José Antonio Kast

Boric cierra su mandato en Chile entre reformas parciales y una transición política hacia la derecha

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El presidente chileno Gabriel Boric se prepara para entregar el poder esta semana tras cuatro años en el gobierno, en un contexto político marcado por un giro significativo en el electorado: el dirigente de derecha José Antonio Kast asumirá la presidencia luego de imponerse con 58% de los votos en el balotaje, más de 16 puntos por encima de la candidata oficialista Jeannette Jara.

El cambio de mando no solo marca el final del gobierno más joven de la historia de Chile —Boric llegó al poder con 35 años en marzo de 2022— sino también el cierre de un ciclo político que comenzó con expectativas de transformación estructural tras el estallido social de 2019 y la pandemia.

En su despedida pública en Santiago, el mandatario saliente afirmó que deja el cargo “con la frente en alto y las manos limpias”. La frase buscó condensar un balance que analistas describen como una mezcla de reformas parciales, objetivos frustrados y adaptación pragmática al sistema político.

El interrogante que queda abierto es si ese recorrido —de la agenda refundacional a una gestión más moderada— representa un fracaso político o, por el contrario, un proceso de maduración institucional que permitió estabilizar un país atravesado por crisis múltiples

Del programa refundacional al pragmatismo político

Boric llegó a La Moneda impulsado por una coalición de izquierda que proponía cambios estructurales. Entre sus prioridades figuraban una nueva Constitución, una reforma profunda del sistema de pensiones y una expansión significativa del Estado social.

El primer gran proyecto político de ese ciclo fue el intento de reemplazar la Constitución heredada del régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

La propuesta elaborada por una convención electa incluía un amplio conjunto de reformas institucionales y sociales, entre ellas la consagración de un “Estado social y democrático de derecho”. Sin embargo, el texto fue rechazado por el 62% de los votantes en el referéndum constitucional de 2022, en uno de los golpes políticos más fuertes para el gobierno.

Ese resultado alteró el equilibrio del mandato. Sin mayoría propia en el Congreso, la administración comenzó a buscar acuerdos con sectores más moderados y a rediseñar parte de su agenda.

Ese giro se reflejó especialmente en la reforma del sistema de pensiones, considerada por analistas como uno de los logros centrales del período.

El acuerdo finalmente aprobado eleva gradualmente los aportes previsionales desde el 10% al 16% del salario y reduce las comisiones de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), con el objetivo de mejorar los ingresos de jubilación.

La reforma implicó una concesión significativa respecto del plan original del gobierno, que proponía eliminar el sistema de AFP. En cambio, el nuevo esquema mantiene el ahorro individual pero introduce ajustes regulatorios.

El resultado ilustró el tipo de política que dominó el último tramo del mandato: cambios graduales negociados en un Congreso fragmentado.

Agenda social y estabilidad macroeconómica

En paralelo, el gobierno impulsó otras reformas sociales. Entre ellas destacan: Reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales. Incremento del salario mínimo en más de 50%. Yampliación de la gratuidad del sistema público de salud hacia sectores medios

En el plano macroeconómico, el país experimentó una fuerte corrección inflacionaria durante el mandato.

La inflación anual pasó de 14,1% en agosto de 2022, el primer año del gobierno, a 2,4% en febrero, según datos oficiales. Especialistas atribuyen esa reducción tanto a decisiones del Ejecutivo como a la acción del Banco Central independiente.

El desempeño económico general, sin embargo, fue moderado. Durante el período presidencial el crecimiento se mantuvo por debajo del 2% anual en promedio, una tendencia que analistas vinculan a problemas estructurales de productividad que preceden al actual gobierno.

En el frente externo, Chile registró en 2025 un récord de exportaciones por US$107.000 millones, aunque ese dinamismo comercial no logró traducirse en una expansión económica más acelerada.

Seguridad, déficit fiscal y reformas inconclusas

El terreno más complejo para el gobierno fue la seguridad pública, tema que dominó el debate político en los últimos años del mandato.

La campaña presidencial de 2025 se desarrolló en gran medida alrededor del aumento de delitos violentos y del temor ciudadano frente al crimen organizado.

El gobierno impulsó algunas reformas institucionales, como la creación de un Ministerio de Seguridad Pública y el establecimiento de una fiscalía supraterritorial destinada a enfrentar fenómenos delictivos complejos.

Las cifras oficiales muestran que la tasa de homicidios bajó 11,5% el último año, alcanzando 5,4 asesinatos cada 100.000 habitantes, frente a 6,7 en 2022. Fue la tercera reducción anual consecutiva.

Aun así, el tema se mantuvo como una preocupación central para el electorado y condicionó el resultado electoral.

En el plano fiscal, el gobierno también enfrentó dificultades. El déficit estructural alcanzó 3,6% del PIB en 2025, por encima de la meta de 1,6%, un desvío que la oposición utilizó como argumento para cuestionar la gestión económica.

Otra reforma que no logró avanzar fue la propuesta tributaria que buscaba aumentar los impuestos a los sectores de mayores ingresos para financiar el programa social. El Congreso rechazó el proyecto, marcando uno de los límites políticos más claros del mandato.

Política exterior y redefinición de la izquierda regional

Uno de los rasgos distintivos del gobierno de Boric fue su posicionamiento internacional.

El mandatario adoptó una postura crítica frente a violaciones de derechos humanos en distintos países de la región, incluyendo gobiernos ideológicamente cercanos.

Un episodio significativo ocurrió tras las elecciones venezolanas de 2024, cuando Boric cuestionó el resultado oficial que daba como ganador a Nicolás Maduro, mientras otros gobiernos latinoamericanos mantenían posiciones más cautelosas.

Esa línea buscó proyectar una izquierda regional con énfasis en la defensa de la democracia y los derechos humanos, además de una agenda centrada en medio ambiente e igualdad de género.

Un capital político que trasciende el mandato

El resultado electoral de 2025 —con la victoria de Kast— evidenció el desgaste del oficialismo y el peso de la agenda de seguridad en el voto ciudadano.

Sin embargo, analistas coinciden en que Boric deja el poder con 40 años y un capital político considerable, tanto a nivel interno como internacional.

Su evolución desde líder estudiantil a presidente moderado también se convirtió en uno de los rasgos más comentados del ciclo político.

Para algunos especialistas, el punto de inflexión del gobierno ocurrió precisamente después del fracaso constitucional de 2022, cuando la administración comenzó a priorizar acuerdos y estabilidad institucional.

El escenario que abre la transición

El Chile que recibirá el nuevo gobierno es distinto al que Boric encontró en 2022.

La inflación está controlada, algunas reformas sociales avanzaron y el país recuperó cierta estabilidad institucional tras el estallido social. Pero persisten desafíos estructurales: crecimiento económico moderado, tensiones en seguridad pública y un sistema político fragmentado.

La llegada de Kast marca además un cambio ideológico significativo en el poder ejecutivo, lo que podría redefinir prioridades legislativas y alianzas políticas en el Congreso.

En ese contexto, el legado del gobierno saliente quedará inevitablemente sujeto a la reinterpretación de los próximos años. Algunas de sus reformas recién comenzarán a desplegar efectos; otras permanecerán como proyectos inconclusos.

El cierre de este ciclo político, más que una conclusión definitiva, parece abrir una nueva fase en la política chilena.

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Milei activa una gira internacional para consolidar su alianza con Trump y seducir a Wall Street

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El presidente Javier Milei inicia este viernes una nueva gira internacional con una agenda que combina geopolítica, financiamiento y posicionamiento ideológico regional. El mandatario viajará a Estados Unidos, en lo que será su decimoquinto desplazamiento al exterior desde que asumió, con el objetivo explícito de profundizar su alineamiento con la administración de Donald Trump, participar en un foro regional impulsado por la Casa Blanca y encabezar en Wall Street el evento Argentina Week, una plataforma diseñada para captar inversiones internacionales.

El itinerario incluye tres escalas estratégicas: Miami, Manhattan y Santiago de Chile, donde Milei participará el 11 de marzo a las 12:00 de la asunción presidencial de José Antonio Kast. En conjunto, la gira busca enviar señales simultáneas al poder financiero global y a los nuevos polos de la derecha política en América Latina.

La pregunta que sobrevuela la agenda es si esta ofensiva internacional consolidará el liderazgo externo del Presidente o si funcionará principalmente como una apuesta simbólica para reforzar su narrativa política en medio de un escenario global cada vez más tenso.

Un alineamiento geopolítico explícito con la Casa Blanca

La primera parada del mandatario será Miami, donde participará en la cumbre “Escudo de las Américas”, convocada por la Casa Blanca. El encuentro reunirá a doce países de la región bajo la consigna de “promover la libertad y la seguridad”, en un contexto internacional marcado por la escalada bélica en Medio Oriente.

El foro se realizará en un hotel ubicado en Doral, propiedad del propio Trump. Allí, el objetivo central será avanzar en mecanismos de cooperación militar y de seguridad regional, una agenda que el Pentágono observa con atención frente a las nuevas tensiones globales.

La presencia de Milei en ese espacio refuerza un posicionamiento que su administración ha exhibido desde el inicio: un alineamiento político y estratégico con Washington que trasciende lo económico y se proyecta hacia la política exterior.

En términos diplomáticos, el gesto tiene múltiples lecturas. Para Estados Unidos, Argentina aparece como un aliado confiable en Sudamérica en momentos de creciente polarización global. Para el gobierno argentino, la relación directa con la Casa Blanca funciona como un activo político y financiero que puede facilitar inversiones y respaldo internacional.

Wall Street como escenario: el road show de inversiones

El segundo tramo de la gira se trasladará a Manhattan, donde el Presidente participará en Argentina Week, un evento que comenzará el lunes 9 de marzo y que reunirá a ejecutivos de grandes corporaciones, bancos internacionales y funcionarios del gobierno argentino.

La iniciativa es organizada por JPMorgan, Bank of America, la embajada argentina en Estados Unidos y el fondo de venture capital Kaszek. Según el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, el evento alcanzó rápidamente su capacidad máxima de inscripción, reflejando el interés del sector privado.

El objetivo oficial es presentar a Argentina como un destino de inversión seguro, con foco en sectores considerados estratégicos por el Gobierno: energía, minería, agroindustria.

Durante las jornadas se realizarán paneles con ejecutivos de compañías globales y representantes del sistema financiero. También participarán funcionarios del gabinete económico y directivos de grandes empresas vinculadas a la energía, el agro y la tecnología.

Entre los participantes previstos figuran directivos de corporaciones como Dow, Baker Hughes, Uber, Chevron y Rio Tinto, así como ejecutivos de bancos argentinos y multinacionales del sector agroindustrial.

El oficialismo planea mostrar ante los inversores los avances en reformas estructurales, especialmente: la reforma laboral, que apunta a reducir costos del mercado de trabajo. El nuevo marco regulatorio para inversiones en energía y minería. La discusión legislativa sobre la ley de Glaciares, que ya tuvo sanción en el Senado y resta su tratamiento en la Cámara de Diputados.

En paralelo, se prevén reuniones privadas entre funcionarios y grandes fondos de inversión, instancias que suelen ser decisivas para definir eventuales proyectos de financiamiento.

Gobernadores aliados y señales hacia el Congreso

Un dato político no menor es que Milei se mostrará en Nueva York acompañado por una decena de gobernadores que hoy respaldan su orientación económica y mantienen sintonía con el rumbo del Ejecutivo.

La foto conjunta tiene una lectura interna clara. El Gobierno busca exhibir una base de apoyo territorial que trascienda al oficialismo nacional y que en los últimos meses resultó clave para destrabar votaciones en el Congreso.

El vínculo con los mandatarios provinciales también tiene una dimensión económica. Varias de las inversiones que se intentan atraer —en minería, energía o agroindustria— dependen de marcos regulatorios provinciales y acuerdos fiscales locales.

En otras palabras, el road show financiero también funciona como una demostración de gobernabilidad.

La otra señal: una cumbre de la nueva derecha regional

Tras su paso por Estados Unidos, Milei cruzará la cordillera para asistir a la asunción presidencial de José Antonio Kast en Chile, el miércoles 11 de marzo.

El evento promete convertirse en un punto de encuentro de dirigentes identificados con la nueva derecha regional. Allí, el mandatario argentino buscará reforzar su posicionamiento como uno de los referentes políticos del espacio.

La visita tendrá además un detalle singular: Milei no viajará acompañado por su comitiva habitual. Su equipo regresará a Argentina mientras el Presidente continúa su agenda en el país trasandino.

La escena chilena puede funcionar como una plataforma política regional, pero también como un gesto de afinidad ideológica que marca distancia respecto de otros liderazgos latinoamericanos.

El regreso y la agenda doméstica

Una vez finalizada la gira internacional, el Presidente retomará la agenda interna con dos actividades programadas en Tucumán el 19 de marzo.

La primera será el denominado “tour de la gratitud”, una recorrida federal con la que el jefe de Estado busca capitalizar el respaldo electoral obtenido en las últimas elecciones legislativas.

La segunda actividad será su participación como invitado de honor y orador principal en el Foro Económico del NOA (FENOA 2026), organizado por la Fundación Federalismo y Libertad en el Hilton Garden Inn de San Miguel de Tucumán.

En ese evento también participará la senadora Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad.

Un movimiento externo con impacto en la política interna

La gira de Milei combina tres planos que hoy atraviesan la estrategia del Gobierno: alineamiento geopolítico, atracción de capitales y construcción de liderazgo regional.

El viaje ocurre además en un contexto global atravesado por la escalada bélica en Medio Oriente y por una creciente competencia entre bloques de poder.

Para la Casa Rosada, mostrar a Argentina integrada al circuito financiero de Wall Street y alineada con Washington puede reforzar la credibilidad del programa económico.

Pero la efectividad de esa apuesta dependerá de un factor clave: si el interés financiero que se manifieste durante Argentina Week se traduce luego en inversiones concretas.

Mientras tanto, el Presidente apuesta a proyectar una imagen internacional activa. Una señal hacia afuera que también busca impactar en el tablero político doméstico.

El resultado de esa estrategia, sin embargo, todavía está abierto.

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Milei recibe a Kast en la Casa Rosada y exhibe afinidad ideológica en la relación con Chile

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El presidente Javier Milei recibirá este martes al mediodía en la Casa Rosada al presidente electo de Chile, José Antonio Kast, en su primer viaje internacional tras imponerse en el balotaje. El encuentro, de alto contenido político y simbólico, marcará el inicio de una nueva etapa en la relación bilateral, atravesada por una afinidad ideológica explícita y por expectativas de coordinación en comercio, inversiones y posicionamientos regionales, en un contexto de reconfiguración política en América del Sur.

Un gesto político temprano y la señal de un cambio de ciclo

La visita de José Antonio Kast a Buenos Aires se concretará apenas días después de su victoria electoral y antes de asumir formalmente la presidencia en Santiago. En la Casa Rosada interpretan este primer viaje al exterior como una señal clara de sintonía política entre ambos gobiernos y como la confirmación de un cambio de ciclo en el país vecino.

Desde el entorno presidencial subrayan que la reunión no tendrá un perfil técnico ni derivará en anuncios concretos o acuerdos formales. El foco estará puesto en el mensaje político: una foto cuidadosamente construida para exhibir afinidad entre dos liderazgos que comparten una agenda liberal en lo económico y conservadora en lo político. Para el Gobierno argentino, el triunfo de Kast refuerza la narrativa de avance regional de “las ideas de la libertad” frente a lo que Milei define como el progresismo dominante en años anteriores.

El propio Presidente celebró públicamente el resultado electoral chileno desde el primer momento y lo presentó como una victoria ideológica. En ese marco, la reunión adquiere valor estratégico como respaldo simbólico internacional en un momento en el que el oficialismo argentino impulsa reformas económicas profundas y enfrenta tensiones internas.

Diplomacia, proyección regional y lectura doméstica

En términos diplomáticos, el vínculo con Chile abre un nuevo capítulo tras años de relaciones condicionadas por diferencias ideológicas entre gobiernos. La llegada de Kast al Palacio de la Moneda podría facilitar una coordinación más fluida en áreas sensibles como comercio, inversiones, seguridad y posiciones comunes en foros internacionales, aunque ese escenario aún se mueve en el terreno de las expectativas.

Para Milei, la foto con el mandatario electo chileno también tiene una lectura interna. En un contexto de reformas en discusión y desafíos económicos, el Gobierno busca mostrar respaldo externo y construir un relato de alineamientos estratégicos que fortalezcan su proyecto político. En esa línea se inscribe también la participación del Presidente, este lunes, en una nueva actividad de la Fundación Faro, el think tank libertario dirigido por Agustín Laje, que se consolidó como uno de los espacios centrales de elaboración ideológica del oficialismo.

Tras la elección en Chile, Milei intensificó su presencia en ese ámbito, donde reforzó la interpretación del resultado como parte de una tendencia regional hacia gobiernos que promueven menos Estado, más mercado y un discurso confrontativo con la izquierda.

El rumor económico: Daza y las versiones sobre el futuro gabinete chileno

El encuentro en la Casa Rosada se desarrollará con un fuerte rumor de fondo: la posibilidad de que José Antonio Kast incorpore a su gabinete a José Luis Daza, actual secretario de Política Económica y uno de los funcionarios más cercanos al ministro de Economía, Luis Caputo. Daza ya había sido asesor de Kast en campañas presidenciales anteriores.

Nacido en la Argentina, mientras su padre —el diplomático chileno Pedro Daza— se desempeñaba en el país, Daza vivió parte de su vida en Santiago y cuenta con nacionalidad chilena. Según publicó el diario La Tercera, es “la principal carta para llegar a Teatinos 120”, sede del Ministerio de Hacienda chileno, de acuerdo con fuentes cercanas al Partido Republicano.

Tras la victoria electoral, Daza felicitó a Kast a través de la red social X con un mensaje de fuerte contenido ideológico: “Masivo rechazo a las ideas que trajeron estancamiento y decadencia. Gran triunfo para la libertad y democracia. La libertad y sentido común avanzan en todo el continente”. El mismo medio chileno señaló que otra alternativa para el área económica es Jorge Quiroz, definido como “el cerebro económico” del presidente electo, a quien el propio Daza respaldó públicamente: “El señor Quiroz es el indicado para liderar el programa y el equipo económico”.

Fuentes del Ministerio de Economía argentino evitaron hacer comentarios sobre una eventual salida de Daza del Palacio de Hacienda. No obstante, según el portal chileno ADN, Kast tiene previsto reunirse con él durante su visita a Buenos Aires. El funcionario ya había sido mencionado como posible ministro en otros escenarios políticos regionales, aunque siempre optó por no pronunciarse públicamente al respecto.

Una relación en construcción, con alto contenido simbólico

La reunión de este martes dejará en claro que la relación entre Buenos Aires y Santiago ingresa en una etapa de afinidad explícita entre sus principales líderes. Si bien el impacto concreto en la agenda bilateral todavía está por definirse, el Gobierno argentino apuesta a capitalizar la carga simbólica del encuentro como parte de su estrategia política interna y regional.

Anoche, Milei volvió a celebrar el triunfo de Kast, dirigente del Partido Republicano, con un mensaje que sintetiza el tono de la nueva etapa: “Enorme alegría por el aplastante triunfo de mi amigo José Antonio Kast en las elecciones presidenciales en Chile. Un paso más de nuestra región en defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada. Estoy seguro de que vamos a trabajar juntos para que América abrace las ideas de la libertad y podamos liberarnos del yugo opresor del socialismo del siglo XXI”.

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José Antonio Kast, candidato de extrema derecha, lidera la primera vuelta de las elecciones de Chile

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SANTIAGO, Chile — El domingo, los chilenos le dieron la ventaja a un político de extrema derecha en la primera vuelta de los comicios presidenciales, un giro sorprendente en una nación que ha sido sacudida por protestas políticas y sociales por la desigualdad y el aumento del costo de vida.

Con más del 88 por ciento de los votos contados, José Antonio Kast, un abogado conservador y exdiputado que prometió restaurar la seguridad y el orden y reducir drásticamente el tamaño del Estado, había alcanzado una ventaja de tres puntos sobre su rival de izquierda, Gabriel Boric. Los dos se enfrentarán el 19 de diciembre en la segunda vuelta.

“Hoy dimos el primer paso para que la esperanza se haga realidad”, dijo Kast a sus partidarios el domingo por la noche frente a la sede de su campaña, en un exclusivo barrio de Santiago. “Chile merece paz, merece libertad”.

La campaña se llevó a cabo en un periodo inusualmente turbulento en el país sudamericano, que ha sido gobernado durante décadas por partidos centristas y que, hasta hace poco, había sido considerada como una de las democracias más estables y prósperas de la región.

El presidente saliente de Chile apenas logró eludir un proceso de destitución este mes. Un mes antes, el ejército fue enviado al sur para enfrentar a un movimiento cada vez más violento de militantes indígenas. Y desde julio, un grupo de delegados en la capital ha estado escribiendo una nueva Constitución, un proyecto que derivó de las protestas generalizadas en 2019, en las que se reclamaba la desigualdad y el aumento del costo de vida.

Este momento turbulento, que la pandemia de coronavirus ha complicado aún más, preparó el escenario para la primera vuelta de una elección presidencial inusualmente polarizada el domingo. Las coaliciones centristas que se han alternado el poder en las últimas décadas no son las favoritas en una campaña liderada por candidatos más radicales que ofrecen visiones del futuro completamente opuestas a los chilenos.

La elección de Chile es una de varias en América Latina en las que los gobernantes y los partidos en el poder están a la defensiva, en parte debido a la agitación social y el malestar económico que ha infligido la pandemia. Otras de las contiendas más importantes son las presidenciales del próximo año en Brasil y Colombia, dos países en los que el virus ha dejado como saldos la muerte de cientos de miles de personas y paralizado grandes sectores de sus economías.

“La covid expuso la desigualdad, la exacerbó y facilitó su politización de una manera que, creemos, será muy difícil para los mandatarios en el poder”, dijo Jennifer Pribble, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Richmond, especializada en América Latina. “Ha generado un malestar y descontento que la ciudadanía tiene descargar contra alguien”.

Los candidatos principales que contienden para sustituir al actual presidente, Sebastián Piñera —quien no puede reelegirse— están en lados opuestos del espectro político: Boric, un diputado de izquierda que promete ampliar considerablemente la red de seguridad pública, y Kast, un exdiputado de extrema derecha que propone un Estado drásticamente más pequeño, en el que las fuerzas de seguridad tendrían una autoridad más extensa para sofocar la violencia y el desorden.

Gabriel Boric, a la izquierda, diputado izquierdista, y José Antonio Kast, segundo desde la izquierda, exdiputado de extrema derecha, son los favoritos en las elecciones presidenciales de Chile.
Gabriel Boric, a la izquierda, diputado izquierdista, y José Antonio Kast, segundo desde la izquierda, exdiputado de extrema derecha, son los favoritos en las elecciones presidenciales de Chile.Credit…Foto de consorcio de Esteban Felix

Las encuestas más recientes en Chile, que no han sido muy confiables en elecciones recientes, habían registrado el creciente atractivo en los votantes que Kast había tomado en la recta final de la campaña. Las encuestas también sugerían que Boric probablemente logrará llegar a la segunda vuelta en diciembre.

Kast, quien obtuvo el 8 por ciento de los votos cuando se postuló para la presidencia en 2017, y Boric sorprendieron a los analistas políticos al consolidarse como los punteros de la contienda presidencial a medida que los políticos más moderados no generaban tracción.

Ambos aprovecharon el descontento con los partidos tradicionales, que han dominado la política en Chile desde el regreso de la democracia en la década de 1990.

Grisel Riquelme, una costurera de 39 años de Santiago, la capital, que administra una pequeña empresa familiar, dijo que se había sentido tan frustrada con la política que podría anular su voto a manera de protesta.

“Todos los candidatos vienen con el mismo discurso, que van a ayudar al pueblo, que van a solucionar los problemas, que la economía se va a arreglar, que va a haber trabajo y la calidad de vida será mejor”, dijo. “Pero seguimos estando igual, y tal vez peor. Y después se olvidan de lo que prometieron. Cambiamos de caras pero sigue todo igual”.

La insatisfacción con el statu quo condujo a un inesperado estallido social en octubre de 2019, cuando un aumento en las tarifas del metro de Santiago desató una ola de manifestaciones que se prolongó por un mes. El vandalismo, incluido el incendio de estaciones de metro y otros edificios gubernamentales, derivó en una dura respuesta de las fuerzas de seguridad, que dispararon balines de goma contra los manifestantes, lo que cegó a cientos de ellos.

Un centro de votación el viernes. La elección de Chile se encuentra entre varias en América Latina en las que los gobernantes y los partidos en el poder están a la defensiva.
Un centro de votación el viernes. La elección de Chile se encuentra entre varias en América Latina en las que los gobernantes y los partidos en el poder están a la defensiva.Credit…Ivan Alvarado/Reuters

Después de no poder apaciguar las calles durante semanas, Piñera, un multimillonario que distaba de ser el líder ideal para enfrentar un descontento originado por la desigualdad, acordó apoyar una iniciativa para convocar una Convención Constitucional a fines de diciembre de 2019.

Ese proceso inició en mayo de este año con la elección de delegados, que representan a segmentos de la sociedad chilena que habían sido marginados históricamente. El organismo constituyente que redacta la nueva carta magna tiene paridad de género y está liderado por Elisa Loncón, una académica de la comunidad indígena mapuche.

El acuerdo para crear la nueva Constitución fue un logro importante, dijo Pia Mundaca, directora ejecutiva de Espacio Público —un grupo de investigación en Chile que estudia el sistema político—, debido a lo violentas e inestables que se volvieron las calles de Chile en 2019 y a la cantidad de personas en la región que han perdido la confianza en la democracia.

“Es muy poderoso, dada nuestra historia en América Latina con la democracia y momentos antidemocráticos, que una crisis política tan profunda como la que enfrentó Chile a fines de 2019 haya encontrado una salida democrática e institucional”, dijo.

Los integrantes de la Convención Constitucional están debatiendo cómo garantizar derechos económicos y sociales a gran escala, lo que podría trastocar temas como el sistema de pensiones, los derechos reproductivos y los reclamos de las comunidades indígenas sobre sus tierras ancestrales.

Boric, un político de 35 años que tiene tatuajes, evita las corbatas y quien, en caso de ser elegido, se convertiría en el líder más joven de la historia de Chile, ha sido un firme partidario del nuevo proceso constitucional, que ve como una vía para reformar la economía y el sistema político de Chile favorables al mercado de manera drástica.

Boric, un diputado de izquierda, retratado antes de votar el domingo, promete expandir la red de seguridad pública.
Boric, un diputado de izquierda, retratado antes de votar el domingo, promete expandir la red de seguridad pública.Credit…Andres Poblete/Associated Press

“Si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba”, dice su plataforma de campaña.

Boric, de Punta Arenas, una ciudad en el extremo sur del país, ha propuesto una reforma total del sistema de seguridad social, plantea reducir la semana laboral de 44 a 40 horas y propone absolver la deuda estudiantil. El aumento significativo en el gasto público que prevé se compensaría con nuevos impuestos a los ultrarricos y un sistema más eficaz para combatir la corrupción, dice su plataforma de campaña.

Apoya la legalización del aborto —prohibido en Chile, salvo un puñado de excepciones— y el matrimonio igualitario.

Kast, un abogado de 55 años que fue diputado de 2002 a 2018, se opone de manera rotunda al matrimonio igualitario y a la legalización del aborto. Ha propuesto planes draconianos para restaurar la seguridad en el país, entre los que destaca una propuesta para construir una zanja a lo largo de la frontera con Bolivia, una vía de acceso a la inmigración indocumentada.

Dice que la burocracia chilena debería reducirse tajantemente y propone pasar de 24 a 12 ministerios, pero favorece una expansión considerable del sistema penitenciario. Su enfoque de mano dura se llevaría al levantamiento armado de facciones indígenas mapuche en la región de la Araucanía, donde algunas personas buscan recuperar sus tierras ancestrales, ahora controladas por empresas madereras, con métodos como ocupación territorial y quema de camiones, casas e iglesias.

Kast, un exdiputado de extrema derecha, después de votar en Santiago
Kast, un exdiputado de extrema derecha, después de votar en SantiagoCredit…Esteban Felix/Associated Press

Piñera, quien el mes pasado decretó un estado de emergencia en la Araucanía, donde desplegó al ejército, está por terminar su segundo mandato no consecutivo en la presidencia en un momento complejo. Este mes, los legisladores estuvieron a punto de acusarlo por una transacción en 2010 que involucró a un negocio minero que es parcialmente propiedad de su familia.

Dejará el cargo con casi el 79 por ciento de desaprobación por su desempeño, y muchos tienen una opinión poco halagüeña del manejo de la clase política de los desafíos de los últimos años.

“Gobernar nunca ha sido fácil, y a nosotros nos ha tocado especialmente difícil”, dijo en un discurso el miércoles. “Lamentablemente, en esta oportunidad siento que en el mundo de la política nos ha faltado grandeza, unidad, colaboración, diálogo y acuerdos para enfrentar estos enormes y exigentes desafíos”.

Vivian Asun, una estudiante de derecho de 21 años en Santiago, mencionó que albergaba pocas esperanzas en que el sucesor de Piñera fuera más efectivo. No pudo votar el domingo porque está lejos de la ciudad donde está registrada. Pero no es un problema, advirtió.

“No tengo la menor idea por quién votaría”, dijo. “Por supuesto que no me da lo mismo quién gane, pero no hay ningún candidato que pueda responder a las necesidades que estamos enfrentando como país”.

Pascale Bonnefoy reporteó desde Santiago y Ernesto Londoño desde Florianópolis, Brasil.

Ernesto Londoño es el jefe del buró de Brasil, con sede en Río de Janeiro. Anteriormente fue parte del Consejo Editorial del Times y, antes de unirse al diario en 2014, trabajó para The Washington Post. @londonoe • Facebook

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