inflación mayo 2026

El consumo de los hogares volvió a crecer en mayo, según la CAC

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El consumo de los hogares mostró una nueva señal de recuperación en mayo, impulsado por una inflación más moderada y una mejora gradual del poder adquisitivo. Según el último informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el Indicador de Consumo (IC) creció 0,9% en comparación con igual mes del año pasado y avanzó 0,7% frente a abril en términos desestacionalizados, consolidando el rebote observado durante el último bimestre.

El dato marca un cambio de tendencia luego de un primer trimestre con variaciones interanuales negativas, aunque el ritmo de expansión continúa siendo moderado y todavía insuficiente para recuperar plenamente los niveles de consumo registrados antes del deterioro económico de 2024. De hecho, la CAC remarcó que la serie permanece por debajo del máximo alcanzado a comienzos de 2025.

La mejora se produce en un contexto de desaceleración de la inflación. En mayo, el Índice de Precios al Consumidor registró una variación mensual de 2,1%, el menor incremento desde septiembre de 2025, aunque la inflación interanual todavía se ubicó en 33,2%, un nivel que continúa condicionando las decisiones de gasto de los hogares.

Para la entidad empresaria, la menor presión inflacionaria comenzó a traducirse en una recuperación parcial del ingreso disponible. Ese fenómeno permitió que, por segundo mes consecutivo, los ingresos familiares exhibieran una mejora interanual frente a un período de 2025 que ya había mostrado cierta recomposición tras el fuerte ajuste de 2024.

Sin embargo, la continuidad de esa recuperación dependerá en gran medida de la evolución de los precios durante los próximos meses. La CAC advierte que la estabilidad inflacionaria será determinante para consolidar un mayor poder de compra y sostener el crecimiento del consumo interno.

El comportamiento de los distintos rubros continúa mostrando una recuperación heterogénea. Vivienda, alquileres y servicios públicos fue uno de los principales motores del indicador, con un crecimiento estimado de 7,4% interanual, explicado principalmente por el mayor consumo de servicios públicos. Este segmento aportó 1,3 puntos porcentuales al crecimiento general del índice.

También contribuyó positivamente el conjunto del resto de bienes y servicios, que avanzó 2,7% interanual y explicó otros 1,5 puntos porcentuales del resultado general. Según el informe, este grupo de actividades ya opera en niveles levemente superiores a los observados antes de la pandemia, tomando como referencia mayo de 2019.

En contraste, algunos sectores continúan mostrando debilidad. El rubro de indumentaria y calzado retrocedió 1,7% interanual, mientras que transporte y vehículos registró una caída de 7,7%, afectado por una menor cantidad de patentamientos de automóviles respecto de un año atrás, cuando las ventas habían alcanzado niveles elevados.

La actividad vinculada a recreación y cultura también presentó un retroceso significativo del 10,1% interanual. En este caso, la CAC explicó que la comparación se realiza contra una base muy alta, ya que durante mayo de 2025 el sector había experimentado un crecimiento excepcional de más del 35%.

El informe también vuelve a mostrar una relación cada vez menos lineal entre consumo y actividad económica. Mientras el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en marzo —último dato disponible— una expansión interanual del 5,5%, el Indicador de Consumo había mostrado ese mismo mes una caída del 2,6%, evidenciando que la recuperación macroeconómica no necesariamente se traslada con la misma intensidad al consumo de las familias.

Para provincias como Misiones, donde el comercio representa uno de los principales motores de la actividad económica, estos datos reflejan una recuperación todavía frágil. Si bien la desaceleración inflacionaria comienza a aliviar el presupuesto de los hogares, el consumo continúa condicionado por la evolución del empleo, los salarios reales y el acceso al crédito, variables que definirán si el repunte observado durante el segundo trimestre logra consolidarse en la segunda mitad del año.

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Inflación de alimentos bajo control: mayo cerraría en torno al 2,5% pese al salto de las verduras

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La desaceleración inflacionaria encontró en mayo una nueva señal de estabilidad. Según el relevamiento semanal de precios de alimentos y bebidas de la consultora Analytica, durante la cuarta semana del mes la variación fue de apenas 0,3%, mientras que el promedio acumulado de las últimas cuatro semanas alcanzó el 2,5%, nivel que también coincide con la proyección para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general del mes.

El dato resulta relevante porque consolida una tendencia de moderación de precios en uno de los rubros de mayor impacto sobre el consumo cotidiano de los hogares. A diferencia de los meses de fuertes oscilaciones registradas durante 2024 y parte de 2025, el actual escenario muestra una inflación de alimentos que comienza a moverse en niveles compatibles con el proceso de estabilización macroeconómica impulsado por el Gobierno nacional.

Sin embargo, detrás del promedio aparecen comportamientos muy dispares entre categorías. El principal factor de presión continúa siendo el segmento de verduras, que acumuló una suba del 12,7% en las últimas cuatro semanas. Se trata de un incremento asociado principalmente a factores estacionales, problemas climáticos y variaciones en la oferta de productos frescos, un fenómeno recurrente en la economía argentina.

También se observó una aceleración moderada en los lácteos, con un aumento promedio del 3%, por encima del nivel general. En contraste, otros rubros tradicionalmente sensibles mostraron una dinámica mucho más contenida. Las carnes y derivados registraron una suba de apenas 1%, mientras que la categoría de otros alimentos —que incluye salsas, condimentos, snacks y productos procesados— avanzó 1,6%.

Un dato que contribuyó a amortiguar la evolución del índice fue la caída de las frutas, cuyos precios descendieron 4,9% en el promedio de cuatro semanas, compensando parcialmente el fuerte encarecimiento de las verduras.

Las diferencias regionales también reflejaron un comportamiento relativamente homogéneo. El Noroeste Argentino (NOA) registró la menor variación semanal con un aumento de 0,2%, mientras que el Gran Buenos Aires (GBA) y la región de Cuyo encabezaron los incrementos con alzas de 0,4%.

Para las provincias del NEA, donde el peso de los alimentos en la estructura de gasto familiar suele ser superior al promedio nacional, la moderación de los precios constituye un dato relevante. No obstante, el comportamiento de los productos frescos sigue siendo un factor de incertidumbre para los consumidores, especialmente en ciudades fronterizas donde la dinámica comercial también está influenciada por los movimientos cambiarios y los precios de países vecinos.

El relevamiento confirma que el proceso de desaceleración inflacionaria continúa avanzando, aunque de manera heterogénea. La clave para los próximos meses estará en determinar si la estabilidad cambiaria, la reducción de la emisión monetaria y la caída de las expectativas inflacionarias logran trasladarse de forma más uniforme a toda la cadena de alimentos, uno de los principales termómetros del costo de vida de los argentinos.

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Analytica detecta desaceleración de precios en el NEA y marca una inflación semanal de 0,5% en alimentos

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La consultora registró en la tercera semana de mayo la menor suba de precios del país en el Nordeste argentino. El dato aparece mientras el Gobierno nacional busca consolidar la desaceleración inflacionaria y las economías regionales siguen bajo presión por consumo débil y costos elevados.

La consultora Analytica informó que los precios de alimentos y bebidas aumentaron 0,6% durante la tercera semana de mayo en cadenas de supermercados de todo el país, mientras que en el NEA la variación fue de 0,5%, la más baja entre todas las regiones relevadas.

El informe proyecta además una inflación mensual de 2,5% para mayo en el nivel general de precios, una cifra que el mercado sigue de cerca por su impacto político y económico sobre la estrategia antiinflacionaria del Gobierno nacional.

La desaceleración regional aparece en un contexto donde el consumo masivo todavía muestra señales de fragilidad y donde las economías del interior enfrentan un escenario distinto al de los grandes centros urbanos.

Según el relevamiento, las mayores subas semanales se observaron en: región pampeana, NOA, Cuyo, y Patagonia, todas con incrementos de 0,7%.

El NEA quedó por debajo de ese promedio con una suba semanal de 0,5%, dato que introduce una señal relevante para provincias como Misiones, donde el comportamiento del consumo está condicionado por factores adicionales como la frontera con Paraguay y Brasil, además de los costos logísticos y la presión sobre ingresos reales.

El informe no detalla causas específicas de la menor variación regional, aunque la desaceleración se da en paralelo a un mercado interno todavía debilitado.

Verduras lideran los aumentos y las frutas muestran bajas

En el promedio de cuatro semanas, Analytica identificó fuertes diferencias entre rubros. Las mayores subas correspondieron a: verduras (+11,9%), y pescados y mariscos (+3,4%). En cambio, los menores aumentos se registraron en: otros alimentos —categoría que incluye salsas, snacks y condimentos— (+2,0%), y carnes y derivados (+0,8%).

El dato más significativo del informe aparece en frutas, donde se observó una caída de 5% en las últimas cuatro semanas.

La composición de esos movimientos resulta relevante porque los alimentos continúan siendo el componente de mayor sensibilidad social dentro del índice inflacionario.

La proyección de 2,5% mensual para mayo consolida una tendencia de desaceleración respecto de los niveles registrados durante 2024 y parte de 2025.

Sin embargo, para las economías regionales el problema ya no se concentra únicamente en inflación, sino en la combinación de: caída de ventas, menor circulación de dinero, financiamiento caro, y deterioro del poder adquisitivo.

En provincias del NEA, donde gran parte del empleo depende de comercio, servicios y cadenas agroindustriales, una inflación más moderada puede aliviar presión sobre costos cotidianos, aunque todavía no garantiza recuperación del consumo.

El Gobierno sigue de cerca alimentos por impacto político

Los precios de alimentos mantienen centralidad dentro de la estrategia económica nacional por su efecto directo sobre inflación general, salarios y pobreza.

Cada desaceleración en supermercados es observada por el mercado y por la política como un indicador de estabilidad social y capacidad del Gobierno para sostener el proceso de desinflación.

Al mismo tiempo, el comportamiento regional adquiere peso adicional en provincias periféricas, donde las variaciones de precios suelen convivir con diferencias cambiarias fronterizas y estructuras de costos distintas a las del centro del país.

El dato de la tercera semana de mayo todavía no define la dinámica inflacionaria del mes completo, pero sí refuerza la percepción de desaceleración gradual en alimentos.

Las próximas mediciones mostrarán si la baja semanal logra sostenerse o si reaparecen presiones en rubros sensibles como verduras, carnes y productos frescos.

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Analytica detecta una desaceleración de precios en alimentos y el NEA aparece entre las regiones con menores subas

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Los precios de alimentos y bebidas comercializados en cadenas de supermercados volvieron a mostrar una dinámica moderada durante la segunda semana de mayo. Según el relevamiento de la consultora Analytica, la variación semanal fue de 1%, mientras que el promedio móvil de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2%.

El dato adquiere relevancia en un contexto donde el Gobierno nacional busca consolidar una desaceleración inflacionaria como principal activo político y económico del programa de estabilización. Aunque el relevamiento se concentra únicamente en alimentos y bebidas, el comportamiento de ese rubro sigue siendo uno de los indicadores más sensibles para medir el impacto real de la inflación sobre el consumo cotidiano.

Para mayo, Analytica proyectó una suba mensual del nivel general de precios de 2,4%.

El NEA mostró una de las menores subas del país

En la segmentación regional, el NOA y el NEA registraron las menores variaciones semanales, ambas con incrementos de 0,8%.

En el otro extremo apareció la Patagonia, donde los precios avanzaron 1,3% durante la semana relevada.

Aunque el informe no desagrega provincias ni productos específicos por región, el dato posiciona al NEA dentro de las zonas donde la presión semanal sobre alimentos mostró menor intensidad relativa.

Para economías regionales como Misiones, el comportamiento de los alimentos tiene una sensibilidad particular por el peso que poseen el transporte, la logística y el consumo fronterizo sobre la formación de precios. También influye el vínculo entre salarios, consumo interno y actividad comercial, especialmente en supermercados y comercios de cercanía.

Verduras y pescados lideran las subas

El informe de Analytica mostró diferencias marcadas entre categorías.

En el promedio de cuatro semanas, las verduras encabezaron los aumentos con una suba de 7,8%, seguidas por pescados y mariscos con 4,2%.

Más atrás quedaron pan y cereales, que avanzaron 1,8%, y carnes y derivados, con apenas 0,7%.

El dato sobre carnes resulta especialmente observado por el mercado porque históricamente ese rubro tuvo una fuerte incidencia sobre los índices generales de inflación en Argentina. Una variación contenida en ese segmento contribuye a moderar el impacto mensual del IPC.

Por otra parte, el relevamiento registró una caída de 4,9% en frutas, uno de los pocos rubros con retroceso de precios durante el período analizado.

La inflación de alimentos sigue siendo una variable política central

Aunque el Gobierno sostiene que el proceso de desaceleración inflacionaria comenzó a consolidarse, la evolución de los alimentos continúa bajo monitoreo permanente por parte del mercado, las consultoras privadas y las provincias.

La razón es doble. Por un lado, se trata del componente de mayor impacto inmediato sobre el poder adquisitivo. Por otro, funciona como termómetro social del programa económico.

La moderación observada en mayo coincide con un escenario de menor emisión monetaria y estabilidad cambiaria relativa, variables que el oficialismo considera centrales para sostener el proceso de desinflación.

Sin embargo, el comportamiento dispar entre categorías muestra que todavía persisten tensiones vinculadas a estacionalidad, logística y costos específicos de producción.

La evolución de los precios de alimentos dependerá de varios factores durante mayo: comportamiento del dólar, ritmo de consumo, dinámica salarial y estabilidad en costos de transporte y abastecimiento.

También será relevante observar si la desaceleración semanal logra consolidarse en el índice mensual general o si aparecen nuevas presiones en productos sensibles.

En regiones como el NEA, donde los costos logísticos y la cercanía con mercados fronterizos influyen sobre la estructura comercial, pequeñas variaciones macroeconómicas pueden trasladarse rápidamente al precio final.

Por ahora, el relevamiento de Analytica muestra una inflación de alimentos más contenida que en meses anteriores, aunque con diferencias marcadas entre rubros y una sensibilidad todavía alta sobre productos frescos.

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