MERCADO FINANCIERO

Activos argentinos en baja: el Merval perforó los 2.000 puntos y subió el riesgo país

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Los activos argentinos atravesaron una jornada negativa, en contraste con el desempeño de algunos de los principales mercados internacionales. El S&P Merval cayó 1% hasta 3.156.331,80 puntos, mientras que medido en dólares retrocedió 0,8% y volvió a perforar la barrera de los 2.000 puntos. La presión también alcanzó a los bonos soberanos y llevó al riesgo país a 428 puntos básicos.

La rueda dejó una señal relevante para el mercado local: pese a un escenario externo que mostró algunos indicadores favorables, los activos argentinos todavía encuentran dificultades para sostener una dinámica positiva. La economista Elena Alonso señaló que el comportamiento reciente del Merval muestra que, por el momento, el mercado argentino no logra aprovechar plenamente el buen clima internacional.

Entre las acciones que encabezaron las bajas se ubicaron BBVA, con una caída de 2,6%; Banco Macro, que retrocedió 2,4%; Transportadora de Gas del Norte, con una baja de 2,4%, e YPF, que perdió 2%. La tendencia también se reflejó en Wall Street, donde los ADR argentinos operaron mayormente en terreno negativo: Banco Macro cayó 2%, YPF cedió 2% y BBVA bajó 1,7%.

La debilidad se extendió a la deuda soberana. Los bonos argentinos en dólares negociados en Wall Street registraron bajas generalizadas de hasta 0,6%. El Global 2041 encabezó los retrocesos, seguido por los Global 2035 y 2038, ambos con pérdidas de 0,5%, mientras que el Global 2046 cayó 0,4%.

En ese contexto, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan aumentó siete puntos y llegó a 428 unidades. El indicador vuelve así a ganar relevancia para una economía que busca reducir el costo de financiamiento y recuperar acceso sostenido a los mercados internacionales de crédito.

La presión también se observó en otros instrumentos. Según el análisis de SBS, los activos dollar-linked retrocedieron en promedio 0,2%, mientras que la deuda ajustada por CER cayó 0,15% en el tramo corto y 0,35% en el largo. Los títulos a tasa fija permanecieron prácticamente estables, mientras que los instrumentos floaters mostraron las mayores pérdidas, particularmente en el tramo largo.

El comportamiento de los activos locales se produjo mientras Wall Street presentó una dinámica mixta. El Dow Jones alcanzó un nuevo máximo histórico, mientras que la evolución del oro y la baja de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense configuraron un escenario externo que, en principio, ofrecía mejores condiciones para los mercados emergentes.

El oro registró además una fuerte suba y alcanzó máximos de casi siete semanas. El metal precioso avanzó 3,8% hasta US$4.309,55 por onza, mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se ubicó cerca de mínimos de una semana. En paralelo, el dólar operó cerca de sus niveles más bajos en seis semanas frente a otras monedas.

La mejora en la cotización del oro tuvo un efecto directo sobre las reservas internacionales argentinas. El stock del Banco Central superó los US$50.000 millones y alcanzó un nuevo máximo desde 2019, favorecido por la revalorización del metal y por una compra de US$8 millones en el mercado.

El frente externo también incorporó una novedad vinculada con China. El Banco Central renovó el swap de monedas con el país asiático por RMB 130.000 millones y mantuvo activa la utilización de RMB 35.000 millones, equivalentes a unos US$5.000 millones, que Argentina utiliza desde 2023. La extensión del vencimiento, que pasó de tres a cinco años, amplía el horizonte de esa herramienta de liquidez internacional.

El contraste entre reservas en ascenso y activos financieros bajo presión muestra una de las tensiones centrales del mercado argentino. La acumulación de reservas y la mejora de algunos indicadores externos constituyen señales relevantes para la solvencia, pero no necesariamente se traducen de manera inmediata en una menor percepción de riesgo sobre los títulos argentinos.

Para los inversores, el foco queda puesto entonces en la capacidad de la economía para transformar la mejora de las variables externas y la acumulación de reservas en una reducción sostenida del riesgo país. Mientras ese proceso no se consolide, la volatilidad seguirá funcionando como un filtro sobre las expectativas y los activos argentinos continuarán mostrando una sensibilidad mayor que la de los mercados internacionales.

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El Tesoro completó la colocación del Bonar 2029 y captó otros USD 150 millones en la segunda vuelta de la licitación

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El Ministerio de Economía volvió a mostrar capacidad para captar financiamiento en moneda dura en el mercado local. La Secretaría de Finanzas adjudicó este jueves USD 150 millones en la segunda vuelta de la licitación del Bonar 2029 (AO29), completando la colocación prevista luego de que la demanda de los inversores superara nuevamente el monto ofrecido.

La operación recibió ofertas por un Valor Nominal Original (VNO) de USD 153 millones, equivalentes a un valor efectivo de USD 144 millones. Finalmente, el Tesoro adjudicó la totalidad de los USD 150 millones previstos, por un valor efectivo de USD 142 millones, consolidando el interés del mercado por los títulos soberanos en dólares.

El AO29 fue colocado a un precio de corte de USD 945 por cada VNO de USD 1.000, con una Tasa Nominal Anual (TNA) del 8,02% y una Tasa Interna de Retorno Efectiva Anual (TIREA) del 8,33%. Debido a que la demanda excedió el cupo disponible, la Secretaría de Finanzas aplicó un prorrateo del 98,12% sobre las ofertas presentadas al precio de corte.

La licitación constituye la segunda etapa del proceso iniciado el miércoles, cuando el Tesoro adjudicó $12,21 billones en instrumentos en pesos y, además, colocó USD 309 millones mediante la reapertura del mismo Bonar 2029. En aquella oportunidad, la Secretaría de Finanzas anunció que realizaría una segunda rueda por hasta USD 150 millones adicionales al mismo precio de corte, objetivo que finalmente se completó con éxito.

Con ambas operaciones, el Gobierno logró ampliar el financiamiento obtenido mediante el AO29 hasta los USD 459 millones entre la primera y la segunda vuelta, reforzando una estrategia orientada a captar divisas directamente desde el mercado de capitales.

Desde el inicio del programa financiero, el Ministerio de Economía viene priorizando la extensión de plazos y la diversificación de instrumentos para reducir las necesidades de refinanciamiento de corto plazo. La colocación de títulos denominados en dólares forma parte de esa estrategia, permitiendo obtener recursos sin recurrir a asistencia monetaria del Banco Central y consolidando el esquema de financiamiento vía mercado.

El resultado también refleja que continúa existiendo apetito de los inversores por activos soberanos, aun en un contexto internacional marcado por tasas de interés elevadas y una mayor selectividad hacia los mercados emergentes. La sobresuscripción de la licitación muestra que la demanda permaneció por encima del monto ofrecido, obligando nuevamente a aplicar un mecanismo de prorrateo entre las ofertas aceptadas.

En paralelo, la emisión incrementó el volumen del Bonar 2029 en circulación, que alcanzó un Valor Nominal Original total de USD 1.126 millones, fortaleciendo la liquidez del instrumento en el mercado secundario.

La evolución de estas colocaciones será seguida de cerca por los analistas financieros, ya que constituye uno de los principales indicadores de la capacidad del Tesoro para sostener su estrategia de financiamiento en un escenario donde el acceso al crédito voluntario comienza a recuperar protagonismo dentro del programa económico.

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Finanzas logró un rollover del 144,5% y captó $12,21 billones en una licitación con fuerte demanda por instrumentos de cobertura

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La Secretaría de Finanzas cerró una nueva licitación de deuda con un resultado que refuerza la estrategia de financiamiento del Tesoro en el mercado doméstico. En la operación adjudicó instrumentos por un valor efectivo total de $12,21 billones, tras recibir ofertas por $13,98 billones, alcanzando un rollover del 144,53% sobre los vencimientos del día. El resultado implica que el Estado no solo refinanció la totalidad de sus compromisos inmediatos, sino que obtuvo financiamiento adicional, fortaleciendo su posición financiera sin recurrir a emisión monetaria.

La elevada participación del mercado volvió a reflejar el interés de los inversores por una cartera diversificada de instrumentos que combina tasas fijas, cobertura frente a la inflación y protección cambiaria. En un escenario donde persisten las expectativas sobre la evolución de la inflación y el tipo de cambio, el menú ofrecido por el Tesoro permitió captar demanda de distintos perfiles de inversión.

Entre los instrumentos en pesos, la nueva Lecap con vencimiento el 16 de octubre de 2026 fue uno de los principales vehículos de financiamiento. El Tesoro adjudicó $4,61 billones con una tasa efectiva mensual de 2,05%, equivalente a una Tasa Interna de Retorno Efectiva Anual (TIREA) de 27,57%, consolidándose como uno de los pilares de la colocación.

En los títulos indexados, el bono dual CER/TAMAR con vencimiento en diciembre de 2028 obtuvo adjudicaciones por $867.189 millones, con una tasa real del 5,40% sobre la pata CER. Estos instrumentos continúan siendo una alternativa para quienes buscan cobertura frente a una eventual aceleración inflacionaria sin resignar rendimiento real.

La mayor demanda se concentró, sin embargo, en el nuevo bono dual TAMAR/Dólar Linked con vencimiento en enero de 2028. El instrumento captó $4,72 billones y fue adjudicado con un margen del 6,64% sobre la pata vinculada al dólar, reflejando el interés del mercado por activos que combinan cobertura frente a movimientos del tipo de cambio y la evolución de las tasas de interés.

La licitación también incluyó dos Letras Dólar Linked. La reapertura del instrumento con vencimiento en septiembre de 2026 obtuvo adjudicaciones por $671.207 millones con una TIREA de 7,25%, mientras que la nueva letra con vencimiento en enero de 2027 captó $1,33 billones a una TIREA de 5,51%. Ambos títulos permiten a los inversores proteger el capital frente a variaciones del tipo de cambio oficial, aunque la suscripción se realiza en pesos.

En paralelo, el Tesoro volvió al mercado de deuda denominada en moneda estadounidense mediante la reapertura del BONAR 2029 (AO29). La colocación recibió ofertas por US$347,5 millones y finalmente adjudicó US$309,2 millones a un precio de corte de US$945 por cada valor nominal de US$1.000, equivalente a una Tasa Nominal Anual de 8,02% y una TIREA de 8,33%.

La operación no concluye con esta primera rueda. La Secretaría de Finanzas confirmó que este jueves se realizará una segunda vuelta destinada a personas humanas y jurídicas interesadas en adquirir el AO29 por adhesión al precio de corte establecido en la licitación inicial. En esa instancia podrán colocarse hasta US$150 millones adicionales, siempre que no se supere el monto máximo autorizado para la emisión.

Desde el punto de vista macroeconómico, el resultado representa una señal relevante para la estrategia financiera del Gobierno. Un rollover superior al 100% permite refinanciar íntegramente los vencimientos sin recurrir al financiamiento directo del Banco Central y, al mismo tiempo, obtener recursos adicionales para fortalecer la caja del Tesoro. Este mecanismo constituye uno de los pilares del actual programa económico, orientado a sostener el equilibrio fiscal y reducir la dependencia de la emisión monetaria.

La composición de la demanda también deja entrever las preferencias actuales del mercado. Mientras los instrumentos a tasa fija continúan siendo elegidos para horizontes de corto plazo, los bonos duales y dólar linked concentran el interés de los inversores que buscan cobertura frente a eventuales cambios en las variables macroeconómicas. La coexistencia de estas alternativas permite al Tesoro ampliar su base de financiamiento y administrar con mayor flexibilidad el perfil de vencimientos de la deuda en moneda local.

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El mercado de capitales bate récord: el MAV movilizó $16,8 billones en el primer semestre

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El financiamiento empresarial a través del mercado de capitales continúa ganando protagonismo en Argentina. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y junio de 2026 el Mercado Argentino de Valores (MAV) registró operaciones por $16,8 billones, el mayor volumen para un primer semestre desde que existen registros. En términos reales, el crecimiento alcanzó el 37,4% respecto del mismo período de 2025 y superó en 115% el promedio de los últimos cinco primeros semestres, confirmando una aceleración sostenida de la actividad.

El dato no solo refleja una mayor utilización de instrumentos bursátiles por parte del sector privado, sino también una transformación en la forma en que las empresas financian capital de trabajo, inversiones y proyectos de expansión. En un escenario donde el crédito bancario aún presenta limitaciones, el mercado de capitales se consolida como un canal complementario para sostener la actividad económica.

Entre enero y junio se negociaron $ 16,8 billones en el Mercado Argentino de Valores, un 37% más que en el mismo período de 2025 en términos reales. Los pagarés encabezaron la operatoria, mientras que las FCE más que duplicaron su volumen.

Evolución del monto total operado en el MAV

Según datos del Mercado Argentino de Valores (MAV), durante el primer semestre de 2026 la negociación de cheques de pago diferido (CPD), facturas de crédito electrónicas (FCE), pagarés y pagarés producto (PP) totalizó $ 16,8 billones. Este valor registró un crecimiento real del 37,4% respecto del mismo período de 2025 y más que duplicó el promedio de los cinco primeros semestres anteriores (+115%), constituyendo el mayor volumen operado para este período del año del que se tiene registro.

Diferenciando por mes, se advierte una aceleración de la operatoria hacia el cierre del semestre. En junio se negociaron instrumentos por $ 3,3 billones, el mayor registro de 2026 y el segundo volumen mensual más elevado de la serie, apenas por debajo del máximo alcanzado en diciembre de 2025. De esta manera, el monto operado durante el segundo trimestre superó al del primero.

Cabe aclarar que el análisis realizado en este apartado considera el volumen total negociado en el MAV expresado en pesos constantes de junio de 2026, con el objetivo de aislar el efecto del incremento de precios. Para ello, los montos originalmente denominados en dólares fueron convertidos a pesos utilizando el tipo de cambio mayorista de referencia (Comunicación A3500 del Banco Central de la República Argentina) del día de la negociación y posteriormente ajustados mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Considerando el acumulado entre enero y junio, el pagaré se mantuvo como el principal instrumento negociado, concentrando el 55,2% del volumen total. Esta participación resultó levemente superior a la registrada en el primer semestre de 2025, reforzando su predominio dentro del mercado. En segundo lugar, los CPD representaron el 42,1% de las operaciones, registrando una disminución respecto del mismo período del año anterior. Por su parte, las FCE incrementaron su participación hasta el 2,5%, alcanzando su mayor incidencia para un primer semestre. Finalmente, el pagaré producto explicó alrededor del 0,2% de las negociaciones.

Análisis por instrumento

Centrando el análisis en cada instrumento, el volumen operado en el MAV a través de pagarés ascendió a $ 9,3 billones durante el primer semestre de 2026, registrando un incremento real del 39% respecto del mismo período del año anterior. Este monto constituye el mayor valor alcanzado por el instrumento para un primer semestre y se posiciona 130% por encima del promedio de los últimos años. En el interior del semestre, junio presentó el mayor nivel de operatoria, con negociaciones por $ 1,85 billones, ubicándose como el tercer mayor registro mensual de toda la serie.

Entre los beneficios del pagaré se destaca su facilidad de emisión y sus reducidos costos de transacción, además de que no cuenta con un plazo máximo de vencimiento. Puede ser emitido tanto en pesos como en dólares, permitiendo acceder a una cobertura dollar linked vinculada al dólar Banco Nación o al tipo de cambio A3500 del BCRA.

Por su parte, las operaciones con pagarés bursátiles a la vista, también denominados pagaré producto, totalizaron $ 39.400 millones durante los primeros seis meses de 2026. Este instrumento permite vincular los intereses del pagaré con la evolución de un índice de referencia, que puede ser el precio de la soja publicado por la Cámara Arbitral de Cereales (CAC) de Rosario, la tasa BADLAR o la tasa TAMAR. No obstante, durante el primer semestre de 2026, la totalidad de las operaciones utilizó como referencia la tasa TAMAR.

Si bien no resulta posible realizar una comparación interanual debido a que el instrumento comenzó a operar en mayo de 2025, se evidencia que en los recientes meses de mayo y junio los volúmenes de negociación resultaron marcadamente superiores a los registrados en los meses previos, concentrando entre ambos más de tres cuartas partes del total operado en el semestre y evidenciando un repunte de la operatoria hacia el cierre del período.

En lo que respecta a los CPD, el monto negociado en lo que va del año alcanzó $ 7,1 billones, marcando un incremento real del 33% interanual y un nuevo máximo para un primer semestre. Junio fue el mes de mayor operatoria del año, con un volumen cercano a $ 1,35 billones, siendo el tercer mayor registro mensual en términos históricos.

Un aspecto relevante surge al observar la distribución de los plazos de negociación. En este sentido, los CPD con vencimientos de entre 31 y 60 días concentraron la mayor proporción del volumen, dando cuenta del 35% del total. Los instrumentos con plazos de hasta 30 días explicaron el 31%, mientras que aquellos de entre 61 y 90 días representaron el 19%. En conjunto, los instrumentos de corto plazo (con vencimientos de hasta 90 días) representaron el 84% de los CPD operados durante el primer semestre de 2026, 5 p.p. más que en igual período de 2025.

En contraposición, los plazos más extensos mostraron una participación acotada. Los CPD de entre 91 y 120 días explicaron el 8% del volumen; los de entre 121 y 180 días, el 6%; y aquellos de entre 181 y 365 días, apenas el 2%. De esta manera, los instrumentos de largo plazo dieron cuenta del 16% de la operatoria.

Desde una perspectiva histórica, se advierte un cambio marcado en la composición de los plazos. Mientras que durante los primeros semestres de 2020 y 2021 los instrumentos de corto plazo representaban alrededor del 44% de las operaciones, esta proporción se incrementó progresivamente hasta alcanzar el 84% en 2026. Esto evidencia una preferencia persistente por horizontes de financiamiento más reducidos dentro de este instrumento. No obstante, esta tendencia debe analizarse considerando que los CPD fueron perdiendo participación frente a los pagarés, que desde 2023 se posicionan como el instrumento más utilizado en MAV y que, al no contar con un plazo máximo de vencimiento, pueden destinarse al financiamiento de mediano y largo plazo. En este sentido, es posible que parte de la menor participación de los CPD de largo plazo responda a su sustitución por pagarés.

Finalmente, el monto negociado mediante facturas de crédito electrónicas alcanzó $ 417.900 millones, duplicando el registro del primer semestre de 2025 (+106%). Este valor constituye un claro máximo histórico para este período del año, y cuadruplica el volumen promedio del último lustro (+326%).

A nivel mensual, en junio se operaron $ 83.900 millones, el mayor volumen mensual negociado a través de FCE del que se tiene registro. Si bien su participación dentro del total continúa siendo reducida, el instrumento mantiene una trayectoria de crecimiento y gana progresivamente terreno dentro del financiamiento canalizado por el MAV.


Evolución de los montos operados en pesos y en dólares

Distinguiendo las operaciones según la moneda de denominación, se advierte que alrededor del 86% del volumen negociado durante el primer semestre se realizó en pesos, igual proporción respecto del mismo período de 2025, aunque 7 p.p. superior respecto del promedio. El monto operado en moneda local ascendió a $ 14,5 billones, registrando un crecimiento real del 37,1% interanual y alcanzando un nuevo máximo para este período del año.

Los CPD y los pagarés mostraron una participación prácticamente equivalente dentro de las negociaciones en pesos. Los CPD totalizaron $ 7,1 billones y dieron cuenta del 48,7% de la operatoria, mientras que los pagarés alcanzaron algo más de $ 7 billones y explicaron otro 48,4%.

Las FCE en pesos registraron el mayor crecimiento relativo, con operaciones por $ 374.200 millones, más que duplicando el volumen del primer semestre de 2025 (+110%), aunque con una participación de apenas 2,6%. Por último, los pagarés producto totalizaron $ 39.400 millones y representaron menos del 1% de las operaciones en moneda local.

En cuanto a las operaciones en moneda extranjera, durante los primeros seis meses del año se negociaron instrumentos por aproximadamente US$ 1.549 millones, medidos en dólares constantes de junio de 2026. Para ello, los montos nominales expresados en dólares fueron deflactados utilizando el Índice de Precios al Consumidor de Estados Unidos (CPI), en su serie ajustada por estacionalidad, publicado por el U.S. Bureau of Labor Statistics.

El monto negociado implicó una recuperación real del 38,9% respecto del primer semestre de 2025, interrumpiendo la caída que había presentado la operatoria en dólares durante los dos años anteriores. No obstante, este volumen permaneció un 4,3% por debajo del primer semestre de 2024 y un 19,7% por detrás del máximo alcanzado en 2023.

Los pagarés continuaron concentrando prácticamente la totalidad de las operaciones en moneda extranjera, con un volumen de US$ 1.520 millones, un 38,4% más que en igual período de 2025 y equivalente al 98% del total. Por su parte, las FCE en dólares ascendieron a aproximadamente US$ 29,5 millones, registrando un incremento interanual del 75,5%, aunque manteniendo una incidencia marginal.

En resumen, durante el primer semestre de 2026 el volumen operado en el mercado de capitales alcanzó un nuevo máximo histórico, impulsado por un crecimiento generalizado de todos los instrumentos. A diferencia de lo observado durante los últimos dos años, la expansión encontró sustento tanto en las operaciones en pesos como en la recuperación de las negociaciones en dólares. No obstante, el financiamiento en moneda local continuó siendo el principal motor del mercado. De esta manera, el MAV continúa consolidándose como un canal relevante de financiamiento corporativo, facilitando recursos para el capital de trabajo y para el desarrollo de proyectos de inversión de las empresas.

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Finanzas logró una adhesión del 45% en el canje de deuda dólar linked y refinanció casi US$ 1.900 millones

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La Secretaría de Finanzas concretó una nueva operación de administración de pasivos al adjudicar US$ 1.895 millones en la licitación destinada a convertir la LELINK con vencimiento el 31 de julio de 2026. La operación alcanzó una adhesión del 45,17% del Valor Nominal Original (VNO) en circulación, luego de recibir ofertas por US$ 2.087 millones, en una señal de aceptación significativa por parte del mercado para la estrategia oficial de extender los plazos de la deuda.

La conversión se realizó en el marco del artículo 2 del Decreto 846/24 y tuvo como objetivo reemplazar parte de la LELINK D31L6 por nuevos instrumentos dólar linked con vencimientos más largos. En total se recibieron 315 ofertas, de las cuales fueron aceptadas aquellas que permitieron refinanciar casi la mitad del stock elegible.

El principal instrumento de la licitación fue la Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar con vencimiento el 31 de agosto de 2026 (D31G6). En su reapertura se adjudicaron US$ 1.736 millones, sobre ofertas por US$ 1.911 millones, con un precio de corte de US$ 990 por cada valor nominal de US$ 1.000. Para concretar esta operación se rescataron US$ 1.851 millones de la letra original que vencía a fines de julio.

En paralelo, el Tesoro también reabrió el Bono del Tesoro Nacional vinculado al dólar con vencimiento el 15 de diciembre de 2028 (TZVD8), donde adjudicó US$ 159 millones sobre propuestas por US$ 176 millones. En este caso, el precio de corte fue de US$ 809,90 por cada valor nominal de US$ 1.000, ofreciendo a los inversores una alternativa de mayor plazo dentro de la curva de instrumentos ajustados por tipo de cambio.

La operación forma parte de la estrategia que viene desplegando el Ministerio de Economía para administrar el calendario de vencimientos y reducir las necesidades de refinanciamiento de corto plazo. Mediante estos canjes voluntarios, el Gobierno busca distribuir los compromisos hacia horizontes más largos sin incrementar el nivel de endeudamiento, al tiempo que ofrece nuevas opciones de inversión a los tenedores de títulos públicos.

Los instrumentos dólar linked continúan ocupando un lugar relevante dentro del mercado financiero argentino. Al ajustar su capital según la evolución del tipo de cambio oficial, constituyen una cobertura frente a eventuales movimientos del dólar sin requerir pagos en moneda extranjera durante la vida del bono, una característica que resulta atractiva para inversores institucionales en escenarios de incertidumbre cambiaria.

Desde la Secretaría de Finanzas recordaron que los participantes cuyas ofertas fueron aceptadas deberán completar la liquidación antes de las 17 horas del jueves 23 de julio mediante una única transferencia de los títulos elegibles desde sus cuentas en la Central de Registro y Liquidación (CRYL) del Banco Central hacia la cuenta oficial de la Secretaría de Finanzas. Aquellos inversores que mantengan sus títulos depositados en Caja de Valores deberán realizar previamente la transferencia hacia la CRYL para cumplir con el procedimiento establecido.

Asimismo, el organismo informó que, en caso de incumplimiento en la entrega de los títulos elegibles, la liquidación se efectuará mediante un débito en pesos calculado sobre el valor efectivo del nuevo instrumento, aplicando el tipo de cambio de referencia publicado por el Banco Central conforme a la Comunicación “A” 3500.

La adhesión cercana al 45% refleja una respuesta favorable del mercado a la propuesta oficial, aunque también evidencia que una parte importante de los tenedores optó por mantener la letra original hasta su vencimiento. Para el Gobierno, el resultado permite continuar mejorando el perfil temporal de la deuda pública y reducir presiones sobre el cronograma financiero, uno de los pilares de la estrategia de consolidación fiscal y estabilidad macroeconómica.

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