Maíz

El “costo argentino” en logística golpea al agro, el transporte por camión encarece hasta un 28% el precio final

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Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario revela que los costos logísticos del agro argentino superan ampliamente a los de sus competidores internacionales. El transporte de granos por camión encarece hasta un 28% el precio del maíz y la soja en zonas alejadas de los puertos, afectando la rentabilidad exportadora.

El estudio difundido por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sobre la ejecución logística del segundo trimestre de 2025 confirma una preocupación histórica del agro argentino: el costo del transporte por camión. Según el relevamiento, los fletes nacionales resultaron 32% más caros que en Brasil y 28% más caros que en Estados Unidos para distancias de 320 kilómetros.

En números concretos, el costo por tonelada/kilómetro fue de 9,4 centavos de dólar en Argentina, contra 7,1 centavos en Brasil y 7,4 centavos en EE.UU.. Así, el traslado de granos a esa distancia supera los USD 30 por tonelada en el país, mientras que en sus competidores ronda los USD 23,3 a USD 23,6.

El impacto sobre el precio final es significativo: transportar maíz desde Salta al Gran Rosario (1.150 km) insume el 28% del valor del cereal, mientras que en soja representa el 19% del precio de mercado. En contraste, los productores de la Zona Núcleo, con apenas 180 km hasta los puertos del Up-River, afrontan un costo mucho menor: 11% del valor en maíz y 7% en soja.

Factores explicativos y cambios regulatorios

El informe señala que una de las causas de la pérdida de competitividad fue la apreciación del peso argentino frente al dólar entre abril y junio, que encareció en términos relativos los fletes locales expresados en moneda estadounidense.

En trayectos largos (más de 1.000 km), la diferencia con Brasil se redujo al 4%, aunque sigue siendo desfavorable para Argentina. El costo por tonelada/kilómetro fue de USD 0,045 frente a USD 0,043 en el país vecino. En Estados Unidos, en tanto, la mayor parte del transporte de granos a largas distancias se realiza en trenes o barcazas, lo que explica su mayor competitividad.

El contexto regulatorio también atraviesa un cambio decisivo. La Secretaría de Transporte eliminó las tarifas de referencia para el transporte automotor de cargas de cereales, oleaginosas y productos relacionados. Desde ahora, los valores serán fruto de la libre negociación entre dadores de carga y transportistas, sin obligación de consignar precios orientativos en la Carta de Porte.

El sistema desmantelado había sido creado en 2016 mediante la “Mesa de Negociación Participativa”, que integraba a cámaras empresariales, entidades agropecuarias y organismos estatales, estableciendo periódicamente tarifas orientativas basadas en informes de costos. La desregulación se enmarca en el proceso de “simplificación y desburocratización del Estado” promovido por el Gobierno nacional.

La disparidad de costos logísticos impacta directamente en la competitividad de las exportaciones argentinas de granos, en un contexto de fuerte disputa internacional por mercados. Para productores alejados de los puertos, el encarecimiento del flete puede marcar la diferencia entre sostener la rentabilidad o perder capacidad exportadora.

Mientras tanto, la eliminación de tarifas de referencia abre un escenario de incertidumbre: por un lado, podría estimular la competencia entre transportistas; por otro, aumenta el riesgo de concentración y disparidad de precios en un sector clave para el agro.

La presión de los costos logísticos vuelve a poner en la agenda la necesidad de inversiones en infraestructura ferroviaria y fluvial, donde Argentina arrastra décadas de atraso respecto de sus competidores. Sin mejoras estructurales, la competitividad seguirá atada al “costo argentino”, una variable que erosiona la rentabilidad del campo y condiciona el ingreso de divisas al país.

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La región núcleo bajo el agua: Récord de lluvias traen alivio y nuevos desafíos

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Lluvias torrenciales revitalizan cultivos clave en Argentina, pero generan nuevos desafíos

Las recientes lluvias generalizadas en las principales regiones agropecuarias de Argentina han brindado un respiro crucial a los cultivos de soja y maíz, los pilares de las exportaciones del país. Sin embargo, este alivio climático ha traído consigo nuevos desafíos logísticos, como el retraso en la cosecha de girasol.

Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la condición hídrica “adecuada/óptima” para la soja ha aumentado casi nueve puntos porcentuales, alcanzando el 77% de la superficie cultivada. Asimismo, los cultivos en condición “normal/excelente” han experimentado un incremento de 6,4 puntos.

La Bolsa de Cereales mantiene su proyección de producción de soja en 49,6 millones de toneladas, cifra que representa una recuperación respecto a campañas anteriores afectadas por la sequía.

Este panorama optimista contrasta con las campañas anteriores, pero, no obstante, persisten desafíos en regiones específicas como el NEA y el norte de Santa Fe, donde el déficit hídrico y las altas temperaturas aún condicionan el desarrollo de la oleaginosa.

La cosecha de maíz con destino a grano avanzó apenas 1,3 puntos porcentuales durante la última semana, alcanzando el 6,7% del área estimada, con un rendimiento medio de 80,1 quintales por hectárea.

“Las precipitaciones recientes dificultan la transitabilidad en los lotes, retrasando el avance de las cosechadoras”, señala el informe de la Bolsa de Buenos Aires. No obstante, la cosecha mantiene un adelanto interanual de 4,7 puntos porcentuales.

Por tercera semana consecutiva, los cultivos de siembra tardía mostraron una mejora significativa en su estado, con un incremento de 5,7 puntos porcentuales respecto a la semana anterior.

La proyección de producción para el maíz se mantiene en 49 millones de toneladas.

Girasol: rendimientos históricos, pero cosecha demorada

La cosecha de girasol, por su parte, se ha visto retrasada por las intensas lluvias, a pesar de registrar rendimientos superiores al promedio histórico en algunas regiones. Los excesos hídricos han generado problemas de secado de granos y riesgos de vuelco de plantas, lo que podría impactar negativamente en el volumen cosechado.

La cosecha de girasol cubre el 17,6% del área apta, luego de un progreso intersemanal de 3,8 puntos porcentuales, registrando una demora de 21,9 puntos en comparación al promedio de los últimos cinco años y de 8,7 puntos respecto al ciclo previo.

Febrero de 2025 ha registrado precipitaciones récord, casi duplicando la media histórica en la región núcleo. Este exceso de lluvias ha cambiado radicalmente la situación hídrica, dejando atrás la sequía y generando un panorama favorable para los rendimientos de soja de segunda.

Sin embargo, el pronóstico indica que el ciclo húmedo continuará, con la llegada de un sistema frontal frío que provocará nuevas precipitaciones. Esto podría generar excesos hídricos en zonas ya saturadas, particularmente en el sudeste de la región núcleo y el norte bonaerense.

Aún ante este pronóstico, la proyección de producción nacional de girasol se sostiene en 4,1 millones de toneladas, pero sujeta a la evolución de la cosecha en los núcleos girasoleros del sur que, “de concretarse en tiempo y forma, podrían resultar en mayores incrementos de la proyección de producción”, concluye el informe.

Desafíos y oportunidades

El panorama agrícola argentino refleja una mejora sustancial gracias a las lluvias, pero el alivio viene acompañado de nuevos desafíos logísticos. Los productores deberán sortear los retrasos en la cosecha y los excesos hídricos para aprovechar al máximo el potencial de los cultivos.

Desde el Gobierno, se sigue de cerca el devenir del campo, a la espera de los dólares de la cosecha gruesa, cruciales para revertir el rojo neto en las reservas del Banco Central.

Fuente: Bloomberg

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Aumento de oferta de granos en los mercados internacionales preocupa al campo

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El inesperado aumento de la oferta de soja y maíz en los mercados internacionales está generando preocupaciones para el campo y su rentabilidad.

Según advierten desde la Universidad Austral, la nueva cosecha se está vendiendo por menos de US$ 300 la tonelada, lo que ha llevado a un descenso en los precios. Este aumento en la oferta ha sido atribuido a varios factores, incluyendo la producción en Estados Unidos y Brasil, así como un incremento en la producción y saldo exportable de trigo en Ucrania y Rusia.

Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, experto en el campo, ha señalado que a pesar de que la producción de maíz y soja se encuentra en buen estado, los precios están cayendo. Esto ha llevado a una situación en la que los precios actuales están poniendo en riesgo la rentabilidad del productor local, especialmente debido al aumento en los costos de los insumos.

Romano recuerda que en la cosecha de soja en Estados Unidos hubo algunos problemas, pero en el maíz todo marchaba bien. Además, señala que la incertidumbre provenía de Brasil, donde las lluvias no favorecieron a los cultivos hasta fines de diciembre. Esto resultó en una siembra de soja inusualmente tardía, generando preocupaciones sobre la ventana de siembra para el maíz de safrinha en el noreste, que se planta después de la cosecha de soja. Asegurando que: “el reporte del USDA dio por tierra con todo esto. Aumentó la producción de Estados Unidos tanto de maíz como de soja, y además los recortes para Brasil, tanto en soja como en maíz, quedaron por debajo de lo que los analistas esperaban. En conjunto, todo esto generó una situación de stocks mucho más cómoda de lo que se esperaba.”

En cuanto al trigo, Romano comenta que, aunque a nivel mundial no hubo grandes cambios, “nos encontramos con mayor producción y saldo exportable tanto en Ucrania como en Rusia, los orígenes que más barato están llevando trigo al mundo”. En cuanto al trigo, Romano comenta que aunque a nivel mundial no hubo grandes cambios, “nos encontramos con mayor producción y saldo exportable tanto en Ucrania como en Rusia, los orígenes que más barato están llevando trigo al mundo”.

A nivel local, Romano advierte que “la producción de trigo resultó peor que las estimaciones iniciales, pero mejor que lo esperado cuando empezaba la recolección. Por su parte maíz y soja vienen muy bien perfilados”.

El especialista agrega que, aunque esto signifique más producción, los precios están cayendo. “Ya estamos para cosecha nueva en los 290 US$/tt de soja, 174 para maíz temprano y 164 para tardío. Estos números ponen en jaque la rentabilidad del productor local, especialmente porque los insumos subieron, y las relaciones de insumo-producto se deterioraron.”

A pesar de esto, Romano destaca que varios productores han logrado sortear el aumento de costos al comprar sus insumos antes, pagando en pesos o financiando en pesos a tasas bajas en dólares.

El informe también destaca que, a pesar del aumento en la producción, los precios actuales están lejos de los niveles esperados. Aunque se espera que la IA generativa se utilice para aumentar la productividad y la eficiencia, así como para mejorar los cursos más rápido para atender niveles de competencia más altos, la situación actual plantea desafíos significativos para el campo y su rentabilidad.

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