Inversión Extranjera Directa

De la Independencia a la final del Mundial: el partido económico que Argentina y España juegan todos los días

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La final del Mundial 2026 enfrentará este domingo a dos selecciones unidas por mucho más que el fútbol. Argentina y España disputarán el título dentro del campo de juego, pero fuera de él mantienen una relación económica, comercial y cultural construida durante siglos, que hoy convierte al país ibérico en uno de los principales socios europeos de la Argentina.

Los datos del informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) reflejan esa cercanía. En 2025, Argentina exportó productos a todos los países que participaron del Mundial por un total de US$44.724 millones, más de la mitad de todas las ventas externas del país. Brasil y Estados Unidos encabezaron el ranking de destinos, mientras que Europa concentró cerca del 20% de esos envíos.

Argentina exporta a todos los países del Mundial 2026. En la previa de la final ante España, repasamos el comercio bilateral, sus principales productos y el peso de las inversiones españolas en la economía nacional.

1.    Argentina nuevamente finalista: en lo económico comercia con todos los países mundialistas

El vínculo de Argentina con los países que participan de la Copa del Mundo trasciende lo deportivo. En 2025, nuestro país registró exportaciones hacia todos los mercados representados en el torneo, por un total de US$ 44.724 millones, equivalente a algo más de la mitad de las ventas externas argentinas. Brasil y Estados Unidos encabezaron el ranking de destinos, con el continente americano concentrando casi el 63% de los envíos, mientras que Europa recibió cerca de una quinta parte de las ventas dirigidas a las naciones mundialistas.

Dentro del bloque europeo, España recibió productos argentinos por US$ 1.226 millones y se ubicó como el tercer destino entre los países del continente que disputaron el Mundial, detrás de Países Bajos y Suiza. Sin embargo, su relevancia para la Argentina excede el volumen exportado. A los intercambios comerciales se le suma una extensa historia compartida, fuertes vínculos migratorios y una destacada presencia de capitales españoles en la economía nacional.


2.    Argentina y España: una relación bilateral que trasciende lo futbolístico

La relación entre Argentina y España tiene sus raíces en el período colonial, cuando el actual territorio argentino formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, conformado por la Corona española en 1776. La Revolución de Mayo de 1810 y la posterior declaración de la Independencia en 1816 marcaron la ruptura política entre ambos territorios, aunque no interrumpieron los vínculos culturales, sociales y económicos construidos durante siglos. Con el paso del tiempo, esa relación se transformó, haciendo que a las raíces históricas y lingüísticas se le sumaran las grandes corrientes migratorias españolas hacia la Argentina, la consolidación de relaciones diplomáticas y, más recientemente, una creciente integración comercial y empresarial.

Tal como se mencionó en esta nota del Informativo Semanal N° 2211, los vínculos entre ambos países se expresan con fuerza en el plano demográfico. En 2025, Argentina concentró la mayor cantidad de ciudadanos españoles residentes fuera de España, con más de 505.000 personas, por encima de Francia y Estados Unidos. A su vez, España se consolidó como el principal destino europeo de la emigración argentina, con más de 328.000 residentes nacidos en nuestro país, que conforman la sexta colectividad extranjera más numerosa del país ibérico.

En materia económica, España ocupa un lugar destacado entre los socios comerciales europeos de nuestro país y emerge como un destino relevante para las exportaciones argentinas, en particular para productos agroindustriales. Asimismo, es uno de los principales orígenes de inversión extranjera directa. Por ello, en el marco de la final de la Copa del Mundo, resulta interesante detenerse en la dimensión económica de un vínculo que, además del comercio y las inversiones, se sostiene sobre una historia, una cultura y una sociedad profundamente entrelazadas.

La estrecha relación entre ambos países se refleja en su intercambio comercial, que a lo largo de las últimas décadas se mantuvo favorable para la Argentina de manera ininterrumpida. En este sentido, desde 2002 en adelante, nuestro país registró un saldo comercial positivo con España en todos los años, alcanzando un máximo de US$ 1.712 millones en 2008.

En cuanto a los datos más recientes, el comercio bilateral alcanzó US$ 2.393 millones en 2025, con exportaciones argentinas por US$ 1.226 millones e importaciones desde España por US$ 1.167 millones. De este modo, el saldo volvió a ser favorable para nuestro país, con un superávit de US$ 58,5 millones, prolongando una tendencia que caracterizó históricamente al vínculo comercial bilateral.

En este contexto, el comercio bilateral entre Argentina y España también permite armar su propia formación con los once titulares: los productos con mayor peso en el intercambio comercial en 2025. Por el lado de las exportaciones de Argentina, la formación presenta un marcado perfil agroindustrial y pesquero. La harina y los pellets de soja encabezan el ranking, con ventas por US$ 295 millones, seguidos por los camarones, langostinos y otros decápodos congelados, que alcanzaron los US$ 257 millones. En conjunto, ambos productos explicaron cerca del 45% de las exportaciones hacia España.

Más atrás se ubicaron los filetes de merluza congelados, con US$ 71,9 millones, el aprovisionamiento de combustibles y lubricantes a buques y aeronaves, con US$ 49,3 millones, y el arroz descascarillado, con US$ 41,7 millones. También tuvieron una participación relevante los calamares y potas congelados, el maní sin cáscara, la carne bovina y los porotos blancos secos, lo que refleja el fuerte peso de los alimentos y productos agroindustriales dentro de la canasta exportadora argentina.

En sentido inverso, las importaciones desde España muestran una composición más diversificada y con presencia de bienes industriales. Las gasolinas excluidas de aviación lideraron las compras, con US$ 81 millones, seguidas por las partes y accesorios de carrocerías y vehículos automóviles, con US$ 50,1 millones, y los libros, folletos e impresos similares, con US$ 44,8 millones. Entre los principales productos también aparecen brea, fertilizantes con nitrógeno y fósforo, manufacturas de corcho, perfumes, rieles ferroviarios y barcos de pesca.

De este modo, los once títulares de cada país dejan en evidencia una relación complementaria, donde Argentina se posiciona principalmente como proveedora de alimentos, productos pesqueros y bienes agroindustriales, mientras que España abastece al mercado argentino con combustibles, manufacturas y bienes de elaboración industrial.

Además del intercambio comercial, la relación entre Argentina y España presenta una dimensión financiera y empresarial de gran relevancia. Al cierre de 2025, el stock de inversión extranjera directa en Argentina ascendió a US$ 181.037 millones. España explicó US$ 25.715 millones, equivalentes al 14% del total, y se ubicó como el segundo principal origen de la IED, detrás de Estados Unidos. De esta manera, tal como se menciona en el Informativo Semanal N° 2249, España es el principal país inversor de la Unión Europea en el país y explica más de un tercio del total de las inversiones que se registran desde dicha región económica.

La presencia española posee, además, un marcado carácter histórico. En 2004, España era el principal inversor extranjero en Argentina y concentraba cerca del 29% del stock total. Aunque su participación se redujo con el crecimiento de las inversiones provenientes de otros países, el capital español mantiene un lugar central. Tras tocar un mínimo en 2016, el stock se recuperó y alcanzó un máximo de US$ 27.508 millones en 2024, situación que lo posiciona como uno de los principales socios de largo plazo de la economía argentina.

Por último, considerando el tipo de inversiones que se reciben desde España, es el principal país extranjero con más stock de capital invertido en las siguientes actividades económicas en 2025: “industria manufacturera” (US$ 9.284 millones), “Sociedades captadoras de depósitos” (US$ 4.700 millones), “Otros intermediarios financieros” (US$ 1.812 millones), “agricultura, ganadería, caza y silvicultura” (US$ 1.587 millones), “servicios inmobiliarios” (US$ 581 millones), entre otros.

Así, mientras Argentina y España se preparan para definir la Copa del Mundo dentro de la cancha, fuera de ella mantienen un vínculo construido durante siglos y sostenido por el movimiento de personas, bienes y capitales. El domingo serán rivales por noventa minutos; más allá del resultado, seguirán siendo socios unidos por una extensa historia compartida.

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La Unión Europea consolida su liderazgo como principal inversor en Argentina

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La Unión Europea reafirmó su posición como el principal inversor extranjero en la Argentina. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el stock de Inversión Extranjera Directa (IED) proveniente del bloque europeo alcanzó en 2025 un máximo histórico superior a los US$ 73.000 millones, consolidando un liderazgo que se mantiene desde hace décadas y que cobra una nueva dimensión tras la entrada en vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea el pasado 1° de mayo.

La Unión Europea es el principal inversor extranjero de la República Argentina. En 2025 el volumen de inversiones de la UE marcó récords. España, Países Bajos, Alemania y Francia como protagonistas. Oportunidades en el marco del acuerdo Mercosur – UE.

La inversión extranjera directa (IED) y el comercio internacional constituyen mecanismos complementarios de integración económica. Una mayor articulación comercial puede favorecer más inversiones de la mano de la integración a cadenas globales de valor y la incorporación de tecnología y conocimiento. Con el acuerdo Mercosur – UE vigente desde el 1ro de mayo de este año, resulta relevante analizar la evolución de la inversión proveniente de la Unión Europea en Argentina.

Tal como se ve en el gráfico anterior, la Unión Europea concentra cerca del 40% del stock de inversión extranjera directa (IED) de la Argentina. Es decir, 4 de cada 10 dólares de inversión extranjera radicada en nuestro país consiste en capitales de países de la UE. Esto lo convierte a la vez en el principal inversor extranjero de la República Argentina. No conforme con ello, en 2025 las inversiones de los países del bloque europeo superaron los US$ 73.000 millones, el valor más elevado de la serie histórica para stock de IED en el país.

A pesar de la reducción en su participación relativa respecto de los primeros años analizados (supo representar más de la mitad de la IED del país a principios de este siglo), la inversión europea continuó expandiéndose en términos absolutos. Esto permitió que la Unión Europea mantenga por décadas su posición como principal origen de la inversión extranjera en el país.

Abriendo del bloque europeo entre las 27 naciones que lo conforman, encontramos algunos países protagonistas. Al cierre de 2025, España y Países Bajos encabezaban el ranking de inversores europeos, con stocks de inversión en US$ 25.715 millones y US$ 21.580 millones, respectivamente, al cierre del 2025. Más atrás se ubican Francia, Alemania, Luxemburgo e Italia, completando el grupo de principales orígenes de capital dentro del bloque.

En conjunto, estos seis países explican cerca del 93% del stock de inversión de la Unión Europea en Argentina. La importancia de España y Países Bajos se vincula tanto a la presencia de empresas con operaciones productivas y de comercialización de bienes en el país, así como una amplia gama de servicios, desde bancos hasta empresas de seguros.

Santander, BBVA, Mapfre, Iberia, Zara, Meliá, Cabify, son empresas españolas con inversiones y presencia en el país. Por su parte, empresas provenientes de Países Bajos son Unilever, Heineken, Phillips, entre otras con filiales en Argentina. Reconocidas empresas francesas con inversiones en Argentina son Louis Dreyfus Company, TotalEnergies, Eramet, Peugeot, Citroën, Michelin, Carrefour, Air Liquide, Danone y L’Oreal. Finalmente, Mercedes-Benz, Volkswagen, Bayer, BASF, Siemens son relevantes empresas alemanas con inversiones en Argentina.

La composición por países refleja también cómo la relación de inversión entre Argentina y la Unión Europea se sustenta en diversos sectores de la actividad económica. Más allá de ello, aquí los protagonistas son la industria, la energía, la minería, el sector automotriz, los servicios financieros y las telecomunicaciones.

La inversión extranjera directa de la UE en Argentina se concentra principalmente en la industria manufacturera y la explotación de minas y canteras. Al cierre de 2025, estas actividades acumulaban stocks de inversión por US$ 26.037 millones y US$ 18.387 millones, respectivamente.

La relevancia de estos sectores refleja tanto el peso histórico de la actividad industrial dentro de la economía argentina, así como el creciente atractivo de los recursos naturales, particularmente en un contexto de expansión de proyectos vinculados a la minería. Detrás de estos rubros se ubicaron el comercio, la información y las comunicaciones y las actividades financieras, que también exhiben una importante participación dentro del stock de inversión extranjera.

La experiencia internacional muestra que los acuerdos comerciales con la Unión Europea suelen estar acompañados por una expansión de los vínculos de inversión. Según datos del BID, los países que suscribieron acuerdos con el bloque registraron importantes incrementos en el stock de inversión europea durante los años posteriores a su entrada en vigor.

Entre los casos analizados, Chile exhibió un aumento cercano al 278% en el stock de inversión europea desde la firma de su acuerdo en 2003 hasta el 2023, mientras que Costa Rica registró una expansión del orden del 368% en 10 años y Colombia del 82% en la misma década (2013-2023). Por su parte, Egipto y Sudáfrica mostraron crecimientos particularmente significativos, de aproximadamente 924% y 1.057% respectivamente desde los años que firmaron sus acuerdos (2004 y 2000). México también se destaca, con un incremento cercano al 569% entre la entrada en vigor de su acuerdo en el 2000 y el 2023.

De esta manera, el acuerdo Mercosur – UE da estabilidad regulatoria como mayor posibilidad de integración a las cadenas de valor vinculadas al bloque. La UE es el principal inversor externo del Mercosur, pero el Mercosur es el 5to destino de IED de la UE. Si bien la evolución de la inversión responde a múltiples factores económicos e institucionales, estos antecedentes nos muestran cómo una mayor integración comercial y la certidumbre de un acuerdo de asociación pueden contribuir a fortalecer los flujos de capital de la República Argentina.

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La estabilidad cambiaria se apoya en exportaciones, financiamiento privado y una cuenta corriente equilibrada

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La Bolsa de Comercio de Rosario sostiene que el mercado cambiario atraviesa su período de mayor estabilidad desde la implementación del nuevo esquema de bandas. El superávit de la cuenta corriente, el aporte de la agroindustria y la energía, junto con mayores ingresos financieros privados, permitieron fortalecer las reservas pese al aumento de la dolarización de carteras.

El mercado cambiario argentino cerró el primer cuatrimestre de 2026 con señales de consolidación de la estabilidad nominal del tipo de cambio, una cuenta corriente prácticamente equilibrada y un flujo positivo de financiamiento privado que compensó el incremento de la demanda de dólares por parte del sector privado.

Así lo refleja un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analiza la evolución del régimen cambiario vigente desde abril de 2025 y concluye que, pese a un contexto de mayor liberalización del mercado y de flexibilización de controles, la economía logró sostener un escenario de relativa estabilidad cambiaria durante los primeros meses del año.

El dato sobresaliente es que el dólar oficial acumula más de nueve meses moviéndose dentro de un rango estrecho, una dinámica poco frecuente en la historia reciente de la economía argentina.

Primer cuatrimestre de 2026: estabilidad cambiaria, cuenta corriente equilibrada y flujos financieros positivos

En esta primera parte del año 2026, el mercado cambiario muestra signos de estabilización. Considerando el esquema que rige actualmente, desde abril de 2025 el Banco Central estableció un mercado de cambios libre para las personas humanas, la persistencia de algunas restricciones para personas jurídicas y bandas cambiarias. Respecto a estas últimas, primero se incrementaron a una tasa fija mensual y desde enero de 2026 con un ajuste en base a la evolución de la inflación.

Por el lado de la evolución nominal del tipo de cambio oficial, el año pasado el dólar se movió al alza con un esquema de subas programadas mensuales (crawling-peg) hasta mediados de abril y, tras la instauración del nuevo esquema más flexible, se aceleró la suba del tipo de cambio. Esto último, teniendo en cuenta que las elecciones de medio término agregaron volatilidad al mercado ante la mayor dolarización de carteras, con el tipo de cambio llegando a tocar el techo de la banda entre los meses de septiembre y octubre. En este contexto, las expectativas y la presión compradora se estabilizaron con la intervención del Tesoro estadounidense y el anunció de un swap por USD 20.000 millones con dicho organismo.

Un punto interesante para marcar es que, desde septiembre de 2025 a la fecha, el tipo de cambio comenzó a lateralizar y ya se llevan más de 9 meses desde que el rango de negociación se ubica entre 1.325 y 1.487 pesos por dólar. Esto, considerando que el techo de la banda fue subiendo a lo largo del tiempo y el tipo de cambio no acompañó dicha tendencia. Es más, en rangos móviles de 120 ruedas de operación, el tipo de cambio llegó a caer en torno al 6,01% en términos nominales recientemente, la segunda mayor caída para el rango establecido desde 2004. Es decir, solo superado por el año 2016 en el cual se marcó una caída de 6,56%, aunque destacando que se dio luego de un salto mucho más importante del tipo de cambio que lo visto en 2025.

Hacia adelante, el mercado de futuros descuenta una suba del dólar y prevé un incremento de 11,61% para todo el año 2026, situación que se tendrá que testear finalmente con la evolución del mercado de cambios.


Las claves de la estabilidad cambiaria: Buen ritmo de liquidación de dólares por exportaciones y gestión de la cuenta financiera

En línea con un tipo de cambio que se muestra estable hace casi un año, cuando se piensa en los fundamentos es clave analizar la evolución de la oferta y demanda de dólares, que se vislumbra en el balance cambiario del Banco Central.

Siguiendo los datos del balance cambiario para el primer cuatrimestre del año, la cuenta corriente arroja un superávit de USD 148 millones, frente a un déficit de USD 4.909 millones en igual período del año pasado.

Por el lado de la cuenta de bienes, se registra una mejora en la liquidación de dólares de la agroindustria (USD 12.037 millones) y una continuidad en el crecimiento de las exportaciones netas de minería y energía (USD 5.568 millones) si se compara con igual período de 2025. Al mismo tiempo, el resto de los sectores de la economía redujo 28% interanual el déficit por importaciones neta de bienes (- USD 8.949 millones) y el saldo negativo de la cuenta de servicios también se contrajo en torno a 31% interanual. Esto se contrarresta parcialmente por un mayor déficit de la cuenta de ingreso primario, por un aumento en el pago de intereses al exterior y un crecimiento en la remisión de utilidades/dividendos tras la flexibilización para los balances contables de 2025 en adelante.

En el caso de la cuenta financiera, en el primer cuatrimestre de 2025 se alcanza un superávit importante de USD 12.798 millones versus USD 2.200 millones de 2026. Un punto clave a mencionar es que en abril de 2025 el FMI realizó un desembolso por USD 12.396,4 millones, flujo extraordinario que este año no se registró. No obstante, este año se ve un crecimiento importante en el flujo de otros préstamos financieros, títulos de deuda y líneas de crédito no vinculados a organismos internacionales de crédito, que en el primer cuatrimestre de 2026 alcanzan un ingreso neto por USD 7.642,3 millones, en comparación con los USD 4.760,3 millones en igual período del año pasado.

Por último, también se ve una mejora en la Inversión Extranjera Directa (IED), que el año pasado marca un déficit de USD 1.788,4 millones y este año un saldo positivo por USD 712,4 millones. El gran contrapeso está siendo la formación de activos externos del sector privado, que muestra un saldo negativo por USD 9.006,2 millones en el primer cuatrimestre de 2026 en comparación con el déficit por USD 1.489,7 millones en igual período del año pasado. Más allá de esto, tal como se mencionó anteriormente, se sigue vislumbrando un saldo positivo de la cuenta financiera y coadyuvando positivamente al resultado de la cuenta corriente, que entre ambos fortalecieron las reservas internacionales brutas en USD 3.421 millones en lo referido al primer cuatrimestre del año.

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El RIGI ya supera los US$133.000 millones en proyectos y consolida a la energía y la minería como los grandes motores de inversión

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A menos de dos años de su puesta en marcha, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) comienza a exhibir la magnitud de la apuesta oficial para transformar la matriz exportadora argentina. Con proyectos presentados por más de US$133.000 millones, el esquema impulsado a través de la Ley Bases se convirtió en el principal vehículo para canalizar inversiones de gran escala en sectores estratégicos, particularmente energía y minería, que concentran prácticamente la totalidad de los capitales comprometidos.

Los datos relevados por la Bolsa de Comercio de Rosario muestran que más del 22% de las inversiones ya obtuvo aprobación administrativa, mientras el resto continúa atravesando distintas etapas de evaluación. El volumen involucrado coloca al régimen en el centro de la estrategia económica del Gobierno nacional, que busca acelerar el ingreso de divisas y ampliar la capacidad exportadora del país mediante proyectos intensivos en capital.

Con foco en energía y minería, el RIGI suma más de US$ 133.000 millones en proyectos presentados (aprobados y en evaluación), con provincias protagonistas como Neuquén y San Juan. Un proyecto de “Súper RIGI” busca sumar inversiones en nuevas industrias.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), incorporado en el marco de la Ley Bases es instrumento para canalizar inversiones de gran escala en sectores estratégicos de la economía argentina. Desde su implementación, las inversiones presentadas al régimen ya superan los US$ 133.000 millones, reflejando el interés de empresas nacionales e internacionales por participar en iniciativas vinculadas principalmente a energía, minería, infraestructura e industria. Del total relevado, más del 22% del capital solicitante ya obtuvo aprobación oficial, mientras que una porción significativa continúa en diferentes etapas de evaluación administrativa.

La composición sectorial de las inversiones muestra un marcado enfoque en actividades asociadas a la minería y energética. En conjunto, estos dos sectores explican más del 99% del monto total presentado al RIGI, consolidándose como los sectores de mayor relevancia dentro del régimen.

En particular, la energía concentra cerca del 64% del volumen de inversiones presentadas, con iniciativas por más de US$ 85.456 millones. Actualmente, el sector registra alrededor de US$ 66.353 millones bajo análisis, mientras que US$ 19.103 millones ya fueron aprobados. Por su parte, la minería lleva US$ 9.952 millones aprobados sobre un total cercano a US$ 46.000 millones. El 22% del capital aplicado al RIGI en energía ya tiene aprobación administrativa, proporción que se ubica en el 21% en el caso de la minería.

Dentro de los proyectos mineros presentados en el marco del RIGI, las iniciativas vinculadas al cobre concentran la mayor parte de las inversiones, con montos comprometidos por aproximadamente US$ 31.500 millones. Este total surge de proyectos de gran escala como El Pachón, Vicuña, Minera Agua Rica (MARA), Los Azules y San Jorge.

No obstante, gran parte de estas inversiones continúa en etapa de evaluación. Del total asociado al cobre, US$ 3.563 millones ya fueron aprobados, mientras que el litio presenta un mayor volumen de capital autorizado, con proyectos aprobados por más de US$ 4.528 millones. Por su parte, el oro y otros proyectos mineros completan el esquema minero del régimen, con inversiones aprobadas cercanas a US$ 1.861 millones.

Dentro del sector energético, los proyectos vinculados a petróleo y gas concentran la mayor parte de las inversiones comprometidas en el marco del RIGI, con montos por aproximadamente US$ 55.300 millones. Las recientes presentaciones de los proyectos LLL Oil y El Trapial por parte de YPF y Chevron apuntalaron fuertemente las solicitudes en este sector. 

Por otro lado, el GNL aparece como el segundo segmento de mayor relevancia, con inversiones aprobadas por US$ 15.156 millones. Esta inversión se concentra exclusivamente en el proyecto de licuefacción de gas natural de Southern Energy, reflejando el interés por impulsar la capacidad de licuefacción y exportación de GNL en Argentina. Asimismo, los proyectos asociados a infraestructura midstream totalizan más de US$ 11.000 millones, combinando iniciativas ya aprobadas y otras aún bajo análisis. En menor medida, también se observan inversiones vinculadas a energías renovables, petroquímicas y procesamiento de gas, completando el mapa energético de proyectos presentados al régimen.

Distribución provincial de las inversiones presentadas al RIGI

Las inversiones presentadas en el marco del RIGI tienen varios protagonistas a lo largo del país. Neuquén lidera el ranking provincial con proyectos por aproximadamente US$ 62.434 millones, equivalente a cerca del 47% del total relevado. En segundo lugar, se ubica San Juan, con US$ 25.000 millones, seguida por Rio Negro con US$ 19.588 millones, concentrando estas dos provincias el 19% y 15% de las aplicaciones al RIGI respectivamente.

En conjunto, estas tres provincias concentran alrededor de US$ 107.000 millones, superando el 80% de las inversiones presentadas relevadas bajo el régimen. La composición sectorial explica buena parte de esta concentración, dado que en dichas jurisdicciones predominan proyectos vinculados a energía y cobre, que implican elevadas necesidades de capital y con una orientación fundamental hacia la generación de exportaciones.

Por detrás aparecen Catamarca, con inversiones cercanas a US$ 9.615 millones, y Salta, con aproximadamente US$ 8.748 millones, aquí con protagonismo de proyectos de litio. El resto de las provincias reúnen en conjunto alrededor de US$ 7.700 millones, mostrando una participación significativamente menor dentro del total presentado al régimen. La distribución geográfica refleja el peso estratégico que poseen las provincias cordilleranas y patagónicas en materia de recursos naturales, infraestructura energética y proyectos exportadores de gran escala.

No debemos perder de vista que existen dos RIGIs muy relevantes para el agro argentino. Primeramente, ya se encuentra aprobada y en ejecución la Terminal Multipropósito Timbúes en Santa Fe, una nueva terminal para el Gran Rosario, el principal nodo portuario agroexportador del mundo. Asimismo, Pampa Energía espera ingresar al RIGI para construir una planta de fertilizantes en el Polo Industrial de Bahía Blanca. Con el denominado proyecto Fertil Pampa podría incrementarse la producción nacional de urea en 2,1 millones de toneladas, aproximándose a duplicar la capacidad productiva del país para este fertilizante estratégico.

En paralelo al avance de los proyectos actualmente presentados bajo el RIGI, el Gobierno nacional envió al Congreso un proyecto de ley para crear un nuevo régimen orientado a promover inversiones en actividades económicas sin desarrollo previo en el país, denominado informalmente “Súper RIGI”.

La iniciativa apunta a proyectos de gran escala, con un piso mínimo de inversión de US$ 1.000 millones, y contempla beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios superiores a los del régimen vigente. Entre las actividades que podrían quedar alcanzadas se mencionan desarrollos de hidrógeno verde, plantas de GNL onshore, infraestructura vinculada a inteligencia artificial y data centers abastecidos con gas natural, además de iniciativas asociadas al agregado de valor de minerales críticos.

El nuevo esquema también busca incentivar industrias vinculadas a la electromovilidad, biotecnología avanzada, infraestructura digital y manufacturas tecnológicas de alto valor agregado. A nivel fiscal, el Súper RIGI aplica una tasa del 15% en el impuesto a las Ganancias. En cuanto a la amortización, este esquema permite un beneficio acelerado: se deduce un 60% durante el primer año y un 20% en cada uno de los dos años posteriores.

En el ámbito del comercio exterior, el llamado Súper RIGI elimina los derechos de exportación desde el primer momento (a diferencia del RIGI, que lo hace recién a partir del tercer año). Además, libera de aranceles a todas las importaciones que sean indispensables para arrancar el proyecto, un marco más amplio que la limitación del RIGI, que solo aplica a bienes de capital e informática.

Por su parte, se elimina progresivamente la obligación de liquidar las divisas generadas por exportaciones de productos adheridos al proyecto: será obligatorio liquidar el 80% de las divisas en el 1° año y el 60% en el 2° año. Finalmente, desde el 3° año no será obligatorio liquidar divisas por estas operaciones.

Por último, para que este nuevo régimen entre en vigencia a nivel local, los gobiernos provinciales y municipales deben adherirse bajo dos condiciones clave: limitar el cobro de Ingresos Brutos a un máximo del 0,5% y garantizar que las tasas municipales no se calculen en base al nivel de facturación.

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La minería proyecta exportaciones récord por más de US$ 9.000 millones y una inversión extranjera histórica

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La minería consolida su transformación en uno de los pilares estratégicos de la economía argentina. Mientras el país busca ampliar sus fuentes genuinas de divisas, el sector se encamina a protagonizar un nuevo salto histórico en 2026, con exportaciones que podrían superar los 9.000 millones de dólares y alcanzar una participación superior al 10% del total de las ventas externas nacionales.

El escenario surge de un informe elaborado por la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que muestra una combinación de factores favorables: el crecimiento sostenido del litio, la fortaleza internacional de los precios del oro y la plata, y un flujo récord de inversión extranjera directa que continúa alimentando nuevos proyectos y ampliaciones productivas.

El litio sigue creciendo en producción, mientras el declive en volumen del oro y plata se ve compensado en las exportaciones por la vía de los precios. La inversión extranjera en minería crece 27% en 2025 y alcanza récords históricos.

La minería se destaca como uno de los motores de generación de divisas para la Argentina. En 2025, las exportaciones mineras alcanzaron US$ 6.075 millones, lo que representó el 6,9% de las exportaciones totales del país, y un crecimiento de +31% frente a 2024, sosteniendo cinco años consecutivos de expansión. Según el último Resumen Productivo publicado por CAEM, las proyecciones para 2026 anticipan un nuevo escalón: las exportaciones del sector podrían superar los US$ 9.000 millones, posicionando a la minería como un componente cada vez más relevante del balance comercial argentino. De cumplirse estas previsiones, las exportaciones mineras en 2026 podrían crecer más de un 50%.

De cumplirse estas previsiones, la participación de la minería en las exportaciones argentina podría alcanzar un nuevo máximo histórico. La última proyección de exportaciones del REM del BCRA estima las exportaciones argentinas del 2026 en US$ 96.056 millones. Considerando ese dato, la participación de la minería pasaría de cerca del 7% a más del 10% de las exportaciones nacionales. 

De esta manera, en 2026 se espera que la minería genere 1 de cada 10 dólares exportados por Argentina. Junto con la agroindustria y, más recientemente, el sector energético, la minería es de los pocos aportantes netos de divisas del país. En efecto, durante 2025 las mineras exportaron bienes por US$ 6.075 millones, mientras que realizaron importaciones por apenas US$ 202 millones.

Detrás del buen desempeño exportador conviven dos dinámicas bien diferentes, que ponen en riesgo la consolidación de la minería como pilar de las exportaciones argentinas. Esto se debe a que el declive productivo de los metales preciosos (oro y plata) tiene como consecuencia el incremento de los costos operativos, que sin embargo el contexto internacional compensa vía suba de los precios internacionales. La contracara es el avance estructural del litio, que combina expansión de volúmenes y una recuperación de precios en 2026. 

Oro: cae la producción, pero suben exportaciones por efecto precio

Durante 2025, la producción de oro en Argentina volvió a descender y alcanzó 1.184 mil onzas, lo que nos indica una caída del 6% interanual y una merma del 42% respecto a una década atrás. La marca deja al país incluso por debajo del piso de la pandemia y refleja un factor estructural: el agotamiento natural de operaciones maduras, en un contexto donde los incentivos no lograron impulsar suficientes inversiones en exploración y desarrollo que permitan compensar las menores leyes minerales.

Aun así, el ingreso de divisas creció con fuerza. Las exportaciones de oro sumaron US$ 4.094 millones en 2025 (+30% vs. 2024), sostenidas por un salto del precio internacional de referencia. Para 2026, se proyecta una producción que sostiene la marca (baja) del año previo, gracias a la incorporación de Río Negro como productor aurífero, con el inicio de Calcatreu, y reactivación de Casposo en San Juan, compensando otras bajas productivas de operaciones maduras.

A pesar de la magra producción esperada para este año, se anticipa un nuevo salto exportador: el oro podría alcanzar US$ 5.129 millones (+25% vs. 2025), impulsado por un precio promedio proyectado de US$ 4.353 por onza. 

Plata: mínimo productivo y más dependencia del efecto precio

La plata replicó la lógica del oro, pero con caídas productivas aún más marcadas. En 2025, la producción cayó a 22,1 millones de onzas (-7,8% interanual y -35% vs. 2019), ubicándose en el nivel más bajo en la última década. Sin embargo, las exportaciones sumaron US$ 785 millones (+22% vs. 2024), apalancadas por un aumento del precio promedio a US$ 38,8 por onza.

Para el 2026, el escenario proyecta una baja de producción a 19,5 millones de onzas (-10% vs. 2025). Sin embargo, la proyección es contundente por el efecto precio: las exportaciones de plata podrían trepar a US$ 1.172 millones (+49% vs. 2025). Con un precio promedio proyectado de US$ 60 por onza, nuevamente, el componente decisivo es el precio: la plata exporta más dólares aun produciendo menos. 

El protagonismo del litio: en 2025 por volumen; 2026 por volumen y precio

Si oro y plata sostienen su nivel exportador por la vía de precios, el litio es el que aporta crecimiento de producción año tras año. En 2025, la producción alcanzó 116 mil toneladas LCE, un salto de +56% interanual y +241% vs. 2018, explicado por expansiones y ramp-up de operaciones (Salar Olaroz, Mina Fénix, Cauchari-Olaroz) y la incorporación/crecimiento de nuevos proyectos. Aun con una caída del precio (el precio promedio de exportación bajó a US$ 8,7 por kilo), el volumen empujó las exportaciones a US$ 911 millones (+44% vs. 2024), mostrando que el litio logró crecer incluso con precios internacionales menos favorables.

Un nuevo salto espera aparecer en 2026: la producción proyectada de un escenario intermedio se espera alcance las 172 mil toneladas LCE (+48% vs. 2025), en línea con una mayor utilización de capacidad instalada y el avance de proyectos. La diferencia respecto de 2025 es que en 2026 se espera una combinación de más volumen y mejor precio: el precio promedio de exportación está proyectado en torno a los US$ 14,9 por kilo. De esta manera, las exportaciones podrían escalar a US$ 2.559 millones, lo que implica +181% vs. 2025. De esta manera, el litio pasaría de ser el “motor por volumen” en 2025 a un “motor por volumen y precio” en 2026. 

La inversión extranjera en minería alcanza récords históricos

Además del aporte comercial vía exportaciones, la minería también canaliza divisas a través de la inversión extranjera directa (IED). Según datos del BCRA, la IED en las diversas actividades del sector minero mostró un salto de peso en los últimos dos años. El 2024 trajo uno de los años de mayor ingreso de capitales por IED en la minería argentina, con más de US$ 4.517 millones invertidos. No obstante, el 2025 también cerró con elevados niveles de inversión del sector, superando los US$ 3.767 millones, apuntalando aún más el ingreso de inversión extranjera para seguir potenciando a la minería argentina.

De esta manera, la minería muestra su impacto exportador sobre el frente externo, con sus ventas al exterior fortaleciendo el balance comercial. Sin embargo, también se observa la fuerza de la minería sobre la economía argentina a través de las inversiones directas, que contribuyen a aumentar el stock de capital de la economía nacional mientras financian ampliaciones, ramp-ups y nuevas capacidades productivas.

En 2025 las inversiones extranjeras de la minería en Argentina crecieron un 27% respecto al año anterior y un 88% con relación al 2023. Además, si se compara el último trimestre del 2025 con el mismo período del 2017, el crecimiento asciende a 202%. En este marco, al último día del 2025, el stock de inversiones extranjeras en minería marcó un récord histórico, superando los US$ 17.645 millones.

De la mano del RIGI, uno de los protagonistas centrales de la IED en Argentina es el cobre, que aspira a volver a producirse a gran escala en el país en los años venideros. Vale la pena destacar que la minería es el principal sector de ingreso neto de divisas por inversión extranjera directa en Argentina desde el 2003, es decir, hace más de dos décadas. 

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