Itaipú Binacional

El Puente de la Bioceánica entra en su fase final y acelera la integración regional

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La integración física del Puente Internacional de la Bioceánica, que une las ciudades de Carmelo Peralta (Paraguay) y Puerto Murtinho (Brasil), representa mucho más que el cierre de una obra de ingeniería. Constituye uno de los hitos más relevantes del Corredor Bioceánico, una infraestructura llamada a redefinir la logística del Cono Sur al conectar el Atlántico con el Pacífico a través de Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.

Con el hormigonado de la última losa, los dos extremos del puente quedaron unidos, permitiendo que la obra ingrese en su etapa final de construcción. Los trabajos pendientes se concentran ahora en el sellado estructural definitivo, la pavimentación, la instalación de iluminación, señalización, barreras de seguridad y los sistemas complementarios necesarios para su habilitación.

El proyecto, ejecutado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) de Paraguay con financiamiento de la margen paraguaya de Itaipú Binacional, demandó una inversión cercana a 103 millones de dólares y comenzó a construirse en 2022. La infraestructura posee 1.294 metros de longitud, un tramo atirantado de 632 metros y un vano central de 350 metros, dimensiones que permiten mantener la navegabilidad del río Paraguay para embarcaciones de gran porte.

La ministra de Obras Públicas de Paraguay, Claudia Centurión, destacó que el puente constituye un eslabón estratégico del Corredor Bioceánico, ya que permitirá unir por vía terrestre los puertos brasileños del Atlántico con las terminales chilenas sobre el océano Pacífico, fortaleciendo una alternativa logística frente a rutas tradicionales del comercio internacional.

Más allá de la magnitud de la inversión, el verdadero impacto de esta infraestructura radica en la reducción de uno de los principales costos estructurales de la región: la logística. El nuevo corredor facilitará el transporte internacional de mercaderías, reducirá tiempos de viaje y ampliará las posibilidades de exportación para sectores como el agro, la industria forestal, la minería y la producción manufacturera de los cuatro países involucrados.

Para Argentina, especialmente para las provincias del Norte Grande y del NEA, el avance del Corredor Bioceánico representa una oportunidad estratégica. La nueva conectividad puede diversificar las rutas comerciales, disminuir la dependencia de los puertos tradicionales y acercar la producción regional a los mercados asiáticos mediante una salida más eficiente hacia el Pacífico.

Misiones observa este proceso con especial interés. La provincia viene consolidando una agenda de integración regional con Paraguay y Brasil a través de proyectos de innovación, infraestructura y comercio exterior. La consolidación del corredor abre perspectivas para fortalecer la competitividad de las economías regionales y ampliar las oportunidades de inserción internacional para las pequeñas y medianas empresas.

Desde el punto de vista técnico, el puente fue diseñado bajo los estándares internacionales AASHTO (Asociación Estadounidense de Oficiales de Carreteras), referencia utilizada en grandes obras de infraestructura vial alrededor del mundo. Según explicó el ingeniero Guillermo Capellán, proyectista y jefe de fiscalización por el Consorcio JYI, la estructura incorpora amplios márgenes de seguridad para soportar el tránsito permanente de transporte pesado durante décadas.

El especialista destacó además que la infraestructura fue preparada para una futura expansión. En una primera etapa operará con un carril por sentido, aunque sus fundaciones y estructura permitirán evolucionar hacia cuatro carriles sin necesidad de intervenciones mayores.

La complejidad del proyecto también queda reflejada en sus trabajos de ingeniería. Durante cinco años se desarrollaron estudios geotécnicos, diseños estructurales y fundaciones que alcanzan profundidades superiores a los 40 metros en algunos sectores, condición indispensable para garantizar la estabilidad sobre el río Paraguay.

El cierre estructural del puente coincide con un momento en que Sudamérica busca fortalecer sus corredores logísticos para mejorar competitividad en un escenario global donde el costo del transporte se convirtió en un factor determinante para el comercio exterior. En ese contexto, el Corredor Bioceánico aparece como una infraestructura capaz de generar beneficios que trascienden las fronteras nacionales.

La futura habilitación del puente no resolverá por sí sola los desafíos logísticos de la región. Será necesario avanzar simultáneamente en obras viales, ferroviarias, aduaneras y de facilitación del comercio para aprovechar plenamente su potencial. Sin embargo, el avance de esta infraestructura constituye una señal concreta de que la integración física regional comienza a transformarse en una herramienta de desarrollo económico, capaz de acercar mercados, reducir costos y generar nuevas oportunidades para las economías productivas del Mercosur.

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Brasil y Paraguay inauguran el Puente de Integración financiado por Itaipú y apuestan a impulsar el comercio regional

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El presidente Luiz Inácio Lula da Silva inauguró este viernes 19 en Foz do Iguaçu el Puente de Integración Brasil–Paraguay, una obra estratégica financiada íntegramente por Itaipú Binacional que conectará esa ciudad brasileña con Presidente Franco. Con una inversión total de 712 millones de reales, la nueva infraestructura apunta a potenciar el comercio bilateral, mejorar el flujo turístico y consolidar la integración logística del Mercosur, con impacto directo sobre las economías de ambos países.

La inauguración se realizó en el marco de un acto oficial en el que Lula aseguró que por el nuevo puente “pasarán unos pocos miles de millones de dólares en intereses a las economías de Brasil y Paraguay”, al facilitar el tránsito de personas, bienes y servicios. “El pueblo paraguayo se mudará a Brasil y el pueblo brasileño a Paraguay, para hacer negocios, trabajar, vender y comprar. Lo importante es que ambas economías crezcan”, afirmó el mandatario.

La obra, que une Foz do Iguaçu (estado de Paraná) con Presidente Franco, en el departamento paraguayo de Alto Paraná, constituye un nuevo paso en la agenda de integración regional impulsada por el gobierno brasileño y se suma a otras conexiones viales estratégicas entre ambos países.

Una infraestructura clave para el comercio y el Corredor Bioceánico

El Puente de Integración Brasil–Paraguay tiene una extensión total de 760 metros y un vano libre de 470 metros, el más largo del continente. La estructura atirantada se sostiene sobre dos torres de 190 metros de altura, equivalentes a un edificio de 63 pisos. Su diseño permite un cruce ágil sobre el río Paraná y una mayor capacidad para el transporte de cargas.

La inversión total de Itaipú Binacional alcanzó los 712 millones de reales. De ese monto, 372 millones se destinaron a la construcción del puente y 340 millones a las obras del Perimetral Este, una autopista de casi 15 kilómetros que conecta la nueva infraestructura con la BR-277. Este corredor desvía el tránsito pesado del centro urbano de Foz do Iguaçu y enlaza la frontera con el puerto de Paranaguá, uno de los principales nodos logísticos de Brasil.

Según precisaron las autoridades, Itaipú asumió el costo total del puente, la aduana y los accesos. El esquema institucional fue tripartito, con el Departamento Nacional de Infraestructura de Transporte (DNIT) como órgano propietario, el gobierno del estado de Paraná como ejecutor y la binacional como responsable de la transferencia de recursos.

Además, Lula destacó que otra conexión vial entre Brasil y Paraguay se encuentra en su etapa final: el puente entre Porto Murtinho (Mato Grosso do Sul) y Carmelo Peralta, también financiado íntegramente por Itaipú. Esa obra forma parte del Corredor Bioceánico, considerado estratégico para conectar el centro-oeste brasileño con los puertos del norte de Chile, reducir costos logísticos y ampliar la integración regional.

Inicio operativo y respaldo institucional

Durante el acto, el ministro de Transporte, Renan Filho, confirmó que con la finalización del puente y del Perimetral Este, los organismos de control y fiscalización ya están en condiciones de operar. “A partir de mañana liberaremos el flujo de camiones sobre el Puente de Integración”, señaló, en referencia al inicio gradual de la operatoria desde este sábado 20.

En una primera etapa, el cruce estará habilitado únicamente para camiones sin carga, conocidos como “en lastre”, bajo horarios específicos coordinados por la Receita Federal y la Policía Federal de Carreteras. Posteriormente, se habilitará también el tránsito de ómnibus turísticos fletados. Los horarios definitivos serán informados por los organismos competentes.

La ministra de la Secretaría de Relaciones Institucionales, Gleisi Hoffmann, subrayó que se trata de “una inauguración real” y no simbólica. “El puente está listo y todos nuestros servicios están preparados para que funcione”, aseguró.

En los últimos dos años, Itaipú Binacional transfirió 70 millones de reales para las obras del Perimetral Este, lo que representa el 20,6% del total invertido en ese tramo. La última transferencia vinculada directamente al puente se realizó en 2023, cuando la binacional aportó 7 millones de reales tras la finalización de las obras civiles, concluidas en octubre de ese año.

Una obra con más de tres décadas de gestación

El director general brasileño de Itaipú, Enio Verri, recordó que las primeras discusiones sobre la construcción del puente comenzaron a principios de los años 90. Con la firma de Actas de Entendimiento en 1992 y su aprobación por el Congreso en 1994. Sin embargo, el proyecto cobró impulso recién a partir de 2003, durante los dos primeros mandatos de Lula. Y fue licitado en 2014, bajo la presidencia de Dilma Rousseff.

En 2005 se firmó un nuevo acuerdo internacional que definió las bases técnicas de la obra y estableció la responsabilidad financiera de Brasil. En 2012, el proyecto fue incorporado como prioridad estratégica al Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC). Tras completar los procesos de licitación, licencias ambientales y proyectos de ingeniería, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama) otorgó la licencia ambiental en febrero de 2017. Las obras comenzaron en 2019 y avanzaron de forma sostenida hasta su finalización física en 2023.

Verri también destacó el rol de Itaipú en la integración regional y citó como ejemplo la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA). Creada en 2010, que cuenta con estudiantes de 32 países y cuyas obras fueron reactivadas con recursos de la binacional. “La integración es una marca de todos los gobiernos del presidente Lula”, afirmó.

Con la puesta en marcha del Puente de Integración Brasil–Paraguay, ambos países apuestan a profundizar el comercio, dinamizar el turismo y fortalecer una red logística regional que impacta directamente en la competitividad del Mercosur.

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