mejoramiento genético

INTA Misiones anticipa un año desafiante para la yerba mate por el fenómeno de El Niño

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La combinación entre un escenario climático desafiante y la necesidad de incorporar mayor innovación tecnológica marcará la agenda del sector yerbatero y tealero durante los próximos meses. Desde la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA Misiones, la ingeniera agrónoma Sandra Molina anticipó que el fenómeno de El Niño podría generar pérdidas significativas en los yerbales si se repiten las condiciones de elevada humedad y prolongados períodos de nubosidad registrados en eventos anteriores.

La investigadora, que actualmente dirige el equipo de investigación en yerba mate y té del organismo, explicó que el principal riesgo no está asociado únicamente al exceso de precipitaciones, sino a la aparición de enfermedades que encuentran en ese contexto ambiental las condiciones ideales para desarrollarse. En particular, advirtió sobre el hongo responsable de la caída de hojas en yerba mate, una enfermedad que, según los ensayos realizados por el INTA, puede provocar mermas de entre el 20 y el 30% en el rendimiento de hoja verde.

Frente a ese escenario, el organismo recomienda anticipar la cosecha dentro de las posibilidades operativas de cada establecimiento. La estrategia busca reducir la exposición de las plantaciones a las condiciones que favorecen la propagación del patógeno, especialmente durante los meses en que se espera mayor intensidad del fenómeno climático.

El desafío adquiere una dimensión adicional para los establecimientos que incorporaron cosecha mecanizada. Molina explicó que las lluvias persistentes dificultan el ingreso de las máquinas a los lotes, ya que el suelo necesita varios días para recuperar la firmeza necesaria para soportar el peso de los equipos. Esa limitación reduce considerablemente las ventanas disponibles para cosechar y obliga a planificar con mayor precisión cada intervención.

En contraste, el cultivo de té presenta una realidad diferente. Si bien las precipitaciones intensas pueden complicar el ingreso de las cosechadoras durante el inicio de la zafra, previsto para octubre y noviembre, el cultivo no enfrenta actualmente problemas sanitarios de la magnitud observada en la yerba mate. El principal condicionante continúa siendo la operatividad de la cosecha mecanizada y no la aparición de enfermedades generalizadas.

Mientras monitorea el comportamiento climático, el INTA profundiza distintas líneas de investigación orientadas a mejorar la competitividad de ambas producciones estratégicas para Misiones.

Uno de los ejes centrales continúa siendo el mejoramiento genético. En yerba mate se desarrollan ensayos regionales que evalúan el comportamiento de distintos materiales en diversas zonas productivas de la provincia. El objetivo es identificar variedades con mejores niveles de rendimiento, pero también con mayor tolerancia frente a plagas, enfermedades y diferentes condiciones ambientales.

A esa línea se incorpora ahora un nuevo componente vinculado a la calidad industrial y comercial de la materia prima. El equipo comenzará a caracterizar los materiales disponibles según su contenido de cafeína y polifenoles, dos atributos que, aunque todavía no constituyen una demanda masiva del mercado, aparecen como variables de creciente interés para consumidores y segmentos específicos de mayor valor agregado.

La investigación busca anticiparse a una tendencia internacional que apunta hacia productos diferenciados según sus propiedades funcionales. Sin embargo, Molina remarcó que estos estudios requieren evaluaciones de largo plazo, ya que la concentración de esos compuestos depende no sólo de la genética sino también de factores ambientales como las precipitaciones, la temperatura y el estrés hídrico registrado en cada campaña.

En el caso del té, el programa de mejoramiento también ingresó en una nueva etapa. Durante el último año comenzaron cruzamientos dirigidos entre materiales ya inscriptos con el propósito de desarrollar nuevas variedades que combinen mayor productividad, calidad química y mejores características organolépticas. Se trata de un proceso que demanda varios años de evaluación antes de obtener nuevos cultivares disponibles para el sector productivo.

Otro de los frentes donde el organismo concentra esfuerzos es la adaptación de tecnologías de agricultura de precisión a las condiciones específicas de los cultivos perennes del noreste argentino. Según explicó la especialista, muchas de las herramientas digitales desarrolladas para la agricultura extensiva de la región pampeana requieren procesos de adecuación antes de ser utilizadas eficientemente en yerba mate y té.

Por esa razón, el INTA trabaja en protocolos específicos que permitan incorporar tecnologías de monitoreo, gestión y mecanización adaptadas a la realidad productiva misionera. El desafío, sostuvo Molina, no consiste únicamente en que los productores adquieran nuevas herramientas, sino en lograr una verdadera adopción tecnológica que permita mejorar la eficiencia en el uso de recursos y optimizar la toma de decisiones.

La investigadora también destacó el acompañamiento técnico que el organismo brinda a los elaboradores de té artesanal, un segmento donde la calidad final del producto adquiere un peso determinante en la comercialización. En ese ámbito, los estudios buscan identificar qué materiales genéticos resultan más adecuados para distintos tipos de elaboración, aportando información que permita diferenciar productos y agregar valor.

Respecto al impacto climático sobre la calidad del té, Molina explicó que las respuestas no son uniformes. Algunos materiales reducen su contenido de cafeína durante períodos de abundantes precipitaciones, generando infusiones más suaves, mientras que otros reaccionan de manera inversa y producen hojas con mayor concentración de cafeína, dando origen a tés más intensos y astringentes.

La combinación entre investigación genética, adaptación tecnológica y monitoreo climático configura una estrategia que apunta a fortalecer la competitividad de dos economías regionales centrales para Misiones en un contexto donde las condiciones ambientales y las exigencias de los mercados evolucionan con creciente rapidez.

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Lanzan híbrido de girasol con genes de resistencia a herbicidas

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Obtenido por el INTA Manfredi –Córdoba–, FEBO 817 CL INTA es un híbrido con resistencia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas. Se destaca por su desempeño sanitario, adecuado tenor de aceite y rendimientos de hasta un 10 % por encima del promedio. Es comercializado por la empresa Los Algarrobos y estará disponible para la próxima campaña.

Lanzan híbrido de girasol con genes de resistencia a herbicidas

 


La amplia variabilidad de climas y suelos en la que se cultiva el girasol en la Argentina favorece la aparición de diferentes especies de malezas que afectan su producción, muchas resistentes a los herbicidas más utilizados.
Para contribuir a un manejo más eficiente de esta problemática, técnicos del INTA desarrollaron un híbrido con resistencia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas (IMI) y buenas aptitudes agronómicas en sanidad, tenor de aceite y rendimientos. Recomendado para la mayoría de las zonas productivas del país, este nuevo cultivar es comercializado por la empresa Los Algarrobos y estará disponible para la campaña que comienza en pocos meses.
“FEBO 817 CL INTA, como se denominó el híbrido de girasol obtenido, permite el uso de herbicida IMI que, aplicado luego del período de emergencia, posee una residualidad en el suelo y ejerce un muy buen control de un amplio espectro de malezas hasta el final del ciclo”, detalló Daniel Alvarez, responsable del Programa de Mejoramiento Genético de Girasol del INTA Manfredi –Córdoba–.
Estas características resaltan el potencial del cultivar y lo hacen una alternativa destacada en relación con otras variedades ofrecidas en el mercado. En cuanto a rendimientos, ensayos a campo demostraron que la capacidad productiva de este híbrido alcanzó valores de hasta un 10 % por encima del promedio de cultivares similares.
De acuerdo con la descripción técnica, se trata de un híbrido simple oleaginoso, de pericarpio negro con estrías grises y ciclo intermedio a floración y a cosecha. Desde el punto de vista agronómico, presenta características positivas como buen comportamiento sanitario, gran estabilidad, alto rendimiento y buen contenido de aceite en grano.
El nuevo híbrido fue evaluado en la red de ensayos dirigida por el INTA en las principales zonas de cultivo del país, con buenos resultados productivos. “En principio, está recomendado para la zona girasolera central, pero su buen comportamiento en diferentes áreas lo harían apto para una difusión en gran parte de la zona girasolera del país”, indicó Alvarez.
En la Argentina, el girasol se extiende por las provincias de Córdoba, La Pampa, Santa Fe y oeste de Buenos Aires, cuya superficie delimita el área central de cultivo. También con gran importancia productiva, se desarrolla en el noreste del país, con Chaco, norte de Santa Fe y Formosa, y los partidos del sur bonaerense, Balcarce, Coronel Suárez y Pringles.
El híbrido fue obtenido a partir de un proceso de mejoramiento, que se inició con la incorporación de los genes de resistencia a herbicida IMI de fuentes públicas de Estados Unidos en germoplasma élite de origen argentino del Programa de Mejoramiento genético del INTA en Manfredi. Posteriormente, se realizó la selección en criadero y los materiales elegidos se probaron en redes de ensayos durante varios años.

Alvarez: “Está recomendado para la zona girasolera central, pero su buen comportamiento en diferentes áreas lo harían apto para una difusión en gran parte de la zona girasolera del país”.

Llegada al mercado
Mediante un acuerdo de vinculación tecnológica, el nuevo híbrido de girasol será comercializado por la empresa Los Algarrobos, una firma de capitales familiares que, desde hace más de 20 años, se dedica al desarrollo, producción y comercialización semillas de los cultivos de girasol, maíz y sorgo en la ciudad cordobesa de Río Cuarto.
Sebastián Caglieri, socio gerente de Los Algarrobos, explicó que la incorporación de un girasol con tecnología CL –referida a la tolerancia a herbicidas de control total– era una demanda que recibían de comercios y productores de todas las zonas donde venden semillas. “Este interés abre muy buenas posibilidades comerciales para el híbrido en el país y también en la región, ya que comercializamos semillas en Bolivia y Paraguay y el próximo objetivo es probar la tecnología en esos países para luego exportarla”, sostuvo.
Respecto del precio, Caglieri estimó que una bolsa de semillas del nuevo híbrido costará hasta un 60 % menos que una de primera marca, “con una eficiencia productiva comprobada que, prácticamente, empata rindes y sanidad en las condiciones normales de cultivo en el país”. En este sentido, afirmó: “Nuestra política es venderle una mercadería de calidad a buen precio al productor y, al tratarse de una empresa de capitales familiares, manejamos una escala de gastos que nos permite ofrecer mejores precios de mercado”.
Asimismo, Caglieri destacó que el nuevo híbrido “es un material que no tiene nada para envidiarle a los materiales de punta provistos por las empresas líderes” y anticipó que las semillas estarán disponibles en el mercado para la campaña que se avecina. Quienes estén interesados en adquirir la tecnología, pueden dirigirse a los distintos puntos comerciales que distribuyen los híbridos de la empresa.

Se trata de un híbrido simple oleaginoso, de pericarpio negro con estrías grises y ciclo intermedio a floración y a cosecha.

Esta firma trabaja hace más de ocho años con el INTA y, entre las actividades que llevan adelante, le envía materiales genéticos de maíz, girasol y sorgo para evaluar en la red de ensayos del instituto. “El hecho de que el INTA haga las evaluaciones les otorga una imparcialidad a las pruebas y tiene un prestigio frente a los productores y a los comercios que distribuyen nuestras semillas”, resaltó Caglieri.
En esta línea, el empresario argumentó que “esta validación es una herramienta de venta y de difusión de materiales poco conocidos, que ayuda a fortalecer la competitividad de los semilleros de pequeña escala frente a la fuerza de marketing sobre la que se construyen las grandes empresas”. Por el contrario, “nuestro negocio va más por la confianza que le tiene el productor al comercio y el comercio en la calidad que le ofrecemos nosotros, por la trayectoria de los años y por el aval científico de los ensayos del INTA que demuestran que los materiales funcionan en el territorio”, agregó Caglieri.
En tanto, Alvarez también resaltó el impacto de la sinergia de la articulación público-privada y afirmó: “Es un trabajo conjunto con una empresa de arraigo local que hace posible la difusión del híbrido, al tiempo que contribuye a satisfacer una demanda creciente de los mercados, ampliar la diversificación de los cultivares e incrementar la estabilidad de la producción del girasol en el país”.

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