LA HABANA

Cuba busca revivir su industria cinematográfica pese a la crisis

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Escribe Dariel Pradas / Inter Press Service – En medio de la crisis eléctrica de Cuba, con apagones diarios, anticipados o no, transcurre en la capital la edición 46 del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, donde han confluido miles de espectadores, decenas de debates culturales y una vieja aspiración de resucitar la industria cinematográfica de esta nación caribeña.

El 4 de diciembre, una vez restablecido el suministro de energía tras un apagón masivo en la víspera que dejó sin luz el occidente de Cuba, quedó inaugurado el certamen cinematográfico, aunque la generación de electricidad todavía era inestable e insuficiente, en un país con un déficit que sobrepasa la mitad de la demanda.

La dirección del festival, que concluye el domingo 14, destinó generadores eléctricos de respaldo para las principales salas de cine utilizadas en el certamen, pero aun así no ha podido evitar que varios cortes impidieran la proyección de algunas películas, provocando reajustes en la cartelera.

“Si pusieron plantas (generadores), deberían ser más confiables. Al menos, si se quiere ofrecer una buena experiencia, pero ya me he perdido más de dos películas entre los apagones y la rotura del proyector en el cine Acapulco (ocurrió el lunes 8)”, dijo a IPS Mario García, un informático habanero.

No obstante, según Lilian Morales, directora del sector Industria del festival, el mayor desafío económico para concretar en Cuba un festival de cine con adecuados estándares de calidad, no recae tanto en los gastos para soluciones ante la crisis eléctrica o para logística, publicidad u otros –que siguen siendo altos–, sino en mantener operativas las salas de cine.

“Si el festival no tiene una red de (salas de) cines, no sirve de nada. La que tenemos cuesta cara, porque, además, son salas que ya en ninguna parte del mundo existen: demasiado grandes, con una tipología de los años 40 o 50 (y hasta más de 1000 butacas), por lo que los proyectores necesarios son de alta potencia”, dijo a IPS.

En las redes sociales, muchos cubanos critican la ejecución de un evento tan demandante en medio de las finanzas paupérrimas del país, mientras que otros la celebran por el poder de convocatoria, el fomento de la cultura o, simplemente, porque “mata” el aburrimiento.

Otros pocos, en cambio, ven en este festival, fundado en 1979, una oportunidad de conseguir apoyo o financiamiento para completar sus propios filmes inacabados, o encaminar guiones que, de no existir el certamen, quizás quedarían engavetados para siempre.

Realizadores audiovisuales presentan sus proyectos en el Mercado Latinoamericano de Cine (Mecla) Isla, abierta durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana. La reinauguración de Mecla ofrece oportunidades a realizadores cubanos y latinoamericanos de financiar sus películas. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Oportunidades de hacer cine

“Industria del cine en Cuba, no hay. El problema del cine es que es un pensamiento que se codifica a partir de la visualidad y el sonido, y donde intervienen muchas personas y especialidades. Eso lleva su tiempo”, dijo a IPS Yasmany Castro, realizador cubano de 33 años.

Castro fue de quienes presentaron su proyecto –de un documental, en su caso– en el Mercado de Cine Latinoamericano (Mecla) Isla Abierta, entre el 7 y el 11 de diciembre, espacio que el festival retomó en la presente edición tras décadas inactivo, con el objetivo de incentivar el intercambio entre creadores y productoras audiovisuales, algunas de estas, procedentes de Rusia, China, Indonesia, Namibia y otros países.

“La idea es poder tener un espacio propio para poder desde aquí irradiar hacia otros lugares y también atraer otros mercados audiovisuales, no solamente con la intención de comercializar cine, sino de atraer coproducciones a Cuba, y que Cuba vuelva a ser un destino fílmico en la región como ya lo fuimos”, dijo Morales,

La función de Mecla es “totalmente comercial”; y ofrece la posibilidad de realizar negocios entre empresas audiovisuales o incluso que los realizadores atraigan financiamientos para sus proyectos, los cuales podrían ser distribuidos, al concluirse, en mercados extranjeros, agregó la directora de Industria, cuyo departamento gestiona esta iniciativa.

“Queremos recuperar esa alianza entre Cuba y México que existió en la época de oro del cine mexicano. Unir la creatividad entre los países de Latinoamérica, hacer coproducciones, nos beneficia porque nuestras historias serían mejores”, dijo Rigoberto Veloz, director del mexicano Festival Internacional de Cine Tequila, de Jalisco.

Desde finales de la década de 1980 hasta la caída del campo socialista en 1991, Mecla existió con ese mismo nombre y el propósito de “hacer llegar el cine cubano hacia todo el circuito de países” del campo socialista.

En ese contexto, la crisis económica que brotó en Cuba en la década de 1990 deprimió la producción cinematográfica, entonces en manos del Estado.

Después, con el apoyo de estudios y mercados extranjeros, empezaron a proliferar filmes fuera de esa industria estatal, una alternativa que ha ido creciendo y volviéndose inevitable ante el declive de los presupuestos dedicados al cine.

En 2019, cineastas, técnicos y realizadores del séptimo arte en Cuba pudieron alcanzar un estatus legal y obtener licencias de rodaje, poseer cuentas bancarias, aplicar a fondos de financiamientos del exterior, entre otros derechos y responsabilidades, con la publicación del Decreto-Ley 373 del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente.

A esa norma se acogieron miles de creadores y se crearon decenas de productoras audiovisuales privadas, que luchan hoy por subsistir pese a la casi inexistencia en Cuba de fondos públicos de promoción de cine nacional y que las salas de cine, todas de propiedad estatal y con precios bajos topados, no sirven para recaudar en taquilla el coste de un filme.

Según Castro, el centralismo histórico del cine cubano, subvencionado siempre por el Estado –y en ocasiones, censurado–, ha creado un estado de dependencia que, al desplomarse el sistema económico en la isla, también colapsó la industria.

Hoy esa industria desea y debe renovarse y atemperarse a los tiempos actuales, así como a nuevos paradigmas del mercado cinematográfico.

“El cine actualmente no puede resolverse con la cuestión de la taquilla”, se refirió Castro al debate sobre si subir o no el precio de la entrada a las salas de cine para solventar mejor los gastos en la producción.

“Ni aquí, ni afuera”, añadió.

Cartel promocional del Mercado Latinoamericano de Cine, (Mecla) Isla abierta durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana. La conformación de una industria cinematográfica nacional depende también de cómo se inserten los filmes cubanos en mercados internacionales. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

El desafío de una industria cinematográfica nacional

“El problema de la taquilla es que tú tienes que tener un distribuidor primero que mueva por todos los cines la película, que la venda”, dijo a IPS el cubano Luis Tejera, director de Aracne Digital Cinema, empresa española dedicada a posproducción digital y restauración cinematográfica.

Pero llegar a la taquilla en ese país ibérico es bastante complicado, y muchas veces las películas mueren y no se recupera el dinero nunca, además de que las distribuidoras cobran muchísimo por insertarlas en el mercado, agregó Tejera.

En Argentina, por ejemplo, sucede algo muy parecido: es complicado estrenar en las salas de cine, competir con una industria hollywoodense que se traga la taquilla y no hay certeza de que el público asista, dijo a IPS Miranda Ciriano, productora en Boogieman Media, empresa argentina de diseño y comunicación centrada en la industria del entretenimiento.

El éxito en taquilla tampoco es tan determinante como antes. La “ganancia” yace también en vender la película a televisoras o plataformas de streaming (en directo), pero no es tan sencillo. Normalmente, películas de cines nacionales no tan internacionalizados, deben ganarse antes el reconocimiento en festivales del mundillo.

“Lo que produce las películas al estar en festivales, es el famoso prestigio. Eso forma parte inclusive del mundo de la distribución”, dijo a IPS Sofía Riso, coordinadora de La Burbuja Sonido, empresa de posproducción argentina, especializada en arreglos de sonido.

Por su parte, Federico Feuring, agente de ventas de Tauro Digital, otra empresa argentina de posproducción de sonido, planteó a IPS que, para evitar que queden desamparados proyectos cinematográficos nacionales por culpa de las lógicas comerciales, siempre es positivo cierto apoyo del Estado, pero tampoco una intervención total.

Es una lógica que ha desaparecido en Argentina con el gobierno del ultraderechista Javier Milei, quien eliminó muchos subsidios para el fomento del cine, y que ha limitado la diversidad de autores y visiones en el cine de esa nación suramericana, según coincidieron los entrevistados de ese país.

Ellos, junto a Tejera, son cuatro de los seis miembros del jurado de los premios de posproducción del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, cuyas empresas, sumando a la mexicana Estudios Churubusco, patrocinan con un total de más de 60 000 dólares, capitalizados mediante la edición de imagen, sonido, marketing y otros servicios de posproducción.

La experiencia de países como Argentina y España, con industrias cinematográficas mucho más consolidadas, todavía parece lejana de la realidad cubana, que tiene redes de distribución irrentables en el territorio nacional, y sin casi acceso a plataformas internacionales.

Sin embargo, según Tejera, el mayor problema de la producción de cine en Cuba es, meramente, la financiación.

“El cine pasa a un segundo plano. Si no hay luz u otras cosas básicas, ¿crees que con un país así se va a invertir en cine? ¿Si tiene otros problemas gigantescos que tiene que solucionar?”, opinó.

Pero que no se incentive la producción y el consumo de cine cubano no solo es un golpe a la cultura del país, sino también es renunciar a una industria que puede ofrecer entretenimiento, empleos y, por qué no, grandes ingresos.

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Tras una fuerte explosión, se derrumbó un histórico hotel de La Habana

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Ocurrió en La Habana vieja y los bomberos trabajan en el lugar. Hay al menos ocho muertos y unos 30 heridos, según las autoridades.

Una explosión destruyó el hotel Saratoga del centro de La Habana, Cuba, este mediodía. Los bomberos trabajan en el lugar, que está ubicado cerca del Capitolio. En Twitter, la Presidencia cubana informó de al menos ocho muertos y una treintena de heridos.

“Todavía hay personas atrapadas. El hotel no estaba en operaciones, pero estaban los trabajadores del hotel. Las personas que iban transitando en ese momento cerca de las edificaciones sufrieron lesiones”, informó Reynaldo García Zapata, Gobernador de La Habana.

Se cree que podría haber más víctimas y medios locales hablan de al menos 13 desaparecidos. Según Cuba Debate, varios de los heridos están graves y están siendo operados en hospitales de la zona. Al menos ocho tuvieron que ser intubados.

Alexis Acosta Silva, intendente de La Habana Vieja, dijo que todos los niños de la escuela cercana al Hotel Saratoga fueron evacuados y ninguno sufrió daños.

El director provincial de Salud, Emilio Delgado Iznaga, señaló que el sistema de Salud en La Habana se encuentra activo en su totalidad y que varios ciudadanos están donando sangre.

Tal como lo muestran las imágenes, los primeros cuatro pisos del hotel quedaron prácticamente destruidos, con montones de escombros y vidrios alrededor.

“Se sintió un estruendo tremendo y una nube de polvo que llegó hasta el parque (de enfrente), mucha gente salió corriendo”, dijo a la agencia de noticias AFP Rogelio Garcia, conductor de un bicitaxi que iba pasando justo en el momento de la explosión.

“Lo que se sintió fue una explosión estremecedora y todo eso se vino abajo”, dijo otra mujer que traía aún polvo el rostro y que no quiso dar su nombre.

Policías acordonaron con cintas amarillas dos cuadras a la redonda. A los alrededores del hotel llegaron al menos dos ambulancias y cinco autobombas. el presidente Miguel Díaz-Canel llegó al lugar del accidente.

Yazira de la Caridad, que vive en un edificio a una cuadra del hotel, relató a la agencia de noticias AP que “el edificio se movió todo, pensé que era un temblor. Tengo todavía el corazón en la mano”. El hotel se encuentra en una zona de edificaciones antiguas y deterioradas, por lo que cientos de vecinos salieron a las calles ante el temor a nuevas explosiones.

El Saratoga fue fundado en 1933. Se trata de un hotel de “categoría cinco estrellas plus” que tiene 96 habitaciones, dos bares, dos restaurantes, spa, gimnasio y pileta en la terraza con una vista panorámica de la ciudad, según se informa en el sitio del albergue de fachada neoclásica con ventanas francesas.

Asimismo, desde AFP confirmaron que el edificio, ubicado a pocos metros de Prado, la avenida principal del centro de La Habana, estaba en reparación.

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Presencia misionera en la Feria Internacional del Libro de La Habana

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El escritor Sebastián Borkoski fue invitado por segunda vez a uno de los eventos latinoamericanos más importantes de la literatura. En esta oportunidad presentó su obra “Inicio Rádovan”.

Invitado por el Instituto Cubano del Libro, el escritor Sebastián Borkoski participó de la Feria Internacional del Libro de La Habana 2022, realizada durante las últimas semanas de abril. En ese marco, presentó su obra “Inicio Rádovan”, recientemente editada por Librerías de la Paz. Además, presentó sus libros de cuentos y charló con estudiantes, acompañado por el escritor cubano Enrique Perez Díaz, en una actividad organizada por el Observatorio del Libro.

Borkoski también fue convocado al Encuentro de escritores de Iberoamérica y el Caribe donde participó de foros, debates sobre literatura latinoamericana contemporánea y mesas de lecturas de narrativa del Siglo XXI para compartir sus trabajos.

“Inicio Rádovan”, recientemente editada por Librerías de la Paz, desarrolla la trama en la que el prestigioso doctor Fússinher y el farmacéutico Jeremías Rádovan deciden asociarse en lo que implica para ambos un verdadero desafío profesional. Fascinados por los descubrimientos ocultos en un antiguo libro de experimentos alquímicos y movidos por una curiosidad insaciable, buscan perfeccionar un método revolucionario para lograr una cura extraordinaria. Las oportunidades suceden en medio de una lucha entre el poder del conocimiento y las fronteras de la integridad. Los científicos deberán explorar sus propios límites mientras el proyecto sigue avanzando. Todo sueño tiene un comienzo, este es el inicio del sueño Rádovan.

Sebastián Borkoski nació en Misiones. Es escritor, ingeniero y traductor. Ha publicado las novelas “El puñal escondido”, “Trampa furtiva” y “El sueño Rádovan” (recomendada por la Comisión Asesora Nacional del Plan de Lecturas en Argentina), y los libros de cuentos “Cetrero nocturno”, “Los diablos blancos” y “Cuentos breves”. Es co-autor de la obra teatral “Sicarios” y del radioteatro “Ya fui testigo”, ganador del concurso Teatro para escuchar Misiones 2021. Integra antologías nacionales e internacionales. Varios de sus cuentos fueron adaptados por grupos de teatro con funciones a lo largo del territorio argentino. Su cuento “Cetrero nocturno” fue llevado al cine de animación mediante un cortometraje exhibido en diferentes festivales internacionales. Sus obras son material de estudio en diversas instituciones educativas.

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