Maíz

El Ministerio de Economía destacó el récord de exportaciones agroindustriales

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La agroindustria argentina volvió a consolidar su papel estratégico en la economía nacional al alcanzar un récord histórico de exportaciones durante el primer semestre de 2026. De acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, el sector comercializó al exterior 63 millones de toneladas, un volumen 15% superior al registrado en igual período de 2025, mientras que el valor exportado ascendió a US$27.447 millones, con un crecimiento interanual del 18%.

Los resultados reflejan una tendencia sostenida de expansión de las ventas externas y ratifican el peso de la agroindustria como principal generadora de divisas para el país. Con presencia en más de 130 destinos internacionales, el complejo agroexportador continúa ampliando su inserción global, fortaleciendo la balanza comercial y diversificando los mercados de destino en un contexto internacional caracterizado por una demanda creciente de alimentos y materias primas.

El desempeño estuvo impulsado por una amplia variedad de cadenas productivas. Entre las mayores expansiones se destacó el complejo girasol, que registró un incremento del 129% tanto en volumen como en valor exportado. También sobresalieron el trigo, con un crecimiento del 56% en volumen y del 41% en valor; las legumbres, que aumentaron 48% y 68%, respectivamente; y los cítricos agrios, con mejoras del 23% en volumen y del 46% en valor.

A este desempeño se sumaron sectores de fuerte impacto federal como los lácteos, que crecieron 24% en volumen y 15% en valor; la pesca, con aumentos del 12% y 19%; la cebada, que avanzó 19% en volumen y 15% en valor; el maíz, con incrementos del 10% y 7%; el sorgo, que mejoró 12% y 19%; y las hortalizas pesadas, con subas del 8% en volumen y del 14% en valor.

El crecimiento no se concentró únicamente en los grandes complejos agrícolas tradicionales. También registraron avances actividades vinculadas a la apicultura, la forestoindustria, la producción de forrajeras, el algodón, la cadena porcina, la actividad equina, el tabaco, la vitivinicultura, el olivo y la elaboración de alimentos para animales, entre otras economías regionales que aportan valor agregado y empleo en distintas provincias del país.

En conjunto, 37 de los 54 complejos agroindustriales relevados mostraron incrementos respecto del año anterior, representando el 70% del volumen total exportado. El dato evidencia una expansión que trasciende a los principales cultivos y refleja una mayor diversificación de la oferta exportable argentina.

Otro aspecto relevante fue la incorporación de nuevos productos a la oferta internacional. Durante el semestre se concretaron exportaciones de al menos 25 productos que no registraban ventas externas desde hacía varios años. Entre ellos aparecen semillas de cártamo, grasa de cerdo, poroto salvaje, grañones y sémolas de maíz, carne caprina, frutas desecadas como manzanas, peras y damascos, además de gomas de mascar y preparaciones para sopas, lo que refleja una mayor amplitud de la canasta exportadora.

La estrategia de diversificación también se observa en los destinos comerciales. Vietnam, China, Arabia Saudita, Brasil, Argelia, Indonesia, Perú, Malasia, India y Egipto concentraron más del 53% del volumen exportado durante el semestre. La creciente participación de mercados asiáticos y del norte de África confirma la importancia que adquieren las economías emergentes como demandantes de alimentos, proteínas y materias primas provenientes de Argentina.

El crecimiento de las exportaciones agroindustriales representa un factor clave para la estabilidad macroeconómica. El ingreso de divisas fortalece la capacidad del país para financiar importaciones, mejorar la disponibilidad de reservas internacionales y sostener el equilibrio del comercio exterior. Al mismo tiempo, la expansión de las economías regionales genera impactos directos sobre el empleo, la inversión y el desarrollo territorial en numerosas provincias.

El desafío hacia adelante será consolidar este desempeño mediante una mayor incorporación de valor agregado, mejoras logísticas y apertura de nuevos mercados. La evolución del primer semestre muestra que la competitividad del sector ya no depende exclusivamente de los grandes cultivos extensivos, sino también de la capacidad de diversificar productos, ampliar destinos y potenciar cadenas productivas que agregan innovación y desarrollo en todo el territorio argentino.

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Trigo y soja alcanzan máximos de dos años, la tensión geopolítica impulsa los precios

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La volatilidad geopolítica volvió a convertirse en un factor determinante para los mercados agrícolas internacionales. El recrudecimiento de los conflictos en Medio Oriente y el Mar Negro, combinado con problemas climáticos en Europa y una reactivación de la demanda china, llevó al trigo y la soja a registrar sus valores más altos de los últimos dos años en la Bolsa de Chicago. Al mismo tiempo, el maíz ganó firmeza tanto en el mercado internacional como en el doméstico, donde la necesidad de abastecer embarques aceleró las operaciones y elevó los precios disponibles.

El nuevo informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestra cómo un escenario internacional complejo puede traducirse en mejores condiciones comerciales para la producción argentina, aunque también advierte que la volatilidad seguirá siendo elevada y exigirá una gestión comercial cada vez más estratégica.

En el mercado local, la curva de futuros subió para trigo y maíz. La necesidad de originar mercadería da soporte al disponible de cereales y acelera la fijación de precios. El precio de la soja, entre Ormuz y las compras chinas.

Los conflictos bélicos empujan el precio internacional del trigo a máximos en dos años 

El mercado global de granos está bajo presión debido al recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en las últimas semanas. Argentina no queda al margen, y la curva de futuros de trigo en A3 llegó a su segundo punto más alto en el año. 

Por un lado, la interrupción de la tregua entre Estados Unidos e Irán en la segunda mitad de julio coincidió con el recalentamiento del frente Rusia-Ucrania; ambos con severas consecuencias sobre logística global de granos. Como consecuencia, los futuros aumentaron entre 7 y 9% desde el mínimo relativo del 2 de julio. 

La mejora en las cotizaciones para los futuros a cosecha, con vencimiento en diciembre 2026 y enero 2027 alentó la fijación de precios para negocios anticipados, y en la última semana se le puso precio a 65.000 tn de trigo 2026/27, ocho veces más que la media de las seis semanas anteriores. 

Sumado a las tensiones geopolíticas, los pronósticos pesimistas para la cosecha en Europa hacen prever un balance global más ajustado. En este sentido, los efectos adversos de la ola de calor en el Viejo Continente y una primavera particularmente seca golpearon severamente las condiciones del cereal en Francia y otros orígenes importantes para la oferta de la Unión Europea. En cifras concretas, la consultora Argus Media estimó que la cosecha de trigo en Francia sería un 7,6% menor a la del año pasado. El Ministerio de Agricultura francés estimaba que la caída sería de un 4% el miércoles de la semana pasada. 

En el mercado de exportación, el cierre temporal del estrecho de Kerch por parte de Rusia, luego de que buques cargueros sufrieran ataques, complica la logística y la salida de la mercadería desde estos fundamentales orígenes que quedaron obligados a reorientar sus exportaciones a otros puertos. Como reflejo del cierre de una ruta por la que salen 1 de cada 4 exportaciones de granos de Rusia, Sovecon, una importante consultora de mercados granarios del Mar Negro, recortó su estimación de exportación de trigo ruso para julio en un 25%.

En este contexto global, en Chicago el precio en del cereal llegó a tocar los US$ 259/t, un máximo en tres años, y superando al pico de mayo, durante el punto cúlmine de la guerra de Medio Oriente.


Las lluvias retrasaron la cosecha del maíz tardío en nuestro país, disparando la prima por entrega inmediata

La cosecha de maíz en Argentina continúa avanzando en las últimas semanas, alcanzando el 78% del área a nivel nacional. Este ritmo ubica la recolección 9,1 puntos porcentuales por detrás del promedio de los últimos cinco años, explicado fundamentalmente por las condiciones ambientales que llevaron a un aumento de humedad en los granos. Sin embargo, a pesar de las demoras en el avance de labores, la dinámica comercial viene avanzando a paso firme, protagonizando una gran agilidad en los puertos.

Mientras se observa un elevado impulso en el ritmo de fijaciones semana a semana (como se ha mencionado en el reporte anterior), el line-up viene tomando fuerza. Durante la semana del 1 de julio, los compromisos de carga al exterior alcanzaron un pico de 3,4 millones de toneladas, cifra que se ubica apenas por debajo del máximo registrado en principios de abril (3,6 Mt), cuando el flujo de maíz estaba en niveles extraordinarios, dada la entrada del temprano.

Si bien estas últimas semanas estuvieron disminuyendo los compromisos de nuevos buques, si tomamos estos datos junto con los embarques ya realizados este mes, estaríamos alcanzando exportaciones de maíz para julio por más de 4,8 millones de toneladas, según datos de NABSA. De concretarse, este volumen representaría el segundo mes de mayor despacho del año, solo superado por abril, y se posicionaría un 16,5% por encima del promedio de los últimos cinco años para el mismo período.

Esta fuerte exigencia logística en el frente exportador se ha reflejado de forma directa en las cotizaciones locales. El precio pizarra para el 22 de julio se ubicó en 190,03 US$/t, acumulando un alza del 5,8% respecto a los 179,5 US$/t registrados a comienzos de mes. 

Si bien las cotizaciones de los contratos futuros mostraron un desplazamiento alcista generalizado en las últimas semanas, la estructura de la curva se comportó de forma asimétrica, impulsada por el aumento de las primas por descarga inmediata. El contrato continuo saltó de 178 US$/t desde principios de julio a 190 US$/t en esta última semana, superando levemente la posición Septiembre.

Si bien el sector exportador cuenta con compras y DJVE cubiertas, la elevada humedad en los lotes retrasa el ingreso de grano a las terminales portuarias. La necesidad de abastecer los compromisos programados deriva en una mayor demanda sobre el mercado disponible, impactando directamente en el pase Julio-Septiembre, que cayó del 12,1% a casi 0% TNA desde principios de mes hasta hoy. Este movimiento desincentiva el diferimiento de ventas y aplanó la curva de corto plazo, mientras que el pase Julio-Diciembre también se comprime del 10,8% al 5,6% TNA.

El escenario de tensión en el disponible local se encuadra, además, en un contexto global marcado por la sequía fuerte en Europa. En Francia, FranceAgriMer ubicó la condición del maíz entre buena y excelente en solo un 41%, alejándose del 72% registrado hace un año. Frente a este panorama, en julio el USDA ajustó a la baja la producción europea de la 2026/27 desde 57,5 Mt a 53,78 Mt intrames, elevando paralelamente las necesidades de importación de la Unión Europea a 22,5 Mt para la 2026/27, 21,6% por encima de la campaña previa. A su vez, en Estados Unidos la sequía en el Medio Oeste añade incertidumbre sobre los rendimientos en una etapa crítica del desarrollo. 

En Chicago, los precios de maíz cerraron el jueves en 182,4 US$/t, registrando un impulso desde principios de mes cuando el cereal se encontraba en 165,7 US$/t.

En este marco, el USDA ajustó al alza las estimaciones de exportación de Argentina para la campaña 2025/26, que superaría a Brasil por primera vez desde la campaña 2020/21, con despachos por 45 Mt. Este desempeño se explica por una mayor competitividad en los precios locales tras el avance de la cosecha, sumado a una reducción en los embarques brasileños hacia Irán, su principal comprador en 2025, cuyos envíos se vieron afectados por el conflicto en Medio Oriente, y a una creciente absorción de la oferta interna en Brasil por parte de la industria de etanol.


El aceite de soja aumenta frente al recrudecimiento de las tensiones en Ormuz 

Las esquirlas de la conflictividad global también golpean a la soja, aunque sobre todo por la coyuntura de Medio Oriente. El recrudecimiento de las hostilidades entre las potencias y el bloqueo de la salida de petróleo desde Irán, el crudo se disparó y volvió a superar los US$ 90 el barril. De esta forma, volvemos a un escenario de precios altos para los combustibles y el mercado reajusta al alza nuevamente las cotizaciones de la soja y el maíz, debido a su vínculo con la producción de biocombustibles.

Fogoneada por las subas del petróleo, la soja llegó a los US$ 455/t en Chicago, un nuevo máximo en más de dos años. Al igual que con el trigo, el nivel de precios actual se coloca por encima de lo que se veía durante el punto de mayor tensión en Medio Oriente. Que el techo alcanzado esta vez sea superior al de ese momento se explica por un factor alcista adicional que está jugado: China volvió a mostrar interés por abastecerse con soja norteamericana. 

Al jueves 17 de julio, USDA confirmó ventas de exportación a China por 2,26 Mt para la 2026/27. En perspectiva histórica, y como se ve en el gráfico anterior, el ritmo de ventas sigue siendo magro, aunque mejor que en años de guerra comercial. En una campaña donde la demanda interna absorbe más granos que nunca y la exportación se proyecta como la segunda más baja de la década, el interés comprador chino intensifica puja por los granos norteamericanos. Frente a ello, el precio de la soja en Chicago se acomoda en un escalón superior.


Un nuevo capítulo de aranceles estadounidenses

Sin dar tregua en el frente arancelario, este mismo viernes la administración Trump lanzó una nueva oleada de impuestos a la importación luego de que se vencieran los 150 días de aranceles temporarios del 10%. El fallo de la Corte Suprema de Justicia en febrero de este año, que fue en contra del esquema presentado durante el famoso “Liberation Day”, dio por tierra el inicial formato de aranceles recíprocos que llegaban a superar el 50% en algunos casos. Bajo este escenario, la administración encontró otras herramientas para promocionar su política de comercio exterior y el cierre de esta semana abre un nuevo capítulo.

Se aplicarán nuevos aranceles adicionales y generales de entre 10 y 12,5% a bienes importados provenientes de 60 socios comerciales que explican el 99% de las importaciones norteamericanas. El gobierno estadounidense se escuda en la sección 301 de la ley de Comercio de 1974, fundamentando su decisión con el argumento de que los gobiernos han fallado en implementar o hacer cumplir las prohibiciones contra productos fabricados bajo explotación laboral.

Argentina entraría dentro del grupo que le tocan aranceles adicionales por 10%, mientras que a China le tocaría la cota más alta, con 12,5%. 

La norma prevé excepciones para la adición de este nuevo conjunto de aranceles. Las más relevantes para la economía argentina son la carne y menudencias bovinas, petróleo crudo y carbonato de litio. Algunos de los principales complejos que se exportan a Estados Unidos y que serían alcanzados por este 10% adicional son el vino envasado, la miel natural entre otros.

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Exportaciones récord de aceites vegetales: el agro argentino encuentra un nuevo motor

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La agroindustria argentina atraviesa uno de los momentos más dinámicos de los últimos años en el mercado internacional de aceites vegetales. En un contexto marcado por la creciente demanda mundial, las dificultades productivas en los principales competidores y la expansión del uso de aceites para biocombustibles, las exportaciones nacionales de aceite de soja y girasol alcanzan registros históricos que fortalecen el ingreso de divisas y consolidan el rol estratégico del complejo oleaginoso.

De acuerdo con el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los embarques acumulados de aceites vegetales —incluyendo las proyecciones para julio— superarían las 4,7 millones de toneladas durante 2026, estableciendo un nuevo récord para la Argentina. El aceite de soja registra 3,6 millones de toneladas exportadas, constituyendo el tercer mejor inicio de año de la historia, mientras que el aceite de girasol alcanza 1,2 millones de toneladas, el mayor volumen jamás registrado para este período.

La absorción externa de girasol está en máximos históricos. Nunca hubo tanto volumen de soja sin contrato. El Mar Negro en la mira, con precios del trigo escalando en Chicago. Las fijaciones de maíz avanzan junto con la cosecha.

1.    Las exportaciones de aceite de soja y girasol en máximos históricos

Las exportaciones de aceites vegetales en lo que va del 2026 – incluyendo las estimaciones de julio – superarían las 4,7 Mt, rompiendo el techo del año pasado y marcando un récord para los embarques argentinos de aceite de soja y girasol hacia el resto del mundo. Para el derivado del complejo soja, es el tercer mejor arranque en la historia con 3,6 Mt, mientras que para el caso de girasol el ritmo de embarques de aceites es récord con 1,2 Mt. 

La fenomenal performance exportadora argentina es el resultado de la combinación entre elevados niveles de oferta local (máximos para girasol y por encima de la media para soja) y una demanda externa por aceites vegetales para usos no industriales parcialmente desabastecida por orígenes claves. 

Ucrania tuvo su peor cosecha de girasol en una década y, a pesar de que en Rusia la producción fue de las mejores de su historia, el crush de girasol 2025/26 en la región del Mar Negro sería el más bajo desde la 2021/22 según las últimas estimaciones del USDA.  Además, si se tiene en cuenta el creciente uso industrial para el resto de los aceites vegetales durante toda la campaña 2025/26 a nivel global y la disrupción del conflicto en Medio Oriente durante este año, a las oleaginosas argentinas le tocó una primera mitad de 2026 con un mercado demandado y precios en máximos de varios años.

La cotización FOB del aceite de girasol argentino promedió US$ 1.290/t en el año -máximos desde 2022- y esta misma semana alcanzó los US$ 1.330/t, igualando el precio más alto del 2026. A esto hay que sumarle la extraordinaria dinámica exportadora de semilla de girasol, que hasta el mes de julio podría llegar a superar las 1,2 Mt, 13 veces el promedio para esta altura del año. Con precios sumamente atractivos para el aceite, una fantástica performance exportadora tanto industrial como de semillas, la absorción externa por el complejo es 2,4 veces más alta que el promedio para la última década a esta altura. En el mercado interno se vislumbra un correlato de esta dinámica exportadora. Se han comercializado 4,4 Mt de la 2025/26, máximos desde 1999/00 y 83% encima de la media con el 62% de dicha mercadería con precio firme en el mercado físico. 

El caso del aceite de soja es similar al de girasol: precios promedio máximos desde 2022, en US$ 1.160/t y llegando esta semana a US$ 1.170/t. Sin embargo, la performance no es tan espectacular en harinas, siendo que en el acumulado anual las exportaciones hacia julio se ubicarían en mínimos desde 2018 (sin contar la sequía de 2023). Esta situación no cambia si se analiza el acumulado de la campaña al registrarse 9,9 Mt, 6% por debajo del promedio a esta altura. Teniendo en cuenta las exportaciones de poroto y el equivalente en toneladas industriales, la absorción externa de soja para lo que va de la 2025/26 no alcanza las 16 Mt, 1 Mt por debajo del ciclo pasado a esta altura y 8% por detrás del promedio para las últimas cinco. 

Esta performance se fundamenta – en parte – por la irrupción de la harina brasilera en el mercado internacional, pero también por la lógica del mercado interno y la mayor disposición de venta por otros granos que no sean soja. Solo se comercializaron 21,6 Mt de soja en el mercado interno, quedando aún 24,8 Mt disponibles para vender, 34% más que el año pasado. Nunca hubo tanto volumen de soja en valores absolutos sin contrato en el mercado físico a esta altura como en esta campaña 2025/26.


1.1 La cosecha de girasol 2026/27 en el Mar Negro aumentaría 18%

En septiembre comienza la cosecha de girasol en Rusia y Ucrania. A pesar de la continuidad del conflicto entre ambos países, la producción de girasol para la nueva campaña 2026/27 alcanzaría las 33,7 Mt en la región, recuperándose Ucrania de lo que fue el desastre productivo de su última cosecha y Rusia rompiendo un nuevo techo, superando las 20 Mt. Este volumen que se sumaría a la oferta global vendría a suplir el importante déficit productivo que registró la región en lo que fue la campaña 2025/26. 

El consumo de aceites vegetales a nivel global viene creciendo a pasos agigantados, principalmente traccionada por la demanda para la elaboración de biocombustibles. Esta dinámica explica el aumento constante en las cotizaciones, que se dispararon aún más con el estallido del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, el mercado de aceites para consumo no industrial (donde compite el aceite de soja argentino), puede llegar a tener una recomposición de oferta muy relevante de cumplirse las expectativas del USDA.

El futuro de las cotizaciones por aceites vegetales dependerá del balance entre la demanda industrial y alimenticia. Por su elevado uso energético, es un mercado altamente expuesto a distorsiones como la del Estrecho de Ormuz. No hay que dejar pasar el recrudecimiento de las hostilidades en la región del Mar Negro, que han estado impulsando el precio del trigo y que bien podrían truncar el flujo de la nueva oferta de girasol.


2. Trigo: peligran los suministros del Mar Negro  

La tensión política volvió a encender alarmas en el mercado de trigo tras la escalada de ataques de drones y misiles en el Mar de Azov. Luego de que Ucrania alcanzara barcos comerciales y tanqueros, Rusia restringió el paso de buques que entran o salen del Mar de Azov hacia el Mar Negro a través del Estrecho de Kerch. Para ponerlo en perspectiva, esta ruta maneja aproximadamente un cuarto de todas las exportaciones de granos de Rusia, siendo este país el principal exportador de trigo del mundo. 

Si bien Moscú y las cámaras del sector afirman que la logística se redireccionará hacia puertos de aguas profundas o terminales del Mar Báltico, este nuevo cuello de botella introduce demoras e incertidumbre en el circuito comercial. De hecho, ya se vienen percibiendo demoras en los envíos del cereal ruso al exterior: según datos de LSEG, hasta el día el jueves de esta semana se despacharon 604.000 t en julio, cuando el promedio mensual de exportaciones desde principio de año se encuentra en 3,17 Mt. Todo esto coincide con el inicio de la cosecha y la habitual presión estacional de oferta. Hay que considerar que, tomando el promedio de los últimos cinco años, Rusia suele aumentar sus exportaciones un 59% en el segundo semestre del año con relación a la primera mitad del año, lo que vuelve todavía más sensible cualquier tropiezo logístico justo en este momento del año.

Bajo este nuevo escenario, los precios del trigo en Chicago escalaron hasta alcanzar los US$ 248/t al cierre de este jueves, marcando una suba de más de 11% desde que se desató el conflicto el viernes de la semana pasada y un salto interanual del 34%. 

En el plano local, la pizarra de trigo alcanza los US$ 195/t, apenas por debajo de los valores de la semana pasada y cerca de US$ 15/t por encima de valores de principios de enero, cuando nos encontrábamos en plena presión de cosecha. Sin embargo, con un dólar prácticamente sin cambios desde principios de año y una inflación acumulada del 16,8% para el primer semestre del año, el valor del cereal medido en pesos constantes se encuentra -9,1% por debajo de valores de enero.

En este escenario de evolución de precios, el ritmo de comercialización del trigo para la campaña 2025/26 avanza más lento que el promedio histórico en términos relativos, aunque en valores absolutos los volúmenes comercializados son importantes. Según datos de SAGyP correspondientes a la semana 28, se informaron ventas totales por 19,9 Mt para la campaña actual, lo que equivale al 67% de cosecha estimada para este ciclo. Este porcentaje se encuentra más de un 21% por debajo del promedio de las últimas 5 campañas para esta altura del año.

Siguiendo en la misma lógica, considerando el volumen estimado de producción junto con la estimación de uso como semilla para la presente campaña, estaríamos hablando de un remanente por comercializar de cerca de 8 Mt, por lo que un 29% del trigo estaría pendiente de venta. Para ponerlo en perspectiva, este volumen remanente supera el consumo interno anual promedio de la última década en Argentina, estimado en 7,2 Mt. 

Si bien este remanente porcentual viene mostrando una tendencia al alza ciclo tras ciclo, el mismo se encuentra muy por encima del promedio de los últimos diez años para esta fecha, que se sitúa en el 11%. En este contexto de conflicto en la región del Mar Negro y posibles problemas de suministros globales con cotizaciones que respondieron al alza, habrá que monitorear cómo responde la comercialización local. Esto, considerando que hay un volumen importante por vender y se perfila una producción normal hacia el nuevo ciclo comercial.


3. Efecto tardío: repuntan las fijaciones semanales de maíz y superan a las de soja

Las fijaciones semanales de maíz ganaron impulso y superaron a las de soja por primera vez desde mayo, en un contexto en el que la relación soja/maíz alcanzó máximos de varios meses. El volumen del cereal con precio firme acumula cuatro semanas consecutivas de crecimiento, mientras que las fijaciones de soja se mantienen estables y en niveles elevados, aunque sin recuperar el dinamismo comercial observado en mayo. De todos modos, pese a su reciente fortalecimiento, las fijaciones de maíz aún se ubican por debajo de los registros previos al ingreso del grueso de la cosecha de soja, momento que marcó un punto de inflexión y devolvió protagonismo a la oleaginosa.

Antes del ingreso del grueso de la cosecha de soja, las fijaciones semanales mostraban un claro predominio del maíz, ya que las necesidades de liquidez se cubrían principalmente mediante la venta del cereal. Esta dinámica llevó a que la relación soja/maíz alcanzara un máximo a mediados de marzo, reflejando un debilitamiento relativo del precio del maíz en un contexto de fuerte ingreso de mercadería y creciente presión de oferta. Más adelante, con la llegada del grueso de la cosecha de soja, la relación comenzó a ajustarse y las fijaciones de la oleaginosa ganaron dinamismo, desplazando progresivamente al maíz como principal fuente de comercialización.

En cuanto a dinámica externa, esta semana el contrato de referencia de maíz en Chicago alcanzó los US$ 184/t y tocó un máximo desde mayo. El factor clave detrás de la subida de precios sigue siendo Ormuz, el cual vuelve a ser noticia por el reavivamiento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, agregando nuevamente volatilidad al mercado de commodities agrícolas.

Otros factores se contraponen a las subas y limitan el sendero alcista para maíz. Estados Unidos están ingresando al período crítico para el maíz y el clima es un factor que empieza a repercutir en precios. Si bien la ola de calor viene colaborando a las subas del cereal, el USDA informó esta semana que el 67% del maíz y 65% de la soja están en condiciones buenas a excelentes, cifras que fueron más positivas que lo anticipado por el mercado, acotando las subas. 

Por último, considerando la coyuntura productiva de argentina, la cosecha de maíz 2025/26, que fue reestimada en un total de 71,5 Mt (+1,5 Mt vs jun.) según SAGyP, sigue registrando avances limitados debido a la elevada humedad ambiental. Según SAGyP, el progreso es de 75% a nivel país y continúa siendo el registro de progreso más bajo en las últimas cinco campañas. Mientras tanto, al pensar el avance acumulado a nivel comercial, ya se tiene pactado el 46% del maíz, que sería el tercer guarismo más bajo de la década. De esta forma, reflejando el gran poder de fuego que todavía se tiene para seguir abasteciendo a la exportación en esta segunda mitad del año.

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Producción y consumo de carne porcina baten récords mientras el precio del capón encuentra un nuevo equilibrio

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La cadena porcina argentina consolida uno de los procesos de crecimiento más sostenidos del agro nacional. Mientras la producción y el consumo de carne de cerdo alcanzan niveles récord durante 2026, el mercado comienza a mostrar señales de estabilización en los precios del capón luego de las fuertes subas registradas durante el primer trimestre del año.

Así lo refleja el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que destaca un escenario de mayor equilibrio entre el valor del animal vivo y el costo de sus principales insumos, una relación clave para medir la rentabilidad de los productores en un negocio fuertemente condicionado por la evolución del maíz y la soja.

Tras un incremento en el 1° trimestre del año, el precio del capón se mantuvo estable en los últimos meses. El precio del animal vivo se ubica en una paridad teórica frente al mix de insumos compuesto por soja y maíz. Producción y consumo en niveles récord

Precio Rosporc 

El precio de referencia para los capones, calculado bajo la metodología de cálculo de ROSPORC, alcanzó un valor de $ 2263,2 / kg en la semana 27 del corriente año, implicando un incremento del 0,2% con respecto a la semana previa. En lo que va del año, el precio acumula una suba del 25,1%, impulsada principalmente por los incrementos registrados entre las semanas 4 y 10 (con subas semanales de 3,8% y 4,0%, respectivamente). Desde entonces, el precio se mantiene relativamente estable, oscilando en un rango acotado de entre $ 2255 y $ 2270 / kg.

Para analizar la evolución del precio del capón en relación con sus principales insumos y con respecto a la carne bovina, en el mercado porcino se emplean diversos indicadores de referencia. Entre ellos se incluyen: el índice capón/maíz, la relación del capón con una combinación de 5 kg de maíz y 2 kg de soja, y el índice capón/novillo. Estos indicadores se presentan a continuación.

Indicadores de actividad

  • Índice Capón/Maíz: El índice, que compara el valor del capón con el de uno de sus principales insumos, se ubicó en 8,5 en la semana 27. Tras iniciar el año en niveles cercanos a 7,0, que era el mínimo registro en un año y medio, el indicador escaló con fuerza hasta superar los 9,5 en la semana 12, en línea con las marcadas subas del precio del capón registradas en el primer trimestre. Desde entonces, retrocedió de manera gradual, aunque todavía se sostiene un 10% por encima del promedio del período 2019-2025
  • “Mix 5 kg de maíz + 2 kg de soja”: Luego de haber cotizado por debajo del valor del mix durante buena parte de 2025, el precio del capón volvió a superarlo hacia la semana 9 de este año y se sostuvo por encima hasta la semana 25.Sin embargo, en la semana 27, el mix se cotizó un 0,5% por encima del precio del capón, ubicándose el primero en $ 2.275,3, mientras que kilogramo de capón vivo se posicionó en $ 2.263,2. Es decir que, tras más de cuatro meses de haberse ubicado por encima de esta referencia de insumos, el capón vuelve a una relativa paridad teórica, cotizando a un precio muy cercano al del mix, aunque levemente por debajo del mismo. 
  • Índice Capón/Novillo: El indicador se sostiene en niveles históricamente bajos desde comienzos de 2026, reflejando el mejor desempeño relativo del precio del novillo frente al del capón, en línea con el contexto de precios internacionales récord para el caso del bovino. Sin embargo, luego de alcanzar su mínimo valor en los registros en febrero de 2026 (0,48), el indicador Capón / Novillo recuperó parte del terreno perdido entre marzo y junio, promediando en este último mes un valor de 0,54. Este registro se encuentra un 30,7% por debajo del promedio del período 2019-2025, de 0,78.
  • Evolución de los costos de producción: En la semana 27 de 2026, los costos promedio de las granjas N1 (eficiencia alta) fueron de $ 1.482,9 por kilogramo de capón, para los establecimientos N2 (eficiencia media) de $ 1.658,6 /kg y para las N3 (menor eficiencia) de $ 1.794,0 /kg. Estos valores representan una moderación respecto a los máximos alcanzados a comienzos de año, cuando los tres segmentos tocaron sus picos históricos, con las granjas N3 superando los $ 1.900/kg—. Pese a ello, en las últimas semanas los costos retomaron una tendencia alcista.

Destacado del mercado porcino: producción y consumo récord en los primeros cinco meses de 2026

La producción porcina sigue aumentando de manera sostenida en Argentina. En los primeros cinco meses de 2026 se produjeron, de acuerdo con datos de SAGyP, 354.588 toneladas de carne de cerdo, marcando un aumento del 11,7% interanual y registrando un nuevo récord. De esta manera, la oferta porcina crece por decimosexto año consecutivo en la República Argentina. Esta producción implicó una faena de 3,7 millones de cabezas en el período mencionado.

Este aumento productivo, en conjunto con un abaratamiento relativo de la carne de cerdo en relación con la carne bovina, tiene su correlato en una mayor demanda para consumo interno. El promedio móvil de 12 meses para el consumo per cápita se ubicó en mayo en 19,59 kg por habitante por año, un récord histórico.

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La faena bovina cayó 9% en el primer semestre, pero el mayor peso por animal abre una ventana para estabilizar el rodeo

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La ganadería argentina comenzó 2026 con una señal que puede marcar un cambio de tendencia en el ciclo productivo. La faena bovina acumuló una caída del 9% durante el primer semestre y alcanzó el nivel más bajo de la última década para ese período, pero el menor ritmo de extracción viene acompañado por un incremento histórico del peso de faena, un indicador que mejora la eficiencia del sistema y podría contribuir a recomponer el stock ganadero.

Así surge de un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analiza los registros preliminares de remisiones a plantas de faena y las perspectivas para el cierre del año. Entre enero y junio se habrían faenado aproximadamente 6.025.000 cabezas, frente a los 6.613.000 animales registrados en igual período de 2025.

En los primeros seis meses del año, la faena bovina estaría superando muy ligeramente los 6 millones de animales.

Como dato preliminar, las remisiones a plantas de faena registradas mediante el DTe registran el traslado de 1.081.077 vacunos durante el último mes. En consecuencia, considerando este último registro, la faena acumulada entre enero y junio sumaría aproximadamente 6.025.000 cabezas.

Comparado con los 6.613.000 vacunos faenados en igual período del año pasado, el volumen actual resulta un 9% inferior y constituye, a su vez, el registro más bajo de los últimos diez años.

Más allá del dato parcial, el aspecto más relevante es proyectar cuál podría ser la faena total del año a fin de evaluar su eventual impacto sobre el ciclo ganadero.

Si bien la faena mensual presenta una relativa estabilidad a lo largo del año, las estadísticas muestran una estacionalidad consistente: la actividad registrada durante el primer semestre suele representar una proporción ligeramente inferior a la de la segunda mitad del año.

Sobre la base de los últimos 25 años, la faena del primer semestre representó, en promedio, el 49% de la faena anual, con un máximo del 51% y un mínimo del 46%.

En términos generales, los años en los que el ritmo de faena fue más acelerado —es decir, cuando más del 50% de la faena anual se concentró en el primer semestre— terminaron registrando un volumen anual relativamente bajo de animales. En cambio, los años en los que la participación del primer semestre fue inferior al promedio tendieron a cerrar con niveles de faena más elevados.

Para el presente ciclo, los datos observados hasta el momento sugieren un escenario de faena más cercano a un ritmo lento que a uno acelerado.

En efecto, la creciente participación de la recría dentro de los sistemas de engorde con destino a faena, sumada al fuerte incentivo económico para agregar kilos antes de la terminación, está desplazando hacia adelante la oferta de animales terminados. Este proceso ya comienza a reflejarse en el incremento del peso de faena: en mayo, el peso promedio de la res en gancho alcanzó un máximo histórico de 240 kilos, con un aumento interanual de 7,5 kilos por res.

Este comportamiento sugiere que una mayor proporción de los animales en producción llegará a faena durante la segunda mitad del año, reduciendo la participación relativa del primer semestre sobre la faena anual.

Bajo este escenario, si se extrapola el volumen faenado hasta junio y se asume que el primer semestre representará entre el promedio histórico (49%) y el mínimo observado en la serie (46%) de la faena anual, los poco más de 6 millones de animales faenados hasta la fecha permitirían proyectar una faena total de entre 12,4 y 13,1 millones de cabezas. Esto implicaría una reducción de entre 500 mil y 1,2 millones de animales respecto de la faena registrada el año pasado.

Como referencia, en 2025, la producción de terneros aportó aproximadamente 14,4 millones de cabezas al sistema, mientras que la faena alcanzó los 13,6 millones. Sin embargo, el stock bovino cerró el año con una caída cercana a las 700 mil cabezas, explicada principalmente por la mortandad natural del rodeo, que habitualmente representa entre el 2% y el 3% de las existencias.

Para el presente año, aun suponiendo una tasa de destete similar o incluso ligeramente superior, el potencial de crecimiento de la producción de terneros se encuentra limitado por una menor cantidad de vientres en servicio. En efecto, el rodeo cuenta actualmente con unas 500 mil vacas menos expuestas a servicio, por lo que difícilmente el número de terneros destetados resulte significativamente superior al del ciclo anterior.

En consecuencia, si la oferta de reposición no aumenta de manera sustancial, la faena anual debería ubicarse entre 1 y 1,5 millones de cabezas por debajo de la registrada en 2025 para permitir que el stock bovino cierre el año en niveles relativamente estables, una vez descontadas las pérdidas naturales del sistema.

En adelante, será clave seguir de cerca la evolución de los feedlots, dada la creciente participación que vienen adquiriendo dentro de la oferta total de animales destinados a faena. Con los datos del primer semestre puede estimarse que más del 37% de los animales remitidos a faena provienen de corrales de engorde, cuando apenas cinco años atrás esa participación apenas superaba el 30%.

Asimismo, la elevada ocupación de los establecimientos de engorde a corral —más de 2,17 millones de animales en stock al 1º de julio, según SENASA, el segundo mayor registro de la serie— reafirma el papel protagónico que seguirán teniendo en la oferta de hacienda durante los próximos meses.
Este incentivo no solo responde a la favorable relación entre el costo del alimento y el valor de la hacienda terminada, sino que además se presenta en un contexto de precios históricamente elevados para la hacienda en general.

En efecto, si bien el precio de la invernada viene mostrando desde el año pasado una relación de reposición relativamente cara respecto de su promedio histórico —habitualmente entre 1,2 y 1,3—, durante el mismo período el costo del maíz medido en kilos de novillito llegó a ubicarse entre un 40% y un 45% por debajo de su promedio histórico (93,4), fortaleciendo significativamente los márgenes del engorde.

En definitiva, el sector atraviesa una de las combinaciones más favorables para la producción ganadera: precios firmes para la hacienda y costos relativos más bajos tanto para el maíz como también para otros insumos necesarios para intensificar los sistemas de producción. Esta mejora en la relación insumo-producto redunda en mayores incentivos para agregar eficiencia y productividad a lo largo de toda la cadena.

En este contexto, el mejor escenario para el sector sería cerrar el año con una faena moderada en número de animales, pero con una mayor eficiencia productiva, reflejada en un incremento del peso medio de faena y, en consecuencia, en una mayor producción de carne por cabeza. De este modo, la menor extracción de animales no necesariamente implicaría una caída proporcional en la producción de carne, al tiempo que contribuiría a estabilizar el stock bovino.

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