Javier Milei gobierno

Mientras el área nuclear pierde físicos e ingenieros, Milei puso a uno de sus tuiteros en Nucleoeléctrica

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En paralelo al ajuste que atraviesa el sistema científico-tecnológico argentino, una reciente designación en Nucleoeléctrica Argentina generó fuerte ruido dentro del sector. Se trata del nombramiento de Ezequiel Acuña como subgerente de Responsabilidad Social Empresaria en la compañía estatal que administra las centrales nucleares de Atucha I, Atucha II y Embalse.

La decisión se produce en un contexto especialmente sensible. El área nuclear, al igual que el conjunto del sistema científico, enfrenta recortes presupuestarios, discontinuidad de proyectos y una creciente salida de recursos humanos altamente calificados, particularmente físicos e ingenieros. En ese marco, distintos actores del sector advierten sobre el impacto que estas condiciones están teniendo en la sostenibilidad de capacidades estratégicas.

Acuña, de 23 años, no registra antecedentes en el ámbito de la ciencia, la tecnología o la energía. Su trayectoria más cercana al Estado se vincula con su paso por la Televisión Pública, donde se desempeñó en el área de redes sociales tras la asunción del gobierno de Javier Milei. Según trascendió, su nuevo cargo en Nucleoeléctrica tendría una remuneración superior a los 10 millones de pesos mensuales.

El nombramiento adquiere mayor relevancia por el momento que atraviesan proyectos clave del sector nuclear, como el reactor CAREM o el RA-10, que han enfrentado demoras o reconfiguraciones en su desarrollo. Estos proyectos forman parte de la base tecnológica que sostiene el posicionamiento de Argentina en materia nuclear a nivel regional e internacional.

Desde distintos ámbitos vinculados a la actividad nuclear señalan que la preocupación no radica únicamente en una designación puntual, sino en el criterio general de cobertura de cargos en áreas estratégicas, en un escenario donde la pérdida de capital humano especializado se acelera.

La discusión, en definitiva, excede un nombre propio y se instala en un plano más amplio: el de la gestión de los recursos humanos en sectores críticos para el desarrollo tecnológico del país, en un contexto de ajuste fiscal y redefinición del rol del Estado.

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Macri activa su estrategia federal y reordena el PRO con la mira en 2027

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Mauricio Macri comenzará la próxima semana una serie de recorridas por el interior del país con el objetivo de reposicionar al PRO y consolidar una estrategia federal en un escenario político atravesado por tensiones internas en la oposición y señales de reconfiguración de alianzas de cara a 2027.

El movimiento marca el primer paso concreto del expresidente tras el relanzamiento del partido en Parque Norte, donde habló de “el próximo paso” como una construcción territorial. La agenda incluye visitas a Chaco y Corrientes el 17 de abril, con reuniones junto a los gobernadores Leandro Zdero y Juan Pablo Valdés, además de encuentros con dirigentes y militantes. “El próximo paso se construye desde cada provincia”, señaló Macri en un comunicado que difundió el PRO Chaco. La actividad en Resistencia contará con la presencia de dirigentes nacionales como, entre otros, el exministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, uno de los armadores nacionales; el vicepresidente del CEAMCE Ezequiel Jarvis; el referente local Patricio Amarilla, el expresidente del partido a nivel nacional Humberto Schiavoni; el legislador porteño Darío Nieto; el senador Enrique Martín Goerling; y la diputada correntina Sofía Branbilla.

Antes de esa gira, Macri será uno de los protagonistas centrales de la tradicional cena de la Fundación Pensar, organizada por María Eugenia Vidal, un evento que reunirá a más de 400 dirigentes y que busca volver a posicionar al PRO como un actor clave dentro del tablero opositor.

El trasfondo de estas actividades es más profundo que una simple agenda partidaria. El PRO intenta recomponer su estructura territorial tras el desgaste que dejaron las elecciones de medio término de 2025 y las divisiones internas que fragmentaron su conducción en distritos clave. Provincias como Córdoba y Tucumán aparecen hoy como focos críticos, donde el partido enfrenta procesos de intervención y disputas entre líneas internas que limitan la capacidad de articulación nacional.

En paralelo, el reordenamiento del PRO es observado con atención por sectores de la Unión Cívica Radical, que evalúan escenarios de reconstrucción de un frente opositor más amplio. En Corrientes, el exgobernador Gustavo Valdés ratificó la histórica alianza entre ambos espacios y dejó abierta la puerta a futuras convergencias, aunque advirtió que aún es prematuro hablar de una estrategia nacional consolidada.

El interrogante central sigue siendo el rol que Macri jugará en el próximo ciclo político. Dentro del radicalismo y del propio PRO persiste la idea de que su figura podría volver a ordenar el espacio opositor, especialmente frente al avance de La Libertad Avanza. Sin embargo, el propio expresidente mantiene una postura cautelosa y evita definiciones públicas sobre una eventual candidatura.

Esa prudencia también se refleja en su mirada sobre el gobierno de Javier Milei. Según su entorno, Macri observa con preocupación la coyuntura económica, el clima social y las tensiones políticas que atraviesa la gestión nacional, aunque opta por no emitir críticas directas para evitar profundizar la fragmentación del espacio opositor.

En el Congreso, esa estrategia de diferenciación ya comenzó a tomar forma. El bloque del PRO en Diputados decidió no alinearse automáticamente con el oficialismo en temas sensibles, como la reforma de la Ley de Glaciares o las controversias vinculadas al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La apuesta es construir una agenda propia, con foco en producción, desarrollo tecnológico y propuestas de “segunda generación”, que le permitan al partido recuperar identidad y volumen político.

El escenario que se abre es el de una oposición en proceso de redefinición, donde el PRO busca reconstruirse como fuerza nacional con anclaje territorial, mientras la UCR y otros espacios evalúan posibles convergencias. En ese tablero, Macri vuelve a moverse con una lógica conocida: ganar tiempo, ordenar la estructura y mantener abierta la incógnita sobre su protagonismo futuro.

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El Gobierno ratifica la desregulación de la VTV y rechaza el reclamo de los talleres

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El Gobierno nacional decidió cerrar la disputa administrativa que abrió el sector de los talleres de verificación técnica vehicular y ratificó la reforma del sistema de Revisión Técnica Obligatoria (RTO) impulsada en 2025. A través del Decreto 139/2026, firmado el 6 de marzo y publicado el 9 de marzo en el Boletín Oficial, el presidente Javier Milei rechazó el reclamo presentado por la Cámara Argentina de Talleres de Revisión Técnica de Vehículos de Autotransporte Interjurisdiccional y por más de veinte empresas y particulares vinculados al sector.

La decisión tiene un alcance político claro: el Ejecutivo reafirma la desregulación del mercado de revisiones técnicas y mantiene sin cambios el esquema introducido por el Decreto 196/2025, que amplió los plazos de inspección para vehículos nuevos y eliminó restricciones históricas al funcionamiento de los talleres. Detrás del expediente administrativo aparece una discusión más amplia sobre cuánto mercado y cuánta regulación debe tener el sistema de control vehicular.

Con el rechazo formal del reclamo, el Gobierno no solo mantiene la reforma sino que cierra la vía administrativa para los demandantes, que ahora deberán acudir a la Justicia si pretenden frenar el nuevo modelo.

La reforma de la RTO que el Gobierno decidió sostener

El conflicto se originó tras el dictado del Decreto 196/2025, que modificó la reglamentación de la Ley de Tránsito y Seguridad Vial N.º 24.449. Esa norma introdujo cambios estructurales en el sistema de revisiones técnicas de vehículos.

Entre los puntos centrales de la reforma que ahora quedaron ratificados se destacan:

  • Extensión del plazo de la primera revisión para vehículos 0 km de 3 a 5 años desde el patentamiento.
  • Revisión cada dos años para vehículos de hasta 10 años de antigüedad.
  • Eliminación de la posibilidad de que las jurisdicciones limiten la cantidad de talleres o fijen tarifas obligatorias.
  • Apertura del sistema para que más prestadores puedan ofrecer el servicio, siempre que cumplan los requisitos técnicos.
  • Eliminación del Informe de Configuración de Modelo (ICM) para vehículos modificados, en línea con una política de simplificación administrativa.

Para el Gobierno, estas medidas buscan reducir costos para los usuarios, ampliar la oferta de servicios y concentrar los controles en vehículos más antiguos, donde el riesgo técnico es mayor.

La Cámara empresaria que representa a talleres de revisión técnica sostuvo lo contrario: argumentó que la reforma podría afectar la seguridad vial, debilitar la trazabilidad del mantenimiento y generar conflictos de interés si concesionarias o talleres que reparan vehículos también realizan inspecciones.

El argumento oficial: competencia y modernización del sistema

En el decreto que rechaza el reclamo, el Ejecutivo defendió la reforma con una lógica coherente con su agenda económica.

El Gobierno sostiene que la extensión de los plazos responde a la evolución tecnológica del parque automotor, cuyos componentes tienen mayor durabilidad y menor tasa de fallas en los primeros años de uso.

Además, citó informes técnicos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y de la Comisión Nacional del Tránsito y la Seguridad Vial, que concluyen que la mayoría de los siniestros viales se explica por factores humanos —como exceso de velocidad o alcohol— y no por fallas mecánicas.

En ese marco, el Ejecutivo sostiene que mantener revisiones tempranas implicaba destinar recursos a vehículos de bajo riesgo, mientras que el nuevo esquema permitiría concentrar controles donde el deterioro mecánico es más probable.

El decreto también reivindica explícitamente la lógica de apertura de mercado: eliminar restricciones a la cantidad de talleres y a los precios busca, según el Gobierno, incrementar la competencia y evitar distorsiones en los valores del servicio.

Un choque entre modelo regulatorio y actores del sector

El expediente refleja un choque de visiones entre el Estado y una parte del sector regulado.

La CATRAI, que agrupa talleres de revisión técnica del transporte de pasajeros y cargas, consideró que la reforma alteraba el equilibrio del sistema. Entre otras objeciones, señaló que permitir que concesionarias o importadores participen en las inspecciones podría comprometer la independencia del control.

El Gobierno respondió con una lectura diferente: sostuvo que los estándares internacionales —como los utilizados en Europa o las normas técnicas de inspección— no exigen exclusividad en la actividad, siempre que exista fiscalización adecuada sobre los procesos.

Desde esa perspectiva, el Ejecutivo argumenta que la imparcialidad del sistema no depende de la estructura empresarial de los talleres, sino del cumplimiento verificable de los protocolos técnicos.


Un capítulo más de la agenda desreguladora

La decisión también tiene una dimensión política más amplia. La defensa explícita del nuevo modelo se inscribe dentro de la lógica de reformas que el Gobierno viene impulsando desde el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, que introdujo el principio de desregulación económica en múltiples sectores.

El decreto que rechazó el reclamo retoma esa línea argumental: plantea que las restricciones al número de prestadores o a la fijación de precios funcionaban como barreras de entrada, limitando la competencia y afectando la dinámica de mercado.

En ese sentido, el conflicto con los talleres de revisión técnica aparece como uno de los primeros choques sectoriales derivados de la desregulación de servicios vinculados al transporte.

La batalla podría trasladarse a la Justicia

El Decreto 139/2026 también deja una definición institucional importante: la vía administrativa quedó agotada. Eso significa que los reclamantes solo podrán continuar el conflicto mediante acciones judiciales.

La decisión abre un nuevo escenario. Si el sector decide judicializar la reforma, la discusión podría trasladarse a tribunales y convertirse en un nuevo frente de disputa entre regulación estatal y apertura de mercados.

Mientras tanto, el sistema de revisiones técnicas seguirá funcionando bajo las reglas fijadas por el Gobierno en 2025.

La incógnita ahora no pasa solo por la seguridad vial o los costos del servicio. Lo que está en juego es si el modelo de competencia que impulsa el Ejecutivo logra consolidarse en sectores históricamente regulados o si enfrentará nuevas resistencias en los tribunales y en las jurisdicciones provinciales.

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