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El Gobierno lanzó un mapa digital para monitorear la vacunación y detectar brechas en todo el país

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El Gobierno nacional presentó un nuevo mapa digital de coberturas y distribución de vacunas, una herramienta pública que busca transformar la manera en que se monitorea la inmunización en Argentina. El sistema concentra información territorial sobre la aplicación de las 16 vacunas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación y permite identificar, con mayor rapidez, las jurisdicciones donde persisten brechas de cobertura.

El lanzamiento se produce frente a un escenario de descenso sostenido de la vacunación. Según los datos citados en la presentación, Argentina se encuentra por debajo del 95% de cobertura considerado necesario para garantizar una protección comunitaria adecuada frente a enfermedades prevenibles. La situación resulta particularmente sensible en la infancia y la adolescencia, donde se acumularon retrasos en esquemas y refuerzos.

El Ministerio de Salud explicó que el mapa reúne dos dimensiones que hasta ahora se encontraban dispersas: las dosis aplicadas por jurisdicción y las vacunas distribuidas a cada provincia. La información sobre aplicaciones se actualizará semanalmente, mientras que los datos de distribución tendrán una actualización mensual.

La plataforma se alimenta de los registros realizados por vacunatorios y centros asistenciales a través del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) y del Registro Federal de Vacunación Nominalizado (NOMIVAC). También incorpora información del Sistema de Gestión de Stock del Ministerio de Salud (SMIS) para seguir el movimiento de las dosis hacia las jurisdicciones.

“Contar con más información significa mejores decisiones, permite detectar brechas y fortalecer las estrategias de vacunación donde más se necesitan”, señaló el ministro de Salud, Mario Lugones, al presentar la herramienta.

El cambio tiene una dimensión de gestión, pero también de transparencia. El mapa permite que autoridades sanitarias, profesionales, medios de comunicación y ciudadanos consulten la evolución de las coberturas sin depender exclusivamente de informes anuales cerrados. El objetivo es que las diferencias territoriales puedan detectarse durante el año y no después de que una campaña haya terminado.

Una caída que expone brechas de inmunización

Los datos utilizados por el Ministerio muestran la profundidad del retroceso. La cobertura de la primera dosis de la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y paperas, pasó del 95% en 2014 al 82% en 2024. En la segunda dosis, el descenso fue todavía más pronunciado: de un 96% a un 46%.

El retroceso adquiere especial relevancia por el riesgo de reaparición de enfermedades que durante años permanecieron bajo control. El informe global de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud citado en la presentación ubicó a Argentina entre los países de la región que durante 2025 no alcanzaron el 90% de cobertura con esquemas esenciales.

La referencia del 95% funciona como un umbral epidemiológico central para reducir la posibilidad de circulación de enfermedades altamente contagiosas. La caída de las coberturas, por lo tanto, no representa solamente un indicador sanitario: también incrementa la vulnerabilidad colectiva frente a eventuales brotes.

El brote de sarampión registrado en América durante 2025 reforzó las advertencias de los organismos sanitarios internacionales sobre la necesidad de recuperar la vacunación de rutina. En ese contexto, la herramienta presentada por el Gobierno busca aportar información para orientar las intervenciones hacia las zonas con mayores déficits.

Del dato anual al monitoreo territorial

Una de las principales novedades es la posibilidad de seleccionar una vacuna y un año y observar el comportamiento de cada provincia mediante una escala de colores. El sistema permite comparar jurisdicciones, detectar diferencias y seguir la evolución de las coberturas.

El Ministerio ya había avanzado en 2024 con un Tablero Nacional de Coberturas destinado principalmente a funcionarios y equipos especializados. La nueva plataforma amplía ese acceso y transforma la información en un recurso disponible para toda la ciudadanía.

La dimensión territorial resulta especialmente importante porque las provincias no utilizan necesariamente los mismos sistemas de registro. Algunas cargan directamente la información en NOMIVAC, mientras otras utilizan plataformas provinciales que deben interoperar con los sistemas nacionales. Esa diversidad puede generar diferencias en los tiempos y modalidades de carga.

Desde los equipos técnicos explicaron que algunas jurisdicciones registran las aplicaciones de manera inmediata, mientras otras pueden hacerlo al día siguiente o incluso varios días después. Por ese motivo, el objetivo de contar con información online convive con un proceso de homogeneización de los sistemas de información sanitaria.

El mapa también permite observar cuántas dosis fueron distribuidas a cada provincia en relación con su población objetivo. Esa combinación entre disponibilidad y aplicación puede aportar una herramienta adicional para identificar dónde existen problemas de cobertura y distinguirlos de eventuales dificultades de abastecimiento.

La logística, sin embargo, permanece bajo responsabilidad de cada jurisdicción. Nación realiza la distribución a nivel provincial y cada gobierno determina los puntos de recepción y posterior distribución territorial, de acuerdo con sus características y necesidades.

El desafío no termina con tener vacunas disponibles

La publicación de información no resuelve por sí sola el problema de la caída de las coberturas. El propio Ministerio reconoce que existen factores estructurales y sociales que afectan la adherencia a los esquemas, entre ellos una menor percepción del riesgo asociado a enfermedades que durante años tuvieron una baja circulación.

Por eso, el objetivo declarado es utilizar los datos para orientar estrategias específicas. La identificación de departamentos o provincias con coberturas particularmente bajas permite concentrar campañas, capacitación y recursos donde tengan mayor impacto.

El trabajo con los Programas Ampliados de Inmunización provinciales aparece así como un componente central. La información nacional puede detectar la brecha, pero la recuperación efectiva depende de la capacidad de cada jurisdicción para transformar ese diagnóstico en acciones concretas de vacunación.

En ese sentido, el mapa puede funcionar como una herramienta de gestión y también como un mecanismo de rendición de cuentas. Si una jurisdicción presenta una cobertura persistentemente baja, los datos permitirán observar la evolución y evaluar si las medidas implementadas logran modificar la tendencia.

La apuesta del Gobierno consiste en pasar de una lógica de información fragmentada y retrospectiva a otra basada en monitoreo continuo. El valor de la plataforma no estará solamente en mostrar qué provincia tiene mayor o menor cobertura, sino en permitir que los responsables sanitarios detecten las brechas con suficiente anticipación para intervenir.

Con una actualización semanal de las aplicaciones y mensual de la distribución, el nuevo mapa introduce una herramienta de seguimiento permanente sobre uno de los principales desafíos actuales de la salud pública argentina. La recuperación de las tasas de vacunación dependerá de múltiples factores, pero disponer de información territorial, accesible y actualizada constituye una condición necesaria para saber dónde intervenir y medir si las estrategias efectivamente funcionan.

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Importancia de la inmunización en las enfermedades para las que sí hay vacunas

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En el marco del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), que se conmemora cada 30 de enero, especialistas llaman la atención sobre cómo el cambio climático está modificando escenarios de salud pública que antes tenían una estacionalidad bien definida. Enfermedades como el dengue —característico del verano— y la gripe u otros cuadros respiratorios —habituales del invierno— ahora se presentan de manera imprevisible. De hecho, se registran casos de gripe en pleno enero y durante el último invierno persistieron algunos casos de dengue, especialmente en provincias del norte de nuestro país.

“Durante 2024 no se registraron ‘silencios’ epidemiológicos: en provincias como Formosa, el dengue continuó circulando incluso durante los meses con temperaturas más frías. Este fenómeno se explica por una combinación de factores, entre ellos la urbanización desordenada, el aumento sostenido de  las temperaturas y una variabilidad climática extrema. Estas condiciones no solo favorecen la proliferación del mosquito Aedes aegypti, sino también su expansión hacia regiones donde históricamente no estaba presente, ampliando el riesgo de transmisión en gran parte del país”, señaló la Dra. Susana Lloveras, especialista en infectología y docente de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la UBA.

Especialmente en regiones como el NEA y el NOA las olas de calor prolongadas y las lluvias intensas consolidan un ambiente ideal para el vector. Hoy, gran parte del país, incluyendo la región centro (la más densamente poblada), presenta características más cercanas a un clima tropical o subtropical, lo que incrementa el riesgo de transmisión y obliga a actualizar las estrategias de prevención. “El cambio climático está alterando los patrones epidemiológicos y nos exige replantear las medidas de prevención sanitaria, especialmente frente a aquellas enfermedades inmunoprevenibles, como el dengue, para las que determinadas poblaciones presentan un riesgo aumentado”, agregó la Dra. Analía Urueña, médica infectóloga y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE). 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas1 con el objetivo de promover la reflexión sobre el impacto de estas patologías, visibilizar el trabajo de quienes enfrentan su carga cotidiana y fomentar un mayor apoyo político, social y sanitario para su control, eliminación y eventual erradicación.

Las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) comprenden un grupo diverso de patologías prevalentes, principalmente en regiones tropicales y subtropicales, que afectan de manera desproporcionada a comunidades en situación de vulnerabilidad. Son provocadas por virus, bacterias, parásitos, hongos o toxinas, y generan consecuencias sociales, económicas y sanitarias devastadoras a nivel global2.

En la Argentina, además del dengue, los especialistas advierten sobre la presencia de otras ETD como Chagas, lepra, sarna, rabia, envenenamiento por mordedura de serpiente, micetoma, teniasis, cisticercosis, helmintiasis, trematodiasis transmitidas por alimentos, la leishmaniasis y la hidatidosis, entre otras.

En relación a la prevención del dengue, además de las medidas destinadas para impedir la proliferación del mosquito (descacharrado, eliminación de recipientes con agua estancada) y reducir el riesgo de picaduras (uso de repelente, ropa amplia y mosquiteros), los especialistas subrayan la importancia de consultar con el equipo de salud acerca de la indicación y conveniencia de la vacunación, de acuerdo con cada situación particular. Takeda, laboratorio desarrollador de la vacuna tetravalente contra el dengue aprobada por ANMAT en 2023 para mayores de 4 años, presentó recientemente datos que muestran protección sostenida a 7 años contra los 4 serotipos tras completar el esquema de dos dosis separadas por 90 días, independientemente de la infección previa por el virus.

La evidencia científica confirma un perfil favorable de beneficios y riesgos de la vacuna, y demuestra que el esquema de dos dosis ofrece una protección sostenida contra el dengue. Estos resultados coinciden con las indicaciones aprobadas en múltiples países y podrían contribuir a simplificar los calendarios de vacunación y mejorar la adherencia. No obstante, con la evidencia actualmente disponible, persisten algunas incertidumbres en pacientes seronegativos (sin infección previa) para dengue, en relación con la eficacia frente a determinados serotipos, en particular el 3 y el 4. “Asimismo, la posibilidad de coadministrar sin afectar la inmunogenicidad junto con vacunas como las de hepatitis A, fiebre amarilla, VPH, e incluso la antigripal o la de COVID-19, representa una ventaja significativa”, explicó la Dra. Susana Lloveras, miembro fundadora y expresidenta de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero (SLAMVI) e integrante de la Comisión de Enfermedades Endémicas y Emergentes de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

Recientemente se presentó un documento técnico elaborado por cuatro sociedades científicas (SADI, SADIP, SLAMVI y SAVE)3 , coordinadas por el Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles (CEPyCET) de la Universidad Isalud. El informe revisó de manera exhaustiva la evidencia científica disponible y la experiencia nacional e internacional con la vacuna tetravalente, concluyendo en dos aspectos clave para la política sanitaria: su seguridad y su eficacia frente al dengue virológicamente confirmado y sus formas más graves, incluidas aquellas que requieren hospitalización4.

“La investigación incluyó un análisis detallado de toda la evidencia disponible hasta el momento y ratificó un perfil de seguridad adecuado, así como su efectividad para prevenir casos de dengue sintomático y, más aún, hospitalizaciones por cuadros severos, especialmente aquellos provocados por los serotipos DEN-1 y DEN-2”, añadió la Dra. Urueña. 

Acerca del dengue
El dengue es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que se propaga rápidamente y que ahora es endémica en más de 100 países de todos los continentes . El dengue se propaga principalmente por el mosquito Aedes aegypti y, en menor medida, por la variedad Aedes albopictus5.

El virus tiene cuatro serotipos, todos capaces de causar dengue clásico o dengue grave. La prevalencia de cada serotipo varía según países, regiones, estaciones y períodos de tiempo. La infección por un serotipo brinda inmunidad de por vida contra ese mismo serotipo y protección temporal frente a los otros. Una segunda infección con un serotipo diferente puede resultar más grave en algunos casos5.

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