LUDOPATÍA

Ludopatía juvenil: la epidemia silenciosa

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Uno de cada 3 adolescentes argentinos ya apostó dinero por internet. La edad promedio de inicio es 13 años. El 83% lo hace desde el celular. Y el deporte, que históricamente protegía a los chicos de las adicciones, hoy los introduce en ellas. Esta semana, especialistas llegaron a Posadas para capacitar a docentes ante una problemática que avanza en silencio.

Hay una pregunta que Raúl Gómez lleva años haciendo en auditorios llenos de maestros y padres preocupados.“¿Cuánto saben cada uno de ustedes qué está viendo un niño, un joven, su hijo, su alumno en una pantalla?”

La respuesta, en la mayoría de los casos, es la misma. Muy poco. O nada.

Gómez es psicólogo, doctor en Ciencias de la Salud e investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba. Esta semana llegó a Posadas en el marco de la jornada “Conectados con el cuidado”,  una capacitación docente para el abordaje de la problemática de las apuestas online en adolescentes, organizada por el IPLyC, la Defensoría del Pueblo de Posadas, el IPEC y el IAaVIM. Economis pudo hablar con el especialista y su diagnóstico es tan claro como perturbador.

“Jamás dejaríamos a nuestros alumnos, a nuestros hijos en un barrio que no conocemos y los dejamos horas y horas ante contenidos que desconocemos. Involucrarnos en los contenidos que ven nuestros hijos es el primer paso. Es lo que llamamos monitoreo parental.”

La metáfora es precisa. El universo digital es un barrio. Tiene zonas seguras y zonas de riesgo. Tiene conocidos y extraños. Tiene tentaciones y trampas. Y la mayoría de los adultos que son responsables de un adolescente no saben en qué parte de ese barrio está su hijo cuando sostiene el celular frente a la cara durante horas.

Lo que los datos muestran este año es que una parte significativa de esos chicos está apostando dinero real en plataformas diseñadas para engancharlos. Ese último dato , el 83% apuesta desde el celular, es el que mejor explica por qué este problema es diferente a todo lo anterior. Las adicciones al juego no son nuevas. Los casinos, los bingos, las apuestas en el hipódromo tienen décadas de historia y sistemas de regulación que los hacen difíciles de acceder para un menor de edad. Para entrar a un casino necesitás ser mayor de 18, tener DNI, cruzar una puerta física.

Para entrar a una plataforma de apuestas online necesitás un celular y, en muchos casos, ni siquiera eso.

La mitad de los adolescentes que apuestan online recibió ayuda de un adulto para crear la cuenta, según el Observatorio Humanitario de la Cruz Roja. Ese dato es el más perturbador del relevamiento: el sistema de verificación de edad de las plataformas es tan débil que requiere la participación de un adulto para sortearlo y ese adulto frecuentemente es un familiar. El 12% de los adolescentes expuestos ya arrastra deudas. Y 8 de cada 10 consideran que las regulaciones vigentes están desactualizadas. 

Gómez tiene experiencia en adicciones con sustancias y trae de ese campo una lección que la sociedad tardó décadas en aprender: la prohibición no funciona.

“De las adicciones con sustancia aprendimos que las prohibiciones han traído más problemas que soluciones. Lo que no hay que perder de vista es que hay que poder comunicarse afectivamente y controlar. Involucrarnos en los contenidos que ven nuestros hijos es el primer paso.”

¿Cómo detectar que un adolescente está en problemas? Gómez señala dos indicadores que trascienden la ludopatía y que sirven para cualquier conducta problemática en jóvenes.

“El aislamiento y los cambios de estado de ánimos repentinos son dos indicadores a los cuales debemos atender siempre”, dijo. No son exclusivos de las apuestas, pero en el contexto digital adquieren una dimensión nueva: un chico que se aisló en su cuarto con el celular puede estar simplemente chateando o puede estar perdiendo dinero que no tiene en una plataforma que lo diseñó para que no pueda parar.

Esa diferencia (dos años para un adolescente, siete para un adulto) es la que convierte el problema en urgente. El cerebro adolescente es neurológicamente más vulnerable a la adicción: el sistema de está completamente activo pero el córtex prefrontal, la región que regula el control de impulsos y evalúa consecuencias, no termina de desarrollarse hasta los 25 años. Las plataformas de apuestas están diseñadas por equipos de neurocientíficos para explotar exactamente esa ventana de vulnerabilidad.

Y hay un vector que lo amplifica todo: el deporte. El Dr. Gómez lo explica con claridad: “Históricamente, las actividades deportivas funcionaban como un factor protectivo en las adicciones con sustancia. Hoy, la forma que han adquirido y los discursos sociales que circulan en relación a las apuestas online, los deportes y las actividades deportivas funcionan como un factor de riesgo. Y esta idea del éxito rápido, esta cultura snack, rápida y muy intensiva: todo tiene que ser rápido, el éxito tiene que ser rápido. Cuando vos tenés una actividad potencialmente adictiva promocionada por un ídolo deportivo, estás en serios problemas”.

El fútbol es el caso más visible. Argentina es campeona del mundo. Sus figuras son los referentes culturales más poderosos del país para millones de jóvenes. Y esas mismas figuras promocionan casas de apuestas en sus cuentas de redes sociales, en sus camisetas, en los estadios donde juegan. La investigación de Branz y Murzi (UNSAM-CONICET) lo documenta: las apuestas en tiempo real cambiaron la manera de ver un partido. Ya no se mira para disfrutar, se mira para calcular. ¿Tarjeta amarilla? ¿Córner? ¿Gol antes del minuto 30? Cada evento del juego se convierte en una variable de la apuesta.

4 de cada 10 jóvenes que apuestan eligen el fútbol como modalidad principal, según el Observatorio de Adicciones de la Defensoría del Pueblo bonaerense. La proporción de jóvenes de 16 a 29 años que apuestan online casi duplica a la de la población general. Y el estudio “Apostar no es un juego”, realizado por universidades públicas sobre más de 9.000 casos en 360 localidades del país, traza un perfil claro del apostador online argentino: varón, cada vez más joven, que apostó porque lo hacen sus amigos.

En Misiones, el contexto tiene especificidades que agravan el cuadro. La penetración de celulares supera el promedio nacional en los grupos etarios más jóvenes. Las plataformas de apuestas ofrecen la promesa más poderosa posible en ese contexto: dinero rápido, sin título, sin experiencia, desde el teléfono. Para un adolescente de 15 años esa promesa puede ser irresistible.

La jornada “Conectados con el cuidado” que se realizó esta semana es, según sus organizadores, una primera respuesta institucional a un problema que ya llegó a las aulas. Maestros que ven a alumnos distraídos, ausentistas, con deudas, con cambios de humor abruptos. Directivos que no saben qué hacer cuando detectan que un chico está apostando desde el baño del colegio.

“La problemática educativa en esta era digital se ha complejizado absolutamente. La idea es tratar de acompañar y aportar herramientas a los docentes para decirles que no están solos ante esto.” indica el Dr. Raúl Gómez, principal disertante de esta actividad. 

La ley de Prevención de la Ludopatía y Regulación de Apuestas en Línea obtuvo media sanción en Diputados y sigue esperando tratamiento en el Senado. Mientras tanto, las plataformas siguen operando, los influencers siguen publicando y los ídolos deportivos siguen prestando su imagen al negocio.

Un adolescente argentino que empieza a apostar a los 13 años puede desarrollar una adicción a los 15. Con una regulación que tarde otros dos años en aprobarse, ese chico habrá apostado durante cuatro años sin ningún marco legal que lo proteja.

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