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China reconfigura el mercado de la carne y Argentina apuesta a capturar mejores precios

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La estrategia comercial de los principales proveedores de carne vacuna hacia China comienza a redefinir el tablero del comercio internacional y abre un escenario de oportunidades, aunque también de incertidumbre, para Argentina. Mientras Brasil y Australia aceleraron sus embarques hasta dejar prácticamente agotadas sus cuotas de exportación antes de finalizar el primer semestre, el resto de los países exportadores optó por una política mucho más conservadora, apostando a que la escasez relativa de oferta impulse una recuperación de los precios durante la segunda mitad del año.

El resultado es un mercado que, lejos de haber encontrado un nuevo equilibrio, permanece en pausa a la espera de una definición política por parte de Beijing. La decisión que adopte el gobierno chino sobre el tratamiento de la mercadería que eventualmente llegue fuera de cuota será determinante para el comportamiento de los precios internacionales durante el cierre de 2026 y el inicio de 2027.

De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Australia ya habría consumido la totalidad de su cupo anual de 205.000 toneladas asignadas por China. Según el Ministerio de Comercio chino (MOFCOM), al 20 de junio los embarques australianos completaron ese límite.

Antes de finalizar la primera mitad del año, tanto Australia como Brasil habrían quedado, virtualmente, fuera de juego en el mercado chino.

Según informó el propio Ministerio de Comercio de China (MOFCOM), al 20 de junio los envíos de carne vacuna desde Australia cubrieron la totalidad del cupo asignado de 205.000 toneladas anuales.

En el caso de Brasil, si bien aún no se ha emitido un anuncio oficial, las principales plantas procesadoras que faenan para China están ajustando e incluso suspendiendo la producción de cortes destinados a este mercado, con el objetivo de evitar embarques que arriben fuera de cuota y queden sujetos al pago de un arancel final del 67%. Esta decisión evidenciaría un virtual agotamiento de su cupo anual de 1.106.000 toneladas y, en consecuencia, la necesidad de redireccionar parte de sus exportaciones hacia otros destinos.

En una situación estratégica diferente se encuentran el resto de los proveedores —Argentina, Uruguay, Nueva Zelanda y, naturalmente, Estados Unidos—, que registran hasta el momento un avance considerablemente menor en la utilización de sus respectivas cuotas.

De acuerdo con los datos informados por la Administración General de Aduanas de China, al 31 de mayo Australia había ingresado 175.082 toneladas de carne vacuna, equivalentes al 85% de su cuota anual. Por su parte, Brasil acumulaba 723.745 toneladas, cubriendo el 65% de su cupo.

En contraste, los demás orígenes mostraban avances significativamente inferiores. Argentina registraba una ejecución del 41%, con 210.857 toneladas ingresadas; Uruguay y Nueva Zelanda alcanzaban apenas el 22% de utilización de sus cuotas, sobre un total de 324.000 y 206.000 toneladas, respectivamente; mientras que Estados Unidos, con apenas 803 toneladas ingresadas, prácticamente no había utilizado su cuota anual de 164.000 toneladas.

Por su parte, los proveedores que operan sin una cuota exclusiva aportaron en conjunto 56.122 toneladas, lo que representa un nivel general de cobertura del 33%.

Estos datos reflejan una marcada diferencia en la velocidad de ejecución de las cuotas entre los distintos actores del mercado, en línea con estrategias de posicionamiento claramente divergentes. Mientras que los dos países menos favorecidos en la distribución de cuotas, Australia y Brasil, apuntaron a saturar rápidamente el mercado bajo la expectativa de una negociación —primero sobre los criterios de aplicación para los envíos en tránsito y luego respecto de una eventual ampliación de cuota—, un segundo grupo de países, entre ellos Argentina, apostó por mantener un ritmo más moderado de ejecución, a la espera de un agotamiento de las cuotas y, en consecuencia, de un fortalecimiento de los precios impulsado por las necesidades de la demanda.

Lo cierto es que, hasta el momento, ninguna de las dos estrategias ha logrado plasmar plenamente sus resultados.

En los primeros cinco meses de 2026, China importó cerca de 1,3 millones de toneladas de carne vacuna, un 18% más que en igual período del año anterior, pagando además valores promedio un 14% superiores a los registrados doce meses atrás.

Ambos indicadores contrastan notablemente con la caída del 4% en las importaciones que el propio gobierno chino había proyectado a comienzos de año mediante la asignación de cuotas y, por ende, con las expectativas de precios que predominaban en el mercado. En efecto, el esquema de distribución establecía un límite anual de importaciones de 2.688.000 toneladas, frente a las 2.802.000 toneladas registradas por la aduana china durante 2025.

Una vez conocidas las cuotas asignadas a los distintos orígenes, el mercado esperaba una ejecución relativamente previsible. De hecho, tomando como referencia el comportamiento promedio de compras observado entre 2019 y 2025, era posible proyectar un ritmo mensual relativamente estable.

Sin embargo, la fuerte presión ejercida por Australia y Brasil durante los primeros meses del año alteró rápidamente esas proyecciones, obligando a recalcular los volúmenes disponibles para los meses restantes, que ahora se ubicarían entre 40.000 y 50.000 toneladas mensuales.

No obstante, todavía persisten elementos de incertidumbre dentro del mercado chino. Este año, el patrón de compras podría verse aún más alterado durante el tramo final, sin que dicho cambio resulte necesariamente visible en las estadísticas aduaneras.

La principal incógnita radica en si el gobierno chino permitirá el ingreso de mercadería fuera de cuota para su almacenamiento en depósitos aduaneros.

Si esta alternativa no fuera habilitada, no deberían esperarse cambios significativos respecto del ritmo habitual de compras observado durante la segunda mitad del año. Bajo este escenario, los países que aún disponen de una porción importante de sus cuotas sin utilizar —entre ellos Argentina— podrían consolidar una posición más favorable dentro del mercado chino durante los últimos meses del año.

Por el contrario, si se habilitara el almacenamiento de mercadería fuera de cuota, los dos grandes jugadores que actualmente se encuentran virtualmente fuera de juego —Australia y Brasil— podrían comenzar a presionar los valores de ingreso al mercado chino hacia fines de año, con el objetivo de posicionar mercadería para su nacionalización inmediata una vez renovados los cupos anuales a partir del 1 de enero de 2027.

De confirmarse este escenario, y considerando los tiempos de navegación, Brasil probablemente sería el primer actor en mover sus fichas, convirtiéndose nuevamente en un competidor de fuerte peso para el resto de los exportadores de la región.

Por el momento, lejos de observarse una presión alcista por parte de los importadores chinos, el mercado parece haber ingresado en un impasse, condicionado por una fuerte expectativa y cautela.

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Corrientes remata el frigorífico Muralla China: el proyecto que prometía exportar a termina en subasta por USD 5 millones

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El frigorífico La Muralla China, uno de los proyectos industriales más ambiciosos que recibió Corrientes en los últimos años, será rematado por orden judicial el próximo 8 de julio. La planta, ubicada en Riachuelo y desarrollada con capitales chinos para abastecer al mercado asiático, saldrá a subasta con una base superior a los 5 millones de dólares, tras una ejecución hipotecaria y una serie de reclamos laborales que aún permanecen abiertos.

La decisión marca el cierre definitivo de una experiencia que nació en 2019 con expectativas de convertirse en una plataforma exportadora de carne bovina hacia China, pero que nunca logró obtener la habilitación sanitaria necesaria para acceder al principal mercado que justificaba la inversión.

La subasta fue ordenada por el Juzgado Civil y Comercial N°11 de Corrientes, en el marco de una causa de ejecución hipotecaria iniciada por acreedores privados. El inmueble comprende cerca de 37 hectáreas ubicadas sobre la avenida San Héctor Valdivielso Sáez, en el municipio de Riachuelo.

La base fijada para el remate asciende a USD 5.018.071,23. En caso de no registrarse ofertas durante la primera hora, el valor se reducirá un 25%, hasta los USD 3,76 millones.

Además de la ejecución hipotecaria, sobre el frigorífico pesan otros ocho embargos vinculados a demandas laborales promovidas por ex trabajadores que reclaman salarios e indemnizaciones adeudadas.

Un proyecto pensado para exportar que nunca consiguió la habilitación

La historia de Muralla China resume buena parte de las dificultades que enfrentan las inversiones industriales orientadas a la exportación cuando dependen de autorizaciones estratégicas.

La planta fue inaugurada el 29 de octubre de 2019 por inversores chinos encabezados por Yi Zhuang. El plan de negocios estaba diseñado alrededor de un objetivo central: exportar carne vacuna al gigante asiático.

Sin embargo, la habilitación federal para acceder a China nunca llegó.

Durante casi cuatro años la empresa realizó gestiones ante los organismos sanitarios nacionales para obtener la autorización. Mientras tanto, la planta operó con mercados limitados, fundamentalmente Hong Kong y Brasil, destinos que resultaban insuficientes para sostener una estructura industrial de gran escala.

Fuentes vinculadas al frigorífico sostienen que el negocio se volvió inviable porque la operación estaba diseñada para una integración exportadora mucho más amplia.

“Con los anteriores dueños se exportaba a más de veinte mercados, entre ellos Estados Unidos, Rusia, Chile, Unión Europea y países africanos. La lógica del negocio frigorífico es complementar destinos para colocar cada corte en el mercado más conveniente. Sin esa diversificación, la ecuación económica deja de cerrar”, explicaron personas que participaron de la operación de la planta.

Costos crecientes y pérdidas permanentes

La situación se agravó durante 2023.

Según relató en aquel momento el propio Yi Zhuang a los trabajadores, el frigorífico acumulaba pérdidas mensuales que se habían vuelto imposibles de sostener.

La faena rondaba las 4.000 cabezas mensuales, un volumen insuficiente para cubrir los costos de una instalación concebida para exportar.

Entre los principales problemas aparecían los gastos energéticos y de mantenimiento. Una de las últimas facturas eléctricas había pasado de 11 a 20 millones de pesos en apenas unos meses.

“La planta tiene calderas y equipamiento de gran porte que deben funcionar independientemente del volumen de producción. No es comparable con un matadero tradicional”, explicaban entonces fuentes cercanas a la empresa.

La imposibilidad de acceder al mercado chino terminó profundizando el desequilibrio financiero. Los mercados habilitados ofrecían oportunidades limitadas: Hong Kong absorbía principalmente menudencias y Brasil demandaba cortes específicos, sin capacidad para sostener el funcionamiento integral del establecimiento.

El cierre que dejó cien trabajadores sin empleo

La crisis llegó a su punto final en agosto de 2023.

El presidente de la compañía reunió a todo el personal y anunció el cierre de las operaciones. Días después comenzaron a enviarse los telegramas de despido.

Más de cien personas perdieron su fuente laboral, entre trabajadores permanentes y contratados temporarios.

La empresa afrontó indemnizaciones estimadas en alrededor de 14 millones de pesos, aunque posteriormente surgieron reclamos judiciales por diferencias salariales y compensaciones pendientes, que derivaron en los embargos que hoy continúan vigentes.

Una inversión que quedó a mitad de camino

La caída de Muralla China dejó una señal de alerta sobre las dificultades para consolidar proyectos exportadores de gran escala en el sector frigorífico.

La planta había sido concebida para aprovechar el crecimiento de la demanda china de carne vacuna, uno de los principales motores de la industria cárnica argentina durante la última década. Sin embargo, la falta de habilitación sanitaria, los cambios de contexto económico, la pandemia y el aumento de costos terminaron erosionando la viabilidad del emprendimiento.

Ahora, casi tres años después del cierre, el complejo industrial volverá al mercado, esta vez no como una apuesta de expansión exportadora sino como un activo judicializado que busca un nuevo dueño.

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Carne cae la oferta, crecen las exportaciones, pero el consumo interno ya no convalida más precios

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La menor faena redujo la disponibilidad de carne vacuna, aunque el mercado muestra un consumidor más sensible y una creciente sustitución por pollo y cerdo.

Aun cuando mayo mostró un mayor ritmo de actividad en la faena, los indicadores acumulados del año continúan exhibiendo un marcado retroceso.

Los datos provisorios elaborados sobre la base de los animales remitidos a faena anticipan para los primeros cinco meses del año, una caída del 11% respecto de igual período de 2025.

Si bien la producción de carne por animal faenado viene mostrando una leve mejora, todavía no alcanza para compensar una retracción de semejante magnitud.

Paralelamente, impulsadas por el favorable contexto internacional y comparadas con el bajo nivel de actividad registrado durante los primeros meses del año pasado, la exportación está absorbiendo un volumen creciente de producción. De acuerdo con los datos disponibles hasta abril, los embarques acumulaban un volumen 10% superior al registrado en igual período de 2025. En términos prácticos, esto implica una menor disponibilidad de carne para el consumo interno. Ajustándonos a las estadísticas oficiales del primer cuatrimestre, se trata de un recorte cercano al 12% interanual.

Sin embargo, a pesar de esta menor oferta, los precios de la carne vacuna en los mostradores no han registrado aumentos en los últimos dos meses. Por el contrario, medidos en términos reales, muestran una caída frente a la inflación minorista.

Según el relevamiento de precios que realiza el IPCVA, en mayo el valor promedio de los distintos cortes de carne vacuna considerados en la medición se ubicó en $18.569 por kilo, prácticamente sin cambios respecto de los promedios registrados en marzo y abril, frente a una inflación que para esos dos meses habría acumulado cerca de cinco puntos porcentuales.

Según el relevamiento de precios que realiza el IPCVA, en mayo el valor promedio de los distintos cortes de carne vacuna considerados en la medición se ubicó en $18.569 por kilo, prácticamente sin cambios respecto de los promedios registrados en marzo y abril, frente a una inflación que para esos dos meses habría acumulado cerca de cinco puntos porcentuales.

A su vez, esta combinación de menor oferta y precios estancados pone de manifiesto el grado de elasticidad que presenta actualmente la demanda de carne vacuna frente a otras fuentes de proteína animal, una característica que años atrás tendía a ser menos evidente.

En efecto, el consumo aparente de carne vacuna en términos per cápita —expresado como promedio de los últimos doce meses— se sitúa por debajo de los 48 kilos por habitante al año, es decir, un 5% menos que los casi 51 kilos per cápita registrados un año atrás.

Tomando el mismo criterio de medición basado en las estadísticas oficiales de consumo, el pollo, aun con precios creciendo a un ritmo superior al de los salarios, logra sostener sus niveles de consumo en torno a los 47 kilos per cápita, prácticamente equiparando al consumo de carne vacuna.

Por su parte, el cerdo continúa ganando terreno frente a ambas carnes y alcanza su mayor registro histórico, con más de 19,5 kilos por habitante, tras registrar un crecimiento del 8,6% respecto de los 18 kilos observados un año atrás.

Sucede que, a los valores actuales, el kilo de asado equivale a casi 4 kilos de pollo fresco y a 2 kilos de pechito de cerdo tras un incremento significativo en el último año.

Estas relaciones de precios favorecen un proceso de sustitución cada vez más marcado en las decisiones de consumo de los hogares, aunque manteniendo el consumo agregado de carnes en niveles estadísticamente estables.

No obstante, para el mercado interno —y especialmente para toda la cadena comercial de la carne vacuna— estos períodos en los que el consumo se estanca o reduce su ingesta, se perciben de manera inmediata.

Una señal elocuente de esta situación fue la caída observada en los valores operados en el Mercado Agroganadero durante la última semana. Aun tratándose de una semana de inicio de mes, habitualmente asociada a una renovación del poder de compra por el ingreso de salarios, prácticamente todas las categorías -con excepción de las vacas- registraron bajas de entre $100 y $300 por kilo respecto de los promedios de la semana previa.

No obstante, aunque profundizado durante la última semana, este proceso de ajuste ya se viene observando desde hace tres meses. Entre febrero y principios de marzo se registraron los precios máximos del año en todas las categorías.

Desde entonces, los novillos perdieron -en términos reales- un 18%; los novillitos, un 16%; las vaquillonas, un 16,5%; y las vacas, un 18,5%, aunque en este último caso, la comparación con febrero no resulta del todo apropiada debido a la fuerte estacionalidad de oferta que caracteriza a esta categoría.

Aun así, la tendencia reciente refleja un marcado interés de los compradores por hacerse de esta hacienda, fuertemente orientada a la exportación. En particular, durante las últimas semanas el interés comenzó a concentrarse en lotes de vacas más livianas, con posibilidades de ser reingresadas al circuito de invernada para su posterior terminación y salida como hacienda gorda para exportación. Si bien continúa siendo un mercado mucho más estacional, esta dinámica refleja la fuerte tracción que ejerce actualmente la demanda externa para este tipo de hacienda.

Al analizar una serie de precios más amplia, medida a valores constantes de hoy, se observa que, más allá del recorrido bajista registrado desde los máximos alcanzados en febrero, los valores de la hacienda continúan siendo muy favorables en términos históricos. En pesos constantes, superan en un 40% los niveles registrados dos años atrás.

Sin embargo, a diferencia de lo observado durante los primeros meses del año, cuando las subas parecían no encontrar techo, hoy se advierte una actitud considerablemente más cautelosa por parte de los compradores. Esto refleja a un consumidor que comienza a mostrar un grado de sensibilidad a los precios poco habitual para los patrones históricos de consumo del mercado local.

En adelante, esta cautela por parte de los compradores de hacienda podría incluso profundizarse a medida que empiece a salir con mayor fluidez la hacienda que actualmente se encuentra encerrada en los feedlots, en pleno proceso de engorde y terminación.

Es en este contexto donde la exportación debería actuar como el principal catalizador para morigerar la eventual debilidad que pueda presentar el consumo interno por estos meses.

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Exportaciones de carne se disparan en marzo, suben 34% en dólares

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Las exportaciones de carne bovina registraron en marzo de 2026 un salto significativo y volvieron a ubicarse en el centro de la escena económica: alcanzaron 61,6 mil toneladas por 419,3 millones de dólares, con subas del 25,1% en volumen y 34% en valor respecto a febrero, según el informe del Consorcio ABC difundido el 21 de abril.

El dato no es menor. En un contexto donde el Gobierno necesita sostener el flujo de divisas y consolidar expectativas, la mejora exportadora plantea una pregunta de fondo: ¿es un rebote coyuntural o el inicio de una recomposición más estructural del frente externo?

El salto interanual refuerza la señal: los volúmenes crecieron 38,5% y el valor casi se duplicó con un 97,9% más que en marzo de 2025.

Un esquema productivo que vuelve a rendir en dólares

Detrás de la mejora aparece una combinación de factores que el informe deja entrever sin explicitar una estrategia oficial directa: recuperación de precios internacionales, recomposición de mercados y mayor dinamismo en los embarques.

El precio promedio de exportación llegó a USD 6.802 por tonelada, con una suba del 7,1% mensual y una mejora sustancial frente a los niveles del año anterior.

En paralelo, la producción también acompañó: la faena alcanzó aproximadamente 1,029 millones de cabezas y generó 243,3 mil toneladas, con incrementos del 12,2% respecto a febrero y del 3,3% interanual.

El esquema exportador muestra una fuerte concentración: China absorbió el 62,2% de los volúmenes, consolidando su rol como destino dominante. En menor medida, también traccionaron Europa, Estados Unidos, Israel y Chile, especialmente en cortes de mayor valor agregado.

El Consorcio ABC, que representa el 38,5% de la faena total, vuelve así a marcar el pulso del sector exportador, con un peso determinante en la generación de divisas.

Divisas, precios y tensiones internas

El crecimiento exportador tiene implicancias directas en la macroeconomía. Más dólares alivian el frente externo, pero también reactivan una tensión histórica: el equilibrio entre exportaciones y mercado interno.

El informe muestra que los envíos al exterior no solo crecen en volumen, sino también en valor, impulsados por mejores precios internacionales. Esto potencia el ingreso de divisas en el corto plazo, en un contexto donde el Gobierno necesita sostener reservas y estabilidad cambiaria.

Sin embargo, el propio comportamiento del mercado —con fuerte dependencia de un único destino como China— introduce un factor de vulnerabilidad estructural. La concentración exportadora limita la diversificación de riesgos y condiciona la política comercial.

Al mismo tiempo, la suba de precios internacionales tiende a presionar la formación de precios internos, un punto sensible en un escenario donde la inflación sigue siendo un eje central de la política económica.

Entre el rebote y la tendencia: lo que se juega hacia adelante

El desempeño de marzo abre un escenario de interpretación abierto. Por un lado, consolida una mejora clara en el flujo exportador y en el ingreso de divisas. Por otro, deja interrogantes sobre su sostenibilidad.

El informe señala que en el acumulado del primer trimestre de 2026 se exportaron 164,1 mil toneladas por USD 1.070,8 millones, con subas del 14,3% en volumen y 52,9% en valor interanual. Esto sugiere una tendencia positiva, aunque aún condicionada por variables externas como precios internacionales y demanda asiática.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en tres variables: la continuidad de la demanda china, la evolución de los precios internacionales y el impacto que este dinamismo pueda tener en el mercado interno.

El dato de marzo ordena el presente. Pero no cierra la discusión.

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El USDA ajusta proyecciones y anticipa menor oferta global de carne vacuna en 2026

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El mercado global de carne vacuna entra en una etapa de reacomodamiento. Según el último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la producción mundial disminuiría un 1% en 2026, hasta 61,6 millones de toneladas, lo que marca el primer retroceso tras cinco años consecutivos de crecimiento. El dato no solo corrige estimaciones previas, sino que redefine el equilibrio entre oferta y demanda a escala internacional.

El informe también ajusta a la baja las importaciones globales, que pasarían de 12,01 a 11,68 millones de toneladas, una caída del 2,6% interanual. En ese cruce de menor oferta y demanda más selectiva, el comercio internacional de carne comienza a reconfigurarse.

Menor producción y cambios en los principales jugadores

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) publicó su informe semestral de producción y comercio mundial de carnes.

En el caso de la carne vacuna, las proyecciones muestran una corrección al alza en comparación con la fuerte caída prevista en el informe anterior, al tiempo que se ajustan a la baja las estimaciones de importación.

A nivel global, se espera que en 2026 la producción de carne vacuna disminuya un 1%, hasta alcanzar 61,6 millones de toneladas, lo que implica un recorte de 685.000 toneladas respecto de 2025, frente a las 913.000 toneladas proyectadas seis meses atrás. Se trata de la primera caída en producción, tras cinco años de crecimiento ininterrumpido.

China retrae compras y se redistribuye la demanda

Los mayores ajustes a la baja se observan en China y Brasil, aunque en este último caso los cambios resultan menos significativos de lo anticipado previamente. Tras un año récord en 2025, se prevé que la producción brasileña disminuya un 2%, hasta 12,4 millones de toneladas, sin que ello modifique su posición como principal exportador mundial, con 4,275 millones de toneladas.

Una dinámica similar se proyecta para Australia, donde la producción caería un 1% hasta 2,9 millones de toneladas, debido a un menor nivel de faena. No obstante, el país se mantendría como segundo exportador mundial, con 2,16 millones de toneladas.

Por el lado de la demanda, el organismo recortó su proyección de importaciones globales de 12,01 a 11,68 millones de toneladas, lo que implica una baja del 2,6% (307.000 toneladas) frente a 2025.

Este ajuste responde principalmente a la revisión a la baja de China, cuyas importaciones se reducen de 3,75 a 3,20 millones de toneladas, una caída del 12,5% interanual.

Un mercado más competitivo y fragmentado

En este contexto, los flujos comerciales atravesarían una reconfiguración producto de la implementación de esta estrategia china de autolimitación de sus compras externas, en contraste con la creciente demanda de Estados Unidos y Europa.

En el caso chino, la decisión de restringir importaciones con el objetivo de proteger la industria local reduce el volumen importado y en consecuencia, su participación en el comercio global al nivel más bajo desde 2020, pasando del 35% alcanzado en 2023 a menos del 27% actual.

Como contrapeso, Estados Unidos muestra un aumento de la demanda, con un crecimiento cercano al 6% que lo llevaría a un récord de 2,626 millones de toneladas, equivalentes al 22,5% del comercio mundial. A ello se suma la Unión Europea, con alrededor de 500.000 toneladas adicionales. En conjunto, EE.UU. y la UE prácticamente igualan la demanda china, concentrando más del 26% del comercio mundial, aunque con un nivel de precios sensiblemente superior.

Este nuevo mapa del comercio mundial, donde las principales fuerzas de la demanda tienden a equilibrarse, encuentra a la Argentina en una posición favorable en términos de su posicionamiento comercial.

Precios, competencia y oportunidades

Mientras Brasil y Australia enfrentan dificultades para administrar las restringidas cuotas arancelarias otorgadas por China, Argentina difícilmente se vea afectada por estas limitaciones. Por el contrario, un rápido agotamiento de los cupos con arancel preferencial por parte de estos proveedores podría impulsar los precios de compra para todo el mercado durante el segundo semestre, generando mayor competitividad y mejores valores para la carne argentina.

En el caso de Europa, a partir del Acuerdo con el Mercosur, Argentina se vería beneficiada por su participación dominante en la Cuota Hilton, además de la reducción de aranceles aplicados sobre la cuota adicional.

En tanto, con Estados Unidos, Argentina goza de un tratamiento especial otorgado mediante la ampliación de la cuota específica por país, lo que posiciona favorablemente frente a un mercado cuya necesidad de abastecimiento externo podría incluso superar el actual récord proyectado por el propio USDA.

En síntesis, frente a una oferta limitada y una distribución más equilibrada de la demanda, se configura un entorno de mayor competencia en el que Argentina podría verse favorecida tanto por su capacidad de abastecimiento como por su participación en cuotas arancelarias clave.

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