MERCOSUR Unión Europea

Mercosur-UE: las exportaciones argentinas crecieron casi 20% en siete meses

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El Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea comenzó a regir el 1 de mayo y, aunque todavía transita sus primeros meses de implementación, las estadísticas ya muestran una recuperación significativa de las exportaciones. Entre enero y julio, Argentina envió US$ 5.191 millones al bloque europeo, un 19% más que en igual período de 2025, según informa la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El salto devuelve las ventas argentinas a la Unión Europea a niveles que no se observaban desde 2022. El valor acumulado durante los primeros siete meses del año quedó 12,5% por encima del promedio de la última década y se convirtió en el tercer registro más alto de los últimos catorce años.

El dato adquiere mayor relevancia porque la Unión Europea había perdido peso relativo como destino de las exportaciones argentinas. En 2025 concentró el 9,3% de los despachos totales, pese a que las ventas hacia el bloque habían crecido 12% durante la última década. En el mismo período, las exportaciones argentinas al mundo aumentaron más de 53%, reduciendo en 6,9 puntos porcentuales la participación europea.

El nuevo acuerdo aparece así como una oportunidad para revertir una pérdida de participación que no se explica solamente por la falta de demanda, sino también por las condiciones de acceso y la competitividad relativa de la oferta argentina.

El acuerdo Mercosur – UE en marcha

Los despachos argentinos al bloque europeo consolidan su tercer mayor nivel exportador en catorce años. Gran participación argentina en los cupos de huevos, miel, arroz, etanol y carne bovina del acuerdo

Desde el 1ro de mayo de 2026 se encuentra en vigencia el Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. El mismo se consolida como la zona de libre comercio más grande del mundo, reuniendo a 31 países (27 de la UE y 4 del Mercosur) y representando cerca del 20% del PBI global.

Este nuevo acuerdo, el de mayor envergadura de la historia del Mercosur, marca un nuevo capítulo en la relación con un socio estratégico, cómo bien destacó la Cancillería Argentina al presentarlo. Para el bloque sudamericano, el entendimiento funciona también como una señal de madurez comercial, devolviéndole protagonismo en la agenda de integración.

En términos operativos, el acuerdo libera el 100% de los bienes industriales y el 82% de los bienes agrícolas para ingresar a la Unión Europea. Sin embargo, para cada complejo el beneficio depende particularmente de sus condiciones: diseño de cupos, ritmo de eliminación arancelario, posicionamiento de marcas de origen, etc.

La Unión Europea es el segundo destino de exportación más importante para el país, concentrando el 9,3% de los despachos totales en 2025. Sin embargo, mientras que desde la última década los envíos a esta región crecieron, medidos en dólares, un 12%, las exportaciones totales de nuestro país al mundo aumentaron más de un 53%, lo que trajo una caída en la participación del bloque de más de 6,9 p.p. Es en este escenario que el acuerdo emerge como una oportunidad para revertir esta tendencia y darle más impulso al comercio bilateral.

Mayo–julio: el mejor trimestre desde 2022 y el tercero mejor en casi una década y media

Los primeros siete meses del año dejaron un acumulado de US$ 5.191 millones exportados por Argentina a la Unión Europea, un 19% por encima de los US$ 4.365 millones registrados en igual período de 2025 y cerca de un 12,5% por encima del promedio de los últimos diez años. De esta manera, el valor exportado en 2026 se ubicó como el tercero más alto de los últimos catorce años. Asimismo, se trata del mayor registro desde 2022, consolidando una recuperación luego del piso observado en 2023, aunque todavía por debajo de los máximos alcanzados en 2021 y 2022, en un contexto de elevados precios internacionales.

En la misma dirección apuntan los datos de mayo-julio de este año, es decir, desde la vigencia del acuerdo. Se exportó a la Unión Europea en ese período US$ 2.476 millones, un 13,1% más en valor que en igual período del año pasado, representando este el mejor trimestre desde 2022.

Con el acuerdo se abren progresivamente cupos específicos para productos agroindustriales, en muchos de ellos Argentina ya viene mostrando un desempeño notable. Los exportadores argentinos se llevaron todo el cupo de huevos y casi todo el cupo de albúmina de huevo al 29 de julio de este año. Asimismo, más del 70% del cupo de miel, más de la mitad del etanol y más de un tercio del arroz se abastece con productos argentinos. En las carnes, Argentina se lleva casi un tercio del cupo de carne bovina fresca y el 7% del cupo de carne congelada.

Naturalmente, al interior del desempeño exportador de los últimos meses aparecen productos con incrementos particularmente significativos, varios de los cuales coinciden con sectores que recibieron mejoras inmediatas en sus condiciones de acceso al mercado europeo. De esta manera, las nuevas preferencias arancelarias ya refuerzan una dinámica exportadora más favorable.

El caso más destacado es el de la miel, cuyas exportaciones superaron en un 88,4% el promedio de los últimos cinco años. Aquí el incentivo introducido por el acuerdo es particularmente significativo: la Unión Europea otorgó al Mercosur un nuevo contingente que llegaría de forma progresiva a las 45.000 toneladas con arancel intra-cuota del 0%. Durante el año inicial se habilitaron 7.500 toneladas, de las cuales 5.000 toneladas corresponden al período mayo-diciembre de 2026. Se trata, por lo tanto, de una mejora de acceso que comenzó a operar inmediatamente después de la entrada en vigencia del acuerdo y, a su vez, ya el sector agotó el contingente otorgado para el primer período de 2026.

También resulta relevante el comportamiento del complejo pesquero. En el caso de la merluza, el acuerdo eliminó desde el inicio aranceles que, dependiendo de la posición, se ubicaban aproximadamente entre el 8% y el 15%, otorgándole una mejora inmediata de competitividad a los productos argentinos en el mercado europeo. Para los langostinos, en cambio, el beneficio es más gradual: varias de las principales posiciones congeladas partían de aranceles del 12% al 18% y quedaron sujetas a cronogramas de desgravación, algunos de hasta 5 años, pero lo que ya implica una reducción del 20% del arancel base durante 2026 y su proyección de eliminación en el próximo lustro.

La carne bovina es otro de los sectores donde el acuerdo produjo un cambio fuerte desde el comienzo. La carne exportada dentro de la Cuota Hilton pasó de pagar un arancel del 20% a ingresar libre de derechos, mientras que se incorporaron además nuevos contingentes para carne fresca y congelada con un arancel intra-cuota del 7,5%. Para mayo-diciembre de 2026, el acuerdo contempló 6.050 toneladas de carne fresca y 4.950 toneladas de congelada para el Mercosur.

En otros productos, la mejora inicial es más moderada. Los limones quedaron comprendidos en un esquema de desgravación gradual, por lo que durante 2026 sólo se aplica el primer escalón de reducción. Algo similar ocurre con el tabaco, donde las principales posiciones comenzaron un cronograma de eliminación arancelaria y reciben desde este año una primera preferencia, aunque todavía lejos del arancel cero. Por otro lado, la lana peinada presenta un caso diferente: algunas de sus posiciones obtuvieron desgravación inmediata, aunque desde aranceles de partida relativamente bajos. Aunque el impacto del acuerdo tiene efecto automático en los márgenes y competitividad de los sectores, la evolución de la producción, los precios, la demanda europea y la estacionalidad continúan siendo factores centrales.

Esta nueva dinámica de mercados se suma a un regreso en junio y julio de embarques de biodiesel hacia la Unión Europea, con negocios por más de US$ 110 millones. Cancelada la propuesta de clasificar a la soja como cultivo de alto riesgo de cambio de suelos (ILUC), se espera un nuevo crecimiento de la exportación de este biocombustible de darse un contexto favorable de precios y mercado en el bloque europeo.

La cancelación de la clasificación de ILUC también es favorable para las exportaciones de harina de soja, principal producto exportado por la Argentina hacia la Unión Europea. Y no debemos dejar de lado al petróleo crudo y al complejo maní, relevantes actores del comercio exterior argentino con la UE. 

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VUCEA suma las licencias para importar productos agropecuarios desde la UE y automatiza el control aduanero

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) incorporó al régimen de la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino (VUCEA) las licencias de importación correspondientes a los contingentes arancelarios de productos agropecuarios y agroalimentarios previstos en el Acuerdo Interino de Comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea. La medida busca concentrar el trámite y agilizar la validación de la documentación necesaria para acceder a los cupos de importación.

La decisión quedó formalizada mediante la Resolución General 5888/2026, que incorpora al esquema VUCEA las licencias emitidas por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. El mecanismo se encuadra en la Ley 27.800, que aprobó el Acuerdo Interino de Comercio entre ambos bloques.

El cambio tiene un componente operativo relevante para importadores y operadores de comercio exterior: las licencias serán recibidas a través del sistema VUCEA y validadas automáticamente en el Sistema Informático MALVINA (SIM), al momento de la declaración aduanera. De esta manera, el procedimiento busca reducir intervenciones manuales y ordenar el circuito de información entre los organismos que participan del control de las operaciones.

La reglamentación establece que, para importar mercaderías desde el territorio europeo bajo el acuerdo, el declarante deberá contar previamente con la licencia emitida por la autoridad de Agricultura. Al realizar la declaración aduanera deberá consignar el código identificador correspondiente en el Código de Documento “LPCOVUCE0043”, lo que permitirá al sistema vincular automáticamente la operación con la autorización otorgada.

La licencia, además, tendrá un uso único: solo podrá ser utilizada en una declaración aduanera de importación. Una vez efectuados los controles informáticos, si los datos son consistentes, el SIM permitirá oficializar la declaración. Si detecta inconsistencias, bloqueará la oficialización e informará al declarante los motivos para que puedan ser corregidos.

El nuevo esquema también contempla una salida ante eventuales problemas tecnológicos. Si una falla en la comunicación entre organismos o un inconveniente informático ajeno al operador impide la validación automática, deberá aplicarse el mecanismo de contingencia previsto por la normativa de VUCEA.

La incorporación tiene lugar en el marco de los contingentes arancelarios negociados entre el MERCOSUR y la Unión Europea, un instrumento que permite establecer volúmenes determinados de mercaderías que pueden ingresar bajo condiciones arancelarias específicas. Para las empresas importadoras, la digitalización del procedimiento puede aportar mayor previsibilidad al momento de gestionar operaciones vinculadas con esos cupos, siempre que la documentación y los datos declarados sean consistentes.

La resolución comenzará a regir a los diez días hábiles contados desde su publicación en el Boletín Oficial. Hasta entonces, los operadores deberán adecuar sus procedimientos al nuevo circuito y consultar las pautas establecidas por ARCA y el manual de usuario que estará disponible en el micrositio de VUCEA.

La medida representa así un paso adicional en la digitalización del comercio exterior argentino: el objetivo no es modificar los requisitos sustantivos para acceder a los contingentes, sino integrar la licencia al circuito electrónico de la Aduana para que la autorización, el control y la declaración de la importación queden conectados dentro de un mismo flujo operativo.

Anexo 1 Resolución General 5888/2026 ARCA by CristianMilciades

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De Misiones a las góndolas: la apuesta a Carrefour, La Anónima y nuevos mercados

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Llegar a una góndola puede parecer el final del recorrido. Para Federico Fachinello es exactamente lo contrario: es apenas el comienzo.

El ministro de Industria de Misiones habla de fábricas, pero rápidamente la conversación deriva hacia supermercados, distribuidores, rutas, contenedores, puertos, certificaciones, tiendas online y compradores. En su diagnóstico, una parte importante de la industria provincial atravesó durante los últimos años una primera frontera: aprendió a producir mejor, incorporó tecnología, mejoró envases, avanzó con registros y, en algunos sectores, comenzó a sumar diseño y profesionales.

El problema aparece después. Hay que vender. Y, sobre todo, hay que vender afuera de Misiones.

“La comercialización es como la pata más débil”, sintetiza Fachinello.

La distancia de los grandes centros de consumo, los costos logísticos, la energía, el estado de las rutas, la escala y las debilidades de gestión forman una suerte de peaje invisible que una empresa misionera debe pagar antes de competir en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o un mercado internacional.

Por eso, detrás de una noticia aparentemente sencilla -productos elaborados en Misiones que consiguieron ingresar a Carrefour- hay una política que el Ministerio intenta convertir en método: preparar a las empresas, resolver previamente la logística, sentarlas frente a compradores y acompañarlas después del primer pedido.

Una cosa es conseguir una góndola. Otra, mucho más difícil, es quedarse en ella.

La llegada de productos misioneros a Carrefour es uno de los resultados más visibles de esa estrategia. Mamayuca y Regional Alfajores ya consiguieron ingresar a la cadena y otros productos están en distintas instancias de negociación.

El mecanismo tiene una particularidad. Carrefour trabaja con acuerdos regionales, lo que permite avanzar por zonas antes de intentar una expansión mayor.

“Vos cerrás con Carrefour, pero cerrás por zona”, explica Fachinello.

La estrategia inmediata apunta al NEA y contempla también acciones comerciales y degustaciones. “No es solamente llegar a la góndola. Después es: ¿cómo te conocen? Esa parte también es un pasito”, advierte.

La experiencia empieza además a mostrar cuáles son los productos capaces de despertar interés rápidamente. Fachinello menciona yerba mate, chips de mandioca, alfajores y derivados de la caña de azúcar.

Pero la verdadera prueba será la recompra.

Un supermercado puede aceptar una partida después de una ronda comercial, una gestión institucional o una negociación con el proveedor. El segundo pedido ya depende del consumidor.

Y allí comienza otro desafío: convertir un producto regional en una marca capaz de disputar mercados mucho más grandes.

La Anónima: una puerta potencial hacia 183 sucursales

La estrategia sumó en las últimas horas otro capítulo. El viernes Fachinello mantuvo una reunión con representantes de La Anónima, acompañado por la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek, y Sebastián Najle. El objetivo fue comenzar a construir una agenda comercial para incorporar progresivamente productos misioneros a la cadena.

La conversación adquiere una dimensión particular porque La Anónima desembarcó recientemente en Posadas, pero su escala excede ampliamente el mercado provincial: cuenta con 183 sucursales distribuidas en el país.

Para una pyme misionera, ingresar como proveedor y eventualmente conseguir escala dentro de esa red significaría algo bastante más profundo que ocupar un espacio en una góndola posadeña: supondría empezar a convertir un vínculo comercial local en una plataforma de expansión nacional.

Fachinello salió conforme de la primera reunión. “Buena onda la gerencia, marcamos agenda de trabajo para ir sumando productos misioneros”, resumió después del encuentro.

La discusión conecta directamente con lo que había planteado en la entrevista con Economis. El objetivo no consiste simplemente en conseguir un lugar para las marcas provinciales dentro de supermercados instalados en Misiones. La apuesta mayor es utilizar esos vínculos como puerta de entrada hacia las redes comerciales de las grandes cadenas.

“El objetivo es claro: queremos que el trabajo de nuestros productores misioneros llegue más lejos. Que una cadena con la trayectoria de La Anónima apueste por sumar productos locales a sus góndolas es un paso fundamental para afianzar el desarrollo de nuestras empresas y abrir nuevas oportunidades de comercialización a nivel nacional”, señaló Fachinello después de la reunión.

Carrefour ofrece una primera experiencia concreta. La Anónima abre ahora otra puerta. Fachinello también menciona gestiones con Día y conversaciones con distribuidores.

En lugar de esperar que los grandes compradores descubran a las empresas misioneras, salir a buscarlos.

Ese cambio también puede observarse en los números.

La segunda Ronda de Negocios Inversa +Mercado reunió a más de 120 empresas, generó más de 1.800 entrevistas comerciales y el 52% de las firmas participantes concretó oportunidades de negocios durante el encuentro.

Fachinello se reunió con los directivos de La Anónima para ampliar la presencia en góndola de los productos misioneros.

Fachinello insiste en una diferencia que parece semántica, pero no lo es: no quiere medir el resultado por la cantidad de rondas organizadas sino por los negocios que sobreviven después de ellas.

“Para la empresa, en este momento, todo lo que es venta suma”, resume.

El diagnóstico que atraviesa toda la conversación es incómodo: Misiones tiene empresas que aprendieron a producir, pero muchas todavía no desarrollaron con la misma intensidad la capacidad de comercializar. La distancia geográfica amplifica esa debilidad.

Una pyme puede fabricar un buen alimento, contar con un packaging atractivo y cumplir los estándares sanitarios. Pero si cuando se sienta frente al comprador no sabe cuánto cuesta entregar una caja en Buenos Aires, el negocio empieza perdiendo.

Por eso, antes de intensificar las rondas hubo que “destrabar la parte logística”.

Se trabajó con distribuidores y operadores para permitir incluso el envío de pequeños volúmenes y resolver la última milla. La intención es que el empresario pueda sentarse frente al supermercado con un precio final y una solución logística concreta, no con la promesa de averiguar después cuánto costará el flete.

En paralelo apareció otra dificultad: empresas que vendían dentro de Misiones, pero todavía necesitaban completar registros o habilitaciones para dar el salto.

El balance del primer semestre del Ministerio muestra que se realizaron visitas técnicas a más de 50 empresas de toda la provincia, con asistencia en procesos, registros, comercialización y financiamiento.

Fachinello define ese trabajo como un acompañamiento prácticamente cuerpo a cuerpo.

“Con la sensibilización sola no alcanza. Con el curso solo no alcanza”, plantea.

Una pyme está atendiendo proveedores, empleados, impuestos, energía, producción, clientes y bancos al mismo tiempo. Pretender que después de una capacitación pueda resolver por sí sola una estrategia comercial, logística o digital suele ser insuficiente.

El Estado, en su mirada, tiene que ayudar a recorrer el tramo que va de la teoría a la implementación.

¿Por qué acelerar ahora? Porque el mercado doméstico ofrece pocas respuestas.

“Todo lo que es mercado interno está muy deprimido”, sostiene Fachinello.

La situación se vuelve particularmente compleja en actividades asociadas a la construcción y la infraestructura, como la forestoindustria.

“Lo forestal, que depende de la obra pública o del desarrollo de infraestructura -escuelas, casas-, está quieto, está parado. Con lo cual, ahí no va a estar tu mercado. Tenés que buscar cómo salir a otro lado. Para eso tenés que prepararte”.

La frase explica buena parte de la estrategia industrial que intenta desplegar.

Si el mercado interno no tracciona, la empresa enfrenta dos caminos: achicarse o buscar nuevos clientes.

Pero exportar tampoco funciona como un interruptor que se enciende cuando cambia el tipo de cambio.

Fachinello ironiza sobre esa expectativa recurrente: sube el dólar y parece que “al otro día todos somos exportadores”.

No funciona así. Una empresa necesita productividad, escala, certificaciones, logística, calidad, financiamiento, capital humano y continuidad comercial.

Y, sobre todo, necesita competir con precios que no se deciden en Misiones.

“Nosotros no somos marcadores de precio”, remarca Fachinello.

Un importador puede comparar el mismo producto entre Argentina, Brasil, Chile u otro proveedor internacional. No le interesa cuánto cuesta producirlo en Misiones. Tiene un precio de referencia y pregunta si la empresa puede abastecerlo.

Ahí aparece uno de los conceptos que Fachinello repite durante la conversación: mejorar “puertas adentro”.

“Tenemos que hacer un cambio muy fuerte en seguir ganando mercado y mejorar puertas adentro un montón las condiciones de nuestras empresas”.

Pero la productividad fabril no explica todo.

Una empresa misionera carga con costos que no controla: energía, fletes, distancia e infraestructura. Fachinello pone especial énfasis en las rutas.

Una ruta abandonada -como lo están ahora las rutas nacionales- no significa únicamente que el camión tarde más. Significa roturas, neumáticos, mantenimiento, combustible y riesgo. Cada pozo termina incorporándose, de alguna manera, al precio final del producto.

“Todo eso tira para atrás la competitividad. Todo el esfuerzo que pueda hacer la empresa hay que acompañarlo trabajando muy fuerte en esas condiciones”, sostiene.

El Puerto de Posadas: una pieza que tiene que funcionar

En ese mapa aparece inevitablemente el Puerto de Posadas. Para Fachinello, el desafío ya no pasa por demostrar que Misiones puede contar con infraestructura portuaria. La infraestructura existe. El paso siguiente es conseguir frecuencia, volumen, precio competitivo y gestión comercial.

En determinados momentos, transportar una carga desde el norte provincial hasta Posadas y embarcarla terminaba acercándose demasiado al costo de enviarla directamente en camión hacia Buenos Aires. Si, además, la frecuencia del servicio era baja, el empresario elegía la previsibilidad del transporte carretero.

“Tenemos que bajar el número bastante para que sirva. Pero eso va con frecuencia y con carga”, explica.

La Provincia implementó además un Programa de Beneficio Logístico para exportadores. Durante el primer semestre alcanzó a cinco empresas con asistencia para optimización de embalajes, acondicionamiento de productos, selección de vías logísticas y operadores especializados.

Fachinello espera que la nueva etapa del puerto permita profesionalizar especialmente su funcionamiento comercial.

La ecuación es sencilla de describir y difícil de ejecutar: sin carga no hay frecuencia; sin frecuencia no hay precio competitivo; sin precio competitivo las empresas no llevan la carga al puerto.

Hay que romper ese círculo.

La otra pieza que Fachinello considera estratégica es Eldorado. 

Una parte sustancial de la producción exportable se origina en el corredor industrial del norte. Obligar a que toda esa mercadería baje hasta Posadas agrega kilómetros y costos antes incluso de iniciar el viaje hacia el mercado de destino.

Por eso insiste en estudiar la viabilidad de la infraestructura portuaria de Eldorado.

“Entre Puerto Esperanza y Eldorado tenés” una parte central de las exportaciones, señala.

“No es competencia con Posadas. Lo que tenemos que trabajar es todo junto: algo en Eldorado, algo en Posadas”.

Incluso la disponibilidad de contenedores vacíos provenientes de Paraguay puede modificar sustancialmente la ecuación. Llevar un contenedor vacío desde Buenos Aires hasta Misiones para recién entonces cargarlo puede volver inviable una operación antes de que la mercadería abandone la provincia.

La logística, otra vez, deja de ser un asunto accesorio para convertirse en política industrial.

Exportar más, pero también sumar exportadores

Misiones exporta. El problema que señala Fachinello es otro: la cantidad de empresas que efectivamente exportan cambia poco.

“Lideramos las exportaciones, sí. Vos mirás para atrás y tenemos la misma cantidad de empresas”, observa.

Pueden aumentar los dólares exportados o los volúmenes colocados por los grandes jugadores. Eso no necesariamente significa que la base exportadora provincial se esté ensanchando.

“Logramos que los que están exportando sigan exportando más. Ahora, que se sumen las pequeñas y medianas que pueden dar el salto, eso tenemos que trabajarlo mucho”.

El balance del Ministerio muestra que la estrategia de inteligencia comercial alcanzó a 15 empresas yerbateras, dos tealeras y diez forestales, con elaboración de estudios de mercado y perfiles de compradores potenciales.

En total, 27 empresas de tres cadenas centrales de la economía misionera.

Además, fue presentado el proyecto de creación de una Agencia de Exportación de Misiones, concebida como una herramienta para incrementar y diversificar las ventas externas y acompañar la internacionalización de las empresas provinciales.

El objetivo de fondo es que exportar deje de ser patrimonio casi exclusivo de las compañías grandes. Pero tampoco alcanza con sumar toneladas.

Fachinello introduce otra discusión: importa qué se exporta y a qué precio.

La yerba mate ofrece un ejemplo evidente.

Una empresa puede exportar grandes cantidades a granel. Otra puede colocar menos kilos, pero hacerlo en paquetes terminados, con marca, diseño y posicionamiento propio. El valor obtenido por tonelada cambia sustancialmente.

“No digo que no haya que vender a dos; hay que vender más de dos. Ahora, también tenemos que lograr que se venda mucho más con paquete”, grafica.

El desafío es subir escalones en la cadena: producción, industrialización, envase, marca, distribución y consumidor final.

Esa lógica atraviesa a la yerba, el té, la madera, la mandioca, la caña de azúcar y buena parte de las economías regionales.

El acuerdo Mercosur-Unión Europea aparece en la conversación como una oportunidad, aunque Fachinello evita imaginar que la firma de un tratado abrirá automáticamente las puertas.

Europa compra. Pero también exige.

Trazabilidad, certificaciones ambientales, estándares productivos, transformación digital y documentación pueden convertirse en barreras tan relevantes como un arancel.

El Ministerio presentó tres proyectos para acceder a fondos del paquete de cooperación relacionado con el acuerdo Mercosur-Unión Europea, con foco precisamente en certificación, trazabilidad, transformación digital y apertura de mercados.

Misiones, considera Fachinello, tiene atributos ambientales que pueden capitalizarse, especialmente en forestoindustria, té y alimentos. Pero existen tareas pendientes. En yerba mate, por ejemplo, menciona las exigencias vinculadas a procesos productivos y secaderos libres de humo. Los mercados de productos orgánicos o diferenciados pueden pagar valores superiores, pero exigen adecuaciones de instalaciones y procesos. “Va a ser una oportunidad por lo que están haciendo”, afirma sobre las empresas que avanzan en esa dirección.

La paradoja de la caña

El azúcar mascabo ofrece otra fotografía de los problemas productivos. Durante años hubo dificultades de precio. Ahora que aparece demanda, falta materia prima.

“¿Qué te falta? Caña. Falta caña. Es una cosa muy loca: sobraba en un momento, no valía nada. Con razón dejaron de plantar”, describe Fachinello.

El Ministerio trabaja en industrialización, desarrollo de nuevos productos y generación de espacios de promoción y comercialización para la cadena de la caña de azúcar. Paralelamente, acompaña a más de 20 apicultores, cooperativas y asociaciones en habilitaciones y registros de productos.

La escena de la caña resume un problema habitual de las economías regionales: cuando durante demasiado tiempo el precio desalienta la producción, recuperar después la oferta no ocurre de un día para otro.

Fachinello tampoco esquiva otro problema estructural: la informalidad.

En determinadas actividades y zonas de Misiones, sostiene, alcanza niveles extremadamente elevados. Y el problema no se resuelve exclusivamente aumentando controles porque detrás existe una ecuación económica.

La industria provincial enfrenta particularidades que, según el ministro, deberían incorporarse a cualquier discusión sobre competitividad federal: la condición fronteriza, la estructura de minifundios y las desventajas energéticas y logísticas, entre ellas la ausencia de gas natural.

De allí surge el planteo a Nación para generar instrumentos diferenciales.

“Dame algo. Un voucher de logística para las empresas que están llevando a Buenos Aires, dame algo. Tenés que bajarme algo porque si no acá la informalidad sigue siendo alta y no va a cambiar porque es muy difícil”, reclama.

¿Y qué respuesta encuentra en Nación?

La respuesta de Fachinello marca una diferencia política clara. “Sabíamos que era un Gobierno que no iba a apostar a la industria, que la industria no era su prioridad. Creo que lo demuestra en todas las acciones y también cuando tiene que hablar lo dicen muy abiertamente”.

La Provincia, contrapone, considera a la industria una herramienta para generar empleo de mayor calidad y oportunidades de desarrollo. “Gran mayoría de las medidas que tomamos como para acompañar son provinciales”, afirma.

Su cuestionamiento apunta más a la ausencia de una política industrial nacional como prioridad estratégica que a la inexistencia de interlocución.

De la universidad a la fábrica

Fachinello quiere que los futuros profesionales conozcan las industrias antes de graduarse. “Salen de la carrera y algunos no conocen un molino o un secadero”, plantea.

Por eso el esquema incluye recorridos y experiencias en empresas de mayor escala, dentro y fuera de Misiones. Ver un almacén inteligente, una línea automatizada o un sistema industrial avanzado permite comprender en pocas horas aquello que dentro del aula puede permanecer abstracto.

El ministro lo observa también como una cuestión cultural.Si universidad e industria permanecen separadas, las empresas reclaman profesionales que no encuentran y los profesionales terminan desarrollando sus carreras lejos del sistema productivo.

La competitividad, entonces, también se construye formando gente.

El e-commerce también es política industrial

La transformación comercial no termina en los supermercados.

Fachinello pone otro ejemplo que parece pequeño, pero explica una dificultad enorme para una pyme del interior. Una empresa participa de una feria en Buenos Aires. Cientos de personas conocen y prueban su producto. La exposición funciona. Pero cuando esas personas regresan a sus casas descubren que no tienen dónde volver a comprarlo.

La venta termina junto con la feria.

“No es la idea”, dice. La solución es construir canales digitales capaces de convertir aquel contacto ocasional en un cliente recurrente.

El Ministerio desarrolló un programa de aceleración en comercio electrónico y marketing digital. Hubo alrededor de 60 postulaciones, fueron seleccionadas ocho empresas para el proceso de aceleración y se avanzó en el diseño y construcción de sus tiendas online. Paralelamente, otras diez pymes recibieron acompañamiento para desarrollar estrategias de posicionamiento de marcas y productos en mercados nacionales.

Pero montar una tienda virtual tampoco resuelve todo. Hay que fotografiar productos, actualizar precios, administrar inventarios, organizar despachos y responder al consumidor.

“Una Tiendanube, si le ponés media pila, no te cuesta tanta plata y lo podés hacer rápido. Pero también tenés que trabajar en manejar el stock”, ejemplifica Fachinello.

La internacionalización tiene también una lógica regional.

Antes de pensar exclusivamente en destinos situados a miles de kilómetros, Misiones tiene mercados literalmente enfrente.

El Ministerio trabaja con cámaras empresariales paraguayas y participa de ferias y rondas en Brasil. El balance semestral registra una agenda conjunta con la Cámara de Comercio e Industria de Itapúa, además de vinculaciones comerciales con Alemania, India, Emiratos Árabes Unidos, Medio Oriente y Estados Unidos.

También se proyecta para 2027 la primera ronda inversa internacional del sector forestal junto con entidades empresarias de la actividad.

Fachinello considera que hay que simplificar especialmente el comercio de cercanía.

Las fronteras que cultural y económicamente funcionan como espacios profundamente integrados siguen teniendo procedimientos administrativos pensados para operaciones mucho más complejas.

“Tenemos que tratar de solucionar, por lo menos, lo que es más cerca acá”, plantea.

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Acuerdo Mercosur-UE: las economías regionales ganan acceso preferencial a un mercado clave

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La entrada en vigencia del Acuerdo Interino de Comercio (AIC) entre el Mercosur y la Unión Europea inaugura una nueva etapa para el comercio exterior argentino. Con un mercado integrado por 31 países y cerca del 20% del Producto Bruto Interno mundial, el entendimiento crea una de las mayores áreas de libre comercio del planeta y redefine el escenario para las economías regionales agroindustriales, que encuentran en Europa uno de sus principales destinos de exportación.

El informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sostiene que la apertura comercial llega en un momento favorable para el sector. Durante 2025, las economías regionales alcanzaron un récord histórico de exportaciones por US$ 11.313 millones, mientras que la Unión Europea concentró el 20,3% de esos envíos, consolidándose como el segundo mercado más importante para estos productos.

Con el acuerdo Mercosur-UE en vigencia, se abren oportunidades para las economías regionales en un mercado que ya hoy absorbe cerca del 20% de sus ventas externas, impulsando una oferta agroindustrial que viene de alcanzar un récord en exportaciones.

1. Presencia de las Economías Regionales Agroindustriales en la Unión Europea

Desde el 1 de mayo de 2026, se encuentra en vigencia el Acuerdo Interino de Comercio (AIC) entre el Mercosur y la Unión Europea. Si bien hay una solicitud del Parlamento Europeo para que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictamine la validez de la división del acuerdo original en dos instrumentos jurídicos separados, la aplicación práctica del acuerdo comercial es legalmente válida. El mismo equivaldría a una de las zonas de libre comercio más importantes del mundo al agrupar 31 países (27 de la UE y 4 del Mercosur) y representar casi el 20% del PIB global.

Al analizar las implicancias de este acuerdo, es importante destacar que libera el 100% de los bienes industriales y el 82% de los bienes agrícolas para ingresar a la Unión Europea. Asimismo, para los bienes agrícolas que no tienen liberalización total, se establecen cuotas de acceso. Es en este marco que interesa evaluar cuál es el relacionamiento actual que tiene Argentina con la UE en materia de exportaciones de productos regionales agroindustriales y profundizar en posibles impactos sectoriales. (BCR, 2026bBCR, 2025)

Tal como se ve en el siguiente gráfico, las economías regionales agroindustriales vienen de alcanzar un récord en sus exportaciones con USD 11.313 millones en 2025 y una tendencia creciente importante en los últimos dos años. Si se hace foco en materia de destinos, la Unión Europea es fundamental. Este bloque no solo es el segundo destino de exportación más importante para el país, concentrando el 9,3% de los despachos totales a 2025, sino que además absorbe el 20,3% del total exportado por las economías regionales. (BCR, 2026a

Más allá de lo comentado anteriormente, entre 2015 y 2025, las exportaciones de las principales economías regionales crecieron más de un 21%, mientras que los envíos a la Unión Europea “tan solo” un 10%, lo que representa una caída en la participación del bloque de más de un 9% en una década. Este comportamiento consolida una tendencia decreciente que tocó un piso en 2025, escenario que contrasta con los niveles de principios de milenio, cuando en 2003 el mercado europeo concentraba el 31,6% de los envíos regionales argentinos. 

Dada esta tendencia, el nuevo acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea emerge como una oportunidad para aumentar la presencia de productos regionales argentinos en el bloque. Al respecto, el análisis por complejo correspondiente a 2025 revela una marcada heterogeneidad en el grado de exposición al mercado europeo. Tal como se observa en el siguiente gráfico, hay complejos agroindustriales regionales que registran una alta concentración en la Unión Europea: el maní destina el 57,89% de sus exportaciones a ese bloque, seguido por el tabaco (49,85%), el limón (45,69%) y los otros cítricos (42,44%).

En una franja intermedia se ubican porotos (37,29%), arroz (34,64%), pesca (28,24%), mientras que, en el extremo opuesto, se encuentra un amplio conjunto de complejos con una presencia más acotada en el mercado europeo, todos por debajo del 13%. Entre ellos se identifican el resto frutícola, uva, té y hasta los cueros bovinos. El promedio del resto de los complejos se ubica en apenas 0,57%.

En conjunto, se evidencia que el peso del mercado europeo varía de forma significativa según el complejo considerado. De esta forma, dependiendo del programa de desgravaciones arancelarias y diferentes modificaciones en los esquemas de relacionamiento comercial a nivel de complejo y productos, existe un potencial de profundizar nuestra competitividad en algunos sectores. En otros en los cuales hoy la presencia es acotada, si las condiciones mejoran y la demanda acompaña, un potencial de incrementar las exportaciones de un mayor abanico de productos regionales agroindustriales.


2. Dimensiones del acuerdo para evaluar impactos sectoriales

Si bien el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea ofrece una oportunidad para dinamizar las exportaciones agroindustriales, su impacto sectorial puede ser diferencial. 

El beneficio para cada complejo agroindustrial dependerá estrictamente de sus condiciones particulares: el diseño específico de cupos y aranceles, las regulaciones técnicas, el posicionamiento de sus marcas de origen y sus ventajas competitivas iniciales.

Siguiendo en la misma línea, para evaluar el impacto del acuerdo, el primer eje de análisis debe ser necesariamente arancelario. Esto implica identificar, para cada producto y posición arancelaria, cuál era el arancel base previo al acuerdo, cuál es el cronograma de desgravación acordado y en qué plazo se alcanza la eliminación total o parcial del derecho de importación. Dos productos pueden quedar alcanzados por una reducción arancelaria, pero tener impactos muy distintos según el punto de partida y el ritmo de eliminación, ya que algunos tienen eliminación inmediata, mientras otros desgravan gradualmente en plazos de 4, 7, 8, 10 o hasta 15 años, además de contemplar excepciones o tratamientos especiales.

Por ejemplo, para el caso de la pesca el efecto es directo: productos relevantes para su canasta exportadora obtienen acceso libre de aranceles de forma inmediata desde la entrada en vigor del acuerdo, como la merluza hubbsi y las vieiras. Lo mismo ocurre para el caso del complejo limón, en donde el aceite esencial de limón, uno de los principales productos de exportación del complejo, podría ingresar al mercado europeo inmediatamente sin aranceles.

Esta ventana se extiende a otros bienes regionales clave como el aceite de maní, el vino (embotellado y a granel) y los limones. Para estos productos, el acuerdo contempla la eliminación total de aranceles en un período de transición de 4 a 7 años, facilitando un acceso libre al bloque comunitario.

Sumado al desarme arancelario, la magnitud del acceso real estará condicionada por los cupos asignados a cada producto. De este modo, la desgravación impositiva ve limitado su impacto si los volúmenes permitidos son reducidos frente a la capacidad exportadora real del complejo. A modo de ejemplo, en el caso de la leche entera en polvo, el principal producto exportador del sector lácteo, la mejora arancelaria se encuentra sujeta a un cupo máximo para todo el Mercosur de 10.000 toneladas anuales hacia el décimo año de vigencia del acuerdo. Este volumen contrasta significativamente con la escala del sector, considerando que el complejo argentino despachó más de 60.000 toneladas de este producto al mundo solo en el primer cuatrimestre de este año.

Una dimensión estratégica adicional corresponde a las indicaciones geográficas, herramientas que hacen distinguible la calidad regional de un producto, la reputación territorial y las denominaciones de origen. En algunos complejos regionales, el beneficio del acuerdo trasciende de la mejora arancelaria e impacta en una mayor protección legal y comercial del origen territorial. Esto es importante en productos donde el lugar de producción funciona como atributo de calidad, diferenciación o identidad, como vinos, yerba mate, cordero patagónico, chivito criollo, dulces regionales o salames con reconocimiento local.

Asimismo, las normas sanitarias y fitosanitarias condicionarán el impacto efectivo del acuerdo en la medida de que cada complejo pueda cumplir con las exigencias regulatorias del mercado de destino: certificaciones sanitarias, trazabilidad, normas de calidad, etiquetado, etc. El acuerdo en sí incorpora mecanismos de cooperación, transparencia y facilitación para evitar que estas exigencias se conviertan en obstáculos sin justificación al comercio.

De igual forma, la dimensión logística relacionada con los tiempos aduaneros (documentación, costos logísticos, habilitaciones) suele ser un factor relevante para los productos perecederos, como vinos, frutas, pesca o alimentos frescos. El nuevo acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur señala que las mercaderías perecederas tendrían trato prioritario en la liberación aduanera.

En este punto, cabe señalar que las autoridades argentinas de distintas áreas fueron articulando acciones para facilitar las gestiones que deben enfrentar las exportaciones destinadas a la Unión Europea. De entre ellas, cabe mencionar: a) la habilitación aduanera para que la declaración de origen se haga como un sistema de autocertificación de origen, declarado en la factura comercial o en el documento de embarque; b) la interoperabilidad de los certificados sanitarios y fitosanitarios del SENASA requeridos por la UE en forma 100% digital para frutas, hortalizas y productos de pesca con cruce de datos con el sistema aduanero europeo TRACES; c) sistema de consultas mensuales del estado de posiciones arancelarias para productos bajo cuotas y en el caso de productos sensibles bajo cuotas el consumo de los contingentes preferenciales se liquida y asigna automáticamente en el Sistema Malvina al consignar el código del acuerdo; y d) perfiles de riesgo optimizados según empresas para evitar controles de carga con inspección presencial innecesarias en productos perecederos.

A su vez, un último aspecto a considerar es la competitividad en ambas direcciones: evaluar las oportunidades exportables argentinas frente a la sensibilidad de la producción local ante el ingreso de bienes europeos, especialmente en sectores donde la UE se consolida como un productor clave (como lácteos, vinos, alimentos procesados). Asimismo, la velocidad del impacto dependerá de la inserción comercial previa. Si el bloque europeo ya es un destino clave, la mejora en márgenes y competitividad será inmediata; caso contrario, representará un desafío de mediano plazo que exigirá desarrollar canales y adaptar la oferta.


3. Oportunidades y desafíos para las principales economías regionales argentinas

En relación con las dimensiones de análisis, desde un inicio pueden advertirse algunos sectores que podrían consolidarse claramente como “ganadores” con el nuevo acuerdo, mientras que se identifican algunos otros con mayores riesgos a afrontar.

En este sentido, para el caso de la pesca el impacto es directo en aquellos productos donde el sector ya tiene una fuerte presencia en el bloque europeo. En particular, el acuerdo tendría un resultado positivo en los langostinos congelados, el principal producto de exportación de la pesca argentina, que de tener un arancel base de hasta 18% para ingresar a la UE pasaría de forma progresiva al 0% en 4 años, libre de cupos, lo que representa una clara mejora para los márgenes del sector.

En la misma línea, el complejo manisero aparece como uno de los casos más representativos de un sector que ya cuenta con una inserción consolidada en el bloque y que podría profundizarla, ya que Argentina es el origen de buena parte del maní que consume Europa. Si bien el maní en grano ya ingresaba en condiciones relativamente favorables, el verdadero margen de mejora se concentra en los productos industrializados, como el aceite de maní, el maní tostado y la manteca de maní, donde la desgravación arancelaria progresiva abre la puerta a escalar en valor agregado. 

Otro ejemplo ilustrativo es la miel, producto que está mostrando un gran dinamismo exportador y cuyo principal bien exportado es la miel natural con casi el 98% de los envíos del sector al exterior. Al representar el bloque europeo uno de los principales destinos del sector, con un 28% del total exportado, el acuerdo genera mejoras arancelarias claras: la miel natural pasa de enfrentar un arancel base de 17,3% a poder ingresar con arancel cero dentro de un cupo Mercosur de 45.000 toneladas. Ya para el mes de mayo, el sector argentino logró completar el cupo previsto para nuestro, aunque mientras el Mercosur siga negociando el reparto por país, el llenado de la cuota se completará bajo criterio FIFO (primero en entrar, primero en salir). En este caso, se destaca que Argentina viene de exportar en total 90.000 toneladas en 2025, por lo que si se logra obtener una cuota relevante podría generarse una oportunidad concreta para el sector.

Un caso distinto, pero igualmente ilustrativo, es el del complejo foresto-industrial. A diferencia del maní, se trata de un sector que hoy muestra un bajo nivel de inserción en el mercado europeo, pero con un potencial de crecimiento significativo. Si bien los productos más exportados por el sector ya se encontraban exentos, como la pasta química de madera y la madera aserrada de pino, se abre la oportunidad para otros productos como madera contrachapada, tableros de fibra, papel y cartón, que parten de aranceles positivos y acceden a cronogramas de desgravación gradual. En este caso, el desafío no parece limitarse a la reducción arancelaria, sino a la capacidad del sector para diversificar su oferta exportable y consolidar presencia efectiva en el mercado europeo.

El caso vitivinícola, por su parte, combina oportunidades claras con desafíos competitivos. Por el lado positivo, el acuerdo mejora el acceso de los vinos argentinos a la UE mediante la reducción y eliminación gradual de aranceles, facilita prácticas enológicas y de etiquetado, y refuerza la protección de las indicaciones geográficas argentinas, un activo central para las regiones productoras. Sin embargo, la apertura opera en ambas direcciones: el acuerdo también habilita el ingreso gradual de vinos europeos al mercado del Mercosur lo que podría presionar los márgenes de la industria local justamente en su mercado de exportación más relevante. Esto, teniendo en cuenta que los vinos europeos ya vienen creciendo en términos de presencia comercial en el Mercosur.

El sector lácteo representa, en cambio, el caso de una apertura más bien defensiva, donde las oportunidades quedan acotadas. Si bien productos como la leche en polvo y distintos tipos de quesos obtienen acceso preferencial al mercado europeo, este beneficio se encuentra limitado por cupos arancelarios administrados a nivel regional, lo que reduce su impacto frente a la escala potencial del complejo argentino. A esto se suma una doble presión: por un lado, la fuerte competitividad de los lácteos europeos, que ingresarán al mercado regional con aranceles decrecientes en segmentos donde la UE es líder; por el otro, la protección de indicaciones geográficas europeas, que podría exigir adaptaciones comerciales en ciertos productos y denominaciones, aunque el acuerdo contempla excepciones y condiciones específicas para usuarios previos en algunos casos, como ocurre con términos vinculados al Parmigiano Reggiano o Gruyère.

En conjunto, estos casos sintetizan la lógica diferenciada que atraviesa al acuerdo para las economías regionales argentinas. En todos ellos, el aprovechamiento efectivo dependerá de las condiciones particulares de cada complejo y de su capacidad para adaptarse a las exigencias del nuevo escenario comercial.

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Argentina juega el Mundial también en el comercio

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Mientras la Selección Argentina comienza un nuevo desafío mundialista en la cancha, el fixture también ofrece una lectura económica. Los tres rivales de la fase de grupos —Argelia, Austria y Jordania— son, cada uno con características muy distintas, socios comerciales relevantes para la Argentina, especialmente para su complejo agroindustrial. Al mismo tiempo, el bloque integrado por Estados Unidos, México y Canadá, anfitrión del torneo, se consolidó en 2025 como uno de los principales destinos de las exportaciones nacionales, alcanzando niveles récord de intercambio.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestra que, detrás de cada enfrentamiento deportivo, existe una red de vínculos comerciales donde los granos, los alimentos, la energía y las inversiones ocupan un papel mucho más trascendente que el resultado de un partido.

Con la pelota del Mundial ya rodando, el evento deportivo más importante del mundo sirve también como disparador para analizar la relación comercial de la Argentina con los países de su fase de grupos y con las naciones anfitrionas. Más allá de lo futbolístico, Argelia, Austria y Jordania, junto con el bloque de América del Norte que organiza el torneo, representan mercados con dinámicas muy distintas para nuestras exportaciones. A continuación, un repaso por los principales números del intercambio bilateral con estos destinos, donde el sector agroindustrial argentino asume un rol protagónico.

La Argentina sostiene relaciones diplomáticas con Argelia desde su independencia en 1962. De los más de 50 estados que componen África, Argelia es la cuarta economía más relevante del continente. Detrás de Nigeria, Sudáfrica y Egipto, este país representa el 7% del PIB africano y concentra con los tres anteriores cerca de la mitad de la economía del continente. Argelia espera ser cada vez más protagonista de la demanda de productos agro de África.

Argelia recibió en 2025 un total de 3,2 millones de toneladas de maíz argentino por un valor de US$ US$ 575 millones. Este volumen representa el 10% de las exportaciones totales de maíz del año pasado, y explica la mitad de todas las exportaciones argentinas con destino a Argelia en 2025. Hablando de volúmenes, el récord de exportaciones maiceras a este destino fue el 2019, cuando se enviaron a Argelia más de 4 millones de toneladas. En la última campaña Argelia fue el tercer destino más relevante del complejo maíz, detrás de Vietnam y Egipto. 

Detrás de este cereal fundamental para el agro argentino encontramos a la leche entera en polvo, que representa prácticamente la totalidad de las exportaciones del complejo lácteo a Argelia. Con más de US$ 290 millones exportados en 2025, el país africano representa el segundo destino más importante para los lácteos argentinos, sólo detrás de Brasil. Argelia es uno de los principales consumidores de lácteos del mundo, especialmente de leche, según la embajada argentina en Argelia. De acuerdo con la FAO, el consumo promedio de leche en este país es de 145 litros por habitante por año, muy por encima de los 90 litros de promedio mundial. 

Asimismo, en 2025 el complejo soja exportó más de US$ 220 millones a Argelia. El 80% del valor exportado consiste en harina de soja, y el resto aceite. El volumen exportado en 2025 fue próximo al millón de toneladas, en tanto que el récord exportador para el complejo sojero ocurrió en 2018 con despachos por más de 1,8 Mt.

En lo que va del 2026 estos tres destacados complejos siguen siendo protagonistas del comercio argentino – argelino. Sin embargo, para este año el trigo y los tubos de acero sin costura se destacan como nuevos productos que toman peso en el comercio con el país africano. Del lado importador, Argelia es un relevante proveedor de urea para la Argentina, siendo el tercer principal destino del fertilizante nitrogenado en 2025. 

Por su parte, el comercio con Austria es más recortado comparado al que la Argentina tiene con Argelia. Los cueros bovinos, vinos y huevos son los principales productos agroindustriales exportados a Austria, en un intercambio bilateral que superó los US$ 100 millones el año pasado, un máximo desde 2015 de acuerdo con la oficina nacional de estadísticas de Austria. No conforme con ello, hay inversiones de Austria radicadas en Argentina en sectores como el maderero, automotriz, de servicios informáticos, entre otros. Resulta importante destacar que más del 70% del comercio exterior austríaco es comercio intra-Unión Europea. 

Asimismo, no debemos perder de vista que el puerto de Rotterdam es el principal hub de recepción de exportaciones argentinas en la UE. Estas luego se distribuyen por el bloque europeo a través de diversas cadenas comerciales, muchas de las cuales terminan consumiéndose en Austria, por lo que no caben dudas que hay más exportaciones argentinas a Austria que ingresan a través de otros miembros de la UE. Con el acuerdo Mercosur – UE vigente, emergen grandes oportunidades para ampliar aún más el comercio argentino – austríaco. 

El último rival de la Argentina en fase de grupos es Jordania. Al igual que Argelia, es un comprador relevante de maíz en grano y harina de soja para su alimentación animal. Otros productos agroindustriales que se exportan a este país árabe incluyen cebada, queso muzzarella y merluza. 

Con mejores condiciones de acceso, la Argentina tiene mucho potencial para ampliar sus exportaciones a este destino clave, sobre todo en carne y cueros bovinos. Jordania integra la región de Medio Oriente, el segundo superávit comercial más importante del comercio exterior argentino.

Finalmente, cabe destacar que las sedes del encuentro, Estados Unidos, México y Canadá, integran el bloque comercial T-MEC (anteriormente conocido como NAFTA). Cómo dato curioso, este acuerdo trilateral fue firmado en Buenos Aires en 2018, como evento paralelo al G20 que tuvo lugar ese año en Argentina.

El año pasado el comercio con el T-MEC rompió récords históricos y marcó su máxima participación en las exportaciones en 20 años. Este máximo se explica por el récord histórico de exportaciones a Estados Unidos, explicado ante todo por el desempeño exportador de la energía argentina. En efecto, EE. UU. representa más del 80% de las exportaciones argentinas al bloque T-MEC, a la vez que esta potencia se constituye como el principal país aportante de inversión extranjera directa de la Argentina.

Sumado a lo anterior, en 2025 la inversión de capitales canadienses en Argentina llegó a máximos históricos. Canadá es el segundo inversor más importante de la minería argentina. En este marco, a finales de mayo de este año se llevó a cabo la décima ronda de negociaciones entre el Mercosur y Canadá para llegar a un acuerdo de libre comercio. 

Cerrando el tridente, México es un país con el que Argentina tiene relaciones bilaterales desde 1888. El país latino del T-MEC es un socio clave del sector automotriz argentino y un aliado creciente de los complejos oleaginosos del país. Además, da asiento al Estadio Azteca, dónde Argentina se coronó campeón mundial en 1986.

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