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El Banco Central profundiza la contracción monetaria: cae la base y el dinero en circulación mientras crecen reservas y crédito hipotecario

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La política monetaria del Banco Central de la República Argentina volvió a mostrar en febrero una señal clara de endurecimiento: menos pesos en la economía, compras de dólares que fortalecen reservas y un crédito que empieza a mostrar comportamientos divergentes según el sector. El Informe Monetario Mensual de febrero de 2026, cuyo cierre estadístico fue el 6 de marzo, revela que la base monetaria cayó 0,8% en términos reales y que el agregado monetario amplio M3 privado se contrajo 1,1%, reflejando una menor demanda de dinero y una estrategia de absorción de liquidez.

Al mismo tiempo, la autoridad monetaria compró USD 1.557 millones en el mes y acumuló USD 2.715 millones en el primer bimestre, lo que impulsó el crecimiento de reservas internacionales hasta USD 45.566 millones. En paralelo, el crédito al sector privado dejó de expandirse en términos reales después de dos meses de crecimiento.

El cuadro general plantea una pregunta relevante para la economía argentina: si la estrategia de contracción monetaria puede sostener la estabilidad financiera sin frenar la incipiente recuperación del crédito y la actividad.

Menos pesos en la economía: el Banco Central mantiene el sesgo contractivo

El informe confirma que la política monetaria mantiene un sesgo restrictivo. Durante febrero, la Base Monetaria se redujo en $1,8 billones entre fines de enero y fines de febrero, acumulando seis meses consecutivos de contracción real.

El principal factor detrás de esta dinámica fue el impacto de las operaciones fiscales. En particular, el Tesoro depositó en su cuenta del Banco Central recursos obtenidos en licitaciones de deuda, lo que absorbió liquidez del sistema financiero. Además, la autoridad monetaria realizó operaciones en el mercado secundario que reforzaron ese efecto contractivo.

Aunque el Banco Central compró divisas al sector privado —una operación que normalmente expande la cantidad de dinero— ese impacto quedó neutralizado por las operaciones fiscales y financieras. El resultado fue una reducción del dinero disponible en términos reales.

Esta estrategia se reflejó también en los agregados monetarios. El M3 privado, que incluye circulante y depósitos del sector privado, cayó 1,1% real en febrero y se ubicó en 12,6% del PIB, un nivel apenas superior al mínimo observado en abril de 2024.

La contracción se concentró en los medios de pago —especialmente depósitos transaccionales— mientras que los depósitos a plazo y las colocaciones remuneradas mostraron variaciones marginales.

Reservas en alza y depósitos en dólares en máximos

Mientras el dinero en pesos se contrae, el balance en moneda extranjera del sistema financiero muestra una tendencia opuesta.

Las reservas internacionales cerraron febrero en USD 45.566 millones, con un incremento mensual de USD 1.062 millones. El principal factor fue la compra de divisas del Banco Central en el mercado, aunque también contribuyó la suba del precio del oro.

El informe también muestra un crecimiento sostenido del ahorro en dólares dentro del sistema financiero: Los depósitos en dólares del sector privado alcanzaron USD 38.367 millones, un máximo histórico reciente, con una suba interanual del 24%. Los préstamos en dólares al sector privado crecieron 50% interanual, hasta USD 20.245 millones.

Este comportamiento refleja un sistema financiero con mayor profundidad en moneda extranjera, un fenómeno que convive con la contracción monetaria en pesos.

Crédito: estabilidad general y divergencias entre sectores

El crédito en pesos al sector privado se mantuvo estable en términos reales durante febrero, luego de dos meses de expansión. En términos interanuales, sin embargo, el financiamiento muestra una recuperación significativa: creció 19,8% real y representa 8,9% del PIB.

El informe identifica dinámicas distintas según el tipo de financiamiento:

Crédito comercial: Creció 1,3% real mensual, con impulso de los documentos para capital de trabajo.

Crédito hipotecario: Continúa la tendencia expansiva con 1,4% de crecimiento real mensual. En términos interanuales se disparó 141,2%, impulsado principalmente por préstamos ajustados por UVA.

Crédito al consumo: Cayó 0,6% real en febrero, debido a bajas en préstamos personales y financiamiento con tarjetas.

El contraste sugiere que el crédito vinculado a inversión o vivienda muestra mayor resiliencia que el consumo financiado, un patrón habitual en etapas de política monetaria restrictiva.

Tipo de cambio y tasas: señales de estabilidad monetaria

El informe también señala que el tipo de cambio nominal cerró febrero en $1.409 por dólar, ubicándose por debajo del límite superior de la banda de flotación cambiaria.

En paralelo, las tasas de interés de corto plazo mostraron cierta volatilidad durante el mes, con un aumento a mediados de febrero que luego se revirtió. La tasa mayorista TAMAR para depósitos a plazo fijo se ubicó en torno al 31,1% nominal anual al cierre del período.

Este comportamiento sugiere que el mercado monetario mantiene niveles de liquidez relativamente controlados.

La estrategia monetaria en perspectiva

Los datos de febrero muestran un esquema monetario que combina tres pilares: Contracción real del dinero en circulación para sostener la estabilidad nominal. Acumulación de reservas mediante compras de divisas. Y recuperación gradual del crédito, aunque con diferencias entre segmentos.

    La señal institucional es clara: el Banco Central busca consolidar un régimen de disciplina monetaria mientras intenta sostener el funcionamiento del sistema financiero.

    Sin embargo, el verdadero test de la estrategia no está en las estadísticas mensuales sino en la dinámica de los próximos meses. La evolución del crédito, la estabilidad del mercado cambiario y la capacidad de mantener reservas en crecimiento marcarán si el actual equilibrio monetario logra sostenerse sin frenar la actividad económica.

    Informe Monetario Mensual Febrero de 2026 by CristianMilciades

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    El Gobierno baja tasas y aumenta la intervención cambiaria para contener al dólar en el inicio de marzo

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    El inicio de marzo expone un nuevo movimiento táctico en la política económica: el Gobierno redujo las tasas de interés en pesos y al mismo tiempo intensificó su intervención cambiaria para contener la presión sobre el dólar. El tipo de cambio oficial cerró la semana en $1.416, con una suba de 1,4% semanal, mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Tesoro volvieron a operar activamente en distintos segmentos del mercado.

    El diagnóstico, elaborado por la consultora Ecolatina, muestra una dinámica que empieza a definir el tono del frente monetario: menor tasa en pesos, mayor liquidez y presencia oficial en los mercados para evitar un salto cambiario. La pregunta que sobrevuela la estrategia es si el equipo económico podrá sostener ese equilibrio en un contexto de demanda de dinero debilitada y actividad interna aún incierta.

    Baja la tasa y sube la intervención

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal).

    El reciente cambio de estrategia que motivó una baja de las tasas de interés en pesos y un aumento del dólar produjo una intervención de las autoridades económicas. El Tesoro reapareció en el mercado de cambios vendiendo divisas y el BCRA volvió a intervenir en el dollar linked. De todas formas, las operaciones por el momento no afectaron una liquidez bancaria que luce holgada y las tasas se mantienen en torno al 20% TNA. En otro orden, con datos por febrero cerrado la Base Monetaria volvió a caer nominalmente, producto de una esterilización de las compras de dólares vía BCRA (Pases y mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). En este sentido, la compra de divisas está siendo contra mayor deuda pública. Esto ocurre porque la demanda de dinero nominal y real no logra recuperarse.

    Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA. 

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal). No obstante, con un techo de la banda aumentando el ritmo de deslizamiento (ajusta a la inflación de 2,9% de enero) la distancia a la banda superior se mantiene en torno al 15% que viene oscilando desde finales de febrero.

    Detrás de esta suba, se evidenciaron movimientos en tándem del BCRA y el Tesoro. Mencionábamos la semana pasada que desde mediados de febrero se notó un cambio en la estrategia monetaria, con las autoridades inyectando con mayor determinación liquidez en el mercado (vía licitación de Finanzas y operaciones del BCRA) para contener una tasa en pesos que se posicionó por encima del 40% TNA (hoy en 20% TNA) a costa de un aumento del tipo de cambio.

    Respecto al aumento del dólar, se superpuso a esta recalibración monetaria un mayor ruido externo tras los episodios y la escalada bélica de medio oriente, que repercutió en la cotización de las divisas. En concreto, el dólar actuó como refugió global y subió 1,6% en términos nominales en la semana, revirtiendo la tendencia que venían presentando las monedas emergentes. Por caso, Brasil se depreció nominalmente 2,4% desde la irrupción del conflicto, corrigiendo parcialmente la apreciación que venía presentando a lo largo del 2026 (+7%).

    En este contexto, el Tesoro reapareció en el mercado de cambios. El pasado 23 de febrero los depósitos del Tesoro en dólares subieron USD 119 M, al tiempo que los depósitos en pesos (expresados en dólares) bajaron USD 132 M, por lo que estimamos que las compras fueron por al menos USD 126 M. Sin vencimientos relevantes por delante, lo importante ocurrió luego: durante las tres ruedas posteriores, el Tesoro se desprendió de la misma cifra en el mercado cambiario, justo en momento donde el dólar (producto de la recalibración mencionada) acumuló un alza del 2,7%.

    Por estas razones, estimamos que la estrategia fue contener la presión alcista de la divisa en un contexto donde el equipo económico apostó por lanzar más liquidez al mercado. Y decimos esto porque, a pesar de que por esas fechas se producían vencimientos de deuda en dólares provinciales (puntualmente Buenos Aires por poco más de USD 350 M), no se registraron movimientos inusuales en los depósitos en dólares del sector público. Por el contrario, a finales de febrero se redujeron USD 355 M, indicando que los mencionados vencimientos se cancelaron con depósitos prexistentes (es decir, las provincias no salieron “a demandar”).

    En cuanto al BCRA, habría vuelto a ofrecer cobertura cambiaria en el mercado. En una semana atravesada por el ruido externo, se registraron operaciones inusualmente elevadas en la curva de dólar linked (en especial en el instrumento con vencimiento a abril), lo que indicaría que la autoridad monetaria optó por contener el alza en el dólar oficial y por retirar parcialmente la liquidez inyectada a finales de febrero.

    Más allá de ello, hasta el momento las operaciones no fueron de una magnitud suficiente para afectar a las tasas en pesos, que se mantuvieron en el orden del 20% TNA. De hecho, el colchón de liquidez luce lo suficientemente “holgado” para que los bancos puedan administrar con comodidad las obligaciones de encajes en pesos. Visto en números, luego de que los Pases que tienen las entidades con el Central se ubicaran al cierre de febrero en $2,6 bn (día donde el Tesoro inyectaba los $0,5 bn correspondientes a la subasta), el stock por dichas operaciones se redujo hasta los $0,98 bn al 4 de marzo (último dato disponible). En contraposición, la obligación de integración en pesos en el BCRA subió en la misma cuantía durante el mismo lapso. Por lo tanto, los bancos cuentan con una liquidez suficiente para rotar desde Pases a encajes y cumplimentar las obligaciones, y un colchón de liquidez cercano al $1 bn (más del doble de lo que exhibieron en gran parte de febrero).

    En otro orden, con datos monetarios cerrados por febrero podemos confirmar que la estrategia de compra de divisas del Central a cambio de deuda pública se mantuvo firme. De hecho, lejos de ello la estrategia se profundizó. Yendo al detalle, la Base Monetaria cayó $1,8 bn en términos corrientes durante el segundo mes del año, producto principalmente de una mayor esterilización del BCRA mediante la rueda de simultáneas (-$3,5 bn) de los pesos emitidos por las compras de divisas (+$2,2 bn) y en menor medida del rollover obtenido por Finanzas (-$1,2 bn).

    El cambio respecto a enero es que la inyección de liquidez de mediados de febrero implicó que la autoridad monetaria tenga una postura expansiva en el mercado secundario (al menos +$0,5 bn) y, por lo tanto, las compras en el MULC no tuvieron como contrapartida la cobertura cambiaria ofrecida en aquel entonces. Respecto a esto, habrá que ver si la reciente nueva intervención en dollar linked se convierte en una postura sistemática u obedece a factores puntuales debido a la coyuntura internacional.

    Parte de esta estrategia obedece a una demanda de dinero que no termina de aparecer. Los diferentes agregados monetarios (proxy de la demanda dinero) cayeron en mayor medida durante el mes pasado. El M2 Privado Transaccional (circulante + depósitos no remunerados) cayó a 0,2% mensual sin estacionalidad y el M3 Privado (M2 + plazos fijos) descendió 1,1% s.e., mientras que el M2 Privado (circulante + depósitos sin excluir remunerados) fue el único en subir (+0,7% s.e.).

    El punto está en que sin una recuperación de la actividad interna y el consumo no habrá demanda que compense la emisión de Base. Los indicadores de consumo (autos, escrituras, etc.) no terminan de despegar y el panorama del crédito no luce alentador (moras históricamente elevadas), sumado a una actividad anclada principalmente en actividades primarias que no dan espacio a que emerja una demanda de dinero por motivos transaccionales en el corto plazo. Incluso, el leve “oxígeno” para actividades domésticas que puede implicar la reciente suba del tipo de cambio no tuvo como contrapartida una depreciación real. De hecho, se apreció, fruto de la aceleración de la inflación y una depreciación nominal que estuvo por debajo de los socios comerciales (nos apreciamos 2% con Brasil desde el conflicto en medio oriente).

    Para peor, la demanda nominal de dinero no tiene una recuperación clara. El M2 Privado transaccional y el M2 Privado acumulan una baja del 2,0% y 4,7% en lo que va de 2026, respectivamente, mientras que el M3 fue el único que creció (+1,6%) fruto del comportamiento de los plazos fijos (+9,9%) que fueron constituidos a una tasa de interés real en terreno positivo. Es decir, la demanda de pesos no está apareciendo ni siquiera para convalidar un contexto de mayores precios (necesito más $ para comprar la misma cantidad), algo que está detrás del cálculo de las compras por USD 10.000 M que estimó el BCRA en el relanzamiento del programa.

    En suma, la política monetaria es contractiva. La inyección de pesos por compra de divisas se las esteriliza en mayor cuantía mediante las operaciones del Central (Pases + mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA.  

    Sube del dólar oficial

    El tipo de cambio spot finalizó en $1.416 (+1,4% semanal). Por otro lado, el BCRA compró USD 291 M en la semana y las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se ubicarían en terreno negativo por USD 500 M.

    La brecha cambiaria se estabiliza

    Los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista subió 0,7% ($1.436) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar CCL operado con CEDEARs ascendió 1,3% ($1.479) y, por el contrario, el dólar MEP operado con AL30 se redujo 0,4% ($1.431) y el blue bajó 0,7% ($1.415). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 2%.

    Los futuros de dólar suben

    Los contratos a futuro del dólar acompañaron al movimiento del spot. En detalle, los contratos con vencimiento entre marzo a mayo subieron 0,5% y aquellos con vencimiento desde junio 2026 aumentaron 0,7%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del +1,7%, +4,0% y +6,3% para marzo, abril y mayo, respectivamente.

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    La banca cooperativa cierra el año con solidez patrimonial y apuesta a Misiones como territorio estratégico

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    En un año de fuerte retracción económica y balances deteriorados en gran parte del sistema financiero, el Banco Credicoop destaca una posición patrimonial sólida, elevada liquidez y un modelo de gestión cooperativa que amortiguó el impacto de la coyuntura, afirmó Maximiliano López, gerente zonal de la Zona 5 de la entidad. A la vez, advirtió sobre los efectos del proyecto de reforma laboral que habilita a las fintech a pagar salarios por fuera del sistema bancario, una medida cuestionada por asociaciones del sector por tratarse de una “competencia desigual”.

    Un cierre de año complejo pero con resiliencia cooperativa

    López reconoció que “la realidad de los bancos es similar en todas” y que Credicoop también registró balances alineados a la tendencia negativa del último trimestre. Sin embargo, subrayó que la entidad cuenta con una ventaja estructural derivada de su naturaleza jurídica. “Al ser una cooperativa no tenemos accionistas que vienen a retirar las rentabilidades. Nosotros trabajamos con un concepto que es la rentabilidad mínima necesaria y los excedentes van a capitalizar el banco”.

    Según explicó, durante los últimos tres a cuatro años “toda la banca —incluido Credicoop— ganó muchísimo dinero”, por lo cual sabían que en algún momento “íbamos a tener que devolver parte de lo que habían ganado”. La diferencia, señaló, radica en que la entidad no enfrenta la presión de distribución de utilidades, lo que permitió sostener un “colchoncito” para transitar el contexto actual.

    En términos de volumen y estructura, López remarcó. “Lo midas como lo midas, estamos dentro de los seis, siete principales bancos del sistema privado, con una solidez patrimonial extraordinaria y una liquidez que duplica o triplica la de otros bancos”.

    Críticas a la reforma laboral: alerta por la habilitación a las fintech para pagar salarios

    El gerente también se refirió al comunicado difundido por asociaciones del sistema financiero respecto de la reforma laboral, que habilita a que los salarios sean pagados por fuera del sistema bancario. López aclaró: “Nosotros formamos parte de Abapra, que también se pronunció en ese sentido”.

    El cuestionamiento central, señaló, no radica en la digitalización del sistema sino en las asimetrías normativas. “Lo que criticamos es que las fintech no tienen la misma regulación ni el mismo control que tienen los bancos. Entonces es una competencia desigual”.

    El argumento principal del sector financiero es que el Banco Central exige a los bancos un conjunto de garantías y requisitos que las fintech no afrontan. La preocupación es que la reforma habilite una competencia sin equivalencias regulatorias, alterando las condiciones del mercado laboral y financiero.

    La región y el impacto económico: Misiones como territorio estratégico

    López explicó que su Zona 5 se extiende desde el norte de Santa Fe hasta Misiones, pasando por Chaco y Corrientes, con una red de sucursales que tiene origen en las históricas cajas de crédito.

    En ese marco, destacó el rol específico de Misiones. “La provincia de Misiones es una provincia con una fuerte tradición cooperativista, y nosotros queremos estar presentes acompañando a la economía provincial y sobre todo al sector cooperativo”.

    Reconoció, no obstante, que la coyuntura golpea a sectores clave. “Ustedes conocen lo que está pasando en la yerba, en la madera. Queremos creer que esto es transitorio”.

    A nivel nacional, evaluó que las políticas económicas benefician solo a un segmento acotado del agro y del extractivismo, mientras que “el resto de los sectores la están pasando mal”.

    La expectativa, sostuvo, es un cambio de orientación. “Lo mejor que nos vendría es un Estado presente acompañando a los sectores de la economía que dinamizan el comercio, la industria y el empleo”.

    Maximiliano López, gerente Zonal Credicoop

    El rol social del banco y el concepto de “cooperativismo transformador”

    En un mensaje institucional dirigido a comunicadores, López remarcó que Credicoop no solo busca ser “una cooperativa exitosa”, sino que aspira a un rol más amplio. “Utilizamos el término cooperativismo transformador. Consiste en aportar desde nuestro espacio para que esta sociedad sea más justa, más igualitaria y más inclusiva”.

    El directivo destacó la estructura democrática del banco, el funcionamiento de sus comisiones de asociados, el papel de la Asamblea General de Delegados y la presencia de más de 4.400 dirigentes involucrados en la gestión integral.
    A lo largo del video institucional presentado, se enumeraron datos centrales del modelo:

    • 276 filiales y centros de atención.
    • Aproximadamente 4.600 empleados y empleadas.
    • Más de dos millones cien mil usuarios, un millón de ellos asociados.
    • 215 mil empresas operando con la entidad.
    • Más de 1.500.000 tarjetas de crédito administradas.
    • Más del 70% del financiamiento destinado a pymes, reafirmando su identidad como “el banco de la pequeña y mediana empresa argentina”.

    López concluyó: “Para nosotros es fundamental dar a conocer lo que hacemos. Agradecemos mucho el vínculo con ustedes”.

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    El crédito al sector privado vuelve a crecer, subió 1,3% en septiembre y muestra señales de recuperación

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    Según el informe mensual del Banco Central, la mejora estuvo impulsada por los préstamos en moneda extranjera y por un repunte sostenido del crédito hipotecario. Sin embargo, la morosidad de las familias alcanzó su nivel más alto desde 2010.

    Recuperación del crédito: desempeño heterogéneo y fuerte avance en moneda extranjera

    El saldo real del crédito al sector privado registró en septiembre una suba del 1,3% al promediar los préstamos en pesos y en moneda extranjera, de acuerdo con el informe mensual del Banco Central de la República Argentina (BCRA), difundido con datos del noveno mes del año. La mejora ocurre en un contexto de recomposición paulatina del financiamiento tras el retroceso registrado durante 2023 y comienzos de 2024.

    En el universo de préstamos nominados en pesos, el incremento mensual fue del 0,5% frente a agosto, mientras que la comparación interanual mostró un repunte del 47% contra septiembre de 2024. El avance, no obstante, fue “heterogéneo”, según detalla el documento:

    • Préstamos con garantía real: +3,2% mensual.
    • Líneas al consumo: sin variaciones significativas.
    • Préstamos comerciales: -0,7%.

    El dinamismo mayor provino de los créditos en moneda extranjera, que crecieron 3,2% mensual y 147,1% interanual, con los bancos privados nacionales liderando el proceso de expansión. Al integrar ambas denominaciones, el sistema financiero mostró una recuperación consolidada que llevó el saldo total a un alza de 1,3% en septiembre.

    Hipotecarios en alza y depósitos en expansión: señales de normalización financiera

    El informe del BCRA también destacó el renovado movimiento del crédito hipotecario. Mientras en septiembre se incorporaron 4.700 nuevos deudores, cifra que representó un 11,6% más que en agosto. En los últimos doce meses, el sistema sumó más de 41.200 nuevos tomadores, un indicador clave para la reactivación del financiamiento de largo plazo.

    En paralelo, los depósitos bancarios también mostraron dinamismo. En pesos aumentaron 2,4% real mensual —y 17,1% interanual— con un fuerte salto en las cuentas a la vista remuneradas, que crecieron 6,4% real. Los depósitos a plazo fijo también avanzaron 3,7%. Los que son en moneda extranjera, los depósitos aumentaron 5,2% mensual y 7,9% interanual.

    En términos sistémicos, la liquidez bancaria se mantuvo estable en moneda local, en torno al 39,8% de los depósitos. En moneda extranjera, la liquidez se ubicó en el 60%, con una mejora mensual de 4,4 puntos porcentuales.

    Morosidad en máximos históricos y presión sobre las familias

    El segmento menos favorable del informe estuvo asociado al deterioro de la cartera de ingresos medios y bajos. La morosidad de las familias escaló del 6,6% al 7,3%, marcando el punto más alto desde que el BCRA comenzó a elaborar registros sistemáticos en enero de 2010.

    La suba se concentró en dos líneas clave del consumo: Préstamos personales: de 8,2% a 9,1%. Tarjetas de crédito: de 6,7% a 7,4%.

    En el caso de las empresas, la morosidad también aumentó, aunque en rangos moderados: pasó del 1,4% al 1,7%, con mayor incidencia en los créditos prendarios.

    El deterioro en la capacidad de pago de los hogares contrasta con el repunte del crédito total, lo que marca un escenario dual: recuperación financiera macro, pero con presión creciente sobre las familias endeudadas.

    Claves macroeconómicas e impactos sectoriales

    El aumento del crédito —especialmente en moneda extranjera— sugiere que sectores exportadores y empresas con ingresos dolarizados retomaron parte del financiamiento interrumpido en ciclos previos. Los préstamos con garantía real, que subieron 3,2%, suelen estar asociados a inversión en activos productivos.

    En cambio, la caída en las líneas comerciales (-0,7%) indica que parte del entramado pyme aún opera bajo condiciones de demanda débil o alto costo operativo, lo que restringe el apalancamiento.

    El fuerte avance del crédito hipotecario evidencia, por su parte, un reacomodamiento del mercado inmobiliario, donde la mayor estabilidad nominal y la paulatina recomposición del ahorro en pesos alivian restricciones previas.

    La morosidad récord en familias constituye el principal factor de alerta: presiona a los bancos a reforzar políticas de provisiones y marca una fragilidad persistente en el consumo, con potencial impacto en comercios, servicios y pequeñas empresas.

    Informe Bancos 09 2025 BCRA by CristianMilciades

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