Memoria Verdad y Justicia

Misiones oficializó por decreto una jornada de memoria por el golpe de 1976

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A cuatro días del 24 de marzo y en el umbral del 50° aniversario del golpe de 1976, el Gobierno de Misiones decidió intervenir con una señal política explícita en una fecha de alta densidad institucional. Mediante el Decreto N° 457, firmado en Posadas el 20 de marzo de 2026, la gestión provincial declaró el 24 de marzo como jornada de reflexión y memoria en todo el territorio misionero, invitó a la ciudadanía a revisar con sentido crítico lo ocurrido desde aquel quiebre institucional y ratificó su compromiso con las políticas públicas de Verdad, Justicia y Memoria. No es un gesto menor ni meramente ceremonial: en una fecha donde la memoria pública también es un campo de disputa, el decreto ordena posición, fija lenguaje y define el lugar desde el cual la provincia quiere hablar.

La decisión lleva las firmas del gobernador Hugo Mario Passalacqua, del ministro de Coordinación General de Gabinete, Carlos Sebastián Sartori, y de la ministra de Derechos Humanos, Karina Alejandra Aguirre. El texto, además, dispone que las banderas nacional y provincial permanezcan izadas a media asta en todos los edificios públicos durante esa jornada. El dato administrativo parece simple, pero su peso político es más profundo: la provincia no se limita a adherir a una efeméride nacional ya instituida por ley, sino que construye una puesta en escena institucional propia en torno de los 50 años del último golpe militar.

Un decreto que toma una fecha nacional y la reinterpreta desde la política provincial

El punto de partida formal del decreto es la Ley Nacional 25.633, que establece el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Sobre esa base, el Gobierno misionero monta una decisión con alcance provincial y la inscribe en el calendario político de 2026, un año que el propio texto identifica como especialmente sensible por cumplirse medio siglo del golpe que interrumpió un período constitucional.

Allí aparece una primera lectura de poder. El decreto no se agota en recordar una fecha. Busca intervenir sobre el sentido de esa conmemoración. Por eso no sólo declara la jornada, sino que la carga de contenido político e institucional. El texto sostiene que el recuerdo de esa etapa debe servir para mantener viva la reflexión social sobre “los trágicos acontecimientos” del pasado reciente y sus consecuencias, y a la vez afirma que el Gobierno asume el compromiso de mantener vivo el legado del Nunca Más, identificado como el informe final de la CONADEP creado con el retorno de la democracia por el Decreto 187 del 15 de diciembre de 1983.

Ese encuadre no es neutro. La provincia se apoya en dos pilares de legitimidad estatal: la ley nacional que instituye la fecha y el legado del Nunca Más como referencia central del orden democrático recuperado. En términos políticos, el decreto no deja librada la interpretación del 24 de marzo a una recordación abstracta. La encuadra en una narrativa institucional precisa: memoria, democracia, Estado de Derecho y derechos humanos.

La clave del texto: memoria sí, pero dentro de una formulación política específica

El contenido del decreto también muestra una construcción discursiva deliberada. En sus considerandos, el Gobierno sostiene que la memoria debe incluir “esa era de violencia social y política”, con atrocidades ya iniciadas con actos de terrorismo “en plena vigencia de la democracia”, que demandaban la actuación de la Justicia “pero jamás del terrorismo de Estado”. Esa frase condensa una parte sustancial de la arquitectura política del texto.

La formulación no diluye la condena al aparato estatal ilegal; por el contrario, traza una frontera explícita. Reconoce que existieron hechos violentos previos, pero fija como límite infranqueable que la respuesta no podía darse fuera del marco de la ley ni de la Constitución Nacional. En esa línea, el decreto remarca que no se construye una patria de paz y prosperidad destruyendo los valores constitucionales y que sin justicia independiente, sin partidos políticos, sin prensa libre, sin sindicatos y sin un Congreso nacional que represente la voluntad popular, es imposible conocer la verdad.

Allí el documento trasciende el homenaje protocolar y se vuelve una toma de posición institucional sobre las condiciones mínimas de la democracia. El Gobierno provincial no sólo recuerda el golpe: lo lee como ruptura de un sistema de garantías y representación. La memoria, así, deja de ser una evocación histórica y se convierte en un mensaje político anclado en instituciones concretas.

Del recuerdo a la acción estatal: qué ordena el Decreto 457

En su parte resolutiva, el Decreto 457 dispone tres movimientos centrales. Primero, declara el 24 de marzo de 2026 como jornada de reflexión y memoria en toda la provincia de Misiones, en conmemoración del 50° aniversario del “trágico golpe cívico militar” de 1976. Segundo, invita a los habitantes de la provincia a reflexionar con sentido crítico sobre los acontecimientos sucedidos en el país a partir de esa fecha y, de manera especial, sobre la “cruel metodología” empleada por el gobierno de facto de entonces. Tercero, ratifica el firme compromiso del Gobierno con las políticas públicas que resguarden los derechos humanos y las exigencias de Verdad, Justicia y Memoria.

La disposición de banderas a media asta completa esa secuencia con un componente simbólico estatal. No se trata sólo de recordar, sino de ordenar que el Estado provincial exprese institucionalmente ese recuerdo en todos sus edificios públicos. En otras palabras, el decreto baja una directiva política y administrativa a toda la estructura gubernamental.

Ese punto es importante porque transforma una definición discursiva en una señal operativa. El Ejecutivo provincial no habla únicamente desde una declaración general: instruye cómo debe verse esa posición en el espacio público estatal durante la jornada.

Qué revela esta decisión en el escenario político actual

El decreto llega en una fecha de alta sensibilidad y, precisamente por eso, tiene una dimensión que excede lo conmemorativo. El Gobierno de Misiones opta por fijar una postura clara en torno a memoria, verdad, justicia y derechos humanos, y lo hace con un instrumento formal del Poder Ejecutivo, no con una expresión aislada o una adhesión genérica. En tiempos en que las fechas históricas suelen convertirse en terreno de disputa política, esa elección no parece casual.

La decisión fortalece el perfil institucional del Ejecutivo provincial en un asunto donde el lenguaje, los símbolos y los encuadres importan tanto como las medidas. También consolida el papel del Ministerio de Derechos Humanos dentro de esa construcción, al quedar refrendado el decreto por Karina Alejandra Aguirre junto al Ministerio de Coordinación General de Gabinete. Es una señal de alineamiento interno: la política de memoria no aparece como un área lateral, sino integrada a la conducción general del Gobierno.

A la vez, el texto refuerza una alianza entre la autoridad política provincial y un marco normativo nacional preexistente. No hay aquí una confrontación jurídica con la legislación vigente, sino una apropiación política de esa base legal para dotarla de densidad local y de centralidad en el calendario provincial. Misiones toma una fecha nacional y la convierte en un pronunciamiento propio.

El trasfondo institucional: democracia, verdad y límites al poder

Uno de los aspectos más significativos del decreto está en la forma en que vincula memoria y calidad institucional. Cuando afirma que sin justicia independiente, sin partidos políticos, sin prensa libre, sin sindicatos y sin Congreso nacional representativo no puede conocerse la verdad, el texto desplaza la discusión desde el pasado hacia una idea más amplia de funcionamiento democrático.

Esa formulación no introduce medidas nuevas sobre el sistema político actual, pero sí deja una señal interpretativa. La verdad no aparece sólo como un problema histórico o judicial: queda asociada a la existencia de contrapesos, pluralidad y representación. En ese marco, el decreto no sólo condena un hecho del pasado, sino que delimita cuáles son las condiciones que el Estado considera necesarias para impedir su repetición.

También hay una dimensión pedagógica explícita. El texto sostiene que recordar esta etapa cruel de la historia argentina constituye un ejercicio colectivo de la memoria para que las generaciones actuales y futuras conozcan las gravísimas consecuencias que genera la sustitución del Estado de Derecho cuando quienes ejercen el poder aplican la violencia. Esa frase, en clave política, funciona como advertencia institucional: el problema no es únicamente la violencia, sino su ejercicio desde el poder estatal por fuera de la ley.

Una señal hacia adentro del Estado y hacia la sociedad

La invitación a reflexionar “con sentido crítico” tiene un alcance más amplio que el de un acto oficial. El Gobierno busca proyectar una pedagogía pública desde el Estado provincial. No impone una consigna partidaria ni convoca a una movilización específica; convoca a una reflexión social sobre lo sucedido y sobre la metodología del gobierno de facto. Ese matiz importa. La provincia no presenta la fecha sólo como un momento de homenaje, sino como una instancia de elaboración política y cívica.

En ese sentido, el decreto intenta ordenar un marco de lectura común. No dice únicamente qué se conmemora, sino desde qué valores debe ser procesada esa memoria: paz, tolerancia, respeto mutuo, justicia objetiva, rechazo de la venganza, defensa del Estado de Derecho. El documento incluso plantea que fortalecer la memoria colectiva ayudará a construir un destino social en paz, lo que ubica a la memoria no como un asunto del pasado cerrado, sino como un recurso político para el presente.

Qué habrá que mirar en los próximos días

La firma del Decreto 457 abre ahora una etapa de implementación y de traducción política. Habrá que observar cómo el Gobierno provincial materializa esa jornada del 24 de marzo, qué centralidad adquiere en la agenda institucional y de qué manera se articula el mensaje oficial con las políticas de derechos humanos que el propio texto ratifica. El decreto fija posición, pero también eleva expectativas sobre el contenido concreto de esa conmemoración en el año del 50° aniversario.

También quedará por ver cómo impacta esta definición en el clima político provincial y qué lecturas genera dentro del sistema institucional. La norma no inaugura un conflicto por sí misma, pero sí interviene en un terreno donde el lenguaje del Estado nunca es neutro. Cada palabra elegida —Nunca Más, terrorismo de Estado, verdad, justicia independiente, prensa libre, Congreso— compone una arquitectura política deliberada.

Misiones decidió no pasar por el 24 de marzo con una referencia lateral. Dictó un decreto, lo firmó al más alto nivel y le dio forma institucional a una postura. La dinámica política dirá ahora si ese movimiento queda sólo en el plano simbólico o si se convierte en una pieza más amplia dentro de la conversación pública que la provincia buscará sostener sobre memoria, democracia y límites del poder.

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Hicieron memoria por la verdad y la justicia

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Recordaron a las víctimas de la última dictadura militar, ocurrida en Argentina entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983; y se realizó una nueva entrega de las distinciones “Germania Garay”, como un reconocimiento a sobrevivientes y familiares de las víctimas.

En el Salón de las Dos Constituciones tuvo lugar el espacio de reflexión del que participaron el vicepresidente primero de la Cámara de Representantes, Hugo Passalacqua; la presidenta de la Comisión Legislativa de Asuntos Constitucionales, de los Derechos Humanos, Municipales y Juicio Político, Adriana Bezus; la ministra de Derechos Humanos, Karina Aguirre; y el diputado mandato cumplido, ex detenido político, Héctor Escobar.

Asistieron también el gobernador de la provincia, Oscar Herrera Ahuad; el presidente del Bloque Renovador de la Legislatura, Martín Cesino; el intendente de Posadas, Leonardo Stelatto; el presidente de la Comisión Provincial de la Prevención de la Tortura, Eduardo Scherer; el director nacional de Empresas Recuperadas, Eduardo Murúa; legisladores; ministros; funcionarios; concejales; homenajeados; familiares y público en general.

Passalacqua transmitió “el saludo y el afecto del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, a este evento”; y recordó “ese 24 de marzo, un día también lluvioso, las calles estaban vacías, las escuelas y las universidades cerradas, los sindicatos y los medios tomados, los ‘falcon’ empezaron a dar vuelta y a chupar gente…” “Fue un día de una dureza inimaginable, tan duro, tan oscuro, tan triste, que merece tener memoria”, prosiguió. “Porque la salud y la democracia son dos cosas que se las aprecia cuando se las pierde”, reflexionó.

Para el vicepresidente “no hubo un golpe de Estado, hubo un golpe al Estado, no solamente a las instituciones; y los golpes al Estado que ha sufrido nuestro país siempre fueron para demoler esas instituciones que hacen feliz a la gente y para retrotraernos a un modelo conservador”.

Consideró que luego “la justicia funcionó y la verdad salió a flote, pero la memoria es algo que si no se la ejercita se la pierde”.

“El mejor modelo de vida es el de la libertad, la vida, el respeto, el reconocimiento a quienes han dado los mejores años de su vida por los demás”, resaltó.

Bezus llamó a “reflexionar, repensar y visibilizar una época triste y oscura para todos los argentinos”. Destacó la posibilidad de estar reunidos “en la máxima expresión del pueblo, un lugar emblemático, donde se van delineando las normas que después van dando lugar a la vida de todos los misioneros y misioneras”.

Afirmó que las leyes “que hacen a la protección de la vida, la educación y el trabajo constituyen normas de derechos humanos, de dignidad y de libertad”.

También se refirió a “este mes tan emblemático para todas las mujeres” y a “aquellas niñas, hijas, nietas, mujeres, abuelas, que lucharon y siguen luchando por encontrar a sus hijos o nietos”.

Convocó a “no naturalizar los derechos” y puso como ejemplo “La Noche de los Lápices: conflicto en el que vidas se perdieron por un boleto estudiantil gratuito; boleto que en esta provincia gozamos hace varios años”.

Aguirre puso énfasis en la “responsabilidad de conocer, entender y aprender con el testimonio presencial de sobrevivientes que nos siguen enseñando a no claudicar en nuestros sueños de una Patria grande, justa, soberana”.

“Miles no están pero han dejado su mejor ofrenda para la construcción de una Nación con justicia social, inclusión, libertad y democracia viva”, evocó.  “La verdad nos permite saber lo que pasó en esos días oscuros para aprender del pasado y evitar que vuelva a repetirse, nunca más”, manifestó.

Recordó que “nuestra provincia ha sido pionera en asumir el compromiso con la memoria histórica, primero creando el hasta hoy único Ministerio Provincial de Derechos Humanos y, en segundo lugar, impulsando los juicios por crímenes de lesa humanidad, seguimos siendo los primeros en impulsarlos y los segundos en tener una sentencia condenatoria contra este tipo de violaciones a los derechos humanos”.

“Por nuestra historia común, nuestras luchas y nuestros logros debemos redoblar esfuerzos para consolidar la memoria colectiva, propiciando la defensa permanente del estado de derecho y la plena vigencia de los derechos humanos, defendiendo la posibilidad de disentir, pensar diferente, cerrando grietas y consolidando la libertad de opinión y expresión, y el libre pensamiento, columnas fundamentales de nuestra democracia”, expresó.

Escobar instó a “revalorizar los liderazgos de los gobiernos, como lo que ha sucedido en la provincia cuando se inició un proceso de reivindicación”. Rememoró la “convocatoria en el año 2003 desde el Gobierno de la provincia, que convocó a una gran cantidad de sobrevivientes para integrar un espacio institucional, por la voluntad política de Carlos Rovira, de entender los derechos humanos como una política de Estado”.

Agregó que “es necesario propender a lograr una presencia mayormente juvenil de los trabajadores y de los funcionarios de nuestro Gobierno” y apuntó a que “estos encuentros, a futuro, posibiliten una toma de conciencia”.

También advirtió acerca de “las ‘fakenews’ y la postverdad instalada durante todo este tiempo, para evitar el riesgo de que nuevamente se impongan políticas destructivas para nuestro país”.

Finalmente, expresó su “abrazo fraternal a Carlos Rovira, quien en materia de memoria, verdad y justicia se ha destacado como uno de los principales políticos de derechos humanos”.

 Reconocimientos

Luego del espacio de reflexión, se entregaron las distinciones “Germania Garay”, que simbolizan el trabajo, el esfuerzo y la lucha de las madres y familiares. Son réplicas de la máquina de coser que utilizó Germania Garay, madre que luchó durante más de siete años por la libertad de sus hijos Héctor y Ricardo Escobar, y de sus compañeros detenidos. Con ella obtenía los ingresos para poder seguirlos, ya que durante ese periodo fueron trasladados a distintas cárceles del país.

Los reconocimientos fueron otorgados a María Elvira Baldi de Luján, docente, militante histórica y defensora de los derechos cívicos de la mujer (ya fallecida, lo recibió su nieta); a Edmundo Ramón Soria Vieta, ex  preso de la dictadura, diputado con mandato cumplido y primer ministro de Derechos Humanos de Misiones y del país; y a Marisa Gabriela Omegna, presidente de la Asociación Civil Creación, institución dedicada a los niños y jóvenes con cáncer. Recibieron, junto con la distinción, un ejemplar del libro “Los juicios por delitos de lesa humanidad en Misiones”, de Héctor Escobar.

Durante el encuentro, Carolina López Forastier hizo entrega a Martín Cesino de un proyecto de ley de Reparación de Legajos y Recuperación de la Identidad Misionera.

Al finalizar, realizaron una presentación artística la Orquesta de Patrimonio Regional del Parque del Conocimiento, bajo la coordinación del profesor Luis Stivala, y el Ballet Folclórico dirigido por el maestro Luis Marinoni.

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Hay 37 prófugos por delitos de lesa humanidad, 15 de ellos fuera del país

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Diez de ellos lograron eludir los pedidos de extradición en su contra. Según especialistas de derechos humanos, tanto la Secretaría de Derechos Humanos como la Cancillería y cada Embajada trabajan para lograr que puedan ser juzgados en los países donde residen. Por otra parte, ya son 1.058 las personas condenadas por crímenes durante la dictadura.

Un total de 37 exrepresores acusados de haber cometido delitos de lesa humanidad durante los años del terrorismo de Estado permanecen prófugos de la justicia, de los cuales 15 se encuentran fuera del país y 10 de ellos lograron eludir pedidos de extradición en su contra, según datos difundidos por la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad.

A 46 años del último golpe de Estado ocurrido en Argentina, Télam consultó a especialistas de derechos humanos sobre la situación actual de los acusados por violaciones a los derechos humanos que se encuentran en el exterior y los avances que se produjeron en algunos de esos casos.

“Hay varios represores que están identificados viviendo en el exterior, aunque no son tantos porque la mayoría ya fueron juzgados. Varios tienen ordenes de extradición vigentes en su contra, pero otros no. En esos casos, lo que se hace es impulsar los juicios en el país donde residan. Existe una obligación de los estados para procesar crímenes de lesa humanidad”, contó a esta agencia Andrea Pochak, la subsecretaria de protección y enlace internacional en Derechos Humanos.

Con ese objetivo, la Secretaría de Derechos Humanos que encabeza Horacio Pietragalla Corti “lleva adelante desde su creación un trabajo muy importante en el acompañamiento de los sobrevivientes y los familiares de las víctimas”, destacó la funcionaria.

Nunca hay que quedarse con los brazos cruzados. Para Argentina, la Memoria, Verdad y Justicia son una política de Estado que funciona en las distintas agencias. Estamos desde la Secretaria, la Cancillería y cada Embajada trabajando con esa función. No se deja todo en mano de las víctimas”, subrayó Pochak.

Para ello, la subsecretaria consideró que fue necesario “mucho activismo” para impulsar los juicios en otros países y destacó el movimiento de derechos humanos en la Argentina que “ha tejido a lo largo de los últimos 40 años redes importantes” como las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo.

“En la Argentina tenemos mucha experiencia con abogados de Alemania, España, Italia que lograron aplicar el principio de jurisdicción internacional en sus países”, apuntó.

La funcionaria recordó el caso del exteniente de la Armada Argentina Roberto Guillermo Bravo, quien se encuentra “claramente identificado” por participar en los fusilamientos cometidos en “la Masacre de Trelew”, en agosto de 1972.

Bravo “fue el único que no pudo ser juzgado porque se fugó a Estados Unidos”, donde hasta el momento continúa gozando de la impunidad, aunque pesa sobre él un pedido de extradición y una demanda civil impulsada por los familiares de las víctimas de Trelew y organizaciones de derechos humanos.

“Como Estados Unidos no lo extraditó nunca, se esta intentando realizar un juicio civil. La sanción que se prevé no es de prisión, sino que la pena puede ser quitarle los documentos, expulsarlo de país y una sanción económica. Ese proceso oral y público se iba a realizar en febrero o marzo, pero se suspendió porque se alegaron razones medicas”, contó.

También citó el antecedente del exagente del Batallón 601 de Ejército argentino Aníbal Teodoro Gauto, residente en Israel e imputado por la Justicia Federal de La Plata por su participación en los crímenes que se perpetraron en el centro clandestino de detención ilegal denominado como “La Cacha”.

El problema es que en el año 2003 logró fugarse al Estado hebreo, donde cuenta con la ciudadanía, lo que posibilitó evitar comparecer ante los tribunales argentinos.

“Hay grupos de activistas que están impulsando que Israel lo juzgue o le quite la ciudadanía. Él mintió y dijo que no estaba siendo investigado por ningún delito para ingresar en el país y esa declaración migratoria es trucha. Ese es uno de los argumentos para que lo envíen de regreso a Argentina“, apuntó Pochak.

Por su parte, el Coordinador del Equipo Jurídico de Abuelas, Emanuel Lovelli, explicó que durante los años ’80 y ’90 hubo “muchas familias apropiadoras” que se escaparon a diferentes países con los menores. Uno de los destinos más frecuentes fue Paraguay donde el gobierno de facto de Alfredo Stroessner “se mantuvo durante mucho tiempo”.

“Los procesos extraditorios son muy complejos y engorrosos porque tiene que haber un convenio entre los países, sino se dificulta porque hay trabas de las que se benefician quienes cuentan con la condición de ciudadanía. Por eso, es muy importante mantener vigentes las alertas migratorias”, explicó el letrado. Lovelli fundamentó que “sin dudas debe haber muchos nietos desaparecidos en el exterior” que todavía no recuperaron sus verdaderas identidades.

De hecho, desde Abuelas y Cancillería se impulsa la campaña “Argentina te Busca” dirigida a aquellos nietos que pueden permanecer en el extranjero, y que tiene el objetivo de encontrar a los 350 niños nacidos en cautiverio que siguen desaparecidos.

“Sabemos que hay nietos en el exterior, se han encontrado en Estados Unidos, España, Holanda. Algunos se fueron por propio impulso y hay quienes fueron llevados y criados sin la posibilidad de acceder a estas noticias. Luego se acercaron a Abuelas o se los notificó por una causa judicial por la que se investigaba su origen y era necesario una prueba de ADN”, afirmó.

El abogado apuntó que, aunque ha pasado mucho tiempo y es cada vez más difícil encontrar justicia , “no se pierden las esperanzas de hallar a los nietos y de que los represores prófugos sean juzgados”.

“Con respecto a las nietos, Abuelas sigue con la campaña muy fuerte de difusión y transmitiendo el mensaje para que sea pueda encontrar a todos o la mayor cantidad posible”, completó.

A 46 AÑOS DEL GOLPE, SON 1.058 LAS PERSONAS CONDENADAS

Un informe de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad consignó que a 46 años del último golpe de Estado ocurrido en Argentina hay 1.058 personas condenadas como resultado de 273 sentencias emitidas en los procesos por delitos de lesa humanidad cometidos durante los años del terrorismo de Estado.

El relevamiento fue difundido horas antes de la conmoración del Día por la Memoria, la Verdad y la Justicia por el sitio Fiscales, que depende de la Procuración General de la Nación, y da cuenta de las decisiones que tomó la Justicia en relación a los procesos judiciales por violaciones a los derechos humanos desde que se reiniciaron, en 2006.

El estudio da cuenta además que “unas 165 personas fueron absueltas en el mismo período” e indica que los datos pertenecen a veredictos dictados en todas las jurisdicciones federales.

En tanto, unas “542 personas están actualmente procesadas; 142 con falta de mérito y 573 imputadas por el Ministerio Público Fiscal sin que hayan sido convocadas a prestar declaración indagatoria” en las investigaciones que se siguen en su contra.

Asimismo, el estudio detalla que “hay 34 personas indagadas que aguardan la resolución de su situación procesal y otras 96 resultaron sobreseídas durante la primera parte de los procesos”.

Por otra parte, desde el inicio de los procesos hasta la actualidad “fallecieron antes de obtener sentencia 964 personas investigadas por crímenes de lesa humanidad”.

En la actualidad hay “764 personas detenidas, mientras que 1532 permanecen en libertad”.

En tanto, el arresto domiciliario “se ha consolidado como la forma preeminente” en que las personas privadas de su libertad por este tipo de delitos transitan estos procesos judiciales.

En la semana en la cual se conmemorará el Día de la Verdad, la Memoria y la Justicia continúan 19 juicios de lesa humanidad en todo el país, y siete de esos procesos orales y públicos se encuentran en la etapa de alegatos.

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Verdad y justicia: Legisladores provinciales convocaron a revalorizar diariamente nuestros derechos

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Fue esta mañana en la Cámara de Representantes, donde se recordó el golpe cívico-militar ocurrido en Argentina hace cuarenta y dos años. Remarcaron que el Parlamento misionero seguirá trabajando por la política de Derechos Humanos, tanto en el ámbito provincial cuanto en el nacional. En la oportunidad, entregaron distinciones a autores misioneros, a ex integrantes de la Legislatura, y a ex detenidos políticos. Son réplicas de la “maquinita de coser”, que utilizó Germania Garay, madre del diputado provincial y ex detenido político Héctor Escobar. Luego, descubrieron una placa en homenaje a los diputados y trabajadores legislativos quienes, junto a sus familiares, padecieron persecución y represión durante los golpes cívico-militares.
El legislador Héctor Escobar dio la bienvenida y planteó la “contraposición del dolor” con la “alegría de que seguimos comprometiéndonos para transformar las realidades injustas que sufre nuestro pueblo”, y llamó a “esperanzarnos y a transformar esa esperanza en una fuerza que permita lograr una mayor justicia”.
Convocó a la reconstrucción de una historia definitiva “para buscar esa instalación de la memoria”, para lo cual reconoció que “no es sencillo”, sino que “hace falta un gran coraje”.
A pesar de creer que “la política nos condiciona muchas veces para lograr una recuperación plena de acuerdo con la capacidad que podamos disponer”, desafió a “volcar nuestras experiencias en esa recuperación de derechos”.
El vicepresidente primero de la Comisión de Asuntos Constitucionales, de los Derechos Humanos, Municipales y Juicio Político, Héctor Pereyra Pigerl, recordó “cómo sufrieron los compañeros”, pero consideró que “todos fuimos víctimas”. Y opinó, además, que “el pueblo fue cómplice de lo ocurrido y tenemos que asumir esa responsabilidad para hacer esa reconstrucción”.
Resaltó la actuación del actual presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Rovira, quien durante su gestión como gobernador de la provincia entendió la necesidad de “una política de Estado en Derechos Humanos”.
En ese sentido, habló de los avances que hubo en Misiones, como por ejemplo resguardar la documentación: “en esta Cámara se hizo el resguardo de toda la documentación del terrorismo de Estado”, precisó, y se refirió a la visión que tienen de proteger los Derechos Humanos, que se materializa, por ejemplo, al implementar la Comisión de Prevención de la Tortura”.
“Todos somos importantes en esta construcción activa y tenemos que seguir avanzado con esta pasión que tenemos por no olvidar”, dijo, y llamó a recordar “no solo en el acto, sino en el día a día, revalorizando lo que tenemos que proteger; tenemos que fortalecernos entre todos”.
También se refirieron a la fecha autores misioneros y ex presos políticos quienes compartieron las experiencias vividas como defensores de los Derechos Humanos y detenidos durante la última dictadura cívico-militar.
El autor Gilberto Sicardi comentó que su libro fue denominado “30 mil razones para escribir”, porque hacía falta “ese reconocimiento para no olvidar y porque nuestras madres mostraron el sendero de la lucha que había que continuar”.
“Me siento con el mismo impulso y los ideales”, dijo, e hizo pública su convicción de que poder transmitir esa expectativa. Además, indicó que la obra de su autoría “relata una vida, acontecimientos; es de denuncia y de reivindicación”.
En tanto, Ramón Cura manifestó que en su libro “Relatos de familia” da a conocer parte de su historia, de su adolescencia, pero también de su prisión, exilio y retorno; “mi padre me dejó su legado y me pidió que fuera fiel a mis convicciones, que sea honesto y mire a los compañeros de frente; y el hecho de que estemos juntos, el abrazo que damos al compañero es el premio que le sacamos al enemigo”, expresó.
Alejandro Rodríguez, autor de “Sangre-Savia/Tuguy Yvirary”, dijo: “aquellos que hemos sobrevivido a estas experiencias atroces en la dictadura, tenemos esta fortaleza espiritual y moral de persistir con tozudez en nuestros objetivos y sueños, en nuestra mas absoluta confianza y esperanza”.
El autor de “Seis Cuentos”, Roberto Parodi Ocampo, señaló que “este acto institucional es un reconocimiento a las luchas populares que nos llevaron a estar presos y a perder compañeros, y una reivindicación para aquellos luchadores, porque la democracia es el resultado de la lucha de los pueblos”.
Ramón Acuña, ex preso político, consideró que “necesitamos estar unidos, con participación, con coherencia, con claros objetivos para defender a todos los misioneros desde el tarefero al industrial, solamente unidos vamos a tener una democracia más fuerte y representativa”.

Y agradeció a “todas las instituciones que los 24 de marzo y todos los días están defendiendo los derechos de los que menos tienen”.
Edmundo Soria Vieta relató su historia de vida, lucha y militancia: “vivíamos de utopías, porque el hombre siempre está detrás de utopías, a veces equivocadas”, dijo. Parafraseando al filósofo francés Jean-Paul Sartre señaló que “en la vida no es tan importante lo que nos hacen a nosotros, lo que hicieron a la juventud setentista, sino que es mucho más importante saber qué hacemos nosotros con lo que nos hicieron; y eso tenemos que salir a contar y también generar conciencia a los más jóvenes”.
Para Carlos Alberto Ripoll “hay mucho por hacer, nuestra misión es seguir militando activamente para que las cuestiones que pasan en el país no pasen desapercibidas para la gente”. Consideró importante “que nadie olvide lo que sucedió para que nuestros hijos y nietos no tengan los sufrimientos que nosotros tuvimos”.
Aníbal Velásquez, se refirió a su libro, Vuelo del Pitogüé: “narra casi en forma surrealista vivencias de una época, historias contadas como un túnel de pesadillas y sueños, pero al final del túnel uno tiene que encontrar la luz, aunque sea la de esperanza que no hay que perder”.
Amelia Báez, compiladora de “Misiones: Historias con nombres propios” resaltó que “no es la primera vez que en esta Cámara de Diputados nos dan los espacios para tener presente en la memoria de los pueblos que en esa etapa siniestra de nuestra patria fuimos capaces de llevar adelante nuestra militancia activa, con errores y aciertos, pero nadie va a decir que no estuvimos como hasta ahora, que seguimos militando con la misma convicción por el bienestar de nuestro pueblo”.
Participaron del acto diputados provinciales, autoridades legislativas, representantes de los poderes Ejecutivo y Judicial, funcionarios y público en general.

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Carlotto: “Ni un paso atrás, ni un genocida libre”

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Miles de personas junto a organismos de derechos humanos, agrupaciones políticas y gremiales participan esta tarde en Plaza de Mayo de los actos en conmemoración del 42 aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, en un clima de tranquilidad y con un importante operativo de seguridad circundando la plaza.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, manifestó que desde los organismos de derechos humanos le reiteran al Gobierno que no permitirán “ni un retroceso en las políticas de memoria, verdad y justicia”, al leer el documento en el acto en Plaza de Mayo en conmemoración del 42° aniversario del golpe de Estado del 24 de mayo de 1976.
Además, pidió a la sociedad que no cese en la búsqueda de los nietos que aún restan por hallar. “Ya no hay tiempo para secretos familiares. Anímense para decir lo que saben, porque detrás de ese rumor puede estar la libertad de nuestros nietos. Hoy buscamos hombres y mujeres de más de 40 años, madres y padres con hijos. Por muchos nietos más. Gracias”.

Foto Juano Tesone

En tanto, Nora Cortiñas, titular de Madres de Plaza de Mayo, línea Fundadora, afirmó que “hay que salir a la calle” para impedir “la liberación de los genocidas.
Sostuvo que “hay un retroceso en materia de derechos humanos desde que asumió el presidente Mauricio Macri y la lucha de los organizaciones de derechos humanos y sociales tiene que seguir para que este camino que se intenta desandar, vuelva a construirse”.
Pidió seguidamente” que se abran los archivos, para que conozcamos que pasó con estos chicos que fueron apropiados y que tienen más de 40 años”.
El cierre del documento estuvo a cargo de Taty Almeida, quien expresó: “Detrás del negacionismo está el intento de olvido y detrás el intento de olvido está el intento de desmovilizarnos. Pero, estamos acá en la Plaza. No nos han vencido”.
“Libertad a los presos políticos. Juicio y castigo a todos los genocidas. ¡30 mil compañeros detenidos desparecidos, presentes. Ahora y siempre!”, concluyó, ante el grito de la multitud presente.
Foto Juano Tesone

El hermano de Santiago Maldonado, Sergio, también participó de la movilización junto a su mujer Andrea Antico y su madre Stella. Desde el mediodía se hicieron presentes en la cabecera de la marcha en Piedras y Avenida de Mayo, donde se encontraba la bandera con las fotosd e los desaparecidos y acompañaron la columna junto a Madres, Abuelas, H.I.J.O.S y Nietos.
Este sábado se realizan actos, movilizaciones y actividades en todo el país. El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en homenaje a las 30 mil víctimas de la junta militar que tomó el poder 42 años atrás, reunirá a los organismos en torno a una misma consigna: “la unidad” en la acción y en los reclamos, la aspiración de lograr una asistencia “masiva” en las conmemoraciones que se realizarán en todo el país.
Así quedó expresado en las convocatorias, tanto del colectivo integrado por Abuelas y Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, el Cels, Hijos y la APDH (entre otros), como en la del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, nutrida por agrupaciones de derechos humanos, políticas y sociales de izquierda.
Si bien la convocatoria es a la Plaza de Mayo, lo cierto es que las obras que están siendo realizadas en ese espacio público mantienen inaccesible parte de su superficie, con lo cual el acto tuvo también como escenario a las calles y avenidas aledañas.
“En este 24 de marzo, el llamado a la unidad resulta necesario por el reclamo de la libertad de los presos políticos, para denunciar los retrocesos en las políticas de Estado de Memoria, Verdad y Justicia, la lentitud en los procesos judiciales y la pretensión del gobierno del otorgamiento indiscriminado de las domiciliarias a los genocidas”, declararon a su vez en un comunicado trece organizaciones de derechos humanos.
Entre los firmantes se destacan Abuelas de Plaza de Mayo; Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas; Asamblea Permanente por los Derechos Humanos; HIJOS Capital; Liga Argentina por los Derechos del Hombre; Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos; y el Centro de Estudios Legales y Sociales, entre otros.
Por su parte, si bien volverá a marchar en forma independiente, desde el Congreso Nacional hacia la plaza a partir de las 15, el colectivo Encuentro Memoria, Verdad y Justicia llamó a “conseguir la máxima unidad de acción en las calles” y denunció un “salto en la política represiva y de impunidad desplegada por el gobierno nacional”.
Foto Maxi Failla

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