MEMORIA

“Hay que hablar de responsabilidad empresaria y no de complicidad con la Dictadura”

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“Hay que cambiar el concepto de complicidad. La complicidad implica que uno ejecuta una acción y el otro la consiente o acompaña. En relación con las empresas y la última dictadura militar, hablar de complicidad es insuficiente. Hay que hablar de responsabilidad”. La afirmación es de Victoria Basualdo, Andrea Copani y Alejandra Esponda, integrantes del equipo de Investigación que publicó dos vastos volúmenes sobre la responsabilidad empresarial en los años de plomo, con un capítulo dedicado a Las Marías, la yerbatera correntina donde hubo trece secuestros y dos desaparecidos, sin que hasta ahora hayan sido juzgados los responsables.

El trabajo abarca la situación de 25 empresas en todo el país, que tuvieron una abierta participación en la represión militar y se beneficiaron con el rumbo económico. Algunas aportaron sus cuadros económicos a la administración militar o aportaron logística, vehículos o terrenos para sus operaciones.  En los casos más extremos, montaron Centros Clandestinos de Detención en las propias fábricas, como los casos de Ford, Mercedes Benz, donde los grupos de tareas torturaron a sus propios empleados. No fueron hechos aislados. Se documentaron secuestros y torturas en 22 de los 25 casos estudiados.

Las investigadoras hacen una distinción entre el poder económico y las Fuerzas Armadas como herramienta represiva. Las empresas integraron sus cuadros directivos a la administración política. Por ejemplo, José Alfredo Martínez de Hoz, que pasó de Acindar a ser el ministro de Economía de los primeros cinco años de la Dictadura. Muchas empresas se beneficiaron directamente con las políticas económicas, como la promoción industrial, la estatización de la deuda o los planes de obra pública. Sin embargo, a otras, pese al entusiasmo colaborativo, les fue mal, por sus propios planes de desarrollo y por perder capacidad productiva con sus obreros presos.  

Las investigadoras coinciden en que militares y corporaciones compartían un objetivo común: frenar el activismo sindical y controlar la creciente organización de los trabajadores.

Las investigadoras estuvieron en Economis, para contar la participación empresaria en al última dictadura.
Las investigadoras estuvieron en Economis, para contar la participación empresaria en al última dictadura.

Los grandes grupos se consolidaron, como el complejo siderúrgico, con Acindar y Techint a la cabeza. Tuvieron saltos en los procesos productivos que le permitieron expandir sus rangos de acción y ganancias. Acindar se benefició después con la estatización de la deuda. Las automotrices como Fiat, Ford y Mercedes Benz lograron mejorar sus costos controlando los reclamos sindicales. En esas fábricas se montaron centros clandestinos de detención.

La empresa de la familia presidencial, Socma, también tuvo enormes beneficios durante la dictadura. Pero para el caso específico de investigación, no hubo elementos que la asimilen a otras. “Socma no está ausente, pero no fue igual que otros grandes grupos. Lo mismo que Papel Prensa, como empresa, más allá de lo que signifique dentro del proceso económico político que perdura hasta hoy”, indican  en una entrevista con Economis.

En cambio, Taller Gráfico, la imprenta del diario La Nueva Provincia, que reivindicaba desde sus editoriales a la Dictadura, sí fue partícipe directo en la colaboración con la dictadura en la persecución y asesinato de al menos dos trabajadores.

 

La investigación pudo llevarse a cabo tras un acuerdo entre el Flacso, el Cels, el ministerio de Derechos Humanos de la Nación, el Archivo de la Memoria, el archivo de la Conadep. Además de las tres investigadoras que vinieron a presentar el libro a Misiones, durante dos años más de 20 personas trabajaron en la edición del libro, que es la recopilación más precisa hasta ahora del rol de las empresas durante la represión. Ya no como cómplices, sino como responsables directos, una conclusión a la que se arriba después de estudiar patrones de conducta casi idénticos entre los principales grupos. Las investigadoras insisten en que la colaboración empresaria constituye un hecho económico que muta el concepto de represión enfocada en el activismo político, que, obviamente va de la mano. Pero más allá del “pensamiento político”, entre los torturados, desaparecidos o asesinados, había trabajadores que defendían derechos dentro de las empresas, que fueron arrasados.

En 1976, 30 años después del decreto de Juan Domingo Perón que establecía las vacaciones pagas, en Virasoro, Corrientes, los trabajadores rurales que cosechaban yerba mate y té, no tenían idea de lo que eso significaba, cuenta Andrea Copani. Pertenecían, en vida, a Las Marías, relata. Trabajaban de sol a sol y de su capacidad de corte y carga, dependía lo que recibían como jornal.

Las Marías, hoy convertida en una enorme empresa agroforestoindustrial, era manejada por entonces por Adolfo Navajas Artaza. El caso es emblemático por el tamaño de la empresa y la cantidad de operarios que manejaba. Sin embargo, fue difícil reconstruir la historia, ya que no hay documentación y hubo que entrevistar a sobrevivientes o sus familiares para reconstruir el entramado.

“Había dos sectores de trabajadores. Los rurales y los industriales, ambos sometidos a condiciones brutales de pobreza y explotación. No tenían derechos laborales, como vacaciones y aguinaldo y trabajaban en suma precariedad, casi como esclavos, con salarios que dependían del volumen de la cosecha”, cuenta Copani. En la industria de Gobernador Virasoro, no se pagaban horas extra.

Recién en 1973, durante el fugaz gobierno de Héctor Cámpora, los trabajadores comienzan a organizarse, en el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación y la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores. A través de estas organizaciones, canalizaron numerosos reclamos por mejoras en los salarios y las precarias condiciones de trabajo. En 1974 realizaron una huelga de 48 horas, que tuvo eco nacional y forzó a la empresa a considerar algunas de las reivindicaciones de sus trabajadores.

El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, cortó en seco la incipiente organización gremial con el secuestro de más de una docena de trabajadores. La empresa familiar manejada por Adolfo Navajas Artaza, quien había sido interventor de Corrientes durante la dictadura de Lanusse, aportó logística e información. El empresario después se convirtió en ministro de Desarrollo Social de Reinaldo Bignone.

Las primeras detenciones se produjeron pocas semanas después del golpe, en abril de 1976, cuando fueron secuestrados tres dirigentes sindicales del establecimiento. En agosto de ese año, otros dos empleados fueron detenidos, y se intentó hacerlos declarar en perjuicio de los miembros del sindicato secuestrados en abril. Luego, entre febrero y julio de 1977, otros ocho trabajadores fueron privados ilegalmente de su libertad, de los cuales dos permanecen desaparecidos. Los trabajadores fueron secuestrados en las casas proveídas por la empresa e incluso dentro de la misma fábrica. Por eso, hay dos causas abiertas, aunque solo una está para ir a juicio, con un solo imputado. Militar. Navajas Artaza, quien estuvo imputado, fue sobreseído sin siquiera prestar declaración. Doce jueces se excusaron de tomar la causa.

Adolfo no ocultaba su desprecio por los derechos laborales adquiridos y especialmente por Perón. Él mismo contó su participación en el derrocamiento, a nivel local, del gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, en 1955: “Cuando en el año 55 me tocó actuar bastante en la Revolución Libertadora, nosotros éramos muy amigos del general Aramburu; estuvo aquí en Las Marías una vez, y después estuvo como presidente. Volábamos juntos en avión haciendo campaña política. Me tocó a mí ser el nexo para sublevar acá a las tropas contra el general Perón. No fue una cosa de un día para otro, costó. Mis contactos indujeron a que algunos jefes amigos participaran, yo hice de nexo. Se sublevó Apóstoles y después yo fui el correo secreto entre Apóstoles y Santo Tomé que después se sublevó. De manera que esta zona fue también revolucionaria. Hasta que Perón se rindió”.

Según la investigación, Las Marías cedió sus tierras para campamentos militares que operaban en la zona. Apuntó a los empleados más radicalizados que fueron luego secuestrados. Uno de los operarios contó que su torturador le dijo que Pablo –uno de los hermanos Navaja- le había pagado 600 pesos para que lo atrapen.

“Los delitos siguen impunes y aunque sea condenado un militar, seguirán así si no se investiga la participación empresarial”, advierten las investigadoras.  “En Las Marías no solamente denunciaron a los trabajadores en causas penales armadas, provocando su secuestro y tortura, sino que a su vez proveyeron recursos logísticos y materiales a las fuerzas que ejecutaron los delitos”.

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Para Arslanian, discutir el número de desaparecidos es “absolutamente estéril”

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“El número 30 mil surge de los DDHH y tiene un valor simbólico que debe se respetado”, sostuvo el ex juez federal del Juicio a las Juntas Militares

El ex juez federal del Juicio a las Juntas Militares León Arslanian consideró hoy “un debate absolutamente estéril” que le hace “un gran daño al país” la discusión en torno a la cantidad de desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar.

“La cantidad de víctimas nunca la vamos a saber, porque hay muchísimos casos en que ni siquiera los hechos fueron denunciados. El número 30 mil surge de los DDHH y tiene un valor simbólico que debe se respetado. Es un debate estéril discutir el número y le hace un gran daño al país porque es una adulteración de la historia”, dijo Arslanian en declaraciones a Radio Provincia.

En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, Arslanian sostuvo que el de hoy “no es un feriado cualquiera ni un día más para hacer turismo” sino “un día de duelo muy particular”.

En este sentido, juzgó que el gobierno nacional “cometió un error al no reconocer la fecha como feriado, que luego por suerte fue rectificado”, en relación a la decisión de, finalmente, dejar como feriado inamovible al Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Por otro lado, en la entrevista que concedió esta mañana, el ex camarista y ex ministro de Justicia destacó que “uno de los méritos del Juicio a las Juntas militares fue poner al desnudo cómo se operó, cuáles fueron las causas que desembocaron en el golpe y de qué modo las Fuerzas Armadas tuvieron un plan criminal clandestino para la desaparición forzada de personas”.

“Decir que esto no fue un plan criminal es suponer que fueron circunstancias azarosas cuando las cosas fueron planificadas”, aseveró Arslanian.

Al ser consultado sobre la figura del ahora detenido ex jefe del Ejército César Milani, Arlsanian dijo que “ésto es un caso sometido a proceso y hasta tanto no haya sentencia que se pronuncie acerca de Milani, goza de la presunción de inocencia y hay que tener cautela”.

“Hay un proceso, y debemos esperar el pronunciamiento judicial. Yo voy a declarar la semana próxima junto con Graciela Fernández Meijide y Ricardo Gil Lavedra”, adelantó.

En otro orden, consideró que en el país “el problema de la seguridad no está resuelto” y entendió que, desde el gobierno, “están operando con un diagnóstico equivocado” porque existe “un fenómeno de desigualdad social y esto se criminaliza”.

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Lesa humanidad: se dictaron 939 condenas en juicios orales en todo el país

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Desde el año 2008 hubo en todo el país 939 condenas en juicios orales por crímenes de lesa humanidad, según un informe de la Unidad de Superintendencia para Delitos de Lesa Humanidad, dependencia creada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a través de la Acordada 42/08, con el objeto de asistir y detectar los problemas que obstaculizan la tramitación de esos procesos.

Además, según el informe, en 2017 se dictaron 18 condenas en dos juicios orales, uno en Jujuy y otro San Martín.

Suman 750 los condenados por crímenes de lesa humanidad y hay casi 800 procesados

La Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad elaboró un nuevo informe, que se puede descargar desde esta página. Hay más imputados en libertad que detenidos. Y, de estos, más de la mitad tiene prisión domiciliaria. 118 causas aguardan juicio oral. Sólo el 25 por ciento de las condenas está firme.

Desde la reapertura de los procesos judiciales y la realización de los primeros juicios en 2006, 827 personas fueron sentenciadas en Argentina por crímenes de lesa humanidad, 750 de las cuales resultaron condenadas y 77 absueltas, según el último informe de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad. Los sentenciados, así, son alrededor del 30 por ciento de los 2780 imputados por crímenes de lesa humanidad en más de una década en todo el país.

Las estadísticas elaboradas por el organismo a cargo del fiscal general Jorge Auat -en base a la información remitida por las fiscalías que actúan en estos procesos- contienen los datos cerrados al 2 de marzo pasado.

“Sólo el 25% de aquellos que han sido condenados (un total de 187) tienen al menos una de sus sentencias firme. En el caso de los absueltos, el porcentaje de firmes es 17% (13 imputados)”, indicó la Procuraduría en el informe.

En cárceles federales o provinciales, hay 455 detenidos por crímenes de lesa humanidad.

Mientras tanto, 118 causas -con 280 acusados- aguardan en todo el país la realización de un juicio oral y público, y en el horizonte hay sólo siete de ellas que tienen fecha de inicio, dos de las cuales –UP 1 de Córdoba y Megacausa II de San Juan– comenzaron en los últimos días, tras el cierre de datos del informe. Hay 16 juicios en curso en todo el país.

En este contexto, los imputados que transitan el proceso en libertad son más que los que se encuentran detenidos y entre los que están encerrados, la mayoría está en su domicilio. Los números son los siguientes:

– 1149 están en libertad.
– 1044 están detenidos.

Ahora bien, de los 1044 detenidos:

– 518 tienen prisión domiciliaria,
– 455 están efectivamente en cárceles federales o provinciales,
– 65 están en centros de salud o lugares de detención no penitenciarios. La gran mayoría, 53, están alojados en la denominada Unidad 34, ubicada en el predio militar de Campo de Mayo.

 

Los números, las personas y las causas

Entretanto, de los 2780 imputados por el Ministerio Publico Fiscal desde la reapertura de los juicios hace más de una década, 794 se encuentran procesados (28 por ciento), 53 no llegaron a juicio porque fueron sobreseídos y otros 153 tienen falta de mérito. El número global también tiene en cuenta a 467 que fallecieron y a los 45 que están prófugos. Además, otros 438 están sólo imputados y de todos ellos sólo 27 han sido indagados, por lo que se aguarda respecto de estos últimos la definición sobre su estatus procesal.

La situación de todas esas personas ha tramitado y tramita en 593 causas judiciales abiertas desde el reinicio de los juicios, de las que formaron parte otras 257 que fueron unificadas a aquellas, dando lugar a las que se denomina “megacausas”. De todos esos expedientes, al 2 de marzo pasado se había dictado sentencia en 175. Otros 284 se encuentran en la etapa instrucción. A esas cifras se suman las 118 elevadas a juicio oral y público.

En 42 de las 284 causas que se encuentran en instrucción, la fiscalía ha formulado el requerimiento de elevación a juicio. “El universo de causas en instrucción se sostiene como el más amplio. El hecho de que las investigaciones continúen activas, sumado a las demoras en la realización de las actuaciones en todas las instancias (instrucción y juicio), hace que persista un cuello de botella que impide un avance más veloz”, evaluó la Procuraduría en el informe.

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A Pastori le duele la memoria

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El diputado nacional por la UCR Misiones, Luis Pastori, decidió bloquearme en la red social twitter, herramienta de silenciamiento de la que gozamos todos los que utilizamos ese medio de comunicación. El bloqueo no responde al deseo del legislador de impedir que este historiador vea su perfil, ni es una represalia por alguna falta de respeto de mi parte, tan solo procura eludir la lectura de los mensajes que solía enviarle en respuesta a los suyos. En palabras más sencillas, a Pastori le duele la memoria.
Durante la campaña electoral del 2013, desde el programa radial Mate Cocido, expusimos que el por entonces candidato a diputado Pastori, había sido funcionario de la dictadura cívico-militar en la municipalidad de Montecarlo. Desde aquel día, no he dejado de recordarle su paso por el gobierno más genocida y corrupto de la historia nacional. ¿Será que ese recuerdo lo incomoda? ¿Será que le molesta que cuando él habla campante por los medios de la supuesta corrupción K, le recuerden que él fue parte de aquel gobierno de asesinos y ladrones descarados? ¿Será que a Pastori le duele la memoria?
Luis Mario Pastori fue secretario de Hacienda y Finanzas de la municipalidad de Montecarlo desde, por lo menos, enero de 1979 hasta el 10 de diciembre de 1983, el día del regreso de la democracia. En términos jerárquicos, era el segundo del intendente local, Carlos Lechleiter, y la firma de ambos figura en una decena de ordenanzas municipales que obran en el Archivo General de Gobernación, en Posadas. Debido al centralismo administrativo imperante en la época, todas las ordenanzas municipales debían ser refrendadas por decreto del interventor militar de la provincia, por lo que dichos documentos se han resguardado en la casa de Gobierno capitalina.
Lechleiter fue designado por decreto N° 100, de enero de 1979 (ver imagen 1) como intendente de Montecarlo y Pastori se sumó a la gestión como el segundo en el municipio, con firma en los proyectos de ordenanza (ver imágenes 2, 3 y 4). De esta forma, al ahora diputado nacional fue funcionario de la dictadura que dejó 30.000 desaparecidos en el país, durante casi cinco años. En todo ese tiempo, no se preocupó ni por la corrupción, ni por el terrorismo de Estado, ni siquiera por Félix Escobar, el joven montecarlense secuestrado y asesinado por el gobierno que Pastori integraba. La mamá de Félix, Adolfina Villanueva, buscó incansablemente a su hijo, hasta que en el 2012 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó sus restos en una fosa común en el cementerio de La Plata.
Desde el mismo momento de su desaparición, Adolfina buscó a su hijo como lo hicieron miles de madres argentinas. En esos años del terror, Adolfina vendió su televisor, su máquina de coser y unos anillos de oro que tenía para poder viajar a Buenos Aires y La Plata. Nunca, jamás, recibió alguna ayuda del municipio o de Pastori. Esa historia la conozco bien, no me la contó nadie ni tuve que leerla en algún libro de historia. Adolfina paraba en mi casa en Buenos Aires y mi madre la acompañó a hospitales, comisarias, regimientos e, incluso, a las primeras rondas de las Madres de Plaza de Mayo.
Ahora bien, cabe preguntarse qué se pretende con estas líneas. Acaso se plantea que Luis Mario Pastori fue responsable de los secuestros, las torturas, las violaciones, los vejámenes y los desaparecidos. No, él no fue responsable. Es más, según diversos testimonios actuales, su paso por la municipalidad de Montecarlo es recordada con simpatía por los contemporáneos. Pero no se trata de eso. El debate es mucho más profundo.
En un extraordinario libro sobre el rol de la justicia durante la dictadura cívico-militar, Juan Pablo Bohoslavsky concluye que si bien la gran mayoría de los integrantes de la justicia (jueces, fiscales, abogados) no tuvo responsabilidad directa en el genocidio, sí fueron cómplices necesarios para que ello ocurriera. Su continuidad al frente de sus roles judiciales fue una legitimación para el gobierno y su barbarie asesina. Lo mismo se puede plantear para los cientos de dirigentes de la UCR, del partido Demócrata Progresista, del MID e, incluso del Justicialismo, que fueron intendentes o funcionarios de algún municipio. Como para que quede claro: por gente como Pastori, que miró para otro lado y le dio institucionalidad a una feroz dictadura, es que en este país hubo 30.000 desaparecidos.
Por eso don Luis, no hay problema. Ud. me puede bloquear en twitter, dejar de saludar cuando me cruce por la calle, quejarse ante los conocidos mutuos por la impertinencia de este historiador o simplemente ningunearme, que tiene el derecho de hacerlo. Eso sí, lo que nunca logrará, es que no tengamos memoria, esa partecita del alma que a Ud. tanto le duele.
 
 

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La memoria es del pueblo, por el pueblo y para el pueblo

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La Memoria es un derecho del pueblo. Que no nos quiten la memoria

La construcción de la memoria histórica es infinita, es eterna.-

No solamente el 24 de marzo debería ser un día de reflexión profunda y consciente sino transformarse en un ejercicio de todos los días. Porque la práctica soslayada y aviesa del Terrorismo de Estado puede aparece disfrazada con distintos trajes todos los días.-

Hay un pasado que duele y por ese mismo dolor no se puede olvidar, algunos filósofos como Sztajnszrajber  afirman que “el acceso a la historia es siempre una interpretación, entonces la posibilidad de una historia objetiva se vuelve como mínimo un campo de conflicto” agregando que “la memoria tiene un propósito  redencional”.

Aquel 24 de marzo de 1976 se produjo un golpe de Estado, no era uno más de los que interrumpieron periódicamente la historia democrática argentina. Se trataba además, de una toma del gobierno por la fuerza de las armas, un plan elaborado, premeditado y concebido en un contexto latinoamericano que respondía a una clara estrategia política y económica que favorecería al capitalismo extranjero, a los grupos económicos concentrados nacionales, creando las bases de un neoliberalismo excluyente en lo social, concentrador en lo económico amparado por el Terrorismo de Estado, similar escenario sucedía en países vecinos tanto en lo político, económico y social, países que se transformaron en socios en el plan de exterminio de quienes militaban con pensamientos distintos; esto justificó el llamado Plan Cóndor en cuya estrategia contemplaba intercambio de información, de secuestrados ya sea para torturarlos, matarlos o desaparecerlos.-

Para que todo esto fuera posible era necesario eliminar todo obstáculo que se opusiera a los designios definidos por los tiranos de adentro como sus mandantes de afuera en aras de lograr instalar un modelo de país que sirvieran a ese interés. Fue imprescindible la participación y el protagonismo de civiles, algunos integrando el primer gabinete como el Ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz representante de la más rancia oligarquía terrateniente argentina y servil sin ocultar nada a las escuelas económicas liberales, otro fue Ricardo Bruera quien debía ordenar las universidades. También participaron empresarios que hicieron buenos negocios con los dictadores acrecentando privilegios y aumentando su patrimonio, otros no activos pero si complacientes con lo que ocurría, algo similar sucedía con la Iglesia mientras caían mártires como Monseñor Angelelli, u otros prelados se jugaban por los detenidos clandestinamente y contenían a familiares de presos políticos, había quienes  acompañaban sesiones de tortura o se codeaban con los dictadores en los más altos niveles políticos del tan oscuro momento de nuestra historia.-

Por eso quizás no le llamaron Revolución como los golpes de Estado anteriores, porque el término tiene implícito el hecho de subvertir el orden, y lo titularon Proceso de Reorganización Nacional, que se caracterizó por aplicar un plan sistemático de persecución, privación ilegítima de la libertad, secuestros, robo de bienes de los secuestrados, instalaron Centros Clandestinos de Detención, donde se violó a mujeres, se torturó, se mató, se apropiaron de niños nacidos de madres en cautiverio a quienes luego mataban. Desaparecían a las personas por distintos métodos siendo el más perverso y significativo el llamado vuelos de la muerte consistente en tirar desde un avión en el Rio de la Plata a seres vivos o adormecidos con sedantes. Fusilamientos clandestinos provocando la muerte a mansalva de manera infrahumana como fue lo de Margarita Belén en Chaco, llevándose la vida de varios misioneros.-

Tanta saña y dolor entre argentinos.-

Los perseguidos en su mayoría eran jóvenes que militaban por ideas progresistas, obreros sobre todo los sindicalizados considerados peligrosos por la defensa de sus derechos y condiciones de trabajo, de esto se desprende que haya muchos empresarios implicados en persecuciones y desapariciones, incluso aportando logística para que se cometan estos crímenes de Lesa Humanidad, estudiantes secundarios y universitarios que se distinguían por pensar distinto al régimen que impusieron por la fuerza y que favoreció a los complacientes que apoyaban o se hacían los distraídos ante las atrocidades que se cometían, los profesionales universitarios por el solo hecho de promover justicia social o transformarse en militantes sociales embarcados en luchar a favor de los pobres y peticionar justicia era suficiente para ser rotulado comunista y subversivo , éste estigma era sinónimo de peligro de muerte de la persona o de su familia.-

En nuestra provincia merecen un párrafo distinguido los colonos y obreros rurales, tareferos y otros que integraban el MAM-(Movimiento Agrario Misionero) quienes defendían los justos intereses de los más débiles de la cadena productiva, los colonos y pequeños agricultores. Además varios de sus dirigentes tuvieron participación política en el marco democrático y legalmente permitido, los genocidas arrasaron con todo a partir de desconocer y pisotear nuestra Constitución.-

En lo económico, con su ministro civil José Alfredo Martínez de Hoz se aplicaba los designios de la ortodoxia neoliberal constituida básicamente por  flexibilización laboral sinónimo de explotación en la mayoría de los casos, apertura indiscriminada a la importación que impactaba en nuestra industria nacional sobre todo en las pymes manufactureras con elevadas pérdidas de puestos de trabajo, cierre de fábricas, comenzó la etapa de las privatizaciones con fuerte extranjerización de sectores estratégicos de nuestra economía,

Todo era posible en la dimensión mental de los genocidas, y todo dirigido a consolidar una economía de privilegio. El escenario era con un gobierno con dos caras, una que convocaba a todos los argentinos a participar en el proceso de reorganización nacional, que hacía uso propagandístico el mundial de futbol en 1978, e intentaba imponer como slogan aquí y en el exterior que” los argentinos somos derechos y humanos” y un marketing acompañado por muchos medios periodísticos que usufructuaban su relación con los dictadores. La otra cara era un gobierno paralelo que imponía el terror cometiendo cualquier tipo de tropelías que consolidara la ideología neoliberal en lo económico, injusta en lo social y autoritaria en lo político de la mano de mesiánicos que hacían gala de extraordinaria impunidad, configurando claramente el Terrorismo de Estado.-

Como olvidar el terror que se llevó tantas vidas, que hirió medularmente el tejido social de la sociedad, que laceró mortalmente una generación, que enajenó bienes públicos, que sumergió en la pobreza a millones de personas iniciando el endeudamiento externo con criterio prebendario, que aplicó el terrorismo de estado cometiendo crímenes de lesa humanidad que históricamente se siguen juzgando con juicios en tribunales ordinarios con jueces naturales cumpliendo el debido proceso y legítima defensa, ejemplo mundial, sin revancha ni venganza pero con Verdad para llegar a la Justicia.-

Por eso es muy importante cada año cuando llega el 24 de marzo reflexionar profundamente para que aquella terrible experiencia no se repita Nunca Más, y continuemos el camino azaroso de construir una democracia cada vez más sólida que se afirme en la república basada en la Libertad y la Igualdad en el justo equilibrio, que valore los Derechos Humanos y la dignidad de todas las personas.-

El NUNCA MÁS, no debe ser una frase vacía sino una actitud permanente de lucha para no repetir aquella barbarie y vivir en Democracia y Libertad.-

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