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Dura derrota de Macron en la segunda vuelta de las elecciones legislativas de Francia

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La alianza de centro del presidente Emmanuel Macron perdió este domingo su mayoría absoluta en el Parlamento, ante el progreso del frente de izquierdas y la gran recuperación de la extrema derecha en las elecciones legislativas.

Según las proyecciones del instituto Elabe a las 22:40 (17:40 de Argentina), la alianza ¡Juntos! de Macron obtendría entre 230 y 245 escaños en la Asamblea (cámara baja), la Nueva Unión Popular Ecológica y Sociales (Nupes, izquierda) entre 150 y 160 y la Agrupación Nacional (extrema derecha), de 85 a 90.

Con la mayoría absoluta en 289 escaños, la primera ministra Élisabeth Borne consideró un “riesgo” para el país estos resultados y prometió buscar desde el lunes “una mayoría de acción”. “No hay alternativa a esta unión para garantizar la estabilidad”, dijo, citada por AFP.

Aunque la negociación es habitual a falta de una mayoría absoluta en el Parlamento, la nueva legislatura exigirá una constante negociación del oficialismo en Francia, acostumbrado hasta el momento a imponer el peso de su bancada.

Por ejemplo, tendrá que abrir negociaciones que se anticipan nada fáciles para poder sacar adelante su programa reformista, como el retraso de la edad de jubilación de 62 a 65 años.

Para alcanzar la mayoría absoluta, el partido Los Republicanos (derecha) y sus aliados UDI (67 a 71 escaños) podrían volverse claves para Macron. El presidente de LR, Christian Jacob, aseguró que se quedarán en la oposición, descartando un pacto de gobierno.

La izquierda planteó los comicios como una “tercera vuelta” de la presidencial, al considerar que los franceses reeligieron a Macron el 24 de abril para impedir la llegada al poder de su rival ultraderechista Marine Le Pen, y no por sus ideas.

Aunque el mandatario pierde su mayoría absoluta, el primer frente de izquierdas en 25 años –izquierda radical, ecologistas, comunistas y socialistas– se queda lejos de su objetivo de ganar e imponer a Jean-Luc Mélenchon como primer ministro.

“Es una situación totalmente inesperada, inédita, la derrota del partido presidencial es total y no aparece ninguna mayoría”, aseguró ante sus simpatizantes Mélenchon, quien acusó al oficialismo de haber reforzado a la extrema derecha.

El partido ultraderechista RN, aunque queda en tercera posición, es uno de los principales ganadores de los comicios, al superar con creces los 8 diputados de 2017 y lograr así formar grupo parlamentario propio por primera vez desde 1986.

“Encarnaremos una oposición firme, sin connivencia, responsable, respetuosa de las instituciones”, dijo Le Pen desde su bastión en Hénin-Beaumont (norte), donde revalidó su escaño, felicitándose de haber hecho de Macron un “presidente minoritario”.

La participación era clave en la segunda vuelta, pero, según el ministerio del Interior, un 53,08% de los 48,7 millones de franceses llamados a las urnas no acudieron a votar.

De esta forma, tras un primer mandato marcado por las protestas sociales contra su política hacia las clases populares, por la pandemia de coronavirus y los efectos de la guerra en Ucrania, Macrón se enfrenta a un segundo mandato complicado.

“Es una mayoría casi imposible que necesitará (…) un giro hacia LR y posiblemente hacia una decena de socialistas no Nupes”, según Étienne Ollion, experto del CNRS, para quien esto podría dar lugar a una “reparlamentarización de la vida política”.

La votación cierra un ciclo de comicios crucial para el rumbo de Francia los próximos cinco años. La próxima cita electoral será las elecciones al Parlamento Europeo en 2024, dos años en que los partidos podrán asentar la recomposición en curso.

La irrupción del centrista Macron en 2017 sacudió el tablero político francés, que ahora se divide en tres bloques principales -izquierda radical, centro y extrema derecha-, dejando en segundo plano a los partidos tradicionales de gobierno.

En la recta final de la campaña, la alianza de Macron advirtió del caos que supondría tener que gobernar con mayoría simple y, sobre todo, del “peligro” que supondría la llegada del frente de izquierdas al poder.

De no conseguir aprobar sus reformas, el mandatario podría disolver la Asamblea anticipadamente y convocar nuevas elecciones, como hizo el presidente socialista François Miterrand (1981-1995) en 1988.

Para los miembros del gobierno francés que optaban a un escaño, los comicios representaban un doble reto, porque deberán dimitir si pierden, según una regla no escrita. Tres se encuentran en ese caso, entre ellos Amélie de Montchalin, próxima a Macron.

El revés al presidente se traduce también por la derrota de líderes de su movimiento como el actual presidente de la Asamblea Nacional, Richard Ferrand, o el presidente de su grupo parlamentario, Christophe Castaner.

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Legislativas francesas dejaron a Macron al borde de perder la mayoría

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El Gobierno de Emmanuel Macron en Francia quedó al borde de perder la mayoría absoluta en el balotaje del próximo domingo luego de sufrir un duro golpe asestado por el frente de izquierda, con el que quedó virtualmente empatado en alrededor de 26 puntos porcentuales en la primera vuelta celebrada ayer, según los resultados oficiales.

La alianza Juntos de Macron obtuvo el 25,75%, apenas 21.442 votos más que la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (Nupes), que se hizo con 25,66%, de un universo de 23,3 millones de electores.

La abstención alcanzó un nuevo récord ubicándose en 52,49% y superando la registrada en 2017 (51,3%), lo que evidencia el desinterés de los franceses en unos comicios ahora eclipsados por la presidencial.

“Es una advertencia muy seria para Macron, son 7 puntos menos que en 2017 y la mayoría (absoluta) no se da por hecho”, dijo el politólogo Brice Teinturier en la cadena France 2, para quien los franceses buscaron “reequilibrar” la presidencial.

Los comicios son claves para el mandatario reelecto el 24 de abril y que necesita una mayoría absoluta para poder aplicar sin problemas su programa de corte liberal, como el retraso de la edad de jubilación de 62 a 65 años, reseñó la agencia de noticias AFP.

Por primera vez en 25 años los principales partidos de izquierda -ecologistas, comunistas, socialistas y Francia Insumisa (izquierda radical)- decidieron concurrir en un frente unido, liderado por Jean-Luc Mélenchon.

Para la izquierda, el presidente fue reelegido en abril no por su programa, sino porque los franceses lo votaron para evitar la llegada al poder de su rival de extrema derecha Marine Le Pen, en virtud del llamado “frente republicano”.

“El partido presidencial está derrotado”, afirmó este domingo Mélenchon, quien llamó a la movilización en el balotaje “para rechazar definitivamente los funestos proyectos de la mayoría de Macron”.

Este veterano político de 70 años, que se quedó a las puertas del balotaje de la presidencial con casi un 22% de votos, presentó estos comicios como una “tercera vuelta” y busca convertirse en “primer ministro”, algo difícil sin mayoría.

El sistema electoral francés vuelve complicado hacer proyecciones claras de los resultados definitivos. Los electores deben escoger al diputado de su circunscripción -577 en total-, mediante un sistema mayoritario uninominal a dos vueltas.

Sin embargo, según los institutos de opinión, tras el balotaje del 19 de junio, las fuerzas que apoyan al presidente lograrían entre 255 y 295 escaños, seguidas de la Nupes (150 a 210). La mayoría absoluta se sitúa en 289 diputados.

“Somos la única fuerza política capaz de obtener la mayoría en la Asamblea Nacional (…) tenemos una semana para convencer”, aseguró la primera ministra Elisabeth Borne, que pidió una mayoría “fuerte y clara” para el oficialismo.

La movilización es clave para el equilibrio final de fuerzas, máxime cuando los votantes de izquierda radical y de extrema derecha son más proclives a abstenerse.

Tras el balotaje, se conocerá si los franceses otorgan su confianza total a Macron y más de 289 diputados, si lo obligan a negociar con una mayoría relativa o si le imponen una “cohabitación”.

Francia ya ha conocido mandatos con un gobierno y un presidente de diferente signo político. La última cohabitación fue de 1997 a 2002, cuando el presidente conservador Jacques Chirac nombró primer ministro al socialista Lionel Jospin.

A diferencia de la presidencial, la ultraderecha -dividida- no llega en posición de fuerza, más allá de sus feudos en el norte y el sureste, y el tradicional partido de derecha Los Republicanos (LR) se juega su porvenir tras la debacle de abril.

Según los sondeos, LR mantendría entre 33 y 80 diputados, por delante de la Agrupación Nacional (RN) de Le Pen que con 10 a 45 escaños tendría posibilidades de formar grupo parlamentario.

Éric Zemmour, otrora estrella en ascenso de la ultraderecha que hasta preocupó seriamente a la dinastía Le Pen, quedó eliminado.

En caso de una mayoría relativa de Macron, LR se ve como “determinante” para sacar adelante leyes. Su presidente, Christian Jacob, avanzó que en caso de duelos entre Juntos y la Nupes aboga por llamar a no votar por la “extrema izquierda”.

Aunque el poder adquisitivo, en un contexto de alza de precios por la guerra en Ucrania, es la principal preocupación de los franceses, la campaña estuvo marcada por varias polémicas sobre la actuación de la policía, como el caos vivido durante la final de la Liga de Campeones de fútbol en el Stade de France el 28 de mayo pasado.

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Una auditoría concluyó que Macri le pagó a Macron casi 14 millones de euros por aviones que no estaban en condiciones de volar

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Una auditoría de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) concluyó que el Gobierno de Mauricio Macri gastó casi 14 millones de euros en aviones para el Ministerio de Defensa que no estaban en condiciones de volar.

El documento de 35 páginas plasmó el análisis de la gestión de compras llevadas a cabo por la cartera de Defensa, en el período 2016-2019, bajo la gestión de Oscar Aguad. En este marco, fueron seleccionados los convenios celebrados con el gobierno de Francia para la adquisición, por parte del Estado Mayor General de la Armada, de cinco aeronaves de combate SEM (Súper Étendard Modernisé) y de cuatro buques patrulleros oceánicos multipropósito OPV (Offshore Patrol Vessel).

En el caso de las aeronaves, el informe de la SIGEN señala que “no se encontraban en condiciones de vuelo y su potencial restante ya era bastante débil”. Incluso, “la Marina Francesa había dejado de utilizarlas”, se enfatizó.

El SEM es un cazabombardero de origen francés con capacidad para operar desde portaaviones que fue lanzado a finales de los ochenta. Con la adquisición de cinco de ellos, la Armada pretendía incrementar el adiestramiento de pilotos en 300 horas de vuelo anuales, evitando el éxodo a la actividad aerocomercial y recuperar capacidad aeronaval. Sin embargo, de la auditoría de la SIGEN se desprende que funcionarios con poder de decisión final en las compras desatendieron informes técnicos preliminares de la Armada que advertían sobre el estado de los aviones. En las evaluaciones técnicas se había especificado que, previo a la compra, resultaba “esencial” la obtención de “elementos críticos” para asegurar el funcionamiento de las aeronaves, tales como la pirotecnia de los asientos eyectables y cabina, y el desarrollo de una inspección de los accesorios de oxígeno.

En ese sentido se sugirió analizar que varios de esos repuestos esenciales tenían origen inglés, por lo que resultaba necesario tener en cuenta la imposibilidad de adquirirlos ya que, desde 1982, el Reino Unido no vende armamentos militares a la Argentina.

Entre las “falencias” que surgen del análisis, se señaló además el “incumplimiento de plazos para la puesta operativa de los aviones; inexistencia de análisis técnicos y financieros previos que determinen etapas y actividades necesarias para poner a las cinco aeronaves en condiciones de vuelo”.

Dichas falencias traen como consecuencia que las aeronaves no se encuentren en condiciones de prestar servicio, llevando 29 meses (a la fecha del relevamiento: octubre de 2021) sin estar operativas desde el momento de su recepción”, se concluyó.

Pese a todo lo mencionado, el ministro Aguad procedió la compra a Francia “acompañadas con su documentación de seguimiento técnico junto a un lote de piezas de recambio, bancos de prueba, valijas de prueba, equipos de misión, herramientas y un simulador de vuelo”. El precio definitivo de transferencia de todos los materiales –aviones y elementos complementarios- fue de € 12.550.000, efectuado en una única transferencia bancaria.

El Gobierno Nacional asumió todos los gastos de retiro, transporte y estacionamiento de los materiales transferidos. Para eso, a través de la Licitación Privada N° 005/17, se tramitó el servicio de transporte puerta a puerta de los cinco aviones más todos los complementos por un total de € 1.346.255, totalizando una cifra cercana a los €14.000.000.

En tanto, con respecto a los cuatro Patrulleros Oceánicos Multipropósito – OPV “se ha verificado que los expedientes no contaban con toda la documentación requerida que fundamente una adecuada toma de decisiones”. En ese sentido, se ha observado la “falta de la solicitud de desembolso, la falta de comprobantes de pago y la falta de documentación que acredite la efectiva entrega de los OPV en condición ‘Listo para Operar’”.

A tal efecto, en la auditoría se planteó la necesidad de ”establecer, que las áreas intervinientes que participan en las contrataciones, cumplan de manera apropiada con la normativa vigente, con el fin de que todo el proceso desde la solicitud hasta la finalización del contrato se encuentre respaldado con la documentación e información oportuna y necesaria para un adecuado control y seguimiento del mismo, generando mayor transparencia en el proceso que nos ocupa”.

El informe que elaboró la SIGEN fue remitido la Oficina Anticorrupción “para el eventual inicio de acciones”.

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“El mundo precisa más proteínas, no más misiles”, señaló Fernández al reunirse con Macron

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El presidente Alberto Fernández y su par de Francia, Emmanuel Macron, coincidieron hoy en París en la necesidad de “responder colectivamente” las consecuencias de la invasión rusa en Ucrania y advirtieron sobre el riesgo de una crisis energética y alimentaria en las zonas más desfavorecidas del planeta.

Ambos mandatarios brindaron una declaración conjunta en el patio de entrada del Palacio presidencial del Elíseo en París minutos antes de compartan una reunión bilateral.

Las coincidencias entre Fernández -a cargo de la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños- y Macron -presidente de la Unión Europea hasta el 1 de junio- fueron expresadas en una declaración conjunta a la prensa, antes del encuentro que mantuvieron esta mañana en el Palacio del Elíseo, en el último día de la gira del Presidente por Europa.

“Muchas gracias señor presidente por estar en París, es muy grato recibirlo. Estamos en el momento de una Guerra en Europa y es el momento de reforzar la cooperación y la amistad entre nuestros países basada en el respeto a los derechos humanos y los valores democráticos”, afirmó Macron.

El jefe de Estado de Francia consideró que la guerra entre Ucrania y Rusia puede tener “consecuencias trágicas que ameritan “dar respuestas conjuntas y responder colectivamente a los problemas internacionales”.

Macron pidió al respecto poner especial atención al problema agropecuario que puede generarse con la guerra en Ucrania, y sobre todo en África, donde puede darse “una crisis alimentaria”.

Por su parte, Alberto Fernández aseguró que su presencia en Francia era para “ponerse a disposición para ver en qué podemos ayudar para que el mundo recupere la paz” y afirmó estar “convencido” de que “el mundo necesita más proteínas, no misiles”.

“Nos une una misión humanitaria y una visión integradora. Hay que buscar poner fin al ataque ruso (en Ucrania). Estamos convencidos de que el mundo necesita más proteínas, no más misiles; más producción y no recesión. Después del daño de la pandemia (coronavirus) necesitamos que la economía vuelva a crecer”, remarcó el jefe de Estado argentino.

Con Macron cierra la serie de encuentros con líderes europeos que mantuvo esta semana el presidente argentino en una breve e intensa gira por tres países en cuatro días: el martes se reunió en Madrid con Pedro Sánchez y el rey Felipe VI, y el miércoles en Beríin con el canciller alemán Olaf Scholz.

Fernández se convirtió hoy en el primer presidente que recibe Macron en su nuevo mandato, luego de haberle ganado las elecciones a la líder de la ultraderecha Marine Le Pen, un resultado que “trajo mucha tranquilidad al mundo”, según dijo hoy el mandatario argentino.

“Usted es un amigo y un actor importante en este escenario internacional tormentoso”, lo recibió Macron en la explanada del Palacio, sede oficial de su gobierno, donde Fernández fue recibido con una guardia de honor.

“Como presidente de la Celac traigo la preocupación del continente por la guerra en Ucrania. No podemos seguir poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y energética. Hay que buscar poner fin al ataque ruso. Después del daño de la pandemia necesitamos que la economía vuelva a crecer”, enfatizó el mandatario argentino.

“La situación de Ucrania ha creado el riesgo de generar una crisis energética y de alimentos en todo el mundo y debemos dar una respuesta. Esta es una oportunidad de construir vínculos culturales y científicos entre ambos países”, remarcó el Presidente francés.

En ese sentido, Macron calificó al mandatario argentino como “un actor importante en el tormentoso escenario internacional actual” y destacó “la defensa de los derechos humanos y democráticos como objetivos compartidos entre la Argentina y Francia”.

Asimismo, el jefe de Estado galo felicitó a Fernández por el acuerdo alcanzado con el FMI y dijo que “ahora es la ocasión para seguir construyendo el vínculo entre ambos países”.

Macron aprovechó la ocasión para transmitir su pésame a la familia de la estudiante francesa Luana Bichiet, de 25 años, quien falleció días atrás en Buenos Aires como consecuencia de un accidente de tránsito y pidió que “pronto se sepa la verdad” de lo ocurrido en ese hecho.

Prueba de la buena relación entre ambos, Fernández le regaló a Macron un libro de aguafuerte del pintor argentino Antonio Seguí, que vivió en Francia, y aseguró que sigue tocando en la guitarra que le regaló en su última visita.

Además, el jefe de Estado argentino reconoció la admiración que su par francés tiene por el escritor Jorge Luis Borges.

Macron recordó que en 15 días, se celebrará en París la semana latinoamericana, y que la Argentina tendrá un lugar destacado en esa muestra, donde se exhibirá la obra del escultor Pablo Reinoso, que expone su obras al aire libre.

Durante la reunión, Macrón felicitó a Fernández por “la valiente y responsable decisión” de firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), según informaron fuentes oficiales.

Los mandatarios abordaron también el tema de la crisis alimentaria que pude generar la guerra en el este de Europa, y Macrón le confió a Fernández que, entre los próximos 12 a 18 meses, puede haber una falta de comida que generará en los países africanos “una desestabilización en cadena”.

En una entrevista concedida hoy al diario francés Le Monde, Fernández se refirió al tema de la crisis alimentaria que puede generarse por el conflicto en Ucrania, al asegurar que “Como presidente de la Celac quiero alertar sobre los efectos de la guerra en Ucrania y de las sanciones a Rusia en las economías de América Latina”

Para Fernández, esas medidas “ponen en peligro la seguridad alimentaria y energética”, al referirse a los efectos colaterales de la invasión rusa en Ucrania en América Latina.

“Algunos piensan que podríamos sacar beneficios del aumento de los precios de la soja, del trigo, del maíz. Pero en verdad tienen repercusiones negativas en todo el mundo, por el aumento del precio de los alimentos”, añadió y reiteró que “es urgente negociar y detener este conflicto”.

Fernández sostuvo que “ya no es más cuestión de hablar de comercio con Rusia sino de detener la guerra” con Ucrania.

El Presidente habló con el matutino parisino de la visita que hizo a Rusia en febrero, cuando se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin, y aclaró que “hoy el contexto ha cambiado” porque “ya no es más cuestión de hablar de comercio con Rusia sino de detener esta guerra”.

“Hay que poner las cosas en contexto. Cuando me reuní con Putin, Rusia acababa de tender la mano a América Latina con las vacunas Sputnik. Moscú no había lanzado todavía la intervención en Ucrania”, recordó y subrayó: “Nosotros hablamos de relaciones puramente comerciales”.

El mandatario se refirió a la inflación en la Argentina, a la que calificó como “un mal endémico” y recordó que “desde hace 15 años se mantiene en dos dígitos”.

“Cuando llegué al Gobierno ya alcanzaba el 54%. Lo que viven los europeos también lo vivimos nosotros pero obviamente sucede en una economía ya muy caída por lo que los efectos son mucho peores”, dijo el Presidente.

Las declaraciones de Fernández desde París se dan luego de que ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) diera a conocer el índice de precios al consumidor subió en abril 6%, siete décimas por debajo del 6,7% registrado en marzo.

“En la Argentina tiene causas estructurales. Ademas durante la epidemia emitimos dinero como muchos otros países. Y por sobre todo esto ¡hay guerra!”.

Fernández sostuvo hoy que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner “reclama que escuchemos sus propuestas” y volvió a aclarar que si bien “siempre” tuvieron diferencias, no es su “enemiga” sino Mauricio Macri y “la derecha”.

“Siempre hemos tenido diferencias con Cristina. Pero ella no es mi enemiga”, dijo Fernández en la entrevista con Le Monde.

“Cristina fue Presidenta durante ocho años. Estimo su inteligencia. Ella reclama que escuchemos sus propuestas. Solo que tiene una forma especial de expresarlas”, concluyó.

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Macron fue reelecto en segunda vuelta en Francia, pero con dificultades inéditas

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El presidente de Francia, Emmanuel Macron, fue reelecto en segunda vuelta con el nivel de abstención más alto en los últimos 53 años y ante una adversaria, otra vez Marine Le Pen, que por primera vez elevó la adhesión a la extrema derecha por encima de 40%.

Macron obtenía 56,5% de los sufragios válidos contra 43,5% de Le Pen, informó el Ministerio del Interior cuando se había completado 90% del escrutinio.

De todos modos, los resultados de encuestas a boca de urna, divulgados apenas se cerraron los comicios y que dieron a Macron una ventaja levemente mayor (58,2% a 41,8%), fueron considerados definitivos por los dos contendientes, que no esperaron los guarismos oficiales para pronunciarse.

Hace cinco años, Macron también había derrotado a Le Pen en balotaje, pero entonces el actual mandatario había reunido 66,1% de los sufragios.

De hecho, el jefe del Estado admitió el descontento que posibilitó tanto la alta abstención como la mejora de la performance de Le Pen, y agradeció a quienes lo votaron solo para impedir el acceso de la extrema derecha al gobierno.

La abstención, de entre 27,8% y 29,8% según diversas estimaciones, se ubicó en el nivel más alto para un balotaje desde 1969, cuando alcanzó a 31,3%.

“La rabia y los desacuerdos que llevaron a muchos de nuestros compatriotas a votar hoy por la extrema derecha deben encontrar respuesta; será mi responsabilidad y la de los que me rodean”, afirmó Macron en su primer discurso tras los comicios.

En el Campo de Marte, con la torre Eiffel de fondo, agradeció a quienes lo votaron solo para “bloquear” el eventual acceso de la ultraderecha al gobierno e incluso a los que se abstuvieron de votar, a cuyo “silencio” prometió “responder”.

“A partir de ahora ya no soy el candidato de un sector sino el presidente de todos”, subrayó el mandatario, quien anunció un “método renovado” para gobernar en su segundo período, que, aseguró, no será simplemente una “continuidad” del actual.

La algarabía de unos dos millares de simpatizantes, que tras el discurso continuaron celebrando con música electrónica, contrastaba allí con la sobriedad del presidente, según la agencia de noticias AFP.

En París y otras ciudades, horas después del cierre de las urnas, la policía dispersó con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras varias concentraciones de manifestantes opuestos a Macron, aunque aparentemente no favorables a Le Pen, según la agencia Europa Press.

Macron es el primer presidente reelecto desde 2002, cuando los franceses ratificaron al conservador Jacques Chirac. Entonces, Chirac derrotó, también en balotaje, al ultraderechista Jean-Marie Le Pen, el padre de Marine.

Le Pen reconoció inmediatamente la derrota, aunque sostuvo que “el resultado representa en sí mismo una brillante victoria” para su sector, ya que “millones de compatriotas apostaron por el cambio”, y se comprometió a actuar como un “contrapoder fuerte”.

“Continuaré mi compromiso por Francia y los franceses” y “libraré la gran batalla electoral” en los comicios parlamentarios de junio próximo porque “el partido no terminó”, agregó la candidata de Agrupación Nacional (RN, en francés) y diputada de 53 años.

El triunfo del mandatario de 44 años, del partido centrista La República En Marcha (LREM), significa la continuidad de un dirigente europeísta, lo que quedó reflejado en las inmediatas reacciones de varios de los gobernantes de la región.

La Unión Europea (UE) reaccionó sin demora. “Podemos contar con Francia cinco años más”, afirmó el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Twitter.

“Estoy encantada de poder continuar nuestra excelente cooperación”, dijo por la misma vía la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

“Felicitaciones, querido presidente Macron, tus electores enviaron hoy un fuerte voto de confianza para Europa; estoy feliz de que continuemos nuestra buena cooperación”, tuiteó el jefe del gobierno de Alemania, el canciller federal Olaf Scholz.

El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, afirmó que los ciudadanos eligieron una Francia “comprometida con una UE libre fuerte y justa”, y remarcó que “gana la democracia, gana Europa”, según la agencia Europa Press.

En Noruega, que no es miembro de la UE pero pertenece al Espacio Económico Europeo, el primer ministro Jonas Gahr Store celebró que Francia optara por “la democracia liberal en lugar de por la extrema derecha” y añadió que el triunfo de Macron permitirá “asumir medidas valientes por el clima” y consolidar “la unidad frente a las fuerzas autoritarias y la guerra”.

Fuera del bloque continental, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, felicitó a Macron, destacó que Francia es uno de los “aliados más estrechos e importantes” de su país y confió en “seguir trabajando juntos”.

De modo similar, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo que esperaba mantener la colaboración para abordar “desde la defensa de la democracia a la lucha contra el cambio climático, pasando por la creación de buenos empleos y crecimiento económico para la clase media”.

Los últimos sondeos previos, publicados el viernes, vaticinaron que Macron se impondría a Le Pen con una ventaja menor que en 2017.

Cinco años después, Francia no es el mismo país: protestas sociales marcaron la primera mitad del mandato de Macron, una pandemia mundial confinó a millones de personas y la ofensiva rusa en Ucrania sacudió con fuerza el continente europeo.

La guerra a las puertas de la UE sobrevoló la campaña, aunque la principal preocupación de los franceses fue su poder adquisitivo, en un contexto de aumento de los precios de la energía y de la alimentación.

Más allá de elegir entre dos modelos de sociedad, los electores tenían entre sus manos escoger qué lugar en el mundo quieren para esta potencia económica y nuclear hasta 2027, una decisión que habría podido implicar cambios de alianzas si ganaba Le Pen.

La heredera del Frente Nacional propuso inscribir la “prioridad nacional” en la Constitución, para excluir a los extranjeros de las ayudas sociales, así como abandonar el mando integrado de la OTAN y reducir las competencias de la UE.

En cambio, el mandatario reelecto abogó en cambio por más Europa, ya sea en materia económica, social o de defensa, y recuperar su impulso reformista y liberal, con su propuesta estrella de retrasar la edad de jubilación de 62 a 65 años, que en 2020 ya creó protestas masivas.

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