Trump desclasifica documentos sobre el asesinato de Kennedy: esto es lo que hay que saber
New York Times. El presidente Donald Trump lleva mucho tiempo obsesionado con el asesinato del presidente John F. Kennedy y, durante su primer mandato, intentó hacer públicos todos los documentos gubernamentales relacionados con su muerte en 1963 y las investigaciones posteriores. El martes por la noche, Trump hizo públicas más páginas y afirmó que los archivos, a diferencia de muchos de años anteriores, no serán censurados; también sugirió que por fin responderán a todas las preguntas sobre el asesinato. Los historiadores se muestran escépticos ante la posibilidad de que se revelen muchas cosas nuevas. Esto es lo que hay que saber.
La publicación el martes de unos 64.000 documentos relacionados con el asesinato del presidente John F. Kennedy desató una carrera por encontrar alguna revelación, con periodistas, historiadores y detectives aficionados escudriñando las páginas con la esperanza de dar con algo, lo que fuera, que pudiera considerarse importante.
En lugar de eso, la gran revelación fue que no había nada revelador. He aquí lo más destacado del éxito de taquilla que no lo fue.
Décadas de secretismo protegían al espionaje de la CIA, no a un segundo atacante armado
Durante años, a medida que el gobierno ha ido desclasificando y publicando documentos relacionados —algunos muy vagamente— con el asesinato de Kennedy, la suposición de los teóricos de la conspiración y algunos historiadores ha sido que todo lo que se sigue ocultando debe ser explosivo. Incluso el sobrino de Kennedy, Robert F. Kennedy Jr., actualmente el máximo responsable de salud de Estados Unidos, había pedido durante mucho tiempo que se hicieran públicos todos los documentos relacionados con la muerte de su tío.
Pero con la difusión de casi 64.000 páginas por parte de los Archivos Nacionales, incluidas algunas que anteriormente se habían vuelto poco legibles debido a las censuras, cada vez está más claro que algo más podría haber estado detrás de las décadas de secretismo: la protección de las fuentes y las prácticas ocasionalmente desagradables de las operaciones de inteligencia estadounidenses.
En lugar de revelar lo que Robert F. Kennedy Jr. afirmó en una ocasión que eran “pruebas abrumadoras” de que la CIA estuvo implicada en el asesinato de Kennedy, los archivos están repletos de detalles sobre los agentes e informantes de la agencia, acciones encubiertas y partidas presupuestarias. Los secretos, al parecer, eran los pequeños detalles, no las grandes noticias.
La publicación produjo pocas revelaciones, pero bastantes daños colaterales
Aunque los documentos revelaron poco que pusiera en tela de juicio los hechos conocidos sobre los asesinatos del presidente Kennedy, de Robert F. Kennedy y del reverendo Martin Luther King Jr., puede que este no sea el final de las desclasificaciones.
El miércoles, el Departamento de Justicia decidió desclasificar los registros de vigilancia del FBI relativos a King, a pesar de las objeciones de quienes temen que las revelaciones sobre la vida privada del líder de los derechos civiles se utilicen para empañar su legado.
La publicación de los documentos también afectará directamente a otras personas: entre los nuevos archivos publicados hay registros contables que incluyen los números del Seguro Social de decenas de empleados del Congreso de finales de la década de 1970. Algunas de esas personas siguen vivas, como Judy K. Barga, de 80 años, quien en su día trabajó como contratista del gobierno.
Barga dijo que le sorprendió saber que su información se había incluido en los archivos, y que no sabía cómo remediar la situación. “La información privada de las personas debe mantenerse en privado”, dijo.
El valor de los documentos es subjetivo
Puede que el más reciente conjunto de documentos no haya entusiasmado al lector general, y su publicación desordenada no ha facilitado la navegación por los archivos. Pero para los historiadores y eruditos, había algunas joyas ocultas entre líneas.
Un resumen de un informe secreto de la CIA de 693 páginas de 1975, por ejemplo, menciona casos en los que la agencia “puede haberse excedido en su mandato”. Y también había referencias a jefes de estación, allanamientos en el extranjero, vigilancia ilegal y diversas operaciones “extremadamente delicadas”.
“Es un catálogo de ‘malas acciones’ de la agencia”, dijo David J. Garrow, historiador con gran experiencia en archivos de inteligencia.
El martes por la noche, en dos conjuntos de documentos liberados, se hicieron públicos unas 64.000 páginas. Algunos de ellos contenían información bloqueada. Pero faltan 16.000 archivos para cumplir la promesa de Trump. ¿Van a salir más?
Hubo suficiente para mantener en marcha a los teóricos de la conspiración. (Siempre habrá suficiente)
Puede que no haya nada que logre satisfacer a los teóricos de la conspiración, quienes están seguros de que aún falta información en el dominio público. Las teorías que se arraigaron inmediatamente después del asesinato presidencial solo se vieron amplificadas por las investigaciones que pretendían anularlas. La película JFK, estrenada en 1991, generó aún más teorías conspirativas. Un hombre escribió repetidamente a las autoridades, afirmando durante años que solo él sabía más de lo que el gobierno decía.
La Comisión Warren, creada en 1963 para investigar el asesinato de Kennedy, intentó explícitamente desacreditar las teorías conspirativas. (No lo logró). Luego vino la ley de 1992 que ordenaba que los documentos relacionados con el asesinato se hicieran públicos en un plazo de 25 años, con excepciones limitadas. (Eso tampoco acalló a los escépticos).
¿Por qué se publican ahora estos documentos?
En enero, Trump emitió una orden ejecutiva para ordenar a las agencias de seguridad nacional que elaboraran planes para hacer públicos todos los registros gubernamentales relacionados con los asesinatos de John F. Kennedy, el reverendo Martin Luther King Jr. y Robert F. Kennedy.
“Más de 50 años después de estos asesinatos”, se leía en una cartilla informativa de la Casa Blanca, “las familias de las víctimas y el pueblo estadounidense merecen la verdad”.
Trump ordenó que se publicaran primero los archivos relacionados con el asesinato de John F. Kennedy, y después el material relativo a los asesinatos de King y Robert F. Kennedy. Los funcionarios no han facilitado un calendario de sus planes para hacer públicos esos archivos.
¿Cuántos documentos sobre este asesinato hay?
En 1992, el Congreso aprobó una ley por la que se ordenaba a la Administración Nacional de Archivos y Registros que reuniera en un solo lugar todos los registros conocidos del gobierno de Estados Unidos relacionados con el asesinato de John F. Kennedy.
La agencia reunió la Colección de registros del asesinato del presidente John F. Kennedy, que combina registros federales con material de las fuerzas del orden estatales y locales adquirido durante la investigación del gobierno federal.
En la actualidad, la colección, almacenada en una instalación de archivos de College Park, Maryland, contiene más de 6 millones de páginas de documentos, por lo que 80.000 páginas no son gran cosa.
La mayoría fueron reunidos por el Comité Church, un comité selecto del Senado convocado en 1975 para investigar las actividades de las agencias de inteligencia estadounidenses, y por el Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre Asesinatos, creado en 1976 para investigar los asesinatos de John F. Kennedy y King. Las actas de esos comités permanecieron secretas después de que las comisiones terminaron su trabajo.
¿Hollywood motivó al Congreso a aprobar la ley de 1992?
La ley por la que se creó la colección de archivos de Kennedy se aprobó a raíz de la película de Oliver Stone JFK: Caso abierto, de 1991, que puso en duda la idea de que el asesino de Kennedy, Lee Harvey Oswald, hubiera actuado solo, como habían concluido las investigaciones del gobierno, y suscitó una nueva ola de interés por las teorías conspirativas.
En su informe final, publicado en 1998, la Junta de Revisión de Registros de Asesinatos dijo que, aunque la película era “en gran medida ficticia”, ponía de relieve una paradoja muy real: que diversos investigadores esperaban que Estados Unidos creyera sus conclusiones mientras mantenían en secreto sus registros (por ejemplo, se había ordenado que los registros del comité de la Cámara de Representantes permanecieran sellados hasta 2029).
“El público estadounidense perdió la fe cuando no pudo ver los mismos documentos cuyo contenido condujo a estas conclusiones”, afirmó el informe.
La ley ordenaba que todos los registros se hicieran públicos en un plazo de 25 años, salvo cuando su divulgación pudiera causar un “daño identificable” a la seguridad nacional o a la procuración de la ley.
¿Cuántos de los registros seguían siendo secretos hasta ahora?
La gran mayoría de los documentos, cerca del 99 por ciento, están disponibles desde hace tiempo. Pero al acercarse la fecha límite de la ley de 1992 para su publicación, miles de ellos seguían retenidos total o parcialmente.
En 2017, durante su primer mandato, Trump prometió hacer públicos todos los documentos restantes. Pero acabó por aceptar algunas partes censuradas a instancias de las agencias de inteligencia, para proteger las identidades de los activos de la CIA, los métodos de recopilación de inteligencia y las asociaciones.
Entre 2017 y 2023, se hicieron públicos archivos en cuatro ocasiones. En 2023, el presidente Joe Biden declaró que había realizado una “certificación final” y que se cumplían los requisitos de la ley. Aun así, cerca de 5000 documentos siguieron retenidos, de acuerdo con las preocupaciones de las agencias de inteligencia o las leyes relativas al secreto del gran jurado y la privacidad fiscal.
¿Qué esperan aprender los historiadores de los nuevos documentos?
Pocos historiadores esperan que los archivos incluyan grandes sorpresas, y mucho menos que trastoquen el consenso de que Oswald actuó solo. Y advierten que lo más probable es que incluyan muchos duplicados de material que ya está disponible en otros lugares.
Pero los documentos aún podrían aportar nuevos detalles significativos, incluso sobre las actividades de Oswald en los meses previos al asesinato, como sus visitas a las embajadas soviética y cubana en Ciudad de México. Los documentos también podrían aclarar hasta qué punto las agencias compartieron, o no compartieron, información sobre sus actividades y conexiones.
Esta publicación, como las anteriores, también podría incluir documentos que tienen poco que ver con los asesinatos, pero que arrojan luz sobre diversas actividades legales e ilegales de las agencias de inteligencia, como su vigilancia e infiltración en grupos radicales, o las escuchas telefónicas del FBI a King.
¿Esto quiere decir que ahora los ciudadanos pueden ver estos registros?
Todos los archivos desclasificados del gobierno son accesibles a los académicos y al público en general, en línea o en persona. En 2023, los Archivos Nacionales iniciaron lo que describen como un “esfuerzo concertado” para digitalizar todos los documentos publicados sobre el asesinato de Kennedy. Antes de esta publicación, se habían digitalizado y publicado en su sitio web 700.000 documentos.
Entonces, ¿esto es todo? ¿O seguirán apareciendo más registros?
Posiblemente. En febrero, el FBI anunció que había revisado su propio vasto archivo en respuesta a la orden ejecutiva de Trump y que había encontrado alrededor de unos 2400 registros adicionales, que dijo que estaba transfiriendo a los Archivos Nacionales.
Es probable que aparezcan otros archivos relacionados con los asesinatos y las investigaciones en otros lugares, incluidos algunos que permanecen bajo el sello del gran jurado o que fueron donados por colecciones privadas con la condición de que permanecieran secretos hasta una fecha futura determinada por el donante.
