Innovación Productiva

Biotecnología y nanotecnología: abren una convocatoria con $2.000 millones en beneficios fiscales para proyectos productivos

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La Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa lanzó la Convocatoria 2026 del Régimen de Promoción de la Biotecnología Moderna y la Nanotecnología, con un cupo fiscal de $2.000 millones destinado a financiar proyectos de investigación, desarrollo y producción. La medida apunta a acelerar la incorporación de innovación en sectores estratégicos de la economía y abre una ventana de oportunidad para empresas tecnológicas, agroindustriales, farmacéuticas y de base científica que busquen reducir costos fiscales mientras escalan desarrollos productivos.

La Resolución 138/2026 establece que las empresas y personas humanas que encuadren en la Ley 26.270 podrán presentar iniciativas hasta el 31 de julio de 2026 o hasta que se agote el cupo disponible. El esquema contempla beneficios fiscales vinculados a proyectos de I+D y a la producción de bienes y servicios basados en biotecnología o nanotecnología.

Una herramienta para transformar conocimiento en producción

Más allá del incentivo tributario, la convocatoria refleja una definición de política productiva: fortalecer la transferencia de conocimiento desde el sistema científico hacia el sector privado. La biotecnología moderna y la nanotecnología son dos actividades con capacidad de generar ventajas competitivas en cadenas de alto valor agregado, desde semillas mejoradas y bioinsumos hasta desarrollos farmacéuticos, biomateriales y soluciones industriales avanzadas.

El régimen prioriza proyectos con impacto económico verificable. Entre los criterios de evaluación aparecen aspectos como la generación de exportaciones, la creación de empleo calificado, el desarrollo de empresas tecnológicas nacionales, la competitividad y la sostenibilidad ambiental.

Para los tomadores de decisiones, la señal es clara: no se trata únicamente de financiar investigación, sino de promover iniciativas con capacidad de convertirse en negocios escalables y con inserción en mercados internacionales.

Aunque históricamente las principales inversiones biotecnológicas se concentraron en los polos científicos de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, la convocatoria también puede generar oportunidades para provincias del NEA donde existen capacidades crecientes vinculadas al agro, la bioeconomía y la innovación aplicada.

Misiones, por ejemplo, cuenta con sectores productivos que podrían encontrar en este régimen una herramienta para acelerar desarrollos asociados a Bioinsumos para la actividad forestal y agrícola. Soluciones biotecnológicas para cultivos regionales. Tecnologías vinculadas a biomasa y economía circular. Proyectos de nanotecnología aplicados a materiales, envases o procesos industriales.

La propia convocatoria exige que los proyectos detallen impacto en cadenas de suministro locales, generación de empleo especializado, articulación con universidades e institutos de investigación y potencial exportador, variables que pueden favorecer iniciativas con fuerte anclaje territorial.

La competencia será por mérito técnico y económico

El diseño del programa revela que el acceso a los beneficios no dependerá únicamente de la innovación tecnológica. Las empresas deberán demostrar capacidad financiera, infraestructura, recursos humanos especializados, viabilidad técnica y potencial de mercado. También se evaluarán indicadores patrimoniales, niveles de solvencia y capacidad de ejecución del proyecto.

La exigencia busca reducir el riesgo de iniciativas que no logren transformarse en resultados productivos concretos y orienta los recursos públicos hacia proyectos con mayores probabilidades de éxito comercial.

Otro dato relevante para las empresas es que los beneficiarios estarán sujetos a auditorías técnicas y administrativas durante la ejecución de los proyectos, cuyos costos serán afrontados por las firmas mediante una tasa equivalente al 4% de los beneficios fiscales aprobados.

Una señal para sectores intensivos en conocimiento

La reapertura de la convocatoria llega en un contexto donde la competitividad de las empresas depende cada vez más de la incorporación de innovación y propiedad intelectual propia. En industrias donde la diferenciación tecnológica define márgenes de rentabilidad y acceso a mercados, los incentivos fiscales pueden actuar como un factor decisivo para acelerar inversiones que de otro modo quedarían postergadas.

El desafío para las empresas será presentar proyectos con impacto productivo tangible y capacidad de generar retornos económicos medibles, un aspecto que el régimen coloca en el centro de la evaluación.

El aspecto más relevante no será únicamente la cantidad de proyectos presentados, sino la distribución territorial y sectorial de los beneficios. Si el régimen logra ampliar la participación de empresas fuera de los grandes polos tecnológicos tradicionales, podría convertirse en una herramienta para diversificar la matriz productiva regional y fortalecer ecosistemas de innovación emergentes. Para el NEA, el desafío pasa por transformar capacidades científicas dispersas en proyectos empresariales capaces de competir por una porción de los $2.000 millones disponibles.

Anexo Resolución 138/2026 by CristianMilciades

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El giro estratégico de Lory Máquinas, de vender cosechadoras a ofrecer “soluciones” integrales

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Una pyme de Misiones redefine su negocio y apuesta a exportar “soluciones”. El giro estratégico de Lory Máquinas, de vender cosechadoras a ofrecer sistemas integrales. La empresa busca escalar en mercados internacionales con foco en África y Estados Unidos

En un contexto donde la industria nacional busca sostener competitividad y abrir mercados, una empresa metalmecánica de Misiones ensaya un cambio de enfoque que trasciende lo productivo: Lory Máquinas dejó de pensarse como fabricante de equipos para posicionarse como proveedora de soluciones integrales. El giro, explicitado por su gerente, Jorge Lory en una entrevista en LT17 Radio Provincia, no es solo discursivo. Se apoya en experiencias concretas de exportación y en una estrategia de inserción internacional que vuelve a poner en agenda una pregunta estructural: ¿pueden las pymes industriales del interior escalar sin cambiar el modelo de negocio?

El punto de inflexión aparece con claridad en una operación reciente. En 2025, la empresa vendió una máquina a Carolina del Sur, en Estados Unidos, y participó directamente en su montaje y puesta en funcionamiento. Allí, según describió Lory, se produjo un cambio de lectura: el producto dejó de ser una cosechadora para convertirse en una plataforma que integra múltiples funciones —cosecha, poda, fertilización, fumigación— y resuelve problemas operativos en origen.

Ese desplazamiento conceptual, de máquina a solución, redefine la lógica comercial y también el posicionamiento en mercados externos.

De Oberá al mundo: una estrategia que madura con los años

El intento de internacionalización no es nuevo. La empresa tuvo un primer contacto con el mercado africano en el año 2018, cuando colocó una máquina en Kenia. Allí detectó un diferencial estructural: mientras Misiones cuenta con unas 35.000 hectáreas de té, ese país africano supera las 260.000. La escala, sumada a un problema proyectado de escasez de mano de obra, configuró una oportunidad.

Sin embargo, en aquel momento la empresa no tenía capacidad operativa ni tecnológica para sostener esa expansión. El proyecto quedó en pausa.

Hoy el escenario es distinto. Tras años de acumulación de experiencia, capacitación y desarrollo, Lory Máquinas retoma esa agenda con un enfoque más sofisticado: diseñar equipos adaptables, optimizar logística —como el envío de múltiples unidades en un mismo contenedor— y acompañar la implementación en destino.

El dato no es menor. Implica pasar de una lógica de exportación puntual a una estrategia de inserción sostenida, con transferencia de conocimiento incluida.

Capital humano: el cuello de botella de la expansión

El crecimiento proyectado expone, al mismo tiempo, una limitación estructural. La empresa cuenta con entre 15 y 16 trabajadores y ya ocupa la totalidad de su capacidad instalada, en un predio de 2.000 metros cuadrados.

El problema no es solo de infraestructura. Es, sobre todo, de mano de obra calificada.

Lory lo plantea sin rodeos: la principal restricción para escalar no está en la inversión en maquinaria o en la ampliación edilicia, sino en la disponibilidad de trabajadores formados para el sector metalmecánico. La respuesta empresarial apunta a un esquema de vinculación directa con escuelas técnicas, a través de pasantías y formación en planta.

Ese modelo cumple una doble función. Por un lado, abastece de recursos humanos a la empresa. Por otro, genera un circuito de formación práctica que reduce tiempos de adaptación y fortalece capacidades locales.

En términos productivos, la ecuación es clara: sin capital humano, no hay expansión posible, incluso con demanda externa en crecimiento.

Exportaciones y mercados: oportunidades y límites

La empresa ya concretó exportaciones a destinos diversos como Ecuador, Brasil, África y Estados Unidos. En paralelo, registra consultas desde países de la región, especialmente Brasil y Paraguay.

El interés externo se apoya en un diferencial tecnológico específico: la capacidad de integrar múltiples funciones en una sola máquina, reduciendo costos operativos y dependencia de mano de obra. En mercados donde esa variable comienza a escasear, el valor agregado se vuelve decisivo.

Sin embargo, el propio Lory reconoce que, más allá de las consultas, los negocios concretos aún son limitados. La expansión internacional se encuentra en una fase de transición entre la exploración y la consolidación.

En ese punto, la estrategia empresarial se cruza con condiciones macro: tipo de cambio, costos logísticos y financiamiento inciden directamente en la posibilidad de escalar exportaciones desde el interior del país.

Una empresa familiar frente al desafío de escalar

El recorrido de Lory Máquinas también expone una dimensión menos visible, pero clave en la industria argentina: la continuidad generacional. La empresa atraviesa su tercera generación, con un fundador aún activo, un gerente que consolidó el negocio y un hijo ingeniero que incorpora herramientas de diseño y planificación más avanzadas.

Ese cruce de saberes —experiencia, gestión e innovación— permite sostener la competitividad en un sector donde la adaptación tecnológica es permanente.

Pero también plantea un desafío: cómo transformar una estructura familiar en una organización con capacidad de escalar sin perder flexibilidad ni identidad productiva.

Un movimiento en construcción

El giro hacia la venta de soluciones no garantiza resultados inmediatos, pero redefine el horizonte estratégico. La empresa ya no compite solo por precio o por volumen, sino por capacidad de resolver problemas complejos en contextos productivos diversos.

En las próximas etapas, la clave estará en convertir las consultas en contratos, ampliar la capacidad productiva y sostener la formación de mano de obra. También será determinante cómo evoluciona la demanda en mercados como Brasil o África, donde la mecanización aparece como una necesidad creciente.

El movimiento ya empezó. Resta ver si logra consolidarse como un modelo replicable para otras pymes industriales o si queda limitado a casos puntuales en un entorno todavía inestable.

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Kimchi Misionero, nuevo producto habilitado bajo la ley de Alimentos Artesanales

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Jorge Converso, de Pura Fermentación, obtuvo la habilitación provincial de su producto Kimchi en el marco de la Ley Provincial de Alimentos Artesanales, a través de la Dirección de Alimentos del Ministerio de Salud Pública.

La inscripción oficial habilita la comercialización en todo el territorio misionero, ampliando su circuito de ventas que ya incluía ferias locales y ahora incorpora comercios de la provincia.

La Ley de Alimentos Artesanales constituye una política pública estratégica que promueve la formalización de pequeños elaboradores, garantiza estándares de calidad e inocuidad y fortalece el agregado de valor en origen.

Este nuevo producto registrado refleja el compromiso provincial con el desarrollo territorial, la innovación productiva y el acompañamiento institucional a quienes apuestan al trabajo local.

El “Kimchi Misionero” no es solo un alimento, es el resultado de una normativa pensada para que los emprendedores puedan crecer con respaldo, seguridad y proyección.

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Biofábrica acelera su expansión y exporta biotecnología a otras provincias

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Biofábrica Misiones S.A. proyecta para 2026 una etapa de fuerte expansión comercial, internacionalización tecnológica y consolidación institucional como referente nacional en biotecnología vegetal. La empresa estatal avanza con envíos sostenidos de plantines a distintas provincias, nuevos desarrollos productivos y la instalación de un Phytolab en la provincia de Buenos Aires, un hito que posiciona a Misiones como exportadora de tecnología aplicada al agro.

El proceso apunta a profundizar un perfil productivo basado en innovación, validación en campo y soberanía tecnológica, con impacto directo en las economías regionales, la sustitución de importaciones y el fortalecimiento del entramado público-productivo.

Expansión comercial e internacionalización de la tecnología misionera

De cara a 2026, Biofábrica Misiones definió como ejes estratégicos la potenciación de la comercialización de sus productos y tecnologías, junto con un salto cualitativo en su posicionamiento institucional. Así lo confirmó el presidente de la empresa, Federico Miravet, al señalar que el objetivo es profundizar la presencia de la Biofábrica tanto en el mercado interno como en nuevas escalas de validación tecnológica.

“Dentro de los objetivos que tenemos para este 2026 está continuar potenciando la comercialización de los productos y la tecnología de la Biofábrica, como también la internacionalización”, afirmó. En ese sentido, remarcó que la empresa busca consolidarse no solo como referencia productiva, sino también como hub tecnológico, integrando validación en campo, producción de plantines, capacitación técnica y mantenimiento especializado.

Actualmente, la empresa mantiene envíos permanentes de material vegetal a distintas provincias del país. Entre los principales destinos se destacan los plantines de banano estilo Cavendish, con entregas continuas a la provincia de Salta durante todo el año, además de envíos a provincias cercanas como Corrientes. Esta operatoria refleja un esquema de producción sostenida y demanda constante de soluciones biotecnológicas desarrolladas en Misiones.

Un Phytolab en Buenos Aires y el impulso a la soberanía tecnológica

Uno de los hitos centrales del proceso de expansión es la instalación de un Phytolab en la ciudad de Miramar, provincia de Buenos Aires, a partir de un convenio firmado entre Biofábrica Misiones S.A. y el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense. El proyecto tiene como objetivo fortalecer la producción de kiwi mediante técnicas in vitro y reducir la dependencia de material vegetal importado.

El acuerdo establece que Biofábrica Misiones será responsable del abastecimiento integral del Phytolab, un laboratorio móvil especializado en la propagación de plantas a través del cultivo de tejidos vegetales in vitro. Esta tecnología forma parte del paquete de servicios que la provincia de Misiones transfiere al resto del país, consolidando un modelo de desarrollo basado en innovación aplicada y transferencia tecnológica.

La iniciativa permite ampliar la disponibilidad de plantas certificadas, mejorar la calidad del material vegetal y reducir costos productivos asociados a la importación, con impacto directo en la competitividad del sector frutícola.

Tecnología desarrollada en Misiones y mano de obra local

Otro aspecto estratégico del proyecto es su origen productivo. El Phytolab fue íntegramente diseñado y construido en la provincia de Misiones, con utilización de mano de obra local, y desarrollado de manera conjunta por Biofábrica Misiones S.A. y Sarasola Ingeniería. La iniciativa combina capacidades en biotecnología vegetal e ingeniería aplicada, fortaleciendo el entramado tecnológico provincial.

La infraestructura será entregada completamente conectada y lista para su puesta en funcionamiento en Miramar a mediados de 2026. De esta manera, se incorporará una herramienta clave para el desarrollo de la fruticultura bonaerense, con tecnología instalada en origen y cercana a los sistemas productivos.

El Phytolab estará enfocado principalmente en la producción de plantas de kiwi, un cultivo estratégico con creciente demanda y alto potencial productivo en la región, lo que refuerza el impacto económico e institucional del proyecto.

Palta injertada: una nueva línea de alto valor agregado

En paralelo al proceso de expansión territorial, Biofábrica Misiones avanza en la producción de plantines injertados de palta hass, con vistas a la próxima temporada de primavera. Esta línea estratégica apunta a mejorar la calidad genética, la productividad y la adaptación a distintos territorios.

“El injerto potencia la productividad, la resistencia a enfermedades y la adaptabilidad a las condiciones locales de suelo y clima”, explicó Miravet. El desarrollo refuerza la orientación de la empresa hacia soluciones de alto valor agregado, alineadas con las demandas productivas y los desafíos sanitarios y climáticos del sector agroindustrial.

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ATYPICØ el matcha argentino que nace en la selva misionera y apuesta al valor agregado

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Desde la selva misionera, Argentina suma un nuevo hito productivo con el lanzamiento de ATYPICØ, un matcha elaborado íntegramente en el país. En un contexto de fuerte crecimiento global de esta infusión y de dependencia casi total de productos importados, la iniciativa apunta a generar valor agregado local, diversificar la matriz agroindustrial y posicionar a Misiones en un segmento premium asociado al consumo saludable.

El té matcha se consolidó en los últimos años como una de las infusiones de mayor expansión a nivel mundial, impulsada por su visibilidad en redes sociales y su asociación con estilos de vida vinculados al bienestar. En el mercado argentino, esa tendencia comenzó a afirmarse, aunque con una particularidad: hasta ahora, la oferta dependía casi exclusivamente de productos provenientes de China o Japón. En ese escenario, la aparición de ATYPICØ introduce una alternativa de producción nacional, elaborada en la selva misionera bajo un modelo agroecológico y con estándares de calidad comparables a los de los principales productores internacionales.

La iniciativa se inscribe en un momento donde la discusión sobre sustitución de importaciones, agregado de valor en origen y diversificación productiva vuelve a ganar centralidad, especialmente en economías regionales como la de Misiones, históricamente asociadas a la yerba mate y al té tradicional.

Una apuesta productiva con identidad local

ATYPICØ nació con una premisa clara: desarrollar un matcha argentino con identidad propia. Así lo explicó Catalina Márquez Palacios, cofundadora y directora creativa del proyecto, quien destacó el objetivo de reinterpretar una tendencia global desde una lógica local. “La idea fue crear una propuesta local con identidad propia y divertida, pensada para reinterpretar una tendencia global pero a nuestra manera”, señaló.

Hija y nieta de misioneros, Márquez Palacios regresó al país tras varios años de trabajo en agencias creativas en el exterior para apostar por un emprendimiento con raíces en su provincia. El proyecto fue fundado junto a Axel Lerman, responsable de la estrategia comercial de la marca, y Leo Paredes, productor de yerba mate y conocedor del ecosistema agroindustrial misionero. Desde una industria tradicional, Paredes impulsó la innovación productiva, apostando al potencial de la tierra colorada para ampliar el horizonte de productos de origen local.

El nombre de la marca sintetiza su filosofía: hacer las cosas de manera distinta. Desde el diseño del packaging hasta el proceso productivo en campos libres de agroquímicos, ATYPICØ se posiciona como una alternativa frente a un mercado dominado por producciones masivas e industrializadas. El lema del proyecto resume ese enfoque: “De la tierra colorada y de las manos que la trabajan nace el primer matcha argentino”.

Valor agregado, consumo saludable y proyección regional

Más allá de su origen, el matcha argentino se destaca por sus propiedades funcionales. Su aporte de energía sostenida, asociado a la L-teanina, lo posiciona como una alternativa al café y al mate, al evitar picos de excitación o ansiedad. Rico en antioxidantes, es elegido tanto para el consumo diario —por sus beneficios en la piel y la digestión— como también como bebida de preentrenamiento, por brindar una energía limpia y estable.

Desde una perspectiva económica, el lanzamiento abre una oportunidad para reducir la dependencia de importaciones en un segmento en crecimiento y para generar encadenamientos productivos en la región. La estrategia de la marca prevé una expansión progresiva durante 2026 en cafeterías boutique, gimnasios, dietéticas y canales de comercio electrónico en todo el país. A mediano plazo, el objetivo es consolidar la presencia regional y avanzar en 2027 hacia otros mercados latinoamericanos, llevando el sello de la selva misionera y el valor agregado de un producto innovador hecho en Argentina.

La experiencia de ATYPICØ se suma así a los debates sobre el rol de las economías regionales en la generación de divisas, empleo y nuevas identidades productivas, en un contexto donde el consumo global de alimentos y bebidas saludables sigue marcando tendencias y oportunidades.

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