LAS MARÍAS

Playadito, la cooperativa yerbatera que se metió entre las grandes

Compartí esta noticia !

El mercado de la industria yerbatera engaña a muchos observadores. Los cuarteles generales de estas empresas están siempre en localidades tranquilas, apacibles. Virasoro, Apóstoles, Liebig, Monte Carlo, Santo Pipó, Oberá o Andresito. Cualquiera llega con el acelere de la ciudad y se encuentra con la calidez y los modos tranquilos de estos pueblos donde a la siesta no vuela una mosca, donde uno camina unas pocas cuadras y el ejido urbano da paso a un oasis verde.

Sin embargo, las apariencias engañan. Bajo esa fachada bucólica se concibe, se ejecuta y se desarrolla una de las industrias de consumo masivo más competitivas que existen en la Argentina. Un mercado donde los que tallan son los 10 ó 12 jugadores de siempre que se esfuerzan cada año por ganar un puntito o dos en su cuota de mercado. Es un mercado durísimo, y así como pueden ganar, pueden perder. Entonces, al otro año ya quieren recuperarlo.

No es para menos, se trata del producto más popular de la Argentina, el que está en más hogares que ningún otro. Las  empresas yerbateras pelean día a día cada centímetro de góndola en un supermercado porteño, un “chino” del Conurbano bonaerense o en un almacén de un pueblito perdido en las sierras.  Es un mercado maduro -crece poquísimo cada año- pero esto también engaña.

Hay negocios maduros que necesitan “cuidadores”, gerentes que no se manden ninguna macana grande y con eso alcanza. No es el caso del competitivo mundo de la yerba mate.

Acá nadie se puede dormir en los laureles. Si uno gana, en un mercado maduro, casi siempre es porque otro perdió. Esa competencia perfecta impulsa a mejorar, invertir y tratar de acertarle a la fórmula del éxito, que es mucho más compleja de lo que parece a simple vista.

Ahora bien, a todos esos nombres conocidos como Taragûi,  Rosamonte,  Amanda, Nobleza Gaucha, Cruz Malta ó CBSé, desde hace unos años les apareció un “jugador” que no para de crecer. Sorprende a todos, porque crece y crece fuerte y en forma sostenida, una rareza en un mercado súper peleado donde cualquier firma se da por hecha si un par de años avance un poco y a los siguientes no pierde. Pero esta empresa es distinta. Todos la miran y se preguntan: “¿Hasta dónde piensan llegar?”.

Los que están en el mercado ya saben de quién se trata. En Economis pensamos que ya es hora de ir presentando Playadito. Cuyo nombre correcto es Cooperativa Agricola de la Colonia Liebig. No podíamos dejar pasar nuestro primer año de vida como un medio dedicado a la economía y las empresas de la región sin visitar la base de operaciones de Playadito y conocer de primera mano esta historia sorprendente. Así que un caluroso lunes de diciembre recorrimos los 70 kilómetros hasta Liebig, esa pequeña localidad correntina pegadita a Apóstoles que casi podría ser misionera.

Playadito irrumpió como un jugador importante en el negocio yerbatero hace ya más de una década, pero en los últimos años consolidó un crecimiento sostenible y empezó a desafiar y a superar a los cinco grandes y siguió subiendo. Gigantes como Rosamonte, Nobleza Gaucha o Amanda hoy la miran desde atrás.

En unos días más, Playadito cerrará el 2017 con otro año de crecimiento fuerte. Es la segunda marca del país, sólo superada por Las Marías (Taragûí y Unión), que lidera el mercado desde hace más de 40 años. Obviamente, en Virasoro –distante unos 50 kilómetros de Liebig por la ruta 14- la miran de reojo, como esos corredores de maratón que van primeros desde la largada pero empiezan a perder terreno con un segundo que viene achicando a paso firme. Es el segundo año consecutivo que Playadito finaliza como la segunda yerbatera del país.

Tres crisis, tres generaciones

En Liebig, dialogamos con Ricardo Daniel Handziak -57 años, nacido en la localidad bonaerense de Ramos Mejía. Handziak es el presidente de la Cooperativa y va por su 8° mandato, es la cara visible de esta organización que tiene 121 productores asociados.

Minutos después se sumó a la charla el ocupante de la sencillísima oficina donde se realizará la entrevista, Gustavo Quatrín, su gerente general. Al mismo tiempo que nos dio la nota, no paró de firmar una pila de cheques, dar algunas indicaciones a un colaborador que entraba cada tanto y contestar algún mensaje por WhatsApp.

Gustavo (54), es un santafecino, oriundo de Arroyo Ceibal, un pequeño pueblo rural cercano a Reconquista. Contador recibido en la UNNE (Chaco) y con un MBA en el IAE, arrancó en Liebig a los 24. Su historia es sorprendente, porque apenas 3 años después lo designaron gerente general, con apenas 27 años.

Sin dudas, una de las claves del éxito de Playadito es que sus socios han tomado y toman decisiones por el bien de la cooperativa, sabiendo componer aún en las diferencias.

Durante más de una hora dialogamos con Ricardo y Gustavo sobre las razones para el crecimiento de Playadito en un mercado tan maduro y competitivo como el de la yerba mate. Por momentos fue como preguntarles por la fórmula de la Coca-Cola y supieron gambetear con picardía y habilidad aquellos temas comerciales que prefieren no ventilar en una entrevista periodística.

Handziak y Quatrín afirman que interpretan el presente como el resultado de la respuesta de tres grandes crisis, a través de tres generaciones.

En primer lugar, a la crisis en Alemania posterior a la primera guerra mundial, que dio origen a la Cooperativa, cuando sus fundadores emigraron en grupo organizado desde las ciudades de Karlsruhe y Pforzhein. En segundo lugar, a una de las cíclicas crisis de precios de materia prima, (año 1979 ), cuando los hijos de los fundadores respondieron instalando el molino para llegar directamente al consumidor con un producto elaborado. Eligieron como marca Playadito, que es el nombre de un paraje cercano al pueblo y es designado así por la forma del terreno.

La tercera crisis fue la amenaza a su liderazgo regional (1995) coincidente con un período de sobreoferta de materia prima y precios bajos. En este caso fueron los nietos los que respondieron con determinación, y ahí decidieron crecer y llegar a tener presencia nacional para ser una empresa más competitiva y sustentable.

En Playadito afirman que supieron “transformar las crisis en oportunidades”, y con gestión y una cuota de buena suerte, lograron alcanzar los resultados que están “por sobre los mejores sueños”, resumen Handziak y Gustavo. “Una hermosa historia para contar”, agregan a dúo.

Otra clave importante que tiene que ver con el negocio de Playadito es la forma de concebir el negocio yerbatero. Durante años las empresas pensaron el negocio como una industria parecida a la petrolera. Es decir, hay varias marcas, pero el proceso de producción es más o menos el mismo y, sobre todo, el precio en “surtidores” también tiene que ser más o menos parecido.

Últimamente hay una nueva tendencia que tiende a ver el negocio yerbatero con un mayor parecido al de la industria del vino. Una persona que gusta del buen vino es capaz de pagar el doble o el triple por un Malbec sin chistar, porque su calidad lo amerita.

En rigor de verdad, la industria yerbatera tiene un poco de estas dos “escuelas”. Al final del día son las dosis exactas de uno y otro enfoque las que apuntalan el éxito de una marca como Playadito. Ellos apuestan fuerte a la calidad de la yerba, a esa fórmula mágica de tiempo de estacionamiento, de combinación de palo, polvo, hoja y humedad que hacen a un producto único. En este negocio es común que algunas firmas penalizan la calidad por abaratar costos y ganar el favor en la góndola por el precio. En Liebig lo consideran un error caro.

En plena guerra de precios, Playadito es un producto al que los consumidores le reconocen un mayor valor. Handziak y Quatrín afirman que no “hay un escenario de guerra de precios”, sino “la simple respuesta a un hecho en el cual la cantidad ofrecida supera en alguna medida en los hechos, y en expectativa a la demanda de los consumidores”.

“Es una actividad en donde hay que invertir mucho, por cada peso que querés facturar el año que viene tenés que invertir un peso hoy, en equipos, instalaciones y stocks”, explica Ricardo.

Entrando a Liebig desde la ruta nacional 14 y sobre la ruta provincial 71, antes de llegar al pequeño pueblo donde están las oficinas de la cooperativa, se observa un predio industrial dominado por los grandes edificios donde se guarda la yerba mate canchada y se observa la estructura de la futura planta de molino y envasado, que se encuentra en construcción “para dar respuesta al fuerte crecimiento, que se espera esté funcionando en el 2019”, dice Handziak.

Otra particularidad que tiene Playadito es que la marca fue creciendo sin pausa, a lo largo de los últimos 38 años,  desde el Litoral, en donde primero fue líder, a todo el país. La estrategia de comunicación se apoyó muy fuerte en la cultura y la música que identifica a Corrientes,  el chamamé. “Playadito siempre está  presente en festivales, fiestas populares y  ferias con la popular Embajada Playadito”, detalla Ricardo.

Al cabo de dos horas de dialogar con las dos caras visibles de esta sorprendente cooperativa que tiene 121 socios, 237 empleados y 91 años de historia, nos vamos con la idea de que su éxito es una combinación de todos estos factores: Las enseñanzas de los precursores -sobre todo de sus errores y contramarchas-, y el legado de la cultura del esfuerzo, la dedicación y el trabajo en un equipo donde nadie se la cree.

 

Algunos números de Playadito

121 Asociados

237 empleados directos

91 años de vida (fundada el 19/12/1926)

2º yerbatera del país (ventas al mercado interno)

150% es lo que creció en los últimos 9 años. Un índice de crecimiento inédito en un mercado maduro y competitivo como el de la yerba, que creció 14% en el mismo período.

12% del mercado interno 2017 (250 millones de kilos)

¿Qué es Playadito? Un paraje cerca del pueblo de Liebig, que por las playadas del terreno adquirió ese nombre.

 

Compartí esta noticia !

Con apoyo de GN, el INYM decomisó catorce toneladas de palitos de yerba mate

Compartí esta noticia !

Un cargamento de 14.500 kilogramos de palitos de yerba mate fue interceptado, intervenido e inutilizado en la zona productora (Misiones y Corrientes). El operativo se realizó en el marco de un convenio de colaboración  entre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y la Gendarmería Nacional (GN) que abarca controles en secaderos y  en las rutas.

 

Para el caso específico, el cargamento de palitos fue interceptado ayer lunes 7 de agosto en la ruta nacional 14. Provenía de un secadero ubicado en San Vicente, y tenía como destino una industria radicada en la localidad de Oberá. El material fue inutilizado hoy en un yerbal de Campo Grande  con la presencia de efectivos de GN, de inspectores del área de Fiscalización del INYM y de  vecinos de la zona.

 

La medida se enmarca en la ley 25.564 del INYM, orientada a asegurar un manejo más adecuado de la materia prima; y en las Resoluciones 09/2017 de Régimen de Documentación de Movimientos de Yerba Mate y 11/2017 de Reglamento de Secanza de la Yerba Mate.

De esta manera, con los procedimientos del INYM se evita el uso indiscriminado de este material en el producto final y se asegura mayor calidad.

Compartí esta noticia !

Productores yerbateros realizarán una protesta frente a un secadero de San Pedro por incumplimiento de precios

Compartí esta noticia !

La medida es en acompañamiento al productor de San Pedro que denunció descuentos por pronto pago en la entrega de materia prima. Mañana productores de Campo Ramón, Guaraní y la zona norte se manifestarán frente al secadero de la empresa SACSA en San Pedro.

Cristian Klingbeil, vicepresidente de la Asociación Productores Agropecuarios de Misiones (Apam) señaló que no mejoró nada la situación yerbatera. “Mañana se manifestarán en Las Marías por el incumplimiento de precios. En la zona centro nadie cumple lo precios, pero queremos apoyar al productor que hizo la denuncia, sabiendo que el INYM no le da importancia ni actúa, la empresa no quiere reconocer lo que le debe. En nuestra zona se abandonan las chacras”.

El presidente de la Federación Agraria, filial Misiones, Jorge Butiuk explicó que “por primera vez que un productor denunció esta modalidad y no se investigo. Nosotros vamos a apoyarle en todo lo que sea necesario para que se haga efectivo el pago de la producción que entregó”.

El productor explicó que harán una asamblea para definir como será la modalidad de la protesta frente al secadero Servicios Agrícolas Comerciales SA (SACSA). Butiuk explicó que la modalidad es recibir la hoja verde y hacer un descuento por el pago ya sea en dinero o reduciendole el kilaje que figura como entregado.

La medida es de acuerdo a lo que resolvió la Mesa Asesora de la Presidencia del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), con el respaldo de asociaciones de productores de Campo Ramón y Guaraní, a raíz de una denuncia realizada por un productor de San Pedro por supuestos descuentos ilegales en compras de materia prima. El denunciante afirma que luego de haber presentado la denuncia, no consigue cobrar por la yerba que vendió.

“Vamos a reclamar que este hombre cobre lo que le corresponde. La ley dice que si el pago es financiado se aplican intereses pero si son de contado no pueden hacerse descuentos. El laudo dice que debe ser de contado, si es financiado se acuerdan los intereses. Ahora le hacen descuentos por pago de contado”, remarcó.

La empresa Servicios Agrícolas Comerciales SA (SACSA), es una de las empresas que reúne hoja verde para entregarle al Establecimiento Las Marías, si bien desde la firma correntina dijeron que solo es una empresa que les entrega yerba mate, hay documentación que probaría un vinculo con los Navajas.

El dirigente remarcó que la aplicación de descuentos es una de las vías más comunes que utilizan las empresas para incumplir los precios oficiales, que según estipula la ley yerbatera, son de cumplimiento obligatorio y de pago al contado.

“Esto es lo que pedimos que denuncien pero muchos tienen miedo de hacer la denuncia porque quedan señalizados por las grandes empresas y nadie más le compra el producto. Hoy hubo un denunciante y vamos a apoyarle para que le paguen lo que corresponde. Vamos a ir a ese secadero y hasta que no se efectivice el pago vamos a permanecer allí. Se hará una asamblea y se decidirá lo que vamos a hacer”, dijo.

La denuncia:

Los primeros días de julio, un productor de San Pedro se cansó de ser “estafado” y se animó a denunciar a la empresa yerbatera Servicios Agrícolas Comerciales (Sacsa), con domicilio en Villa Mercedes, San Luis, por un descuento de más de 90 mil pesos por “pronto pago” en la compra de hoja verde.

La maniobra se evidencia en las facturas de la operación. El productor Nelson Alvez vendió 46.424 kilos de yerba al precio oficial, lo que da un monto de casi 340 mil pesos. Pero en fecha posterior, Sacsa, que es de Navajas, le predató una nota de crédito con un descuento financiero por “pronto pago” de 93.808,98 pesos.

Compartí esta noticia !

“Hay que hablar de responsabilidad empresaria y no de complicidad con la Dictadura”

Compartí esta noticia !

“Hay que cambiar el concepto de complicidad. La complicidad implica que uno ejecuta una acción y el otro la consiente o acompaña. En relación con las empresas y la última dictadura militar, hablar de complicidad es insuficiente. Hay que hablar de responsabilidad”. La afirmación es de Victoria Basualdo, Andrea Copani y Alejandra Esponda, integrantes del equipo de Investigación que publicó dos vastos volúmenes sobre la responsabilidad empresarial en los años de plomo, con un capítulo dedicado a Las Marías, la yerbatera correntina donde hubo trece secuestros y dos desaparecidos, sin que hasta ahora hayan sido juzgados los responsables.

El trabajo abarca la situación de 25 empresas en todo el país, que tuvieron una abierta participación en la represión militar y se beneficiaron con el rumbo económico. Algunas aportaron sus cuadros económicos a la administración militar o aportaron logística, vehículos o terrenos para sus operaciones.  En los casos más extremos, montaron Centros Clandestinos de Detención en las propias fábricas, como los casos de Ford, Mercedes Benz, donde los grupos de tareas torturaron a sus propios empleados. No fueron hechos aislados. Se documentaron secuestros y torturas en 22 de los 25 casos estudiados.

Las investigadoras hacen una distinción entre el poder económico y las Fuerzas Armadas como herramienta represiva. Las empresas integraron sus cuadros directivos a la administración política. Por ejemplo, José Alfredo Martínez de Hoz, que pasó de Acindar a ser el ministro de Economía de los primeros cinco años de la Dictadura. Muchas empresas se beneficiaron directamente con las políticas económicas, como la promoción industrial, la estatización de la deuda o los planes de obra pública. Sin embargo, a otras, pese al entusiasmo colaborativo, les fue mal, por sus propios planes de desarrollo y por perder capacidad productiva con sus obreros presos.  

Las investigadoras coinciden en que militares y corporaciones compartían un objetivo común: frenar el activismo sindical y controlar la creciente organización de los trabajadores.

Las investigadoras estuvieron en Economis, para contar la participación empresaria en al última dictadura.
Las investigadoras estuvieron en Economis, para contar la participación empresaria en al última dictadura.

Los grandes grupos se consolidaron, como el complejo siderúrgico, con Acindar y Techint a la cabeza. Tuvieron saltos en los procesos productivos que le permitieron expandir sus rangos de acción y ganancias. Acindar se benefició después con la estatización de la deuda. Las automotrices como Fiat, Ford y Mercedes Benz lograron mejorar sus costos controlando los reclamos sindicales. En esas fábricas se montaron centros clandestinos de detención.

La empresa de la familia presidencial, Socma, también tuvo enormes beneficios durante la dictadura. Pero para el caso específico de investigación, no hubo elementos que la asimilen a otras. “Socma no está ausente, pero no fue igual que otros grandes grupos. Lo mismo que Papel Prensa, como empresa, más allá de lo que signifique dentro del proceso económico político que perdura hasta hoy”, indican  en una entrevista con Economis.

En cambio, Taller Gráfico, la imprenta del diario La Nueva Provincia, que reivindicaba desde sus editoriales a la Dictadura, sí fue partícipe directo en la colaboración con la dictadura en la persecución y asesinato de al menos dos trabajadores.

 

La investigación pudo llevarse a cabo tras un acuerdo entre el Flacso, el Cels, el ministerio de Derechos Humanos de la Nación, el Archivo de la Memoria, el archivo de la Conadep. Además de las tres investigadoras que vinieron a presentar el libro a Misiones, durante dos años más de 20 personas trabajaron en la edición del libro, que es la recopilación más precisa hasta ahora del rol de las empresas durante la represión. Ya no como cómplices, sino como responsables directos, una conclusión a la que se arriba después de estudiar patrones de conducta casi idénticos entre los principales grupos. Las investigadoras insisten en que la colaboración empresaria constituye un hecho económico que muta el concepto de represión enfocada en el activismo político, que, obviamente va de la mano. Pero más allá del “pensamiento político”, entre los torturados, desaparecidos o asesinados, había trabajadores que defendían derechos dentro de las empresas, que fueron arrasados.

En 1976, 30 años después del decreto de Juan Domingo Perón que establecía las vacaciones pagas, en Virasoro, Corrientes, los trabajadores rurales que cosechaban yerba mate y té, no tenían idea de lo que eso significaba, cuenta Andrea Copani. Pertenecían, en vida, a Las Marías, relata. Trabajaban de sol a sol y de su capacidad de corte y carga, dependía lo que recibían como jornal.

Las Marías, hoy convertida en una enorme empresa agroforestoindustrial, era manejada por entonces por Adolfo Navajas Artaza. El caso es emblemático por el tamaño de la empresa y la cantidad de operarios que manejaba. Sin embargo, fue difícil reconstruir la historia, ya que no hay documentación y hubo que entrevistar a sobrevivientes o sus familiares para reconstruir el entramado.

“Había dos sectores de trabajadores. Los rurales y los industriales, ambos sometidos a condiciones brutales de pobreza y explotación. No tenían derechos laborales, como vacaciones y aguinaldo y trabajaban en suma precariedad, casi como esclavos, con salarios que dependían del volumen de la cosecha”, cuenta Copani. En la industria de Gobernador Virasoro, no se pagaban horas extra.

Recién en 1973, durante el fugaz gobierno de Héctor Cámpora, los trabajadores comienzan a organizarse, en el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación y la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores. A través de estas organizaciones, canalizaron numerosos reclamos por mejoras en los salarios y las precarias condiciones de trabajo. En 1974 realizaron una huelga de 48 horas, que tuvo eco nacional y forzó a la empresa a considerar algunas de las reivindicaciones de sus trabajadores.

El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, cortó en seco la incipiente organización gremial con el secuestro de más de una docena de trabajadores. La empresa familiar manejada por Adolfo Navajas Artaza, quien había sido interventor de Corrientes durante la dictadura de Lanusse, aportó logística e información. El empresario después se convirtió en ministro de Desarrollo Social de Reinaldo Bignone.

Las primeras detenciones se produjeron pocas semanas después del golpe, en abril de 1976, cuando fueron secuestrados tres dirigentes sindicales del establecimiento. En agosto de ese año, otros dos empleados fueron detenidos, y se intentó hacerlos declarar en perjuicio de los miembros del sindicato secuestrados en abril. Luego, entre febrero y julio de 1977, otros ocho trabajadores fueron privados ilegalmente de su libertad, de los cuales dos permanecen desaparecidos. Los trabajadores fueron secuestrados en las casas proveídas por la empresa e incluso dentro de la misma fábrica. Por eso, hay dos causas abiertas, aunque solo una está para ir a juicio, con un solo imputado. Militar. Navajas Artaza, quien estuvo imputado, fue sobreseído sin siquiera prestar declaración. Doce jueces se excusaron de tomar la causa.

Adolfo no ocultaba su desprecio por los derechos laborales adquiridos y especialmente por Perón. Él mismo contó su participación en el derrocamiento, a nivel local, del gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, en 1955: “Cuando en el año 55 me tocó actuar bastante en la Revolución Libertadora, nosotros éramos muy amigos del general Aramburu; estuvo aquí en Las Marías una vez, y después estuvo como presidente. Volábamos juntos en avión haciendo campaña política. Me tocó a mí ser el nexo para sublevar acá a las tropas contra el general Perón. No fue una cosa de un día para otro, costó. Mis contactos indujeron a que algunos jefes amigos participaran, yo hice de nexo. Se sublevó Apóstoles y después yo fui el correo secreto entre Apóstoles y Santo Tomé que después se sublevó. De manera que esta zona fue también revolucionaria. Hasta que Perón se rindió”.

Según la investigación, Las Marías cedió sus tierras para campamentos militares que operaban en la zona. Apuntó a los empleados más radicalizados que fueron luego secuestrados. Uno de los operarios contó que su torturador le dijo que Pablo –uno de los hermanos Navaja- le había pagado 600 pesos para que lo atrapen.

“Los delitos siguen impunes y aunque sea condenado un militar, seguirán así si no se investiga la participación empresarial”, advierten las investigadoras.  “En Las Marías no solamente denunciaron a los trabajadores en causas penales armadas, provocando su secuestro y tortura, sino que a su vez proveyeron recursos logísticos y materiales a las fuerzas que ejecutaron los delitos”.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin