Misiones registró fuertes acumulados de lluvia durante octubre de 2025, con valores que superaron ampliamente los promedios históricos en varias localidades, según los datos de la Red de Estaciones de Agrometeorología del INTA.
De acuerdo con el relevamiento, Posadas acumuló 291,5 milímetros de lluvia en el mes, seguida de San Antonio, con 319 milímetros, y Cerro Azul, con 259,5 milímetros. En tanto, Montecarlo registró 241,3 milímetros, y Bernardo de Irigoyen, 211 milímetros.
Los datos, aclararon desde el organismo, son parciales y específicos de cada estación, por lo que las cifras corresponden exclusivamente a los puntos donde se ubican los pluviómetros.
Estas precipitaciones se dieron en un contexto de primavera húmeda, marcada por tormentas frecuentes y sistemas de baja presión que afectaron al noreste argentino. En algunos casos, los registros mensuales duplicaron las lluvias promedio esperadas para esta época del año, con impacto directo sobre la agricultura, los caminos rurales y los cursos de agua.
El 2024 fue un año excepcional para la producción misionera. Un informe elaborado por la Estación Agrometeorológica del INTA en Cerro Azul muestra que las condiciones climáticas estuvieron atravesadas por fuertes contrastes: registros de lluvias históricas en otoño, un invierno seco con heladas intensas y un cierre de año marcado por déficit hídrico en plena etapa crítica para los cultivos.
La influencia del fenómeno El Niño hasta mayo determinó un inicio favorable para la actividad agrícola. Entre abril y mayo se acumularon más de 745 milímetros de precipitaciones, el doble del promedio histórico. El 2 de mayo se rompió un récord absoluto al registrarse 247,5 mm en un solo día, la mayor marca desde que se llevan estadísticas en 1967. Ese aporte de agua permitió la recuperación de arroyos y vertientes tras varios años de sequía, un alivio clave para productores de la región.
Sin embargo, esa abundancia pronto dio paso a la fase neutral. En junio y julio las lluvias quedaron más de 100 mm por debajo de lo normal, y hacia diciembre se instaló una marcada deficiencia hídrica que coincidió con momentos sensibles de floración y desarrollo de cultivos. En el balance anual, Cerro Azul sumó 2.321 mm de precipitaciones en 127 días de lluvia, un 17% por encima de la media, confirmando la elevada variabilidad climática de la provincia.
La disparidad también se sintió en el territorio. Mientras en el norte San Pedro lideró con 2.382 mm y Andresito apenas alcanzó 1.801 mm, en el sur Cerro Azul se destacó con el máximo acumulado, frente a los 1.739 mm de Fachinal. Estos contrastes reflejan la dificultad de planificar la producción bajo condiciones que cambian radicalmente en pocos kilómetros.
Las temperaturas acompañaron este escenario atípico. Junio marcó un récord histórico al superar los 30 °C en pleno invierno, mientras que la mínima del año se ubicó en -0,4 °C, por encima de los valores extremos de décadas anteriores. El invierno trajo consigo 14 heladas, cuando el promedio histórico es de nueve. Las de agosto resultaron especialmente dañinas porque coincidieron con la brotación y floración de cultivos sensibles como el banano, impactando en la campaña siguiente.
Otros indicadores refuerzan el carácter excepcional del año. Se acumularon 249 horas de frío, muy por encima del promedio histórico de 172 horas, un dato positivo para ciertos frutales y yerbales, aunque la intensidad de las heladas relativizó el beneficio. La heliofanía efectiva fue de 6,5 horas diarias, por debajo de las 7 habituales, y la humedad relativa promedio se ubicó en 80%, cinco puntos más que la media.
Para el sector agroindustrial y los productores misioneros, estas cifras no son solo datos técnicos: se traducen en decisiones sobre inversión, calendario de siembra, planificación de cosecha y manejo de riesgos. El informe confirma que la provincia seguirá enfrentando una creciente volatilidad climática, y que la competitividad dependerá cada vez más de contar con información precisa y de estrategias que permitan mitigar los efectos de un clima cada vez menos previsible.
Para este jueves 8 de mayo, el tiempo en Misiones se presentará con cielo parcialmente nublado en toda la provincia, según el pronóstico del servicio ECMWF difundido por Meteored. No se esperan precipitaciones, y las temperaturas se mantendrán dentro de un rango confortable, con máximas que oscilarán entre los 28 y 31 grados, y mínimas cercanas a los 20 a 23 grados.
En Posadas, se espera una jornada con intervalos de sol y nubes, una temperatura máxima de 31°C y una mínima de 23°C. Condiciones similares se prevén en Apóstoles, con una máxima de 29°C y mínima de 20°C.
Hacia el norte, en Cataratas del Iguazú, el cielo se mantendrá con nubes y claros, con temperaturas entre 20°C y 28°C. En Eldorado y Jardín América, se anticipa una máxima de 30°C, acompañada de mínimas en torno a los 20 grados.
En la zona centro, Oberá y Dos de Mayo compartirán condiciones similares, con temperaturas máximas de 28 a 29°C y mínimas de 20°C a 21°C.
Por último, en el nordeste de la provincia, San Pedro tendrá un día apacible con cielo parcialmente nublado, mínima de 20°C y una máxima estimada en 28°C.
Las condiciones del tiempo se presentan estables en toda la región, con un ambiente templado por la mañana y cálido por la tarde. Se recomienda mantenerse hidratado y utilizar protección solar en las horas centrales del día.
Misiones se alista para una jornada marcada por la inestabilidad climática. El pronóstico extendido para el miércoles 7 de mayo anticipa tormentas generalizadas en gran parte del territorio, con temperaturas que oscilarán entre los 17°C y 28°C según la localidad.
De acuerdo al sitio especializado Meteored, el mal tiempo afectará tanto al sur como al norte misionero, con lluvias que podrían estar acompañadas de actividad eléctrica, ráfagas de viento y, en algunos casos, caída de granizo. Las autoridades meteorológicas mantienen activa una alerta amarilla para todo el NEA.
Panorama por localidades
Posadas: se esperan tormentas durante todo el día, con temperaturas entre los 19°C y los 25°C.
Eldorado: el norte también sufrirá lluvias, con registros térmicos entre 18°C y 25°C.
Oberá: cielo cubierto y tormentas, mínima de 18°C y máxima de 24°C.
San Pedro y Dos de Mayo: condiciones similares, con tormentas y temperaturas entre 18°C y 24°C.
Jardín América: se prevé una mínima de 17°C y máxima de 24°C, también bajo tormentas.
Cataratas del Iguazú: la lluvia alcanzará incluso al principal destino turístico, con registros térmicos de 18°C a 24°C.
Apóstoles: una excepción relativa, con cielo parcialmente nublado y temperaturas de 19°C a 28°C.
Se espera que hacia el jueves 8 de mayo comiencen a mejorar las condiciones, aunque las tormentas podrían reaparecer el viernes.
Porto Alegre, una de las principales ciudades de Brasil, se encuentra sumida en una crisis sin precedentes debido a las intensas lluvias que han azotado la región en los últimos días. Las precipitaciones, concentradas en un lapso de cuatro días, provocaron el desbordamiento del río Guaíba, sumiendo a la ciudad en una inundación masiva y dejando a gran parte de su población sin acceso a servicios básicos como agua y electricidad.
La situación es crítica: prácticamente toda la ciudad se encuentra afectada, con barrios enteros bajo el agua y una notable falta de suministros. La magnitud del desastre ha llevado a la evacuación de cientos de residentes, así como de los huéspedes de los hoteles ubicados en las zonas afectadas.
Según informó el alcalde de Porto Alegre, Sebastião Melo, la nueva inundación fue causada por la desconexión de una bomba de drenaje, recomendada por la compañía eléctrica para prevenir cortocircuitos. Esta medida, sin embargo, no impidió que el río alcanzara su nivel máximo histórico el domingo, superando en más de dos metros la cota de desbordamiento.
A pesar de los esfuerzos para controlar la situación, el nivel del río apenas ha descendido en los últimos días, dejando a numerosos barrios bajo el agua y paralizando por completo la actividad en la ciudad. El aeropuerto y la estación de autobuses permanecen cerrados, mientras que las carreteras y puentes han sufrido daños significativos, lo que requerirá una costosa reconstrucción en los próximos meses.
La magnitud del desastre se extiende más allá de Porto Alegre, afectando a toda la región metropolitana, donde residen millones de personas. Se estima que miles de hogares sufren cortes de agua y electricidad, mientras que las condiciones de aislamiento y las dificultades para acceder a servicios básicos agravan aún más la crisis.
Este desastre natural, que ha dejado a su paso una estela de destrucción y desolación, plantea importantes desafíos para las autoridades locales y nacionales, que deberán coordinar esfuerzos para hacer frente a las consecuencias de una de las peores inundaciones que ha sufrido la ciudad en su historia reciente.
Por qué se inundó Porto Alegre
La cuenca del Guaíba recibe toda su agua de los ríos Taquari, Jacuí y Caí, los más afectados por las torrenciales lluvias. Juntos, representan alrededor del 90 % del volumen total del Guaíba, que tiene más características de lago que de río y un flujo naturalmente lento.
Las intensas lluvias concentradas en cuatro días provocó que el Guaíba pasara de cerca de 2 mil metros cúbicos por segundo a 25 mil metros cúbicos por segundo. En consecuencia, el agua subió extremadamente rápido.
Otro problema es que no baja con esa velocidad y por eso persisten las inundaciones. El lento flujo se debe al extraordinario volumen de agua y también al hecho de que Guaíba fluye por un estrecho paso hacia la Laguna de los Patos, de unos dos kilómetros de ancho.
Atravesando una situación de calamidad pública, Porto Alegre viene sufriendo inundaciones debido a las crecidas del Guaíba, principal vía que abastece a la ciudad. Tan solo en la última semana, el nivel subió más de dos metros por encima del nivel de inundación y alcanzó este lunes un nivel récord, de 5,33 metros. El límite máximo sin correr riesgos es de 3 metros.
A esto se suma la geografía de la central fluvial de Rio Grande do Sul. Hay una serie de afluentes del interior del estado que desembocan en el Guaíba, que en condiciones normales no genera problemas de inundaciones.
Con el aumento de las precipitaciones, aumenta la cantidad de agua que alimenta el río, que por otro lado enfrenta dificultades para desembocar en la Laguna de Los Patos
Los diques protectores bajo amenaza
Porto Alegre está bordeada por 24 kilómetros de diques de contención externos, que fueron instalados como una forma de prevenir posibles avances de ríos bajo la ciudad.
El sistema atraviesa varios barrios de la capital y la zona donde hay un muro de contención está rodeada por 14 compuertas.
El sábado pasado se desbordó el dique que represa las aguas del río Gravataí, ubicado junto a la Federación de Industrias de Rio Grande do Sul (Fiergs), en la Zona Norte de Porto Alegre.
Ese día, la Municipalidad de la capital de Rio Grande do Sul emitió una alerta de evacuación para el barrio Sarandí, en los alrededores del dique, y sigue sacando a los vecinos de la zona con apoyo del Ejército y los Bomberos.
Según el Servicio Geológico Brasileño (SGB), la mitad de las lluvias previstas para todo el año 2024 cayó en este estado en los últimos días. “La situación es terrible. La gente está sin infraestructura, prácticamente en la oscuridad. Viene mucha gente aquí”, narró Paula Brust, una de las voluntarias que acoge a los que llegan a un refugio temporal en Porto Alegre.
La situación es tan crítica que, aunque no lloviera en los próximos días, igual seguría siendo grave.
La previsión es que lloverá más en la región.
Al menos 86 muertos y 134 desaparecidos
La devastación y el avance del agua dejó hasta el momento al menos 86 muertos y 134 desaparecidos, según el balance más reciente divulgado por las autoridades regionales.
El nuevo balance de víctimas agrega dos fallecidos y 23 desaparecidos a la anterior lista de víctimas de la catástrofe, que ha afectado gravemente a buena parte del estado de Rio Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay.
Las autoridades investigan las causas de otros cuatro fallecimientos, para determinar si están relacionados con las precipitaciones, que afectan el sur de Brasil desde hace una semana.
La región más afectada es Rio Grande do Sul, donde se han registrado 85 de las 86 víctimas mortales, y el otro fallecimiento ocurrió en el estado vecino de Santa Catarina.
Los datos de la Defensa Civil local señalan que 153.824 personas se han visto obligadas a abandonar sus casas y trasladarse a recintos de familiares y amigos, mientras otras 47.676 están alojadas en albergues improvisados por las autoridades.
Lula prometió ayuda
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, prometió que la burocracia no será obstáculo en las labores de recuperación del estado y que se pondrá a disposición de la región todos los recursos necesarios.
“Le debemos mucho a Río Grande del Sur y al pueblo gaucho”, dijo Lula.
Lula visitó este fin de semana la región encabezando una comitiva formada por varios ministros de su Gobierno y los presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, y de la Cámara de Diputados, Artur Lira, quienes han adelantado que esta semana el Congreso votará “medidas extraordinarias” de auxilio financiero.
“Estamos en guerra, sé que ese es el sentimiento del presidente Lula, no habrá limitaciones, ni restricciones legales. Es necesario deshacerse de la burocracia, las trabas y las limitaciones para que nada falte en la reconstrucción de Río Grande del Sur”, expresó Pacheco.