MERCADO FINANCIERO

El dólar bajó $10 y el Tesoro de Estados Unidos volvió a intervenir sobre el cierre del mercado

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La divisa retrocedió a $1.479 en el mercado mayorista y a $1.505 en el Banco Nación, presionada por nuevas ventas del Tesoro estadounidense a dos pesos del techo de la banda cambiaria. La baja del dólar se produce a días de las elecciones de medio término y en medio de la ratificación del esquema de bandas por parte del Ministerio de Economía.

Intervención del Tesoro de EE.UU. y estabilidad en la banda cambiaria

El dólar mayorista cedió $10 este jueves, al cerrar en $1.479, lo que representa una caída del 0,7% respecto del miércoles y la segunda baja consecutiva. En el Banco Nación, la cotización minorista finalizó en $1.505, mientras que el promedio de entidades del Banco Central ubicó al dólar al público en $1.518,07 para la venta.

La baja respondió a nuevas intervenciones del Tesoro de Estados Unidos, que intensificó las ventas sobre el final de la jornada, a solo $2 del límite superior de la banda cambiaria fijada por el Banco Central.

El tipo de cambio mayorista operó con un mínimo de $1.478 por la mañana y un máximo de $1.490 a las 14.30, cuando las posturas institucionales vendedoras contuvieron la presión compradora.

En el segmento de contado se negociaron USD 677,1 millones, un volumen 14% menor al de la rueda previa, aunque todavía alto para esta época del año. Según el agente Gustavo Quintana (PR Corredores de Cambio), con una rueda pendiente para cerrar la semana, el tipo de cambio acumula un aumento semanal de $29, casi igual al avance de la semana anterior.

“El desarrollo fue más equilibrado, con ofertas en distintos momentos que aportaron alivio a la demanda”, indicó Nicolás Merino (ABC Mercado de Cambios).

Hacia el final, las ventas del Tesoro estadounidense impulsaron la baja, llevando la cotización a $1.479. “Fue una rueda mucho más favorable que las anteriores; los dólares estuvieron muy ofrecidos durante toda la jornada”, analizó Nicolás Cappella (IEB).

Futuros, reservas y posición del Gobierno

Los contratos de dólar futuro mostraron caídas de entre 1% y 2,1%, con operaciones por USD 1.292 millones, según A3 Mercados. Los contratos con vencimiento a fin de mes quedaron en $1.479, por debajo del techo de flotación de $1.501, mientras que los plazos posteriores se mantuvieron por encima de las bandas del BCRA.

Las reservas internacionales brutas del Banco Central aumentaron en USD 418 millones (+1%), para cerrar en USD 40.988 millones, impulsadas por la suba del oro (+1,7%).

El ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó que no habrá cambios en el esquema de bandas cambiarias tras las elecciones legislativas del lunes.

“Estamos más que cómodos con un dólar en $1.500”, afirmó por LN+, y cuestionó las versiones sobre un tipo de cambio atrasado: “Si el dólar estuviera bajo, no tendríamos exportaciones récord”.

Escenario electoral y perspectivas del mercado

Con el dólar moviéndose por debajo del techo de la banda, el mercado interpreta que el Tesoro norteamericano seguirá interviniendo para mantener la estabilidad hasta el proceso electoral.
Analistas de Max Capital advirtieron que, en caso de un resultado adverso para el oficialismo —con una derrota de La Libertad Avanza por más de cinco o seis puntos—, “un ajuste del régimen cambiario probablemente se volvería inevitable”. Sin embargo, en escenarios de paridad o victoria, el esquema actual podría sostenerse.

Un informe de CREA señaló que, si bien existen reservas suficientes —USD 3.000 millones del Tesoro y USD 13.000 millones del Banco Central— para atender la demanda, los dólares utilizados reducirían el margen para pagos de deuda en 2026 (USD 4.300 millones en enero), lo que incrementa la incertidumbre sobre la capacidad de cumplir con los compromisos externos.

Por su parte, el economista Aldo Abram (Fundación Libertad y Progreso) advirtió sobre los riesgos de una dolarización defensiva.

“Si sacamos nuestros ahorros en pesos y compramos dólares por temor, desfinanciamos la economía. Si el domingo surge un apoyo al rumbo hacia un país normal, esos recursos volverán al mercado local, haciendo bajar el tipo de cambio y recuperando el financiamiento del nivel de actividad”, sostuvo.

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Finanzas refuerza el programa financiero con nuevas emisiones y ampliaciones de deuda interna

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Tras la licitación de ayer, el Gobierno lanza nueva colocación de deuda por más de USD 7.400 millones y $8 billones

El Ministerio de Economía dispuso una emisión y ampliación de Letras y Bonos del Tesoro para cubrir las necesidades del programa financiero. La operación incluye instrumentos en pesos y títulos vinculados al dólar con vencimientos entre noviembre de 2025 y enero de 2026.

Letras en dólares y en pesos para reforzar el financiamiento del Tesoro

El Ministerio de Economía, a través de una Resolución Conjunta 51/2025 de las Secretarías de Finanzas y de Hacienda, aprobó una nueva licitación de deuda pública destinada a cubrir las necesidades del programa financiero nacional. La medida fue publicada en el Boletín Oficial el 16 de octubre de 2025 y prevé captar fondos tanto en pesos como en instrumentos vinculados al dólar estadounidense.

El Gobierno dispuso la emisión de una nueva Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar cero cupón, con vencimiento el 30 de enero de 2026, por hasta USD 3.700 millones de valor nominal original (VNO). La licitación se realizará el 15 de octubre, y la fecha de emisión será el 17 de octubre de 2025.

Según el texto oficial, la letra estará denominada en dólares, pero se suscribirá y pagará en pesos al tipo de cambio de referencia del Banco Central (Comunicación “A” 3500). Tendrá un plazo de 105 días, sin devengar intereses (“cero cupón”), y amortización íntegra al vencimiento.

La colocación se regirá por los procedimientos establecidos en la resolución conjunta 9/2019, que regula la emisión de instrumentos de deuda pública, y se negociará en A3 Mercados S.A. y otros mercados locales autorizados.

Ampliaciones de títulos existentes: pesos y dólar linked

Además de la nueva emisión, la resolución dispone tres ampliaciones de instrumentos ya vigentes, por un monto total que supera los USD 3.750 millones y $8 billones en valor nominal original:

  • Letra del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 10 de noviembre de 2025, por hasta $4,5 billones (VNO), originalmente emitida por la resolución conjunta 6/2025.
  • Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar cero cupón con vencimiento el 28 de noviembre de 2025, ampliada por hasta USD 3.750 millones (VNO), según la resolución conjunta 47/2025.
  • Bono del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 30 de enero de 2026, por hasta $3,5 billones (VNO), emitido originalmente bajo la resolución conjunta 65/2024.

Estas ampliaciones —según la cartera económica— se encuentran dentro de los límites de endeudamiento previstos en los artículos 37 y 38 de la Ley de Presupuesto 27.701, prorrogada para el ejercicio 2025 mediante el Decreto 1131/2024 y sus sucesivas modificaciones.

El objetivo es mantener la continuidad del financiamiento interno en un contexto de restricciones en los mercados externos y de necesidad de refinanciar vencimientos próximos.

Estrategia de financiamiento

La emisión forma parte de la estrategia del Ministerio de Economía de diversificar la base de inversores y reducir el riesgo de corto plazo mediante instrumentos ajustados al tipo de cambio o capitalizables en pesos.

Desde comienzos de 2025, el Tesoro ha concentrado sus colocaciones en letras dólar-linked —que protegen a los inversores ante una eventual devaluación— y en bonos en pesos capitalizables, para mantener la demanda del sistema financiero local.

La decisión también se inscribe en el marco de la Ley 24.156 de Administración Financiera y del Decreto 1344/2007, que asignan a las Secretarías de Finanzas y Hacienda la coordinación de las operaciones de crédito público.

Según la norma, las nuevas letras y bonos gozarán de todas las exenciones impositivas vigentes, y los pagos se cursarán a través del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que actuará como agente de registro y liquidación de los títulos.

La resolución fue firmada por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno Magrane, y el secretario de Hacienda, Carlos Jorge Guberman, quienes autorizaron a las direcciones técnicas del Tesoro a suscribir la documentación operativa.

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Ricardo Arriazu: “El Gobierno hará lo imposible para que no se dispare el dólar”

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Ricardo Arriazu advirtió que el Gobierno “hará lo imposible para que no se dispare el tipo de cambio” y alertó sobre el riesgo político post electoral.

El economista Ricardo Arriazu, una de las voces más influyentes para Javier Milei, anticipó que el Gobierno sostendrá el dólar hasta las elecciones del 26 de octubre, pero cuestionó el esquema de bandas cambiarias. Además, alertó que una derrota oficialista podría dejar al Presidente “sin poder político” para gobernar.

Un diagnóstico crudo sobre la economía y la política

El reconocido economista Ricardo Arriazu, titular de la consultora Macroanalistas y considerado una de las figuras de referencia del pensamiento económico liberal, presentó su análisis sobre la coyuntura argentina en un evento organizado por IEB Banca Privada, una de las principales firmas del sistema financiero local, con operaciones por más de USD 3.000 millones.

Ante un auditorio de más de 100 empresarios reunidos en el Hotel Four Seasons, Arriazu planteó un diagnóstico tan realista como inquietante. En su exposición, advirtió que el país enfrenta “dos cisnes negros”: un riesgo internacional —vinculado a una eventual guerra comercial o la explosión de una burbuja de activos financieros— y un riesgo político interno, que definió como “el principal problema estructural de la Argentina”.

“La economía se sostiene sobre la confianza. Cuando hay confianza, las personas consumen, invierten y generan crecimiento. En escenarios de desconfianza, el gasto se reduce y surge el riesgo de implosiones económicas”, señaló.

El economista anticipó que hasta las elecciones presidenciales del 26 de octubre, el Ejecutivo “hará lo imposible para que no se les vaya el tipo de cambio”, aunque rechazó el actual esquema de bandas cambiarias. Según detalló, desde que se flexibilizó el cepo en abril, el sector privado compró USD 17.000 millones, lo que a su entender refleja la fuerte dolarización de portafolios.

“Estoy completamente en contra de las bandas de flotación. Argentina es un país bimonetario. Cada vez que el dólar se mueve, tiembla todo”, afirmó Arriazu.

“El Tesoro se va a quedar sin plata y va a intervenir el Central”

En un mensaje directo al auditorio empresario, el economista advirtió sobre la fragilidad fiscal y la capacidad limitada del Tesoro para sostener intervenciones cambiarias. “El Tesoro se va a quedar sin plata y va a intervenir el Central”, anticipó.

Aunque se declaró “dolarizador desde los años 80”, Arriazu consideró que la dolarización plena no parece factible en el actual contexto. “Yo soy dolarizador desde los 80, pero no me queda claro que se pueda”, reconoció.

Sobre el apoyo financiero estadounidense, diferenció entre el swap de monedas con China —que sólo puede utilizarse para pagar importaciones al país asiático— y el swap en negociación con Estados Unidos, que podría aplicarse con mayor flexibilidad.

“La demora tiene que ver con que se está negociando. El swap con China requiere autorización de ellos, pero el de Estados Unidos podría usarse libremente. Si está la plata de EE.UU., es más que suficiente para parar la corrida y abrir mercados”, explicó.

Arriazu vinculó esa negociación con factores políticos: “Estados Unidos entiende que hay elecciones y que su apoyo tiene sentido porque Argentina es el único país grande de la región alineado estratégicamente”.

Riesgo político y proyección post electoral

El economista dedicó parte de su exposición a analizar el escenario político tras los comicios. Planteó que el futuro del programa económico dependerá de la capacidad legislativa del oficialismo.

“Hay dos alternativas: si Milei logra un tercio en alguna de las cámaras, podrá evitar vetos o juicios políticos. Si no lo consigue, es la Argentina de siempre. Es probable que Milei no pueda hacer nada y se quede sin poder”, advirtió.

Arriazu sostuvo que la confianza política es la variable más determinante para la recuperación económica, al tiempo que advirtió que una derrota electoral podría traducirse en un shock de expectativas y volatilidad cambiaria.

Respecto del electorado libertario, ironizó: “Dicen que el votante de Milei es joven, varón y con poca educación. Yo agrego que además no entiende nada de sus discursos”.

“El único logro de Milei es el equilibrio fiscal”

En relación al Presupuesto 2026, Arriazu lo calificó como “muy bueno” y valoró el esfuerzo por mantener el gasto público en su menor nivel en 30 años. “El único gran logro de Milei es haber alcanzado el equilibrio fiscal”, afirmó.

Rechazó una posible devaluación como salida, por su impacto regresivo: “Una devaluación es un impuesto; baja el poder de compra de la gente”. También alertó sobre los riesgos de un retroceso legislativo: “El Congreso quiere revertir el superávit fiscal, y eso sí sería un problema grave en la cuenta corriente”.

Finalmente, destacó que la deuda argentina es baja en términos relativos, pero “su historial de incumplimiento convierte cada dólar adeudado en un pasivo riesgoso”.

“Tenemos una de las deudas más bajas del mundo, pero como somos estafadores seriales, un dólar que debamos es mucho”, resumió.

Arriazu cerró su exposición con una reflexión pesimista sobre la cultura económica nacional:

“No hay nada que pueda parar la caída de la economía si no se recupera la confianza. Si no cometemos errores, podríamos crecer al 5,5% anual con energía y agro, pero seguimos siendo el país de las oportunidades perdidas. Somos tan tontos razonando que no tengo esperanza de que vayamos a cambiar.”

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El Tesoro reestructura deuda en pesos con el BCRA y amplía emisiones por $9 billones

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El Ministerio de Economía dispuso, a través de la Resolución Conjunta 42/2025, un canje de deuda con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que permitirá extender vencimientos de corto plazo hacia 2026 y reducir la presión financiera inmediata. La medida incluye la ampliación de dos letras del Tesoro (LECAP) por hasta $4,5 billones cada una, consolidando un paquete de conversión que busca mejorar el perfil de la deuda en pesos.

El canje se enmarca en el artículo 37 de la Ley 27.701 de Presupuesto 2023, prorrogada para 2025, y en lo dispuesto por el Decreto 331/2022 y sus modificatorias, que habilitan operaciones de conversión de deuda utilizando distintos instrumentos.

El Ministerio de Economía —a través de la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda— fundamentó la decisión en la necesidad de administrar los vencimientos concentrados en el último trimestre de 2025. En particular, se busca descomprimir el pago de la Letra del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 12 de septiembre de 2025 (LECAP S12S5), originalmente emitida por la Resolución Conjunta 52/2024.

El canje ofrece al BCRA una canasta diversificada de instrumentos con vencimientos posteriores:

  • 20% en la LECAP S10N5 (10 de noviembre de 2025).
  • 40% en la LECAP S16E6 (16 de enero de 2026).
  • 40% en la LECAP S27F6 (27 de febrero de 2026).

Según el artículo 3° de la resolución, los precios de la operación se determinaron en base a las pantallas de BYMA del 5 de septiembre de 2025, con liquidación prevista para el 8 de septiembre.

Ampliación de emisiones y rol del BCRA

Para viabilizar la conversión, se autorizó la ampliación de la emisión de la LECAP S16E6 y de la LECAP S27F6 por hasta $4,5 billones de valor nominal original cada una. De este modo, el Tesoro garantiza la disponibilidad de instrumentos suficientes para cubrir el traspaso de títulos en manos del BCRA.

La medida fue firmada por los secretarios Pablo Quirno Magrane (Finanzas) y Carlos Jorge Guberman (Hacienda), y faculta a la Oficina Nacional de Crédito Público y dependencias técnicas a instrumentar los contratos.

Fuentes oficiales explicaron que este esquema “apunta a administrar de manera prudente la curva de vencimientos en pesos y reforzar la coordinación entre Tesoro y Banco Central en un contexto de elevada volatilidad financiera”.

El canje tiene tres implicancias principales:

  1. Alivio inmediato: evita un pago concentrado en septiembre de 2025 que podía tensionar las cuentas públicas y el mercado cambiario.
  2. Extensión de plazos: traslada vencimientos al inicio de 2026, suavizando el perfil de deuda local.
  3. Señal de coordinación: ratifica el rol del BCRA como actor central en la absorción y manejo de deuda pública.

Desde el mercado, la operación se interpreta como parte de una estrategia más amplia para sostener la demanda de títulos en pesos y reforzar la estabilidad cambiaria hacia el proceso electoral de 2025. Sin embargo, analistas advierten que la concentración de vencimientos en el verano 2026 podría convertirse en un nuevo punto de tensión si no se acompaña con un programa de financiamiento más integral.

De acuerdo con el propio Ministerio de Economía, la conversión se enmarca dentro de los límites de endeudamiento autorizados por la Ley de Presupuesto. En lo inmediato, se espera que esta operatoria brinde previsibilidad y reduzca la presión sobre reservas internacionales.

Hacia adelante, el desafío será sostener la confianza de inversores institucionales y privados en los instrumentos en pesos. Si el Tesoro logra encadenar nuevas operaciones de financiamiento en el mercado local, podría consolidar una estrategia de rolleo ordenado de la deuda doméstica.

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El Gobierno sube encajes al 45% y refuerza control monetario antes de las elecciones

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El Gobierno endurece la política monetaria y sostiene la baja del dólar oficial en medio de la carrera electoral. La sonsultora Ecolatina analiza cómo suben encajes a niveles históricos y se habilita su integración con títulos públicos para aliviar el programa financiero. El dólar spot hiló diez ruedas de retrocesos y cerró en $1.300.

Finaliza una semana corta caracterizada por la reducción del dólar oficial y la persistencia en la volatilidad de las tasas de interés. El dólar spot extendió la tendencia bajista a lo largo de la semana, hilando diez ruedas consecutivas de retroceso y cerrando en $1.300 (-2,0% respecto al viernes de la semana pasada).

La baja se encuentra traccionado por cierto retorno del carry y la mejora en el componente comercial. Más allá de eso, lo importante siguió en la tasa. La política monetaria siguió con el desenvolvimiento errático del último tiempo: tras un rollover por debajo del esperado por el equipo económico, el BCRA volvió a subir los encajes de las cuentas a la vista, pero permitiendo nuevamente la integración de títulos públicos. La medida correrá hasta finales de noviembre, y comenzará a regir a partir de la subasta ad hoc programada para el próximo lunes. Todo esto permitirá que Finanzas oxigene un tensionado programa financiero (debería inyectar $5,8 bn el lunes). Las idas y vueltas no son inocuas: los encajes, lejos de ser un cambio marginal, se ubicarán en niveles no vistos desde enero del 1993; asimismo, la actividad comienza a dar signos de resentimientos, con préstamos por adelantos en CC cayendo desde mediados de julio.

Como venimos manteniendo, la consigna del equipo económico es clara: desinflar, aunque duela. El Gobierno se jugará un pleno de cara a las elecciones de octubre, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. De esta forma, la impronta en lo que sigue estará determinada por evitar que la tasa de interés se reduzca de tal forma que incentive una suba del dólar oficial y, con ello, los precios. La pregunta del millón será si se logrará acotar los márgenes de volatilidad y poner un techo claro a las tasas de mercado.

Finaliza una semana corta caracterizada por la reducción del dólar oficial y la persistencia en la volatilidad de las tasas de interés. El dólar spot extendió la tendencia bajista a lo largo de la semana, hilando diez ruedas consecutivas de retroceso desde el pico de $1.374 del 31 de julio a los $1.300 del cierre de hoy (-2,0% respecto al viernes de la semana pasada). Por su parte, el dólar informado por el BCRA (promedio de la jornada) finalizó en $1.308 (-1,6%).

Como comentamos en las últimas semanas, dos son los factores que se encuentran detrás de la extendida baja del dólar. En primer lugar, el ajuste automático o de mercado propio del esquema que, en un contexto de credibilidad (al menos de corto plazo), en la medida en que el dólar se aproxime al techo aparecerá la oferta de divisas (ya sea por el canal comercial o financiero) y menguará la demanda, dada la premisa de una reducción en puertas. Asimismo, las intervenciones del Gobierno (sea en el dólar futuro o en mercado de pesos) ayuda a acentuar este mecanismo y a promover la creencia en el mercado de que las autoridades actuarán para evitar que se “escape” el dólar.

El segundo factor se encuentra en la política monetaria. Decíamos la semana pasada que el aumento de encajes y la necesidad de liquidez por parte de los bancos para cumplimentar las exigencias estaba presionando al mercado de pesos. Puesto en números, desde comienzo de mes al calor del aumento de 20% a 40% y la cancelación de integración de títulos públicos (4 p.p., pasando entonces de 36% a 40% para un grupo de bancos) los encajes en el BCRA se estabilizaron en la zona de los $18,8 bn, un aumento cercano a los $4 bn respecto al bimestres jun-jul.

En este marco, la próxima ventana para hacerse de liquidez por los bancos es el próximo 18 de agosto, cuando se liquide la licitación que tuvo lugar esta semana. Justamente, en la misma Finanzas obtuvo un rollover del 61% sobre vencimientos cercanos a los $14,9 bn. Nuevamente, la licitación se caracterizó por el premio de corte para las LECAPs de corto plazo: la letra S12S5 cortó a 4,48% TEM y la S30S5 4,2% TEM, cuando rindieron en el mercado secundario el día previo 3,9% TEM y 3,7% TEM, respectivamente. El vaso medio lleno es que al menos logró estirar la duration, algo que se pretendía en un llamado con techo de adjudicación para las letras de septiembre y los incentivos a REPOs (tasa PP de mercado + 2%) del BCRA contra instrumentos con vencimientos mayores a 60 días.

Hablando del BCRA, la autoridad monetaria introdujo nuevas modificaciones en la política de encajes. Tras conocerse el resultado de la licitación, las autoridades comunicaron vía X que realizarán una licitación ad hoc el próximo lunes para absorber los pesos que se inyectarán (unos $5,8 bn). Mediante Comunicación “A” 8302, el BCRA modificó la normativa de traslado de saldos diarios de integración mínimo, aumentando los cargos por incumplimiento (de 1,5 veces a 3 veces la TAMAR) y, más importante, aumento nuevamente los encajes para cuentas a la vista en 5 p.p. (45%) los cuales podrán ser integrados con títulos públicos adquiridos en las licitaciones primarias desde el 18/08. La medida regirá desde el martes 19/08/2025 hasta el 28/11/2025.

Hasta acá, algunas cuestiones. Lo primero que resalta es el deterioro en el que se sumergió la política monetaria desde el desarme de las LEFIs y, más preocupante aún, las idas, vueltas y medidas ad hoc que viene adoptando el equipo económico respecto a este tema. En el lapso de dos semanas se pasó de remover las integraciones de títulos públicos a que reaparezcan, en lo que creemos se debe a una demanda del sistema financiero y a un resultado de la última licitación que resultó incómodo para las autoridades.

Decimos esto porque la combinación tasas reales cada vez más altas y rollover por debajo del 100% empiezan a tensar el programa financiero del Tesoro. Los depósitos del Tesoro en el BCRA trepan a los $14,2 bn (12/08), lo que implica que caerían a los $8,4 bn post-liquidación. A estos fondos se le podría agregar los depósitos del sector público en bancos por cerca de $10,8 bn (último dato junio), los cuales tienen obligaciones asignadas y no se encuentran disponibles en su totalidad, y el flujo correspondiente al superávit mensual de Hacienda. En concreto, Finanzas afronta un abultado perfil de vencimientos por $92 bn hasta diciembre, con más del 50% concentrando antes de las elecciones legislativas del 26 de octubre.

De esta forma, el programa financiero se oxigena. Al menos hasta finales de noviembre, Finanzas lanzará licitaciones ad hoc para que los bancos realicen integraciones mediante títulos públicos, lo que restará presión al exigente perfil de vencimientos en pesos que tiene por delante.

Asimismo, los cambios de encajes están lejos de ser marginales. En medio del programa con el FMI en 2018, el porcentaje sobre los depósitos en Cuenta Corriente sufrieron un quiebre que los estabilizó en torno al 45%, pegando un nuevo salto con las recientes modificaciones que lo dirigirían a cerca de un 50%, lo que representa la exigencia más elevada desde enero de 1993.

Al mismo tiempo, la composición de la integración es un factor relevante. Durante la administración anterior, las relajaciones de las integraciones para que los bancos participen en las licitaciones públicas llevaron a que los encajes en moneda nacional se cumplan casi en un 70% mediante títulos públicos. Naturalmente, el game changer del fin de los pasivos remunerados (Pases, LEFIs) y luego la eliminación del cómputo de títulos para cuentas a la vista acentuó la demanda de pesos para cumplir las exigencias y para tener un resguardo por parte de los bancos (máxime en un contexto de REPOs a 70% TNA).

La pregunta clave de todo esto es cuán sostenible es en el tiempo. La convalidación de tasas reales cada vez más altas empezará a impactar cada vez más en la actividad real. Por caso, el stock de préstamos por adelantos en cuenta corriente pasó de $9,3 bn a mediados de julio a $8,4 bn al 11 de agosto (último dato disponible), momentos donde la tasa subió de 38% TNA a 76% TNA. En este marco, con los últimos datos de salarios del sector privado registrado relativamente en línea con la inflación, es esperable que veamos cada vez más una desaceleración del crédito al consumo y de la actividad de cara cada a las elecciones.

En suma, la consigna del equipo económico es clara: desinflar, aunque duela. El Gobierno se jugará un pleno de cara a las elecciones de octubre, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. De esta forma, la impronta en lo que sigue estará determinada por evitar que la tasa de interés se reduzca de tal forma que incentive una suba del dólar oficial y, con ello, los precios. La pregunta del millón será si se logrará acotar los márgenes de volatilidad y poner un techo claro a las tasas de mercado.

Se extiende la baja del dólar oficial

El dólar spot finalizó en $1.300 (-2,0% semanal) en medio del retorno del carry y una recuperación de la liquidación del sector agropecuario. Por otro lado, las Reservas Brutas finalizaron en la zona de los USD 42.000 M. Por su parte, las Reservas Netas descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG pasaron a terreno positivo luego de la cancelación del Tesoro de Letras Intransferibles con el BCRA a cambio del desembolso del Fondo, y estimamos que finalizó en USD 1.700 M (+USD 7.000 M si no se descuentan aquellos ítems).

La brecha cambiaria se mantiene estable

En la semana, los dólares alternativos finalizaron a la baja. En números, el dólar minorista bajó 1,9% ($1.311) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP recortó 2,5% ($1.294), el dólar CCL medido en CEDEARs bajó 1,0% ($1.325) y el blue cayó un leve 0,4% ($1.320). Como resultado, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 0%.

Los futuros de dólar bajan

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos de agosto a octubre bajaron 0,9%, y aquellos con vencimiento desde noviembre lo hicieron en 0,6%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 6,8% para el trimestre agosto-octubre, y promedia un 15,5% para el trimestre siguiente.

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