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El CEO de JP Morgan elogió a Milei y destacó el giro económico de Argentina ante banqueros internacionales

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El presidente Javier Milei sumó este martes un respaldo relevante del sistema financiero internacional. Durante un encuentro con banqueros, el CEO de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, elogió la orientación económica del Gobierno argentino y afirmó que el mandatario tiene “convicciones muy sólidas sobre cómo arreglar un país”.

El pronunciamiento no fue un comentario menor. Dimon habló ante ejecutivos del sistema financiero global en un contexto en el que la administración libertaria busca consolidar confianza externa y atraer capitales. Desde esa tribuna, el banquero presentó a Argentina como un caso potencial de transformación económica, destacando la reducción de la inflación, el ajuste fiscal y la apertura de los mercados de capitales.

El respaldo se inscribe en un momento político en el que el Gobierno intenta consolidar su programa de reformas mientras mantiene una narrativa de cambio estructural del modelo económico. Y plantea una pregunta implícita: ¿hasta qué punto el apoyo del sistema financiero internacional puede traducirse en inversiones concretas y sostener el programa económico del oficialismo?

La mirada del sistema financiero sobre el giro económico argentino

En su intervención, Dimon trazó un contraste histórico para explicar la situación argentina. Recordó que en 1917 el país tenía un producto per cápita comparable al de Francia y destacó que contaba con recursos naturales abundantes, capacidad agrícola, minerales, petróleo y una población educada con universidades y escuelas de prestigio.

Sin embargo, señaló que hoy el ingreso per cápita argentino representa aproximadamente una décima parte del francés. Ese diagnóstico sirvió como punto de partida para destacar el cambio de rumbo que, según el ejecutivo, impulsa el actual gobierno.

Dimon enumeró varios factores que, desde la perspectiva de los mercados financieros, explican ese giro. Mencionó la claridad regulatoria introducida por la administración de Milei, la apertura de los mercados de capitales y el control del Banco Central de la República Argentina.

También destacó la desaceleración de la inflación, que —según su exposición— pasó de niveles cercanos al 2% diario, equivalentes a más de 200% anual, a un ritmo cercano al 2% mensual. Para el banquero, ese proceso constituye un “milagro” en términos de estabilización macroeconómica.

En la misma línea, señaló que el Gobierno dejó de monetizar deuda pública, redujo el déficit fiscal a niveles cercanos a cero y comenzó a recuperar el balance de reservas internacionales.

Capitales, recursos y el interés de las empresas

El CEO de JPMorgan también planteó que existe un creciente interés empresarial por invertir en Argentina. Según sostuvo, varias compañías evalúan oportunidades en el país a partir de sus recursos naturales, su potencial energético y la disponibilidad de mano de obra calificada.

Para el banquero, ese escenario configura lo que definió como “un giro asombroso”, difícil de imaginar apenas cuatro o cinco años atrás.

En su exposición señaló que el crecimiento económico cercano al 5% registrado el año pasado fue “casi inaudito” para los analistas que observaban la economía argentina desde el exterior. Ese desempeño, dijo, se vincula con una agenda pro mercado basada en reformas estructurales, incluyendo cambios laborales y regulatorios.

Dimon incluso proyectó que el caso argentino podría convertirse en una referencia internacional sobre cómo revertir crisis económicas profundas. En ese marco, mencionó que el país podría transformarse en un ejemplo para otros gobiernos que busquen aplicar reformas orientadas al mercado.

Un vínculo financiero que ya tiene antecedentes

El ejecutivo también recordó la presencia histórica de JPMorgan Chase en el país y destacó el centro de servicios que la entidad mantiene en Argentina, con aproximadamente 5.000 empleados.

Durante su intervención valoró además el trabajo de Facundo Gómez Minujín, quien encabeza la filial local del banco.

El directivo mencionó asimismo operaciones financieras recientes realizadas por la entidad para asistir al Estado argentino, incluyendo acuerdos de financiamiento tipo repo por alrededor de 2.000 millones de dólares.

El vínculo entre el banco y el Gobierno ya había tenido un episodio visible meses atrás, cuando Dimon visitó Buenos Aires en octubre para participar de un evento global organizado por la entidad y mantener una reunión con el presidente Milei.

El peso político de un respaldo externo

Las declaraciones de Dimon tienen una dimensión que excede lo financiero. En la lógica política del Gobierno, el reconocimiento de figuras centrales del sistema financiero global funciona como validación internacional de su programa económico.

Ese respaldo resulta particularmente relevante en un momento en el que el oficialismo intenta sostener reformas estructurales en medio de tensiones políticas internas y debates legislativos sobre cambios regulatorios.

Al mismo tiempo, el reconocimiento de Wall Street alimenta la narrativa oficial sobre un cambio de ciclo económico en Argentina, donde la estabilización macroeconómica sería el paso previo a una etapa de crecimiento sostenido basado en inversiones.

Un proceso en construcción

El elogio del principal ejecutivo de JPMorgan ofrece una señal de confianza hacia el rumbo económico del Gobierno. Pero también expone la dimensión de expectativa que hoy rodea al caso argentino en los mercados internacionales.

El interrogante de fondo sigue siendo si ese respaldo financiero y discursivo se traducirá en un flujo sostenido de capitales y en proyectos de inversión concretos.

En la economía argentina, la diferencia entre expectativas y resultados suele medirse con el paso del tiempo. Y ese proceso, por ahora, todavía está en desarrollo.

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La Bolsa porteña cae por quinta rueda y el riesgo país roza los 600 puntos en medio de la guerra en Medio Oriente

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La Bolsa porteña cae por quinta rueda y el riesgo país sube a 598 puntos tras la escalada bélica iniciada por Estados Unidos e Israel en Medio Oriente, tras los ataques a Irán.

La escalada bélica en Medio Oriente volvió a golpear a los mercados y la Argentina quedó atrapada en la ola vendedora. Este martes, la Bolsa porteña encadenó su quinta caída consecutiva: el índice S&P Merval retrocede 3% en pesos y 3,7% en dólares, hasta los 2.552.000 puntos, su nivel más bajo desde el 27 de octubre, inmediatamente después de las elecciones legislativas.

En paralelo, los bonos soberanos en dólares —Bonares y Globales— ceden en promedio 2%, mientras el riesgo país elaborado por JP Morgan sube 32 unidades y alcanza los 598 puntos básicos, el valor más alto desde el 12 de diciembre.

El dato es más que financiero. En un contexto internacional convulsionado por la guerra aérea entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el mercado argentino vuelve a exhibir su vulnerabilidad estructural. La tensión externa acelera las dudas internas.

Shock global y energía en el centro del tablero

Las explosiones en Teherán y Beirut, junto con la expansión del conflicto hacia El Líbano, dispararon ventas masivas en los principales mercados del mundo. Los índices de Wall Street registran pérdidas de hasta 2%, mientras el precio del crudo salta alrededor de 8%.

El Brent del Mar del Norte se ubica cerca de los USD 84 por barril, su máximo desde julio de 2024. La suba responde a la interrupción del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial, y a la ofensiva aérea que ya provocó la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.

Irán calificó la ofensiva como un ataque no provocado y respondió con misiles y drones contra países árabes vecinos, además de restringir la navegación en la zona. Estados Unidos ordenó evacuar personal no esencial de varios países del Golfo y cerró misiones diplomáticas tras ataques con drones.

La dimensión energética del conflicto altera expectativas de inflación global y endurece las condiciones financieras para economías emergentes como la Argentina.

Mercado local bajo presión y señales de fragilidad

En ese marco, la plaza local profundiza su corrección. El retroceso del S&P Merval lo devuelve a niveles previos al rebote poslegislativo, borrando buena parte del impulso político que siguió a la última votación.

Los bonos soberanos acompañan la caída y el riesgo país se acerca a los 600 puntos. Ese umbral no es simbólico: marca una brecha de tasas que encarece cualquier intento de financiamiento externo y condiciona la estrategia fiscal y monetaria.

La correlación es directa. A mayor tensión global y suba del petróleo, mayor presión sobre activos de riesgo. En el caso argentino, esa sensibilidad se amplifica por la dependencia del crédito y la necesidad de sostener expectativas de estabilidad.

Volatilidad, liderazgo y margen de maniobra

La guerra agrega un factor que ningún programa económico controla: la duración del conflicto. Una fuente citada por Reuters indicó que la campaña israelí fue planificada para dos semanas y que avanzaba más rápido de lo previsto, con el objetivo de derrocar al sistema gobernante iraní.

Si el conflicto se extiende o compromete de forma sostenida el suministro energético, la volatilidad podría profundizarse. Para la Argentina, el escenario combina tres variables críticas: precios internacionales en alza, presión financiera externa y sensibilidad política doméstica.

El mercado ya dio una señal. La pregunta es cuánto margen conserva el frente económico para absorber un shock externo prolongado sin que la tensión financiera se traslade a otras variables.

Por ahora, la Bolsa cae, el riesgo país escala y el petróleo se mantiene en máximos. El tablero global se mueve con velocidad y los activos locales reflejan, una vez más, que la estabilidad interna depende también de factores que se deciden lejos de Buenos Aires.

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El Riesgo País salta a 647 puntos

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El indicador soberano de Riesgo País que elabora JPMorgan muestra una tendencia negativa que se inició en la segunda parte de la rueda de ayer. En la jornada de hoy los títulos muestran mayoría de bajas.

El deterioro coincide con trascendidos acerca que el préstamo de bancos por US$20.000 millones se reduciría a US$ 5.000 millones.

Sin embargo, esta decisión estaría vinculada a un mejor clima financiero con relación a la Argentina. En tanto, en la apertura de los negocios el MERVAL cae 2,1%.

Jornada negativa para bonos y acciones

El clima de optimismo en el mercado financiero se pausó este viernes y las acciones y bonos caen, mientras se dispara el Riesgo País.

Las acciones del panel MERVAL caen 3,7% con una performance negativa en todo el listado.

Lo mismo sucede con los ADRs de empresas argentinas que cotizan en Nueva York, donde se observan caídas de hasta 6% como el caso de Edenor.

También operan en rojo los bonos de la deuda pública, lo cual lleva al Riesgo País a la zona de 655 puntos, revirtiendo el proceso de caída que lo había llevado a perforar los 600 puntos.

El deterioro coincide con trascendidos acerca que el préstamo de bancos por US$20.000 millones se reduciría a US$ 5.000 millones mediante lo que se conoce como REP.

El Gobierno nacional opta por mantener el silencio

También impactan trascendidos que hablan de la posibilidad que se ofrezca un canje de deuda para hacer frente a los vencimientos de US$4.000 millones de enero.

Ante las especulaciones, el Gobierno nacional opta por mantener el silencio, lo cual profundiza la incertidumbre y eso golpea el precio de los bonos.

“Excelente pregunta”, posteó el ministro de Economía, Luis Caputo, sobre una cita de un usuario de “X” que referenciaba la nota de Wall Street Journal que sugería como caída la negociación del préstamo con los bancos.

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El Gobierno evalúa acelerar las bandas cambiarias y presentará su plan en 30 días

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Caputo anticipa un ajuste en la política de bandas cambiarias y presentará un nuevo plan económico en 30 días. Frente a inversores explicó que se prepara un nuevo plan que incluye ajuste del dólar, recompra de bonos y acumulación de reservas

Durante un encuentro con inversores en Nueva York, el ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó que el Gobierno podría acelerar el movimiento de las bandas cambiarias y habilitar compras de dólares dentro del rango operativo. También confirmó una recompra de bonos soberanos y la presentación de un plan integral que incluirá metas de acumulación de reservas, manejo de deuda y nuevos instrumentos financieros.

Flexibilización gradual del esquema cambiario y señales al mercado

En el marco de la gira del presidente Javier Milei por Estados Unidos, el ministro de Economía Luis Caputo mantuvo una reunión privada con unos 40 inversores organizada por JP Morgan, uno de los bancos que participa en el esquema de apoyo financiero del Tesoro estadounidense hacia la Argentina.

Según trascendió a través de la agencia Bloomberg, Caputo aseguró que no está previsto liberar el tipo de cambio, sino mantener la moneda operando dentro de las bandas establecidas. Sin embargo, reconoció que podría acelerarse el ajuste de los límites cambiarios del 1% al 1,5% mensual, dependiendo de la inflación y del comportamiento de la demanda de pesos.

“El objetivo no es liberar el dólar, sino mantener una flotación administrada dentro de parámetros previsibles, mientras se fortalece la acumulación de reservas”, planteó el ministro, según fuentes presentes en el encuentro.

Actualmente, las bandas cambiarias —el rango dentro del cual puede fluctuar el peso frente al dólar— se ajustan 1% mensual, permitiendo una depreciación controlada. Caputo deslizó que ese ritmo podría incrementarse si los indicadores macroeconómicos lo justifican, lo que marcaría un cambio en el diseño del régimen cambiario-monetario vigente.

El funcionario también confirmó que el Gobierno planea recomprar bonos soberanos —particularmente los Global 2029 (GD29) y 2030 (GD30)— utilizando una fuente de financiamiento más barata. Si bien no precisó los mecanismos, mencionó que existe un acuerdo de confidencialidad con Estados Unidos, lo que sugiere la intervención directa del Tesoro norteamericano en la asistencia técnica y financiera al país.

Recomposición de reservas y nuevo plan económico en desarrollo

Caputo adelantó que en los próximos 30 días presentará un plan económico integral que incluirá un cronograma de acumulación de reservas, una estrategia de recompra de deuda y la emisión de un nuevo instrumento financiero denominado “bono por educación”, cuya creación ya había sido anunciada en septiembre.

El anuncio se produce en un contexto de reservas internacionales debilitadas: desde la firma del acuerdo por US$ 20.000 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril, el Banco Central (BCRA) tuvo dificultades para recomponer su posición en divisas. Durante la previa electoral, incluso, se vio obligado a vender dólares para contener la volatilidad cambiaria.

Al encontrarse limitado por la normativa que impide al BCRA intervenir dentro de la banda, fue el Tesoro argentino quien asumió el rol de estabilización hasta agotar sus fondos. Luego, el Gobierno acordó un esquema de asistencia directa del Tesoro de Estados Unidos, que vendió aproximadamente US$ 2.000 millones para evitar una devaluación desordenada.

“El Tesoro norteamericano y el JP Morgan actuaron como respaldo externo en un momento de fragilidad cambiaria. Ahora, el objetivo del equipo económico es que la acumulación de reservas vuelva a depender de la política interna”, explicaron fuentes cercanas al Palacio de Hacienda.

En ese sentido, Caputo indicó que el Gobierno podría habilitar compras de dólares aun cuando el tipo de cambio se mantenga dentro de la banda, siempre que la liquidez del mercado lo permita. Esta modificación implicaría una mayor flexibilidad operativa para recomponer reservas, sin alterar el compromiso de mantener una flotación administrada.

Expectativas del mercado

Desde la victoria de La Libertad Avanza en las elecciones de medio término, el mercado financiero había reclamado definiciones sobre el futuro del esquema cambiario. Algunos fondos internacionales, como Pimco, sugirieron incluso que la Argentina debería permitir la libre flotación del peso para atraer capitales y normalizar el funcionamiento del mercado.

El encuentro de Caputo con inversores fue interpretado como una señal de continuidad con ajustes graduales, orientada a consolidar credibilidad sin abandonar el marco de control monetario. La posibilidad de acelerar el ritmo de depreciación y la recompra de bonos fueron recibidas como indicios de pragmatismo financiero, en contraste con posiciones más dogmáticas.

“La acumulación de reservas dentro de la banda es una herramienta que refuerza la confianza y mejora la sostenibilidad del programa financiero”, expresó uno de los participantes del encuentro.

De concretarse el plan anunciado, el Gobierno buscaría alinear tres frentes críticos: la estabilidad cambiaria, la reducción de la deuda en moneda extranjera y la recuperación de la confianza del mercado internacional. El nuevo esquema, cuya presentación está prevista dentro de un mes, definiría la hoja de ruta del segundo tramo de la política económica de Milei, con impacto directo en las expectativas inflacionarias y la proyección del tipo de cambio para 2026.

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Bonos en alza y riesgo país en 690 puntos: el Gobierno se acerca a emitir deuda en dólares

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La contundente reacción financiera posterior a las elecciones legislativas —con una baja de más de 400 puntos del riesgo país en apenas dos jornadas— acercó al Gobierno a su objetivo central: recuperar el acceso al crédito internacional hacia fines de 2025.

La combinación de precios récord en bonos, expectativas de estabilización macroeconómica y un resultado político que el mercado leyó como “ordenador” activó apuestas sobre una inminente normalización del financiamiento externo.

Reacomodamiento financiero tras las legislativas: señales de mercado y expectativas oficiales

El movimiento decisivo se produjo tras los comicios del domingo. En solo 48 horas, el riesgo país cayó de la zona de 1.100 puntos a 690, un derrumbe que revirtió completamente la tendencia negativa del año y consolidó un escenario que, hasta hace semanas, parecía distante.

El indicador de JP Morgan, que mide el diferencial de tasas que paga la deuda argentina sobre el Tesoro de EE.UU., venía de operar en los 1.080 puntos el viernes previo. La combinación de mayor demanda por bonos soberanos y una lectura política favorable redujo ese margen a mínimos de 2025.

El Gobierno planifica volver a emitir deuda internacional con dos objetivos explícitos:

  1. Refinanciar vencimientos, especialmente los pagos de cupones por USD 4.500 millones previstos para enero próximo, que el presidente Javier Milei definió como “perfectamente manejables”.
  2. Financiar infraestructura, energía, transporte y tecnología, pilares centrales del programa de crecimiento proyectado por el equipo económico.

El propio Milei recordó que, desde su asunción, la Argentina “pagó USD 30.000 millones de deuda” y afirmó que nunca estuvo en duda el cumplimiento de obligaciones. Esa señal de consistencia es leída por el mercado como un ancla para reducir el riesgo regulatorio y financiero.

Bonos en rebote y tasas en retroceso: las condiciones para volver al crédito externo

El rally de los bonos en dólares —que entre lunes y martes recuperaron toda la pérdida acumulada en el año— fue el motor directo de la compresión del riesgo país. Actualmente, los títulos rinden por encima del 11%, un nivel aún elevado para una salida al mercado, pero la tendencia apunta a perforar el 9%, umbral que analistas consideran razonable para una emisión.

El equipo de Luis Caputo trabaja con un objetivo explícito: llevar el riesgo país a la zona de los 450 puntos en las próximas semanas. De alcanzarse ese nivel, Argentina podría colocar deuda internacional por debajo del 10%, una tasa considerada aceptable para recuperar financiamiento.

La última emisión relevante de bonos en dólares se remonta a enero de 2018, cuando se colocaron USD 9.000 millones, en un contexto donde el riesgo país rondaba los 350 puntos. Esa ventana se cerraría luego con la crisis cambiaria de 2018-2019 y la posterior reestructuración a cargo de Martín Guzmán desde 2020.

Los analistas consultados por agencias financieras coinciden en un punto: el principal freno para que subieran los bonos era el factor político. Con el resultado legislativo despejando escenarios de parálisis, el mercado evalúa que el Gobierno podrá avanzar en acuerdos con gobernadores para fortalecer gobernabilidad y acelerar reformas pendientes. Ese marco es clave para mejorar expectativas, sostener la caída del riesgo y facilitar la reconstrucción de reservas vía endeudamiento externo.

Impacto económico y político: proyecciones hacia 2026

La posibilidad de volver a los mercados globales tiene implicancias estructurales:

  • Finanzas públicas: un acceso a tasas de un solo dígito permitiría refinanciar vencimientos sin tensionar la caja y ordenar el perfil de deuda.
  • Inversión y actividad: financiamiento para infraestructura y tecnología impactaría directamente en productividad, logística y competitividad exportadora.
  • Sector privado: un riesgo país más bajo ayuda a reducir el costo financiero empresario y estimula el ingreso de capital privado.
  • Sistema político: un acuerdo mínimo entre Nación y provincias será clave para sostener la percepción de estabilidad regulatoria que alimenta la recuperación de precios.

Con el riesgo en 690 puntos y un objetivo oficial de 450, el mercado ya descuenta un cambio de ciclo. Si la tendencia se mantiene, Argentina podría volver al mercado internacional de deuda antes de fin de año, un escenario inverosímil meses atrás, pero ahora cada vez más probable.

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