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La Mejor Herramienta de Conversión de Imagen a Video con IA en 2026

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La creación audiovisual atraviesa una revolución sin precedentes gracias a la inteligencia artificial. Hoy, procesos que antes requerían conocimientos avanzados de edición pueden resolverse en minutos con herramientas automatizadas.

En este contexto, las soluciones de imagen a video y imagen a video con IA ganaron protagonismo como una forma rápida y accesible de convertir imagen en video, sin necesidad de contar con conocimientos técnicos avanzados. Estas tecnologías se consolidaron como herramientas clave para creadores de contenido, profesionales del marketing y usuarios que buscan producir videos atractivos en poco tiempo y con un proceso simple.

Hoy, crear video desde una foto, animar imagen con inteligencia artificial o transformar imagen en animación dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una práctica cotidiana. En este escenario se destaca Edimakor, un completo editor de video IA que combina modelos avanzados de inteligencia artificial con una interfaz intuitiva. Gracias a este enfoque integral, la plataforma se posiciona como uno de los software de imagen a video más completos y eficientes disponibles en 2026.

Los Modelos IA en Edimakor para Imagen a Video

Edimakor se diferencia por integrar múltiples modelos de inteligencia artificial en un solo entorno, permitiendo al usuario elegir el motor más adecuado según el tipo de proyecto. Esta flexibilidad convierte a Edimakor imagen a video en una solución versátil y potente.

Principales modelos IA disponibles

Edimakor incorpora modelos de última generación optimizados para imagen a video con IA, logrando animaciones fluidas, realistas y coherentes:

  • Veo 3.1
    Especializado en movimientos suaves y cinematográficos. Ideal para contenido publicitario y storytelling visual.
  • Kling 2.6
    Enfocado en animación estilizada y efectos creativos. Excelente para redes sociales y contenido dinámico.
  • Sora 2
    Destaca por su realismo, profundidad de campo y simulación física avanzada, ideal para presentaciones profesionales.

Todos estos modelos pueden utilizarse directamente desde la plataforma de Edimakor, permitiendo convertir imagen en video sin necesidad de cambiar de software ni aprender múltiples interfaces.
👉 Más información sobre esta función aquí:
https://edimakor.hitpaw.es/features/image-to-video.html

Además, Edimakor se integra con funciones complementarias como edición automática de video, generación de clips con IA, animación de fotografías antiguas, creación de contenido visual y renderizado inteligente, cumpliendo con los estándares actuales de producción digital.

Cómo generar Imagen a Video (paso a paso)

A continuación, te mostramos cómo hacer un video con fotos utilizando Edimakor de forma sencilla y profesional. Este proceso está pensado tanto para principiantes como para usuarios avanzados.

Paso 1: Cargar la imagen

https://edimakor.hitpaw.com/images/guide-page/guide-2.png
https://edimakor.hitpaw.com/images/guide/hp-edimakor/image-to-video-templates-upload-image.jpg

El primer paso para imagen a video es importar la fotografía que deseas animar. Edimakor admite múltiples formatos y resoluciones. Una vez cargada, el sistema analiza automáticamente la imagen para detectar profundidad, rostros y elementos clave.

Paso 2: Elegir el modelo IA y parámetros

https://edimakor.hitpaw.es/images/edimakor-2024/ai-tools/image-to-video/image-to-video-new-1.jpg
https://edimakor.hitpaw.com/images/edimakor-2025/article/cover/drone-shot-ai-prompt.jpg

Aquí seleccionas el modelo IA (Veo, Kling o Sora) según el resultado deseado. También puedes definir:

  • Tipo de movimiento
  • Duración del clip
  • Estilo visual
    Este paso es clave para animar imagen con inteligencia artificial de forma precisa.

Guía completa disponible en:
https://edimakor.hitpaw.es/guide/image-to-video.html

Paso 3: Generar y editar el video

https://edimakor.hitpaw.es/images/edimakor-2024/ai-tools/image-to-video/imagen-a-video1.jpg
https://images.hitpaw.com/guide/video-editor/edimakor-speech-to-text.webp

Una vez generado el clip, puedes refinarlo con el editor de video IA integrado: agregar música, texto, transiciones o ajustes de color. El resultado final es un video listo para redes sociales, presentaciones o campañas digitales, demostrando cómo crear video desde una foto nunca fue tan simple.

Imagen a Video y Prompt a Video: un ecosistema completo

Además de la función de imagen a video, Edimakor permite crear videos a partir de texto mediante IA. Esta opción amplía enormemente las posibilidades creativas, combinando imágenes, descripciones y narrativa automática.

Más detalles aquí:
https://edimakor.hitpaw.es/features/prompt-to-video.html

Gracias a esta integración, Edimakor se consolida como un verdadero software de imagen a video todo en uno, ideal para creadores que buscan velocidad, calidad y control creativo.

Conclusión

La evolución de la inteligencia artificial ha redefinido por completo la forma de producir contenido audiovisual. Herramientas como Edimakor permiten imagen a video, convertir imagen en video e imagen a video con IA con resultados profesionales y sin barreras técnicas. La posibilidad de crear video desde una foto, animar imagen con inteligencia artificial y transformar imagen en animación ya está al alcance de cualquier usuario.

Al combinar múltiples modelos IA, un potente editor de video IA y una experiencia intuitiva, Edimakor se posiciona como la solución más completa de 2026 para quienes buscan eficiencia, realismo y accesibilidad en un solo entorno. Si estás buscando cómo hacer un video con fotos de forma rápida, creativa y profesional, Edimakor es, sin dudas, la mejor opción del mercado.

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El reemplazo humano por la Inteligencia Artificial ¿una profecía autocumplida?

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“La verdadera pregunta no es qué puede hacer la IA, sino qué estamos dispuestos a dejar de hacer nosotros” dice Matías Nahon, Consultor en Fraude Corporativo.

La creciente adopción de la inteligencia artificial (IA) en Argentina ha generado inquietudes sobre la posible prescindibilidad humana en el ámbito laboral. Aunque la IA promete mejoras en eficiencia y productividad, también plantea desafíos significativos, como la automatización de tareas que tradicionalmente realizaban las personas, lo que podría conducir a la pérdida de empleos y a una transformación profunda del mercado laboral.

En Argentina, el 11% de las empresas ya han incorporado tecnologías de IA en sus operaciones y un 28% adicional planea hacerlo en el corto plazo(*). Sin embargo, el 41% de los trabajadores argentinos percibe que sus empleadores están rezagados en la adopción de estas tecnologías, lo que indica una brecha entre la disponibilidad del potencial de la IA y su implementación efectiva. Ya se observan casos concretos de reemplazo de tareas humanas: en la atención al cliente plataformas como Mercado Libre emplean chatbots para consultas, en el sector financiero se utilizan algoritmos para evaluar créditos y detectar fraudes, y en la industria manufacturera los robots automatizan líneas de producción. Incluso en sectores más especializados, como el legal, se recurre a sistemas de IA para revisar contratos y realizar investigaciones, funciones que antes dependían exclusivamente del análisis humano.

Si bien estas transformaciones pueden aumentar la productividad, también generan riesgos sociales al eliminar puestos de trabajo y perpetuar desigualdades si no se implementan de forma ética. La falta de transparencia en los algoritmos y el uso indebido de datos personales son desafíos adicionales que deben abordarse para garantizar que la IA beneficie a la sociedad en su conjunto.

Para mitigar estos riesgos, es esencial que el gobierno, las empresas y la sociedad civil trabajen en conjunto para desarrollar políticas y regulaciones que promuevan un uso ético y responsable de estas tecnologías. La educación y la formación continua serán claves para que la fuerza laboral argentina pueda adaptarse a nuevas oportunidades en un entorno laboral en constante cambio.

En resumen, aunque la IA tiene el potencial de transformar positivamente diversos aspectos de la sociedad, es fundamental enfrentar de manera proactiva los desafíos asociados para evitar la prescindibilidad humana y asegurar que la tecnología sea una herramienta al servicio del bienestar colectivo porque por más que la inteligencia artificial haya aprendido a imitar nuestro lenguaje con una fluidez asombrosa, todavía no sabe qué está diciendo. Comprender no es juntar palabras. Comprender es situarlas en un mundo. Es entender por qué esa palabra y no otra. Qué la precede, qué la atraviesa, qué la vuelve necesaria. Una IA puede generar texto. Pero no puede preguntarse por qué lo hace. Y ahí reside una diferencia crucial.

El algoritmo puede sonar convincente, pero no piensa

Lo que hoy llamamos “inteligencia” artificial no nace de la experiencia, ni de una intención, ni de una conciencia. Nace de la estadística. De la correlación entre millones de fragmentos previos que fueron procesados para producir una frase probable. Probable, no verdadera. Verosímil, no comprendida. Esa distinción suele diluirse porque el resultado suena convincente, ordenado, incluso elegante. Pero el estilo no equivale al pensamiento.

En el trabajo cotidiano con estos sistemas, el límite aparece una y otra vez. Se les pide profundidad y entregan extensión recortada. Se les señala una tensión conceptual y la simplifican. Se les solicita análisis y devuelven resumen. No fallan por falta de información, sino por ausencia de criterio. Porque el criterio no es una regla ni una fórmula: es una capacidad activa de lectura del mundo. Es saber qué importa, qué sobra, qué debe decirse otra vez y qué no. Ese tipo de juicio no se automatiza porque no se calcula. Está tejido en la experiencia, en la memoria, en la sensibilidad frente a lo singular.

La inteligencia humana no se define solo por procesar datos, sino por la capacidad de detenerse ante ellos, evaluarlos y asumir las consecuencias. En esa pausa —ese margen entre estímulo y respuesta— nace la responsabilidad. Y ese margen no puede codificarse.

El problema no es que la inteligencia artificial se equivoque. El problema es que dejemos de percibir sus errores como errores. Que confundamos coherencia con verdad, fluidez con comprensión, automatización con sabiduría. Cuando eso ocurre, el riesgo ya no es técnico: es existencial. No porque la máquina piense, sino porque nosotros delegamos el acto de pensar.

Este desplazamiento del juicio ya se percibe en ámbitos concretos: sistemas de scoring que reemplazan evaluaciones humanas, algoritmos que ordenan currículums sin comprender trayectorias vitales, modelos predictivos que reproducen sesgos históricos bajo la apariencia de neutralidad. En contextos como el argentino, donde las instituciones arrastran fragilidades estructurales, automatizar decisiones no corrige desigualdades: las cristaliza.

La verdadera pregunta, entonces, no es qué puede hacer la IA, sino qué estamos dispuestos a dejar de hacer nosotros. Cuánta interpretación cedemos en nombre de la eficiencia. Cuánta responsabilidad delegamos para no cargar con la incertidumbre. Defender el juicio no es rechazar la tecnología, sino resistir la tentación de convertirla en criterio.

Mientras exista alguien capaz de decir “esto no alcanza”, “esto no cierra”, “esto no lo acepto”, habrá un margen de humanidad que ningún algoritmo puede ocupar. Ese margen —frágil, invisible, irrenunciable— es el lugar del juicio. El único que no puede simularse. El único donde todavía decidimos.

(*) Los datos surgen de la encuesta global C-Suite Outlook de The Conference Board (TCB), donde participaron directivos argentinos, a través de la organización empresarial IDEA).

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La irrupción de Anthropic sacudió a Wall Street

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Una nueva herramienta de inteligencia artificial lanzada por Anthropic volvió a encender las alarmas en Wall Street y provocó una venta masiva de acciones tecnológicas, especialmente en compañías vinculadas al software jurídico y a los servicios de datos.

Según informó Bloomberg, el mercado reaccionó con fuerza luego de que la firma presentara nuevas capacidades de automatización con foco en el sector legal, lo que reavivó los temores a una disrupción profunda en modelos de negocio tradicionales.

La primera ola de ventas impactó de lleno en empresas ligadas al software jurídico y a la provisión de información: las acciones de ExperianLondon Stock Exchange GroupThomson Reuters y LegalZoom registraron fuertes caídas.

Con el correr de la rueda, la liquidación se amplificó y se extendió a gran parte del sector tecnológico. El ETF iShares Expanded Tech-Software Sector ETF llegó a caer hasta un 5,6%, acumulando su sexto día consecutivo en baja. En ese contexto, el fondo ya pierde más de 14% en apenas seis ruedas, tras haber retrocedido un 15% en enero, su peor desempeño mensual desde 2008.

El impacto también se reflejó en los principales índices: el Nasdaq 100 llegó a ceder 2,4%, lo que representaba su mayor caída diaria desde noviembre, aunque al cierre terminó con un 1,4%. A su vez, el S&P 500 retrocedió 0,8%, con el sector tecnológico liderando las pérdidas.

Desde Morgan Stanley advirtieron que el lanzamiento de nuevas capacidades de Claude Cowork en el ámbito legal intensifica la competencia y representa un riesgo claro para firmas consolidadas. “Vemos esto como una señal de presión competitiva creciente y, por lo tanto, con potencial impacto negativo”, señalaron los analistas del banco en un informe citado por Bloomberg.

El nerviosismo se trasladó incluso al mercado de crédito. Las acciones de compañías de desarrollo empresarial, como Blue Owl Capital, profundizaron las bajas ante la preocupación por su elevada exposición al software. A su vez, los préstamos sindicados del sector también mostraron debilidad, reflejando un ajuste más amplio en la percepción de riesgo.

Anthropic: cómo es la nueva herramienta de IA

Anthropic se destaca dentro del ecosistema de la IA por su capacidad para desarrollar y entrenar modelos propios, que luego pueden adaptarse a necesidades específicas de cada industria. Esa ventaja competitiva la coloca en una posición singular para desafiar tanto a proveedores tradicionales de datos legales como a startups especializadas, muchas de las cuales utilizan modelos desarrollados por la propia Anthropic.

En su plataforma de plugins, la empresa promociona herramientas capaces de automatizar la revisión de contratos y la elaboración de informes jurídicos, aunque aclara que los resultados deben ser supervisados por abogados matriculados.

El contexto se vuelve aún más desafiante para el sector: en lo que va de la temporada de balances, solo el 71% de las empresas de software del S&P 500 superó las expectativas de ingresos, frente al 85% del conjunto del sector tecnológico, según datos de Bloomberg.

“Este es el año que definirá quiénes serán los ganadores y quiénes las víctimas de la inteligencia artificial”, resumió Stephen Yiu, CIO de Blue Whale Growth Fund. “Hasta que el escenario se estabilice, apostar contra el avance de la IA puede resultar muy peligroso”.

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España prohibirá redes sociales a menores de 16 y avanza en control algorítmico

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En un giro relevante de la política tecnológica europea, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que España prohibirá el acceso a plataformas digitales a menores de 16 años, como parte de un paquete de cinco medidas orientadas a recuperar la soberanía digital y reforzar el control sobre las grandes plataformas tecnológicas.

El anuncio fue realizado durante su intervención en la Cumbre Mundial de Gobiernos, celebrada en Arabia Saudí, un foro que reúne a líderes políticos y ejecutivos globales. Allí, Sánchez advirtió que las redes sociales se han convertido en espacios donde “las leyes se ignoran y los delitos se toleran”, y sostuvo que es urgente transformarlas en entornos más saludables, democráticos y transparentes.

Control de algoritmos y responsabilidad penal

Entre las iniciativas más sensibles para la industria tecnológica, el mandatario adelantó la tipificación penal de la manipulación algorítmica y de la amplificación deliberada de contenido ilegal, una medida que apunta directamente al corazón del modelo de negocios de las plataformas digitales.

Además, el Gobierno español impulsará un sistema de rastreo de “huella de odio y polarización”, con el objetivo de terminar con la impunidad de los directivos de las plataformas frente a la difusión de contenidos ilícitos. En ese marco, Sánchez confirmó que se trabajará junto a la Fiscalía para investigar posibles delitos cometidos por herramientas de inteligencia artificial y redes sociales como Grok (integrada en X), TikTok e Instagram.

España también se incorporó a la denominada “Coalición de los Dispuestos Digitales”, junto a otros cinco países europeos, para acelerar una regulación más estricta y coordinada del ecosistema digital. La estrategia busca evitar vacíos legales y avanzar en estándares comunes de control, seguridad y responsabilidad corporativa a nivel continental.

El movimiento se alinea con decisiones recientes en la Unión Europea: hace pocos días, Francia aprobó una ley que prohíbe el acceso de menores de 15 años a redes sociales y restringe el uso de teléfonos inteligentes en escuelas, mientras que la Comisión Europea abrió una investigación sobre la difusión de contenidos ilícitos mediante inteligencia artificial generativa.

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China lidera la carrera por los robots humanoides y redefine el futuro del trabajo

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La robótica humanoide dejó de ser una promesa de ciencia ficción y comenzó a materializarse como un fenómeno industrial con impacto económico, laboral y geopolítico. China avanza con rapidez en el desarrollo de robots con inteligencia artificial avanzada y todo indica que el primer “compañero de trabajo” humanoide a escala global llegará desde ese país, apoyado en una cadena productiva integrada, costos competitivos y una estrategia tecnológica de largo plazo.

Durante décadas, los robots humanoides formaron parte del imaginario colectivo a través del cine. Películas como Yo, Robot mostraban máquinas compartiendo espacios laborales con personas, ejecutando tareas complejas y tomando decisiones. Ese futuro, que parecía lejano, hoy empieza a adquirir forma concreta en fábricas, laboratorios y centros de exhibición de China.

La revista Wired destacó recientemente el nivel de avance alcanzado por el país asiático en la carrera por los humanoides, robots portadores de inteligencia artificial avanzada que ya no se presentan como prototipos aislados, sino como parte de un ecosistema industrial en plena expansión.

Un espectáculo tecnológico que anticipa un cambio estructural

La escena se volvió visible en la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial, realizada en Shanghái. Allí, decenas de robots humanoides caminaron, bailaron, boxearon, cargaron cajas y recorrieron los stands ante miles de visitantes. Algunos se recostaban en los rincones mientras recargaban baterías; otros ejecutaban acrobacias con una coordinación que sorprendió incluso a especialistas.

Más allá del impacto visual, el mensaje de fondo es claro: China está construyendo la infraestructura tecnológica necesaria para liderar la próxima gran transformación industrial. No se trata solo de exhibiciones, sino de una demostración de capacidad productiva, integración tecnológica y velocidad de desarrollo.

Sin embargo, el estado actual de la tecnología todavía presenta limitaciones relevantes. Muchos humanoides dependen de operadores humanos que, mediante controles remotos, indican hacia dónde caminar, cuándo saludar o cómo ejecutar determinadas acciones. La autonomía plena sigue siendo un desafío pendiente.

Además, gran parte de los modelos carece de manos verdaderamente funcionales. En muchos casos, los brazos terminan en puños metálicos aptos para cargar cajas, pero no para manipular objetos delicados. Paradójicamente, para los robots actuales resulta más sencillo realizar una voltereta hacia atrás que levantar una moneda del suelo.

Aun así, el avance es sostenido y la dirección estratégica no ofrece dudas.

Proyecciones globales y la ventaja estructural de China

Las estimaciones a mediano y largo plazo anticipan un crecimiento explosivo del sector. Para 2035, los fabricantes podrían enviar al mercado más de 10 millones de robots humanoides por año. Hacia 2050, la cifra total podría alcanzar los 1.000 millones de unidades activas en todo el mundo.

Según estas proyecciones, casi un tercio de esos robots estaría en China, superando con amplitud a Estados Unidos y Europa. Este liderazgo no se explica únicamente por la innovación en software o diseño, sino por un entramado productivo difícil de replicar.

China cuenta con una cadena de suministro altamente integrada que permite fabricar sensores, motores, baterías, engranajes y computadoras dentro de un mismo ecosistema industrial. Esta estructura reduce costos, acorta tiempos de desarrollo y acelera los ciclos de iteración tecnológica.

El resultado es un diferencial competitivo contundente: robots cada vez más ágiles, más estables y considerablemente más baratos que sus equivalentes occidentales. La capacidad de fallar, corregir, rediseñar y volver a producir en cuestión de meses se convirtió en una ventaja estratégica clave.

Unitree y el salto hacia la adopción masiva

Dentro de este proceso, una de las compañías que encabezan la transformación es Unitree, con sede en Hangzhou. Mientras los humanoides desarrollados en Estados Unidos todavía enfrentan dificultades para ejecutar movimientos complejos, los modelos de Unitree pueden realizar patadas de kung-fu y acrobacias con notable precisión.

No obstante, el verdadero diferencial de la firma no está únicamente en la destreza física, sino en el precio. Sus robots cuestan apenas una fracción de lo que valen los modelos occidentales, lo que abre la puerta a una adopción mucho más rápida en fábricas, depósitos, obras de construcción y centros de investigación.

Este abaratamiento responde, una vez más, a la integración total de la cadena productiva y a ciclos de desarrollo extremadamente cortos, que permiten lanzar nuevas versiones en plazos reducidos y ajustar rápidamente los diseños en función del uso real.

El desafío cognitivo: del movimiento a la comprensión del mundo

Más allá del hardware, el verdadero salto tecnológico es cognitivo. El objetivo de fondo es desarrollar robots capaces de interpretar órdenes complejas, adaptarse a entornos desconocidos y actuar con autonomía.

En Beijing, la Academia de Inteligencia Artificial trabaja en el entrenamiento de modelos diseñados para traducir el lenguaje humano en acciones físicas. Decenas de operadores controlan brazos robóticos para enseñarles tareas cotidianas como preparar comida, servir bebidas, manipular objetos y ordenar espacios. Cada movimiento se transforma en datos que alimentan sistemas de aprendizaje automático.

El horizonte es ambicioso: lograr que un robot pueda ingresar a una habitación desconocida y ejecutar una tarea a partir de una simple instrucción verbal. Ese punto marcaría un quiebre histórico, comparable con el “momento ChatGPT” en el campo de la robótica.

Automatización, empleo y poder tecnológico

La expansión de los humanoides reconfigura el debate sobre el futuro del trabajo. En una primera etapa, estos robots se orientarán a tareas repetitivas, peligrosas o físicamente exigentes. Sin embargo, su avance sobre sectores como logística, comercio, hotelería y servicios personales aparece como un escenario cada vez más plausible.

En paralelo, la robótica humanoide se consolida como un vector de poder geopolítico. Cada avance tecnológico refuerza la posición estratégica de China en la disputa global por la innovación, la producción industrial y la supremacía tecnológica.

No se trata solo de máquinas, sino de influencia sobre los procesos productivos del futuro y de la capacidad de definir estándares, costos y ritmos de adopción a escala global.

Un futuro que ya comenzó

Aunque la presencia humana sigue siendo central incluso en los entornos más automatizados, la tendencia resulta inequívoca. Los humanoides aún tropiezan, fallan y dependen de supervisión, pero avanzan a una velocidad que ya no permite pensar este proceso como lejano.

La transición de lo experimental a lo cotidiano podría darse más rápido de lo esperado. Y cuando ese momento llegue, todo indica que el primer compañero de trabajo robot no hablará inglés, sino mandarín.

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