mercado yerbatero

Víctor Navajas: “La yerba tiene que jugar en las grandes ligas, ya no es competir con el café, sino con Coca-Cola y Red Bull”

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“La yerba estuvo pasando por un momento complicado. Estos últimos tres años, muy vinculado con la producción. Estamos saliendo de un momento malo, por la caída de precios y la disminución del consumo masivo por la suba de los servicios y demás. También hay una sobreproducción”, explicó Víctor Navajas, director de Las Marías, la segunda yerbatera del país y una de las principales exportadoras.

Para el director del Establecimiento Las Marías, el verdadero desafío trasciende la coyuntura: la yerba mate debe dejar de verse únicamente como un producto regional para convertirse en un competidor dentro del mercado global de las bebidas.

Durante la Expo Rural de Palermo, en una entrevista con InfoCampo, Navajas sostuvo que la actividad empieza a salir de un ciclo muy complejo, aunque advirtió que el futuro dependerá menos de los precios coyunturales y más de la capacidad de toda la cadena para posicionar la yerba en el mundo.

“Estamos saliendo de un momento malo”, resumió el empresario, al explicar que la crisis fue consecuencia de dos factores que coincidieron en el tiempo: una caída del consumo masivo, afectado por la pérdida del poder adquisitivo de los hogares, y una sobreproducción de hoja verde que terminó presionando los precios hacia abajo.

Un consumo estable, pero con un límite

A diferencia de otros productos agroindustriales, la yerba mate tiene una particularidad que condiciona su mercado: el consumo prácticamente no crece cuando baja el precio. “La gente toma uno, dos o tres mates por día independientemente del valor de la yerba. Si sobra producción, ese excedente no encuentra fácilmente un consumidor adicional”, explicó.

A ello se suma otra característica estructural: la yerba mate no cuenta con destinos alternativos de utilización, como ocurre con otros commodities agrícolas. Mientras la soja, el maíz o el azúcar pueden orientarse hacia diferentes industrias, el mercado de la yerba depende casi exclusivamente del consumo como bebida.

Para Navajas, una de las mayores oportunidades aparece fuera de Argentina. Si bien las exportaciones tradicionales continúan concentradas en mercados como Siria, el sur de Chile y las comunidades de argentinos en el exterior, el empresario observa una tendencia mucho más relevante: el creciente interés internacional por la yerba mate como ingrediente para bebidas energéticas y funcionales.

Estados Unidos, Europa y distintos países de Asia muestran una demanda creciente de productos elaborados a base de yerba mate, impulsados por consumidores que buscan bebidas naturales con propiedades estimulantes y beneficios para la salud.

En paralelo, el mate tradicional también gana visibilidad gracias a figuras del deporte y el espectáculo. “Cada vez se ve más. Lo toman artistas, futbolistas, pilotos de Fórmula 1 como Franco Colapinto y también aparece en distintos equipos deportivos. Son personas que generan tendencias y ayudan a que más gente conozca el mate”, señaló.

A ese fenómeno se suma un contexto favorable: la creciente demanda mundial de alimentos y bebidas funcionales, segmento en el que la yerba mate posee una posición competitiva por sus propiedades antioxidantes y estimulantes.

Competir con gigantes

Sin embargo, Navajas advirtió que el desafío comercial es mucho mayor de lo que suele suponerse. A su entender, la yerba mate no compite únicamente con el café o el té.

Compite con Coca-Cola, Quilmes, Red Bull y todas las bebidas que buscan ocupar los aproximadamente dos litros diarios que consume una persona”, explicó.

Eso obliga a pensar el negocio desde otra escala. “Hay que jugar las grandes ligas de las bebidas del mundo“, afirmó.

Según su visión, el crecimiento internacional exigirá inversiones sostenidas en innovación, desarrollo de nuevos productos, construcción de marcas globales, marketing y redes de distribución capaces de competir con las principales multinacionales del sector.

Una cadena integrada que debe ganar competitividad

El director de Las Marías también destacó que la cadena yerbatera mantiene una fuerte integración productiva, aunque convive con tensiones recurrentes entre productores, secaderos, intermediarios e industrias.

En el caso de Establecimiento Las Marías, la empresa participa en todas las etapas del proceso: desde la producción primaria y la secanza hasta la industrialización y la comercialización. Esa integración, señaló, permite comprender las dificultades que enfrenta cada eslabón y planificar estrategias de largo plazo.

Con la mejora gradual del mercado, Navajas consideró que el sector tiene por delante una etapa de adaptación.

“Estamos terminando una temporada de muy malos precios. Toda la cadena debe ser más competitiva para poder atravesar tanto los ciclos negativos como aprovechar los positivos. Nadie tiene la vaca atada“, concluyó.

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El mercado externo salva la yerba: el segundo mejor mes de la historia en exportaciones

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Las exportaciones continúan siendo el principal sostén del negocio yerbatero en un contexto de menor cosecha y consumo interno prácticamente estancado. Durante el primer semestre de 2026, las salidas de molino destinadas tanto al mercado local como al exterior alcanzaron 163.234.270 kilos, una cifra levemente superior a la registrada en igual período del año pasado. En contraste, los productores buscan declarar la emergencia para la yerba mate por el desplome de los precios de la materia prima y mantendrán este jueves una cumbre con el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez y otra reunión con el gobernador Hugo Passalacqua.

Los datos difundidos por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) muestran que en junio las salidas de molino destinadas al mercado interno totalizaron 23.458.938 kilos, mientras que las exportaciones sumaron 7.040.971 kilos, el segundo mejor mes de la historia, detrás de agosto del año pasado, cuando se habían enviado al exterior 7.252.770 kilos.

De esta manera, entre enero y junio el mercado interno absorbió 137.336.991 kilos, lo que representa una baja acumulada del 0,7% respecto del mismo período de 2025. En términos mensuales, las ventas domésticas también mostraron una retracción cercana al 3%.

El indicador de salida de molino es considerado el mejor termómetro del consumo, ya que refleja el volumen que las empresas envían a distribuidores, supermercados, hipermercados y mayoristas antes de llegar a las góndolas.

El mercado externo compensa la desaceleración local

A diferencia del comportamiento del consumo interno, las exportaciones mantienen una tendencia claramente expansiva. Durante junio se embarcaron 7.040.971 kilos, llevando el acumulado anual a 25.897.279 kilos. Esto representa un crecimiento del 30,83% frente al primer semestre del año pasado y confirma que la demanda internacional sigue siendo el principal motor del sector.

Gracias a ese desempeño, el total comercializado entre mercado interno y exportaciones alcanzó 163.234.270 kilos, superando los 162.587.947 kilos registrados en igual período de 2025.

El crecimiento externo cobra aún mayor relevancia en un escenario atravesado por la crisis de precios de la hoja verde, las consecuencias de la desregulación del mercado y las dificultades económicas que enfrentan los productores.

La cosecha sigue por debajo del año pasado

En paralelo, el avance de la cosecha continúa mostrando menores volúmenes. Las declaraciones juradas presentadas ante el INYM indican que entre enero y junio ingresaron a secaderos 417.543.666 kilos de hoja verde, reflejando un ritmo de cosecha inferior al registrado durante el año anterior.

La menor disponibilidad de materia prima responde tanto a cuestiones climáticas como a decisiones de muchos productores de reducir la cosecha ante los bajos precios que recibe la hoja verde.

El paquete de medio kilo sigue siendo el favorito

El informe del INYM también ratifica que los hábitos de consumo prácticamente no cambiaron.

Durante junio, el 56,79% de las ventas al mercado interno correspondió a paquetes de medio kilo, consolidándose como el formato más elegido por los consumidores.

En segundo lugar se ubicaron los envases de un kilo, con el 37,33% de participación. Más atrás quedaron los paquetes de dos kilos (1,64%), los de 250 gramos (0,68%), mientras que los otros formatos representaron apenas 0,17%. El rubro “sin estampillas” explicó el 3,38% restante.

En conjunto, los envases de 500 gramos y un kilo concentran el 94,13% del mercado interno, una distribución que prácticamente no ha variado en los últimos años.

Un mercado sostenido por las exportaciones

Los datos del primer semestre muestran con claridad la nueva dinámica de la actividad yerbatera. Mientras el consumo doméstico permanece estable, las exportaciones ganan protagonismo y evitan una caída en el volumen total comercializado.

Sin embargo, detrás de esos números persiste la principal preocupación del sector: la rentabilidad de los productores. La caída de la cosecha, sumada a los bajos precios que recibe la hoja verde tras la desregulación del mercado, mantiene abierta la crisis que atraviesa la producción primaria, aun cuando la industria y las exportaciones muestran signos de fortaleza.

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Nación ratificó la desregulación del mercado yerbatero

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El Gobierno nacional decidió sostener sin modificaciones la desregulación del mercado de la yerba mate, profundizando el conflicto con Misiones y con buena parte de los sectores que integran la actividad. Tras casi dos horas de reunión en la Secretaría de Agricultura de la Nación, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, fue categórico: el esquema establecido por el DNU 70/2023 continuará vigente y no se restituirán las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

La definición llegó luego de que representantes de la producción presentaran un documento técnico de 26 páginas elaborado por el director del INYM por la Producción Primaria, Roberto Ferreira, cuyo eje central fue demostrar, con estadísticas oficiales del propio organismo, que la eliminación de las herramientas regulatorias no generó mayor competencia ni mejores condiciones para productores y consumidores, sino un deterioro generalizado de la cadena.

Antes del encuentro, Ferreira había anticipado cuál sería el planteo del sector. “El mandato que traigo de parte de los productores es la devolución de todas las facultades del INYM”, sostuvo al explicar que la crisis económica que atraviesan miles de productores exige recuperar mecanismos que permitan equilibrar el funcionamiento del mercado.

La reunión congregó a un representante de cada uno de los sectores que integran el directorio del INYM. Participaron Carlos Czajkowski por las cooperativas; Ricardo Maciel por el Gobierno de Misiones; Carmelo Rojas por la UATRE; Luis Konopacki por los secaderos; Rubén Henrikson por la industria; Rodrigo Correa, presidente del Instituto; además del propio Ferreira. Del lado del Gobierno nacional estuvieron Sturzenegger, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne.

Durante la exposición, Ferreira describió una situación económica crítica para el primer eslabón de la cadena. Explicó que actualmente el productor recibe entre 200 y 270 pesos por kilogramo de hoja verde, mientras que los costos de producción rondan los 450 pesos. A esa brecha se suma otra dificultad: gran parte de las operaciones continúa realizándose mediante cheques diferidos, lo que agrava los problemas financieros de los establecimientos.

Según el informe presentado, la pérdida de ingresos para el sector primario implica que dejan de circular alrededor de 250.000 millones de pesos por año en las economías regionales de Misiones y Corrientes, con efectos directos sobre el comercio, los servicios y el empleo vinculado a la actividad yerbatera.

Uno de los principales argumentos expuestos por la producción fue que la crisis no puede atribuirse a un exceso de oferta. Los registros históricos del INYM muestran que el ingreso de hoja verde pasó de 800 millones de kilos en 2015 a 889 millones en 2025, una variación considerada insuficiente para explicar el desplome de los precios.

También se señaló que el stock de yerba mate canchada se redujo respecto de años anteriores y que, lejos de producirse un desborde productivo, las exportaciones continúan mostrando un saldo positivo. En 2025 se exportaron 58 millones de kilos mientras se importaron 10 millones, situación que, según Ferreira, evidencia además un crecimiento de la presencia de yerba proveniente de países vecinos en el mercado argentino.

El documento técnico intentó refutar otro de los fundamentos utilizados por el Gobierno para justificar la desregulación: que la libre competencia reduciría el precio para los consumidores. Según el trabajo presentado, ocurrió exactamente lo contrario. Mientras el valor pagado al productor cayó abruptamente, los precios en góndola no registraron una reducción equivalente y el consumo interno descendió hasta ubicarse entre los niveles más bajos de los últimos años.

Para los representantes del sector primario, esa diferencia revela una mayor concentración de la renta dentro de la cadena comercial. El informe sostiene que unos 12.500 productores negocian con un número reducido de grandes secaderos e industrias integradas verticalmente, que compran la materia prima, la industrializan, comercializan el producto terminado y poseen capacidad para influir tanto sobre el precio de compra como sobre el valor final al consumidor.

Esa asimetría, sostuvieron, quedó agravada luego de que el DNU 70/2023 eliminara las facultades del INYM para fijar precios de referencia y regular distintos aspectos del funcionamiento del mercado.

La respuesta del Gobierno nacional fue cerrar cualquier posibilidad de revisión. El ministro del Agro de Misiones, Facundo López Sartori, quien siguió de cerca el resultado del encuentro, resumió la posición oficial al afirmar que Sturzenegger defendió “con orgullo” la desregulación y descartó cualquier modificación al esquema vigente, pese a los indicadores presentados por la producción.

La reunión también dejó al descubierto una marcada fractura política e institucional dentro de la propia cadena yerbatera.

Mientras cooperativas, productores, secaderos, trabajadores rurales y el Gobierno de Misiones coincidieron en reclamar la recuperación de las facultades regulatorias del INYM, otros sectores respaldaron expresamente la continuidad del modelo impulsado por la administración de Javier Milei.

Entre quienes defendieron la desregulación estuvieron la representante del Gobierno de Corrientes, Mariel Gabur; el presidente del Instituto, Rodrigo Correa, acompañado por su asesor legal Esteban Aquino; y el diputado nacional por Misiones de La Libertad Avanza, Adrián Núñez, quien sostuvo que las consecuencias económicas que atraviesa el sector deben ser abordadas por el Gobierno provincial y no mediante una revisión del esquema nacional.

Esa postura generó un fuerte malestar entre los representantes de la producción, que interpretaron el gesto como la defensa de un modelo que fortaleció el poder de negociación de los grandes compradores de materia prima.

El resultado del encuentro deja un escenario de alta tensión para una de las principales economías regionales del país. Con la decisión de la Nación de mantener intacta la desregulación, los reclamos de productores, cooperativas y gobiernos provinciales continúan sin respuesta, mientras la discusión sobre el futuro del mercado yerbatero vuelve a trasladarse al plano político e institucional.

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Lo que la crisis brasileña de la yerba mate me hace pensar sobre el mercado argentino

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Por Martín Gómez – Leyendo el reciente artículo de Embrapa Florestas sobre la situación del sector yerbatero en Brasil, me surge una hipótesis que quiero poner a prueba con datos. El diagnóstico que hacen los investigadores es contundente: el precio pagado al productor brasileño cayó 26,5% en términos nominales entre 2022 y 2026 (de R$17,00/@ a R$12,50/@), mientras los costos de cosecha, comercialización y transporte subieron 78,3% en un período en que la inflación acumulada en Brasil fue de aproximadamente 39,6%.

El productor brasileño está siendo presionado desde los dos extremos de la ecuación —precio y costo— a un ritmo que casi duplica la inflación general.

Lo que más me llama la atención es la explicación que dan sobre el origen de ese excedente de oferta: descartan explícitamente el término “supersafra”. No es un salto productivo, sino la recuperación de yerbales que venían golpeados por la sequía (tanto en Brasil como en Argentina) sumada a la entrada en producción de plantíos sembrados antes de la pandemia, que recién ahora maduran.

Esto importa porque distingue un excedente coyuntural —que se corrige cuando la demanda lo absorbe— de uno más estructural, vinculado a mayor superficie en producción. Embrapa advierte que esta presión podría sostenerse en los próximos años, aunque también deja entrever que los primeros indicios sugieren que la curva de retorno podría empezar a revertirse.

Mi hipótesis: si Brasil tiene este nivel de presión a la baja en sus propios precios, con un tipo de cambio relativamente estable, podría repetirse un escenario similar al de años anteriores, donde una entrada significativa de yerba canchada o molida brasileña al mercado argentino terminó presionando aún más la situación de los productores locales. Quiero ver qué dicen los datos recientes del sector en Argentina para validar o no esto.

Lo que muestran los datos argentinos

La cadena yerbatera argentina viene reportando, en paralelo, un deterioro sostenido en varios indicadores. Vale la pena ordenarlo cronológicamente para entender cuándo se empezó a agudizar:
 Fines de enero 2026: productores de Misiones amenazan con desabastecimiento, reclamando que el precio de la hoja verde recibido (entre $250 y $300/kilo) está muy por debajo del valor histórico de referencia (equivalente a unos $700 al tipo de cambio actual).
 Marzo 2026: distintas fuentes (Página/12, El Miércoles Digital) reportan acuerdos de precio de referencia ($270-$400) que excluyeron a productores primarios de la negociación, y denuncias de pérdida de calidad asociada a la presión de precios.
 Mayo 2026: el informe de CEPA sobre el primer trimestre del año marca el peor ratio histórico desde 2019 entre lo que recibe el productor y el precio de góndola (11,6% promedio trimestral), con casos puntuales de venta por debajo del costo de producción.
 Coincidiendo con esta ventana temporal, en noviembre de 2025 había entrado en vigencia el Decreto 812/2025, que modificó las facultades del INYM en materia de precios de referencia. La coincidencia temporal entre esa norma y la profundización del deterioro de precios es señalada por varios de los actores consultados en estas notas, aunque no es el único factor en juego ni hay todavía un análisis que aísle su peso relativo frente a otras variables (tipo de cambio, costos, oferta regional).
 Mayo-junio 2026: la nota de Economis sobre los primeros cinco meses del año describe una caída simultánea —poco habitual— en producción, consumo interno (-3% interanual) y comercialización total, con el dato adicional de que, por primera vez, el Ministerio de Desregulación recibió a representantes de la cadena yerbatera para evaluar el impacto del esquema actual.

¿Qué dice esto sobre mi hipótesis de importación brasileña?

Acá el dato más fino que encontré, del informe CEPA sobre el primer trimestre 2026: las importaciones de yerba cayeron 50% interanual respecto a 2025.

A primera vista, esto contradice la hipótesis de una nueva ola importadora. Pero hay dos matices que la sostienen parcialmente: Primero, ese 50% de caída es relativo a un 2025 que venía con importaciones muy elevadas (+125% versus 2023). El nivel de 2026, aun cayendo, sigue 103,1% por encima de los valores de 2023 — el canal importador está estructuralmente más abierto que antes de 2024, no se cerró. Segundo —y este es el dato que más sostiene mi hipótesis—: dentro de ese volumen menor, la participación de Brasil como origen subió de 70,3% (medido a octubre 2025) a 86,9% en el primer trimestre de 2026, mientras Paraguay retrocedió a 13,1%.

Esto es coherente con lo que plantea el informe de Embrapa: si el productor brasileño tiene más excedente y más presión interna a la baja, se vuelve comparativamente más competitivo como origen exportador hacia mercados vecinos, ganando terreno sobre Paraguay incluso con un volumen total importado menor. 2 Conclusión: validación parcial, y la necesidad de seguir monitoreando

Mi hipótesis inicial —que viene una ola de importación masiva de yerba brasileña que va a presionar fuerte al productor argentino— no se confirma todavía en magnitud (el volumen importado está cayendo, no subiendo), pero sí se confirma en dirección: Brasil está ganando participación relativa como origen de lo que se importa, en un contexto donde su propio sector reporta presión de precios y excedente de oferta. Es una señal a vigilar, no una conclusión cerrada.

Lo que sí queda claro es que ambos países —Brasil y Argentina— están atravesando, en paralelo y con mecanismos no necesariamente idénticos, una fase de fuerte compresión de rentabilidad para el productor primario.

En Argentina coincide temporalmente con cambios en el esquema regulatorio del INYM, pero también con factores de oferta, tipo de cambio y dinámica de consumo interno que conviene seguir desagregando antes de atribuir el fenómeno a una sola causa.

Lo que me parece más productivo, en lugar de quedarme en el diagnóstico, es pensar qué puede hacer la cadena de valor mientras se sigue monitoreando esta tendencia:

Seguimiento que vale la pena sostener en el tiempo:
 Informes mensuales de CEPA / INYM sobre importaciones (volumen y origen Brasil/Paraguay), para ver si la caída de volumen se revierte en los próximos meses.
 Evolución de precios pagados al productor en Brasil (Embrapa, CEPEA) versus Argentina, para detectar si la brecha se achica o se amplía.
 Tipo de cambio real bilateral Argentina-Brasil, variable clave para la competitividad de las importaciones. Líneas de acción posibles desde los actores de la cadena, independientemente de cómo evolucione el contexto regulatorio o cambiario:
 Agregado de valor en origen: avanzar en nuevas presentaciones demás valor (despalada, formatos premium, dosis individuales) que diferencien el producto del commodity a granel y lo saquen de la competencia directa por precio.
 Certificación de origen y calidad: fortalecer denominaciones de origen, sellos de trazabilidad y certificaciones (orgánico, comercio justo, sustentabilidad) que permitan capturar mejores precios en mercados que valoran ese atributo, tanto interno como de exportación.
 Acceso directo a mercados de exportación: el crecimiento exportador reciente (liderazgo global recuperado en 2025, apertura de China) muestra que hay demanda dispuesta a pagar mejor por el producto argentino afuera; achicar la distancia entre el pequeño productor y esos canales de exportación —vía cooperativas u otros esquemas asociativos— podría captar parte de ese valor que hoy queda en eslabones intermedios.
 Reducción de intermediación que no agrega valor: identificar en qué tramos de la cadena el margen se concentra sin una contraprestación clara de valor agregado (logística, financiamiento de plazos extendidos, etc.) y evaluar esquemas de comercialización más directos entre el productor y la industria o el consumidor final.
 Incentivos a la mejora de calidad en origen: dado que la calidad del producto en estado de hoja verde y canchada define buena parte del valor final, sostener o ampliar los programas de asistencia técnica (manejo, secado, estacionamiento) ayuda a que el productor capture una porción mayor del precio final por la vía de la diferenciación, no solo del volumen.

En síntesis: hay una hipótesis parcialmente validada sobre la presión brasileña, una crisis de rentabilidad del productor que coincide en el tiempo con varios factores simultáneos, y una agenda de trabajo para la cadena de valor que no depende de cómo se resuelva la discusión regulatoria, sino de seguir construyendo valor agregado en origen.

Martín Gómez, sommelier creador de Mate Perfecto e impulsor del Mundial de la Yerba Mate

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La yerba mate profundiza su crisis: caen la cosecha, el consumo interno y las exportaciones

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No es únicamente el precio lo que cae en la yerba mate. Todos los eslabones de la cadena entraron en un terreno negativo. Los datos acumulados entre enero y mayo de 2026 reflejan una caída simultánea en los tres principales indicadores de la actividad: producción, consumo y exportaciones. El resultado es una contracción general del mercado que confirma las advertencias que vienen realizando productores, cooperativas e industrias sobre el deterioro de la cadena. Los datos negativos llegan en un momento particular: por primera vez el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, aceptó recibir a los representantes de la cadena yerbatera para analizar el impacto de la desregulación. Aunque son prácticamente inexistentes las posibilidades de que haya una revisión del plan económico, los representantes de la cadena yerbatera presentes en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate fueron convocados para el próximo 8 de julio a a una reunión con Sturzenegger; el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta; y el secretario de Coordinación y Producción del Ministerio de Economía, Pablo Lavigne.

El dato más contundente surge de la cosecha. Entre enero y mayo ingresaron a secaderos 275,17 millones de kilos de hoja verde, lo que representa una caída del 13,06% respecto del acumulado previo y una baja interanual del 13,46%.

La reducción en el ingreso de materia prima confirma que la zafra avanza con menor volumen, en un contexto marcado por precios deprimidos para el productor, incertidumbre regulatoria y una menor rentabilidad en las chacras. La caída productiva no encuentra compensación en la demanda.

El mercado doméstico, principal destino de la yerba mate argentina, también muestra señales de debilidad. Las salidas de molino destinadas al consumo interno alcanzaron 113,09 millones de kilos entre enero y mayo de 2026, frente a los 116,88 millones de kilos registrados en igual período de 2025.

La diferencia equivale a 3,79 millones de kilos menos, una contracción del 3% interanual acumulada.

La tendencia negativa se profundizó durante mayo. Las ventas al mercado interno fueron 5% inferiores a las de abril y quedaron 7,72% por debajo del mismo mes del año pasado, evidenciando que el consumo sigue sintiendo el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y la retracción general del gasto de los hogares.

Aunque la yerba mate conserva su condición de producto esencial en la canasta de los argentinos, la desaceleración del consumo se hace visible en las estadísticas de salida de molino, el indicador más cercano al comportamiento real de las ventas en góndola.

Las exportaciones tampoco logran despegar

El frente externo, que había funcionado como un sostén para la actividad durante 2025, también comenzó a mostrar signos de agotamiento. Entre enero y mayo se exportaron 18,81 millones de kilos, lo que implica una baja acumulada del 0,53% interanual.

Más preocupante aún resulta el desempeño de mayo, cuando los embarques registraron una caída del 19,18% respecto del mismo mes de 2025. El dato marca una desaceleración importante en los mercados internacionales y pone en evidencia que el crecimiento exportador observado durante el año pasado perdió impulso.

La combinación de menores ventas internas y exportaciones en retroceso impactó directamente sobre el volumen total comercializado por la cadena. Entre enero y mayo de 2026, las salidas de molino destinadas al mercado interno y al exterior sumaron 131,90 millones de kilos.

En igual período de 2025 habían alcanzado 135,79 millones de kilos.

La diferencia es de 3,89 millones de kilos, equivalente a una caída cercana al 2,9% interanual.

Se trata de un dato particularmente relevante porque resume el comportamiento agregado del sector: la yerba mate está vendiendo menos tanto dentro como fuera del país.

La fotografía de los primeros cinco meses del año muestra un fenómeno poco habitual para la actividad yerbatera: caen simultáneamente la oferta y la demanda.

Por un lado, los productores entregan menos hoja verde a los secaderos. Por otro, los molinos colocan menos producto tanto en el mercado doméstico como en el exterior.

La situación adquiere mayor relevancia en un contexto en el que el sector continúa atravesado por la discusión sobre el impacto de la desregulación impulsada por el DNU 70/2023 y la pérdida de facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

Mientras las entidades de productores sostienen que la crisis de precios está afectando la rentabilidad y desincentivando la cosecha, los números oficiales comienzan a reflejar una desaceleración integral de la actividad.

El consumidor sigue prefiriendo los paquetes de medio kilo

En medio de la caída general del mercado, los hábitos de consumo muestran pocos cambios.

Los envases de medio kilo continúan liderando ampliamente las preferencias de los compradores y representan el 56,3% de las ventas internas.

Los paquetes de un kilo concentran el 37,78%, mientras que los formatos de dos kilos apenas alcanzan el 1,59%.

En conjunto, las presentaciones de medio kilo y un kilo explican más del 94% del mercado interno, confirmando una tendencia que se mantiene estable desde hace varios años.

Una cadena bajo presión

Los números de mayo consolidan una tendencia que se viene observando desde comienzos de año: la yerba mate enfrenta una retracción generalizada.

La cosecha cayó más de 13%, el mercado interno retrocede 3%, las exportaciones dejan de crecer y el volumen total comercializado se reduce en casi cuatro millones de kilos.

Para una economía regional que tiene en la yerba mate uno de sus principales motores productivos, los datos encienden una señal de alerta. La evolución de los precios al productor, el comportamiento del consumo y la capacidad de recuperar mercados externos serán factores decisivos para determinar si la actividad logra revertir la tendencia durante el segundo semestre.

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