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La inflación de enero fue de 1,3% pero temen una suba por los tarifazos de luz y gas

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El Nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los partidos que integran el Gran Buenos Aires registró en enero una variación de 1,3% con relación al mes anterior, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
La suba más alta se registró en el rubro esparcimiento, que trepó al 4,7%, mientras que la variación en Transporte y comunicaciones fue del 2,3%, y en Alimentos y Bebidas 1,6%, precisa el informe del INDEC.
El promedio del índice general lo completan Atención Médica y gastos para la salud (1,4%), Equipamiento y Mantenimiento del Hogar (0,9%), Educación (0,7%), en tanto que el rubro Indumentaria registró una fuerte baja del 2,2%.
Los bienes, que representan 61,5% de la canasta, tuvieron una variación de 1%, mientras que los servicios, que completan el restante 38,5% de la canasta, subieron 1,7% en comparación con diciembre de 2016.
En el rubro Alimentos y Bebidas, que subió 1,6%, las verduras tuvieron una variación del 4,7%, mientras que las frutas lo hicieron 3,6%. Los productos lácteos subieron 2,1%, los alimentos para consumir en el hogar 1,5%, mientras que las carnes bajaron 0,8%.
En el desagregado de Alimentos y Bebidas, las variaciones más importantes se registraron en Lechuga (24,6%), Limón (20,1%), Tomate redondo (13,6%), Papa (7,4%), Filet de merluza (5,5%), Manzana deliciosa (5,6%), Cebola (5,4%) y Queso pategrás (4,3%).
Como contrapartida, las bajas más notorias se vieron en los siguientes productos: Zapallo anco (-16,5%), Pollo entero (-6,5%), Paleta (-0,8%) y Asado (-0,7%).
El denominado Indice Congreso , difundido por legisladores de distintas bancadas de la oposición, se ubicó en 1,6% en enero
“Preocupa la dinámica inflacionaria esperada para los próximos dos meses, principalmente por la fuerte suba de tarifas eléctricas, pero también por otros aumentos ya establecidos (como prepagas y peajes)”, señaló en un comunicado el equipo económico del bloque Frente Renovador-UNA, encabezado por el diputado Marco Lavagna, junto a bloques de diputados de la oposición GEN, Libres del Sur, Justicialista y el partido Socialista, entre otros.
Por su parte, el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) destacó que la inflación de enero había alcanzado el 1,6%, previendo que en los próximos tres meses superará el 2%.
El índice general de enero también está por debajo de las estimaciones de las consultoras que habitualmente realizan sus propias mediciones.
En este sentido, Rodolfo Santángelo, director de Macroview, había estimado que una suba del 1,7% era un buen número para enero, mientras que Luciano Cohan, de Elypsis, se volcaba por una variación más cercana al 2%.
El dato de enero se encuentra en línea con la meta inflacionaria establecida por el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, que estimó un techo inflacionario del 17% para este año.
La meta del Banco Central, sin embargo, no es coincidente con el cálculo de las consultoras privadas y algunas entidades bancarias que vislumbran una inflación anual que rondará el 20%.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, pronosticó una inflación anual que apenas superará el 20%.
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Inflación: demasiada brecha entre el mercado y el Banco Central

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Por Jorge Vasconcelos, Fundación Mediterránea. La actualización del Relevamiento de Expectativas de Mercados que publica el BCRA arroja una proyección de inflación anual de 20,8 % para 2017, un fuerte avance frente a 2016, pero todavía muy lejos, más de 6 puntos porcentuales por encima, del centro de la meta perseguida por el Banco Central para este año, que es de 14,5 %. No es que el mercado intuya una gran devaluación que impacte en la dinámica de precios, ya que el tipo de cambio esperado para diciembre es de 18,4 pesos por dólar. Más bien, la brecha parece obedecer a la expectativa de negociaciones salariales con cláusulas de ajuste más cercanas al 25 % que al 20 %, y a la subsistencia de múltiples mecanismos de indexación. Al margen de las conjeturas, la credibilidad del Banco Central se juega este año en el comportamiento de la inflación durante el segundo semestre, ya que sería un éxito si los guarismos se acercan a 1 % mensual, aun cuando el acumulado del año se ubique algo por encima del techo de la meta (17 %). Esto podría lograrse con un 18,5 %, por ejemplo, pero no con el 20,8 % proyectado por el mercado.

Es probable que el Banco Central tenga una visión más optimista acerca de la marcha de la inflación y por eso mantiene, pero no sube, las tasas de interés de corto plazo. Sin embargo, a partir de abril o mayo la especulación comenzará a ceder espacio a los datos. Para la autoridad monetaria habrá un dilema si para ese momento la inflación proyectada del año sigue encima del 20 %, porque ese guarismo tendría implícito un ritmo de 1,5 % mensual para la suba de precios a lo largo del segundo semestre. En ese escenario, los tiempos políticos resultarían muy inoportunos, ya que si el Banco Central decidiera endurecer su postura, habría cuestionamientos por los riesgos recesivos de esa política en plena campaña electoral de las legislativas.

 

Y si optara por la inacción frente a los desvíos, se debilitaría su credibilidad, un activo clave para que la reactivación de 2017 pueda empalmar en crecimiento, en lugar de quedar trunca a poco de andar, como ya ocurriera en 2011/12 y en 2013/14. Una inflación en torno al 1,5 % mensual a lo largo del segundo semestre de 2017 sería mala noticia para la política económica por dos razones principales:

– La inflación promedio de julio a diciembre de 2016 fue de 1,4 % mensual según el IPC INDEC, por lo que una variación del costo de vida similar o levemente superior para iguales meses de 2017 sería una señal de estancamiento, de falta de avances, en la lucha por la estabilidad.

– En la escalera descendente para llegar a 5 % anual en 2019, la inflación de los últimos meses de cada año es una referencia clave para determinar la factibilidad de las metas del año siguiente. El guarismo de 1,4 % mensual del segundo semestre de 2016 proyectaba una inflación anualizada de 18,2 %, o sea, apenas 3,7 puntos porcentuales por encima del centro de la meta de 2017, que es 14,5 % anual.

 

En cambio, en un escenario de inflación mensual de 1,5 % entre julio y diciembre de este año, la proyección anualizada llegaría a 19,6 %, nada menos que 9,6 puntos porcentuales por encima del centro de la meta explicitado para 2018, que es 10 % anual (entre 8 % y 12 %).

 

Hasta ahora, el mercado se ha movido bajo el supuesto que, para el Banco Central, una tasa real de interés (por encima de la inflación) de entre 4% y 5 % anual es algo razonable, que permite desinflacionar la economía sin afectar la recuperación del crédito bancario y del nivel de actividad.

 

Sin embargo, por alguna razón, las expectativas de inflación se resisten a perforar el piso de 20 % para 2017, lo que implica –en caso que el mercado esté en lo cierto- un segundo semestre de inquietante brecha entre los datos y lo que el Banco Central necesita para lograr su objetivo.

 

El punto es que el esquema de metas es tan reciente en el país, que no está descontada cual habrá de ser la “función de reacción” de la autoridad monetaria en ese escenario.

Por ende, al margen de subas mensuales engordadas por los ajustes tarifarios que van de febrero a abril, deberá prestarse de aquí en adelante suma atención a la evolución de los precios libres, de los servicios privados y, particularmente, de las negociaciones salariales. Hay razones para esperar que la inflación pueda acercarse más a las metas que lo previsto por el mercado, como se consignara en el artículo “¿Puede la meta del 17 % manchar la credibilidad del Central?”, publicado en El Economista Diario el 30/9/16.

 

Del lado de la oferta, subsiste capacidad ociosa, hay todavía bastante “agua” en los precios de bienes y servicios y la competencia de importados se hace sentir. El mercado cambiario se ha tranquilizado por el impasse en que entró el escenario del “súper-dólar” con Trump y también como reflejo de la mayor coordinación entre la política fiscal y la monetaria en el plano local.

 

Otro importante vector desinflacionario es el significativo aumento de la demanda de dinero que se observa desde el arranque del año, con pesos que circulan más lentamente. Bajo estas condiciones, una tasa de interés de corto plazo efectiva mensual actualmente en 2,4 % (los pases del BCRA), debería ser suficiente para que la inflación descienda un par de escalones adicionales a partir de mayo. El Banco Central necesita que ese guarismo se acerque a 1 % mensual antes de fin de año. No es imposible, pero ya se sabe que el futuro puede ser ingrato con los pronosticadores…

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La “maquinita” no para: aumentó fuerte la emisión monetaria a fin de año

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La emisión monetaria aumentó fuerte a fines del 2016 y se encuentra a un ritmo similar al del final del kirchnerismo.

“Los pesos en circulacion crecen a un ritmo mayor al 40%, con lo que la expansión monetaria regresó a los niveles que mostraba en los últimos meses de la gestión Kirchner”, señala un informe del diario La Nación.

El titular del Banco Central, Federico Sturzzeneger, viene haciendo gala de lo contrario, de una política monetaria “dura”, de sacar pesos de la plaza. En parte a eso se debe la recesión del 2016, coinciden los economistas.

Sin embargo, Sturzzeneger no contrajo la base monetaria emitiendo menos, sino que utilizó las licitaciones de LEBACs para sacar ese dinero luego de haber sido emitido, en parte para financiar el creciente déficit fiscal.

Como en los últimos tiempos Sturzzeneger empezó a bajar las tasas y a no renovar vencimientos de esas letras (en poder de bancos e inversores de afuera, en su mayoría), la base montería empezó a crecer nuevamente.

El agravante de esta situación es que el Gobierno actual, cuando era oposición, criticó mucho la emisión monetaria. Además, arregló con los hold outs (se les pagó en cash 13.000 millones de dólares) y comenzó un rally de toma de deuda en bonos que ya supera los 60.000 millones y pone en jaque a la Argentina en el mediano y largo plazo.

Los expertos coinciden que todavía no hay nubarrones en el horizonte, pero después de las elecciones hay que hacer correcciones sí o sí para no empezar a tener turbulencias financieras con semejante nivel de deuda y déficit. Y todo eso no sirvió para que la “maquinita” dejara de funcionar.

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Brasil logró la menor inflación de un inicio de año en décadas

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El costo de vida en enero fue de 0,38%, el más bajo para el primer mes del año desde 1979, fecha del inicio de la serie estadística. Crecen las expectativas de recorte de tasas.
La inflación de Brasil subió menos de lo esperado en enero y consiguió el menor índice histórico para el mes desde 1979, fecha del inicio de la serie estadística. Este dato reforzó las expectativas de una aceleración de recorte de las tasas de interés.
El índice de Precios al Consumidor (IPCA) fue de 0,38%, lo que contrastó con enero de 2016, que en plena espiral inflacionaria, había sido del 1,27%.
En el acumulado de doce meses, se registró un aumento de 5,35%, después de haber cerrado 2016 en 6,29%.

La consultora Gradual Investimentos preveía un aumento mensual de 0,44%. Para André Perfeito, analista de esta empresa, la fuerte caída de los precios es a la vez “una buena y una mala noticia”. Esto último porque constituye “otra señal de la desaceleración de la economía”.
Según Eulina Nunes dos Santos, coordinadora del IBGE, “el perfil de los últimos meses con un desempleo en ascenso, dificultades para la obtención del crédito y tasas de interés alta, tuvieron el efecto de hacer descender los precios”. “La caída de la demanda es fundamental para lograr la tasas más baja en más en años”, dijo.
“La demanda no da margen a un aumento de los precios, tal vez sino hubiera algunos reajustes, la suba podría ser aún mucho menor”, señaló.
La mayor economía latinoamericana está sumida desde hace dos años en su peor recesión en más de un siglo, que llegó a combinarse con una disparada de la inflación, que llegó a 10,67% en 2015.
La tasa de referencia Selic del Banco Central de Brasil (BCB) llegó en septiembre de 2015 a un 14,25% anual, culminando un ciclo de alzas iniciado en 2013. Un nivel considerado disuasivo para la inversión, antes de iniciar en octubre un reflujo que la llevó a 13% en enero.
Perfeito prevé que la Selic cierre este año a 9,75%, algo por encima de la expectativa media del mercado de 9,50%.
El BCB trabaja con una meta inflacionaria anual de 4,50%, con un margen que hasta ahora era de dos puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo, pero que a partir de este año será de 1,5 puntos, una meta realizable, de acuerdo con los analistas y operadores consultados, que prevén que el IPCA cierre 2017 en 4,64% y 2018 en 4,50%.

El presidente del BCB, Ilan Goldfain, estimó que, en vista de los buenos resultados, la meta podría reducirse a 3%, en línea con la de otros países emergentes, y sobre todo con las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno conservador de Michel Temer.
El ramo que más subió en enero fue el de transportes (0,77%), le siguen salud (0,55%) y alimentación y bebidas (0,35%).

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Precios Transparentes: los electrodomésticos se encarecen hasta 40% con financiamiento

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Los precios de los televisores, aires acondicionados, teléfonos celulares y lavarropas para compras con tarjetas de crédito en las principales cadenas de electrodomésticos se encarecieron hasta casi un 40% en promedio durante febrero con la puesta en marcha del programa Precios Transparentes, mientras que para pago al contado las rebajas llegan al 10%.En el caso de los aires acondicionados, los precios se incrementaron un 10% para compras en seis cuotas fijas y un 38% en hasta 18 cuotas fijas, destacó en un informe la consultora especializada en tecnología IntegraGo. Al contado, ese importe se redujo un 8% en febrero, con respecto a un mes antes.El precio de los lavarropas aumentó un 37% en promedio en compras con 18 cuotas y un 10% en 6 cuotas, mientras que en contado hubo una rebaja del 4%.

Los televisores fueron los que más se encarecieron durante ese período: un 39% en 18 cuotas y también un 10% en 6 pagos, mientras que al contado se registraron caídas promedio del 9%. El mismo escenario se registró en la categoría telefonía celular, aunque en contado la baja fue menor: 5%.

De acuerdo al promedio, las rebajas por compras al contado se acentuaron durante la segunda semana de febrero, con respecto a los cinco días previos. En televisores, se pasó de 8 a 10% en ese período; en telefonía celular del 5 al 8%; en televisores, de 9 al 10%. La excepción fueron los lavarropas, que cayó del 4 al 2%.

La diferencia de precios por pago de contado y con tarjeta de crédito Visa es de entre el 10% en seis cuotas y el 70% en 24 cuotas, aunque varía de acuerdo a la cadena donde se adquiera el producto. Con American Express, es de entre el 9% y 38% mientras que con MasterCard el diferencial es de entre el 10% y el 70%. Tarjeta Naranja, en tanto, ofrece costo de financiación de entre 11% y 27% y Cabal, de entre 9% y 70%.

El análisis esta basado en los precios al contado publicados durante el mes de enero y vueltos a relevar luego de la implementación del plan de Precios Transparentes, el resultante no muestra un descuento promedio (para pago en efectivo) de un -7%.

• Entre las cadenas relevadas los descuentos varían considerablemente, en otros casos mas puntuales los precios sufrieron algún aumento y otros no se han modificado aún.

• Analizando las webs de los principales retails se observan diferencias en la información que se muestra al momento de definir la compra. EN algunos casos solo podemos visualizar el precio contado y productos sin datos de financiación.

• La categoría de televisores es la de mayor descuentos otorga con un promedio del -9%, seguida por aire acondicionados con el -8%, con descuentos menores se encuentran los teléfonos celulares -5% y lavarropas -4%.

• Con respecto a la nueva financiación en las 4 categorías relevadas el pago en 6 cuotas genera un interés del 10%, mientras que a mayor financiación los interés van variando entre las cadenas y las categorías. Considerando como ejemplo la financiación en 18 Cuotas el interés promedio es del 38%.

• La segunda semana de febrero se volvieron a relevar los precios y se observa un reordenamiento en los mismos dando diferencias con respecto a la semana anterior. El descuento total promedio sobre el valor de enero es del 8% (+1p.p con respecto a la semana 1)

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