Javier Milei economía

Las cuentas fiscales de las provincias se deterioran mientras Nación mantiene superávit

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Mientras Nación sostiene superávit, las provincias enfrentan déficits crecientes en la antesala del ciclo electoral. Un informe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) realizado por Isidro Guardarucci alerta que “las provincias traen malas noticias”.

El gobierno de Milei cerró su segundo año de gobierno con las cuentas ordenadas, aunque con algún deterioro respecto a 2024. Muy razonable si se tiene en cuenta que, en el primer ejercicio de su gestión, gran parte del ahorro se había hecho en base a licuación de partidas y que, entonces, continuar conteniéndolas en 2025 era una tarea especialmente desafiante. En resumen, la disminución del superávit primario no debería interpretarse como sinónimo de menor compromiso fiscal.

Sin embargo, donde sí se observó un cambio evidente en la tendencia es en las provincias. Los datos parciales reflejan un empeoramiento generalizado al que debe prestarse especial atención. En esta nota se presenta una radiografía de esta situación.

2025 en perspectiva

El ejercicio 2025 cerró con un balance primario positivo de casi $11,8 billones, un 20% inferior a la marca del año previo (cuando se compara en moneda constante). Además, el resultado financiero (aquel que, a diferencia del anterior, incluye los pagos de intereses) totalizó casi $1,5 billones positivo, ubicándose un 42% por debajo del ejercicio anterior. No obstante, el uso de instrumentos capitalizables que no registran intereses, sino que todo el pago de servicios se imputa como aplicaciones “debajo de la línea”, reduce el gasto y mejora el número final (el cual podría ser incluso negativo). En cualquier caso, es la primera vez que se registran dos años seguidos con superávit financiero desde 2008.

Gráfico 1

Resultado fiscal y primario anual (% del PIB)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía

Entre los determinantes del desempeño del último ejercicio, se destaca la caída de casi 3% en los recursos tributarios medidos en moneda constante. En cuanto a los gastos primarios (es decir, excluyendo el pago de intereses), hubo una disminución menor al 1%. Sin embargo, se destaca la marcada caída de los subsidios económicos. También es evidente la menor erogación en salarios, reflejo de que las caídas del primer año de gobierno en esta línea no fueron sólo licuación, sino que también respondieron a una reducción de la plantilla pública. Las transferencias a universidades y la obra pública, también mostraron una baja sustancial en términos reales.

Por el contrario, las prestaciones sociales tuvieron un aumento de 4,5% respecto a 2024, que, si bien no se destaca en términos relativos, sí lo hace cuando se considera el monto asociado (toda vez que estas erogaciones son especialmente grandes para el Estado Nacional). En el mismo sentido (aunque con menor impacto presupuestario) se movieron las transferencias a provincias y gastos en diversos rubros corrientes.

Cuadro 1

Ejecución presupuestaria anual (millones $ de 2025)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía

Las provincias en franca caída

Por su parte, el escenario provincial aparece bastante más complicado. Los números acumulados al cierre del tercer trimestre de 2025 muestran el peor panorama en varios años. Cabe aclarar que la información es parcial porque las provincias son bastante más “lentas” que la nación para publicar sus datos; más aún, la provincia de La Pampa está ausente en los reportes que hace el Ministerio de Economía nacional.  El balance primario sumado de las jurisdicciones subnacionales, medido como porcentaje de los ingresos totales, pasó de ser 9,8% en los primeros nueve meses de 2024 a ser apenas 2% el último año. Más aún, del superávit actual el 85% corresponde a la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba; provincias que hace un año aportaban sólo una tercera parte, reflejo de la disciplina generalizada.

El deterioro es generalizado y severo. La comparación con el acumulado entre enero y septiembre de 2024, muestra que en el último ejercicio todas las provincias estuvieron peor en términos de balance primario relativo a los ingresos totales. Más todavía, mientras un año atrás no había ninguna provincia deficitaria en el cierre parcial de nueve meses, en la última medición nueve mostraron déficits. Esto lleva a suponer que el cierre del ejercicio 2025 (cuando sea que se publique) mostrará al agregado de las provincias en déficit financiero y, posiblemente, déficit primario.

Gráfico 2

Resultado primario como porcentaje de los ingresos totales (acumulado enero-septiembre, total provincias)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía

En cualquier caso, la situación no es homogénea. Provincias como Formosa, Tucumán y Chubut tuvieron retrocesos marcados, que las llevaron a números rojos a la altura de Santa Cruz, Corrientes y Buenos Aires.

Gráfico 3

Balance primario como porcentaje de ingresos totales, 2024 vs 2025 (acumulado enero-septiembre)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía.

Provincias y nación: ajustes distintos

¿Qué es lo que hay detrás del deterioro provincial? La laxitud fiscal evidente de 2025. Esto contrasta fuerte con el panorama que brinda la nación, donde si bien los números del último ejercicio son algo más austeros que en el primer año del gobierno actual, en líneas generales se continúa la tendencia. Al comparar la evolución del sector público nacional con el provincial, mirando el gasto primario (aquel que excluye el pago de intereses) acumulado entre enero y septiembre, se observa que entre 2023 y 2025 aparecen divergencias. Mientras el gobierno nacional contrajo el gasto en un 28% en términos reales, los estados subnacionales hicieron la mitad del esfuerzo, ubicándose sus recortes en 14%.

Por su parte, el gobierno federal implementó un fuerte recorte en el gasto de capital, reduciéndolo a una quinta parte de lo que era dos años antes. Mientras que las provincias bajaron estas erogaciones en un 40%.

En cualquier caso, es evidente que el ajuste es heterogéneo, incluso dentro de las provincias. Mientras que la mayoría ajustó una cuantía considerable de su presupuesto (se destaca San Luis, con un recorte que supera al implementado por Milei y Caputo), algunas como Río Negro, Santa Cruz, Chubut y CABA casi no mostraron cambios. Caso aparte el de la provincia de Neuquén, apoyada en un federalismo fiscal que ignora los beneficios de tener hidrocarburos a la hora de la redistribución, cuya política de gasto fue fuertemente expansiva en el período analizado. Resulta claro que las jurisdicciones más ricas y con menor dependencia del gobierno nacional tienen mayor margen para gastar.

Gráfico 4

Variación real del gasto primario, 2023 vs 2025 (acumulado enero-septiembre)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía.

¿Qué se puede esperar?

Los déficits no se pueden sostener al infinito y algún grado de corrección es esperable. En el mientras tanto, la posibilidad de acceder a mercados internacionales otorga mayores grados de libertad para financiar una política fiscal más relajada (en los últimos meses Córdoba, Santa Fe y la CABA realizaron emisiones), aunque esto tiene límites obvios.

Siendo 2026 un año par, deberíamos esperar alguna contención mayor por el lado del gasto, y pocas noticias de reducciones en materia tributaria. La disciplina fiscal de este año es condición necesaria para poder dar buenas noticias el próximo, en el cual se ponen en juego las sillas ejecutivas en (casi) todo el país.

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