Maíz Temprano

La región núcleo se prepara para un “Niño” fuerte: más maíz temprano y nuevas estrategias de siembra

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La campaña agrícola 2026/27 comienza a definirse bajo una señal climática que modifica el escenario de las últimas campañas. Técnicos de la región núcleo anticipan un “Niño” de intensidad fuerte a muy fuerte, con una mayor probabilidad de lluvias durante octubre, noviembre y diciembre, y el sector ya ajusta sus decisiones para aprovechar el agua sin quedar expuesto a excesos.

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) plantea que, por primera vez en unos 20 años, se observa una cantidad tan amplia de medidas anticipatorias frente a un escenario de “Niño”. La lectura dominante entre los asesores es que no alcanza con esperar el cambio climático: hay que modificar fechas de implantación, genética, densidades, fertilización y manejo sanitario.

Las proyecciones de GEA/BCR estiman, bajo el supuesto de que el fenómeno sea el principal condicionante climático, lluvias 30% superiores a lo normal en octubre, 70% mayores en noviembre y hasta 90% superiores en diciembre. Pero el punto de partida es diferente al de 2025: las reservas de agua en los perfiles son actualmente entre regulares y escasas en el 80% de la región.

Esa menor disponibilidad inicial puede funcionar como un amortiguador frente a eventuales excesos. En agosto de 2025, la región presentaba las mejores reservas de los últimos cinco años; esta vez, el escenario es menos cargado de agua y ofrece mayor margen para absorber las lluvias que podrían llegar durante la primavera.

El cambio de estrategia empieza por la fecha de siembra

La principal herramienta mencionada por los asesores es el ajuste de las fechas de implantación, con el 38% de las respuestas. En maíz temprano se evalúa adelantar la siembra entre una y dos semanas para ubicar el período crítico en diciembre, cuando las lluvias proyectadas podrían ofrecer mejores condiciones y, al mismo tiempo, reducir la exposición a golpes de calor durante enero.

En soja también aparece la misma lógica. En algunas zonas de Córdoba ya analizan comenzar la implantación entre el 10 y el 15 de octubre, cuando habitualmente las labores arrancan alrededor del 20. Para la soja de segunda, la recomendación es todavía más directa: aprovechar cada día ganado en la fecha de siembra puede traducirse en más rendimiento en un año con mayor disponibilidad hídrica.

La segunda estrategia más mencionada es el manejo sanitario, con el 23% de las respuestas. El razonamiento es sencillo: más humedad también implica mayores condiciones para el desarrollo de enfermedades. El trigo concentra buena parte de la atención, aunque el monitoreo se extenderá a los cultivos de verano.

La tercera herramienta es la elección de ciclos y grupos de madurez, que reúne el 15% de las menciones. En soja comienza a ganar espacio el uso de grupos IV y, particularmente, IV cortos, especialmente en ambientes con buen potencial productivo.

El aumento de la densidad de siembra y una mayor fertilización nitrogenada completan el menú de ajustes, con el 8% de las respuestas. En sectores de Córdoba se analiza incorporar unas 5.000 plantas adicionales por hectárea en maíz y, para determinados híbridos, llegar hasta 10.000 plantas más, acompañado por mayores dosis de nitrógeno.

Más maíz temprano, pero no en todos los lotes

El escenario hídrico también empieza a modificar la relación entre maíz temprano y tardío. Después de varias campañas dominadas por condiciones de “Niña”, en las que el maíz tardío permitió reducir el riesgo climático, el regreso de una mayor disponibilidad de agua vuelve a favorecer al temprano.

En Pergamino, los técnicos proyectan que más del 60% del maíz podría ser temprano y evalúan iniciar la siembra durante septiembre, siempre que las temperaturas permitan avanzar. La estrategia busca capturar el potencial productivo que ofrece un ambiente con mejores condiciones hídricas.

Pero el cambio no será uniforme. En General Villegas, donde existen lotes con riesgo de anegamiento, la recomendación es exactamente la contraria: demorar la implantación y recurrir al maíz tardío en los sectores inundables. Las napas se encuentran en algunos establecimientos entre 90 centímetros y 1,40 metros de profundidad, lo que incrementa el riesgo ante un período de lluvias por encima de lo normal.

La gestión del agua dentro de los establecimientos adquiere así un papel central. Limpieza de canales y alcantarillas, obras para acelerar el escurrimiento y acondicionamiento de caminos rurales aparecen como medidas concretas para reducir el impacto de los excesos.

El trigo mantiene un buen punto de partida, pero aumenta la alerta sanitaria

El 95% de los lotes de trigo de la región núcleo se encuentra actualmente en condiciones excelentes o muy buenas, un estado similar al registrado a esta altura de la campaña anterior, que posteriormente terminó con rendimientos excepcionales.

El 70% de los lotes transita el macollaje y el 30% ya ingresó en encañazón. En zonas como Pergamino, los técnicos destacan una buena cantidad de plantas y una coloración verde intensa asociada con una adecuada nutrición nitrogenada.

El desafío ahora es sostener esa condición. En Pergamino y Venado Tuerto comenzaron a detectarse los primeros indicios de mancha amarilla, aunque hasta el momento no se realizaron aplicaciones de fungicidas. La persistencia de la humedad y un eventual aumento de las temperaturas podrían acelerar la aparición y desarrollo de enfermedades foliares.

La señal climática, por lo tanto, ofrece una oportunidad productiva, pero también exige mayor capacidad de monitoreo. El objetivo no es solamente producir más con agua disponible, sino evitar que el exceso termine transformándose en una pérdida.

La cosecha de maíz tardío sigue demorada

Mientras se planifica la próxima campaña, la cosecha de maíz tardío y de segunda continúa condicionada por la humedad. Durante la última semana avanzó apenas cuatro puntos porcentuales y alcanzó el 77% del área.

Las lluvias ralentizaron las labores y la humedad de los granos continúa elevada. Quedan unas 65.000 hectáreas pendientes de cosecha y la expectativa está puesta en el ingreso de aire más frío y seco para acelerar las tareas.

El contraste resume buena parte del escenario que enfrenta el productor: la misma variable que puede impulsar los rendimientos de la campaña que comienza también puede dificultar la finalización de la anterior.

Un “Niño” que obliga a cambiar el enfoque productivo

El dato más relevante del informe de la BCR no está solamente en las proyecciones de lluvia, sino en la reacción anticipada del sector. Después de varias campañas en las que la prioridad fue administrar la escasez, los productores y asesores empiezan a diseñar estrategias para capturar el potencial de un escenario con mayor disponibilidad de agua.

La clave será transformar esa ventaja climática en productividad sin perder de vista los riesgos. Adelantar siembras donde el ambiente lo permite, mantener ciclos más cortos, aumentar densidades y fertilización en los lotes con potencial, reforzar el monitoreo sanitario y mejorar el drenaje en las zonas vulnerables son decisiones que buscan convertir una señal climática favorable en más kilos por hectárea.

Para la región núcleo, el desafío ya no es solamente resistir al clima. Es anticiparse a él.

Cómo se prepara la región para el “Niño” fuerte a muy fuerte by CristianMilciades

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Soja y maíz en la región núcleo, el clima pone en jaque la campaña gruesa 2025/26

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La campaña gruesa 2025/26 ingresa en una fase crítica en la región núcleo: unas 450.000 hectáreas de soja de primera se encuentran en condición regular como consecuencia del déficit hídrico y las lluvias erráticas, mientras que el maíz temprano registra pérdidas de hasta 50% del rendimiento en zonas del sudeste cordobés. El escenario, documentado en el Informe Semanal N° 953 de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), advierte que si no se producen lluvias en el corto plazo, podrían concretarse recortes significativos en el potencial productivo.

Déficit hídrico, calor extremo y deterioro acelerado de la soja de primera

El reporte correspondiente a la semana al 22 de enero de 2026 revela que las lluvias de los últimos siete días fueron altamente irregulares, dejando a un 65% de la región casi al margen de las precipitaciones, con registros superiores a 15 mm solo en el noreste y sur del área núcleo. Se destacaron Carlos Pellegrini con 55 mm y Chacabuco con 42 mm, mientras que amplias zonas permanecieron con aportes mínimos.

Como consecuencia directa, los lotes de soja de primera en condición regular aumentaron 13 puntos porcentuales en una semana, alcanzando el 15% del área total, equivalentes a unas 450.000 hectáreas. En paralelo, los cuadros en buenas condiciones representan el 40%, los muy buenos otro 40% y los excelentes apenas el 5%.

A este cuadro se sumó un marcado repunte térmico, con máximas que alcanzaron los 37°C, configurando un combo crítico de escasez de agua y calor intenso. La escasez hídrica afecta ya al 20% del área, mientras que la condición regular se extiende al 65%, dejando solo al 15% con reservas adecuadas u óptimas, principalmente en el norte de la región.

En términos fenológicos, el cultivo comienza a transitar su período más sensible: 5% del área ya se encuentra en plena fructificación (R4), el 55% en inicio de fructificación (R3) y el resto en floración (R2). “La falta de lluvias que afecta a gran parte de la región núcleo desde fines de diciembre pone en jaque el rinde potencial”, señala el informe, advirtiendo que el nivel de pérdida dependerá estrictamente de las lluvias de los próximos siete días.

Los relevamientos zonales describen un deterioro progresivo. En Baradero advierten que “la planta se quedó en altura, está apretada por la falta de agua”, con abortos de hojas inferiores que podrían avanzar hacia las flores. En Piedritas ya se registran pérdidas de área foliar y cultivos manchoneados, mientras que en San Gregorio y Bigand alertan que, sin lluvias inmediatas, los lotes de menor productividad no lograrán cerrar surco, con pérdidas importantes de potencial.

Maíz temprano: la heterogeneidad marca la campaña y emergen recortes severos

En el maíz 2025/26, el panorama es igualmente complejo y profundamente heterogéneo. Actualmente, 6 de cada 10 lotes se mantienen entre muy buenos y excelentes, aunque esa condición cayó 8 puntos porcentuales en la última semana. Los cuadros regulares ya explican el 9% del área y apareció un 1% de lotes en mal estado.

Donde el agua llegó a tiempo, los rindes se sostienen firmes: se habla de 120 qq/ha en Corral de Bustos y Monte Buey, hasta 140 qq/ha en Carlos Pellegrini, y sin grandes penalidades en sectores de Colón y Junín. Sin embargo, el propio informe resume que “la campaña va a terminar siendo muy buena, aunque podría haber sido mucho mejor”, luego de una cosecha fina récord y un escenario hídrico favorable hasta Navidad.

El escenario se torna crítico en los ambientes más restrictivos y, especialmente, en la franja central de la región núcleo. Allí, los técnicos estiman pérdidas de rinde del 30 al 50% en el sudeste cordobés, con rendimientos que rondarían los 70 qq/ha o menos, particularmente al norte y este de Marcos Juárez. En San Gregorio se proyectan recortes de entre 25 y 30% en ambientes flojos y del 10% en los mejores lotes, mientras que en San Pedro y Baradero esperan rindes de 70 a 75 qq/ha.

Un dato clave es que, en los cuadros más castigados por la sequía, la cosecha podría adelantarse a los primeros días de febrero, lo que implica que las lluvias previstas para la próxima semana llegarían demasiado tarde para revertir el deterioro productivo.

Pronóstico climático: ola de calor y lluvias que llegan con lo justo

El escenario climático inmediato no ofrece alivio pleno. Según el informe, a partir del domingo 25 de enero se configurará una ola de calor, con temperaturas máximas entre 35 y 38°C y mínimas elevadas, condición que se mantendría por más de tres días consecutivos.

Recién desde el lunes 26 se espera la presencia de un sistema frontal frío, débil y estacionario, que favorecería la ocurrencia de precipitaciones aisladas e intermitentes en la región núcleo. En ese marco, el consultor Elorriaga advierte que “hay grandes probabilidades de que, en el inicio de la última semana del mes, el frente frío quiebre el bloqueo permitiendo que las lluvias avancen sobre la zona núcleo”.

No obstante, el propio relevamiento climático indica que, con el estado actual de los perfiles, en los próximos quince días se requerirían más de 100 mm generalizados, y entre 120 y 160 mm en el sector centro-oeste, para alcanzar condiciones de humedad óptimas, un volumen que hoy luce exigente frente a los pronósticos disponibles.

Soja de segunda: el ajuste hídrico también condiciona el potencial

La soja de segunda no escapa a la presión del clima. En Carlos Pellegrini y Bigand se advierte la necesidad urgente de lluvias para evitar una mayor desaceleración del crecimiento, aunque el cultivo aún se mantiene “en carrera” si se registran aportes hídricos en el corto plazo.

En Bombal, el rastrojo de la excelente cosecha de trigo permitió conservar mejor la humedad, al punto que los técnicos señalan que “al remover las plantas, la tierra aún se mantiene húmeda”. En contraste, en Colón se observan mayores síntomas de estrés, especialmente en suelos overos y de menor calidad.

Impacto económico y proyección productiva: un equilibrio cada vez más frágil

El deterioro productivo en soja y maíz en la región núcleo —corazón agrícola del país— introduce una variable crítica en la proyección de oferta de granos para 2026. Si se consolidan los recortes de rinde, el impacto se trasladará al volumen exportable, al ingreso de divisas y al nivel de actividad de la cadena agroindustrial, con implicancias directas sobre la recaudación fiscal y el balance externo.

Además, la creciente heterogeneidad territorial complejiza la gestión productiva y financiera de los establecimientos, profundizando la brecha entre zonas favorecidas y castigadas por el clima. En ese contexto, la dependencia de eventos climáticos puntuales se vuelve determinante para definir si la campaña logra sostener un desempeño “muy bueno”, como aún proyectan algunos técnicos, o si deriva en un ajuste más profundo.

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