INMOBILIARIA

Mercado inmobiliario de Posadas: pocas operaciones, precios caros y propietarios inflexibles

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El mercado inmobiliario de Posadas acaba de cerrar un 2017 muy flojo, que se caracterizó por las pocas operaciones de compra-venta y un divorcio, cada vez más grande, entre los vendedores y los potenciales compradores. Lo mismo sucede con los alquileres, con precios sobrevalorados y actualizaciones que exceden la inflación más pesimista, con subas cada seis meses de un quince por ciento como mínimo. 
Economis realizó un análisis de la oferta de casas y departamentos nuevos y usados y dialogó con media docena de operadores y desarrolladores inmobiliarios, bancos privados -que buscan colocar más créditos hipotecarios con UVA- y también con algunos potenciales compradores.
La conclusión principal es la siguiente: los vendedores son poco flexibles a bajar los precios y adaptarse al nuevo panorama económico de los últimos años. Signado por la recesión, el mayor desempleo y una inflación decreciente.
Hace unos años el panorama era distinto. La actividad era más vigorosa y la inflación más alta hacía que aquellos inversores que tenían ahorros buscaran refugio para protegerse en los siempre seguros “ladrillos”.
En 2013 y 2014 la municipalidad de Posadas batió récords históricos en permisos para construir nuevos edificios, como producto de ese boom. Algunas de esas torres se empezaron a construir hace un par de años y hoy, algunos de esos emprendimientos –se venden casi todos bajo la figura del fideicomiso- se siguen construyendo.
Van a un ritmo lento, debido a que las ventas están “muy quietas” y no entra tanto dinero a los fondos como para acelerar la terminación de las obras. Uno puede pasar y contar pocos obreros dedicados a terminar la obra en cuestión, o notar como tal o cual torre nunca se termina. Aún sin ser un entendido en el tema.
También empiezan a aparecer edificios que ya se terminaron y aún tienen muchas unidades en venta. Cuando en lo mejor del mercado, estas torres se vendían casi todas “en boca de pozo”. Es decir, antes de arrancar con la edificación o al menos antes de finalizar las primeras lozas.
Un departamento en un edificio nuevo con algunos amenities (pileta, SUM) de un dormitorio –dentro de las cuatro avenidas- ronda los 3 millones de pesos. Antes las ventas las motorizaban los inversores, pero ahora son los usuarios finales –los que van a vivir efectivamente ahí- los que deberían tomar “la posta”.
Como las ventas vienen muy lentas, algunas inmobiliarias inventaron un negocio novedoso. Ponen en alquiler ahora las futuras unidades nuevas. Así por ejemplo, se puede señar ahora un edificio que terminará de construirse en unos meses. La empresa desarrolladora se asegura así un flujo de dinero mientras busca un comprador para la unidad.
Hay que tener en cuenta que cada edificio implica costos fijos importantes de mantenimiento, portero, impuestos, tasas, etc. El negocio nunca estuvo pensado para retener unidades por mucho tiempo. Ni siquiera es un negocio pensado para poner un capital propio que exceda el 25 por ciento de la obra. Hoy muchas obras avanzan con el dinero que sale de los bolsillos de los desarrolladores.
Un mercado que ya no es de vendedores, sino de compradores
“Es mi pelea de todos los días, los vendedores no entienden que este ya no es un mercado de vendedores, es un mercado de compradores, donde el que tiene el dinero y va a pagar al contado debería poder negociar el precio”, explicaron a Economis desde una de las inmobiliarias más importantes.
En Buenos Aires u otras ciudades, como Río de Janeiro, es frecuente que los compradores, con la plata en mano, hagan contra ofertas por 20 o 30 por ciento menos. O inlcuso más bajas. Acá, con frecuencia, ni las mismas inmobiliarias quieren pasar esas posturas a los propietarios. Algunos compradores nos comentaron que, en ocasiones, no se lo toman bien.
Es un mercado tan distorsionado que suele espantar o tratar mal a un comprador que tiene 3 millones de pesos en la mano y está dispuesto a invertirlos.
“Los vendedores son muy inflexibles con los precios, pero después los departamentos no se venden, pueden pasar dos años hasta que se venden”, explica otra vendedora de una firma de renombre.
El precio “inamovible” lo baja inflación +  tiempo
En rigor, ese es el mecanismo más común para bajar el precio de una propiedad en Posadas, no una negociación en la que comprador y vendedor se van acercando con ofertas y contra ofertas. Sino el mero paso del tiempo de una unidad que está a la venta por un valor inflexible, combinada con la inflación, que va “esmerilando” ese valor.
No olvidar que el posadeño es un  mercado pesificado, a diferencia de otros mercados, como el porteño, donde las propiedades se cotizan en dólares.
El resultado de esta “intransigencia” es un mercado poco dinámico y compradores potenciales frustrados, que no pueden acceder a su casa a pesar de que tienen el dinero en efectivo, sea porque pudieron reunir ahorros o porque accedieron a uno de los créditos hipotecarios con UVA.
Al menos media docena de bancos colocaron ya créditos atados a la Unidad de Valor de Vivienda (UVA) que tienen por virtud, sobre todo para una ciudad de sueldos medios bajos como Posadas, que acercaron mucho la relación cuota-ingresa a la realidad local. Al indexarse por el UVA (se mueve con la inflación mes a mes), los intereses son bajos y una persona o pareja con ingresos conjuntos de 20.000 o 30.000 ya puede sacar un crédito por 2 millones de pesos o incluso más.
El problema del mercado local es qué se puede comprar con ese monto, que equivale a 110.000 dólares. Con frecuencia, por ese valor ni siquiera se puede conseguir una casa sencilla de dos habitaciones en un barrio periférico de la ciudad.
La actitud de los vendedores también la padecen los inquilinos. Una práctica común es imponer en los contratos cláusulas de indexación más propias del 2015 o 2016, cuando la inflación rondaba entre 30 y 40 por ciento.
“A mi me están pidiendo que firme un contrato con ajustes semestrales del 15 por ciento, es una locura porque la inflación estimada para el año que viene es la mitad de eso, y teniendo en cuenta que se acaba de subir el pronóstico”, dijo un empleado que está buscando un departamento para alquilar.
Desafíos para el 2018
Con todo este panorama, el mercado inmobiliario se prepara para un 2018 con grandes desafíos.
Los bancos están empujando cada vez más la oferta de UVA y si la inflación sigue retrocediendo, puede ser una clave para que muchas familias misioneras accedan a su casa. “Tenemos muchas consultas, mucho interés y mucha demanda potencial”, comentó a Economis, el gerente de la sucursal de un banco que ya otorgó una docena de préstamos.
Con el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional en una etapa donde ya no encara la construcción de nuevos barrios en la misma medida que en años anteriores, el crédito privado y el mercado inmobiliario aparece como una respuesta a esta demanda creciente por la casa propia. Pero todavía quedan muchos desafíos por superar.
 

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Presentaron la Torre Iplyc Costanera en Oberá, con financiación a 120 meses

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El desarrollo de la Torre Iplyc Costanera – Fideicomiso Costa Paraná, fue presentado anoche en el Salón de Usos Múltiples del Casino Oberá Hotel, de la Capital del Monte, ante una nutrida cantidad de interesados de la Zona Centro de Misiones en ser parte de este imponente emprendimiento inmobiliario.
Daniella Cortés, de la Inmobiliaria Solari Bienes Raíces, que comercializó con un éxito rotundo las unidades de la Torre Iplyc Centro, agradeció al Instituto Provincial de Lotería y Casinos Sociedad del Estado (IPLyC SE) y a su presidente, Eduardo Torres, una nueva posibilidad de ofertar a los clientes esta propuesta superadora, la más importante del Noreste del país, con una financiación de 120 meses, única para el sector privado.
Recordó que esta iniciativa surgió tras la exitosa venta de la Torre Iplyc Centro, emplazada sobre la calle Félix de Azara, de Posadas. “Debido a la demanda y a las constantes consultas recibidas desde el interior de Misiones, decidimos acercarnos hasta aquí e invitamos a los colegas de la Zona Centro a que puedan comercializar este magnífico emprendimiento”, situado sobre el principal paseo de la capital provincial. 
Más allá de la belleza estructural, Cortés destacó las bondades de la financiación, que en una primera etapa fue de 96 meses, con una buena venta, y con la posibilidad que brinda el IPLyC SE de extenderla hasta 120 meses. 
 
Certificación internacional
El arquitecto Leandro Rosso efectuó precisiones sobre las características de la obra e invitó a los presentes a apostar al proyecto.  Indicó que hace tres años comenzamos a trabajar con el Instituto y el ingeniero Torres, en edificio del centro, que “estamos a tres meses de terminarlo, con la calidad y el confort que habíamos ofrecido en los inicios”. 
Anunció que la construcción “está a punto de obtener las normas Leed, que es una certificación internacional que garantiza el confort, la calidad y la sustentabilidad en el ahorro energético para los edificios. Será el primero del Norte del país en obtener esta certificación, y es un gran orgullo como profesional”. 
Admitió que la Torre Iplyc Costanera, generada sobre un espacio y un paisaje sinigual, es “un edificio para soñar”. Estará dispuesta en 30 mil metros cuadrados, tendrá 20 pisos y casi 100 metros de ventanales mirando al río, lo que la hace la más grande del Noreste Argentino.
Fue pensada en distintas tipologías: de uno, dos, tres dormitorios y Premium. “Hay una variedad de tipologías de acuerdo a las necesidades. Y cada unidad tendrá sus espacios públicos y privados con visuales al Paraná. Los equipamientos de la torre están proyectados de acuerdo a la escala de proyecto. Hay piscina, solárium, gimnasio y guardería. Estará montada sobre un gran shopping, sobre la vereda de la avenida costanera”, explicó Rosso.
Manifestó que otra cuestión importante es la calidad y la tecnología utilizada, como sucedió con la Torre Iplyc Centro. “Los ventanales tendrán una aislación acústica que se garantiza con el doble vidrio hermético, y la térmica, con la cámara de aire, y un proyecto de celosías que van sobre los balcones. De esa manera garantizamos visuales y que el edificio este adecuadamente protegido del clima exterior”. 
Aseguró que “la de 120 meses es una financiación única en el país para un emprendimiento de esta calidad y de este tipo. Es posible solo gracias a la política del IPLyC SE  de poder llevar a los misioneros este producto. Somos de Corrientes y tenemos desarrollos en todo el NEA, pero en otros lugares no podemos llevar adelante edificios de esta magnitud. Aquí es posible por la política del IPLyC SE y por lo emprendedores que son los misioneros”. 
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