MERCADO FINANCIERO

Finanzas logró un rollover de 96% y captó $12,16 billones en la licitación

Compartí esta noticia !

La Secretaría de Finanzas adjudicó este jueves $12,16 billones en una nueva licitación de instrumentos del Tesoro Nacional, frente a ofertas por $13,18 billones. El resultado implicó un rollover de 95,96% sobre los vencimientos de la jornada y dejó al Gobierno con una cobertura prácticamente total de las obligaciones que debía afrontar en pesos.

La operación reunió 4.610 ofertas y combinó instrumentos a tasa fija, títulos ajustados por CER y una alternativa dólar linked. Del total adjudicado, $11,75 billones correspondieron a instrumentos denominados en pesos y otros $417.824 millones a títulos vinculados al dólar, expresados en moneda local al tipo de cambio de referencia del Banco Central del 26 de agosto.

El dato central para el mercado es que el Tesoro consiguió renovar casi la totalidad de los vencimientos, aunque el rollover quedó por debajo del 100%. La diferencia entre lo adjudicado y las obligaciones que vencían implica que una porción de los pesos que estaban en instrumentos del Tesoro no fue refinanciada mediante esta licitación.

Tasas en torno al 30% anual

La mayor parte de la operación se concentró en títulos a tasa fija. La LECAP con vencimiento el 30 de noviembre de 2026 recibió una adjudicación por $6,09 billones, con una tasa efectiva mensual de 2,19% y una tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) de 29,75%.

La LECAP que vence el 29 de enero de 2027 captó $2,38 billones, con una TEM de 2,25% y una TIREA de 30,60%. En tanto, el BONCAP con vencimiento el 31 de mayo de 2027 recibió $2,45 billones, a una TEM de 2,26% y una TIREA de 30,69%.

La estructura de tasas muestra que el mercado continúa exigiendo rendimientos nominales cercanos al 30% anual para financiar al Tesoro en los plazos considerados. Al mismo tiempo, la concentración de las adjudicaciones en instrumentos de corto y mediano plazo refleja la estrategia de administración de vencimientos y de construcción de una curva de deuda en pesos.

En el segmento CER, Finanzas adjudicó $834.350 millones de una Letra con vencimiento en enero de 2027, con una TIREA de 6,25% sobre inflación. La demanda había alcanzado $914.515 millones de valor nominal ofertado.

También hubo participación en el segmento dólar linked. El Tesoro adjudicó US$279 millones de valor nominal de una Letra con vencimiento el 30 de octubre de 2026, por un valor efectivo equivalente a $417.824 millones, con una TIREA de 7,64%.

Qué muestra la demanda

La licitación exhibió una demanda superior al monto finalmente colocado: las ofertas alcanzaron $13,18 billones, mientras que la adjudicación se ubicó en $12,16 billones. Esa diferencia permitió al Tesoro seleccionar condiciones de corte dentro de los instrumentos ofrecidos.

En términos nominales, las ofertas por títulos en pesos alcanzaron un valor efectivo de $12,63 billones, de los cuales se adjudicaron $11,75 billones. En los instrumentos vinculados al dólar, las propuestas representaron $549.288 millones y se adjudicaron $417.824 millones.

Uno de los datos relevantes aparece en la reapertura de la LECAP S30N6. Se adjudicaron $5 billones de valor nominal sobre ofertas por $5,40 billones al precio de corte, con un prorrateo de 51,46% para las órdenes adjudicadas a ese precio.

La operación vuelve a colocar en primer plano la capacidad del Tesoro para refinanciar sus vencimientos en el mercado doméstico. Un rollover de 95,96% significa que Finanzas logró evitar una renovación significativamente inferior a las obligaciones inmediatas, aunque también muestra que el financiamiento neto obtenido en esta instancia no alcanza para cubrir la totalidad de los vencimientos.

Para el Gobierno, el resultado ofrece una señal de continuidad en la estrategia de financiamiento en moneda local: sostener el acceso al mercado, administrar los perfiles de vencimiento y distribuir la oferta entre instrumentos que permiten captar demanda con diferentes coberturas frente a inflación y movimientos del tipo de cambio.

Compartí esta noticia !

La actividad económica cayó 0,9% en el segundo trimestre y complica el repunte de 2026

Compartí esta noticia !

La economía argentina cerró el segundo trimestre de 2026 con una contracción de 0,9% respecto del trimestre anterior, en términos desestacionalizados, según el último informe de la consultora INVECQ. Se trata de la primera caída trimestral de la actividad económica desde el segundo trimestre de 2024 y marca un límite para la recuperación que había comenzado a consolidarse durante 2025.

La actividad económica cerró el segundo trimestre con una caída de 0,9% t/t desestacionalizada, la primera contracción trimestral desde el segundo trimestre de 2024. Aun así, el acumulado del primer semestre se mantiene positivo, con un crecimiento de 1,9% i.a., en parte explicado por el efecto arrastre del último trimestre de 2025 y acompañado por el crecimiento del agro (+9,9% i.a.), que aportó 1,3 p.p. al crecimiento del semestre, y por la explotación de minas y canteras, que contribuyó con 0,7 p.p. (+14,4% i.a.).

El dato de junio evitó un cierre de trimestre más adverso. Tras caer 1,6% en abril y 0,6% en mayo, la economía rebotó 0,8% m/m, por encima de lo esperado. La composición del dato mostró que los sectores catalogados como “perdedores”, pero con mayor peso en el empleo —industria, construcción y comercio—, mostraron variaciones positivas por primera vez en el trimestre.  E      n la comparación interanual, 12 de los 15 sectores crecieron, y la industria, con +1,9% i.a., aportó crecimiento después de varios meses de restar.

Aun así, el crecimiento interanual sigue mayormente traccionado por los sectores “ganadores”: explotación de minas y canteras fue la de mayor incidencia, con una variación de +15,6% i.a., seguida por agro (+4,6% i.a.), actividades intensivas en capital, generadoras de divisas y de baja absorción de empleo. La mejora de los sectores rezagados, en cambio, todavía es marginal y parte de niveles deprimidos, por lo que aporta más a la estabilización del piso que al ritmo de crecimiento.

Para 2026 proyectamos un crecimiento en torno al 2%-2,5%, aunque el sendero para alcanzarlo es exigente. Para llegar al 2,5%, la actividad debería crecer en promedio 0,75% mensual entre julio y diciembre, frente a un primer semestre que promedió una caída de 0,2% mensual; alcanzar el 2% requiere un crecimiento promedio de 0,5% mensual. Más desafiante aún luce el 2,7% proyectado por el REM del BCRA, que supone un ritmo mensual de 0,85%. Si bien esperamos una mejora gradual durante la segunda mitad del año (de la mano de un salario real que se podría recuperar en el margen dada la desaceleración de la inflación y un crédito que empieza a recuperarse levemente), una aceleración de esta magnitud todavía no se observa en los indicadores de alta frecuencia.

La evolución del crédito será una variable clave para determinar si la actividad logra despegar en la segunda mitad del año. Tras el estancamiento de comienzos de 2026, los préstamos al sector privado en pesos comenzaron a mostrar una recuperación en junio y julio, más marcada en empresas que en familias. Si esta tendencia se consolida, ayudada por el freno en la suba de la morosidad —cuyos indicadores adelantados ya muestran cierta moderación—, podría contribuir a sostener una recuperación gradual de la actividad en la segunda mitad del año y que el año cierre como estimamos en torno al 2/2,5%.

Finanzas y mercados

Esta semana el riesgo país volvió a superar los 500 p.b., reflejando un deterioro en la percepción de riesgo sobre los activos argentinos. Si bien el tipo de cambio esta semana tuvo una suba acotada, de cara a la próxima podrían observarse mayores niveles de volatilidad, especialmente el día del fixing del instrumento dollar-linked.

Esta semana, el riesgo país continuó en ascenso y llegó a rozar los 530 p.b. -algo que no se veía desde mayo- explicado en gran parte por una actividad económica débil (Ver sección Economía) e índices de confianza que no logran repuntar. En comparación con finales del mes anterior, el riesgo país argentino aumentó 94 puntos porcentuales, mientras que el riesgo de la región se mantuvo sin variaciones. Como se observa en el gráfico, se trató de un movimiento de carácter principalmente local, que implicó un desacople respecto del resto de los mercados latinoamericanos especialmente en lo que va del mes de agosto. La otra cara en la suba del riesgo país local fue la corrección de los bonos hard-dollar, particularmente aquellos bajo legislación local. A comienzos del mes pasado, cuando el riesgo país había alcanzado un mínimo de 403 p.b., estos instrumentos ofrecían rendimientos de entre 7,5% y 9%, según su duration, mientras que actualmente la mayoría vuelve a ubicarse en rendimientos por encima del 10%. Esta corrección mejora los puntos de entrada y, en caso de que el riesgo país retome la trayectoria descendente -en un contexto de mayor confianza-, deja un mayor upside para estos activos. La curva en pesos también reflejó una mayor tensión especialmente esta semana: las tasas fijas mostraron subas promedio superiores a los 200 p.b.- aunque esta presión tendió a moderarse hacia la última rueda de la semana. – y con la TAMAR avanzando también más 200 p.b. en la semana (de 24,2% a 26,5% en la semana), evidenciando el uso de la tasa para disciplinar al tipo de cambio.

Tal como anticipamos en la edición anterior, el mercado comenzó a incrementar la búsqueda de cobertura cambiaria ante un segundo semestre que suele presentar una mayor volatilidad del tipo de cambio. En este contexto, será relevante la próxima licitación del Tesoro, en la que vencen $13,9 bn en instrumentos en pesos y el equivalente a $3,9 bn en dollar-linked, que representan 28% del total de vencimientos. Del monto restante, 52% corresponde a instrumentos TAMAR y 20% a tasa fija. En particular, los vencimientos dollar-linked inicialmente alcanzaban aproximadamente $6 bn. Luego del canje realizado por el Tesoro esta semana -sexta operación del año- por unos $2 bn, el monto remanente se redujo a $3,9 bn, aunque continúa siendo elevado. El Tesoro buscó anticiparse a esta licitación mediante un canje de las letras dollar-linked con vencimiento el 31 de agosto (D31G6), ofreciendo instrumentos con vencimientos posteriores. En la operación se adjudicaron USD 1.354 M de la D30S6, con vencimiento en septiembre, y USD 141 M de la D30O6, con vencimiento en octubre.

Sin embargo, la tasa de aceptación fue de apenas el 34,1%, la menor del año y ubicándose, además, por debajo del promedio anual del 59%. Dado que estos instrumentos vencen el lunes 31 de agosto de 2026 y toman como referencia el tipo de cambio A3500 -el cual acumuló una suba semanal del 0,6%-, fijado el miércoles 26 es esperable que durante la próxima semana se observe una mayor presión sobre el mercado cambiario a medida que se aproxime dicha fecha. Cabe recordar que, en la última licitación del mes pasado, la jornada del fixing de la letra dollar-linked fue el único día en el año en el que el BCRA no logró comprar divisas en el MULC debido a la tensión de la demanda (incluso, el Tesoro vendió USD 150 M esa jornada). Con un vencimiento remanente sensiblemente mayor ($3,9 bn vs. $2,2 bn en la licitación previa), salvo que aparezca una oferta genuina de volumen, es probable que la presión cambiaria vuelva a intensificarse.

Compartí esta noticia !

Finanzas convirtió el 34,12% de una Letra LELINK y extendió vencimientos hasta octubre

Compartí esta noticia !

La Secretaría de Finanzas concretó una nueva operación de administración de deuda mediante la conversión de la LELINK D31G6, con vencimiento el 31 de agosto de 2026, en el marco del artículo 2 del Decreto 846/24. La licitación recibió 255 ofertas y permitió rescatar instrumentos equivalentes al 34,12% del valor nominal en circulación de la letra elegible.

El mecanismo permitió a los tenedores de la LELINK D31G6 reemplazar parte de sus posiciones por nuevas Letras del Tesoro Nacional vinculadas al dólar estadounidense, extendiendo los vencimientos hacia septiembre y octubre. En términos financieros, la operación busca distribuir en el tiempo una porción de las obligaciones que concentraban vencimientos a fines de agosto.

La mayor parte de la adjudicación correspondió a la Letra del Tesoro vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, identificada como D30S6 y emitida mediante reapertura. Se recibieron ofertas por USD 1.547 millones y se adjudicaron USD 1.213 millones, con un precio de corte de USD 989,90 por cada VNO de USD 1.000. Para concretar la operación se rescataron USD 1.344 millones de valor nominal de la LELINK D31G6.

El segundo instrumento fue la D30O6, también una Letra del Tesoro vinculada al dólar estadounidense cero cupón y con vencimiento el 30 de octubre de 2026. En este caso, las ofertas alcanzaron USD 190 millones y la adjudicación fue de USD 141 millones, con un precio de corte de USD 986 por cada VNO de USD 1.000.

En conjunto, los nuevos instrumentos adjudicados alcanzaron USD 1.354 millones de valor nominal. Frente al volumen de LELINK D31G6 rescatado, la operación representa una modificación relevante en el perfil de vencimientos de los inversores que participaron del canje, al desplazar obligaciones desde el cierre de agosto hacia septiembre y octubre.

La licitación se inscribe en la estrategia de la Secretaría de Finanzas para administrar los vencimientos en moneda extranjera y reducir la concentración de pagos en determinados momentos. La conversión no implica una cancelación integral de la deuda elegible, sino el reemplazo de una parte de los títulos por instrumentos con vencimientos posteriores.

Ahora comienza la etapa de liquidación. Los participantes cuyas ofertas fueron aceptadas deberán realizar una única transferencia de los títulos elegibles desde sus cuentas en la Central de Registro y Liquidación de Pasivos Públicos (CRYL) del Banco Central hacia la cuenta 99990-01 de la Secretaría de Finanzas antes de las 17 horas del jueves 20 de agosto, bajo el esquema T+2.

En caso de que los títulos se encuentren depositados en Caja de Valores, los participantes deberán transferirlos previamente a sus respectivas cuentas en CRYL y luego completar el envío a la Secretaría de Finanzas dentro del plazo establecido. El procedimiento busca garantizar que la entrega de los instrumentos elegibles quede concretada antes de la liquidación de la operación.

El resultado también establece un mecanismo específico ante eventuales incumplimientos. Si un participante no entrega la LELINK D31G6 comprometida, la liquidación se realizará mediante el débito en pesos del valor efectivo correspondiente en su cuenta CRYL. El monto se determinará utilizando el valor nominal del nuevo instrumento, su precio de corte, un factor de 1,20 y el tipo de cambio de referencia del Banco Central correspondiente al 20 de agosto de 2026, según la Comunicación A 3500.

Desde el punto de vista de la gestión de deuda, el dato central de la operación es que poco más de un tercio de la LELINK D31G6 en circulación quedó alcanzado por la conversión. El resultado permite observar el grado de participación de los inversores ante una alternativa que ofrece nuevos instrumentos dólar linked con vencimientos posteriores, mientras Finanzas continúa administrando el calendario de obligaciones del Tesoro.

Compartí esta noticia !

El riesgo país volvió a 500 puntos

Compartí esta noticia !

El riesgo país argentino volvió a tocar los 500 puntos básicos y marcó un brusco cambio de clima para los activos locales. El indicador elaborado por JP Morgan avanzó 3,5% durante la rueda, frente a los 489 puntos del cierre anterior, y acumuló una suba superior al 17% en agosto. El dato adquiere relevancia porque apenas semanas atrás el mercado especulaba con una compresión hacia los 400 puntos y una eventual reapertura del financiamiento internacional.

La corrección no responde a un único factor. La mayor aversión global al riesgo, la prolongación de la tensión geopolítica en Medio Oriente, el incremento de las tasas largas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y un escenario doméstico atravesado por la proximidad electoral confluyen para elevar la prima que los inversores exigen para mantener deuda argentina.

A nivel local, el deterioro de los bonos soberanos constituye uno de los principales canales de transmisión. Los Bonares y Globales registraron bajas de hasta 2,4% en la jornada y acumularon retrocesos de hasta 4,3% durante agosto. Al mismo tiempo, el rendimiento de los bonos estadounidenses a 30 años superó el 5%, elevando la tasa libre de riesgo que funciona como referencia para la valuación de los activos emergentes.

El mercado también comenzó a incorporar con mayor intensidad una variable que hasta hace algunos meses parecía lejana: el riesgo político asociado al proceso electoral de 2027. La discusión ya no pasa solamente por la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal, sino por la posibilidad de mantener el actual programa económico y su respaldo político después de las elecciones.

Gabriel Bagattini, asesor financiero de Finanzas con Gabriel, planteó que confluyen un escenario internacional más adverso y factores propios de Argentina, entre ellos la cercanía de las elecciones y las dudas sobre la velocidad con la que el país podrá recuperar plenamente el acceso al financiamiento internacional.

Alejandro Bianchi, CEO de AsesorDeInversiones.ar, sostuvo que el mercado comenzó a incorporar nuevamente el riesgo político-electoral. Según su lectura, los inversores adelantaron varios meses una discusión que originalmente podía esperarse para comienzos de 2027: cuál será el respaldo político al Gobierno y, en consecuencia, qué probabilidad existe de continuidad del esquema económico luego de las elecciones.

El deterioro de los indicadores de confianza agrega una señal de alerta. El Índice de Confianza en el Gobierno elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en julio en 1,94 puntos sobre una escala de 0 a 5, con una caída mensual de 6,5% y el registro más bajo de la actual gestión. A su vez, un informe del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA señaló que el 61% de los encuestados apoyaba un cambio de gobierno para 2027.

La otra variable doméstica que observa el mercado es el ritmo de acumulación de reservas. Durante agosto continuaron las compras del Banco Central, pero a un ritmo considerablemente inferior al de julio: el promedio diario se ubicó en torno a los US$28 millones, frente a los US$103 millones del mes anterior, con un acumulado de US$249 millones hasta el jueves señalado en el análisis de mercado.

Ese menor ritmo de compras importa porque las reservas constituyen uno de los principales respaldos que los inversores utilizan para evaluar la capacidad de pago futura. Argentina mantiene vencimientos significativos de deuda en moneda extranjera, particularmente concentrados hacia 2027, mientras todavía no recuperó plenamente el acceso normal a los mercados internacionales de capitales.

Rafael Di Giorno, de Proficio, resumió esa lectura al señalar que el Banco Central dejó de comprar dólares a un ritmo significativo como el observado hasta un mes atrás y que, en el escenario actual, desapareció parte de los factores que habían impulsado la compresión del riesgo país.

La dimensión internacional amplifica el movimiento. El incremento de las tasas largas de los Treasuries estadounidenses encarece el costo de oportunidad de invertir en activos emergentes y reduce el atractivo relativo de instrumentos de mayor riesgo. Para Argentina, cuyo mercado soberano continúa presentando una elevada sensibilidad a los cambios en el apetito global, ese movimiento tiene un impacto mayor.

Brasil también aparece como una variable regional a seguir. El real mantiene una evolución favorable en el año, pero comienza a incorporar mayor incertidumbre frente a su propio proceso electoral y a las dudas sobre la trayectoria fiscal futura. Para los activos argentinos, una mayor aversión global al riesgo puede amplificar la volatilidad precisamente por la elevada sensibilidad del crédito soberano.

En paralelo, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street acompañaron el deterioro general. Corporación América cayó 5,5%, BBVA retrocedió 3,8% y Edenor perdió 3,2%, mientras Globant avanzó 1,9% y Mercado Libre 1%. En la Bolsa porteña, el índice Merval cedió 1,2% hasta los 2.914.141,17 puntos y, medido en dólares, retrocedió 1,7%, hasta los US$1.844,56.

Entre las acciones locales, BBVA registró una caída de hasta 4,2%, mientras YPF se movió en sentido contrario y avanzó 2,5%. La dispersión entre papeles muestra que el ajuste no afecta de manera homogénea a todas las compañías y que factores específicos de cada empresa continúan teniendo peso aun dentro de un escenario financiero adverso.

La pregunta central para el mercado es si los 500 puntos representan una interrupción transitoria de la tendencia descendente o el comienzo de una recomposición más persistente de la prima de riesgo. Bagattini consideró que el nivel actual no implica todavía un cambio estructural, dado que Argentina continúa muy por debajo de los registros de riesgo observados años atrás. La señal relevante, en cambio, será la capacidad del indicador para estabilizarse o continuar escalando.

Bianchi coincide en que el movimiento no implica necesariamente un deterioro sustancial de los fundamentos fiscales. Argentina conserva una posición fiscal y externa más ordenada que en períodos anteriores y, además, Fitch y S&P elevaron recientemente la calificación soberana desde CCC+ hasta B-. Sin embargo, con un riesgo país en torno a 500 puntos, el mercado comienza a mirar menos el ajuste ya realizado y más la capacidad política e institucional para sostenerlo durante 2027.

Ese cambio de foco es posiblemente el dato más relevante de la rueda. La discusión financiera argentina empieza a desplazarse desde la corrección de los desequilibrios heredados hacia la credibilidad de su continuidad. Para el Gobierno, sostener la estabilidad macroeconómica ya no alcanza por sí solo: el mercado exige señales sobre reservas, financiamiento, deuda y, cada vez más, sobre la capacidad de convertir el programa económico en una política sostenible más allá del calendario electoral.

Compartí esta noticia !

Activos argentinos bajo presión: ADRs caen hasta 18% y el riesgo país trepa casi 12% en agosto

Compartí esta noticia !

Los activos argentinos profundizaron su castigo durante la segunda semana de agosto, en una señal que empieza a exceder la dinámica estrictamente cambiaria. Con el dólar mayorista estable en torno de los $1.500 y un escenario internacional que ofreció cierto alivio a los mercados emergentes, las acciones y los bonos soberanos locales volvieron a quedar rezagados, mientras el riesgo país escaló hasta los 480 puntos básicos.

El movimiento dejó una fotografía incómoda para el mercado: en lo que va de agosto, los ADRs argentinos acumularon pérdidas de hasta 18%, mientras el riesgo país avanzó casi 12%. En las últimas cinco ruedas, el S&P Merval cedió 4,5% medido en dólares y descendió hasta los US$1.867. La corrección se produjo pese a que Wall Street encontró respaldo en una inflación estadounidense que moderó las expectativas de un endurecimiento monetario de la Reserva Federal.

La divergencia entre Argentina y el resto de los mercados volvió a colocar los factores domésticos en el centro de la discusión. La liquidez continúa ajustada, las tasas de corto plazo permanecen elevadas y la inflación de julio mostró una aceleración hasta 2,1% mensual, frente al 1,9% de junio. A esto se suma una creciente discusión sobre la capacidad de la economía para sostener la recuperación del empleo, los salarios y el consumo, variables que comienzan a adquirir mayor relevancia en la valoración de los activos.

El esquema económico oficial mantiene como prioridad la estabilidad cambiaria y el control de la liquidez. Según el análisis de Eric Ritondale, de Puente, el Gobierno profundizó durante la semana el uso del ancla nominal mediante una combinación de estabilidad del tipo de cambio y una administración más estricta de los pesos disponibles en el sistema financiero. El Banco Central, al mismo tiempo, moderó el ritmo de compra de divisas y las tasas de muy corto plazo se estabilizaron en torno del 20% al 23% después de las tensiones registradas en jornadas anteriores.

El Tesoro consiguió, además, renovar prácticamente la totalidad de sus vencimientos en la última licitación, aunque la demanda volvió a concentrarse en instrumentos de menor plazo. El movimiento de fondos entre el Tesoro, el BCRA y los bancos comerciales contribuyó a reducir parte de la volatilidad, pero no eliminó la restricción de liquidez que atraviesa al sistema.

El problema es que la estabilidad cambiaria tiene un costo cuando se sostiene con tasas elevadas y una oferta monetaria contenida. La estrategia puede contribuir a moderar la inflación y evitar una aceleración de las expectativas devaluatorias, pero también puede enfriar el crédito y postergar decisiones de inversión si la restricción financiera se prolonga.

La inflación de julio agregó una nueva variable a esa ecuación. El 2,1% mensual superó levemente las expectativas del mercado, mientras que la inflación núcleo se ubicó en 1,8%. Aunque las expectativas de largo plazo continúan ancladas alrededor de una inflación mensual de 1,5%, la aceleración reciente reabrió el interrogante sobre cuánto esfuerzo monetario será necesario para sostener el proceso de desinflación.

El mercado laboral y la actividad comienzan así a formar parte de la ecuación financiera. Desde GMA Capital señalaron que las mesas de dinero empiezan a discutir cuánto del aumento del riesgo argentino responde a los recientes traspiés macroeconómicos y cuánto empieza a incorporar el comportamiento de los salarios, el empleo y la heterogeneidad sectorial, junto con el escenario político hacia 2027.

Acciones: ni los buenos balances alcanzaron para revertir la tendencia

La renta variable fue uno de los segmentos más castigados. El S&P Merval llegó a retroceder más de 4% en dólares durante la semana y el sector bancario encabezó las pérdidas, con Banco Macro llegando a caer más de 10%.

La particularidad es que el deterioro bursátil no estuvo acompañado por una temporada de balances negativa. Por el contrario, varias compañías argentinas presentaron resultados superiores a las previsiones. YPF y Pampa Energía superaron en más de 40% las estimaciones de ganancias por acción, mientras Ternium y Telecom también quedaron por encima del consenso.

YPF, además, avanzó en una operación estratégica al aceptar la oferta de Edenor para adquirir el 70% de Metrogas y el 5% de MetroEnergías por US$780 millones. La transacción se encuadra en el proceso de optimización del portafolio de la petrolera y apunta a liberar capital para proyectos de mayor retorno vinculados con Vaca Muerta y las exportaciones.

Sin embargo, el mercado no está premiando exclusivamente los fundamentos corporativos. La percepción de riesgo soberano se convirtió en un factor dominante y terminó imponiéndose incluso sobre las noticias positivas de las empresas.

Los bonos pierden terreno frente a otros emergentes

La deuda soberana también profundizó la corrección. Los Globales retrocedieron a lo largo de prácticamente toda la curva: el GD38 y el GD46 cayeron 1,1%, el GD35 perdió 0,9%, el GD41 bajó 0,8% y el GD30 cedió 0,3%.

El dato relevante no es solamente la magnitud de las pérdidas, sino su comparación internacional. Mientras los bonos argentinos retrocedieron, los de Ecuador avanzaron 0,6%, los de Pakistán 0,5% y los de Egipto 0,4%. El promedio de los mercados emergentes y los bonos del Tesoro estadounidense permanecieron prácticamente estables.

La lectura es contundente: la corrección argentina tiene un componente predominantemente doméstico. No parece responder a una ola generalizada de aversión al riesgo, sino a una reevaluación específica de la economía argentina.

Esto también implica un cambio respecto del primer semestre. Hasta julio, el GD35 acumulaba una ganancia directa del 9% y había superado a Ecuador y al promedio emergente. El retroceso posterior prácticamente borró aquella ventaja y abrió una discusión sobre si el mercado comenzó a incorporar un escenario más complejo para la macroeconomía y la política económica.

La deuda corporativa, en cambio, muestra mayor resistencia. Las Obligaciones Negociables continúan recibiendo flujos, respaldadas por balances sólidos, niveles de endeudamiento relativamente bajos e ingresos sostenidos. Algunas compañías todavía consiguen financiamiento a tasas de 3% anual o inferiores en plazos cortos y las emisiones corporativas acumulan un volumen 30% superior al registrado durante el mismo período de 2025.

Ese comportamiento introduce una diferencia importante dentro del riesgo argentino: mientras el soberano vuelve a ser castigado, el crédito corporativo conserva acceso al mercado. La fortaleza de empresas vinculadas con energía, telecomunicaciones e infraestructura funciona, en este contexto, como una vía de financiamiento alternativa para proyectos productivos aun en un escenario de mayor volatilidad.

El crédito en dólares puede modificar el mapa financiero

La ampliación del crédito bancario en moneda extranjera aparece como otra variable a seguir. La nueva regulación anunciada por el Gobierno permitirá ampliar los destinos de estos préstamos, bajo límites prudenciales específicos y con un tope conjunto equivalente al 15% de los depósitos en dólares de cada entidad para los nuevos destinos.

Para el mercado, el mecanismo podría incrementar la oferta de divisas si las empresas toman esos créditos y los fondos se canalizan a través del mercado oficial. También puede reducir la necesidad de acudir al mercado de capitales, con un eventual impacto sobre la oferta futura de Obligaciones Negociables.

Pero existe una contracara. Mientras el tipo de cambio permanezca estable, el endeudamiento en dólares puede resultar atractivo para las compañías. Una eventual fase de volatilidad cambiaria modificaría rápidamente el incentivo: las empresas endeudadas necesitarían comprar divisas para cancelar sus obligaciones y podrían convertirse en una fuente adicional de demanda.

La política financiera enfrenta, por lo tanto, una cuestión de timing. El crédito en dólares puede profundizar la intermediación y aportar financiamiento productivo, pero su expansión requiere que los riesgos de moneda permanezcan adecuadamente cubiertos.

El escenario externo juega a favor, pero Argentina no logra aprovecharlo

La diferencia con Wall Street resulta significativa. Los datos de inflación de Estados Unidos redujeron las expectativas de un nuevo endurecimiento de la Fed y favorecieron a los activos de riesgo.

El índice de precios al productor estadounidense no registró variaciones mensuales en julio, contra una expectativa de 0,2%, mientras que la medición interanual se desaceleró de 5,5% a 4,7%. La inflación mayorista núcleo avanzó 0,2% mensual, también por debajo de las previsiones.

Con los últimos datos de empleo, IPC e IPP, el mercado comenzó a incorporar una Reserva Federal menos restrictiva. La probabilidad asignada a una suba de tasas en septiembre pasó del 55% al 35%, mientras aumentaron las chances de que la Fed mantenga el rango de 3,50% a 3,75%.

El resultado fue un contexto internacional relativamente favorable para la renta variable y el oro. El S&P 500 incluso llegó a superar los 7.800 puntos, mientras el 85% de las empresas del índice que ya presentaron balances superó las expectativas de beneficios.

Argentina, sin embargo, transitó en sentido contrario.

La señal que deja agosto es que la estabilidad del dólar ya no alcanza por sí sola para sostener las valuaciones. El mercado necesita ahora una combinación más exigente: desinflación consistente, liquidez menos restrictiva, recuperación del empleo y los salarios, crecimiento sostenible y una reducción del riesgo político hacia 2027.

El desafío, desde una perspectiva de desarrollo, consiste en que la estabilidad financiera deje de ser un objetivo defensivo y se transforme en una plataforma para ampliar el crédito, atraer inversión y recuperar el empleo formal. Si ese puente no se construye, la calma cambiaria puede coexistir con una economía de activos locales deprimidos y con un mercado que continúa asignando una prima elevada al riesgo argentino.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin