LLUVIA

Cuando el agua se lleva el suelo: ¿Por qué desaparecen las costas y qué puede hacer la infraestructura para protegerlas?

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La erosión es un fenómeno natural por el cual el suelo y las rocas se desgastan y son transportados de un lugar a otro. En costas y ríos, la acción constante del agua, las tormentas y, en algunos casos, las actividades humanas puede acelerar este proceso.

¿Qué pasa cuando un río empieza a “comerse” sus propias orillas? Se provoca una pérdida progresiva de suelo y se compromete la estabilidad de infraestructuras cercanas. En las costas, el oleaje y la deriva litoral desgastan playas y acantilados, un proceso que puede verse agravado por el aumento del nivel del mar. En los ríos, la corriente remueve el material de las orillas y los lechos, afectando la estabilidad del suelo.

¿Por qué puede producirse una erosión costera y fluvial?

  • Factores naturales: fenómenos meteorológicos extremos (sudestadas, tormentas), marejadas ciclónicas, corrientes marinas y oleaje intenso.
  • Intervenciones humanas: determinadas intervenciones sobre la costa, como espigones y escolleras, pueden alterar el transporte natural de sedimentos y modificar la dinámica de las playas.
  • Impactos: pérdida de balnearios, daño a infraestructura, destrucción de ecosistemas costeros y reducción de la biodiversidad acuática.

Históricamente, el manejo de los procesos erosivos se ha abordado mediante soluciones tradicionales que pueden implicar mayores costos e impactos sobre el ambiente. A diferencia de otras obras de infraestructura, las intervenciones sobre costas y riberas deben convivir con un entorno que está en permanente movimiento: el nivel y la velocidad del agua pueden variar. Por eso, el desafío no consiste únicamente en construir una barrera, sino en desarrollar soluciones capaces de adaptarse a las características de cada entorno.

Cuando la erosión avanza sobre una costa o una ribera, también puede comprometer infraestructura, actividades económicas y espacios utilizados por las comunidades. En zonas urbanas o de actividad turística, por ejemplo, el retroceso de la línea costera puede convertir un problema ambiental en un desafío de infraestructura y planificación territorial.

Anticiparse al avance de los procesos erosivos puede ser clave. Intervenir cuando el deterioro ya comprometió una infraestructura suele implicar obras de mayor escala, mientras que las estrategias de prevención y estabilización permiten actuar sobre el problema antes de que sus consecuencias se vuelvan más difíciles de revertir. 

Frente a este desafío, la ingeniería geotécnica cuenta con distintas herramientas para proteger estos entornos y mitigar los efectos de la erosión a largo plazo. Entre ellas, los geosintéticos se han consolidado como una alternativa para el control de la erosión y la estabilización de costas y riberas. Amanco Wavin trabaja con este tipo de soluciones, que pueden adaptarse a los requerimientos de cada proyecto. 

¿Cómo pueden ayudar los geosintéticos?

Los geosintéticos permiten reforzar y estabilizar suelos, controlar el desplazamiento de partículas, favorecer el drenaje y proteger superficies expuestas a la acción del agua. Además, su flexibilidad permite desarrollar soluciones adaptadas a distintos terrenos y aprovechar, cuando las condiciones del proyecto lo permiten, materiales disponibles en el propio sitio de construcción. Esto puede simplificar las intervenciones y reducir el movimiento de materiales y recursos necesarios para ejecutarlas.

En determinadas aplicaciones, además, las soluciones de control de erosión pueden integrarse con la recuperación de la vegetación, contribuyendo a que el terreno vuelva a estabilizarse de manera progresiva y favoreciendo una intervención más compatible con las características del entorno.

Entonces, abordar la erosión desde etapas tempranas permite proteger no solo el suelo, sino también la infraestructura y las actividades que dependen de estos territorios. La incorporación de soluciones como los geosintéticos se vuelve así una herramienta para prevenir el avance del deterioro y mejorar la durabilidad de las intervenciones.

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Lluvias intensas en Misiones: Posadas y San Antonio encabezaron las precipitaciones de octubre

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Misiones registró fuertes acumulados de lluvia durante octubre de 2025, con valores que superaron ampliamente los promedios históricos en varias localidades, según los datos de la Red de Estaciones de Agrometeorología del INTA.

De acuerdo con el relevamiento, Posadas acumuló 291,5 milímetros de lluvia en el mes, seguida de San Antonio, con 319 milímetros, y Cerro Azul, con 259,5 milímetros. En tanto, Montecarlo registró 241,3 milímetros, y Bernardo de Irigoyen, 211 milímetros.

Los datos, aclararon desde el organismo, son parciales y específicos de cada estación, por lo que las cifras corresponden exclusivamente a los puntos donde se ubican los pluviómetros.

Estas precipitaciones se dieron en un contexto de primavera húmeda, marcada por tormentas frecuentes y sistemas de baja presión que afectaron al noreste argentino. En algunos casos, los registros mensuales duplicaron las lluvias promedio esperadas para esta época del año, con impacto directo sobre la agricultura, los caminos rurales y los cursos de agua.

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El clima en Misiones: entre récords de lluvia y heladas que quedaron para la historia

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El 2024 fue un año excepcional para la producción misionera. Un informe elaborado por la Estación Agrometeorológica del INTA en Cerro Azul muestra que las condiciones climáticas estuvieron atravesadas por fuertes contrastes: registros de lluvias históricas en otoño, un invierno seco con heladas intensas y un cierre de año marcado por déficit hídrico en plena etapa crítica para los cultivos.

La influencia del fenómeno El Niño hasta mayo determinó un inicio favorable para la actividad agrícola. Entre abril y mayo se acumularon más de 745 milímetros de precipitaciones, el doble del promedio histórico. El 2 de mayo se rompió un récord absoluto al registrarse 247,5 mm en un solo día, la mayor marca desde que se llevan estadísticas en 1967. Ese aporte de agua permitió la recuperación de arroyos y vertientes tras varios años de sequía, un alivio clave para productores de la región.

Sin embargo, esa abundancia pronto dio paso a la fase neutral. En junio y julio las lluvias quedaron más de 100 mm por debajo de lo normal, y hacia diciembre se instaló una marcada deficiencia hídrica que coincidió con momentos sensibles de floración y desarrollo de cultivos. En el balance anual, Cerro Azul sumó 2.321 mm de precipitaciones en 127 días de lluvia, un 17% por encima de la media, confirmando la elevada variabilidad climática de la provincia.

La disparidad también se sintió en el territorio. Mientras en el norte San Pedro lideró con 2.382 mm y Andresito apenas alcanzó 1.801 mm, en el sur Cerro Azul se destacó con el máximo acumulado, frente a los 1.739 mm de Fachinal. Estos contrastes reflejan la dificultad de planificar la producción bajo condiciones que cambian radicalmente en pocos kilómetros.

Las temperaturas acompañaron este escenario atípico. Junio marcó un récord histórico al superar los 30 °C en pleno invierno, mientras que la mínima del año se ubicó en -0,4 °C, por encima de los valores extremos de décadas anteriores. El invierno trajo consigo 14 heladas, cuando el promedio histórico es de nueve. Las de agosto resultaron especialmente dañinas porque coincidieron con la brotación y floración de cultivos sensibles como el banano, impactando en la campaña siguiente.

Otros indicadores refuerzan el carácter excepcional del año. Se acumularon 249 horas de frío, muy por encima del promedio histórico de 172 horas, un dato positivo para ciertos frutales y yerbales, aunque la intensidad de las heladas relativizó el beneficio. La heliofanía efectiva fue de 6,5 horas diarias, por debajo de las 7 habituales, y la humedad relativa promedio se ubicó en 80%, cinco puntos más que la media.

Para el sector agroindustrial y los productores misioneros, estas cifras no son solo datos técnicos: se traducen en decisiones sobre inversión, calendario de siembra, planificación de cosecha y manejo de riesgos. El informe confirma que la provincia seguirá enfrentando una creciente volatilidad climática, y que la competitividad dependerá cada vez más de contar con información precisa y de estrategias que permitan mitigar los efectos de un clima cada vez menos previsible.

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Pronóstico del tiempo para este jueves en Misiones: cielo parcialmente nublado y temperaturas agradables

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Para este jueves 8 de mayo, el tiempo en Misiones se presentará con cielo parcialmente nublado en toda la provincia, según el pronóstico del servicio ECMWF difundido por Meteored. No se esperan precipitaciones, y las temperaturas se mantendrán dentro de un rango confortable, con máximas que oscilarán entre los 28 y 31 grados, y mínimas cercanas a los 20 a 23 grados.

En Posadas, se espera una jornada con intervalos de sol y nubes, una temperatura máxima de 31°C y una mínima de 23°C. Condiciones similares se prevén en Apóstoles, con una máxima de 29°C y mínima de 20°C.

Hacia el norte, en Cataratas del Iguazú, el cielo se mantendrá con nubes y claros, con temperaturas entre 20°C y 28°C. En Eldorado y Jardín América, se anticipa una máxima de 30°C, acompañada de mínimas en torno a los 20 grados.

En la zona centro, Oberá y Dos de Mayo compartirán condiciones similares, con temperaturas máximas de 28 a 29°C y mínimas de 20°C a 21°C.

Por último, en el nordeste de la provincia, San Pedro tendrá un día apacible con cielo parcialmente nublado, mínima de 20°C y una máxima estimada en 28°C.

Las condiciones del tiempo se presentan estables en toda la región, con un ambiente templado por la mañana y cálido por la tarde. Se recomienda mantenerse hidratado y utilizar protección solar en las horas centrales del día.

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El clima en Misiones: un miércoles pasado por agua

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Misiones se alista para una jornada marcada por la inestabilidad climática. El pronóstico extendido para el miércoles 7 de mayo anticipa tormentas generalizadas en gran parte del territorio, con temperaturas que oscilarán entre los 17°C y 28°C según la localidad.

De acuerdo al sitio especializado Meteored, el mal tiempo afectará tanto al sur como al norte misionero, con lluvias que podrían estar acompañadas de actividad eléctrica, ráfagas de viento y, en algunos casos, caída de granizo. Las autoridades meteorológicas mantienen activa una alerta amarilla para todo el NEA.

Panorama por localidades

  • Posadas: se esperan tormentas durante todo el día, con temperaturas entre los 19°C y los 25°C.
  • Eldorado: el norte también sufrirá lluvias, con registros térmicos entre 18°C y 25°C.
  • Oberá: cielo cubierto y tormentas, mínima de 18°C y máxima de 24°C.
  • San Pedro y Dos de Mayo: condiciones similares, con tormentas y temperaturas entre 18°C y 24°C.
  • Jardín América: se prevé una mínima de 17°C y máxima de 24°C, también bajo tormentas.
  • Cataratas del Iguazú: la lluvia alcanzará incluso al principal destino turístico, con registros térmicos de 18°C a 24°C.

Apóstoles: una excepción relativa, con cielo parcialmente nublado y temperaturas de 19°C a 28°C.

Se espera que hacia el jueves 8 de mayo comiencen a mejorar las condiciones, aunque las tormentas podrían reaparecer el viernes.

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