Leishmaniasis

Junto a las universidades de Misiones y Córdoba, Posadas avanza en estudios sobre leishmaniasis

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A través de un trabajo conjunto con la UNaM y la Universidad de Córdoba, la Municipalidad lleva adelante investigaciones sobre leishmaniasis y flebovirus para conocer su presencia en la ciudad y reforzar las acciones de prevención en la comunidad.

Con el objetivo de seguir preservando la salud de la población, en la Dirección de Epidemiología y Vigilancia de Salud de la Municipalidad se trabaja en conjunto con la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) y la Universidad de Córdoba en estudios sobre leishmaniasis, según detalló en declaraciones a Radio Municipal, FM 95.1, la responsable del área Maydolis Agüero.

El estudio que se lleva adelante mediante un convenio con la UNaM, cuya responsable es Karina Salvatierra, y con el Instituto Virológico de la Universidad de Córdoba busca obtener resultados sobre la presencia del flebovirus que está circulando en la ciudad, tanto de importancia humana como veterinaria. “Nosotros vamos realizando durante gran parte del año el monitoreo en toda la ciudad de Posadas, buscando los flebótomos que son los transmisores de la leishmaniasis y también portadores en alguna medida de estos flebovirus, le enviamos a ellos para que hagan sus estudios y corran toda su cadena de ARN para ver cuál es su presencia en la ciudad”, explicó Agüero.

La especialista aclaró que los resultados tardan aproximadamente tres meses en llegar porque se envían todas las muestras a Córdoba, donde las llevan a laboratorio, extraen el ARN del virus, lo analizan y luego se hace un proceso para la obtención de resultados.
El monitoreo se realiza en todas las chacras y barrios, pero se concentra específicamente donde existen casos positivos de leishmaniasis en perros porque ahí hay más circulación del flebótomo y más posibilidades de hacer la captura del insecto.
Agüero especificó que “el flebótomo actúa sobre todo al atardecer, tiene horario crepuscular, se crían en la humedad, en la tierra, en materiales en descomposición y tienen un vuelo corto, son mucho más pequeños, pero son similares a las moscas, y suelen estar también donde hay gallineros o cerca del dormitorio de los perros”.

Para combatir la presencia del insecto que contagia la leishmaniasis recomendó mantener la higiene en el patio, evitar cualquier material en descomposición o acumulación que genere humedad para que ellos estén presentes. También aconsejó cuidar a las mascotas que tienen que estar controladas con pipetas o collares que los protejan de ser picados por el mosquito. “Si vas a adoptar o comprar una mascota, que tenga su certificado de sanidad, que está libre de leishmaniasis, y si te vas de vacaciones con tu mascota, evitar llevarla a lugares donde esté circulando la enfermedad”, añadió.

Respecto a las consecuencias que hay que afrontar en el caso de ser picados por un mosquito infectado, la especialista advirtió que “puede afectar la calidad de vida de la persona porque es una enfermedad que va a padecer de por vida y que va a tener que estar con tratamiento y en caso de transmitir los flebovirus también son perjudiciales porque pueden producir enfermedades febriles agudas como la meningitis, que traen muchas veces complicaciones severas. A los animales les produce bastante deterioro, pero pueden ir mejorando la calidad de vida con tratamiento, que tiene que ser de por vida”.

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Leishmaniasis, la enfermedad que un “flebótomo” transmite a animales y humanos

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La leishmaniasis visceral canina es una enfermedad grave que puede afectar tanto a animales como a seres humanos, y que es producida por un parásito microscópico llamado Leishmania chagasi. Según la Organización Panamericana de la Salud cada año, en promedio, se registran 3.500 casos con una tasa de letalidad del 7%. Se ha detectado la enfermedad en 13 países de la región: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Venezuela.[1]

Si bien la enfermedad se solía localizar en el entorno rural, con el tiempo hubo una transición epidemiológica con un aumento de casos en áreas urbanas. En Argentina, se ha detectado en las provincias de Misiones, Corrientes, Formosa, Santiago del Estero y Entre Ríos son las que presentan más casos cada año.[2] Durante el periodo de 2018/19, se notificaron 239 casos en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, donde más del 60% provenían de estas provincias.[3]

¿Cómo se contagia?

La infección se produce a través de la picadura de un insecto volador llamado flebótomo que actúa como transportador del parásito Leishmania. El flebótomo es más pequeño que un mosquito y tiene el cuerpo cubierto de vellosidades. A diferencia de los mosquitos que se desarrollan en el agua estancada, los flebótomos se desarrollan en la materia orgánica y requiere de un ambiente oscuro, húmedo y fresco para reproducirse.

Este insecto tiene su máxima actividad al atardecer y por la noche, cuando pica a los perros y a los humanos transmitiéndoles la enfermedad.

¿Cuáles son sus síntomas?

En el perro, los síntomas más comunes son: lesiones en la piel, tales como úlceras que no cicatrizan, pelaje opaco, crecimiento exagerado de las uñas, así como adelgazamiento, fiebre irregular, agrandamiento de hígado y bazo, inflamación generalizada de los ganglios y anemia. Los animales infectados son el principal reservorio de la enfermedad, ya que pueden albergar al parásito durante toda su vida. Incluso pueden permanecer durante meses sin manifestar ningún síntoma de la enfermedad y a pesar de ello contagiarla a otros perros o a seres humanos. [1]

En las personas, la leishmaniasis visceral se presenta con síntomas tales como: adelgazamiento, fiebre irregular y agrandamiento de abdomen. Si no se proporciona a tiempo el tratamiento adecuado puede ocasionar la muerte.

¿Cómo se previene?

Walter Comas, Director de la Unidad de Negocios de Animales de Compañía de MSD Salud Animal en Región Sur, brinda algunas recomendaciones para cuidar a las mascotas de esta enfermedad:

·       Utilizar productos con efecto repelente e insecticida. Algunas pipetas ofrecen una protección de hasta 3 semanas.

·       Los collares son la mejor opción: algunos ofrecen protección durante 1 año.

·       En algunos países, a vacunación es una herramienta complementaria al collar, pero no reemplaza la necesidad de utilizar repelentes.

·       Cuando sea posible, evitar que los perros estén al aire libre durante la noche.

Otras medidas a considerar:

·       Limpiar regularmente los patios y jardines. Eliminar materia orgánica como hojas, materia fecal de animales, residuos, etc.

·       Colocar tela mosquitera de malla fina en puertas y ventanas.

·       Utilizar telas mosquiteras en los caniles.

·       Fumigación del interior y exterior de las casas.

·       Utilizar repelentes en las personas.

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