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La FARM respalda con matices al precio de referencia para la yerba mate

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La discusión por la implementación de un precio de referencia para la hoja verde de yerba mate suma apoyos, pero también diferencias de enfoque dentro de la cadena productiva. La Federación de Asociaciones Rurales y Forestales de Misiones (FARM) expresó su acompañamiento a la iniciativa impulsada desde el Gobierno provincial y el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), aunque planteó la necesidad de incorporar herramientas que aporten mayor transparencia al mercado.

Desde la entidad, el dirigente Darío Bruera confirmó que el sector ve con buenos ojos la creación de un esquema orientativo de precios, pero con una lógica distinta a la propuesta oficial. “Se está hablando de hacer una pizarra de precios, nosotros acompañamos esa moción. Esta iniciativa salió del seno del directorio del INYM y nosotros acompañamos”, explicó.

Sin embargo, la FARM considera que ese mecanismo debería ir más allá de un valor promedio y transformarse en un sistema dinámico de información. La propuesta apunta a que exista un “tablero” que permita conocer en tiempo real cuánto está pagando la industria en cada zona productiva, de modo que el productor pueda tomar decisiones comerciales con mayor libertad.

“Esa pizarra se haría con los valores que surjan de las operaciones de las distintas zonas. No es que fijamos nosotros. Es publicar los valores que ponen las empresas en diferentes zonas. Entonces el productor cuando va a vender sabe que “acá está tanto y allá está tanto”. Los valores de referencia no son fijados arbitrariamente, sino que son los valores que se toman del mercado”, precisó Bruera en diálogo con Economis. 

No es la misma posición que tiene el Gobierno, que ya discutió el tema con la industria y sugirió adaptar un tablero de control de la propia industria y trabajar con un precio de referencia. 

La postura de la FARM introduce un matiz clave respecto de la visión del Gobierno de Misiones y de parte del directorio del INYM. Según explicó Ricardo Maciel, representante de la provincia en el organismo, la intención oficial es avanzar en la definición de un precio promedio de referencia basado en los costos de producción.

“Está muy bueno poder, junto con el precio referencial, saber qué industria se aproxima a ese valor”, planteó Maciel, al destacar la importancia de transparentar las diferencias territoriales en los precios efectivamente pagados.

“La idea es tener un precio de referencia promedio para toda la zona y, a partir de allí, hacer un seguimiento para ver qué se está pagando en cada región y si está cerca o lejos de ese valor”, señaló.

En este esquema, el precio no sería obligatorio, sino una guía para ordenar el mercado y aportar previsibilidad. La herramienta buscaría evitar distorsiones, mejorar la transparencia y ofrecer una referencia clara tanto para productores como para industriales.

No obstante, dentro del propio INYM existen resistencias. Según trascendió, tanto el presidente del organismo como sectores de la industria plantearon objeciones, incluso con la elaboración de un dictamen jurídico que cuestionaría la viabilidad del mecanismo.

A pesar de ello, desde el sector que impulsa la iniciativa remarcan que se trata de un precio “no vinculante”, lo que habilitaría su implementación como herramienta informativa y sin contradecir el DNU presidencial, que suprimió la posibilidad de fijar un precio. Ahora sería una sugerencia no vinculante. 

“Es un precio referencial a partir de un costo estimado, y a partir de allí cada uno toma el valor que surja”, explicaron.

El eje de la discusión, entonces, no pasa por la necesidad de ordenar el mercado -consenso que parece generalizado-, incluso por sectores afines a la desregulación, sino por el instrumento a utilizar.

Mientras el Gobierno y parte del INYM apuntan a un valor promedio que sirva como referencia general, la FARM propone un sistema de monitoreo territorial que exponga el comportamiento real de la industria.

La definición de este esquema será clave en un contexto de alta tensión en la cadena yerbatera, donde los precios de la materia prima, la rentabilidad del productor y la capacidad de pago de la industria siguen siendo variables en disputa.

Hoy, los valores que comienzan a circular -entre $210 y $240 por kilo de hoja verde, según condiciones de pago- no logran conformar a nadie. “Esos 240 pesos nos quedan caros a la industria para pagar y al productor tampoco le sirve. Es malo para toda la cadena”, sintetizó el dueño de una de las principales yerbateras. La frase resume con crudeza el momento: no hay precio de equilibrio.

El contraste con años recientes evidencia un deterioro progresivo. En abril de 2024, en el primer ciclo sin precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), tras la desregulación que impuso el presidente Javier Milei, el mercado operó con referencias de entre $290 y $370 por kilo, aunque con fuerte tensión frente a productores que reclamaban cifras mucho más altas. En 2025, los valores se estabilizaron en torno a los $300, todavía lejos de las expectativas del sector primario. En comparación con 2024, los valores ofrecidos ahora son 35 por ciento más bajos, mientras que la inflación fue de 270 por ciento desde que asumió Milei.

La discusión continuará en el directorio del INYM la semana próxima, donde se buscará avanzar -o no- en un consenso que permita implementar algún tipo de referencia que ordene el mercado sin generar nuevas distorsiones.

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El acopio yerbatero comienza con precios más bajos que hace dos años y menos demanda industrial

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La zafra gruesa de yerba mate en Misiones vuelve a arrancar con señales de alarma. Este año, incluso antes de comenzar formalmente, el proceso ya muestra signos de parálisis: varias de las principales industrias del sector anticiparon que no iniciarán el acopio en abril, en un escenario atravesado por la falta de precios de referencia y condiciones productivas que aún no acompañan.

La Cooperativa Flor de Jardín, de Jardín América, puso sobre la mesa una grilla de precios que refleja la dispersión actual del mercado: ofrece $240 por kilo de hoja verde con pago a 120 días, una alternativa mixta de $230 (con $100 al contado y el saldo diferido a 120 días) y un valor de $210 totalmente al contado. La propuesta, además, contempla descuentos adicionales -como costos de cosecha y eventuales penalizaciones por falta de certificaciones-, lo que en la práctica reduce aún más el ingreso efectivo del productor y profundiza las dificultades para alcanzar un precio de equilibrio en la cadena.

El comunicado de la Flor de Jardín refleja ese intento de ordenar un mercado que, en la práctica, funciona sin brújula. Allí se fijan valores escalonados según modalidad de pago, pero que no logran traducirse en acuerdos generalizados. La consecuencia es directa: la zafra no arranca o lo hace a cuentagotas.

“Yerba con mucha semilla aún, por lo que con seguridad no vamos a iniciar el acopio antes del 15 de abril”, explicó un ejecutivo del sector, dejando en claro que el retraso no responde únicamente a una cuestión económica, sino también agronómica. Sin embargo, el trasfondo del problema es otro: la dificultad para encontrar un precio que cierre en toda la cadena.

Hoy, los valores que comienzan a circular -entre $210 y $240 por kilo de hoja verde, según condiciones de pago- no logran conformar a nadie. “Esos 240 pesos nos quedan caros a la industria para pagar y al productor tampoco le sirve. Es malo para toda la cadena”, sintetizó el dueño de una de las principales yerbateras. La frase resume con crudeza el momento: no hay precio de equilibrio.

El contraste con años recientes evidencia un deterioro progresivo. En abril de 2024, en el primer ciclo sin precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), tras la desregulación que impuso el presidente Javier Milei, el mercado operó con referencias de entre $290 y $370 por kilo, aunque con fuerte tensión frente a productores que reclamaban cifras mucho más altas. En 2025, los valores se estabilizaron en torno a los $300, todavía lejos de las expectativas del sector primario. En comparación con 2024, los valores ofrecidos ahora son 35 por ciento más bajos, mientras que la inflación fue de 270 por ciento desde que asumió Milei.

Ahora, en 2026, no solo hay una baja nominal de precios -que en términos reales es aún más profunda- sino también una novedad más preocupante: parte de la industria directamente decide no comprar.

Ese freno tiene implicancias inmediatas. Para los productores, significa postergar ingresos en un contexto de costos crecientes. Para los tareferos, implica un retraso en el inicio del empleo estacional. Para la industria, suma incertidumbre en la planificación productiva. Y para el mercado en general, abre interrogantes sobre el abastecimiento y la evolución de los precios en los próximos meses.

El punto de fondo sigue siendo la desregulación del sector. Sin un precio de referencia oficial, el sistema quedó librado a negociaciones directas entre actores con distinto poder de mercado. En ese marco, la falta de acuerdos en un momento clave como el inicio de la zafra expone las tensiones de un modelo que todavía no logra encontrar un nuevo equilibrio.

Así, la cosecha 2026 de yerba mate no solo empieza más tarde: arranca con un nivel de incertidumbre que atraviesa a toda la cadena y que vuelve a poner en debate la sostenibilidad del esquema actual.

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Industria y Gobierno de Misiones abren diálogo por el precio de la yerba, pero aún sin acuerdo

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En medio de la fuerte preocupación por los bajos precios de la materia prima, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones reunió este martes a representantes de las principales industrias yerbateras de la región para analizar la situación del sector y discutir la posibilidad de establecer un precio de referencia para la hoja verde y la yerba canchada. La industria expuso la imposibilidad de establecer un precio uniforme y contrastó las demandas productivas con su propia realidad: aumento de costos operativos, escasa rentabilidad y un endeudamiento que comienza a encender luces de alarma. 

Del encuentro participaron empresas y entidades clave de toda la cadena productiva,la Cámara de Molineros, FedeCoop, además de representantes de la industria correntina, en una convocatoria que desde el Gobierno provincial consideraron significativa por la presencia de todos los actores invitados.

Aunque no se alcanzó un acuerdo concreto, el encuentro dejó un dato político y sectorial relevante: la industria aceptó sentarse a discutir la situación del mercado en un momento marcado por la desregulación del sector y la caída del precio que reciben los productores.

Desde el Ministerio del Agro se planteó ante las empresas la preocupación creciente por los valores que paga el mercado por la materia prima y la necesidad de establecer un piso de referencia que permita ordenar la cadena.

“Detrás del precio que paga el mercado hay actores que pagan menos. Y quienes pagaban mejor terminan bajando para competir, generando una carrera hacia abajo”, explicaron durante la reunión.

Según se expuso, cuando el precio deja de ser la única variable competitiva, aparecen riesgos de competencia desleal vinculados a la calidad del producto, una situación que la cadena ya atravesó en otros momentos.

Desde el sector industrial se planteó que uno de los problemas centrales es la sobreoferta de materia prima, producto -según indicaron- de varios años con precios altos que incentivaron la plantación de nuevos yerbales.

También señalaron dificultades para el acceso al crédito y cuestionamientos vinculados a la presión impositiva, aunque al mismo tiempo reconocieron la importancia de las líneas de financiamiento impulsadas por el gobierno provincial. El otro dato saliente es que la industria también planteó que atraviesa su propia crisis, por aumento de costos operativos y un virtual congelamiento de precios, con la yerba en góndola aumentando por debajo de la inflación. El argumento se basa en números concretos: en conjunto, las principales industrias yerbateras deben a los bancos 230 mil millones de pesos, el equivalente al 83 por ciento de la canchada en stock. 

En el debate también surgieron referencias a los costos de producción, con estimaciones que ubican los valores mínimos entre 330 y 350 pesos por kilo de hoja verde, incluyendo una rentabilidad mínima para el productor.

Sin embargo, ante la propuesta de crear una “pizarra” o valor de referencia, las empresas evitaron pronunciarse sobre cifras concretas.

El principal argumento fue que se trata de un mercado privado en el que cada empresa tiene estructuras de costos diferentes, por lo que consideran difícil establecer un valor único.

Precio de referencia y financiamiento

Desde el Gobierno provincial insistieron en que contar con un valor orientativo podría ayudar a ordenar el mercado y a sostener el sistema productivo frente a las distorsiones actuales.

Además, señalaron que un precio de referencia permitiría mejorar las condiciones de financiamiento del sector, ya que hoy las empresas enfrentan dificultades para obtener crédito mediante warrants debido a la ausencia de valores de mercado claros para la yerba mate.

En ese marco también se mencionó la implementación de herramientas de monitoreo y trazabilidad como el CeTYM, impulsado tras la desregulación del sector, con el objetivo de seguir la evolución de la cadena yerbatera.

Calidad: una preocupación compartida

Uno de los pocos puntos de consenso fue la preocupación por la calidad del producto, un aspecto que, según coincidieron los participantes, puede afectar a toda la cadena si se deteriora.

Durante el encuentro se advirtió que la presión competitiva en los precios podría terminar afectando estándares de calidad y, en consecuencia, poner en riesgo el posicionamiento de la yerba mate en los mercados.

A pesar de la falta de acuerdos concretos, desde el Ministerio del Agro valoraron la reunión como un primer paso para reconstruir el diálogo entre los distintos actores del sector.

“La tarea ahora es sostener una agenda de trabajo permanente”, señalaron autoridades del ministerio del Agro. 

El hecho de que todas las empresas invitadas -incluidas las correntinas- hayan participado fue interpretado como un gesto de apertura en un momento crítico para la cadena yerbatera, que se prepara para el inicio de una nueva zafra en medio de tensiones por los precios y la regulación del mercado.

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El mate no va a faltar: se reactivan exportaciones a Siria y vuelve a moverse la cadena yerbatera

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La cadena yerbatera de Misiones comenzó a mostrar señales de alivio en medio de la fuerte incertidumbre generada por la escalada del conflicto en Medio Oriente. Luego de días de tensión logística y financiera provocadas por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel sobre Irán -aliado estratégico del gobierno sirio-, varias empresas exportadoras retomaron las cargas de yerba mate con destino a Siria, el principal mercado externo del producto argentino.

Entre las firmas que ya reiniciaron envíos se encuentran Kabour -de Andresito, principal empresa exportadora-, La Cachuera y Las Marías, de Corrientes, tres actores centrales del negocio yerbatero internacional. El reinicio de los embarques no sólo restablece el flujo comercial hacia el mercado sirio, sino que también trae alivio a miles de productores de Misiones y Corrientes que dependen de ese destino para colocar su producción.

En ese contexto, la firma Kabour confirmó que el 1 de abril comenzará formalmente el acopio de hoja verde, una señal clave para la cadena productiva, ya que anticipa movimiento en secaderos, cooperativas y establecimientos yerbateros en plena antesala de la zafra.

Siria, el mercado clave para la yerba 

Siria es, desde hace décadas, el principal comprador de yerba mate argentina en el mundo. El consumo está profundamente arraigado en la cultura del país árabe, especialmente entre comunidades de origen sirio-libanés que adoptaron la infusión durante procesos migratorios históricos con América del Sur.

En los últimos años, las exportaciones argentinas al mercado sirio han representado entre el 60% y el 70% de las ventas externas totales de yerba mate, lo que convierte a ese destino en un eslabón crítico para la estabilidad del sector.

Por eso, cualquier alteración geopolítica en la región tiene un impacto directo sobre la economía yerbatera del nordeste argentino.

La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán generó en las últimas semanas un escenario de alta tensión regional que afectó rutas comerciales, sistemas financieros y logística marítima.

Entre los principales efectos para el comercio de yerba mate se registraron:

  • demoras en operaciones de pago internacionales,
  • incertidumbre sobre rutas marítimas en Medio Oriente,
  • mayores costos logísticos y de seguros,
  • reprogramación de cargas ya previstas.

Algunas empresas exportadoras optaron por posponer embarques hasta tener mayor claridad sobre el escenario regional, especialmente ante el riesgo de interrupciones en el tránsito marítimo en zonas estratégicas como el Golfo Pérsico y el Mediterráneo oriental.

En las últimas horas comenzaron a aparecer señales de reactivación comercial.

Siria, en números clave

  • 2023: Siria recibió el 71,2% de las exportaciones argentinas de yerba mate. Sobre 36.513 toneladas totales exportadas, equivale a aproximadamente 25.997 toneladas.
  • 2024: Siria importó 31.912 toneladas por US$ 64,84 millones. Representó el 68% del volumen y el 74% del valor exportado por la Argentina.
  • 2025: El sector exportó 60.011 toneladas por US$ 116,34 millones. Con estimaciones del mercado que ubican a Siria cerca del 80% del total, el volumen destinado a ese país podría rondar las 48.000 toneladas (dato estimado, aún sin desagregación oficial).
  • Empresas clave: Kabour fue el principal exportador argentino en 2025 con casi 20.000 toneladas. Le siguieron La Cachuera y Piporé.
  • Riesgo geopolítico: la guerra en Medio Oriente elevó los costos logísticos y frenó reservas marítimas hacia la región, con recargos de hasta US$ 3.000 por contenedor.

Las empresas exportadoras retomaron operaciones y los primeros embarques volvieron a salir hacia Siria desde el puerto de Buenos Aires, lo que indica que los operadores consideran que el flujo comercial puede sostenerse pese al contexto geopolítico.

La decisión de Kabour de iniciar el acopio a partir del 1 de abril es interpretada en el sector como un indicador de normalización del circuito comercial.

El acopio anticipa movimiento en toda la cadena de productores de hoja verde, secaderos, cooperativas, molinos y logística de exportación.

La noticia llega en un momento particularmente delicado para el sector yerbatero.

Los productores vienen atravesando meses de fuerte incertidumbre debido a la desregulación del mercado tras los cambios en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), la presión de costos en dólares y un consumo interno que no termina de despegar, aunque se recompuso después de un 2024 en retroceso. 

En ese escenario, la continuidad del mercado sirio es clave para sostener el equilibrio de la cadena productiva.

Cada contenedor que sale hacia Medio Oriente significa volumen de molienda, actividad industrial y movimiento económico en la región yerbatera.

El factor geopolítico que mira Misiones

La guerra en Medio Oriente volvió a poner en evidencia la dependencia estructural que tiene la yerba mate argentina de ese mercado.

Aunque en los últimos años se avanzó en la apertura de nuevos destinos -como Chile, Europa y algunos países del Golfo-, Siria sigue siendo el corazón del negocio exportador.

Por eso, el reinicio de los embarques representa más que un dato comercial: es una señal de estabilidad para miles de familias productoras del nordeste argentino.

En medio de la incertidumbre internacional, una certeza se mantiene firme: en Siria, el mate no va a faltar.

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Yerba mate: recuperación del consumo interno y exportaciones condicionadas por el escenario internacional

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El mercado de la yerba mate comenzó el año con señales mixtas: una leve caída en la cosecha de hoja verde, una recuperación del consumo interno tras la baja de diciembre y un repunte interanual de las exportaciones, aunque con una tendencia descendente en los últimos meses, de acuerdo al informe mensual elaborado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

De acuerdo con el reporte, el volumen comercializado de yerba mate alcanzó en enero los 24.973.078 kilos, sumando los despachos destinados al mercado interno y los envíos al exterior. Este indicador es considerado el más cercano al comportamiento del consumo en góndola, ya que incluye tanto los envíos a centros de distribución como las compras de mayoristas, hipermercados y supermercados. En términos interanuales, la suma del mercado interno y las exportaciones muestra un crecimiento de 2,02% respecto al primer mes de 2025, lo que refleja una expansión moderada del volumen total comercializado por la cadena yerbatera.

Repuntes y alertas

El principal destino de la producción continúa siendo el mercado doméstico. Durante enero, las ventas internas alcanzaron 21.399.665 kilos, lo que representa una caída de 2,91% respecto al mismo mes del año anterior, pero al mismo tiempo un crecimiento de 7,32% en comparación con diciembre de 2025.

Este nivel marca el volumen más alto desde octubre, lo que sugiere una recuperación parcial del consumo tras el cierre de año. En términos anuales, el mercado interno cerró 2025 con 266.788.512 kilos comercializados, confirmando el peso estructural del consumo argentino dentro de la cadena yerbatera.

Las exportaciones totalizaron 3.573.413 kilos en enero, con un incremento interanual de 46,6% respecto a enero de 2025. Sin embargo, en la comparación con diciembre registraron una caída de 18,55%, lo que alerta sobre la tendencia descendente que se observa desde septiembre del año pasado.

En ese mes, los envíos al exterior habían alcanzado 7.252.770 kilos, el nivel más alto del segundo semestre. Desde entonces, el volumen exportado viene reduciéndose, pese a que 2025 terminó con un récord histórico de exportaciones.

A esta dinámica se suma ahora un factor geopolítico que genera incertidumbre en el sector. La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, llevó a operadores a paralizar temporalmente movimientos comerciales hacia esa región, uno de los destinos relevantes para la yerba mate argentina. La situación podría afectar el ritmo exportador en los próximos meses si la tensión se prolonga.

En el inicio del año también se registró una reducción en el ingreso de materia prima a los secaderos. Durante enero se procesaron 16.426.312 kilos de hoja verde, lo que representa 3,16% menos que en enero del año pasado y una caída más pronunciada de 21,9% en relación con diciembre.

Este indicador refleja la dinámica de la cosecha y constituye un dato clave para anticipar el comportamiento futuro de la oferta dentro de la cadena productiva.

En cuanto a los formatos de comercialización, las estadísticas del INYM muestran que los envases de medio kilo continúan liderando ampliamente las preferencias de los consumidores.

Durante enero, la distribución por formatos fue la siguiente:

  • Paquetes de 500 gramos: 55,49%
  • Paquetes de 1 kilo: 39,65%
  • Envases de 2 kilos: 1,38%
  • Paquetes de 250 gramos: 0,78%
  • Otros formatos: 0,18%
  • Sin estampillas: 2,52%

De este modo, los formatos de medio kilo y un kilo concentraron el 95,14% de las salidas de molinos al mercado interno, una proporción que se mantiene prácticamente sin cambios en los últimos años y confirma la estabilidad de los hábitos de consumo.

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