JP MORGAN

El Riesgo País salta a 647 puntos

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El indicador soberano de Riesgo País que elabora JPMorgan muestra una tendencia negativa que se inició en la segunda parte de la rueda de ayer. En la jornada de hoy los títulos muestran mayoría de bajas.

El deterioro coincide con trascendidos acerca que el préstamo de bancos por US$20.000 millones se reduciría a US$ 5.000 millones.

Sin embargo, esta decisión estaría vinculada a un mejor clima financiero con relación a la Argentina. En tanto, en la apertura de los negocios el MERVAL cae 2,1%.

Jornada negativa para bonos y acciones

El clima de optimismo en el mercado financiero se pausó este viernes y las acciones y bonos caen, mientras se dispara el Riesgo País.

Las acciones del panel MERVAL caen 3,7% con una performance negativa en todo el listado.

Lo mismo sucede con los ADRs de empresas argentinas que cotizan en Nueva York, donde se observan caídas de hasta 6% como el caso de Edenor.

También operan en rojo los bonos de la deuda pública, lo cual lleva al Riesgo País a la zona de 655 puntos, revirtiendo el proceso de caída que lo había llevado a perforar los 600 puntos.

El deterioro coincide con trascendidos acerca que el préstamo de bancos por US$20.000 millones se reduciría a US$ 5.000 millones mediante lo que se conoce como REP.

El Gobierno nacional opta por mantener el silencio

También impactan trascendidos que hablan de la posibilidad que se ofrezca un canje de deuda para hacer frente a los vencimientos de US$4.000 millones de enero.

Ante las especulaciones, el Gobierno nacional opta por mantener el silencio, lo cual profundiza la incertidumbre y eso golpea el precio de los bonos.

“Excelente pregunta”, posteó el ministro de Economía, Luis Caputo, sobre una cita de un usuario de “X” que referenciaba la nota de Wall Street Journal que sugería como caída la negociación del préstamo con los bancos.

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El Gobierno evalúa acelerar las bandas cambiarias y presentará su plan en 30 días

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Caputo anticipa un ajuste en la política de bandas cambiarias y presentará un nuevo plan económico en 30 días. Frente a inversores explicó que se prepara un nuevo plan que incluye ajuste del dólar, recompra de bonos y acumulación de reservas

Durante un encuentro con inversores en Nueva York, el ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó que el Gobierno podría acelerar el movimiento de las bandas cambiarias y habilitar compras de dólares dentro del rango operativo. También confirmó una recompra de bonos soberanos y la presentación de un plan integral que incluirá metas de acumulación de reservas, manejo de deuda y nuevos instrumentos financieros.

Flexibilización gradual del esquema cambiario y señales al mercado

En el marco de la gira del presidente Javier Milei por Estados Unidos, el ministro de Economía Luis Caputo mantuvo una reunión privada con unos 40 inversores organizada por JP Morgan, uno de los bancos que participa en el esquema de apoyo financiero del Tesoro estadounidense hacia la Argentina.

Según trascendió a través de la agencia Bloomberg, Caputo aseguró que no está previsto liberar el tipo de cambio, sino mantener la moneda operando dentro de las bandas establecidas. Sin embargo, reconoció que podría acelerarse el ajuste de los límites cambiarios del 1% al 1,5% mensual, dependiendo de la inflación y del comportamiento de la demanda de pesos.

“El objetivo no es liberar el dólar, sino mantener una flotación administrada dentro de parámetros previsibles, mientras se fortalece la acumulación de reservas”, planteó el ministro, según fuentes presentes en el encuentro.

Actualmente, las bandas cambiarias —el rango dentro del cual puede fluctuar el peso frente al dólar— se ajustan 1% mensual, permitiendo una depreciación controlada. Caputo deslizó que ese ritmo podría incrementarse si los indicadores macroeconómicos lo justifican, lo que marcaría un cambio en el diseño del régimen cambiario-monetario vigente.

El funcionario también confirmó que el Gobierno planea recomprar bonos soberanos —particularmente los Global 2029 (GD29) y 2030 (GD30)— utilizando una fuente de financiamiento más barata. Si bien no precisó los mecanismos, mencionó que existe un acuerdo de confidencialidad con Estados Unidos, lo que sugiere la intervención directa del Tesoro norteamericano en la asistencia técnica y financiera al país.

Recomposición de reservas y nuevo plan económico en desarrollo

Caputo adelantó que en los próximos 30 días presentará un plan económico integral que incluirá un cronograma de acumulación de reservas, una estrategia de recompra de deuda y la emisión de un nuevo instrumento financiero denominado “bono por educación”, cuya creación ya había sido anunciada en septiembre.

El anuncio se produce en un contexto de reservas internacionales debilitadas: desde la firma del acuerdo por US$ 20.000 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril, el Banco Central (BCRA) tuvo dificultades para recomponer su posición en divisas. Durante la previa electoral, incluso, se vio obligado a vender dólares para contener la volatilidad cambiaria.

Al encontrarse limitado por la normativa que impide al BCRA intervenir dentro de la banda, fue el Tesoro argentino quien asumió el rol de estabilización hasta agotar sus fondos. Luego, el Gobierno acordó un esquema de asistencia directa del Tesoro de Estados Unidos, que vendió aproximadamente US$ 2.000 millones para evitar una devaluación desordenada.

“El Tesoro norteamericano y el JP Morgan actuaron como respaldo externo en un momento de fragilidad cambiaria. Ahora, el objetivo del equipo económico es que la acumulación de reservas vuelva a depender de la política interna”, explicaron fuentes cercanas al Palacio de Hacienda.

En ese sentido, Caputo indicó que el Gobierno podría habilitar compras de dólares aun cuando el tipo de cambio se mantenga dentro de la banda, siempre que la liquidez del mercado lo permita. Esta modificación implicaría una mayor flexibilidad operativa para recomponer reservas, sin alterar el compromiso de mantener una flotación administrada.

Expectativas del mercado

Desde la victoria de La Libertad Avanza en las elecciones de medio término, el mercado financiero había reclamado definiciones sobre el futuro del esquema cambiario. Algunos fondos internacionales, como Pimco, sugirieron incluso que la Argentina debería permitir la libre flotación del peso para atraer capitales y normalizar el funcionamiento del mercado.

El encuentro de Caputo con inversores fue interpretado como una señal de continuidad con ajustes graduales, orientada a consolidar credibilidad sin abandonar el marco de control monetario. La posibilidad de acelerar el ritmo de depreciación y la recompra de bonos fueron recibidas como indicios de pragmatismo financiero, en contraste con posiciones más dogmáticas.

“La acumulación de reservas dentro de la banda es una herramienta que refuerza la confianza y mejora la sostenibilidad del programa financiero”, expresó uno de los participantes del encuentro.

De concretarse el plan anunciado, el Gobierno buscaría alinear tres frentes críticos: la estabilidad cambiaria, la reducción de la deuda en moneda extranjera y la recuperación de la confianza del mercado internacional. El nuevo esquema, cuya presentación está prevista dentro de un mes, definiría la hoja de ruta del segundo tramo de la política económica de Milei, con impacto directo en las expectativas inflacionarias y la proyección del tipo de cambio para 2026.

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Bonos en alza y riesgo país en 690 puntos: el Gobierno se acerca a emitir deuda en dólares

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La contundente reacción financiera posterior a las elecciones legislativas —con una baja de más de 400 puntos del riesgo país en apenas dos jornadas— acercó al Gobierno a su objetivo central: recuperar el acceso al crédito internacional hacia fines de 2025.

La combinación de precios récord en bonos, expectativas de estabilización macroeconómica y un resultado político que el mercado leyó como “ordenador” activó apuestas sobre una inminente normalización del financiamiento externo.

Reacomodamiento financiero tras las legislativas: señales de mercado y expectativas oficiales

El movimiento decisivo se produjo tras los comicios del domingo. En solo 48 horas, el riesgo país cayó de la zona de 1.100 puntos a 690, un derrumbe que revirtió completamente la tendencia negativa del año y consolidó un escenario que, hasta hace semanas, parecía distante.

El indicador de JP Morgan, que mide el diferencial de tasas que paga la deuda argentina sobre el Tesoro de EE.UU., venía de operar en los 1.080 puntos el viernes previo. La combinación de mayor demanda por bonos soberanos y una lectura política favorable redujo ese margen a mínimos de 2025.

El Gobierno planifica volver a emitir deuda internacional con dos objetivos explícitos:

  1. Refinanciar vencimientos, especialmente los pagos de cupones por USD 4.500 millones previstos para enero próximo, que el presidente Javier Milei definió como “perfectamente manejables”.
  2. Financiar infraestructura, energía, transporte y tecnología, pilares centrales del programa de crecimiento proyectado por el equipo económico.

El propio Milei recordó que, desde su asunción, la Argentina “pagó USD 30.000 millones de deuda” y afirmó que nunca estuvo en duda el cumplimiento de obligaciones. Esa señal de consistencia es leída por el mercado como un ancla para reducir el riesgo regulatorio y financiero.

Bonos en rebote y tasas en retroceso: las condiciones para volver al crédito externo

El rally de los bonos en dólares —que entre lunes y martes recuperaron toda la pérdida acumulada en el año— fue el motor directo de la compresión del riesgo país. Actualmente, los títulos rinden por encima del 11%, un nivel aún elevado para una salida al mercado, pero la tendencia apunta a perforar el 9%, umbral que analistas consideran razonable para una emisión.

El equipo de Luis Caputo trabaja con un objetivo explícito: llevar el riesgo país a la zona de los 450 puntos en las próximas semanas. De alcanzarse ese nivel, Argentina podría colocar deuda internacional por debajo del 10%, una tasa considerada aceptable para recuperar financiamiento.

La última emisión relevante de bonos en dólares se remonta a enero de 2018, cuando se colocaron USD 9.000 millones, en un contexto donde el riesgo país rondaba los 350 puntos. Esa ventana se cerraría luego con la crisis cambiaria de 2018-2019 y la posterior reestructuración a cargo de Martín Guzmán desde 2020.

Los analistas consultados por agencias financieras coinciden en un punto: el principal freno para que subieran los bonos era el factor político. Con el resultado legislativo despejando escenarios de parálisis, el mercado evalúa que el Gobierno podrá avanzar en acuerdos con gobernadores para fortalecer gobernabilidad y acelerar reformas pendientes. Ese marco es clave para mejorar expectativas, sostener la caída del riesgo y facilitar la reconstrucción de reservas vía endeudamiento externo.

Impacto económico y político: proyecciones hacia 2026

La posibilidad de volver a los mercados globales tiene implicancias estructurales:

  • Finanzas públicas: un acceso a tasas de un solo dígito permitiría refinanciar vencimientos sin tensionar la caja y ordenar el perfil de deuda.
  • Inversión y actividad: financiamiento para infraestructura y tecnología impactaría directamente en productividad, logística y competitividad exportadora.
  • Sector privado: un riesgo país más bajo ayuda a reducir el costo financiero empresario y estimula el ingreso de capital privado.
  • Sistema político: un acuerdo mínimo entre Nación y provincias será clave para sostener la percepción de estabilidad regulatoria que alimenta la recuperación de precios.

Con el riesgo en 690 puntos y un objetivo oficial de 450, el mercado ya descuenta un cambio de ciclo. Si la tendencia se mantiene, Argentina podría volver al mercado internacional de deuda antes de fin de año, un escenario inverosímil meses atrás, pero ahora cada vez más probable.

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Rebote en Wall Street: acciones argentinas suben hasta 4% tras la intervención cambiaria del Tesoro

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Tras la intervención del Tesoro en el mercado cambiario, los ADRs y bonos argentinos recuperan terreno mientras el riesgo país cede levemente. La volatilidad electoral sigue condicionando el humor financiero.

Las acciones argentinas en Wall Street y la plaza local lograron un rebote de hasta 4% este jueves, luego de jornadas de fuertes caídas e incertidumbre. El repunte coincidió con las ventas de dólares del Tesoro en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), medida que introdujo un “techo implícito” en $1.362 para contener la volatilidad cambiaria en la recta final hacia las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre.

El S&P Merval avanzó 2,2% y se ubicó en 1.976.583,53 unidades, mientras que medido en dólares trepó 1,5% a 1.431 puntos, aunque acumula en la semana una caída de 2,3% en moneda dura. En Nueva York, los ADRs lideraron la recuperación: YPF (+4%), Supervielle (+3,6%), Grupo Galicia (+3%), BBVA (+2,4%) y Transportadora de Gas (+2,3%). La única excepción negativa fue IRSA (-0,3%).

Bonos y riesgo país: leve alivio tras la tormenta

El mercado de deuda también mostró señales de estabilización. Los bonos globales registraron mayoría de subas, con incrementos de hasta 0,6% en el Global 2030, aunque con caídas en el Global 2041 (-1,5%) y el 2029 (-0,4%).

El riesgo país, indicador elaborado por J.P. Morgan, retrocedió 5 puntos y cerró en 893 unidades, luego de haber trepado un 8,3% el martes y tocar su nivel más alto desde abril en la previa del ajuste cambiario.

Según un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), “cuanto más cerca estamos de las elecciones en la Provincia de Buenos Aires, es lógico que la volatilidad aumente para los activos locales, en especial para los de renta variable”.

La reacción positiva del mercado llega tras el anuncio del secretario de Finanzas, Pablo Quirno, de intervenir en el mercado de cambios incluso dentro de las bandas de flotación. El Tesoro ya colocó más de u$s350 millones en ventas de divisas en los últimos días, financiadas con superávit fiscal y con aval del FMI, para enfrentar movimientos especulativos y reducir la presión sobre el dólar.

El repunte de las acciones y la baja del riesgo país ofrecen un respiro coyuntural, pero no disipan el trasfondo de incertidumbre: la definición electoral en Buenos Aires y el impacto político de los comicios aparecen como el principal factor de riesgo que monitorean tanto inversores como bancos internacionales.

En la City porteña la lectura es clara: si bien el rebote es una señal de alivio, la sostenibilidad dependerá de los resultados electorales y de la capacidad del Gobierno para administrar reservas y expectativas sin agotar el “poder de fuego” del Tesoro en las próximas semanas.

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¿Ya hay brotes verdes?

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El pasado viernes estuvo en Corrientes el ministro de Economía Luis Caputo y entre tantas definiciones, mencionó que la economía “está creciendo al 8,5% al tercer trimestre según una proyección de JP Morgan”. En el auditorio se escucharon algunos murmullos, preguntándose posiblemente sobre ese dato, desde ya muy llamativo y hasta en un punto, difícil de entender. 

La película del 2024 tiene varios capítulos: un primer trimestre de enorme caída, un segundo trimestre todavía con debilidad y un tercer trimestre de importante corrección y recuperación, aunque algo heterogénea. Para ver esto tenemos que hacer tres análisis sencillos, que parten de los datos difundidos por el INDEC estos días respecto al EMAE. 

Primero: la actividad económica de septiembre, último dato disponible, sigue por debajo de los niveles de septiembre del 2023 en -3,3%. Esto no es novedoso y se espera, por lo menos, dos meses más con ese resultado en la variación año/año. 

Segundo: la actividad en septiembre quedó por debajo de la de agosto en -0,3% en la serie desestacionalizada. Así, rompió con dos meses de recuperación (en importante magnitud) que se dio en julio y agosto. 

Tercero: ahora viene lo relevante para el equipo económico. Pese a que la variación mensual de septiembre fue negativa, el resultado trimestral fue altamente positivo. La actividad del tercer trimestre del año se ubicó 3,4% por encima del segundo trimestre y 1,5% por encima del primer trimestre del año. Ese salto del tercer trimestre contra el segundo, es el más fuerte para una variación intertrimestral desde finales del 2020, con la economía recuperándose por la pandemia. ¿Qué marca esto? Que el piso ya se tocó en abril. De aquí en más debemos esperar dos cosas: o recuperación gradual pero sostenida; o una volatilidad temporal tipo serrucho que combina subas y bajas, pero sin volver a tocar un nuevo piso, hasta el año que viene.

Entonces, la economía está mostrando una importante recomposición. No está creciendo, está recuperando. Parece lo mismo, pero no. Para crecer todavía hace falta mucho más. 

Pero volvamos un poco más atrás. Caputo dijo que la actividad crece, basado en un informe de JP Morgan que marcaba que la Argentina crecía al 8,5% al tercer trimestre. Leído así nomás, parece ser un dato fenomenal, muy superior al resultado trimestral de +3,4% que mencionamos antes. Pero no es así. El JP Morgan dijo que la actividad económica creció al tercer trimestre del año a un ritmo tal que si anualizáramos esa expansión, el país crecería 8,5% anual. 

De nuestra parte hacemos el ejercicio de anualizar el dato de EMAE-INDEC: la Argentina al tercer trimestre del año crece, anualizado, alrededor del 13% anual. Está claro que ni uno ni otro será el resultado final, pero abre una nueva perspectiva de recuperación para el país.

En este marco, el interrogante que se plantea tiene que ver con la amplitud de la recuperación en términos sectoriales. Visto por bloques, en septiembre hubo tres que mostraron alzas interanuales: la minería (que crece de manera ininterrumpida desde abril del 2021); el agro (que acumula un año al hilo de alzas), las finanzas (vieron su primera suba tras diez meses de caídas consecutivas) y la enseñanza, aunque esta es menor por su incidencia. En el caso minero, está claro que su evolución va más allá de la macro, está menos atada a su fluctuación y por ello crece desde hace tiempo. 

Para el agro, el fin de la sequía permite su alza pese a la situación macro; las finanzas, en cambio, más vinculadas a los ritmos económicos, ya muestra recuperación (con factores vinculados a la corrección de balance del BCRA, el blanqueo y las políticas de expansión del crédito al sector privado). 

Ahora bien, otros sectores, y que tienen significativa importancia en la economía real, todavía andan dando vueltas: la Industria “mejoró” su resultado en septiembre con una tasa de caída inferior a la del mes previo, pero sigue en altos niveles de retracción. El comercio, por el contrario, empeoró su resultado, aunque no hay que perder de vista que en septiembre de 2023 (y también en octubre y algo menor en noviembre) había un boom de consumo. 

Lamentablemente hay muy poco para aportar en este sentido respecto a las provincias. Este año hubo una limitación muy fuerte de información, no por su eliminación sino por su lento ritmo de actualización que nos impide ir comparando las situaciones provinciales a la par de las nacionales. Quizás el dato más relevante en referencia a la economía provincial que tuvimos esta semana tiene que ver con la recuperación del consumo de combustible: seguirá teniendo bajas interanuales de importante magnitud durante algunos meses, pero recuperó en octubre contra el mes previo y tuvo el tercer volumen de venta más importante del año. 

Estos indicadores hay que seguirlos mes a mes para lograr, de ese modo, ver cómo se ajusta la recuperación de la actividad hacia dentro del territorio y hacia dentro de las actividades.

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