasta de crianza expone una tensión estructural: el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria conviven con un nivel de costos de vida que condiciona la economía cotidiana.

En ese marco, los hogares —especialmente aquellos con niños— quedan en el centro de la ecuación, con menor margen para absorber aumentos sostenidos en servicios, alimentos y gastos asociados al desarrollo infantil.

Impacto económico concreto

El aumento de la canasta de crianza impacta directamente en: La planificación del consumo familiar. La capacidad de ahorro. La demanda de crédito para gastos corrientes. Y la participación laboral, especialmente en tareas de cuidado

También condiciona decisiones de mediano plazo, como ampliación del hogar o inversión en educación.

Presión extendida en economías del NEA

Si bien la medición se basa en valores del Gran Buenos Aires, el impacto es extrapolable a provincias como Misiones, donde las economías regionales enfrentan ingresos más ajustados y mayores costos logísticos.

En estos contextos, el peso relativo de la canasta de crianza sobre el ingreso puede ser incluso mayor, lo que profundiza las restricciones al consumo y al desarrollo económico local.

Hacia adelante, la evolución de este indicador dependerá de dos variables clave: la dinámica inflacionaria y la recuperación —o no— de los ingresos reales.

Si los costos continúan creciendo por encima de los salarios, la presión sobre los hogares podría intensificarse. Por el contrario, una convergencia entre ingresos y precios podría aliviar parcialmente el impacto.

En ese equilibrio se juega no solo el bienestar familiar, sino también la capacidad de sostener el consumo interno como motor de actividad.

Compartí esta noticia !

El dólar rebota y corta la baja tras compras del BCRA y el impacto de la inflación de marzo

Compartí esta noticia !

El dólar mayorista interrumpió su tendencia bajista y cerró en $1.364, con una suba de 0,7%, en una jornada marcada por las compras del Banco Central de la República Argentina y el impacto del dato de inflación de marzo. La divisa había tocado durante la mañana un mínimo de $1.347, el nivel más bajo desde septiembre de 2025.

En paralelo, el dólar al público se mantuvo estable en $1.385 en el Banco Nación, mientras que el dólar blue avanzó a $1.410, también con un incremento de 0,7%. El movimiento marcó un quiebre en la dinámica de las últimas ruedas, donde el tipo de cambio venía mostrando una tendencia descendente.

Marco cambiario: intervención y bandas en juego

El esquema cambiario vigente mantiene al dólar oficial dentro de una banda cuyo techo fue fijado en $1.677,45 para la jornada. Con el cierre en $1.364, la cotización se ubicó aún 23% por debajo de ese límite, lo que deja margen para la libre flotación sin intervención directa.

Sin embargo, el rol del Banco Central fue determinante. Según los datos del mercado, la autoridad monetaria sostuvo compras constantes de divisas, en una estrategia que busca fortalecer reservas en un contexto de apreciación del peso.

El volumen operado alcanzó USD 550 millones, un nivel considerado elevado aunque consistente con la estacionalidad del comercio exterior en el segundo trimestre.

Se frena la apreciación del peso

El dato introduce una señal de inflexión en el comportamiento del tipo de cambio. En lo que va de 2026, el dólar oficial acumula una caída de 6,3% (91 pesos), mientras que la inflación ronda el 10%, lo que implica una apreciación real del peso.

La suba de la jornada aparece vinculada a dos factores concretos: por un lado, la intervención compradora del Banco Central; por otro, una inflación más alta de lo esperado, que ajusta expectativas y presiona sobre la demanda de cobertura.

Aun así, el Gobierno continúa aprovechando este escenario para recomponer reservas. De acuerdo con estimaciones privadas, el BCRA mantiene compras diarias sostenidas, con promedios cercanos a USD 84 millones.

Acumulación de reservas y señal al FMI

La dinámica cambiaria no se explica solo por factores de mercado. La estrategia oficial apunta a consolidar el frente externo en un momento clave de negociación con el Fondo Monetario Internacional.

Según reportes del mercado, el Gobierno estaría cerca de cerrar un acuerdo a nivel técnico por la segunda revisión del programa vigente, lo que podría habilitar un desembolso de USD 1.000 millones. La acumulación de reservas aparece como un factor central para alcanzar ese objetivo, especialmente tras no haber cumplido metas previas.

En este contexto, la intervención del Banco Central cumple un doble rol: evitar una apreciación excesiva del peso y fortalecer el balance de reservas sin generar volatilidad abrupta.

Tasas, crédito y precios relativos

El escenario cambiario se combina con un proceso de baja de tasas en términos reales y expectativas de remonetización de la economía. Esto podría favorecer el crédito y la actividad, aunque el comportamiento del dólar sigue siendo una variable clave para precios e inflación.

La apreciación del peso, si se sostiene, contribuye a moderar precios de bienes importados, pero también tensiona la competitividad de sectores exportadores.

A nivel global, la evolución de otras monedas también influye. El real brasileño, por ejemplo, se apreció más de 10% frente al dólar en lo que va del año, lo que forma parte de un contexto de debilidad del billete estadounidense.

Señales para economías exportadoras del NEA

Para provincias como Misiones y el NEA, donde el comercio exterior y las economías regionales tienen peso, la dinámica cambiaria es un factor determinante.

Un tipo de cambio más bajo en términos reales puede afectar márgenes de exportación, mientras que una eventual corrección alcista —como la observada en la jornada— podría aliviar parcialmente esa presión, aunque con impacto en costos internos.

El rebote del dólar introduce una señal de alerta en una tendencia que parecía consolidada. La evolución de la inflación, la continuidad de las compras del Banco Central y el avance de las negociaciones con el FMI serán variables decisivas.

El mercado seguirá de cerca si este movimiento marca un cambio de tendencia o apenas una pausa en la apreciación del peso.

Compartí esta noticia !

Inflación de marzo: el IPC rebota a 3,3% y expone la fragilidad del proceso de desaceleración

Compartí esta noticia !

La inflación de marzo volvió a encender señales de alerta en el frente económico. Según estimaciones privadas, el IPC nacional se ubicó en 3,3%, con una aceleración de 0,4 puntos porcentuales respecto a febrero. El dato, construido sobre relevamientos de precios de alta frecuencia, aparece en un momento sensible para el Gobierno: cuando la desaceleración inflacionaria era uno de los principales anclajes políticos de su programa. ¿Se trata de un desvío puntual o del primer síntoma de un freno más profundo?

El salto estuvo impulsado principalmente por los precios regulados, que treparon 5,1%, y por los alimentos y bebidas no estacionales, con una suba de 4,2%. El impacto de los combustibles —en un contexto internacional adverso— explicó la totalidad de la aceleración mensual.

Presión de regulados y alimentos: el núcleo del problema

El dato central no es solo el nivel del índice, sino su composición. La inflación núcleo —que excluye factores estacionales y regulados— también se ubicó en 3,3%, lo que revela que la dinámica inflacionaria mantiene una inercia elevada incluso sin shocks puntuales.

Dentro de ese componente, el resto de la núcleo (sin alimentos) avanzó 2,9%, con educación como principal factor de presión. En paralelo, los precios estacionales crecieron apenas 0,6%, lo que refuerza la idea de que la aceleración no provino de factores transitorios sino de decisiones de precios administrados y ajustes en sectores clave.

El esquema es claro: tarifas, combustibles y alimentos volvieron a marcar el ritmo. Y lo hicieron en simultáneo. En términos políticos, esto tensiona uno de los pilares del programa oficial: la capacidad de administrar la nominalidad sin deteriorar el poder adquisitivo en el corto plazo.

Señales cruzadas para el Gobierno y el mercado

El dato de marzo se ubica por encima de la mediana de consultoras (3,0%) y también supera el 2,5% proyectado en el REM relevado previamente. Esa diferencia no es solo técnica. Expone un desfasaje entre expectativas y resultados que el Gobierno deberá administrar en términos de credibilidad.

Al mismo tiempo, el comportamiento del IPC impacta sobre otras variables sensibles. La persistencia de inflación núcleo en torno al 3% mensual condiciona la baja de tasas reales, el ritmo de recuperación del consumo y la sostenibilidad de la estrategia cambiaria. No aparece todavía como un quiebre del programa, pero sí como una señal de advertencia.

En ese contexto, el dato dialoga con las propias declaraciones del equipo económico, que ya había admitido preocupación por la velocidad de la recuperación y la posibilidad de interrupciones en la tendencia descendente de la inflación.

¿Desvío transitorio o cambio de tendencia?

El Gobierno enfrenta ahora una lectura incómoda. Por un lado, puede argumentar que el salto responde a un shock puntual —combustibles y regulados— en un contexto internacional adverso. Por otro, la persistencia del componente núcleo sugiere que la desinflación no está consolidada.

Las próximas mediciones serán determinantes. Si el índice vuelve a converger hacia niveles más bajos, marzo quedará como un episodio aislado. Pero si la dinámica se sostiene, el desafío será mayor: reordenar expectativas sin perder el control político del programa económico.

En paralelo, habrá que observar cómo evolucionan los precios regulados, que hoy aparecen como el principal vector de presión. También el comportamiento de alimentos, donde cualquier aceleración impacta directamente en el clima social.

El dato ya está sobre la mesa. Y más que cerrar una etapa, abre una nueva discusión sobre los límites reales de la desinflación en la Argentina.

Anticipo de Inflacion Marzo 2026 by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

La carne y el pescado empujan los precios y presionan la proyección inflacionaria de marzo

Compartí esta noticia !

La inflación en alimentos volvió a mostrar señales de movimiento en el arranque de marzo. Un relevamiento de la consultora Analytica registró en la primera semana del mes una suba de 0,4% en los precios de alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires, un dato que, aunque moderado en términos semanales, consolida una tendencia que impacta directamente en el ritmo inflacionario del mes.

Con ese registro, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubica en 2,7%. En paralelo, la consultora proyecta para marzo un incremento del 2,8% en el nivel general de precios. La cifra no solo anticipa la dinámica inflacionaria del mes sino que vuelve a ubicar a los alimentos como uno de los termómetros más sensibles de la economía cotidiana.

El dato adquiere relevancia política porque los precios de la canasta básica suelen marcar el pulso del clima social y económico. Cuando los alimentos aceleran, el impacto se traslada de inmediato al consumo, a las negociaciones salariales y a la discusión sobre el rumbo de la política económica.

Qué rubros explican las subas

El relevamiento semanal de Analytica muestra una dispersión clara entre los distintos rubros de la canasta alimentaria. El mayor incremento en el promedio de las últimas cuatro semanas se concentró en pescados y mariscos, con una suba del 7,0%, seguido por carnes y derivados, que acumularon un aumento de 4,9%.

Se trata de dos categorías con peso específico en el consumo y con fuerte sensibilidad frente a cambios en los costos de producción y en la dinámica de oferta.

En contraste, otras divisiones registraron aumentos más acotados. Las verduras avanzaron 0,9% en el período analizado, mientras que panes y cereales mostraron un incremento de 0,7%.

La diferencia entre rubros refleja una dinámica heterogénea dentro de la canasta alimentaria. Algunos productos muestran una aceleración marcada, mientras otros mantienen variaciones más contenidas.

Un dato que anticipa el pulso de marzo

El relevamiento de la primera semana del mes ofrece una primera señal sobre cómo podría evolucionar la inflación durante marzo. Aunque el aumento semanal de 0,4% no implica una aceleración abrupta, el promedio de las últimas cuatro semanas y la proyección mensual apuntan a un escenario de incrementos sostenidos.

En términos políticos y económicos, la evolución de los alimentos seguirá siendo un indicador clave. Los próximos relevamientos permitirán medir si las subas detectadas en carnes y pescados se consolidan o si el ritmo inflacionario encuentra algún freno en otras categorías.

Por ahora, el dato abre más interrogantes que certezas. La inflación, como suele ocurrir en la economía argentina, continúa moviéndose en un equilibrio frágil que se redefine semana a semana.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin