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Apóstoles avanza con un esquema de faena gratuita para ordenar el mercado cárnico

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En un movimiento con impacto directo sobre la economía local y la regulación sanitaria, el Gobierno de Apóstoles puso en marcha esta semana un esquema de faena sin costo en articulación con el frigorífico El Porvenir. La decisión, presentada públicamente el lunes, habilita a productores y carniceros a utilizar las instalaciones sin pagar por el servicio —a cambio de subproductos— y abre una nueva etapa de control sobre la cadena de comercialización.

La medida no es solo operativa. Introduce una tensión de fondo: ¿puede el municipio forzar la formalización del circuito cárnico en una plaza donde la faena en chacra y la venta informal siguen siendo prácticas extendidas?

Un acuerdo sin firma formal, pero con efectos inmediatos

Aunque aún no existe un convenio formal rubricado, el esquema ya comenzó a funcionar tras una serie de conversaciones entre el municipio y la conducción actual del frigorífico. El cambio no es menor: anteriores intentos no habían prosperado por falta de coordinación, mientras que ahora la apertura del establecimiento permite habilitar una herramienta concreta de política pública.

El mecanismo es simple, pero disruptivo en términos de incentivos. Productores y carnicerías pueden faenar sin costo monetario, entregando únicamente las achuras como contraprestación. A cambio, el municipio gana algo más valioso: capacidad de control.

La lógica es clara. Facilitar el acceso al servicio para luego exigir condiciones. En este caso, la exigencia apunta a dos frentes: que las carnicerías estén habilitadas y que toda la carne comercializada cuente con sello de origen de frigorífico. Es decir, trazabilidad sanitaria y legal.

El esquema también reduce barreras burocráticas. Se limita la documentación requerida y se coordina el proceso con el área de bromatología municipal, que valida quiénes pueden operar. En términos institucionales, el municipio intenta pasar de un modelo de control reactivo a uno preventivo, apoyado en incentivos.

De la economía informal al circuito regulado

El trasfondo es conocido en economías locales: pequeños productores que faenan en sus chacras y abastecen a carnicerías sin controles sanitarios ni trazabilidad. Esa práctica, además de estar prohibida, genera un doble problema. Por un lado, pone en riesgo la calidad del alimento. Por otro, debilita la recaudación y la capacidad regulatoria del Estado.

La nueva política busca atacar ese núcleo. Al eliminar el costo de faena, el municipio reduce el argumento económico que sostiene la informalidad. Y al mismo tiempo, refuerza los controles sobre los puntos de venta.

El impacto no se limita a la sanidad. También aparece un componente de seguridad rural. El esquema apunta a reducir el circuito de comercialización de carne proveniente de robos de ganado, un fenómeno que, aunque no masivo, tiene episodios recurrentes en la zona.

En paralelo, el municipio pone en juego su régimen de habilitaciones, que —según se plantea— no resulta costoso ni complejo, especialmente para pequeños contribuyentes fuera del área céntrica. La señal es doble: accesibilidad para formalizarse y mayor presión para quienes queden fuera del sistema.

Producción, precios y competencia: el efecto sobre el mercado local

El nuevo esquema tiene potencial para reconfigurar la competencia en el mercado cárnico local. Con más de veinte carnicerías en funcionamiento —y un número indeterminado de puntos informales—, la posibilidad de acceder a faena sin costo puede reducir precios de abastecimiento y mejorar márgenes.

Pero también puede generar una depuración del mercado. Aquellos que operaban fuera del circuito formal enfrentan ahora un escenario distinto: menos excusas para la informalidad y más controles.

En términos productivos, la medida se alinea con una estrategia más amplia de fortalecimiento de la ganadería local. El acceso a faena habilitada puede incentivar a pequeños productores a aumentar su stock, al reducir costos logísticos y mejorar las condiciones de comercialización.

La otra apuesta: el pescado como economía en construcción

En paralelo, el Ministerio del Agro proyecta la construcción de una sala de faena para pescado en la misma localidad, lo que introduce otra capa en la estrategia productiva. La piscicultura aparece como un sector con alto potencial, pero con un problema estructural: la falta de oferta.

Los datos son elocuentes. Mientras el consumo promedio nacional ronda los 5 kilos per cápita, en Misiones apenas alcanza los 200 gramos anuales para pescado de agua dulce. No es un problema cultural, sino de disponibilidad.

La futura sala de faena busca resolver ese cuello de botella. Si se concreta, permitiría generar producto fresco en origen, mejorar la logística y ampliar el consumo. En términos económicos, el diagnóstico es directo: existe demanda latente y margen para crecer.

Un experimento de regulación con resultados abiertos

El esquema de faena gratuita en Apóstoles combina herramientas clásicas de política pública —incentivos, control sanitario y formalización— con una implementación pragmática. No hay aún normativa nueva ni un marco contractual formal cerrado. Pero sí una decisión política de intervenir en el mercado local.

La clave estará en la ejecución. El éxito dependerá de dos variables: la adhesión de productores y carniceros, y la capacidad del municipio para sostener controles efectivos sin desalentar la actividad.

En las próximas semanas, el foco estará en la respuesta del sector privado. Si el esquema logra captar volumen y reducir la informalidad, puede convertirse en un modelo replicable en otras localidades. Si no, quedará como un intento más en un terreno donde las prácticas culturales y económicas suelen resistir cambios rápidos.

Por ahora, Apóstoles abrió una puerta. Falta ver quiénes deciden cruzarla.

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El asado aumentó 13% en noviembre y empujó los precios, aunque repuntó el consumo

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A pesar de una fuerte suba de precios en noviembre, encabezada por el asado con un incremento mensual del 13%, el consumo de carne vacuna en Argentina creció 3,4% interanual, según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA). El dato confirma una recuperación moderada de la demanda interna, incluso en un contexto de aceleración inflacionaria en los mostradores y caída de las exportaciones, y aporta señales relevantes sobre el comportamiento del consumo y la dinámica del sector cárnico hacia el cierre del año.

De acuerdo con el relevamiento, el consumo per cápita alcanzó en noviembre los 48,3 kilos por habitante por año, lo que implica una mejora interanual del 2,3% al considerar el promedio de enero a noviembre. En términos absolutos, esto se traduce en un aumento de 1,1 kilo por persona, equivalente a 2,101 millones de toneladas res con hueso (tn r/c/h), un dato que refleja mayor absorción del mercado interno frente a un escenario externo más adverso.

Precios en alza: el asado lideró las subas y la inflación anual supera el 53%

El informe de CICCRA destacó que en noviembre el precio promedio de la carne vacuna registró una suba mensual del 6,6%, una aceleración significativa frente al 2,6% observado en octubre, impulsada por la recomposición del precio relativo de los distintos cortes.

El asado fue el corte con mayor incremento mensual, al trepar 13% y alcanzar un valor promedio de $13.304,75 por kilo. Le siguieron la nalga, con una suba de 10,2% hasta $16.740,11 por kilo; la carne picada común, con un alza de 9,5% ($8.018,7); el cuadril, que aumentó 9,4% ($16.063,71); y la paleta, con un incremento de 8,4% ($13.024,15). En contraste, la caja de hamburguesas congeladas mostró un aumento más moderado del 2,9% mensual, con un precio promedio de $5.756,54 por cuatro unidades.

En la comparación interanual, la aceleración fue aún más evidente: el precio promedio de la carne vacuna exhibió un aumento del 53,2% anual en noviembre, frente al 47,3% registrado en octubre. Nuevamente, el asado lideró las subas con un 76,8% interanual, seguido por el cuadril (75,9%), la nalga (73,7%), la paleta (71,2%) y la carne picada común (59,7%). Las hamburguesas congeladas aumentaron 42,7% anual, mientras que el pollo entero mostró un alza mucho más contenida del 21,1% interanual, consolidándose como sustituto en el consumo.

Producción estable, exportaciones en baja y reconfiguración de la demanda

En términos productivos, la industria frigorífica faenó y produjo 2,881 millones de toneladas r/c/h de carne vacuna en los primeros once meses del año, un volumen prácticamente idéntico al registrado en igual período de 2024. Sin embargo, en noviembre la producción fue de 245 mil toneladas r/c/h, lo que representó una caída del 6,3% respecto de octubre y un descenso del 6,7% interanual.

Del lado de la demanda externa, las exportaciones de carne vacuna retrocedieron 10% interanual en el período enero-noviembre, con un total embarcado de 779,6 mil toneladas r/c/h. CICCRA atribuyó este desempeño principalmente a la disminución de las compras de China durante el primer semestre del año, un factor clave dada la gravitación de ese mercado en el esquema exportador argentino.

En el análisis mensual, la cámara explicó que “al igual que un año atrás, la caída estacional de los envíos a Israel (-71,6%; -4.519 toneladas peso producto) alcanzó para explicar la contracción del total exportado con relación al mes previo”. En la comparación interanual, las exportaciones totales se contrajeron 2,4% (-1.362 tn pp), debido a menores ventas a China, Israel, México, Canadá, Chile e Italia, que compensaron los mayores envíos a Países Bajos y Estados Unidos. En tanto, los despachos a Alemania, Brasil y España se mantuvieron en niveles similares a los del año anterior.

Un equilibrio frágil entre precios, consumo y mercado externo

El cuadro que surge del informe de CICCRA muestra un equilibrio delicado: precios que vuelven a acelerarse con fuerza, un consumo interno que resiste y mejora levemente respecto de 2024, y un frente exportador que pierde tracción. En este contexto, el mercado doméstico vuelve a ganar protagonismo como sostén de la actividad, mientras los valores relativos entre carnes explican parte de la recomposición del consumo de pollo frente a la carne vacuna.

La evolución de los precios en los próximos meses, junto con la dinámica de la oferta y la recuperación —o no— de las exportaciones, será determinante para evaluar si este repunte del consumo logra consolidarse o si vuelve a verse tensionado por nuevas subas en el mostrador.

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La carne argentina se valoriza, menos toneladas exportadas, pero ingresos récord en octubre

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Las exportaciones de carne argentina crecieron 38% en octubre por la mejora del precio internacional, pese a la caída en los envíos

El sector frigorífico registró en octubre un ingreso de USD 386,5 millones, un aumento interanual del 38,3%, aun cuando los embarques retrocedieron 4,5% y el volumen exportado continúa por debajo del año pasado. La valorización del precio internacional impulsó una recuperación que consolida un cambio de tendencia desde mediados de 2025. China sigue explicando más del 70% de las ventas externas.

Un repunte impulsado por precios: ingresos en alza y volumen en retroceso

BUENOS AIRES, 20 DE NOVIEMBRE DE 2025 (NA). Las exportaciones argentinas de carne vacuna volvieron a mostrar en octubre una dinámica divergente entre valor y volumen: mientras los embarques descendieron 4,5% según el Consorcio de Exportadores de Carnes (ABC), la facturación alcanzó USD 386,5 millones, lo que implicó un salto interanual del 38,3%.

El mes cerró con 66.600 toneladas peso producto exportadas, por debajo de los niveles de 2024, pero con un ingreso de divisas muy superior al del año pasado gracias a la mejora del precio medio de exportación.

El fenómeno obedece directamente a la recuperación de los valores internacionales. El precio promedio de octubre se ubicó en USD 5.806 por tonelada, un 0,6% más que en septiembre y 44,8% por encima de octubre de 2024, cuando el promedio era de USD 4.011.

En términos acumulados, entre enero y octubre se exportaron 588.800 toneladas, una caída del 8,5% interanual, pero los ingresos totales crecieron 26,3%, sumando USD 3.155,1 millones.

Desde el sector explican que este cambio de escenario representa una corrección tras un ciclo prolongado de baja: “En los últimos años, se observa una persistente tendencia a la baja de los precios en los principales destinos desde mayo de 2022 en adelante, que se ha revertido parcialmente desde mediados del segundo trimestre de 2025”, señaló ABC.

No obstante, el precio actual todavía se encuentra USD 495 por tonelada por debajo del máximo de abril de 2022, lo que muestra que el mercado no recuperó completamente los valores prepandemia y precrisis internacional.

China consolida su rol dominante: absorbe más del 70% del volumen exportado

La concentración geográfica volvió a ser un dato clave del comercio exterior cárnico argentino. China representó el 72,8% del volumen exportado en octubre y el 70% del acumulado anual, manteniendo su rol como principal destino.

En octubre se enviaron al gigante asiático: 17.000 toneladas de carne con hueso y huesos bovinos producto de la despostada, por USD 35,7 millones. 31.400 toneladas de carne bovina deshuesada, por USD 163,9 millones.

El precio promedio de la carne sin hueso colocada en China se ubicó en USD 5.220 por tonelada, un valor competitivo pero aún por debajo del promedio general, lo que explica la preferencia por cortes de menor valor relativo en ese mercado.

Si bien China sostiene el grueso de la demanda, el sector espera una mayor apertura del mercado de Estados Unidos, cuyo crecimiento potencial podría diversificar destinos y reducir la dependencia de un único comprador estructural.

Expectativas por nuevos mercados y desafíos en competitividad

Los datos de octubre confirman que el repunte de precios internacionales es el principal motor del incremento de ingresos, pero también exponen la vulnerabilidad del sector ante variaciones de la demanda global.

Con volúmenes en baja y costos internos elevados, la sostenibilidad del crecimiento dependerá de: La consolidación de precios internacionales. La apertura de nuevos mercados (como EE.UU.). La recuperación de la faena orientada a exportación. La estabilidad macroeconómica en el mercado interno.

Mientras tanto, la valorización de la carne argentina en el exterior funciona como amortiguador para un sector que aún opera por debajo de su capacidad exportadora.

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