mercado yerbatero

Nación ratificó la desregulación del mercado yerbatero

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El Gobierno nacional decidió sostener sin modificaciones la desregulación del mercado de la yerba mate, profundizando el conflicto con Misiones y con buena parte de los sectores que integran la actividad. Tras casi dos horas de reunión en la Secretaría de Agricultura de la Nación, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, fue categórico: el esquema establecido por el DNU 70/2023 continuará vigente y no se restituirán las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

La definición llegó luego de que representantes de la producción presentaran un documento técnico de 26 páginas elaborado por el director del INYM por la Producción Primaria, Roberto Ferreira, cuyo eje central fue demostrar, con estadísticas oficiales del propio organismo, que la eliminación de las herramientas regulatorias no generó mayor competencia ni mejores condiciones para productores y consumidores, sino un deterioro generalizado de la cadena.

Antes del encuentro, Ferreira había anticipado cuál sería el planteo del sector. “El mandato que traigo de parte de los productores es la devolución de todas las facultades del INYM”, sostuvo al explicar que la crisis económica que atraviesan miles de productores exige recuperar mecanismos que permitan equilibrar el funcionamiento del mercado.

La reunión congregó a un representante de cada uno de los sectores que integran el directorio del INYM. Participaron Carlos Czajkowski por las cooperativas; Ricardo Maciel por el Gobierno de Misiones; Carmelo Rojas por la UATRE; Luis Konopacki por los secaderos; Rubén Henrikson por la industria; Rodrigo Correa, presidente del Instituto; además del propio Ferreira. Del lado del Gobierno nacional estuvieron Sturzenegger, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne.

Durante la exposición, Ferreira describió una situación económica crítica para el primer eslabón de la cadena. Explicó que actualmente el productor recibe entre 200 y 270 pesos por kilogramo de hoja verde, mientras que los costos de producción rondan los 450 pesos. A esa brecha se suma otra dificultad: gran parte de las operaciones continúa realizándose mediante cheques diferidos, lo que agrava los problemas financieros de los establecimientos.

Según el informe presentado, la pérdida de ingresos para el sector primario implica que dejan de circular alrededor de 250.000 millones de pesos por año en las economías regionales de Misiones y Corrientes, con efectos directos sobre el comercio, los servicios y el empleo vinculado a la actividad yerbatera.

Uno de los principales argumentos expuestos por la producción fue que la crisis no puede atribuirse a un exceso de oferta. Los registros históricos del INYM muestran que el ingreso de hoja verde pasó de 800 millones de kilos en 2015 a 889 millones en 2025, una variación considerada insuficiente para explicar el desplome de los precios.

También se señaló que el stock de yerba mate canchada se redujo respecto de años anteriores y que, lejos de producirse un desborde productivo, las exportaciones continúan mostrando un saldo positivo. En 2025 se exportaron 58 millones de kilos mientras se importaron 10 millones, situación que, según Ferreira, evidencia además un crecimiento de la presencia de yerba proveniente de países vecinos en el mercado argentino.

El documento técnico intentó refutar otro de los fundamentos utilizados por el Gobierno para justificar la desregulación: que la libre competencia reduciría el precio para los consumidores. Según el trabajo presentado, ocurrió exactamente lo contrario. Mientras el valor pagado al productor cayó abruptamente, los precios en góndola no registraron una reducción equivalente y el consumo interno descendió hasta ubicarse entre los niveles más bajos de los últimos años.

Para los representantes del sector primario, esa diferencia revela una mayor concentración de la renta dentro de la cadena comercial. El informe sostiene que unos 12.500 productores negocian con un número reducido de grandes secaderos e industrias integradas verticalmente, que compran la materia prima, la industrializan, comercializan el producto terminado y poseen capacidad para influir tanto sobre el precio de compra como sobre el valor final al consumidor.

Esa asimetría, sostuvieron, quedó agravada luego de que el DNU 70/2023 eliminara las facultades del INYM para fijar precios de referencia y regular distintos aspectos del funcionamiento del mercado.

La respuesta del Gobierno nacional fue cerrar cualquier posibilidad de revisión. El ministro del Agro de Misiones, Facundo López Sartori, quien siguió de cerca el resultado del encuentro, resumió la posición oficial al afirmar que Sturzenegger defendió “con orgullo” la desregulación y descartó cualquier modificación al esquema vigente, pese a los indicadores presentados por la producción.

La reunión también dejó al descubierto una marcada fractura política e institucional dentro de la propia cadena yerbatera.

Mientras cooperativas, productores, secaderos, trabajadores rurales y el Gobierno de Misiones coincidieron en reclamar la recuperación de las facultades regulatorias del INYM, otros sectores respaldaron expresamente la continuidad del modelo impulsado por la administración de Javier Milei.

Entre quienes defendieron la desregulación estuvieron la representante del Gobierno de Corrientes, Mariel Gabur; el presidente del Instituto, Rodrigo Correa, acompañado por su asesor legal Esteban Aquino; y el diputado nacional por Misiones de La Libertad Avanza, Adrián Núñez, quien sostuvo que las consecuencias económicas que atraviesa el sector deben ser abordadas por el Gobierno provincial y no mediante una revisión del esquema nacional.

Esa postura generó un fuerte malestar entre los representantes de la producción, que interpretaron el gesto como la defensa de un modelo que fortaleció el poder de negociación de los grandes compradores de materia prima.

El resultado del encuentro deja un escenario de alta tensión para una de las principales economías regionales del país. Con la decisión de la Nación de mantener intacta la desregulación, los reclamos de productores, cooperativas y gobiernos provinciales continúan sin respuesta, mientras la discusión sobre el futuro del mercado yerbatero vuelve a trasladarse al plano político e institucional.

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Lo que la crisis brasileña de la yerba mate me hace pensar sobre el mercado argentino

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Por Martín Gómez – Leyendo el reciente artículo de Embrapa Florestas sobre la situación del sector yerbatero en Brasil, me surge una hipótesis que quiero poner a prueba con datos. El diagnóstico que hacen los investigadores es contundente: el precio pagado al productor brasileño cayó 26,5% en términos nominales entre 2022 y 2026 (de R$17,00/@ a R$12,50/@), mientras los costos de cosecha, comercialización y transporte subieron 78,3% en un período en que la inflación acumulada en Brasil fue de aproximadamente 39,6%.

El productor brasileño está siendo presionado desde los dos extremos de la ecuación —precio y costo— a un ritmo que casi duplica la inflación general.

Lo que más me llama la atención es la explicación que dan sobre el origen de ese excedente de oferta: descartan explícitamente el término “supersafra”. No es un salto productivo, sino la recuperación de yerbales que venían golpeados por la sequía (tanto en Brasil como en Argentina) sumada a la entrada en producción de plantíos sembrados antes de la pandemia, que recién ahora maduran.

Esto importa porque distingue un excedente coyuntural —que se corrige cuando la demanda lo absorbe— de uno más estructural, vinculado a mayor superficie en producción. Embrapa advierte que esta presión podría sostenerse en los próximos años, aunque también deja entrever que los primeros indicios sugieren que la curva de retorno podría empezar a revertirse.

Mi hipótesis: si Brasil tiene este nivel de presión a la baja en sus propios precios, con un tipo de cambio relativamente estable, podría repetirse un escenario similar al de años anteriores, donde una entrada significativa de yerba canchada o molida brasileña al mercado argentino terminó presionando aún más la situación de los productores locales. Quiero ver qué dicen los datos recientes del sector en Argentina para validar o no esto.

Lo que muestran los datos argentinos

La cadena yerbatera argentina viene reportando, en paralelo, un deterioro sostenido en varios indicadores. Vale la pena ordenarlo cronológicamente para entender cuándo se empezó a agudizar:
 Fines de enero 2026: productores de Misiones amenazan con desabastecimiento, reclamando que el precio de la hoja verde recibido (entre $250 y $300/kilo) está muy por debajo del valor histórico de referencia (equivalente a unos $700 al tipo de cambio actual).
 Marzo 2026: distintas fuentes (Página/12, El Miércoles Digital) reportan acuerdos de precio de referencia ($270-$400) que excluyeron a productores primarios de la negociación, y denuncias de pérdida de calidad asociada a la presión de precios.
 Mayo 2026: el informe de CEPA sobre el primer trimestre del año marca el peor ratio histórico desde 2019 entre lo que recibe el productor y el precio de góndola (11,6% promedio trimestral), con casos puntuales de venta por debajo del costo de producción.
 Coincidiendo con esta ventana temporal, en noviembre de 2025 había entrado en vigencia el Decreto 812/2025, que modificó las facultades del INYM en materia de precios de referencia. La coincidencia temporal entre esa norma y la profundización del deterioro de precios es señalada por varios de los actores consultados en estas notas, aunque no es el único factor en juego ni hay todavía un análisis que aísle su peso relativo frente a otras variables (tipo de cambio, costos, oferta regional).
 Mayo-junio 2026: la nota de Economis sobre los primeros cinco meses del año describe una caída simultánea —poco habitual— en producción, consumo interno (-3% interanual) y comercialización total, con el dato adicional de que, por primera vez, el Ministerio de Desregulación recibió a representantes de la cadena yerbatera para evaluar el impacto del esquema actual.

¿Qué dice esto sobre mi hipótesis de importación brasileña?

Acá el dato más fino que encontré, del informe CEPA sobre el primer trimestre 2026: las importaciones de yerba cayeron 50% interanual respecto a 2025.

A primera vista, esto contradice la hipótesis de una nueva ola importadora. Pero hay dos matices que la sostienen parcialmente: Primero, ese 50% de caída es relativo a un 2025 que venía con importaciones muy elevadas (+125% versus 2023). El nivel de 2026, aun cayendo, sigue 103,1% por encima de los valores de 2023 — el canal importador está estructuralmente más abierto que antes de 2024, no se cerró. Segundo —y este es el dato que más sostiene mi hipótesis—: dentro de ese volumen menor, la participación de Brasil como origen subió de 70,3% (medido a octubre 2025) a 86,9% en el primer trimestre de 2026, mientras Paraguay retrocedió a 13,1%.

Esto es coherente con lo que plantea el informe de Embrapa: si el productor brasileño tiene más excedente y más presión interna a la baja, se vuelve comparativamente más competitivo como origen exportador hacia mercados vecinos, ganando terreno sobre Paraguay incluso con un volumen total importado menor. 2 Conclusión: validación parcial, y la necesidad de seguir monitoreando

Mi hipótesis inicial —que viene una ola de importación masiva de yerba brasileña que va a presionar fuerte al productor argentino— no se confirma todavía en magnitud (el volumen importado está cayendo, no subiendo), pero sí se confirma en dirección: Brasil está ganando participación relativa como origen de lo que se importa, en un contexto donde su propio sector reporta presión de precios y excedente de oferta. Es una señal a vigilar, no una conclusión cerrada.

Lo que sí queda claro es que ambos países —Brasil y Argentina— están atravesando, en paralelo y con mecanismos no necesariamente idénticos, una fase de fuerte compresión de rentabilidad para el productor primario.

En Argentina coincide temporalmente con cambios en el esquema regulatorio del INYM, pero también con factores de oferta, tipo de cambio y dinámica de consumo interno que conviene seguir desagregando antes de atribuir el fenómeno a una sola causa.

Lo que me parece más productivo, en lugar de quedarme en el diagnóstico, es pensar qué puede hacer la cadena de valor mientras se sigue monitoreando esta tendencia:

Seguimiento que vale la pena sostener en el tiempo:
 Informes mensuales de CEPA / INYM sobre importaciones (volumen y origen Brasil/Paraguay), para ver si la caída de volumen se revierte en los próximos meses.
 Evolución de precios pagados al productor en Brasil (Embrapa, CEPEA) versus Argentina, para detectar si la brecha se achica o se amplía.
 Tipo de cambio real bilateral Argentina-Brasil, variable clave para la competitividad de las importaciones. Líneas de acción posibles desde los actores de la cadena, independientemente de cómo evolucione el contexto regulatorio o cambiario:
 Agregado de valor en origen: avanzar en nuevas presentaciones demás valor (despalada, formatos premium, dosis individuales) que diferencien el producto del commodity a granel y lo saquen de la competencia directa por precio.
 Certificación de origen y calidad: fortalecer denominaciones de origen, sellos de trazabilidad y certificaciones (orgánico, comercio justo, sustentabilidad) que permitan capturar mejores precios en mercados que valoran ese atributo, tanto interno como de exportación.
 Acceso directo a mercados de exportación: el crecimiento exportador reciente (liderazgo global recuperado en 2025, apertura de China) muestra que hay demanda dispuesta a pagar mejor por el producto argentino afuera; achicar la distancia entre el pequeño productor y esos canales de exportación —vía cooperativas u otros esquemas asociativos— podría captar parte de ese valor que hoy queda en eslabones intermedios.
 Reducción de intermediación que no agrega valor: identificar en qué tramos de la cadena el margen se concentra sin una contraprestación clara de valor agregado (logística, financiamiento de plazos extendidos, etc.) y evaluar esquemas de comercialización más directos entre el productor y la industria o el consumidor final.
 Incentivos a la mejora de calidad en origen: dado que la calidad del producto en estado de hoja verde y canchada define buena parte del valor final, sostener o ampliar los programas de asistencia técnica (manejo, secado, estacionamiento) ayuda a que el productor capture una porción mayor del precio final por la vía de la diferenciación, no solo del volumen.

En síntesis: hay una hipótesis parcialmente validada sobre la presión brasileña, una crisis de rentabilidad del productor que coincide en el tiempo con varios factores simultáneos, y una agenda de trabajo para la cadena de valor que no depende de cómo se resuelva la discusión regulatoria, sino de seguir construyendo valor agregado en origen.

Martín Gómez, sommelier creador de Mate Perfecto e impulsor del Mundial de la Yerba Mate

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La yerba mate profundiza su crisis: caen la cosecha, el consumo interno y las exportaciones

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No es únicamente el precio lo que cae en la yerba mate. Todos los eslabones de la cadena entraron en un terreno negativo. Los datos acumulados entre enero y mayo de 2026 reflejan una caída simultánea en los tres principales indicadores de la actividad: producción, consumo y exportaciones. El resultado es una contracción general del mercado que confirma las advertencias que vienen realizando productores, cooperativas e industrias sobre el deterioro de la cadena. Los datos negativos llegan en un momento particular: por primera vez el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, aceptó recibir a los representantes de la cadena yerbatera para analizar el impacto de la desregulación. Aunque son prácticamente inexistentes las posibilidades de que haya una revisión del plan económico, los representantes de la cadena yerbatera presentes en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate fueron convocados para el próximo 8 de julio a a una reunión con Sturzenegger; el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta; y el secretario de Coordinación y Producción del Ministerio de Economía, Pablo Lavigne.

El dato más contundente surge de la cosecha. Entre enero y mayo ingresaron a secaderos 275,17 millones de kilos de hoja verde, lo que representa una caída del 13,06% respecto del acumulado previo y una baja interanual del 13,46%.

La reducción en el ingreso de materia prima confirma que la zafra avanza con menor volumen, en un contexto marcado por precios deprimidos para el productor, incertidumbre regulatoria y una menor rentabilidad en las chacras. La caída productiva no encuentra compensación en la demanda.

El mercado doméstico, principal destino de la yerba mate argentina, también muestra señales de debilidad. Las salidas de molino destinadas al consumo interno alcanzaron 113,09 millones de kilos entre enero y mayo de 2026, frente a los 116,88 millones de kilos registrados en igual período de 2025.

La diferencia equivale a 3,79 millones de kilos menos, una contracción del 3% interanual acumulada.

La tendencia negativa se profundizó durante mayo. Las ventas al mercado interno fueron 5% inferiores a las de abril y quedaron 7,72% por debajo del mismo mes del año pasado, evidenciando que el consumo sigue sintiendo el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y la retracción general del gasto de los hogares.

Aunque la yerba mate conserva su condición de producto esencial en la canasta de los argentinos, la desaceleración del consumo se hace visible en las estadísticas de salida de molino, el indicador más cercano al comportamiento real de las ventas en góndola.

Las exportaciones tampoco logran despegar

El frente externo, que había funcionado como un sostén para la actividad durante 2025, también comenzó a mostrar signos de agotamiento. Entre enero y mayo se exportaron 18,81 millones de kilos, lo que implica una baja acumulada del 0,53% interanual.

Más preocupante aún resulta el desempeño de mayo, cuando los embarques registraron una caída del 19,18% respecto del mismo mes de 2025. El dato marca una desaceleración importante en los mercados internacionales y pone en evidencia que el crecimiento exportador observado durante el año pasado perdió impulso.

La combinación de menores ventas internas y exportaciones en retroceso impactó directamente sobre el volumen total comercializado por la cadena. Entre enero y mayo de 2026, las salidas de molino destinadas al mercado interno y al exterior sumaron 131,90 millones de kilos.

En igual período de 2025 habían alcanzado 135,79 millones de kilos.

La diferencia es de 3,89 millones de kilos, equivalente a una caída cercana al 2,9% interanual.

Se trata de un dato particularmente relevante porque resume el comportamiento agregado del sector: la yerba mate está vendiendo menos tanto dentro como fuera del país.

La fotografía de los primeros cinco meses del año muestra un fenómeno poco habitual para la actividad yerbatera: caen simultáneamente la oferta y la demanda.

Por un lado, los productores entregan menos hoja verde a los secaderos. Por otro, los molinos colocan menos producto tanto en el mercado doméstico como en el exterior.

La situación adquiere mayor relevancia en un contexto en el que el sector continúa atravesado por la discusión sobre el impacto de la desregulación impulsada por el DNU 70/2023 y la pérdida de facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

Mientras las entidades de productores sostienen que la crisis de precios está afectando la rentabilidad y desincentivando la cosecha, los números oficiales comienzan a reflejar una desaceleración integral de la actividad.

El consumidor sigue prefiriendo los paquetes de medio kilo

En medio de la caída general del mercado, los hábitos de consumo muestran pocos cambios.

Los envases de medio kilo continúan liderando ampliamente las preferencias de los compradores y representan el 56,3% de las ventas internas.

Los paquetes de un kilo concentran el 37,78%, mientras que los formatos de dos kilos apenas alcanzan el 1,59%.

En conjunto, las presentaciones de medio kilo y un kilo explican más del 94% del mercado interno, confirmando una tendencia que se mantiene estable desde hace varios años.

Una cadena bajo presión

Los números de mayo consolidan una tendencia que se viene observando desde comienzos de año: la yerba mate enfrenta una retracción generalizada.

La cosecha cayó más de 13%, el mercado interno retrocede 3%, las exportaciones dejan de crecer y el volumen total comercializado se reduce en casi cuatro millones de kilos.

Para una economía regional que tiene en la yerba mate uno de sus principales motores productivos, los datos encienden una señal de alerta. La evolución de los precios al productor, el comportamiento del consumo y la capacidad de recuperar mercados externos serán factores decisivos para determinar si la actividad logra revertir la tendencia durante el segundo semestre.

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El Mundial de la Yerba Mate expuso un cambio de tendencia

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El Primer Mundial de la Yerba Mate, realizado en la Ciudad de Buenos Aires, dejó mucho más que un ranking de marcas. Para referentes del sector, el certamen evidenció un cambio estructural que comienza a modificar el mapa competitivo de la principal economía yerbatera del Mercosur: Brasil acelera su liderazgo en innovación, diversificación de productos y posicionamiento internacional.

Mario Paredes, referente de Yerba Mate Fidel de Eldorado e integrante del jurado del campeonato, aseguró en diálogo con Economis que la competencia mostró con claridad hacia dónde está evolucionando el mercado mundial de la yerba mate.

“La yerba de excelencia que obtuvo el mayor puntaje fue producida en Brasil. Eso demuestra hacia dónde está evolucionando el mercado”, sostuvo.

Un premio argentino con ADN productivo brasileño

Aunque el máximo galardón del Mundial quedó oficialmente en manos de una empresa argentina, el dato que despertó mayor atención entre los especialistas fue el origen del proceso productivo.

La marca ganadora fue Uruguaí Premium, una joven empresa radicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, que obtuvo la distinción Gran Oro con un puntaje perfecto de 100 sobre 100.

Sin embargo, la materia prima y el sistema de elaboración corresponden al modelo industrial brasileño.

Según explicó Paredes, el producto premiado utiliza yerba procesada en Brasil bajo estándares propios de ese país, caracterizados por una molienda con predominio de hoja, bajo contenido de palo y un perfil similar al denominado “padrón uruguayo”, hoy uno de los segmentos de mayor crecimiento en los mercados internacionales.

Para el empresario misionero, el resultado no representa un hecho aislado sino una señal de hacia dónde se orientan las preferencias del consumidor.

Brasil interpreta antes las nuevas demandas del mercado

Paredes considera que la industria brasileña reaccionó con mayor rapidez frente a los cambios generacionales que atraviesa el consumo de yerba mate.

Mientras gran parte del sector argentino continúa concentrado en la comercialización de la infusión tradicional, Brasil diversificó su oferta con productos adaptados a nuevos hábitos de consumo y perfiles sensoriales diferentes.

“Lograron interpretar mucho más rápido las nuevas tendencias, especialmente entre los consumidores jóvenes”, explicó.

Entre esas características mencionó productos con menor tiempo de estacionamiento, mayor presencia de hoja, molienda más fina y perfiles de sabor intensos que responden a las preferencias de mercados como Uruguay y otros destinos internacionales.

El avance brasileño, según el jurado, no se limita exclusivamente al producto.

Durante el Mundial quedó expuesto el desarrollo de toda una industria complementaria vinculada al consumo del mate.

“Hoy encontramos yerba brasileña en supermercados de Capital Federal y también observamos cómo desarrollaron toda una industria de accesorios. En el Mundial incluso debimos catar utilizando bombillas, termos y mates fabricados en Brasil”, relató.

Para Paredes, esa integración entre producción, diseño, comercialización y marketing constituye una ventaja competitiva que comienza a ganar espacio incluso dentro del mercado argentino.

El Primer Mundial de la Yerba Mate reunió más de 420 muestras pertenecientes a más de 80 productores de distintos países y fue organizado bajo un sistema de cata a ciegas, similar al utilizado por industrias consolidadas como la vitivinícola.

El jurado evaluó aspectos como aroma, sabor, aspecto visual, intensidad, persistencia y rendimiento de la cebada, sin conocer previamente la identidad comercial de cada muestra.

Las medallas fueron otorgadas en las categorías Bronce, Plata, Oro y Gran Oro, bajo fiscalización notarial y protocolos técnicos diseñados para garantizar la transparencia del proceso.

La iniciativa busca convertirse en un espacio permanente de jerarquización de la calidad, capaz de posicionar a la yerba mate como un alimento premium en el mercado internacional.

El desafío para Misiones: competir con innovación y valor agregado

Las conclusiones que dejó el Mundial vuelven a instalar un debate que desde hace años atraviesa al sector yerbatero.

Mientras Argentina continúa liderando la producción mundial de hoja verde, los cambios en los hábitos de consumo exigen una estrategia basada en innovación, diferenciación y desarrollo de nuevos productos.

Para referentes como Paredes, el desafío ya no pasa únicamente por exportar la tradición del mate, sino por agregar valor, desarrollar alimentos funcionales, suplementos nutricionales y nuevas formas de consumo capaces de conquistar mercados donde la costumbre del mate aún no existe.

El certamen internacional dejó un mensaje que trasciende los premios obtenidos: la competencia ya no se define únicamente por el volumen producido, sino por la capacidad de interpretar antes que nadie las nuevas demandas de un mercado global cada vez más sofisticado.

El ascenso de Uruguai, la yerba “perfecta” de Entre Ríos

El triunfo de la pyme entrerriana resulta doblemente asombroso si se analiza la extrema juventud del proyecto comercial. La marca desembarcó en el mercado en diciembre de 2025; es decir que, con apenas seis meses de vida en las estanterías, logró codearse y superar a los gigantes históricos de la industria yerbatera. “Nacimos en Concepción del Uruguay con un sueño enorme: crear una yerba que represente nuestra manera de entender el mate. Hoy ese sueño recibe el reconocimiento más importante que podía recibir”, celebraron los fundadores de la firma en sus canales de comunicación digital.

Desde su génesis en “La Histórica”, la empresa apostó por un concepto diferencial: ofrecer una yerba de estilo uruguayo (caracterizada por ser despalada, poseer una molienda fina y un perfil sensorial notablemente intenso), cuyas hojas son sometidas a estrictos procesos de selección en Brasil. La línea Premium ganadora destaca por un proceso de estacionamiento natural prolongado que le garantiza una gran suavidad al paladar, aroma persistente y un rendimiento óptimo que evita que el mate se “lave” con rapidez de principio a fin de la ronda.

“Este reconocimiento nos llena de orgullo porque es el resultado del trabajo, la dedicación y la búsqueda constante de calidad. Haber participado del primer Mundial de la Yerba Mate ya era un desafío enorme; obtener el máximo premio y la mejor puntuación de toda la competencia supera cualquier expectativa”, manifestaron con emoción desde la dirección de la firma. Con este histórico “Gran Oro”, la joven etiqueta no solo experimenta un despegue comercial sin precedentes, sino que inscribe el nombre de Concepción del Uruguay en las páginas doradas de la vitrina yerbatera mundial.

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La batalla por la renta yerbatera: productores refutan los argumentos de Sturzenegger

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Las asociaciones de productores yerbateros de Misiones y Corrientes respondieron a las declaraciones del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien afirmó que “en diez años la industria de la yerba va a ser una cosa irreconocible”.

Las entidades consideraron que el análisis oficial presenta a la actividad como un bloque homogéneo, cuando la cadena yerbatera está integrada por productores, trabajadores rurales, contratistas, cooperativas, secaderos, molinos, fraccionadores, distribuidores y comercializadores, con intereses y realidades diferentes.

Los productores cuestionaron la afirmación de que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) transformó una industria competitiva en un monopolio. Recordaron que el organismo nunca compró hoja verde, nunca industrializó yerba ni comercializó paquetes al consumidor. Su función consistía en establecer reglas para un mercado marcado por fuertes asimetrías entre miles de productores y un número reducido de compradores.

Según señalaron, la producción primaria está en manos de alrededor de 13.000 productores. Por esa razón, sostienen que no puede hablarse de monopolio. En cambio, describen un mercado oligopsónico, donde pocos compradores concentran la demanda y cuentan con una capacidad económica, financiera y logística muy superior a la de los productores.

Las entidades remarcaron que, sin regulación, los pequeños productores negocian individualmente con empresas de gran escala. Una relación desigual. De un lado, quienes necesitan vender para sostenerse. Del otro, quienes pueden comprar, almacenar, industrializar y esperar mejores condiciones de mercado.

En ese contexto, sostienen que el INYM no reemplazaba al mercado. Introducía condiciones mínimas de equilibrio entre actores que no negocian desde posiciones equivalentes. Confundir regulación con monopolio, afirman, implica desconocer la estructura de la actividad yerbatera.

También rechazaron la idea de que la desregulación redujo a la mitad el precio de la yerba para los consumidores. Argumentaron que lo que efectivamente cayó fue el precio de la hoja verde percibido por los productores.

Las organizaciones señalaron que no se conocen estudios o mediciones que respalden la afirmación oficial. Tampoco observan una reducción equivalente en las góndolas. Por eso plantean una pregunta central: si la materia prima vale mucho menos, ¿por qué esa baja no se trasladó en igual proporción al consumidor?

Para los productores, la discusión pasa por identificar quién capturó la renta generada por esa transferencia de ingresos. Si el productor recibe menos y el consumidor no paga mucho menos, la diferencia queda en otros eslabones de la cadena.

Las entidades destacan que dos empresas concentran cerca de la mitad de las ventas en góndola. También mencionan el peso de las grandes cadenas comerciales y de la carga tributaria estatal. En ese escenario, consideran legítimo preguntarse quiénes fueron los principales beneficiarios de la desregulación.

A su entender, la evidencia disponible muestra una transferencia de ingresos desde los productores primarios hacia los sectores más concentrados de la cadena, sin beneficios equivalentes para los consumidores.

Las asociaciones coinciden en que la actividad debe crecer, exportar más y conquistar nuevos mercados. Sin embargo, advierten sobre las consecuencias de un modelo basado en la desaparición de productores, el éxodo de trabajadores rurales y la concentración de la renta.

“Cuando el ministro celebra que el precio pagado al productor haya caído a la mitad, está admitiendo precisamente el problema que hoy denunciamos ante la Justicia”, sostienen.

La respuesta enfatiza que detrás de cada reducción del precio de la hoja verde existen familias agrarias, cooperativas, comercios locales y miles de trabajadores vinculados a la actividad.

Las organizaciones recuerdan que la yerba mate es una economía regional construida durante generaciones por pequeños y medianos productores. Un modelo productivo singular. Una base social amplia. Un entramado económico que excede la producción y la exportación.

A partir de allí plantean una serie de interrogantes sobre el futuro del sector. Se preguntan si la actividad “irreconocible” mencionada por Sturzenegger será una donde desaparezcan los productores familiares, los trabajadores deban emigrar o la rentabilidad quede concentrada en cada vez menos operadores.

También expresan preocupación por la posibilidad de que la tradicional Ilex paraguariensis pierda centralidad frente a sustitutos, mezclas o productos que aprovechen el prestigio construido durante generaciones por productores de Misiones y Corrientes.

Para las entidades, la fortaleza de la yerba mate argentina no reside únicamente en su potencial exportador. También en su historia, cultura, conocimiento productivo y arraigo territorial.

“Exportar más no puede significar producir menos productores”, afirman.

Por eso sostienen que el debate no debe limitarse al precio que paga el consumidor o al volumen exportado. Debe incluir la retribución justa para el productor, la continuidad de las familias agrarias, la protección del trabajo rural y la preservación de una economía regional estratégica para Misiones.

La acción judicial actualmente en trámite busca determinar si un decreto puede desarticular el sistema institucional que durante décadas garantizó un equilibrio mínimo entre los distintos actores de la cadena.

Las asociaciones concluyen que la Argentina necesita una yerba mate más competitiva y exportadora. Pero también una actividad que conserve productores, trabajadores, cooperativas y comunidades rurales.

Porque una industria puede aumentar exportaciones y, al mismo tiempo, destruir las bases sociales, culturales y productivas que le dieron origen.

“Y cuando eso ocurre, lo que se vuelve irreconocible no es solamente la industria. Se vuelve irreconocible la propia Misiones”.

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