lácteos

Argentina juega el Mundial también en el comercio

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Mientras la Selección Argentina comienza un nuevo desafío mundialista en la cancha, el fixture también ofrece una lectura económica. Los tres rivales de la fase de grupos —Argelia, Austria y Jordania— son, cada uno con características muy distintas, socios comerciales relevantes para la Argentina, especialmente para su complejo agroindustrial. Al mismo tiempo, el bloque integrado por Estados Unidos, México y Canadá, anfitrión del torneo, se consolidó en 2025 como uno de los principales destinos de las exportaciones nacionales, alcanzando niveles récord de intercambio.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestra que, detrás de cada enfrentamiento deportivo, existe una red de vínculos comerciales donde los granos, los alimentos, la energía y las inversiones ocupan un papel mucho más trascendente que el resultado de un partido.

Con la pelota del Mundial ya rodando, el evento deportivo más importante del mundo sirve también como disparador para analizar la relación comercial de la Argentina con los países de su fase de grupos y con las naciones anfitrionas. Más allá de lo futbolístico, Argelia, Austria y Jordania, junto con el bloque de América del Norte que organiza el torneo, representan mercados con dinámicas muy distintas para nuestras exportaciones. A continuación, un repaso por los principales números del intercambio bilateral con estos destinos, donde el sector agroindustrial argentino asume un rol protagónico.

La Argentina sostiene relaciones diplomáticas con Argelia desde su independencia en 1962. De los más de 50 estados que componen África, Argelia es la cuarta economía más relevante del continente. Detrás de Nigeria, Sudáfrica y Egipto, este país representa el 7% del PIB africano y concentra con los tres anteriores cerca de la mitad de la economía del continente. Argelia espera ser cada vez más protagonista de la demanda de productos agro de África.

Argelia recibió en 2025 un total de 3,2 millones de toneladas de maíz argentino por un valor de US$ US$ 575 millones. Este volumen representa el 10% de las exportaciones totales de maíz del año pasado, y explica la mitad de todas las exportaciones argentinas con destino a Argelia en 2025. Hablando de volúmenes, el récord de exportaciones maiceras a este destino fue el 2019, cuando se enviaron a Argelia más de 4 millones de toneladas. En la última campaña Argelia fue el tercer destino más relevante del complejo maíz, detrás de Vietnam y Egipto. 

Detrás de este cereal fundamental para el agro argentino encontramos a la leche entera en polvo, que representa prácticamente la totalidad de las exportaciones del complejo lácteo a Argelia. Con más de US$ 290 millones exportados en 2025, el país africano representa el segundo destino más importante para los lácteos argentinos, sólo detrás de Brasil. Argelia es uno de los principales consumidores de lácteos del mundo, especialmente de leche, según la embajada argentina en Argelia. De acuerdo con la FAO, el consumo promedio de leche en este país es de 145 litros por habitante por año, muy por encima de los 90 litros de promedio mundial. 

Asimismo, en 2025 el complejo soja exportó más de US$ 220 millones a Argelia. El 80% del valor exportado consiste en harina de soja, y el resto aceite. El volumen exportado en 2025 fue próximo al millón de toneladas, en tanto que el récord exportador para el complejo sojero ocurrió en 2018 con despachos por más de 1,8 Mt.

En lo que va del 2026 estos tres destacados complejos siguen siendo protagonistas del comercio argentino – argelino. Sin embargo, para este año el trigo y los tubos de acero sin costura se destacan como nuevos productos que toman peso en el comercio con el país africano. Del lado importador, Argelia es un relevante proveedor de urea para la Argentina, siendo el tercer principal destino del fertilizante nitrogenado en 2025. 

Por su parte, el comercio con Austria es más recortado comparado al que la Argentina tiene con Argelia. Los cueros bovinos, vinos y huevos son los principales productos agroindustriales exportados a Austria, en un intercambio bilateral que superó los US$ 100 millones el año pasado, un máximo desde 2015 de acuerdo con la oficina nacional de estadísticas de Austria. No conforme con ello, hay inversiones de Austria radicadas en Argentina en sectores como el maderero, automotriz, de servicios informáticos, entre otros. Resulta importante destacar que más del 70% del comercio exterior austríaco es comercio intra-Unión Europea. 

Asimismo, no debemos perder de vista que el puerto de Rotterdam es el principal hub de recepción de exportaciones argentinas en la UE. Estas luego se distribuyen por el bloque europeo a través de diversas cadenas comerciales, muchas de las cuales terminan consumiéndose en Austria, por lo que no caben dudas que hay más exportaciones argentinas a Austria que ingresan a través de otros miembros de la UE. Con el acuerdo Mercosur – UE vigente, emergen grandes oportunidades para ampliar aún más el comercio argentino – austríaco. 

El último rival de la Argentina en fase de grupos es Jordania. Al igual que Argelia, es un comprador relevante de maíz en grano y harina de soja para su alimentación animal. Otros productos agroindustriales que se exportan a este país árabe incluyen cebada, queso muzzarella y merluza. 

Con mejores condiciones de acceso, la Argentina tiene mucho potencial para ampliar sus exportaciones a este destino clave, sobre todo en carne y cueros bovinos. Jordania integra la región de Medio Oriente, el segundo superávit comercial más importante del comercio exterior argentino.

Finalmente, cabe destacar que las sedes del encuentro, Estados Unidos, México y Canadá, integran el bloque comercial T-MEC (anteriormente conocido como NAFTA). Cómo dato curioso, este acuerdo trilateral fue firmado en Buenos Aires en 2018, como evento paralelo al G20 que tuvo lugar ese año en Argentina.

El año pasado el comercio con el T-MEC rompió récords históricos y marcó su máxima participación en las exportaciones en 20 años. Este máximo se explica por el récord histórico de exportaciones a Estados Unidos, explicado ante todo por el desempeño exportador de la energía argentina. En efecto, EE. UU. representa más del 80% de las exportaciones argentinas al bloque T-MEC, a la vez que esta potencia se constituye como el principal país aportante de inversión extranjera directa de la Argentina.

Sumado a lo anterior, en 2025 la inversión de capitales canadienses en Argentina llegó a máximos históricos. Canadá es el segundo inversor más importante de la minería argentina. En este marco, a finales de mayo de este año se llevó a cabo la décima ronda de negociaciones entre el Mercosur y Canadá para llegar a un acuerdo de libre comercio. 

Cerrando el tridente, México es un país con el que Argentina tiene relaciones bilaterales desde 1888. El país latino del T-MEC es un socio clave del sector automotriz argentino y un aliado creciente de los complejos oleaginosos del país. Además, da asiento al Estadio Azteca, dónde Argentina se coronó campeón mundial en 1986.

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Las economías regionales alcanzaron un récord exportador en 2025 y consolidaron un nuevo piso de divisas para Argentina

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El crecimiento de las exportaciones regionales compensó el avance de otros complejos y marcó un máximo histórico. Lácteos, maní y pesca impulsaron un año récord para las economías regionales

Las exportaciones de las economías regionales alcanzaron un récord histórico de USD 11.313 millones en 2025. Con un crecimiento interanual del 5,3%, la matriz productiva consolidó su inserción externa y mostró un sólido desempeño general.

Una característica que hace distintivo a nuestro país es la diversidad de economías regionales que se desarrollan a lo largo y ancho del territorio. Las ventajas comparativas de cada zona junto con las tradiciones productivas y factores ambientales derivan en una matriz exportadora diversificada de productos regionales agroindustriales. Pasando desde los frutos patagónicos en el sur hasta la caña de azúcar del norte, estas numerosas economías se estructuran principalmente en torno a pymes organizadas en cadenas de valor, con alto impacto en el dinamismo económico regional y arraigo local. 

Si bien una parte de la producción de estos sectores se destina al mercado interno, un porcentaje significativo se exporta año a año hacia distintos destinos a nivel mundial, en línea con la competitividad que presenta la agroindustria local. Si se analiza el valor exportado de las principales economías regionales agroindustriales en Argentina, entre 2024 y 2025 se registra un crecimiento importante en el valor de los envíos al exterior, hasta alcanzar un máximo histórico estimado de USD 11.313 millones el último año.

En relación con la participación de las exportaciones de las principales economías regionales en el total despachado por Argentina, en 2025 se alcanza un share del 13%, mostrando una caída frente a 2024. Sin embargo, este hecho se vincula principalmente al crecimiento extraordinario de otros complejos como el oleaginoso o petrolero-petroquímico, y no por una disminución del monto exportado de las economías regionales. Por el contrario, tal como se comentó anteriormente, las mismas alcanzaron valores máximos el último año, con una variación interanual del 5,3% y un aumento del 13,71% en relación con el promedio de los últimos 5 años.

Para examinar la dinámica exportadora de las principales economías regionales agroindustriales, a continuación, se presenta el ranking de las que registraron el mayor valor exportado en 2025:

Dentro de las principales actividades, el complejo pesquero encabeza la lista con exportaciones por USD 2.091 millones, lo que representa el 2,4% de los envíos totales de bienes de Argentina al mundo. China, España y Estados Unidos se posicionan como sus principales socios comerciales, concentrando cerca de la mitad de las exportaciones del complejo. Los crustáceos y moluscos explican el 71,1% del total, seguidos por los pescados frescos y congelados con un 27,1%.

Por su parte, los lácteos se consolidan como la segunda economía regional agroindustrial más relevante en términos de inserción externa, con exportaciones por USD 1.522 millones el último año y mostrando un gran dinamismo tanto en valor como en cantidades. Para completar el podio finalmente se encuentra el maní con exportaciones por USD 1.228 millones, un récord histórico para dicha actividad, en un contexto de buen volumen productivo hacia el último año a pesar de precios internacionales más bajos que el promedio.

Por último, si se analiza el desempeño relativo las principales economías regionales agroindustriales en 2025 en comparación con 2024, el sector lácteo es el que más creció en valor exportado con 18,9% mientras que en volumen lo hizo en 25,45%, por lo que se vislumbra tanto un efecto precio como cantidad positivo. Sigue el limón, con un incremento exportador del 15,8% y peras y manzanas al registrar un aumento de 11,2 %. Mientras que, tanto los complejos de cueros bovinos como uvas – dos economías claves por su importancia relativa – registraron una caída de 8,9 y 3,8% respectivamente.

Al mismo tiempo, si se compara frente al promedio de los últimos 5 años, el 2025 mostró un resultado mayormente favorable para las principales economías regionales. En este caso, el podio de mejor desempeño se encuentra azúcar (↑88,1%), papa (↑30,1%) y nuevamente lácteos (↑25,4%). Mientras que, vuelve a resaltar las caídas en cueros bovinos (↓8,2%) y uvas (↓6,1%) respectivamente.

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África acelera su demanda agro y redefine el mapa global del comercio de alimentos

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África se encamina a convertirse en uno de los principales motores de la demanda global de alimentos en la próxima década, en un movimiento que ya empieza a reconfigurar las estrategias de comercio exterior. El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, con proyecciones de OCDE-FAO hacia 2034, muestra un dato estructural: mientras gran parte del mundo desacelera su crecimiento poblacional, el continente africano lo acelera y lo traduce en consumo. La tensión es clara: ¿quién abastecerá ese salto de demanda y con qué posicionamiento geopolítico?

El dato central ordena el escenario. África pasará de 1.500 millones de habitantes en 2025 a más de 1.800 millones en 2034. Solo África subsahariana crecerá a un ritmo del 2,3% anual, mientras el norte africano lo hará al 1,6%. En conjunto, ambas regiones concentrarán cerca del 23,8% de la población global hacia el final del período.

Un continente, múltiples mercados: la complejidad detrás del crecimiento

Que se proyecta para la demanda de estos países en granos, aceites, harinas, carnes y lácteos. Una de las regiones que promete mayor crecimiento de población en un contexto global de caídas de tasas de natalidad.

África espera sostenerse como un continente protagonista del crecimiento económico reciente y por venir. Junto con Asia, estas dos regiones concentran naciones que en muchos casos vienen creciendo a tasas por encima de países desarrollados. Esto les da un atractivo cada vez más elevado como mercados agroindustriales.

Por su expansión, su heterogeneidad y sus más de cincuenta estados, África en sí no podría considerarse un mercado único. Es mejor entenderla como una región que engloba múltiples mercados de las más diversas características. Sus países son varían en escala económica, ingreso por habitante, esquemas de comercio internacional y hasta en sus capacidades para garantizar la propia integridad territorial.

Como primera y más amplia división, podemos partir África en dos regiones: África del norte y África Subsahariana. La primera está compuesta por Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos, todas naciones con sus territorios mayoritariamente al norte del desierto del Sahara. El resto de los países africanos componen África subsahariana.

Esta última espera ser la región del mundo que más crezca en población en la década que viene, con un crecimiento del 2,3% anual, mientras África del norte espera ser la segunda región que más crezca en cantidad de habitantes, estimándose un 1,6%, según estimaciones de OCDE y FAO. De este modo, África Subsahariana y África del norte proyectan acumular el 17,5% y el 6,3%, respectivamente, de la población global hacia 2034. Si bien el continente africano engloba países con perspectivas de crecimiento muy recortadas y severos problemas pendientes para la próxima década, no deja de ser un espectro de mercados con grandes oportunidades para el comercio exterior argentino. 

En este sentido, Argentina tiene dos acuerdos específicos con África: un acuerdo de libre comercio con Egipto en vigencia desde septiembre de 2017 y un acuerdo de comercio preferencial con la Unión Aduanera del África Austral (SACU: Sudáfrica, Botsuana, Lesoto, Namibia y Suazilandia) desde abril del 2016. Más del 90% de las exportaciones argentinas a África consisten en productos agroindustriales, con los complejos soja, maíz y trigo como protagonistas y destacadas participaciones de las cadenas lácteas y cárnicas. 

África subsahariana espera contribuir 14% adicionalmente a la demanda mundial de commodities en la próxima década. Si bien el crecimiento económico de esta subregión se ubicará por debajo de la media global, el elevado crecimiento poblacional en términos absolutos, y de población urbana especialmente, impulsarán la demanda de alimentos. No conforme con ello, hay altas expectativas por crecimientos de dos dígitos para la demanda de carnes en la próxima década, de acuerdo con las previsiones del reporte de OCDE-FAO. De hecho, las importaciones totales de commodities agro en África esperan escalar un 55% hacia 2034, de acuerdo con ambos organismos.

En este contexto, se prevé que África aumente sus importaciones de commodities agro ya que su demanda crecería por encima de la producción doméstica. Trigo, arroz, azúcar y sus productos derivados, entre otros, serían los protagonistas. Comparando los datos del 2025 con las proyecciones hacia el 2034 de OCDE-FAO, África espera demandar 12 millones de toneladas adicionales de trigo, 6 millones de toneladas más de maíz y 7 millones de toneladas de arroz por encima de los niveles del año que acaba de terminar. De esta manera, la demanda de importaciones de trigo crecería un 22%, guarismo que espera ser del 28% para el maíz y del 38% para el arroz. 

Además, en la próxima década las importaciones de aceites vegetales esperan subir un 24%, pasando de 11,8 a 14,6 Mt de aceites. Por otro lado, las importaciones de harinas y pellets vegetales crecerían un 28%. De esta manera, pasarían de importar 4,2 Mt a 5,4 Mt hacia 2034. 

Con una población africana que pasaría de 1.500 millones de habitantes en 2025 a más de 1.800 millones en 2034, este crecimiento poblacional apuntalado por la mejora del ingreso impulsaría el consumo total de carne del continente en un 33% hacia 2034, de acuerdo con OCDE-FAO. Como parte de este crecimiento no podrá ser abastecido con producción doméstica, se espera en la próxima década un crecimiento del volumen importado de carnes del 42%. De esta manera, dentro de diez años África demandará cerca de 1,5 millones de toneladas adicionales de carne, totalizando importaciones por cerca de 5 Mt al año.

Este crecimiento espera estar compuesto por casi un millón de toneladas de carne aviar y más de 200.000 toneladas adicionales tanto de carne vacuna como de carne porcina. Esto representaría crecimientos de importaciones del 42% para carne aviar, del 24% para la carne bovina y del 121% para la carne de cerdo. Para tomar dimensión de estos crecimientos para la carne bovina, la cuota Hilton hacia la UE de la que dispone Argentina es de 29.389 toneladas al año, por lo que el crecimiento de la demanda importadora en África espera ser siete veces superior a esta cuota en volumen. Naturalmente, la demanda de cortes no es la misma en dos regiones tan distintas en términos culturales y de ingreso, con diferentes potenciales en ambos mercados. 

No conforme con ello, África espera crecer también en sus consumos de lácteos, con una producción limitada, lo que podría impulsar aún más sus importaciones, especialmente en el norte de África. Las importaciones de leche en polvo aumentarían más del 20% en la próxima década, en tanto las de manteca crecerían un 48% y las de quesos un 78%, siempre según las proyecciones de OCDE-FAO.

Asimismo, África es hace más de una década el principal continente consumidor de legumbres del mundo en términos de consumo de legumbres por habitante, con expectativas de un consumo superior a los 12 kilos por persona por año hacia 2034 desde niveles superiores a los 10 kilos actualmente. Ninguna región supera este nivel de consumo por habitante. 

Para finalizar, merece la pena destacar que de los más de cincuenta estados que componen África, seis países concentran más del 60% de la economía regional: Nigeria (18% del PIB de África), Sudáfrica (15%), Egipto (13%), Argelia (7%), Angola (5%) y Marruecos (5%). En línea con su relevancia económica, estos destinos concentran a la vez más del 60% de las exportaciones argentinas al continente africano. En una edición venidera del Informativo Semanal caracterizaremos a en específico a estos países y su potencial para el comercio exterior argentino.

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Las nuevas guías alimentarias de Estados Unidos exponen carencias en Argentina

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Semanas atrás se presentaron en Estados Unidos las nuevas guías alimentarias para la población de ese país, con un mensaje central contundente: priorizar alimentos reales y limitar el consumo de productos ultraprocesados con exceso de calorías, azúcares, sodio y grasas de baja calidad nutricional.

El documento, elaborado por el Departamento de Agricultura y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, introduce definiciones claras sobre calidad nutricional, densidad de nutrientes y patrones de alimentación sostenibles para la salud a largo plazo.

En Argentina, el grupo PROFENI —integrado por profesionales de la salud dedicados al estudio de la nutrición infantil— analizó el contenido de estas nuevas recomendaciones para identificar qué aspectos podrían contribuir a mejorar el abordaje de la nutrición en el país. La organización trabaja de manera independiente en el desarrollo de propuestas destinadas a mejorar el perfil nutricional de los alimentos, investigar y difundir información que contribuya a la construcción de infancias más saludables.

Las guías alimentarias de distintos países suelen presentarse en formatos diversos —pirámides, platos, gráficos circulares, textos o tablas—, aunque comparten enfoques similares sobre lo que constituye un patrón alimentario saludable. Sin embargo, también presentan diferencias marcadas según los contextos socioculturales y las tradiciones alimentarias de cada sociedad.

“Desde PROFENI nos propusimos aportar una mirada sobre estas guías teniendo en cuenta esas diferencias, priorizando la idiosincrasia local, la disponibilidad de alimentos y los déficits nutricionales propios del contexto argentino”, señalaron desde la organización.

Proteínas

Uno de los aspectos destacados por las nuevas guías es la importancia de priorizar el consumo diario de alimentos ricos en proteínas. En determinados grupos —como adultos mayores, personas en descenso de peso o situaciones de pérdida de masa muscular— las recomendaciones pueden ubicarse entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal, provenientes tanto de fuentes vegetales como animales, entre ellas carnes, lácteos, huevos, legumbres, frutos secos y semillas.

El consumo adecuado de proteínas es fundamental en todas las etapas de la vida. En la infancia resulta clave para un desarrollo saludable, ya que interviene en el crecimiento, el desarrollo muscular y diversas funciones cognitivas. Incorporar proteínas en cada comida contribuye a cubrir las necesidades nutricionales propias de cada etapa del crecimiento.

Lácteos

Otro de los mensajes centrales es la reafirmación del rol de los lácteos en la alimentación. Al igual que las recomendaciones vigentes en Argentina, las guías estadounidenses sugieren consumir tres porciones diarias de lácteos.

Esta indicación reposiciona a estos alimentos como aliados importantes para cubrir requerimientos de proteínas de alto valor biológico, calcio y otros micronutrientes esenciales.

El refuerzo de esta recomendación resulta relevante en un contexto donde persisten déficits nutricionales. En Argentina, ocho de cada diez personas no consumen las tres porciones diarias de lácteos recomendadas; además, el setenta por ciento de los niños no cubre la ingesta diaria aconsejada de calcio y más del noventa por ciento no alcanza los niveles adecuados de vitamina D. Esta situación podría revertirse incorporando alimentos como leche, queso y yogur a la dieta cotidiana.

Alimentos fermentados

El documento también destaca de manera explícita el rol de la microbiota intestinal y la importancia de la salud digestiva, subrayando el aporte de los alimentos fermentados a la diversidad microbiana del organismo, un factor asociado tanto a la prevención de enfermedades crónicas como al fortalecimiento del sistema inmunológico.

Los alimentos fermentados pueden aportar microorganismos vivos beneficiosos, característica que no poseen otros alimentos. Su incorporación está contemplada en diversas guías alimentarias infantiles y suele recomendarse como parte de una dieta variada.

“Hoy incluso existen publicaciones que proponen el concepto de ‘dosis diaria de microorganismos vivos’, lo que refuerza la importancia de incorporarlos de forma habitual, especialmente a través de alimentos fermentados como el yogur”, explicó Gabriel Vinderola, doctor en Química, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en el Instituto de Lactología Industrial, docente de la Universidad Nacional del Litoral e integrante de PROFENI.

Desde la organización señalaron que muchos países ya incorporaron al yogur y a otros lácteos fermentados en sus guías alimentarias, entre ellos Suiza, Canadá, Reino Unido, Australia, Japón, Suecia, Portugal y la propia Argentina. Sin embargo, los beneficios asociados a estos alimentos todavía no se reflejan de manera generalizada en las recomendaciones nutricionales de todos los países.

Frutas y verduras

Las guías estadounidenses también promueven una alimentación que incluya tres porciones diarias de vegetales y dos de frutas, una recomendación similar a la de Argentina, que sugiere consumir al menos cinco porciones diarias sin diferenciar entre ambos grupos.

“Aquí aparece una oportunidad para promover mayor diversidad alimentaria, considerando la amplia oferta de productos disponibles en distintas regiones del país y la herencia cultural de cada territorio”, explicó Sergio Britos, director del Centro de Estudios sobre Política y Economía de la Alimentación e integrante de PROFENI.

Grasas

En relación con las grasas, el documento reconoce que pueden utilizarse manteca o grasa vacuna para cocinar, aunque mantiene la recomendación de que las grasas saturadas no superen el diez por ciento del valor calórico total de la dieta, con especial énfasis en limitar el consumo de alimentos ultraprocesados.

“Es importante transmitir claridad: no todas las grasas son iguales. La recomendación es priorizar aquellas de mejor calidad nutricional y consumirlas en cantidades adecuadas desde edades tempranas, como parte de una alimentación equilibrada”, explicó la médica nutricionista Mónica Katz, expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición e integrante de PROFENI.

Aceite de oliva, frutos secos, semillas, palta, pescado, lácteos y huevos aportan ácidos grasos esenciales que contribuyen al desarrollo del cerebro, la salud cardiovascular y la correcta absorción de vitaminas.

Repensar las recomendaciones locales

Desde PROFENI concluyeron que las nuevas guías estadounidenses invitan a reflexionar sobre la actualización de las recomendaciones nutricionales locales.

“Pensar la alimentación desde la calidad, la diversidad y la evidencia científica es un paso necesario. Este documento nos invita a revisar el estado de las recomendaciones nacionales y a considerarlas como herramientas clave para el diseño de políticas públicas que contribuyan a mejorar la salud de la población, siempre partiendo de nuestra cultura alimentaria y de las necesidades reales de los argentinos”, señalaron.

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Verduras y frutas impulsan los precios, alimentos aumentan 0,8% en el Gran Buenos Aires

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Los precios de alimentos y bebidas registraron un aumento del 0,8% durante la segunda semana de enero en el Gran Buenos Aires, según el relevamiento semanal de la consultora Analytica. Con este dato, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2,6%, un nivel que consolida la proyección de una suba mensual del 2,5% para el nivel general de precios durante enero.

El comportamiento del rubro alimentos, uno de los de mayor incidencia en la inflación y en el poder adquisitivo de los hogares, vuelve a mostrar una dinámica heterogénea entre categorías, con fuertes incrementos en productos frescos y variaciones más moderadas en otros segmentos.

Verduras, frutas y carnes lideran los aumentos

De acuerdo con el informe de Analytica, el mayor aumento promedio de las últimas cuatro semanas se concentró en verduras, con una suba del 7,5%, seguidas por frutas, que registraron un incremento del 4,8%, y por carnes y derivados, con un avance del 2,9%.

Estos rubros, caracterizados por una alta volatilidad y fuerte impacto estacional, explican una parte significativa de la aceleración de los precios de alimentos en el inicio del año. Su incidencia resulta especialmente relevante en la medición de la inflación, dado su peso en la canasta básica y en el consumo cotidiano de los hogares.

El comportamiento de estos precios refuerza la presión inflacionaria en el corto plazo y condiciona la evolución del índice general, en un contexto en el que los alimentos continúan siendo uno de los principales factores de arrastre.

Menores aumentos en lácteos y otros alimentos

En contraste, el relevamiento semanal mostró incrementos más moderados en otras categorías. Los lácteos registraron una suba del 1,1% en el promedio de las últimas cuatro semanas, mientras que el rubro otros alimentos, que incluye snacks, salsas y condimentos, avanzó 0,9%.

Estas variaciones más acotadas contribuyen a amortiguar parcialmente el impacto de los aumentos en productos frescos, aunque no logran revertir la tendencia general al alza en el rubro alimentos y bebidas.

La dispersión de precios entre categorías refleja un escenario inflacionario aún activo, con comportamientos diferenciados según el tipo de producto y su estructura de costos.

Proyección inflacionaria para enero y señales del mercado

En este contexto, Analytica proyecta que el nivel general de precios registrará una suba mensual del 2,5% durante enero, en línea con la evolución observada en alimentos y bebidas. Este dato resulta clave para anticipar la dinámica inflacionaria del primer mes del año y su impacto sobre salarios, consumo y expectativas económicas.

El desempeño de los precios en alimentos, por su peso específico en el índice y su sensibilidad social, seguirá siendo un indicador central para evaluar la trayectoria de la inflación en el corto plazo y las reacciones de los distintos sectores económicos ante la evolución del costo de vida.

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