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Exportaciones de carne bovina alcanzan récord y reconfiguran mercados con menor dependencia de China

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Las exportaciones del complejo de carne y cueros bovinos de Argentina marcaron un récord en 2025 al alcanzar los US$ 4.727 millones, en un contexto de mejora de precios internacionales y cambios en la composición de los envíos. En el inicio de 2026, la tendencia se sostiene: en el primer bimestre se exportaron US$ 764,3 millones, con un crecimiento interanual del 23,7%.

El dato no es menor en términos macroeconómicos. En un escenario donde la acumulación de reservas es un objetivo central, el desempeño del complejo bovino —que representó el 5,4% de las exportaciones totales— se consolida como una fuente relevante de divisas, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Qué exporta Argentina: mayor valor agregado y cambio de composición

El año 2025 fue superavitario para Argentina en términos de balanza comercial: el valor de las exportaciones fue superior al de las importaciones por segundo año consecutivo. A nivel macroeconómico, con la acumulación de Reservas Internacionales como un objetivo expreso de la autoridad monetaria, esto resulta significativo. 

Dentro de ese contexto, el complejo de carnes y cueros bovinos jugó un rol de preponderante: con US$ 4.727 millones de dólares. Ocupó el sexto lugar en lo referido a mayor valor exportado, representando un 5,4% del total exportado por Argentina, seis puntos porcentuales por encima del año previo. 

En el presente artículo se analiza cómo estuvieron compuestas estas exportaciones: qué productos se despacharon dentro del complejo y cuáles fueron los principales compradores. Asimismo, se analizan cambios institucionales recientes y el desempeño exportador en el primer bimestre de 2026.

¿Qué exportamos?

En primer lugar, resulta de interés conocer qué tipo de productos exporta la Argentina dentro del complejo de carne y cueros bovinos, para ello se tomará de referencia el porcentaje sobre el valor FOB exportado de cada producto en el año 2025. 

Del total exportado de US$ 4.727 M, el 82% se corresponde con exportaciones de carnes en diferentes formatos. Dentro de las mismas, el producto que alcanzó un mayor valor exportado fue la carne bovina deshuesada y congelada, la cual representó el 47% del total, alcanzando US$ 2.205 M. En segundo lugar, se ubicó la carne deshuesada fresca o refrigerada, cubriendo el 27% del total con un monto de US$ 1.291 M. El tercer tipo de carne en importancia fue la carne congelada sin deshuesar, que acaparó el 8% de las exportaciones totales.

A continuación, se encontraron las exportaciones de cueros y pieles vacunos, que con un valor de US$ 345 M representaron el 7%. Los productos que siguieron en orden de importancia fueron las harinas, polvos, pellets de carne y despojos (3,3%), el sebo bovino (2,7%), otras partes de bovinos y carnes frescas sin deshuesar (2,3%), las preparaciones, conservas y embutidos (1,4%) y, por último, los artículos de cuero (0,3%), que incluyen bolsos, calzados, accesorios, artículos de talabartería, entre otros. 

Resulta relevante mencionar que el valor exportado se ubicó en niveles récords, a pesar de que en volumen las exportaciones resultaron inferiores a las de 2024. Esto se atribuye fundamentalmente a dos motivos:

1) En primer lugar, porque la menor cantidad exportada se vio “sobrecompensada” por un fuerte incremento de los precios, que, en el caso de las carnes, por ejemplo, presentó una variación interanual de entre el 28% y el 43% en dólares corrientes, el cual fue variable según el tipo de carne. 

2) Un segundo factor que incidió en el mayor valor exportado fue que en 2025 ganó participación relativa la exportación de carne refrigerada por sobre la congelada, siendo la primera un producto de mayor valor. Esto se evidencia en la composición de las exportaciones de carnes deshuesadas, que son las más significativas tanto en volumen como en valor: en 2024 la proporción de exportaciones de carne congelada fue del 81% y el 19% de carne refrigerada; en tanto, en 2025 la participación de la carne congelada bajó al 78%, mientras que la carne enfriada ganó terreno hasta representar el 22% del total. La diferencia en el precio de estos productos es notable: en promedio, el precio de exportación de la carne deshuesada refrigerada fue de U$S 11.014 / t en 2025, más que duplicando al de la carne deshuesada congelada, cuyo precio promedió U$S 5.417 / t.

¿A dónde exportamos?

En cuanto a los destinos de las exportaciones, China permaneció en 2025 como el principal comprador de productos bovinos de Argentina, acaparando el 44,5% del valor total exportado, por cuenta de US$ 2.102 M. En segundo lugar, se ubicó Estados Unidos, con el 9,7% del total por cuenta de US$ 459 M. A continuación, se encontró Israel, responsable del 9,3% del valor exportado, es decir, US$ 439 M. 

En cuarto y en quinto lugar se ubicaron Alemania y Países Bajos, con US$ 335 M y US$ 324 M, respectivamente. En tanto, si se considera a todo el bloque de la Unión Europea, el valor exportado a los países integrantes del mismo ascendió a US$ 754 millones. 

Resulta de interés hacer hincapié en el fuerte crecimiento que ha tenido el comercio con Estados Unidos. Si se analiza la participación de Estados Unidos sobre el valor exportado total de Argentina en el complejo de carnes y cueros bovinos, se observa que la misma presenta una tendencia creciente desde el año 2020 en adelante, pasando de representar un 1,2% en 2019 a consolidarse en el 9,6% al cierre de 2025. 

Esta dinámica se hizo posible, en primer lugar, a partir de la reapertura del mercado estadounidense para las carnes argentinas en 2019. Por otro lado, durante el último año la demanda del gigante norteamericano se profundizó por el déficit de stocks que atraviesa dicho país. De acuerdo con datos del USDA-NASS, el 01 de enero de 2026, los inventarios de ganado en Estados Unidos se ubicaron en 86,2 millones de cabezas, lo que es un mínimo en 75 años. Esto se debe a que importantes regiones ganaderas del país norteamericano enfrentaron condiciones secas recurrentes en los últimos años, lo que produjo una aceleración de la faena, situación agravada por una participación elevada de hembras dentro de la misma. Este déficit que atraviesa el principal consumidor de carne bovina del planeta no solo ocasionó un aumento en los precios internacionales de la carne en el transcurso del último año, sino que también traccionó las importaciones estadounidenses, lo que coadyuvó al aumento de la proporción de las exportaciones argentinas a este destino. 

A partir de este contexto es que Donald Trump presentó una Proclama Presidencial a principios de febrero de 2026, mediante la cual EE.UU. oficializó una ampliación del cupo para la importación de carne vacuna argentina, adicionando 80.000 toneladas libres de aranceles para recortes de carnes magras, las cuales ingresan en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas, en principio durante el año en curso. Este volumen se suma al acuerdo preexistente de 20.000 toneladas anuales que cuentan con un arancel preferencial. De este modo, durante el corriente año el volumen total con preferencias arancelarias asciende desde 20.000 hasta 100.000 toneladas. Las implicancias de esta apertura son positivas para Argentina, dado que permite diversificar los destinos, mitigando los riesgos que trae aparejada la concentración de las exportaciones en pocos mercados. 

¿Cómo vienen las exportaciones en 2026?

El valor exportado por el complejo de carne y cueros bovinos alcanzó un récord en los registros en el primer bimestre del 2026, llegando a un valor de US$ 764,3 M. Esto representa un incremento del 23,7% en comparación con el mismo período del año 2025. 

Si bien el volumen exportado es ligeramente superior al del año pasado en el caso de las carnes (5% más en el primer bimestre), el mayor monto se explica principalmente por mayores precios en comparación con principios del año pasado. Si se analizan, por ejemplo, los dos principales productos de exportación dentro del complejo, se observa que el precio de la carne bovina deshuesada congelada promedió en enero y febrero un precio FOB de US$ 6.335 /t, lo que representa una mejora del 27% interanual; en tanto, la carne deshuesada fresca, segundo mayor producto exportado, promedió un precio de US$ 12.338 /t, lo que refleja un incremento de 31% i.a.

De este total, solo el 36,9% se debió a exportaciones a China, lo que representa el porcentaje más bajo en siete años para un primer bimestre. En segundo lugar, se ubicó Israel, destino al que se realizaron exportaciones por un valor de U$S 116 M, acaparando el 15,2% del mercado. Los despachos a este destino han crecido considerablemente a partir del permiso obtenido en 2024 para exportar carne kosher con hueso, lo que se sumó a los cupos tradicionales de carne kosher sin hueso. En conjunto, en los primeros dos meses de 2026, la participación conjunta de EE.UU. e Israel ascendió al 29,4%, la máxima en la serie de datos de INDEC. 

En esta nueva configuración del comercio, con un gran salto observado en el valor exportado a Israel y a Estados Unidos, es de destacar que en los primeros dos meses de 2026 la Unión Europea como bloque, tradicionalmente el segundo destino de exportación, ocupa de momento el cuarto lugar, por detrás de China, Israel y EE.UU., acaparando el 14,0% de los despachos. No obstante ello, el valor exportado a este destino, por cuenta de US$ 107 M, es el máximo en 14 años. 

Por otra parte, con el acuerdo Mercosur – Unión Europea, a partir del primero de mayo la alícuota de la cuota Hilton bajaría de 20% a 0%. Además, se creará una nueva cuota de 99.000 toneladas de carne bovina para el Mercosur, con un arancel preferencial del 7,5%, la cual está dividida en dos cuotas de carne congelada y enfriada de 54.450 y 44.550 toneladas, respectivamente, y de la cual todavía resta definirse la distribución entre los países miembros. Todo esto permite pensar que haya un repunte de las exportaciones al bloque europeo en el transcurso de 2026.

A modo de conclusión, luego de un gran año en materia exportadora para el complejo de carnes y cueros bovinos, como fue el 2025, en el año en curso se combina un escenario de altos precios de exportación y nuevos acuerdos comerciales que posibilitan la diversificación de destinos, reduciendo la dependencia del mercado chino, que entre 2019 y 2024 concentró, en promedio, el 52% del valor exportado del complejo, proporción que en 2025 se redujo a 44% y en lo que va de este año a 37%.

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Jamie Dimon advierte sobre el “riesgo Europa” y reabre el debate estratégico del acuerdo Mercosur-UE

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La carta anual a accionistas del CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon volvió a irrumpir en el tablero político-económico global con un mensaje que excede al sistema financiero: Europa enfrenta una “década decisiva” y podría hundirse si no corrige su rumbo. La advertencia, difundida en abril de 2026, llega en un momento sensible, justo cuando el Mercosur busca avanzar en su acuerdo comercial con la Unión Europea. El dato no es menor: el peso relativo del PIB europeo cayó del 90% del estadounidense en 2000 a cerca del 70% en la actualidad. ¿Se trata de un diagnóstico tardío para un socio estratégico o de una señal que obliga a recalibrar alianzas?

Europa bajo presión: diagnóstico económico con implicancias políticas

El planteo de Jamie Dimon no se limita a un análisis técnico. Apunta a una falla estructural: la falta de una unión económica plena dentro de Europa. Según el ejecutivo, esa debilidad explica el rendimiento por debajo de lo esperado de las economías del bloque.

El señalamiento retoma discusiones previas —como las advertencias sobre la falta de integración— y las proyecta hacia un escenario de competencia global más exigente. En ese marco, Dimon identifica barreras internas, costos elevados en los sistemas de bienestar y dificultades para articular una estrategia común frente a potencias como China y Rusia.

Sin embargo, introduce un matiz: Europa aún tiene margen de maniobra. Destaca el aumento del gasto militar y sostiene que una Europa más fuerte, tanto en lo económico como en defensa, resulta funcional a los intereses de Estados Unidos.

Mercosur en la encrucijada: oportunidad o riesgo estratégico

El diagnóstico impacta directamente en el Mercosur. El bloque regional intenta consolidar un acuerdo comercial con la Unión Europea, pero lo hace en un contexto donde su potencial socio aparece cuestionado en términos de competitividad y cohesión.

La advertencia de Dimon introduce una tensión implícita: si Europa no logra revertir su estancamiento, ¿qué valor estratégico tiene ese acuerdo en el mediano plazo? Al mismo tiempo, una Europa que busque fortalecerse podría acelerar definiciones comerciales y regulatorias, lo que abriría una ventana de oportunidad para los países sudamericanos.

En ese equilibrio inestable, el vínculo deja de ser meramente comercial y pasa a ser geopolítico.

Estados Unidos resiliente, pero con fisuras internas

En paralelo, Dimon describió a la economía estadounidense como “resiliente”, sostenida por consumidores que continúan gastando, aunque advirtió señales de debilitamiento y un clima de desconfianza hacia el gobierno.

El análisis incorpora tensiones internas: presión impositiva, migración desde ciudades con altos costos y una distribución del crecimiento que deja afuera a sectores amplios de la población. Esa desigualdad, según el propio diagnóstico, erosiona el “sueño americano”.

Aun así, el ejecutivo identifica factores que podrían sostener la expansión hacia 2026: una agenda desreguladora, estímulos monetarios y el impulso de la inversión en inteligencia artificial.

Energía, guerra e incertidumbre global

El escenario internacional agrega otra capa de complejidad. Dimon advirtió sobre posibles “perturbaciones importantes y continuas” en los precios del petróleo y las materias primas, en el contexto de la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.

Ese factor introduce un riesgo directo sobre las economías, especialmente aquellas dependientes de importaciones energéticas o con estructuras productivas sensibles a los costos logísticos.

IA y mercado laboral: el próximo frente de tensión

El CEO de JPMorgan también puso el foco en la inteligencia artificial como vector de cambio estructural. La advertencia es clara: la tecnología transformará prácticamente todas las funciones laborales, eliminando algunos empleos y redefiniendo otros.

El punto crítico no es la innovación en sí, sino la velocidad. Si la implementación avanza más rápido que la adaptación de la fuerza laboral, el desajuste podría generar tensiones sociales y económicas. En ese marco, Dimon plantea la necesidad de políticas públicas orientadas a la recapacitación y la transición laboral.

Un sistema financiero en alerta

Finalmente, el ejecutivo encendió una señal sobre el sistema de crédito. Alertó que las pérdidas en préstamos a empresas altamente endeudadas podrían ser mayores de lo esperado, en un contexto donde crecen los actores no bancarios y la competencia tecnológica.

El mercado de crédito privado, estimado en US$ 1,8 billón, aparece como un foco de atención. La expansión de este segmento, combinada con estándares de otorgamiento más flexibles, introduce riesgos que todavía no terminan de dimensionarse.

Un tablero en redefinición

La carta de Dimon no define escenarios, pero ordena variables. Europa en tensión, Estados Unidos con fortalezas y fisuras, mercados energéticos volátiles, tecnología disruptiva y un sistema financiero bajo presión.

Para el Mercosur, el mensaje llega en un momento clave. No cierra debates; los abre. Porque si el mundo entra en una fase de reconfiguración, las alianzas que hoy parecen estratégicas podrían necesitar una revisión más profunda en el corto plazo.

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El Gobierno convoca al Congreso en febrero para tratar la reforma laboral, ley de glaciares y acuerdo Mercosur–UE

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El presidente Javier Milei convocó formalmente al Honorable Congreso de la Nación a Sesiones Extraordinarias entre el 2 y el 27 de febrero de 2026, mediante el Decreto 24/2026, publicado en el Boletín Oficial. La convocatoria delimita una agenda legislativa acotada pero de alto impacto económico, político e institucional, que incluye la modernización del régimen laboral, la adecuación de la Ley de Glaciares, el tratamiento del Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, y la designación de un embajador extraordinario.

La medida, firmada por el Presidente de la Nación y el vocero presidencial Manuel Adorni, se dicta en uso de las facultades conferidas por los artículos 63 y 99, inciso 9 de la Constitución Nacional, y establece que los temas habilitados para su tratamiento serán exclusivamente los detallados en el Anexo IF-2026-06047221-APN-JGM, que forma parte integrante del decreto.

Una agenda extraordinaria con foco en reformas estructurales

El Artículo 1° del Decreto 24/2026 convoca al Congreso a sesionar fuera del período ordinario durante 26 días, desde el 2 hasta el 27 de febrero de 2026, mientras que el Artículo 2° define los asuntos que integran la convocatoria, restringiendo el temario a cuatro puntos centrales.

Entre ellos se destaca el Proyecto de Ley de Modernización Laboral (Mensaje 35/25, Expediente Senadores PE 159/2025), una iniciativa clave dentro del programa de reformas del Poder Ejecutivo, con impacto directo sobre el mercado de trabajo, la regulación de las relaciones laborales y los costos asociados al empleo formal.

También figura el Proyecto de Ley de adecuación del Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial, que propone modificaciones a la Ley N° 26.639 (Mensaje 36/2025, Expediente Senadores PE 161/2025). Este punto reviste relevancia institucional y económica, dado que involucra estándares ambientales, regulación de actividades productivas y el marco normativo vigente en zonas de glaciares y ambientes periglaciales.

Comercio exterior y política exterior en el temario legislativo

La convocatoria incluye además el tratamiento del Proyecto de Ley para aprobar el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que será enviado por el Poder Ejecutivo Nacional. Se trata de uno de los acuerdos comerciales más relevantes en términos de inserción internacional, reglas de acceso a mercados y alineamiento estratégico del bloque regional.

En el plano de la política exterior, el temario contempla la consideración del acuerdo para designar Embajador Extraordinario y Plenipotenciario al señor Fernando Adolfo Iglesias, conforme a lo dispuesto por el artículo 5° de la Ley del Servicio Exterior de la Nación N° 20.957 y sus modificatorias.

La inclusión de este punto refuerza el carácter integral de la convocatoria, que combina reformas económicas y laborales con definiciones institucionales y diplomáticas que requieren aval del Congreso.

Posibles repercusiones

La delimitación estricta de los temas a tratar durante las sesiones extraordinarias refuerza el rol del Poder Ejecutivo en la definición de prioridades legislativas, al tiempo que coloca al Congreso frente a debates de alta sensibilidad económica, regulatoria y política.

La modernización laboral y la adecuación de la Ley de Glaciares anticipan discusiones intensas en torno al equilibrio entre competitividad, protección ambiental y marcos regulatorios vigentes, mientras que el acuerdo Mercosur–Unión Europea introduce un eje central de debate sobre comercio exterior y reglas de integración internacional.

Con esta convocatoria, el Gobierno busca avanzar en una agenda concentrada de proyectos considerados estratégicos antes del inicio del período ordinario de sesiones.

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Sin ley del Congreso, el Ejecutivo recurre a un DNU para habilitar viajes oficiales

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Ante la ausencia de una ley que habilite formalmente la salida del país del titular del Poder Ejecutivo durante el receso parlamentario, el Gobierno nacional dictó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 17/2026, que autoriza al Presidente de la Nación a ausentarse del territorio nacional cuando razones de gobierno lo requieran, hasta tanto el Congreso sancione la norma correspondiente al año 2026. La medida, publicada el 16 de enero de 2026 en el Boletín Oficial, se apoya en las facultades previstas por la Constitución Nacional y busca garantizar la continuidad de la representación internacional del Estado argentino en una agenda externa considerada estratégica.

El decreto se inscribe en un contexto institucional particular: los períodos de sesiones ordinarias y extraordinarias del Congreso finalizaron el 30 de noviembre y el 30 de diciembre de 2025, respectivamente, y al momento de su dictado no se encontraba vigente una ley que otorgara el permiso constitucional para la salida del país del Presidente.

Fundamento constitucional y antecedentes del DNU

El texto invoca el artículo 99, inciso 18 de la Constitución Nacional, que establece que el Presidente puede ausentarse del país con permiso del Congreso y, durante su receso, únicamente por razones justificadas de servicio público. A su vez, se apoya en el artículo 99, inciso 3, que habilita el dictado de decretos de necesidad y urgencia cuando circunstancias excepcionales impiden seguir el trámite legislativo ordinario.

El Gobierno recuerda que situaciones análogas motivaron el dictado de los Decretos Nros. 162/2023, 50/2024 y 17/2025, todos ellos firmados ante la falta de una ley anual de autorización para viajes oficiales del Presidente. En esta oportunidad, el DNU 17/2026 vuelve a cubrir ese vacío normativo “hasta tanto el H. Congreso de la Nación la sancione”.

Desde el punto de vista institucional, el decreto remarca el rol del Presidente como Jefe de Estado, conforme al artículo 99, inciso 1 de la Constitución, y subraya que su actuación en el ámbito internacional resulta “impostergable e imprescindible para el mejor posicionamiento de nuestro País dentro del concierto de las naciones”.

Agenda internacional y razones de servicio público

El DNU explicita los compromisos internacionales que motivan la urgencia de la autorización. En particular, detalla que el Presidente participará de la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre el MERCADO COMÚN DEL SUR (MERCOSUR) y la UNIÓN EUROPEA, prevista para el 17 de enero de 2026 en Asunción, República del Paraguay, y del Foro Económico Mundial, que se desarrollará en Davos, Confederación Suiza, entre el 19 y el 23 de enero de 2026.

Estas actividades son presentadas como razones justificadas de servicio público, en tanto involucran la inserción internacional, la política comercial y la representación política del Estado argentino en foros multilaterales de alto impacto económico y geopolítico.

Control parlamentario y efectos políticos

El artículo 1° del decreto autoriza de manera general al titular del Poder Ejecutivo a ausentarse del país “cuando razones de gobierno lo requieran”, hasta la aprobación de la ley correspondiente al año 2026. El artículo 3° dispone dar cuenta a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, en línea con lo establecido por la Ley N° 26.122, que regula el control parlamentario de los DNU y faculta a dicha comisión a pronunciarse sobre su validez o invalidez.

Desde el plano político-institucional, la medida puede generar debate en torno al uso recurrente de decretos de necesidad y urgencia para suplir la falta de consensos legislativos, aunque el propio decreto enfatiza el carácter transitorio de la autorización y la obligación de remitirlo al Congreso para su evaluación.

En términos prácticos, el DNU evita un vacío de representación internacional en un momento clave de la agenda externa argentina, pero al mismo tiempo vuelve a colocar en el centro de la discusión el equilibrio entre facultades ejecutivas, control legislativo y normalidad institucional.

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