JUEZ MORO

Brasil: un juez anula otros dos juicios de Moro contra Lula da Silva y lo acerca a una candidatura

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Un magistrado de la Corte Suprema de Brasil anuló ayer por falta de parcialidad otros dos procesos contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva tratados por el exjuez Sergio Moro, que ya había sido declarado “parcial” en el caso que llevó a cumplir 19 meses de cárcel al líder de la izquierda, quien se consolida como presidenciable, según sondeos publicados hoy.

Esa decisión invalida todas las pruebas recogidas por Moro y obliga a reiniciar los juicios desde cero, alejando la posibilidad de una condena relativamente rápida en segunda instancia, que le impediría a Lula presentarse a las elecciones presidenciales de 2022.

Las sucesivas decisiones de la justicia a favor del dirigente del PT, le han dado impulso en la carrera electoral para 2022, para las cuales las encuestas de intención de voto lo muestran en el primer lugar.

Según la última encuesta de Ipee, publicada hoy, Lula tiene una intención de voto del 49% por encima del 23% de Bolsonaro, un porcentaje que se reduce al 41% por ciento frente al 32 del actual presidente entre los evangelistas.

El juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Gilmar Mendes determinó que “hay identidad de hechos y jurídica” entre el caso en el cual Moro fue declarado “parcial” y los otros dos que pasaron por las manos del ícono de la Operación anticorrupción Lava Jato en su juzgado de Curitiba, informó la agencia de noticias AFP.

Por ello, Mendes ordenó “anular todas las actuaciones decisorias del magistrado, incluyendo los de la fase previa al proceso”.

Lula fue condenado por Moro en 2017 a 9 años y medio de cárcel como beneficiario de un tríplex en el litoral paulista ofrecido por una constructora a cambio de contratos con la estatal Petrobras. Un tribunal de apelaciones confirmó y amplió su condena, lo que le impidió disputar la elección presidencial de 2018 y lo mantuvo preso desde abril de ese año hasta noviembre de 2019.

Pero la segunda sala de la corte suprema (integrada por cinco jueces) atendió en marzo los reclamos de la defensa de Lula sobre la “parcialidad” de Moro, que se habría evidenciado entre otras cosas cuando el ultraderechista Jair Bolsonaro, vencedor en los comicios, nombró al juez ministro de Justicia.

Ese fallo fue ratificado por el plenario del STF por 7 votos a 4.

Mendes extendió ahora esa decisión a las otras dos causas radicadas en Curitiba, ambas en fase procesal. Una está relacionada con reformas realizadas en una hacienda en Atibaia (Sao Paulo) y la otra con la compra de un terreno para el Instituto Lula.

El expresidente (2003-2010), que siempre se declaró inocente, se vio beneficiado en los últimos meses por una serie de absoluciones en muchas denuncias de corrupción tramitadas en varios juzgados del país.

Actualmente, aparte de los casos de Curitiba que serán derivados a un tribunal de Brasilia, el dirigente, de 75 años, enfrenta aún otros tres procesos, uno en Brasilia y dos en Sao Paulo.

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Brasil: el PT reafirma la candidatura de Lula y la Corte limitó el poder del juez Moro

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La conducción del Partido de los Trabajadores ratificó la postulación de Lula y anunció la convocatoria a actos masivos por su libertad. Mientras tanto, la Corte limitó el poder del juez Moro que lo condenó a 12 años de prisión.
Desde prisión, el favorito en las encuestas pidió a los suyos que decidan “totalmente libres”, para que bajen su candidatura.
Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción desde el 7 de abril, dio luz verde al Partido de los Trabajadores (PT) para que revalúe si mantiene su candidatura a las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, aunque la formación cierra filas en torno a él.
“Quería que ustedes se sientan totalmente libres para tomar cualquier decisión porque 2018 es muy importante para el PT, para la izquierda, para la democracia. Y para mí, quiero mi libertad”, escribió el exmandatario en una carta que la presidenta del partido, Gleisi Hoffmann, leyó la noche del lunes en una reunión del directorio nacional de la organización política.
El encuentro se hizo a puerta cerrada, pero el dirigente del partido Alexandre Padilha colgó un video en Facebook donde se escucha a Hoffmann leer parte de la misiva.
“Hay insinuaciones de que si no fuera candidato, si los focos no estuvieran sobre mí, si yo no hablo contra la condena, será más fácil la votación a mi favor. Querida Gleisi, la Corte Suprema no tiene que absolverme porque soy candidato, porque me voy a portar bien. Tiene que votar porque soy inocente y también para recuperar su papel constitucional”, leyó a sus correligionarios la presidenta del PT.
Lula, de 72 años, también dijo estar “feliz” con los resultados de la última encuesta Datafolha, que lo siguen colocando a la cabeza de la carrera presidencial, aun estando encarcelado.
El sondeo otorga al expresidente (2003-2010) una intención de voto de 31%, seguido por el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro con 15%. De todas formas, el favorito registró una preferencia en el electorado ligeramente por debajo de la encuesta anterior, cuando atraía al 37% de las adhesiones.
El directorio nacional del PT de Brasil ratificó la candidatura presidencial de Lula y anunció que el próximo 28 de julio se lanzará oficialmente su postulación. “No se podrá hacer justicia en Brasil en tanto el proceso de Lula no sea revisado y anulado por las ilegalidades, arbitrariedades, manipulaciones y cercenamiento de la defensa de las que ha sido víctima en primera y segunda instancia”, explicó el PT y convocó a dos actos masivos en mayo, uno en el Nordeste y otro en San Pablo, por la libertad de Lula, al tiempo que decidió fortalecer las vigilias frente a la prisión de Curitiba, donde está preso el ex presidente desde el 7 de abril pasado, condenado a 12 años de prisión y un mes por corrupción pasiva y lavado de dinero en el marco de la causa Lava Jato.
En forma paralela, la Corte Suprema de Brasil acotó ayer el poder del juez Sergio Moro al quitarle las causas derivadas de la delación de los ejecutivos de Odebrecht contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La sala segunda del Supremo Tribunal Federal (STF) decidió por 3 votos contra 2 enviar a la justicia ordinaria de San Pablo dos causas: la delación de Odebrecht sobre reformas en el Instituto Lula y en una quinta en la localidad de Atibaia. “El caso no tiene relación con Petrobras”, esgrimió el juez supremo José Días Toffoli, quien dio el voto que por primera vez en cuatro años le disputa el poder a Moro por el control de las delaciones de Odebrecht.
Moro estaba autorizado por la cámara de Porto Alegre –la misma que confirmó la condena a Lula– a centralizar el Petrolao y la delación de Odebrecht. Gracias a esa autorización, tenía poderes extraordinarios de jurisdicción. Pero la Corte adhirió de esta manera a una línea que las defensas esgrimían: que la fiscalía de Curitiba, corazón de la Operación Lava Jato, vinculaba todas las causas a desvíos en Petrobras para poder mantener el control de los expedientes.
Otra pieza clave en el gran péndulo institucional brasileño llegó a manos de nada menos que la presidenta de la Corte, Carmen Lúcia Antunes, quien tiene en sus manos el futuro de Lula. Antunes recibió del juez supremo Marco Aurelio Mello un pedido para declarar inconstitucional la jurisprudencia de 2016 que permite a los tribunales detener a condenados con fallos de segunda instancia, como es el caso de Lula. “Ella decidirá el mejor momento para tratar el tema. La pelota está del campo de ella”, dijo el ministro Mello. El magistrado es defensor de eliminar la jurisprudencia elaborada por la Operación Lava Jato y retornar a la Constitución, que indica que nadie puede estar preso sin agotar las instancias procesales.
Antunes ha reiterado que no tiene intenciones de agendar una votación sobre el asunto, que podría tener un resultado de 6 a 5 para eliminar la jurisprudencia, según Mello. El ministro ya anticipó que no llevará a la mesa del Supremo Tribunal la cuestión para evitar entrar en conflicto con Antunes, cuyo voto a inicios de abril permitió el rechazo de un hábeas corpus de Lula y la ejecución de la condena a 12 años y un mes de prisión del ex mandatario. Sin embargo, si la presidenta del STF insiste en no tratar el tema, Mello puede recurrir a la llamada cuestión de orden, que se utiliza cuando un ministro pretende que el plenario analice un tema. Aunque no es común el que un ministro desafíe la voluntad del presidente del STF sobre los temas que deben ser tratados, varias cuestiones de orden ya han sido suscitadas en la historia de la Corte, informó el medio brasileño Carta Capital.
La misma sala segunda que le sacó el caso Odebrecht a Moro deberá, a su vez, tratar a partir de la semana que viene un reclamo para anular la prisión del ex mandatario. El pedido sostiene que el juez Moro ejecutó la orden de detención de Lula antes de que se cumplieran los ritos procesales en la cámara de apelaciones de Porto Alegre, el tribunal que confirmó la sentencia y amplió los años de pena. Eso comenzará a tratarse a partir del 3 de mayo y podrá significar la liberación de Lula, aunque no hay plazos de vencimiento.

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