Mercado de granos

La harina de soja argentina pierde ventaja frente a Brasil

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La posición histórica de Argentina como principal exportador mundial de harina de soja enfrenta uno de los mayores desafíos de las últimas décadas. La expansión acelerada de la industria aceitera brasileña, impulsada por una política de promoción de biocombustibles y una creciente capacidad de procesamiento, está modificando el equilibrio competitivo del principal complejo exportador argentino.

Así lo sostiene un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que señala que durante el primer semestre de 2026 Brasil alcanzaría exportaciones superiores a 12,3 millones de toneladas de harina de soja, muy cerca de las 13,3 millones proyectadas para Argentina, una diferencia que continúa reduciéndose año tras año.

Brasil le pisa los talones a Argentina en exportación de harina de soja. Acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán. La participación del aceite en el ingreso industrial alcanza máximos históricos en Chicago y la más alta en Argentina durante la última década.

1. Mercado de soja: Brasil alcanza un ritmo exportador de harina récord

Brasil acorta distancias frente al tradicional liderazgo argentino en el mercado de subproductos del complejo soja. Las proyecciones para este primer semestre del año ya ubican las exportaciones brasileñas de harina de soja por encima de 12,3 millones de toneladas, muy cerca de 13,3 millones estimados para Argentina. Este escenario es el resultado directo de la fuerte expansión de crushing de nuestro vecino país, que cerró 2025 con un volumen récord de 58,7 millones de toneladas procesadas, un 22,8% más que en 2021.

Históricamente, Argentina ha sostenido una posición de liderazgo en el mercado de exportación de harina de soja. Sin embargo, mientras que la molienda en Argentina registra un sendero virtualmente estancado, la industria del procesamiento en Brasil mantiene un crecimiento sostenido año tras año. Se proyecta que, para el acumulado a junio de 2026, Argentina termine exportando “solo” 8% más que Brasil. Esta brecha se achica significativamente respecto del 86% registrado en 2021 y del 23% observado durante el primer semestre de 2025.  Uno de los factores que impulsa este fenómeno es la promoción a la industria de biodiesel del país vecino, que ubica a la demanda de aceite de soja en máximos históricos. Como contrapartida, se produce una mayor oferta de harina de soja, lo que lleva a Brasil a niveles de competitividad cada vez mayores. Esto afecta de forma directa el principal producto exportador de Argentina y el principal determinante del precio de la soja en el mercado interno. 

Lo que Ormuz dejó: a pesar del desplome en Chicago, la participación del aceite de soja en el ingreso industrial alcanzó máximos históricos.

Durante la semana, Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo marco que sienta las bases para abrir una nueva ronda de negociaciones por 60 días. Con una extensión de 14 puntos claves se plantea, entre varias otras cosas, la finalización inmediata y permanente de las operaciones militares, incluyendo en el Líbano; la reapertura del estrecho de Ormuz, velando por el paso seguro de los buques comerciales sin cargo durante el lapso que dure la nueva “tregua” y la posibilidad de extender la misma si ambas partes están de acuerdo en ello. No es la primera vez que se afirma haber alcanzado la paz entre ambas naciones, pero si es la primera oportunidad donde ambas emiten un comunicado con tantos puntos en común y la primera vez que ambos principales mandatarios firman un acuerdo desde la fundación de la República Islámica en 1979. 

Luego de haber sobrepasado US$ 110/barril durante mayo, el petróleo Brent se desplomó a niveles preguerra perforando el piso de US$ 80/barril, como consecuencia del proceso de encontrar un nuevo nivel de precios bajo el renovado escenario global. Esta tendencia bajista en el crudo también viene presionando sobre las cotizaciones del aceite de soja, sobre todo en Chicago. A lo largo de estas últimas ruedas el aceite volvió al terreno de US$ 1.500/t luego de 35 ruedas ininterrumpidas de cotizar por encima de US$ 1.600/t y de haber sobrepasado US$ 1.700/t hace solo unas semanas atrás.

Sin embargo, a pesar del derrotero reciente, el combo entre la promoción de biocombustibles en Estados Unidos y un nuevo escalón de precios para la energía a escala global le imprimieron un nivel de relevancia al aceite de soja nunca visto. Con la cotización de la harina de soja en mínimos desde febrero, en Chicago el aceite explica 55% del ingreso industrial, máximo histórico para el “oil share”; es decir, la proporción del margen de la industria que es explicado por la contribución del aceite de soja. Este valor se ubica, además, 17 p.p. por encima del promedio histórico. 

La dinámica descripta impacta de lleno en el mercado argentino. Si bien el nivel de precios no es el mismo que en Chicago, la cotización del aceite de soja argentino en el mercado FOB se mantuvo por encima de US$ 1.100/t durante los últimos tres meses a pesar de los vaivenes en los futuros, siendo actualmente la segunda cotización más alta a esta altura del año, solo por detrás de los récords del 2022 cuando se desató la guerra entre Rusia y Ucrania. Al mismo tiempo, las cotizaciones FOB por la harina de soja cayó 10% desde su pico en mayo, debilitada por la oferta global y la oleada de ventas de futuros en la plaza de Chicago. Como consecuencia, prácticamente el 50% del poder de compra industrial en el mercado argentino está explicado hoy por el precio del aceite. 

Bajo este escenario, el poder de compra del sector industrial ajustó negativamente un 4,5% en las últimas cuatro semanas, lo que le pone un techo al precio disponible por la soja en el mercado local. La pizarra sigue promediando AR$ 465.000/t, 2% por delante del promedio de mayo, aunque cotizando a la par si se descuenta el efecto de la inflación.


2. Se calma el panorama internacional y el maíz vuelve a precios pre-Ormuz

La cosecha del maíz tardío y de segunda ya está en marcha en Córdoba, mientras en Buenos Aires los planteos esperan a ser trillados. A nivel nacional y considerando toda la campaña maicera, la cosecha progresa un 58%, en línea con el promedio del último lustro, según informa SAGyP. 

El progreso de la trilla del maíz de segunda se concentró principalmente en la Zona Núcleo. Sin embargo, el avance fue limitado debido a un clima húmedo que representa un desafío para llevar adelante las labores, al dificultar la entrada de las maquinarias a los campos e incentivando a postergar la trilla, en busca de levantar granos más secos. En materia de condiciones, a nivel nacional predomina el estado “bueno”, con el centro de Santa Fe y norte de Buenos Aires mostrando un estado “muy bueno” y regular en unos pocos distritos alejados de la zona más fértil, con excepción del centro-sur de Santa Fe.

La trilla de maíz se desarrolla, asimismo, en un contexto de precios más debilitados que al inicio de la campaña. El nivel de precios futuro de maíz, descontado en su respectiva curva de contratos diferidos en A3, muestra una tendencia bajista tras haber alcanzado un pico relativo a mediados de mayo, y ya está en niveles pre-Ormuz. 

La curva de precios futuros brinda un resumen de expectativas para la relación entre oferta y demanda – una curva de futuros en precios mínimos expresa la expectativa de disponibilidades más holgadas en relación con la demanda de lo que se esperaba hace un mes, momento en que la curva de precios futuros de maíz había llegado a máximos en el año. Desde aquel momento, se descontó en menores precios -una curva más baja- el pronóstico de una oferta que no sería tan decepcionante como se visualizaba en el punto cúlmine de la guerra, cuando el sector enfrentaba precios prohibitivos para los fertilizantes, combustibles caros y un horizonte que auguraba menor oferta de cereales.

Varios fueron los factores que pesaron sobre las cotizaciones y provocaron que la curva ajustara cerca de US$ 10/t en cada posición. En primer lugar, la entrada al mercado de la cosecha tardía de una oferta sudamericana sin precedentes y que gana cada vez más participación en los mercados internacionales. En segunda instancia, un maíz norteamericano que fue sembrado en su totalidad y sorprendió mostrando condiciones mucho mejores que el año pasado, según informó USDA. Por último, el desarme de posiciones de los fondos en Chicago, que recortaron su posición larga en maíz un 95% en solo seis semanas, el equivalente a 44 Mt.

Sin embargo, dos drivers ponen cierto límite a la caída los precios. Por un lado, el área sembrada con maíz sufrió un recorte entre campañas. En la 2026/27 se sembraron 38,57 millones de hectáreas, 3,6% menos que el año pasado, mientras la soja ganó participación en las intenciones de siembra al sumar 4,3% en hectareaje, según cifras de USDA. 

Puertas afuera del mercado local, Brasil ya está levantando su safrinha, que es la cosecha con mayor volumen dentro de su campaña de maíz. Allí, la trilla del cereal tardío recién comienza y acumula un avance del 6,7%, mientras la del temprano lleva un 90,4%, cerca de concluir. Los rindes de la campaña, en lo que al tardío respecta, se presentan dispares según la región: Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Pará muestran productividades elevadas, mientras otros estados exhiben pérdidas por falta o excesos de lluvias.

Siguiendo la tónica de los cereales, el trigo acumula un avance de siembra del 44% a nivel nacional, manteniendo un ritmo relativo elevado y sobrepasando todo registro anterior. En Buenos Aires, las labores se desarrollan con pausa entre semanas debido al clima húmedo y a cierta incertidumbre económica que lleva a los productores a actuar con cautela, afirma la Secretaría de Agricultura. El predominio de un perfil hídrico adecuado en los suelos juega positivamente para el crecimiento del cereal.

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Agro en modo récord: las exportaciones superan los 50 millones de toneladas

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La agroindustria argentina atraviesa uno de los años más dinámicos de las últimas décadas. Con una cosecha que podría superar las 165 millones de toneladas, el complejo agroexportador consolidó durante los primeros cinco meses de 2026 un desempeño histórico en materia de comercio exterior, impulsado principalmente por el trigo y el maíz, mientras la soja recupera protagonismo de la mano de mejores precios internacionales.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y mayo se embarcaron 50,4 millones de toneladas de productos agroindustriales, el mayor volumen registrado para ese período. Del total exportado, el 68% correspondió a granos y el 32% a productos industrializados, como aceites, harinas y pellets.

El ingreso de camiones a puerto se encuentra en máximos, con el 73.5% concentrado en el Gran Rosario y explicado principalmente por las descargas de maíz y soja. Las importaciones de fertilizantes en el primer cuatrimestre fueron las más altas desde 2021.

1. Trigo y maíz apuntalan las exportaciones de granos

El 2026 es un año relevante para el agro argentino a la espera de concretar una cosecha total de granos que se estima terminará por encima de las 165 Mt, abasteciendo sobradamente el mercado interno y convirtiendo a Argentina en el origen más competitivo para un amplio abanico de productos agro. Este grado de competitividad viene siendo convalidado por la demanda externa, que absorbe granos a un ritmo extraordinario: sólo entre enero y mayo inclusive se embarcaron 50,4 millones de toneladas, el 68% como grano y el 32% como subproductos industriales -aceites, pellets y/o harinas.

Los principales protagonistas son el trigo y el maíz, con 10,6 Mt y 17,1 Mt exportadas respectivamente en los primeros cinco meses del año. Ello es, un 67% y 14% más que lo exportado para la misma altura el año pasado. El otro cultivo que está dando la nota en este 2026 es el girasol, con una absorción externa equivalente de 3,7 Mt entre semillas, aceite y harina. Además, desde abril comenzaron a intensificarse las exportaciones de soja, con 1,9 Mt exportadas de grano hasta ahora y 13,6 Mt que se procesaron para embarcar aceite y harina de soja.

En tándem con un ritmo exportador récord, el ingreso de camiones a puerto está en máximos, con 1.313.635 unidades vehiculares ingresando a descargar en los puertos de todo el país, computando hasta el 26 de mayo del corriente año. De ese total, un 73,5% se concentran en la zona del Gran Rosario (unos 965.000 vehículos), ingresando en la región casi 200.000 camiones más que el año pasado.

En términos comerciales, la logística está jugando un rol fundamental en el mercado de granos durante este año. Entre la combinación de una cosecha récord de maíz y la relevancia de los planteos tempranos de esta campaña, sumado a la llegada de las toneladas de soja desde mediados de abril, el 65% de los 965.000 camiones que ingresaron al Gran Rosario en 2026 es explicado por las descargas conjuntas de soja y maíz en los últimos dos meses. 


2. La fijación de precios en soja aceleró un 70% en mayo

Las subas en el precio de exportación del complejo soja han venido traccionando el poder de compra del sector industrial/exportador en plena época de cosecha, lo que en parte ayudó a la recuperación de los precios en el mercado disponible. Actualmente las ofertas de compras con entregas inmediatas en el Gran Rosario rondan los AR$ 460.000/t por soja, muy cerca del FAS teórico de AR$ 470.000/t, cuando apenas comenzado el mes de abril el mercado físico se había desplomado hasta los AR$ 430.000/t. Las subas de los precios ofertados para la compra atrajeron más ventas en el mercado interno y dispararon el pricing de soja: el volumen de mercadería a la que se le puso precio en mayo creció un 70% con relación al acumulado entre enero y abril. El volumen de mayo alcanza las 4,13 Mt entre compraventa a fijar y fijaciones de precio, de las cuáles el 85% fueron por nuevos contratos, 2,3 veces el volumen del mes pasado.

Este mes el precio negociado por soja en Chicago promedió los US$ 442/t, la cotización más alta en lo que va del año y un 15% por encima del nivel de todo 2025, alcanzando máximos desde abril del 2024. Este nuevo “escalón” de precios donde se está negociando la oleaginosa vino traccionado por el impulso a biocombustibles en Estados Unidos y por el conflicto en Medio Oriente. Ambos dos llevaron las cotizaciones del aceite de soja cerca de los US$ 1.700/t en Chicago, una suba del 53% en lo que va del año. Al mismo tiempo, los fondos especulativos jugaron un rol fundamental, posicionándose en todo el complejo soja y llegando esta semana a mantener una cartera comprada por 481.000 contratos entre futuros y opciones, una variación de cartera de más del 1.000% en el año habiendo comenzado vendidos el 2026.

Esta dinámica del mercado internacional se traslada al mercado local vía revalorización del precio de exportación industrial. Tanto el precio del aceite como el de la harina de soja estuvieron subiendo desde que comenzó el año, alcanzando su valor más alto en plena cosecha. Actualmente el precio promedio FOB industrial ronda los US$ 494/t, un 8% más alto que a comienzos de año y el nivel de cotizaciones más altas para esta altura desde los extraordinarios valores del 2021 al 2023. 

Si bien la soja le quitó parte del protagonismo a los cereales en el mercado interno, las búsquedas de maíz por parte de la exportación siguen siendo intensas. El line up de maíz es de 1,8 Mt para los próximos quince días y la oferta de compra promedió US$ 181/t en la semana para originación inmediata o contractual, un premio de US$ 5/t respecto a las propuestas para descargas de maíz tardío. 

Sin embargo, el nivel de precios por maíz viene presionado por la dinámica en Chicago, que luego de haber alcanzado máximos de un año el 5 de mayo pasado, acumula pérdidas del 6% en una oleada continuada de ventas por parte de los fondos especulativos. En las últimas tres semanas, los fondos redujeron su posición comprada en un 30% con ventas netas por el equivalente a 12 Mt de maíz. El avance de la siembra y el clima favorable en Estados Unidos se combinaron con la caída en las cotizaciones del petróleo, disparando la salida de posiciones largas por parte de los especuladores, presionando los precios del cereal a la baja. Lo que se ha venido traduciendo en una caída del precio FOB del maíz argentino y consecuente presión sobre los precios internos, que esta semana promediaron 1% menos y 4% por debajo que a comienzos de mayo.


3. Se desinfla el precio de la urea

A pesar de la crisis derivada de la guerra en Medio Oriente y su consiguiente impacto en el mercado global de fertilizantes, la Argentina logró mantener un ritmo de importaciones del insumo más que aceptable en el primer cuatrimestre. En este escenario, las compras externas de fertilizantes nitrogenados -entre los que se incluye la urea- alcanzan las 273.000 tn y superan lo visto en 2022 a esta altura, cuando el mercado atravesaba la crisis de insumos por la guerra ruso-ucraniana.

Paradójicamente, este nivel de importaciones de nitrogenados es impulsado, ante todo, por guarismos superiores en el segundo bimestre, con volúmenes más altos en la serie para este periodo, y duplicando lo registrado en el primer bimestre. Para esta categoría, las importaciones en marzo y abril de 2026 fueron 63% superiores al promedio del último lustro, respectivamente. Sin embargo, para esta misma comparativa, pero hecha para el primer bimestre, la variación contra la media quinquenal arroja una caída del -30%. 

Profundizando en la coyuntura más reciente del mercado, los precios internos de la urea acumulan una segunda semana de descenso y la importación comenzó a mostrar un mayor pulso, sobre todo debido a la necesidad estacional de fosfatados. Actualmente, los precios ofrecidos para urea por proveedores locales se encuentran en torno a los US$ 830 y 840/tn. Respecto a su punto más alto alcanzado en abril, las referencias de urea importada cayeron entre US$150 y $185/tn y la producida en fábricas locales alrededor de US$100 /t. 

Otra buena noticia para el mercado de urea es que China -uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo- volvió a habilitar sus exportaciones. Con la canilla del gigante asiático abierta, los precios internacionales deberían sentir un alivio. 

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Trigo acelera la siembra a un ritmo récord mientras el maíz pierde valor y la soja encuentra sostén en el mercado internacional

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La campaña triguera 2026/27 comenzó con una velocidad inusual. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), ya se implantó el 32% del área proyectada a nivel nacional, el avance más rápido registrado desde que existen estadísticas comparables, al menos desde la campaña 1998/99. El dato refleja una estrategia defensiva de los productores frente a un escenario complejo de costos y volatilidad de mercados: aprovechar la humedad disponible en los perfiles superficiales del suelo antes de que las condiciones climáticas cambien.

La dinámica de siembra contrasta con las señales comerciales. Aunque el cereal muestra un fuerte ritmo de implantación, los negocios para la nueva campaña permanecen rezagados. Al cierre de esta semana se habían comercializado unas 1,84 millones de toneladas de trigo 2026/27, un volumen 30% inferior al promedio de los últimos cinco años y también por debajo del ciclo pasado.

El ritmo de siembra de trigo avanza a paso firme. Los precios se desploman en Chicago por oleada de ventas de los fondos. En el mercado local, cae el precio del trigo y el maíz, pero la soja resiste.

1.    Trigo: Se completó el 32% del área de intención, un máximo desde que se tengan registros

La siembra de trigo puso quinta y alcanza su ritmo más alto desde por lo menos la 1998/99. Pese a la complejidad que imponía el panorama del mercado de insumos y los altos precios de los combustibles, los productores comenzaron sus labores y ya hicieron sus planteos sobre un 32% del área total proyectada a nivel país, según datos de la Secretaría de Agricultura y Pesca. 

Este ritmo de siembra relativamente vertiginoso se explica por la necesidad de aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo mientras esté disponible, explica GEA-BCR en su informe, aunque prevé un recorte del 12% interanual en el área sembrada de zona núcleo para la nueva campaña. 

En términos comerciales, al miércoles de esta semana ya se acumulan negocios por aproximadamente 1,84 Mt de trigo correspondiente a la 2026/27; un 30% por detrás de del promedio de los últimos cinco años y el ciclo pasado. Los precios a cosecha estuvieron ajustando fuertemente en las últimas semanas, presionados por el mercado global y la inminente llegada de la oferta desde el hemisferio norte. La curva de futuros en A3 se desplazó un 4% hacia abajo en las últimas dos semanas, con la cotización a enero bajando US$ 11,5/t.

Estados Unidos comenzó la trilla de su tan golpeado trigo de invierno, para el cual se prevé la cosecha más baja desde la campaña 1972/73. Sin embargo, al mismo tiempo, el resto de los orígenes relevantes para el mercado global de trigo, como lo son Rusia, Ucrania, Canadá y la Unión Europea, se preparan para encarar la trilla con buenas expectativas productivas en términos generales. Agencias privadas rusas proyectan una cosecha de trigo por encima de las 90 Mt, de mínima 4 Mt más que las primeras estimaciones del WASDE de mayo. En Francia las condiciones del trigo sembrado superan ampliamente las del año pasado a esta altura, mientras que en Ucrania esperan levantar una cosecha de granos que sería mejor que durante el año pasado. 

En este escenario, el trigo norteamericano se presenta como el menos competitivo entre todos los orígenes relevantes, y esto se evidencia en un ritmo exportador reducido. Además, la presión de oferta por la cercanía de la entrada a la cancha de las cosechas del hemisferio norte también juega en el mismo sentido. Como respuesta a estos hechos, los fondos especulativos comenzaron un fuerte desarme de posiciones compradas en el cereal, tras lo cual los precios comenzaron a caer sin parar en Chicago. El contrato de futuro de trigo más cercano tocó los US$ 214/t durante esta semana, lejos del pico bianual alcanzado a mediados de mayo de US$ 249/t.


2- Se desplomaron los precios por maíz

En Chicago, el maíz se desplomó más de US$20/t en cuatro semanas, tendiendo a converger con los niveles anteriores a la implosión del conflicto en Medio Oriente. 

El 5 de mayo pasado los contratos de futuro por maíz alcanzaban máximos de un año, llegando a US$ 191/t para el contrato más operado en Chicago. El cierre del estrecho de Ormuz, la suba en el petróleo y los fertilizantes y el rol de maíz como insumo para bioetanol aportaron los fundamentos para que las cotizaciones del cereal escalaran un 11% en el año. El rally fue convalidado por los fondos especulativos, que en su apetito por commodities pasaron de estar vendidos en 2 Mt de maíz a principios de año, hasta alcanzar la posición comprada más importante desde febrero del 2025 con el equivalente a 43,6 Mt. Sin embargo, desde entonces los fondos no hicieron más que vender y la cartera comprada se redujo en un 72% en solo veinte ruedas.

Aunque Ormuz haya sido un game changer para el mercado de commodities, la oferta de maíz global para esta campaña 2025/26 es récord: Estados Unidos consumaría la mayor cosecha de su historia, Argentina haría lo propio y Brasil levantaría la segunda más importante. A la vez, la siembra 2026/27 avanza sin problemas en Norteamérica, con el 67% de los cultivos ya implantados en condiciones buenas a excelentes y expectativas climáticas favorables. Entre el aluvión de granos sudamericanos, las buenas perspectivas para la nueva campaña estadounidense, el peso de la oferta, los reacomodamientos del petróleo y las tomas de ganancias de los fondos, se explica el abrupto cambio de tendencia de las últimas semanas.

Bajo este escenario, el precio de exportación para la cosecha tardía en Argentina pasó de negociarse en US$ 220/t a caer por debajo de los US$ 200/t en el último mes, trasladándose al mercado interno y presionando sobre la curva de futuros en A3. Los contratos de maíz, desde julio a diciembre cayeron entre un 3,6% y 2,4%, para volver a niveles de precios anteriores a la guerra. La cotización disponible con descarga en Rosario, ajustado por inflación, está al mismo nivel que a fines de marzo pasado cuando la pizarra se desplomaba con el ingreso del maíz temprano.

De la mano de las caídas en las cotizaciones por maíz, el ritmo comercial por el cereal ha ido mermando. Al mismo tiempo, el precio de la soja exhibió una relativa mejora, invirtiendo así la dinámica comercial del mercado: si durante el primer cuatrimestre del año, el maíz fue el protagonista de los negocios; desde mayo en adelante, de la mano de la entrada de la nueva cosecha y la mejora en precios, la soja se lleva el protagonismo.

Vale aclarar, sin embargo, que los compromisos de maíz en el mercado interno ya alcanzan las 26,7 Mt, el segundo registro más alto y con el 94% de esas compras en manos del sector exportador. Al mismo tiempo, las registraciones de DJVE a esta altura apenas superan las 18 Mt, por lo que el sector está más “calzado” que nunca en términos de ventas externas.  Con un tipo de cambio estable durante todo el año, sin volúmenes de equilibrio por los que competir y con un cronograma de reducción arancelaria hacia delante, los incentivos a adelantar DJVE no son demasiado fuertes.

En materia de competitividad, Argentina sigue siendo el origen más atractivo para comprar en el mercado global, ganándole la pulseada en el mercado internacional al maíz safrinha que ya se está empezando a levantar. El ritmo de exportación para esta campaña viene siendo récord, con 14,2 Mt embarcadas a la fecha. Es de esperar, además, que las ventas al exterior vuelvan a acelerarse con la llegada del maíz tardío a partir de julio. El avance de cosecha a nivel nacional es del 53%, en línea con el promedio de los últimos años.

En Brasil la zafra de segunda apenas si está arrancando con 0,6% de la superficie objetivo ya cosechada, 1,2 p.p. por detrás del promedio. En términos generales las perspectivas son buenas, con excelentes condiciones para el centro del país, sobre todo en Mato Grosso, aunque algunas preocupaciones sobre el sur por las faltas de lluvias y altas temperaturas de mayo. El organismo oficial brasilero espera una cosecha total de 140 Mt, con 108 Mt de maíz safrinha, apenas por debajo del récord del año pasado.


3- El aceite de soja no para de subir en Chicago

El complejo soja fue el que menos padeció el desarme de posiciones por parte de los fondos especulativos, quienes llegaron a mantener la posición comprada más importante que se tengan registros hace tan solo unas semanas. Sin embargo, la soja no escapó a la tendencia bajista en granos y acumula pérdidas de un 4% en las últimas cuatro semanas, mientras que la harina retrocedió solo un 1%. Lo que más soporte le está aportando al mercado viene por el lado de los aceites, que ya superó los US$ 1.730/t, máximos desde junio del 2022, acumulando ganancias del 59% en el año y a tan solo un 15% de alcanzar el precio máximo histórico nominal en Chicago. 

Debido a que buena parte de los fundamentos que impulsan las cotizaciones del aceite de soja en Chicago son propios de la coyuntura norteamericana (Estados Unidos consume internamente casi todo el aceite de soja que produce), el precio FOB del aceite argentino no copió con la misma intensidad el rally alcista de la plaza norteamericana. Sin embargo, funcionó de sostén para los precios en plena presión de cosecha argentina. Esta dinámica viene manteniendo el poder de compra industrial y el precio disponible en el mercado interno.

Mientras los precios de compra ofertados por trigo y maíz en el mercado local vienen cayendo, los de soja se mantienen dentro de los AR$ 460.000 y AR$ 465.000/t. Con precios relativamente más atractivos, en la última semana se comprometieron 1,3 Mt de soja, el 67% con precio hecho. Con los últimos datos disponibles, los compromisos acumulados de la campaña llegan a las 18,5 Mt de soja para la 2025/26 de las cuáles un 32% se concertó en las últimas cinco semanas.

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Buen año para la agroindustria argentina

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Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez / FIEL – La cosecha de la campaña 2025-26 será récord. Sobre un total estimado en 165 millones de toneladas (estimación Bolsa de Comercio de Rosario), los pronósticos siguen aún ajustándose con alzas en maíz y soja (64/68 millones y 50,1 millones de toneladas, respectivamente, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la de Rosario). En el caso del trigo, el volumen de cosecha aumentó un 47% entre las dos últimas campañas, en maíz un 36% y el volumen se mantuvo en el caso de la soja. El girasol y la cebada también hicieron un aporte importante al crecimiento del volumen.

Estos resultados se enmarcan en el permanente perfeccionamiento de la producción local que ha sumado a la tradición de siembra directa y a la fertilización, nuevas tecnologías y mejoras genéticas.

La ganadería vacuna, por su parte, está en un proceso de recomposición de stocks y aumento del peso en faena, a la vez que sus exportaciones aumentan debido a la escasez de oferta mundial y a precios internacionales sostenidos. La información del INDEC para el primer cuatrimestre del año indica que las exportaciones cárnicas alcanzaron cerca de 211.300 toneladas por un valor aproximado de 1.399,2 millones de dólares. Comparado con igual período de 2025, el desempeño muestra una mejora tanto en volumen como en valor: los embarques crecieron 7,5%, mientras que la facturación avanzó 44,5% interanual.

Los productos regionales también muestran un aumento muy importante que incluyen a los lácteos, la miel, el tabaco, cítricos, legumbres, hortalizas, porcinos y forrajes. A esto se suman buenas perspectivas en la renovación de productos en reemplazo de algunas producciones en descenso como las peras.

De la mano de esta coyuntura favorable se observa una reactivación de la compra-venta de campos, con aumento de los precios por ha.

El gobierno, que ha reconocido desde su inicio la importancia sectorial para el crecimiento del país, ha ido introduciendo mejoras de desregulación y promoción en la medida en que las etapas de su programa de estabilización económica lo fueron permitiendo. Sin duda la noticia más esperada por el agro es la continuidad en la reducción de los derechos de exportación (Gráfico 1). Recientemente las autoridades han anunciado un recorte en las llamadas “retenciones”, introduciendo como novedad un cronograma descendente para 2027 y 2028. Las correcciones para trigo y cebada operarán en el corto plazo con una alícuota que baja de 7,5% a 5,5% desde junio de 2026, favoreciendo una mayor siembra. Para el resto de los productos, el cronograma se inicia en enero de 2027. En soja se parte del 24% actual con reducciones mensuales hasta el 21% hacia diciembre de 2027 y al 15% en diciembre de 2028. En maíz y sorgo, se parte del 8,5%, con reducciones trimestrales hasta alcanzar el 7,5% a fines de 2027 y el 5,5% al cierre de 2028. El girasol, del 4,5% actual descenderá al 3% en 2028 de manera semestral. Los subproductos agroindustriales obtendrán una reducción proporcional en el mismo período.

Gráfico 1

Fuente: FIEL con base en datos Ministerio de Economía
Nota: la recaudación por derechos de exportación incluye a todos los productos alcanzados pero la participación mayoritaria corresponde a los productos agroindustriales.

Además del recorte de retenciones, el gobierno ha puesto en marcha incentivos para la inversión a través de Régimen de Incentivos para las Medianas Inversiones (RIMI) que incluyen amortización acelerada de inversiones, devolución de saldos tributarios a favor en IVA y, específicamente en el caso de este sector, se incluye un tratamiento preferencial para los sistemas de riego que permite amortizar el 100% de la inversión en el Impuesto a las Ganancias en una sola cuota anual y no exige un monto mínimo de inversión.

Este reconocimiento al sector llega en un momento importante en el que aparecen oportunidades en los mercados internacionales que mejoran la rentabilidad sectorial, y también se observan algunos alivios en la evolución del precio y disponibilidad de fertilizantes, afectados por el conflicto entre Irán y los Estados Unidos/Israel. Por su parte, el sector agroindustrial ha acompañado el crecimiento de la producción ampliando su capacidad de procesamiento, pero enfrenta dificultades objetivas en los temas de logística como la licitación con resultado aún pendiente de la hidrovía, el estado de los caminos rurales y los conflictos gremiales entre los aspectos más importantes.

Sumando a este panorama positivo, los compromisos de los acuerdos preferenciales de comercio firmados recientemente por nuestro país también dan muestra de la vocación exportadora de nuestros productores. Así, en el marco del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, los productores argentinos de miel y huevos fueron los primeros en cubrir la cuota disponible (Uruguay lo hizo con el arroz). En esta primera etapa, las cuotas para productos agropecuarios se están cubriendo por orden de llegada (luego se espera que los países del Mercosur coordinen el reparto, lo que podría llevar algún tiempo de negociación interna). Las autoridades acompañaron adecuadamente esta respuesta a través de la rápida organización de los requisitos sanitarios exigidos, a través de la Secretaría de Agricultura. Una respuesta similar se dio a la ampliación de la cuota de carne vacuna acordada con los Estados Unidos que fue rápidamente cubierta.

En el caso del acuerdo con la UE cabe señalar que las cuotas asignadas al Mercosur corresponden a productos agroindustriales en los que la Unión Europea ha mantenido tradicionalmente una política de protección comercial con muy pocas ventanas abiertas al comercio y compitiendo en terceros mercados con el propio Mercosur. De modo que el cambio, si bien limitado por el tamaño de las cuotas y la aplicación de eventuales salvaguardias, marca un punto de inflexión que permitiría pensar en nuevas inversiones y cadenas de valor bi-regionales. Así, no es tan importante el volumen en sí mismo de cada cuota sino la posibilidad de dar un giro en una relación histórica que no ha aprovechado las fortalezas de cada región. Además, la variedad de productos incluidos permitirá complementar la producción europea y la del Mercosur favoreciendo a los consumidores (carne vacuna y aviar, huevos, carne porcina -en consulta por temas sanitarios-, miel, arroz, azúcar, maíz, sorgo, etanol y productos lácteos).

Por último, la contribución de la agroindustria local al crecimiento y provisión de divisas tiene aún espacio para crecer. Los analistas sectoriales extienden el crecimiento de la producción hasta 177/180 millones de toneladas en el curso de la próxima década manteniendo el patrón actual, centrado en el maíz, la soja y el girasol. A la vez, la recuperación del stock ganadero vacuno tiene un potencial en torno de los 10 millones de cabezas adicionales (que se perdieron desde 2007) a partir de los casi 51 millones actuales.

El mundo nos brinda nuevas oportunidades para este sector tradicional de nuestro país, y la novedad local es que estamos en camino para aprovecharlas.

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¿Vuelve el maíz? La caída de los fertilizantes reabre el debate por la campaña 2026/27 y desafía el avance de la soja

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Después de una campaña marcada por la prudencia financiera y la búsqueda de menores costos, el maíz vuelve a ganar terreno en la consideración de los productores argentinos de cara a la siembra 2026/27. Aunque todavía falta para que las decisiones finales se traduzcan en hectáreas efectivamente implantadas, las primeras encuestas del sector muestran un dato que comienza a modificar el escenario que parecía consolidado meses atrás: el cereal recupera atractivo frente a la soja.

La explicación se encuentra principalmente en la evolución de los costos de producción. Durante gran parte del último ciclo, la escalada internacional de los fertilizantes, especialmente de la urea, había golpeado con fuerza la ecuación económica del maíz. Con valores cercanos a los 1.000 dólares por tonelada, el cultivo perdió competitividad frente a la oleaginosa, que requiere una inversión inicial significativamente menor y ofrece una mayor flexibilidad financiera para los productores.

Ese contexto llevó a muchos analistas a anticipar una expansión de la soja durante la campaña 2026/27. Sin embargo, la realidad comenzó a mostrar matices. La corrección de los precios de los insumos, sumada a las ventajas agronómicas que históricamente ofrece el maíz dentro de las rotaciones, está provocando una reconsideración de las estrategias productivas.

En las encuestas previas al inicio de la campaña gruesa, el cereal vuelve a aparecer como la opción preferida por buena parte de los productores, especialmente en regiones donde los planteos agrícolas intensivos demandan una adecuada reposición de nutrientes y una mayor sustentabilidad de los sistemas productivos. El maíz no solo aporta mejores niveles de cobertura y conservación de los suelos, sino que además genera mayores volúmenes de producción física por hectárea, un aspecto clave para muchas empresas agrícolas.

Sin embargo, el entusiasmo está lejos de convertirse en euforia. El escenario sigue dominado por la cautela. Los costos financieros continúan elevados, la volatilidad cambiaria sigue siendo un factor de incertidumbre y los márgenes proyectados todavía dependen de variables que pueden modificarse rápidamente en los próximos meses.

A diferencia del ciclo anterior, cuando el productor enfrentaba una señal económica clara que favorecía a la soja, hoy el panorama es más equilibrado. La mejora en la relación insumo-producto para el maíz permite que el cereal vuelva a competir en igualdad de condiciones, aunque sin garantizar todavía una repetición automática del récord de siembra alcanzado el año pasado.

La pregunta que atraviesa al sector no es únicamente si el maíz recuperará superficie, sino si podrá sostener el protagonismo que había logrado antes de que los altos costos desplazaran parte de la intención de siembra hacia la oleaginosa. La respuesta dependerá de cómo evolucionen los precios internacionales, la disponibilidad de financiamiento y el comportamiento de los mercados de insumos durante las próximas semanas.

Por ahora, lo que muestran las primeras señales es que el maíz está lejos de haber perdido la batalla. Tras un período en el que parecía condenado a ceder terreno frente a la soja, vuelve a posicionarse como una alternativa competitiva dentro de la estrategia productiva argentina. Y aunque el récord de la campaña pasada todavía aparece como una meta exigente, el cereal recuperó algo que parecía haber perdido: el respaldo de los productores.

Informe GEA Bolsa Comercio de Rosario by CristianMilciades

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